Sufrimiento, libido y noción del yo en la psicología y el Budismo

Si hablaremos de psicología, a la que nos referiremos es a la psicología clínica, es decir, aquella
originada en el klinein, en el inclinarse del antiguo médico sobre el lecho del paciente sufriente (klinike era
la práctica medieval de atender al enfermo que se encontraba recostado en su cama), tal como lo indica
su significado original.
La psicología clínica nace motivada en dar una respuesta integral efica! al sufrimiento humano, a las
vicisitudes que en el ciclo vital atraviesa toda persona, al carácter conflictivo del hombre mismo, en toda
su dimensi"n.
# es esta misma preocupaci"n originaria la que determina el surgimiento de la filosofía del príncipe
Siddharta $autama, el %luminado. &el otro lado del mundo, con varios siglos de anterioridad el 'udismo
surge haciéndose las mismas preguntas, en un sentido puramente e(istencial metafísico. )n el
mismísimo punto de partida del camino del príncipe Siddharta encontramos su preocupaci"n primordial
por la condici"n sufriente del hombre. *+or qué enve,ecer morir- *+or qué sufrir- *./al es el sentido
de la e(istencia a la lu! de la multitud de pesares a las que estamos su,etos en nuestra condici"n humana
actual- 0odas estas preguntas se las hará el ,oven príncipe en el inicio de su recorrido espiritual1 recorrido
que, ateniéndonos a los registros biográfico2legendarios que tenemos de su e(istencia, tra!aran la
multitud de vivencias que lo acompa3arán hasta el despertar (satori) a la sombra del árbol bodhi.
)ste primer paralelo nos de,a entrever la afinidad original e(istente entre la psicología, en su dimensi"n
clínico2asistencial la filosofía de vida budista. 4mbas tienen al hombre como ob,eto de estudio de
interrogaci"n desde el comien!o, ambas buscan brindar una respuesta una soluci"n a la misma
condici"n sufriente que atraviesa al hombre en todas las etapas de su vida.
La historia nos cuenta que, habiéndose criado rodeado de multitud de placeres privilegios, el príncipe
Siddharta fue ob,eto de lo que en la historiografía del 'udismo se conoce como las cuatro visiones, con
motivo de un desfile ceremonial en el imperio de los Shaka, su tribu de origen. Su padre, que estaba
advertido del destino de asceta que le deparaba al ,oven príncipe, decidido a impedir por todos los
medios que la profecía se cumpliera que Siddharta abandonara la vida palaciega para dedicarse a los
asuntos espirituales, había procurado evitarle cualquier tipo de contacto con las cosas del mundo e(terior,
especialmente con los sufrimientos pesares de la vida misma. )mpero, no puede eludirse el &harma
universal, fue en esa ceremonia imperial en la que los o,os de Siddharta tomaron contacto por primera
ve!, en sus veintitantos a3os de vida, con la realidad del sufrimiento. 5n muerto, un leproso, un anciano
un saddhu (mon,e) fueron las cuatro visiones que el príncipe tuvo en esa ceremonia, a pesar de los
intentos paternos de limpiar el camino de todo estímulo perturbador. 6o había caso, el destino del ,oven
príncipe debía cumplirse.
7ue entonces que, perturbado por estas visiones, decidido a encontrar una e(plicaci"n a tanto sufrimiento
dolor, conmovido a su ve! por la pa! la serenidad espiritual irradiada por el anciano asceta,
Siddharta tom" una decisi"n radical, la gran decisi"n8 abandon" todo. +alacio, esposa, hi,o un futuro
como re de su tribu quedaron atrás para el príncipe Siddharta, que a había encontrado un sentido para
su vida, que estaba decidido a encontrar una respuesta a sus interrogantes. )l 'udismo nace así, al
igual que la psicología clínica, con el fin de brindar una auda una respuesta práctica ( también te"rica
e(istencial, seg/n el caso) al problema del sufrimiento.
*+ero es este el /nico puente que puede establecerse entre la psicología el 'udismo- Seguramente
que no.
Se ha dicho más de una ve! que el budismo es la más psicol"gica de las filosofías orientales. # en efecto
es sin duda, el sistema de pensamiento oriental que más aportes ha hecho con quien más puentes
puede establecerse si de saber psicol"gico se trata. #a hemos visto la motivaci"n originaria del fundador
del budismo, hemos podido tomar nota de coincidencia con los fines de la psicología clínica. 4hora bien,
*qué más ha dicho la filosofía del 'uda que nos competa como psic"logos- *qué otros conceptos
propone dicha filosofía- +ara responder a esta pregunta, tendremos que tomar en consideraci"n algunos
conceptos pilar de esta filosofía oriental, conceptos entre los cuales, destacaremos el de impermanencia
(4nnica) e impersonalidad (4natta).
.uando 'uda habla de Anicca o impermanencia, se refiere al constante surgimiento, el constante devenir
la constante desaparici"n de todos los fen"menos. &icho en otras palabras, no ha nada permanente8
todo está su,eto al devenir, al cambio, por lo tanto, no ha nada a lo que aferrarse. )l deseo, al cual 'uda
responsabili!ará por la e(istencia del sufrimiento en el hombre, se termina cuando se alcan!a el ob,eto,
pero si todo cambia, incluso cuando dicho ob,eto se consigue, seguirá cambiando a no será el mismo.
)s por este motivo que los anhelos se denominan sed, el hombre está verdaderamente, sediento
eternamente, a que, cuando mitiga una sed, se crea otra, e(istiendo así una interminable rueda cíclica
de deseos sed. Siempre se está en estado de tensi"n seg/n 'uda, esto fi,a al hombre en el
sufrimiento.
+or otra parte, al hablar de Anatta o impersonalidad, nos será de suma importancia considerar como es
que el 'udismo entiende al hombre, me,or dicho, que es el hombre para el 'udismo.
)l 'udismo habla del hombre como un con,unto de cinco elementos. 5no es físico, el resto son
mentales. La forma, el primero de ellos, está constituida a su ve! por los cuatro elementos que integran la
materia8 tierra, agua, aire fuego. )l segundo elemento es la percepci"n, es decir, la facultad sensorial
por la cual tomamos nota conocimiento del mundo, de todo lo que nos rodea. )l tercer elemento es la
sensaci"n, esto es, la impresi"n que causan los ob,etos sobre los sentidos. )l cuarto elemento es el
esquema o hábito mental, que se constitue como producto de las impresiones reiteradas. # finalmente,
el quinto /ltimo elemento es la conciencia, el verdadero ob,eto de transmigraci"n entre una
reencarnaci"n otra.9:;
.uando una persona muere, de acuerdo al 'udismo, el cuerpo se desintegra cada elemento
constitutivo, tierra, agua, aire fuego vuelven a sus respectivos orígenes. # así como e(isten
receptáculos para los elementos físicos, también se supone la e(istencia de reservorios de carácter más
abstracto para los elementos mentales. &e esta manera, podemos suponer que para reencarnar, es
necesario que se vuelvan a reunir los cinco componentes, volviendo, en esencia, la conciencia, el /nico
que se va modificando a lo largo del proceso de muerte renacimiento, para ir perfeccionándose
progresivamente, hasta alcan!ar el 6irvana o liberaci"n.
)ntonces, cabría ahora preguntarnos8 *qué ha del o de la identidad a la que tanto nos aferramos en
occidente cua conceptuali!aci"n es tan crucial para la psicología- )fectivamente, solemos entender al
o como aquella instancia psíquica que nos imprime una copia de la realidad, que obtiene las
percepciones del mundo e(terior e instaura además, de acuerdo a la teoría psicoanalítica, el principio de
realidad que destitue al principio de placer. )l o integra nuestra identidad, que es aquel sentido que
proporciona a la personalidad una unidad coherencia en el tiempo. )s debido a que poseemos
identidad, que somos nos reconocemos como nosotros mismos en las distintas épocas de la vida,
cua naturale!a está por lo tanto perturbada en maor o menos medida, en las distintas patologías
mentales. 4hora bien, si todo es transitorio al momento de morir, todo aquello que nos constitue
desaparece (e(cepto recordemos, la conciencia, cuo concepto difiere del de identidad o), *qué ha
del o de la identidad para el 'udismo-
+ues bien, el 'udismo responderá que no ha tal o permanente, ni tampoco tal identidad. &ado que todo
es impermanente flue, que no e(iste ning/n e,e que nos defina como seres individuales,
indiferenciados, poseedores de una mismidad que nos haga /nicos diferentes al resto, nuestro o es
insubstancial, es decir, no posee ning/n fondo o contenido propio que haga que, por e,emplo, e(ista un
pensador detrás de cada pensamiento. Somos, en tanto en cuanto los cinco elementos que nos integran
están unidos por el tiempo que dura nuestra vida. .uando estos elementos se separan al morir, s"lo
queda la conciencia que trasciende, pero a no ha substancia de ning/n tipo, por lo tanto, a no ha o
ni identidad.9<;
=emos como en esta concepci"n, el 'udismo difiere profundamente de prácticamente todas las escuelas
psicol"gicas conocidas, las consecuencias de tales planteos, darían lugar a numerosas refle(iones que
en alguna oportunidad seguiremos desarrollando.
+or /ltimo repararemos en la noci"n de líbido, concepto psicoanalítico entendido por su fundador como
aquella energía, considerada como en su dimensi"n de magnitud cuantitativa, que siendo vital e instintiva
gobierna el inconciente dirige la conducta hacia el placer.9>;
.uando el 'udismo habla de deseo como causa del sufrimiento, se refiere fundamentalmente al apego,
esa sed infinita que continuamente tiende hacia un ob,eto distinto, encerrándonos en un círculo vicioso
que no nos permite salir. )n este sentido, difiere del sentido que 7reud le daba a la palabra líbido. +uede
haber, de acuerdo a la filosofía b/dica, un tipo saludable de libido, como lo es el instinto de conservaci"n,
el dar recibir placer o amor1 o bien un tipo destructivo, que es el que tiende a la desaparici"n la
muerte. Sin embargo, el deseo para los budistas, es causa ra!"n del sufrimiento debido a que la
realidad nos demuestra constantemente que no obtenemos lo que queremos o deseamos, sino que
muchas veces ocurre lo contrario, ra!"n por la cual, el deseo nunca es en definitiva, ni en ning/n caso, a
diferencia de la líbido, positivo.9?;
La preocupaci"n por el sufrimiento humano, las nociones de o de identidad la conceptuali!aci"n de la
líbido el apego son solamente algunos de los paralelos que pueden invitarnos a refle(ionar sobre los
posibles puentes que pueden tenderse entre la psicología clínica la filosofía budista. )stas notas
compartidas son solamente una introducci"n. )s ahora mi invitaci"n nuestro desafío compartido
promover profundi!ar el diálogo entre la psicología de @ccidente las filosofías de @riente.

Auan Banuel @tero C +sicologo

[1] Wolpin, Samuel. Todas las respuestas del Budismo. Ediciones del Amanecer Dorado, Bs As, 1992.
[2] Laplanche, ean! "ontalis, ean. Diccionario de "sicoan#lisis.
[$] Talla%erro, Al&erto. 'urso &#sico de "sicoan#lisis. Editorial "aid(s, Bs As, 19)*.
[+] Wolpin, Samuel. Todas las respuestas del Budismo. Ediciones del Amanecer Dorado, Bs As, 1992.