Voces: DERECHO AMBIENTAL ~ MEDIO AMBIENTE ~ FLORA ~ FAUNA ~ SUELO ~ ESPACIO

AEREO ~ MINA ~ RECURSOS NATURALES ~ PODERES EXCLUSIVOS DE LAS PROVINCIAS ~
ESTADO NACIONAL ~ POLITICA AMBIENTAL ~ TERRITORIOS NACIONALES ~ ZONA DE
FRONTERA ~ TRATADO INTERNACIONAL ~ COOPERACION INTERNACIONAL ~ LIMITES ~ LEY
APLICABLE ~ RELACIONES INTERNACIONALES
Título: Acuerdos del derecho ambiental transfronterizo
Autor: Moyano, Amílcar
Publicado en: LLGran Cuyo2009 (octubre), 821
Cita Online: AR/DOC/3319/2009
Sumario: SUMARIO: I. Objeto de estudio. - II. Consideraciones preliminares. - III. Ambientes
unificados. - IV. Límites funcionales entre Estados o Comunas. - V. Sujetos de los acuerdos. - VI.
Relaciones exteriores por entidades subestatales. - VII. Forma de los acuerdos transfronterizos
subestatales. - VIII. Derecho aplicable a los acuerdos. - IX. Conclusión. - X. Advertencia. - XI.
Recomendación.
I. Objeto de estudio
1. El espacio, suelo, flora, fauna, minas y aguas constituyen el soporte territorial de los Estados de la
federación argentina. En general constituyen el espacio de competencia territorial en el que crean su régimen
autonómico y se rigen por sus propias instituciones. En los casos en que la materia es delegada a las autoridades
de la Nación, como en el caso del Código de Minería, el Congreso puede disponer de su régimen. Sin embargo,
como la mayoría queda reservada a los poderes provinciales los recursos propios y aun los compartidos se
regulan por acuerdos entre los Estados. Para los que son declarados patrimonio común de la humanidad, como
la Luna, otros cuerpos celestes, o la alta mar, ellos quedan fuera del orden jurídico (1).
II. Consideraciones preliminares
2. En el mundo anterior a 1789 el límite o frontera entre los Estados, no era una línea precisa, sino una zona:
el "limen" o las "marcas". Los límites entre los pueblos antiguos revestían carácter religioso, tal como el poder
del Emperador del Rey. La línea donde el poder de éstos concluía era el temor para el que la penetrara y la
sagrada indefensión para el que cediera a los pasos del místico recinto.
3. Si bien los ritos y prejuicios pretéritos han desaparecido, quedan aún las "solemnidades políticas", que
resisten el mundo funcional y reticular del Universo nuevo. Sin embargo el rito de la inmunidad territorial
soberana nació como consecuencia del egoísmo y del miedo que tristemente exaltó el estado moderno y que
Hobbes resaltó en su bíblico Leviatán.
4. Antes que lo anterior ocurriera, el primer tratado fronterizo -del que se conoce el texto íntegro- entre
Ramsés II de Egipto y Khattusil de los Hatti, a mediados de 1279, no hace ninguna referencia a límites
geográficos, y sus cláusulas más importantes se refieren a la alianza mutua y a la acción mancomunada.
5. El derecho ambiental revive la solidaria comunidad de antaño, no como necesidad conservadora, sino
como necesidad que trasciende los universos ideológicos o políticos de la frontera, para situarse en la concreta
realidad de los hechos. De tal forma los recursos compartidos y a veces los propios de cada Estado, son el
producto de la necesidad de preservar el ambiente, que muchas veces trasciende a un solo Estado. Así, en
Alemania las asociaciones fluviales dieron lugar a las confederaciones de los embalses del Ruhr de 1913 y a las
asociaciones homónimas.
III. Ambientes unificados
6. Las regiones situadas a ambos lados de un límite tiene a veces, problemas análogos y necesidades
semejantes, aunque los ordenamientos jurídicos internos respondan a distintos principios, tal como se desprende
del art. 5 de la Constitución Nacional argentina que exige a cada Estado miembro el establecimiento de un
régimen municipal, que queda a libertad de elección y organización de la autoridad local, sin que la autonomía
que menta la reforma de 1994 en el art. 123 tenga jerarquía sobre la libertad de elección de cada provincia. Es
común que debido al desarrollo de las poblaciones en las zonas fronterizas, al ecosistema trashumante, al
incremento de la industria, etc., existan actividades de un lado del límite que provoquen consecuencia en el
Estado o municipio vecino, por ejemplo la instalación de ciertas fábricas puede ocasionar la contaminación de
las aguas o de la atmósfera, la operación de un aeropuerto puede ocasionar problemas de ruido, la extracción
excesiva de aguas puede modificar los acuíferos de ciertas zonas. En EUA y en Canadá la práctica trata a las
cuestiones transfronterizas sin implicancia política, que lleguen a acuerdos por las autoridades comunales. Lo
mismo ocurre en los países de Europa occidental.
7. Las poblaciones fronterizas tiene, a veces necesidades que sólo pueden ser solucionadas enteramente
mediante en la cooperación entre las actividades a ambos lados del límite. Así, el sistema de alarma para
incendios de bosques, y la defensa para las inundaciones, sólo pueden lograrse mediante un régimen de
cooperación. Otras veces se hace necesaria una cooperación de servicios públicos: como el transporte humano,
la instalación de redes de agua potable, de electricidad, de cloacas o de gas, o la incineración de basuras, que
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requieren del entendimiento de las autoridades de los Estados limítrofes, a más una coordinación siempre es
necesaria, en materia de planeamiento urbano y guías de comunicación, cuando el límite pasa por la cercanía de
una ciudad, como ocurre en Aquisgrán (Alemania) o Basilea (Suiza), y en tantos Estados o municipios de la
Federación argentina, cuyos centros lindan con comunidades transfronterizas. Por el contrario, esta práctica de
acuerdos transfronterizos entre Europa occidental y Oriental no existe, debido a que la frontera está concebida
para garantizar el aislamiento y no la comunicación.
IV. Límites funcionales entre estados o comunas
8. Si bien por regla general, el límite del Estado constituye el límite del dominio o de la jurisdicción para
ciertos recursos naturales, existes excepciones a la regla que el derecho ambiental justifica. Por acuerdos, en
primera instancia, el concepto que se desarrolla en este documento no es el que Jessup denomina derecho
transnacional por trascender las fronteras, sino que se encuadra entre el orden normativo interno o el
internacional (2).
9. Así, en materia de pesca en ríos o lagos fronterizos, existen casos en que el límite corre por la línea
media, pero el derecho de pesca corresponde sólo a uno de los corribereños en toda la extensión del río o lago,
lo que surge de los códigos civiles que regulan los contratos.
10. Por ejemplo el tratado del 26.07.1554 entre la confederación Helvética y el obispo de Constanza, como
señor de Reichenau, fijó como límite la mitad del lago de Constanza, pero el derecho de pesca en todo el lago
correspondía a este último (3).
11. Igualmente, el tratado entre Italia y Suiza del 05.10.1861, dispone que la pesca en el río Tresa, pese a ser
limítrofe, corresponde sólo a Suiza (4).
12. En cuanto a la caza, algunos acuerdos, permiten a los habitantes de un Estado cazar en territorios de
otros como el tratado del 14 de mayo de 1826 entre Suecia, Noruega y Rusia, o ir a territorios de otro país, en
busca del animal herido o recoger la presa que ha quedado muerta, como en el tratado de 31.03.1820 en Weimar
y Prusia.
13. Aún se ha reconocido la cultura nómade de los Lapones, que se desplazan con sus manadas de renos, en
el tratado entre Suecia y Noruega el 26.10.1905.
14. En matera minera, el caso más antiguo es de las mineras de Salzburg, resuelto por el tratado de 1829
entre Babiera y Austria, por la que esta última tiene un derecho irrevocable de explotación en una parte
determinada del subsuelo bávaro, renovado luego, el 25.03.1957.
15. Por su parte, la frontera entre Holanda y Alemania, presenta varios ejemplos en que se ha establecido un
límite especial convencional a los efectos de la explotación del subsuelo. Mediante el tratado de Aquísgran del
26.6.1816 los Países Bajos cedieron a Prusia una parte de las comunas de Kerkraede y Rolduc, pero las minas
de carbón del subsuelo de la zona cedida continuaron bajo jurisdicción holandesa. A su vez este tratado fue
modificado el 17.05.1939, estableciendo a lo largo del río Wurm una frontera especial para la explotación del
subsuelo, distinta del límite político de ambos países, y el subsuelo de la zona comprendida entre el límite
político y la frontera de explotación queda sujeto a la jurisdicción del Estado en que el carbón es sacado a la
superficie y no a la del Estado suprayacente. El tratado del 18.01.1952 estableció otras dos zonas limítrofes
distintas del límite político y Holanda adquirió jurisdicción sobre el subsuelo de esa zona cuya superficie
pertenece a Alemania (5).
16. En realidad, sólo la naturaleza determina que un recurso natural sea compartido o no
Y es el derecho ambiental el encargado de regular o no su derecho de participar por los Estados o
municipios, acorde con la naturaleza de los elementos.
17. En general puede decirse que los acuerdos del derecho ambiental, protegen de la contaminación a los
recursos naturales compartidos, a los propios y a los que son patrimonio común de la humanidad. Sin embargo,
sólo los primeros y los segundos son parte de los acuerdos intra o transfronterizos, de los municipios que se
rigen por distinto orden jurídico.
V. Sujetos de los acuerdos
18. Los Estados que son los sujetos primarios en el ordenamiento jurídico constitucional de las federaciones,
no siempre prestan la debida atención a los problemas ambientales de las zonas fronterizas. Los municipios o
comunas ya sean autónomas o autárquicas, no son un Estado sobre otro Estado, por lo que en Latinoamérica se
refiere (federaciones de Argentina, Brasil, México y Venezuela) no son independientes de cualquiera otra
autoridad política o administrativa. Aún así la autonomía, en estos casos es rigurosamente relativa (6). De ahí
que, el mundo jurídico ofrezca una extensa variedad de soluciones, y advierta sobre una amplia actividad en la
formulación de acuerdos entre entidades subestatales, como municipios o comunas. Entre esas variadas
soluciones, puede mencionarse (7):
a) en algunas ocasiones, los órganos estatales encargados de las relaciones exteriores, solucionan los efectos
transfronterizos de la contaminación a través de un tratado, como el suscripto el 19.12.1967, entre Alemania y
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Austria, para regular la operación del aeropuerto de Salzburg y prevenir las consecuencias del ruido del país
vecino; las reclamaciones por los prejuicios que, en territorio alemán cause la operación de ese aeropuerto serán
decididas por los tribunales alemanes quienes aplicaran a opciones del demandante, el derecho austriaco o el
alemán; en estos casos, las indemnizaciones que se otorguen serán abonadas por Alemania, a quien, luego
Austria se obliga a rembolsar. En una etapa previa, pueden considerarse a las declaraciones para no perjudicar
sensiblemente los derechos compartidos, en ámbito de ríos internacionales, como la de Asunción del 3.06.1971,
el acta de Argentina y Chile del 26.06.1971, y el acuerdo entre Argentina y Uruguay del 26.02.1975.
b) En otras ocasiones, los Estados regulan el Derecho Ambiental transfronterizo a través de un compromiso
arbitral, como en el acuerdo entre Canadá y los Estados Unidos, respecto a la fundición de Trail, el 15.04.1935.
La actividad industrial canadiense arrojaba al aire cantidades considerables de anhídrido sulfuroso, que
producían graves perjuicios en EEUU. El diferendo fue decidido por la sentencia del 16.03.1938 y del
11.03.1941, sobre la base de la jurisprudencia interna de los Cantones suizos y de la Corte de los EEUU. -sobre
la contaminación ínter estadual del aire y de las aguas-, que declaró que el Estado de Canadá no tenía el derecho
de permitir en su territorio, usos del aire, que perjudicaran a propiedades o personas de otro Estado.
c) Recientemente, se ha recurrido a la celebración de un tratado marco en el que los Estados encargan a las
autoridades de la región, comuna o municipio fronterizo, la posibilidad de convenir con sus pares del país
vecino, la solución de los problemas ambientales compartidos. Así el tratado del 26.05.1971 entre Dinamarca,
Finlandia, Suecia y Noruega, en vigor desde 1979 que permite a las autoridades locales de dichos países,
concertar acuerdos en ejercicio de sus propias competencias. En este sentido, el Consejo de Europa de 1949,
renovado el 6.11.1952, suscribió la convención Marco Europea sobre cooperación transfronteriza entre
autoridades locales, adoptada -junto a su anexo- en Madrid, el 21.05.1980. En el Consejo de Europa entre sus
órganos se encuentra la Asamblea Consultiva, formada por los representantes de los respectivos Parlamentos, en
proporción a la población de los Estados miembros. Ella garantiza la adopción por consenso de sus decisiones.
Sin embargo, cabe una referencia la clásica jerarquía que se da al derecho interno del Estado, sobre el derecho
de la comunidad internacional. Ante el derecho de gentes, una constitución escrita sólo tiene relevancia mientras
constituye una "ordenación regularmente efectiva", Si, pues, la constitución escrita se opone al ordenamiento
estatal efectivo, y no ya en alguna de sus disposiciones, sino en bloque, lo que para el derecho de gentes tiene
valor es la nueva ordenación que de hecho se impone, y no ya la constitución escrita. De ahí que, también en
esta materia de los órganos competentes para acordar las relaciones exteriores, haya que partir de la constitución
"real y efectiva", como lo señala la sentencia de la Corte Permanente de Justicia Internacional, del 12.07.1929,
sobre los empréstitos serbios en Francia. En rigor, la Corte Permanente sólo ha atendido a la "práctica existente"
para determinar la competencia, sin atender al derecho interno, en la sentencia del 7.06.1932, en el litigio de las
zonas francas entre Francia y Suiza, y en su sentencia del 05.04.1933, en el litigio sobre Groenlandia oriental.
VI. Relaciones exteriores por entidades subestatales
19. La característica de los últimos acuerdos transfronterizos es que son celebrados por municipios o
comunas. Y, si bien la organización interna de los países ofrece diferencias, las relaciones exteriores
corresponden al Gobierno central, con excepción de algunos Estados Federales como Argentina. Pero aquí, lo
que está en discusión, es lo que se entiende por relaciones exteriores. Evidentemente, si ellas comprenden, las
relaciones que se mantienen con autoridades extranjeras, con independencia de su jerarquía, y que no tienen
consecuencias en la política internacional del Estado al que pertenecen, bien pueden ejercerlas las entidades
subestatales, como las provincias argentinas en el art. 124 de la CN. Esta es, actualmente, la práctica de la ex
Organización Económica Europea para la Cooperación-OEEC (8), creada en 1948 como agencia coordinadora
de los Estados beneficiarios del plan Marshall, que hoy es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico-OCDE, el principal organismo internacional de los países industrializados. Fue fundada el
14.12.1960.
20. La divulgación de estos acuerdos transfronterizos por las comunas o municipios está destinada a
propagarse, ya que entre los principales objetivos de la OCDE está: el lograr el mayor desarrollo posible de los
Estados miembros, promover una sana expansión económica de los Estados no miembros y estimular el
incremento del comercio mundial.
VII. Forma de los acuerdos transfronterizos subestatales
21. Las autoridades comunales y municipales que suscriben los acuerdos transfronterizos, lo hacen de
distinta forma, según lo detalla la OCDE (9):
a) En algunos casos, surgen de un tratado marco internacional, como la convención marco europea del
Consejo de Europa sobre cooperación transfronteriza, entre autoridades locales, sin determinar que dichos
acuerdos queden sujetos al derecho de gentes. abierta en Madrid a la firma el 21.5.1980, y que entró en vigor el
22.12.1981; que en su anexo de modelo 1.4, el Art. 3 señala que los contratos se regirán por referencia de uno
de los Estados parte; en caso de silencio, el acuerdo se regirá por el derecho de la autoridad obligada a cumplir
la prestación en especie más importante; y en su defecto por el de la prestación financiera más importante. La
convención del 08.04.1960 entre Alemania y los Países Bajos autoriza a las autoridades locales competentes de
cada Estado a celebrar acuerdos sobre los cursos de aguas fronterizos.
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b) En otros casos las entidades subestatales reciben autorizaciones de sus gobiernos, como en la convención
del 20.12.1974, entre la ciudad francesa de Sarreguemines y el "Abwasserverband Saar" alemán, para la
instalación de una planta de tratamiento de aguas servidas, para la ciudad de Francia y dos barrios de la comuna
de Kleinblittersdorf en el Sarre. Una autorización similar, pero para procedimientos por riesgos o daños, parece
surgir de la recomendación del Consejo de la OCDE, el 14.11.1974, en el párrafo D de su anexo. El problema
aquí consiste en que la validez del convenio y la facultad de contratar depende de la ley que sirve de
fundamento jurídico al convenio.
c) A más, las autoridades subestatales suscriben acuerdos, sin que exista, ni tratado, ni autorización, como
en el convenio del 20.04.1962, entre el distrito de Prün en Alemania y la comuna de Burgreuland de Bélgica,
por el que Prün suministra agua potable para uso domiciliario al barrio de Ouren, que depende de la comuna
belga. En la zona limítrofe entre Alemania, Francia y Suiza, la "Comunidad Regional de las Zonas Fronterizas"
que comprende los Cantones de Basilea -Ciudad de Basilea- campaña, el departamento francés del Alto Rin y la
circunscripción alemana de Baden del sur, estimulan el procedimiento de "consulta previa" cuando se trata de
instalar centrales nucleares o ciertas fábricas en zonas fronterizas.
VIII. Derecho aplicable a los acuerdos
22. Las entidades subestatales -municipios o comunas- actúan dentro de la competencia que les otorga el
derecho interno del Estado al que pertenecen. Los acuerdos que celebran tienen como contenido temas de orden
local. Y la jurisprudencia estatal, ha estimado que estos acuerdos del Derecho Ambiental comunal están
excluidos del derecho internacional, como lo señala la sentencia del 30.06.1953 del Tribunal Constitucional
Federal Alemán y la decisión del 18.06. 1965 del Consejo de Estado Francés. Dentro del derecho interno, los
acuerdos siguen los siguientes lineamientos:
a) Unos se remiten al derecho de una de las comunas, como la convención del 21.12.1970, entre las
comunas de Büsingen de Alemania y la de Dörflingen de Suiza, para el tratamiento de aguas en común.
b) En otros, la remisión es el derecho de ambas partes, como en el contrato entre la ciudad de Singen y las
comunas de Gottmadingen, Rielasingen, Randagg y Bietingen de los Landers de Baden Württemberg de
Alemania y la ciudad de Thayngen y las comunas de Ramsen y Buch del Canton de Schaffhausen de Suiza, para
la preparación técnica y jurídica de la construcción de una estación común para el tratamiento de aguas
c) Otros, no hacen ninguna referencia al derecho aplicable, como el convenio del 16.05.1974, entre la
comuna urbana de Estrasburgo en Francia y el distrito de Ortenau en Alemania, para la incineración de las
basuras de este último en la ciudad francesa. Ello no importa la remisión a un tercer orden jurídico -distinto del
interno y del internacional- ya que no puede haber un contrato sin una norma anterior que otorgue a una entidad
subestatal la capacidad de contratar y esto es válido también para los llamados contratos "in vacuo" o en el
vacío. En el caso, se aplicará el derecho estadual respectivo.
IX. Conclusión
23. (a) Esta práctica recomendada por la OCDE y el Consejo de Europa, amplía el concepto de relaciones
exteriores del Estado. Sin embargo, ni las entidades subestatales, ni la jurisprudencia interna, consideran que su
conducta jurídica se rija por el derecho de gentes o internacional y sigue dependiendo de algún orden jurídico
interno.
(b) En la doctrina, Julio Barberis, Bothe, Jordanas y Woehrilin señalan -pese a lo anterior- que en el derecho
de gentes no existe ninguna norma que prohíba a las entidades subestatales concertar acuerdos ambientales
transfronterizos que no tengan consecuencias en la política internacional del Estado al que pertenezcan. A más,
cuando un tratado interestadual reconozca esta atribución a las comunas, el derecho aplicable bien podría ser el
derecho de gentes y no el interno; sin embargo, la práctica de los tratados marco, sólo prevé la atribución de
suscribir acuerdos, sin reconocer a las comunas el carácter de sujetos del derecho internacional, ni remitir sus
estipulaciones al derecho de gentes.
(c) El tema parece resolverse en la práctica funcional adoptada por la OCDE, en donde el pragmatismo, que
excede a la percepción posible de los Ministerios de Asuntos Exteriores, permite un paulatino y acentuado
retorno al Derecho, nacido del renovado vínculo de la naturaleza con el hombre de las pequeñas localidades.
Pero el Derecho Ambiental "Industrializado" no guarda estricta relación con el de las comunidades "en
desarrollo", aunque no deja de influir en sus instituciones jurídicas. De ahí, que en Argentina:
a) los municipios tengan potestad convencional, para con los demás municipios del mismo Estado
provincial, bajo el consentimiento del derecho positivo del derecho interno; y que
b) los acuerdos transfronterizos entre los municipios de los distintos Estados provinciales, sean posibles y
aconsejables;
c) las relaciones exteriores transfronterizas de las entidades subestatales, puedan ser motivo de acuerdos
consentidos, por los respectivos Estados involucrados (10).
X. Advertencia
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24. El municipio clásico entendió en los asuntos de "moralidad, seguridad, higiene y salubridad" y el
Derecho Ambiental Municipal -aun cuando surja de competencia concurrente con el Estado provincial o
nacional- es el ámbito normativo de mayor importancia de la materia. Es básicamente en la comunidad local, en
donde los seis recursos básicos y compartidos eventualmente -espacio, suelo, flora, fauna, minas y aguas-
operan en forma más directa el contacto entre el hombre y su ambiente. Y ello en lo relativo al ramo de
hacienda, obras públicas, seguridad, higiene, administración sanitaria, asistencia social o moralidad pública,
como rezan los Art. 73 a 82 de la ley 1079 de Mendoza (Argentina), y se reitera en las otras 23 provincias y se
incluye para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El Estado está impedido de usar su territorio para perjudicar
a cualquier otra jurisdicción, por una norma consuetudinaria surgida de "las condiciones elementales de
humanidad", como lo señaló la Corte Internacional de Justicia, en su sentencia del 9.04.1949, sobre el estrecho
de Corfú. Por otra parte, la libertad individual garantizada por el Derecho, es la que justifica y legitima al
Estado, como lo advirtió la Corte Suprema de Justicia de Argentina, el 10.12.1941, en el caso Álvarez de
Schuster. De ahí entonces que, la comunidad municipal -anterior al pacto social- sea el sujeto originario del
Derecho Ambiental. El universalismo de las relaciones jurídicas no es una teoría sino la necesidad de una
creencia, como diría Ortega: sólo el hombre y su medio ambiente local, justifica y legitima el imperio del
Derecho estadual en la actualidad.
XI. Recomendación
25. Va de suyo que no pueden soslayarse los "preconvenios municipales" cuando existen usos o derechos
adquiridos que, ni la Nación, ni la provincia, pueden vulnerar. En muchos casos, el interés ambiental requerirá
de la previa decisión municipal e intermunicipal. Cuando la interdependencia ambiental afecta a los tres poderes
públicos, será necesaria una concertación a los tres niveles. Así lo hizo EUA y Canadá con el tratado del río San
Lorenzo; primero: acuerdo entre los municipios; luego: acuerdo entre los Estados miembros y por último:
acuerdo entre los Estados nacionales. Esto último, que no es obligación constitucional expresa en la Argentina,
ni tampoco en países como Alemania Federal, ha tenido en ellos solución jurisprudencial, cuando la República
Federal Alemana firmó el tratado sobre el Rin "congeló" toda obra pública sobre dicho río y perjudicó al Lander
de Baden-Baden y a su municipio, donde se asentaba un puerto y obras recreativas; el Lander demandó al
Estado nacional ante la Corte Constitucional Alemana y obtuvo previamente el convenio del municipio que el
Estado miembro de Baden-Baden. Este mismo problema se plantea en Argentina. Un inicio encomiable de esta
tendencia es el acuerdo del 2.07.1981, entre los municipios del Área Metropolitana del Gran Mendoza
(Argentina), para conformar un organismo intermunicipal que actúe en la administración ambiental unificada de
problemas como la preservación del arbolado público y que incluso podría favorecer aspectos de la economía de
ciertos servicios, a través de la "municipalización" prevista por los arts. 168 a 171 de la ley 1079 de Mendoza.
Idéntica modalidad se acepta en la ley 8051 del 22.02.2009 (Adla, LXIX-C, 2764) para el ordenamiento
territorial y uso del suelo de Mendoza (Argentina) en la que impide adoptar soluciones comunales aisladas
cuando existe una unidad del área metropolitana que abarca a Municipios en conjunto, y por ejemplo en los arts.
4 inc. f y art. 10 inc. 10 y concordantes, impide la anacrónica tendencia de permitir edificios en altura para
destruir luces y vista que desvirtúan el urbanismo comunal en desarrollo. La potestad convencional del
municipio actual es la génesis de una modalidad empresarial que a la ciencia social ha brindado grandes
beneficios. El advertir los cambios que muestra la Historia, como diría Ortega, es comprender el destino del
quehacer vital del hombre. De ahí que el Derecho Ambiental haga de la comunidad -anterior a las uniones
sociales o estatales- un renovado sujeto de prerrogativas y obligaciones, esperando comprender aún más al
hombre y a su particular forma de crecimiento vital: el progreso.
(1) El presente documento se basa en el estudio de Amílcar Moyano "Los acuerdos del derecho ambiental
municipal", publicado por la revista Ambiente y Recursos Naturales, publicado en LLBA, 1988-33 y
subsiguientes, actualizando sus resultados y haciendo hincapié en la forma en que se determinan los recursos
propios y los recursos naturales compartidos fuera de las reglas clásicas conocidas
(2) BARBERIS, Julio Alberto, "Los convenios ambientales entre municipios en el plano internacional", en
Tercer Simposio Iberoamericano sobre Ambiente y Municipio, 1988, Instituto Nacional de Administración
Pública INAP de España y Fundación Ambiente y Recursos Naturales, FARN de Argentina, Bs As, Neuquén,
1988, p 212, en nota 18, en que critica a Jessup, "Derecho transnacional", México, DF, 1967, p. 10.
(3) BARBERIS, Julio Alberto, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el derecho
internacional", Ed Tecnos, Madrid, 1979, p. 79, nota 3.
(4) BARBERIS, Julio Alberto, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el derecho
internacional", Ed Tecnos, Madrid, 1979, p. 79, nota 3.
(5) BARBERIS, Julio Alberto, "Los recursos naturales compartidos entre Estados y el derecho
internacional", Ed Tecnos, Madrid, 1979, p. 60, nota 16 a 21.
(6) BARBERIS, Julio Alberto, "Los sujetos del derecho internacional actual", Ed Tecnos, Madrid, 1984, p.
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59 a 71.
(7) BARBERIS, Julio Alberto, "Los sujetos del derecho internacional actual", Ed Tecnos, Madrid, 1984, p.
71.
(8) OCCDE, "La protection de l´environnement dans les régions frontières", París, 1979, p 65 a 83.
(9) OCDE, "La protection de l´environnement dans les régions frontières", París, 1979, p. 289. "Conseuil de
l´Europe", doc CE/Loc (75) 10.
(10) BARBERIS, Julio Alberto, "Los sujetos del derecho internacional actual", Ed Tecnos, Madrid, 1984,
p. 71 a 74.
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