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“HACIA UNA SINERGIA

DEL CONOCIMIENTO
EN LA GESTIÓN
DEL
PROCESO INDUSTRIAL”

Alejandro G. Preckel
Puerto Madryn
Octubre de 2009
preckel@arnet.com.ar
“Nunca antes la ciencia y la tecnología
han evolucionado tan rápidamente. Se
ha vuelto imposible e improductivo
restringir el conocimiento y sus
movimientos a castas de especialistas.
De ahora en adelante, la humanidad
como un todo debe adaptarse, aprender
e inventar si pretende mejorar su suerte.”

“… Como ha escrito Michel Serres, el


conocimiento se ha convertido en la
nueva infraestructura … ”

PIERRE LÉVY

1
DEFINICIONES I

Proceso:

“Acción de ir hacia adelante. || 2. Transcurso del tiempo. || 3.


Conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno natural o de
una operación artificial.”
Diccionario de la Real Academia Española

Proceso (filosofía):

“Concepto que designa el devenir o cambio como elemento


fundamental de la realidad, y se opone a todo concepto de
ser estático o a una sustancia fija y determinada. A veces, se
identifica con flujo, procesión, corriente.”

Proceso Industrial (definición del autor para este ensayo):

“Conjunto de operaciones propias de un emprendimiento


industrial, que se define y desarrolla con el objetivo principal
de elaborar los productos establecidos.”

2
DEFINICIONES II

Ideología:

“Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el


pensamiento de una persona, colectividad o época, de un
movimiento cultural, religioso o político, etc”.
Diccionario de la Real Academia Española

El término fue utilizado por primera vez en 1796 por el filósofo


francés Antoine Louis Destutt de Tracy (1754–1836), quien
con su proyecto propuso llegar “por una serie de
consecuencias rigurosas e ininterrumpidas desde el examen
de nuestro primer acto intelectual hasta la última de nuestras
disposiciones legislativas”.

Subjetividad:

“Síntesis de sentidos y significados propios de cada persona,


constituida por sus operaciones intelectuales conscientes y
por la expresión o influencia de su historia individual y
socialmente producida.”

3
ÍNDICE

1. Introducción
2. Percepción: nuestra idea de la realidad
3. Situación: el territorio intelectual y los poderes del habla
Rituales del habla
Sociedades de discurso
El comentario
4. Construcción: el método del proceso creativo
El razonamiento y la velocidad del cambio: algo sobre
la lógica del siglo XX
La crítica
Dialéctica o el arte de armonizar los conceptos
contrarios
5. Reflexión final
6. Referencias bibliográficas
Anexo: A. Preckel, “Una cultura moderna para la gestión del
proceso industrial”. 2007.

4
1. INTRODUCCIÓN

La persistencia de las empresas en el mundo competitivo


actual requiere la plena capitalización del saber y la
experiencia que cada uno de sus integrantes sea capaz de
aportar. En tal sentido, el desafío que se impone es
desarrollar una cultura abarcadora y sinérgica que se ubique
en un plano superior a la diversidad intelectual que constituye
el proceso industrial, la cual debe facilitar la receptividad y los
mecanismos de síntesis que permiten incrementar, en
definitiva, los activos en desarrollo.

La introducción a esta cultura ha sido ya delineada en la


primera parte de este ensayo [1], en tanto ahora
analizaremos concretamente como la misma opera sobre los
mecanismos de transacción interpersonal que se desarrollan
dentro del proceso industrial. Para encarar esta tarea de
análisis, es preciso asumir primeramente que una buena
parte del desarrollo gnoseológico dentro del proceso
industrial se gesta y prospera principalmente a partir de la
experiencia empírica concreta, cuyo origen podemos definir
1
con el término “hallazgo” . Dichos hallazgos, de operar
condiciones favorables, se transforman en mejoras tangibles
mediante procesos interpersonales de diversa y compleja
índole. Paradójicamente, es en estos mecanismos,
eminentemente transaccionales, donde menor calidad de
gestión (no necesariamente de esfuerzos o inversiones) es
posible reconocer cuando se habla de incentivar la
“creatividad” de las organizaciones, y es precisamente sobre
esta parte del proceso creativo pobremente comprendida,
sobre la cual, debido a su enorme potencial como fuente de
gestación de nuevas ideas, desarrollaremos este análisis.

1
Hallazgo: m. Descubrimiento, invento o encuentro. Lo que se halla,
en especial si es de importancia. Diccionario de la lengua española ©
2005 Espasa-Calpe.

5
Entendemos entonces que la clave para incentivar la
gestación de nuevos conocimientos en el proceso industrial
es desarrollar una gestión adecuada de los hallazgos que,
dentro del mismo, suceden o pueden suceder (dado que la
gestión comienza a priori, instalando un ambiente favorable a
la gestación de dichos hallazgos).

Sin temor a equivocarnos, podemos decir que todo hallazgo


exitoso comienza por una percepción ocurrida en un marco o
entorno favorable, y que al cabo de un proceso transformador
creativo, se convierte en mejora concreta. Los grandes temas
a resolver radican en que la percepción primigenia de un
hallazgo incipiente suele ser un fenómeno individual, mientras
que la transformación en acción concreta es un proceso
colectivo, usualmente interdisciplinario y desarrollado entre
2
individuos pertenecientes a distintas categorías dentro del
esquema de gestión del proceso. El marco en el cual se
desenvuelven estas transacciones está dado por la cultura
instalada en la organización, los distintos estilos de sus
integrantes y las condiciones de contorno operantes,
constituyendo esto una combinación de factores que no
siempre aparece alineada de manera favorable a los
procesos creativos.

En síntesis, el desarrollo creativo dentro de nuestro ámbito


industrial consta de dos procesos sucesivos, percepción y
construcción, el primero de carácter individual, el segundo
eminentemente colectivo, y que se dan dentro de entornos
sociolaborales que poseen la marca distintiva de la
idiosincrasia de la organización y el estilo de sus integrantes.
Veremos a continuación como, sobre la constitución de cada
uno de estos tres aspectos fundamentales, más psicológicos
y sociales que técnicos, puede integrarse nuestra cultura de
la creatividad.

2
Categoría: f. Cada una de las clases establecidas en una profesión,
carrera o actividad. RAE.

6
2. PERCEPCIÓN: NUESTRA IDEA DE LA REALIDAD

El lenguaje: nuestra única e imperfecta realidad. La


curiosidad como remedio.
3
La percepción es el proceso mediante el cual captamos las
señales de nuestro entorno. Por este motivo, no es casual
que comencemos nuestro análisis del proceso creativo desde
los fenómenos ligados a captación de su materia prima, tal es
la percepción de la realidad que nos rodea.

En tal sentido, es necesario considerar que aunque todo


hallazgo tiene mucho de probabilidad, debemos desarrollar
aptitudes y actitudes favorables para que los mismos no se
pierdan en el triste mundo de las eternas frustraciones.
Entonces, la primera gran pregunta que nos va a ocupar en
nuestra declarada búsqueda de la innovación es: ¿De que
manera percibimos la realidad que nos rodea? Y para
responder a ese fundamental interrogante es preciso
comprender que nuestras percepciones, ya sean sensoriales
o lingüísticas (estas últimas, interpersonales o culturales),
responden a leyes análogas [2], y que solo mediante el
lenguaje, la realidad puede ser analizada [3]. El aspecto
fundamental de nuestra dependencia con el fenómeno
lingüístico es que tanto las tradiciones de nuestra cultura (a
partir de la Lengua) como el peso de nuestra historia personal
(reflejado en nuestro estilo) condicionan las formas de
nuestro lenguaje, y por lo tanto, también las de nuestra
percepción del mundo [4] [5]. Por más inteligentes, cultos u
observadores que seamos, nuestra realidad no es nunca “la
realidad”, sino una impar construcción personal que es
consecuencia de nuestra subjetividad. De igual modo,

3
Percepción: proceso mediante al cual nuestra conciencia integra los
estímulos sensoriales sobre objetos, hechos o situaciones y los
transforma en una experiencia útil. DRAE.

7
cualquier idea o juicio que expresamos posee la misma
condicionalidad.

Esa suerte de parcialidad inevitable que poseen nuestras


percepciones ubica, a priori, en exacta igualdad intelectual a
los diversos integrantes de todas las categorías participantes
del proceso industrial, las cuales, entonces, no pueden
diferenciarse prima facie en lo referente a su mayor o menor
cercanía con “la verdad”. El proceso de aproximación a la
realidad deberá ser colectivo, y el desafío estará dado por la
necesidad de desmenuzar los discursos a fin de separar la
idea concreta del lastre propio que le confieren el estilo y las
formas heredadas de la lengua. Solo así saldrá a la luz lo
sustancial. De tal manera, como primer paso en nuestra
declarada determinación dirigida a multiplicar los hallazgos
creativos, la búsqueda del pensamiento objetivo requiere que
desarrollemos aptitudes y actitudes adecuadas para legitimar
e interpretar los juicios de nuestros semejantes a fin de
comprender, por detrás de sus formas aparentes, su
verdadera significación, intención y alcance. Lo propio del
saber no es ni ver ni demostrar, sino interpretar [3].

En términos metafóricos, cuando interpretamos la realidad, el


todo significativo pasa por un embudo y va llenando
recipientes sucesivos en nuestra mente. Por más que lo
intentemos, el orden con el cual fluyen las ideas por dicho
aforo no depende de nuestra conciencia, sino de nuestra
historia subconsciente. El remontarse en un análisis profundo
del porqué de las ideas nos llevará a una segunda y más rica
posibilidad de entendimiento: es esta la base misma de la
curiosidad, del asombro, de la plena creatividad, a la vez
lúdica y espontánea, que por cierto en gran medida hemos
perdido desde nuestra niñez. Debe reconocerse en todo
discurso una venerable oportunidad, no solo de ir hacia su
parte externa, sus consecuencias o aparente intrascendencia,
sino también abrirse a la parte ancha del embudo, hacia sus
condiciones de posibilidad, a lo que, por detrás de lo obvio, le
da motivo y condiciona sus límites. El hecho de explorar el

8
posible origen, trasfondo y porqué de las ideas propias y de
nuestros interlocutores, además de ser un ejercicio intelectual
y espiritual intrínsecamente saludable, se convierte en la llave
que nos abre el camino a una más amplia y completa
percepción de la realidad.

Claro que la tarea señalada puede no ser trivial, y hasta a


veces, excesivamente alejada de las posibilidades que se
desprenden de la formación cultural o profesional de las
categorías intermedias del proceso industrial, pero ello no
significa imposibilidad de acción. Tal como menciona Azaïs
[5]: “Quizás la prueba más fidedigna de que no estamos
atrapados en la jaula del lenguaje es que podemos estudiarlo
… identificar y criticar los diferentes discursos que lo
constituyen, y con estos materiales, mejorarlo para alcanzar
diversos fines”. Herramientas propias de la lingúística y la
semiología, tales como el análisis estructural o la
4
deconstrucción , pueden muy bien identificar el correcto
significado de lo que para los neófitos resulta en evidentes
yerros interpretativos. Es notable ver que muchas
organizaciones de primera línea, aún conociendo la
diversidad social y cultural que las componen y los diferentes
intereses que en ellas conviven, no hayan comprendido aún

4
Análisis estructural: en la década de los años 50, los lingüistas ya
tenían claro que la lengua es un sistema complejo, autónomo y
compuesto de elementos interdependientes, es decir, una estructura.
Pero una estructura de cierto tipo y con determinadas características.
Una de estas notas distintivas es la de que las unidades significativas
de la semántica, los semas, adquieren su significado dentro del propio
sistema. Es decir, que su significado no es inherente al signo, sino
inmanente a la estructura de la lengua (Dubois et al. 1999: 445).
La deconstrucción consiste en mostrar cómo se ha construido un
concepto cualquiera a partir de procesos históricos y acumulaciones
metafóricas (de ahí el nombre de deconstrucción), mostrando que lo
claro y evidente dista de serlo. (Fuente: Web). En otras palabras, la
deconstrucción es un método lingüístico que consiste en fragmentar
analíticamente los textos para detectar fenómenos marginales no
evidentes en una primera lectura.

9
los beneficios que el análisis lingüístico puede aportar en la
potenciación de sus procesos transaccionales internos.

10
3. SITUACIÓN: EL TERRITORIO INTELECTUAL Y LOS
PODERES DEL HABLA

El intercambio y la comunicación juegan en el interior de


sistemas complejos de restricción. ¿Cómo influye esto
sobre el aspecto creativo?

En toda sociedad, la difusión de las ideas está moldeada por


ciertos aspectos culturales que tienen por resultado práctico
regular sus potenciales consecuencias. En lo referente a la
gestión del proceso industrial, dichas tradiciones, modos o
procedimientos también existen, y poseen una función
ordenadora de máximo valor, como es la de asegurar la
eficiencia ejecutiva. No obstante, como apéndice no deseado
de dicha cultura, suelen reconocerse mecanismos
reguladores de la circulación de las ideas que dificultan la
fluidez de los procesos interpersonales propios de esa otra
dimensión que es preciso gestionar como parte fundamental
de nuestro proceso industrial, la función creativa, al constituir
barreras que bloquean los hallazgos. El reconocer dichos
mecanismos, entenderlos, estudiar las razones por las cuales
existen, discernir cuales son las causas de su persistencia,
para luego compensarlos o contrarrestarlos, configura lo que
puede llamarse el “estudio del terreno” en el cual se
desarrolla la función creativa. Va a continuación, de la mano
de Michel Foucault [3] [6], una somera descripción de estos
mecanismos y las formas que suelen tomar dentro del ámbito
de gestión del proceso industrial.

Rituales del habla

Es esta la forma más antigua con que las categorías


prevalentes de una sociedad regulan lo que se dice. En ella,
el acto mismo del habla se convierte en el peso del discurso,
acotando el espacio para una discusión analítica: las formas
deben guardarse, las jerarquías son reclamadas para
justificar el peso de lo expresado. Frecuentemente, la cultura
establecida prescribe que ciertas cosas no deben ser dichas

11
….. Se produce una deformación del discurso, su esencia no
5
es lo que se dice sino quien lo dice o como se dice . La
verdad aparece ligada al que puede hablar, o bien está
condicionada a las formas que son prescriptas por la cultura o
los estilos dominantes. “El ritual define la calificación que
deben poseer los individuos que hablan, los que, en el juego
de un diálogo …… deben ocupar tal posición y formular tal
tipo de enunciados; define los gestos, los comportamientos,
las circunstancias, y todo el conjunto de signos que deben
acompañar al discurso.” Michel Foucault [6].

A modo de ejemplo, viene al caso mencionar que en algunos


ámbitos laborales las reuniones de trabajo tienen una
formalidad ritual. El orden de la reunión suele ser impuesto
por un interlocutor dominante pasando por alto las artes del
moderador, dando o quitando oportunidades de expresión
mediante la utilización de cánones de orden poco funcionales
a la creatividad y que como consecuencia, suelen coartar los
procesos de síntesis dialéctica que conducen a concepciones
dotadas de una mejor calidad analítica.

Para abonar aún más nuestros ejemplos, tengamos en


cuenta que la organización laboral típica es estructurada,
diferenciada y organizada en un sistema jerárquico que
garantiza la persistencia del negocio. Pero en el fondo, la
relación interpersonal subordinante – subordinado, ejercida
desde una posición formal de privilegio reconocida por ambas
partes, toma frecuentemente un carácter ritual, dado que su
estructura comprende gestos, palabras, escenificaciones y
actitudes de carácter histórico cultural, y que tienen la
intencionalidad de influir sobre las fuerzas que dominan la
actividad. Precisamente este carácter estructural,
fundamental para la función ejecutiva, tiene no obstante
5
En la antigüedad, la verdad era propiedad exclusiva de aquellos que
tenían el derecho según rituales establecidos (sofistas, chamanes). El
discurso tenía valor no por lo que decía sino por lo que era o lo que
hacía.

12
elementos inconvenientes para la creatividad: Según Turner
[7], la permanencia constante de los individuos en su rol
inferior con respecto a las categorías superiores (sumisión
subordinado – subordinante) crea tensiones y conflictos
existenciales en las personas “que no pueden resolverse
normalmente en el curso de la propia estructura [reflejada en
sus rituales diarios, n.d.a.] , necesitando una vía de escape
donde puedan manifestarse las contradicciones y los
conflictos inherentes a la propia estructura.” En el proceso
industrial, esta vía de escape se ve reflejada en la función
creativa, dado que la misma rompe la organización
6
yuxtapuesta y la transforma en un estado liminal que cumple
satisfactoriamente las necesidades psicológicas indicadas.
Consideremos, para sostener esta “hermandad” creatividad –
liminalidad, que no puede ordenarse a nadie que invente o
que innove, y que la función creativa (tal como la hemos
descrito) no es programable ni privativa de ninguna categoría
especial, sino que su posibilidad es horizontal e imprevisible.
En una palabra, la creatividad no es predecible, pero su
desarrollo puede ser favorecido mediante la comprensión y
utilización adecuada de los procesos estructurales
lingüísticos que han sido mencionados. Es nuestra tarea
entonces reconocer tanto la legitimidad como la necesidad
existencial de la función creativa en los individuos
pertenecientes a las categorías operativas del proceso
industrial, para así, mediante el desarrollo de los conceptos
mencionados, incentivarla y conducirla de manera positiva
para la organización.
¿Es utilizado el lenguaje adecuado en cada caso específico
de transacción interpersonal? ¿Se ejerce horizontalidad en la
comunicación? ¿Se comprende el carácter fundamental de la
6
La liminalidad es un estado en el cual los individuos eluden cualquier
clasificación que normalmente sitúa estatus y posiciones en un
espacio cultural. La función creativa (el arte, por ejemplo) se
desenvuelve en un estado liminal, dado que el “creativo” busca huir de
los estereotipos y visualiza un potencial que aún no ha sido
exteriorizado o fijado en la estructura social. Turner [6].

13
experimentación como afirmadora del sentido de identidad de
los individuos? ¿Se reconocen y diferencian correctamente y
a todo nivel las estructuras ejecutivas y los ambientes o
momentos creativos (individuales o colectivos) dentro de la
organización? He aquí algunos de los retos más
contundentes, aquellos a los cuales se enfrentan las
organizaciones que, en pos de mantener el liderazgo,
aceptan transitar ese delicado equilibrio que une, no sin
tensiones, la rutina con la función creativa.

Sociedades de discurso

Las llamadas “sociedades de discurso” configuran otro de los


casos habituales por los cuales se distorsiona la circulación
de las ideas, y debido a ello, constituyen palpables barreras
para el desarrollo y el aprendizaje. En ellas, ciertos grupos de
7
“especialistas” que en el ámbito de una dada disciplina
tienen la función de proveer asesoramiento técnico, y que por
tal causa disponen de conocimientos cuya pertinencia e
interés es general, hacen circular los mismos en un espacio
cerrado, otorgándose la potestad de divulgarlos según reglas
que imponen a fin de preservar el poder que la administración
de la información confiere.

Con frecuencia, Los “asesores técnicos” que intervienen en


esta disciplina particular que conforma el proceso industrial,
generan un encriptamiento de sus prescripciones, en el cual
no todas las partes del discurso son accesibles o inteligibles
para sus destinatarios usuales: las categorías más cercanas
a los niveles operativos del proceso. Entonces, la
comunicación se convierte en unidireccional y se establece
un equilibrio ambiguo entre el secreto y la divulgación. Por
consiguiente, la asimilación de las ideas resulta inasible, de
tal manera que para el hombre común del proceso, las

7
Disciplina: se utiliza en este trabajo la definición brindada por M.
Foucault según ref. [6], p. 32.

14
explicaciones sobre lo que le es dicho se perciben con un
halo artificial de complejidad que desalienta su voluntad
analítica y participativa, afectando finalmente su sentido de
pertenencia. Finalmente, los “especialistas” se apropian de
todo el proceso, ocupando el espacio intelectual que
pertenece, por naturaleza, a sus ejecutores directos, y
dejando a estos sumidos en la angustia de su despojo.

“Las sociedades de discurso no divulgan, solamente recitan


la parte exterior de sus prescripciones manteniendo en
secreto su generación. Entre el habla y la audición, los
papeles no se intercambian. No hay posibilidad alguna de
aprendizaje, y por otro lado, los inevitables errores quedan
escondidos, y la falsa autoridad, preservada. El espacio de
poder, resguardado.” Michel Foucault [6].

¿Dónde se encuentra la clave para abrir el cerrojo que en


desmedro de la participación creativa imponen las
sociedades de discurso? Principalmente en la modificación
de la percepción que sus mismos integrantes poseen de su
propio valor. En las organizaciones modernas, urgidas por
mantenerse a la vanguardia de la innovación, el valor de los
especialistas debe ser repensado en términos de sus
capacidades para “aprender enseñando”. En otras palabras,
el valor de los especialistas debe medirse más por los
avances que logran alcanzar a través de “sus asesorados” y
no exclusivamente por sus desarrollos individuales (sin que
esto suponga una posición dogmática sino situacional). De
esta manera, las sociedades de discurso se abrirán, dado
que sus posibilidades de poder estarán dadas por la apertura
integradora y no por el atesoramiento de su caudal de
conocimientos. Además, detalle no menor, el prestigio de los
especialistas se verá doblemente beneficiado, al ser
reconocido tanto por su valor técnico específico como por los
resultados que su tarea de coaching logre sobre el clima y la
calidad de trabajo. Como bien dice J. Rancière [8] al referirse
a los malos maestros: “Son los que intentan llenar cabezas
que presuponen huecas, los que en vez de acompañar

15
empujan al alumno hacia el abismo de un saber que ellos,
presuntos privilegiados, dicen poseer.”

El comentario

El comentario es sin duda la forma más ortodoxa de distribuir


las ideas en un esquema jerárquico yuxtapuesto o de
múltiples niveles. En él, los textos o las palabras son
transferidos en sentido descendente entre las distintas
categorías de la organización, quienes tratan a su turno de
interpretar lo más fielmente los sentidos de las consignas (tal
es la forma que las ideas poseen en una organización
jerárquica), aunque sin realizar un análisis crítico sobre las
mismas. El comentario, como forma de discurso, equivale a lo
que en la antigüedad constituía la exégesis, es decir, la
“interpretación de los textos sagrados” como modo de extraer
el conocimiento en ellos encriptado, y a lo que en la
actualidad realiza la interpretación de los textos jurídicos. Es
decir, el comentario se encarga de traducir o adaptar el
mensaje recibido y brindarlo al resto de los individuos en
términos más prácticos, aplicados o inmediatos, y a veces
también, de extenderlo por similitud a situaciones
consideradas “afines”. Si viene al caso, la forma
comunicacional más eficiente para el modelo de
administración por objetivos sigue básicamente el esquema
del comentario.

No obstante lo anterior, para las funciones de la organización


enfocadas a la innovación, los esquemas que apuntalan el
mecanismo del comentario tienen la enorme desventaja de
anular el discurso creativo, dado que, al funcionar como un
acto reflejo dentro del grupo que lo tiene asimilado como
estilo de gestión, impide la crítica objetiva. En el contexto de
los procedimientos enfocados a la resolución de problemas,
por ejemplo, el comentario es particularmente negativo, dado
que en él, la interpretación, generalización o transmutación
del contenido del mensaje es subjetiva y no responde a las
reglas ortodoxas del análisis.

16
La exacerbación del estilo basado en el comentario como
modelo de gestión puede tornar deficiente la calidad de las
decisiones que se toman dentro de la organización, elevando
los costos marginales de la transacción organizacional al
punto de causar la disgregación de la estructura jerárquica
(formal o de hecho), a favor de modelos transaccionales de
mayor agilidad y eficacia para el negocio. Tal es lo que se
desprende de lo estudiado por el economista Oliver
Williamson (Premio Nobel de Economía 2009) [9].

Es usual que ciertas funciones ejecutivas, dominadas por


urgencias de corto plazo, o bien a causa de su propia cultura,
prefieran apoyarse en el estilo del comentario como
herramienta de gestión, recortando el espacio a un “supuesto
desorden creativo” en pos de una posición más conservadora
y previsible, aunque con mayores costos a largo plazo. No
obstante, debe hacerse una importante excepción: el manejo
de las grandes crisis. En casos en los que predomina la
presión de tiempo, la ejecución de las acciones urgentes
debe ser asegurada mediante líneas argumentativas firmes
sin excesiva discusión o demora. Pero para la función
creativa, la persistencia de esquemas organizacionales en los
cuales prima el mecanismo del comentario por sobre la crítica
analítica (cuyos pormenores describiremos más adelante),
resulta deficitaria en términos de desarrollo.

17
4. CONSTRUCCIÓN: EL MÉTODO DEL PROCESO
CREATIVO

Responder a la velocidad del cambio. Explorar los límites


del saber.

Reconocido ya el lenguaje cono nuestra única, aunque


imperfecta, herramienta para interpretar la realidad, y trazado
a su vez el mapa del exigente terreno intelectual sobre el cual
nos toca actuar en nuestra misión de incentivar la innovación,
nos queda aún discernir el “cómo”, es decir, el método por el
cual la evolución de las ideas y el propio desarrollo se hacen
posible sobre aquel sustrato. Apelando a una comparación
cotidiana, podríamos decir que tenemos la camiseta puesta y
estamos parados dentro de la cancha, pero … ¿Cómo
jugamos? ¿Cuál es el proceso en sí?

Es aquí donde la lógica moderna, adaptada a la velocidad del


cambio, la crítica, con su constante exploración de los límites
del saber, y la dialéctica, como arte de armonizar los
opuestos en una síntesis superadora, se conjugan para
capitalizar el conocimiento disperso que emerge
constantemente en el mundo del proceso. Veamos a
continuación dichos conceptos.

El razonamiento y la velocidad del cambio: algo sobre la


lógica del siglo XX

El objeto de la lógica, sea cual fuere el tipo de lógica, ha sido


siempre el análisis formal del razonamiento, pero lo
“formalmente consistente” no es hoy garantía de verdad.
Debido a las múltiples interrelaciones que presentan los
sistemas actuales, sumado a la velocidad con la cual
evolucionan las cosas, ya no se considera, a priori, que el
resultado de un razonamiento correctamente formulado

18
8
conforma una verdad inapelable . Basta pensar cuantas
veces la ciencia ha desechado erróneamente y para su
propio retraso algo que en su momento parecía “lógicamente
imposible”.

En un nuevo marco conceptual adaptado a la velocidad del


cambio, los métodos de la lógica desarrollados ya a principios
del siglo pasado elevan la importancia relativa de la
experiencia en sus procesos de análisis: lo que va
evolucionando, primero se percibe y luego se explica. Por
tanto, todo lo que es capaz de captar la observación humana
se convierte en la chispa inicial para la construcción del
conocimiento aplicado. El proceso creador arranca ahora en
el descubrimiento concreto, el que deberá ser más tarde
explicado, aunque dicha explicación solo será aceptada si
resiste toda experiencia posterior diseñada para criticarla. Es
decir, aunque la ciencia es en primera instancia inductiva
(razonamiento teórico cuyo producto se desprende por
continuidad del que le precede), ante la velocidad del cambio,
la lógica del siglo XX eleva la importancia del método
deductivo, representado éste como la construcción del
conocimiento aplicado a partir de la experiencia concreta.

Para la ingeniería de los procesos dentro de las


organizaciones industriales, la valorización del método
deductivo es muy positiva, dado que al considerar la
importancia de los hallazgos empíricos como un punto de
partida relevante para la creación del conocimiento, eleva a
su justo valor la participación intelectual “a priori” de quienes
son en verdad los productores y observadores primarios del
proceso, es decir, sus protagonistas operativos inmediatos.

8 La imposibilidad de reclamar certeza de verdad en los sistemas


complejos ha sido demostrada por el notable lógico matemático Kurt
Gödel en sus famosos teoremas de incompletitud, hasta hoy
irrefutados [10].

19
Es importante remarcar, para tranquilidad de la organización,
dichos procesos hallazgo / innovación no resultan anárquicos,
dado que los hechos que pasan no dejan de desarrollarse en
el marco de una planificación superior. Pero por debajo de la
planificación del proceso, el rol de la experiencia en la
práctica del día a día, ante la realidad concreta del cambio, es
facilitar la construcción de nuevos conocimientos allí donde
los desarrollos teóricos clásicos, por insuficiente velocidad,
parcialidad técnica o carencias en sus premisas, no lo logran
alcanzar.

Muy bien. Hemos dicho algo ya sobre la lógica moderna y su


relación con el mundo de lo que llamamos “el proceso
industrial”. Hemos visto también que no existe verdad sino
solo certeza momentáneamente probable. Hemos
revalorizado también la importancia de la experiencia dado
que en el día a día los hechos van más rápido que las
teorizaciones. Finalmente, esto nos ha llevado a considerar a
todos los actores del proceso en el mismo plano de
importancia intelectual para el aporte al conocimiento.
Resumo lo anterior en la siguiente comparación:

La lógica moderna, aplicada al proceso industrial, es como


armar un complejo rompecabezas sin modelo a la vista. No
puede establecerse por inducción continua donde cabe cada
pieza. Se requieren tanteos, pequeñas experiencias
condicionales. El aspecto sensorial es fundamental:
reconocer matices de colores, formas, texturas, cortes,
perspectivas. Se ensayan mentalmente clasificaciones y
asociaciones, se arman pequeñas estructuras aisladas por
delante del continuo, se buscan conectividades, aunque solo
pocas serán exitosas. Se trabaja en equipo, generalmente
“en familia”, bajo un tácito acuerdo bajo el cual todos aportan
su “ojo”, el que, no obstante tener diferencias con el del
compañero, a la larga habrá acelerado el proceso creador. Y
solo al final del juego, o bien avanzado el mismo, se habrá
descubierto el hilo conductor, el “modelo”, y además de lograr
el objetivo, habremos disfrutado del proceso.

20
La crítica
“¿Sabes hasta dónde puedes saber? Nuestra libertad
está en juego.” Michel Foucault.

… y frente al Rey, por querer agradarlo, trastocan su


oportunidad en un vano total. Mientras tanto, la hoguera se
consume sin luz, víctima real de sus ampulosos ademanes…

Alejandro Preckel
Alegoría de la obsecuencia

Lo primero que creo importante señalar es el enorme daño


que nos ha hecho la historia (generalmente la historia política,
o la ligada al poder), al tergiversar el significado de la crítica y
privarnos como cultura de su insustituible aporte para el
desarrollo del conocimiento.

Tal como indica Raymond Williams [11], la crítica se ha


reducido excesivamente a la noción de “descubrir errores”.
Debemos encontrar un vocabulario diferente para nuestras
respuestas que no asuma el hábito de emitir
apresuradamente un juicio. Lo que siempre es preciso
entender es que la crítica no debe ser un “juicio” sino una
práctica.

O siguiendo a Michel Foucault [6]: “Repensemos la crítica


como una práctica en la que escudriñamos los límites de
nuestros más seguros modos de conocimiento, y
descubriremos aquello que con frecuencia está bloqueado
por el lenguaje habitual, automático y dominante. La
verdadera creación será así posible.”

El desafío cultural que se nos impone a la hora de crear el


conocimiento grupal es enfocar siempre la crítica hacia los
límites del saber, con un sentido de sincera curiosidad,
dejando solo para las aplicaciones pertinentes (otras que no
son las de la creación) las reivindicaciones de los espacios de

21
poder que generan conflictos entre convicciones e
imposiciones.

Cuando la crítica (me refiero a la crítica positiva definida


precedentemente) reemplaza al comentario como modo de
recibir y transmitir las ideas, ya no se trata de repetir y
adaptar lo dicho, sino de examinar lo expresado, es decir,
observar su coherencia global, preguntarnos su objetivo, sus
fines y todas sus particularidades. “La crítica convierte así el
mensaje en un verdadero objeto de análisis: le pregunta
como funciona, que incluye o excluye, como se compone,
que representa en verdad” (Michel Foucault [6]). De esta
manera, la mera traducción que significaba el comentario
deja lugar a una mayor riqueza analítica con vastas
conexiones para la creación.

Notemos también (detalle no menor) que la crítica, para que


sea legítima y plausible de ser reivindicada como método
analítico - creativo, no debe ser improvisada sino que su
aplicación debe constar de un método y una planificación.
Para esto, existen modelos de procedimientos críticos que
señalan como examinar tanto la coherencia y oportunidad del
asunto como el contexto en que se desarrolla [12]. En pos de
disminuir los costos transaccionales del proceso industrial, los
individuos pertenecientes a las categorías intermedias de la
organización debieran ser entrenados con este tipo de
herramientas. De esta manera, dado que el método es
también aplicable por cada persona a sus propias
construcciones intelectuales, toda propuesta saldría mejor
elaborada desde su mismo origen, y el proceso crítico
interpersonal se resolvería con menores gastos.

Dialéctica o el arte de armonizar los conceptos contrarios

La palabra dialéctica proviene del griego dialegomai, que


significa diálogo, conversación, polémica. La dialéctica
puede interpretarse como la manera de aproximarse a la
verdad mediante la discusión y la confrontación de ideas,

22
tratando de descubrir y resolver las contradicciones en las
argumentaciones del interlocutor hasta llegar a una síntesis
9
superadora. Al contrario del “sentido común” , manifestación
imperfecta de lógica condicional, el cual defiende posiciones
tratando de eliminar las contradicciones mediante sentencias
pragmáticas y fragmentarias del tipo “esto o lo otro”, “sí o
no”, la dialéctica se traza como método resolver los
conflictos con una visión global y abarcativa. Además, como
invalorable aporte a la objetividad, la dialéctica basa su
diálogo crítico sobre la evidencia concreta más que sobre
supuestos expresados en base a la lógica condicional,
mayoritariamente mal formulados por contener
10
razonamientos no monotómicos .

Lamentablemente, el modelo que mayoritariamente


utilizamos en la gestión diaria del conocimiento aplicado es el
de la lógica condicional, pero, dado entre otras cosas que su
formulación rigurosa no es práctica ni trivial [13], su aplicación
a la técnica nos lleva frecuentemente a conclusiones
erróneas. Existen notables ejemplos científicos que abonan lo
expresado: ¿cuánto tiempo se retrasó la invención del
transistor solo porque no era “lógicamente” posible?

9
Sentido común: “Conocimiento que se adquiere de una manera
espontánea, dispersa, acrítica y convencional.” En la esfera de la
técnica, el sentido común suele confundirse con la lógica lisa y llana,
aunque podría decirse que, desde el punto de vista formal riguroso, el
“sentido común”, capaz de resolver exitosamente muchas situaciones
provisionales, es una expresión incorrecta de lógica condicional.
10
Razonamiento no monotómico: razonamiento en el cual no se infiere
la misma conclusión al ir agregando premisas.

23
Veamos a continuación algunas diferencias entre la visión de
la lógica condicional y el enfoque dialéctico:

Lógica condicional Dialéctica


Resuelve las Supera las contradicciones
contradicciones de manera mediante la elaboración de
binaria y excluyente. síntesis inclusivas.
Fragmenta el objeto de Considera el objeto de
estudio. Trata los estudio en su relación con el
fenómenos separados. entorno. Analiza
concatenaciones.
Elabora conceptos aislados, Elabora leyes globales, las
rígidos e inmutables. considera provisionales y las
ofrece a superación.
Estudia las cosas en su Pretende descubrir
estado actual. transiciones, modificaciones,
cambios.
Basa sus juicios sobre el Reclama nuevos y más
conocimiento existente. amplios conocimientos.

Pero, entonces, a los fines de crear conocimiento ¿Es malo el


sentido común y buena la dialéctica? Como ejercicio, trate Ud
de resolver el problema de manera dialéctica pero no
ambigua. Considere todo el entorno, recabe datos, realice
experimentos mentales, explore conexiones, y formule una
síntesis. ¡Ah, y no se enoje cuando alguien la refute! Exija
pruebas, y busque junto a sus compañeros una nueva
síntesis.

Algunas implicancias del enfoque dialéctico sobre la


gestión del conocimiento aplicado

Podría sintetizarse “el problema” de la gestión del


conocimiento aplicado en los procesos industriales al juego
constante entre tres grandes fuerzas dominantes: las
obligaciones rutinarias, el factor humano y la necesidad de
innovación y desarrollo. Nadie desconoce las diarias

24
tensiones que entre dichos factores se generan. Es este el
verdadero juego dialéctico del proceso. ¿Cómo resolver las
tensiones maximizando la eficacia global? Ensayo a
continuación un método sencillo:

a) Visualizar las conexiones

La primera tarea para resolver las tensiones dialécticas que


se desenvuelven en los estratos operativos del proceso
industrial es visualizar la conexión objetiva entre rutina,
factor humano y desarrollo: el ser humano, en su trabajo
diario, se convierte en miembro de una “tribu” que lo contiene,
pero la rutina tiende a disolver su identidad. Su instinto de
supervivencia le impide salir del sistema, y por ello busca
constantemente elevar su autoestima mediante el desarrollo
individual de sus habilidades, las cuales atesora como medio
de destacarse en el conjunto, produciendo pequeños avances
cuantitativos, aunque fragmentarios, dispersos y aislados.
Debe notarse la evidente identidad de este cuadro con lo que
se ha mencionado precedentemente en este ensayo al
referirnos al problema lingüístico de los rituales del habla.

b) Legitimar los factores

No alcanza solo con identificar los factores de la mencionada


trilogía y visualizar sus conexiones. Para resolver las
tensiones maximizando el resultado en términos de la
persistencia del negocio es necesario legitimar la paridad
entre ellos: es tan imprescindible el cumplimiento de las
rutinas establecidas como atender la constante necesidad de
innovar manteniendo motivado al factor humano a través de
su cabal entendimiento.

c) Reconocer la naturaleza de las tensiones

Las relaciones entre los factores influyentes del proceso


están en continuo movimiento y cambio, generando un fluir
constante de contradicciones en el colectivo. Algunas

25
tensiones se eliminan de forma trivial, pero con otras, el
trabajo no resulta tan sencillo. Para resolver dichas tensiones
es necesario reconocer su naturaleza. ¿Cuales son los tipos
de conflicto que se generan en la gestión del conocimiento
aplicado? Desde luego, son los que surgen de la oposición
dialéctica entre los factores constitutivos, a saber:

- La rutina se opone al desarrollo, dado que la primera es


inmutable y el segundo basa su definición en el cambio.
- La rutina, a su vez, se opone al factor humano, en tanto
la exacerbación de la primera incrementa el riesgo de
alienación de los individuos.
- El factor humano, dado que es falible por propia
naturaleza, se opone a la eficiencia de la rutina, y por la
misma causa, a partir del temor al fallo, censura la
experimentación innovadora.
- La innovación o cambio al pie de los procesos pone en
riesgo el cumplimiento de las rutinas establecidas.
- Pero por el lado opuesto, la necesidad de innovación
sistemática perturba al factor humano al moverlo de su
punto de equilibrio.

Si sufre Ud de un ataque de curiosidad impostergable,


póngase ya y busque un ejemplo concreto para cada tipo de
tensión sugerido.

Pero esto no es todo, dado que existen también tensiones


entre distintas manifestaciones de un mismo factor. En el
caso concreto de los recursos humanos, esto se origina, por
ejemplo, a partir de percepciones divergentes que suelen
emerger de las distintas subjetividades, o bien de los grupos
de interés que conforman el proceso. Como bien dice el
filósofo Ghanés K. Wiredu [14], estas dificultades se agravan
cuando existen pretensiones de infalibilidad en los individuos,
o bien cuando se reclama con énfasis desmedido el control
de los espacios de poder.

26
Completando este mapa de las tensiones que dialogan
continuamente en el ámbito de nuestro proceso, debemos
sumar también las del tipo rutina – rutina y cambio – cambio.
Hay cientos de ejemplos, busquen solo tres de cada uno.

d) Ejercer una estrategia para la resolución de las


tensiones en un marco inclusivo, responsable e
innovador

A grandes rasgos, hemos definido el alcance global del


mundo del “proceso industrial”, o bien de cualquier otro
ámbito competitivo que combine a un conjunto organizado de
seres humanos con metas u objetivos de orden superior.
Para lograr estos últimos, las tensiones naturales del proceso
deben ser resueltas construyendo una estrategia inclusiva y
dinámica, cuyos lineamientos pueden establecerse a partir de
las siguientes ideas generales:

Visión:
La estrategia de las empresas que deseen permanecer a la
vanguardia requerirá que en el desarrollo de sus categorías
operativas se comprenda y privilegie la inserción del factor
humano en toda su expresión como manera de asegurar
tanto la máxima eficiencia de las operaciones rutinarias como
la creación permanente de nuevos conocimientos, factores
imprescindibles para asegurar la persistencia del negocio a
largo plazo.

Principales cursos de acción:


- Afianzar el sentido de pertenencia de todos los involucrados
en la gestión del proceso, desde su planificación hasta su
ejecución operativa, apuntalando y haciendo explícita su
incumbencia en la mejora continua de los procesos.
- Asegurar la horizontalidad de la comunicación en todos los
ámbitos de análisis del proceso.
- Desarrollar una cultura que aliente el continuo y libre aporte
de ideas por parte de todos los involucrados en el proceso.

27
- Asegurar que todas las ideas aportadas desde cualquier
ámbito del proceso tengan igual posibilidad y rigurosidad de
análisis.
- Procurar en forma permanente que el análisis y toma de
decisiones se base sobre observaciones concretas y datos
comprobados.
- Resolver los conflictos naturales del proceso de una manera
inclusiva, privilegiando un resultado positivo global y
procurando en todos los casos el máximo avance posible
para el conjunto de los tres factores dominantes:
Eficiencia de las operaciones rutinarias
Consideración del factor humano
Desarrollo e innovación
- Insertar permanentemente como activo de los procesos los
avances cuantitativos logrados.
- Objetivar y expresar permanentemente los avances
cualitativos de orden superior que surjan como síntesis
integradoras de los desarrollos parciales, de manera que
queden reflejados de forma concreta y tangible como nuevos
activos para la empresa.

Ideas Fuerza:
Lo técnico se concatena con lo humano.
Inclusión y pertenencia a todo nivel.
Apertura al estudio y la experimentación.
Arte de dialogar.
Horizontalidad en las comunicaciones.
Crítica del sentido común.
Valoración de la idea contrapuesta.
Argumentación de orden inmediato y superior.
Construcción constante, la cantidad se transforma en calidad
y crea nuevos activos para la empresa.

28
5. REFLEXIÓN FINAL

Ante las crecientes demandas del mundo actual, el hombre,


desplegando íntegramente su potencialidad como tal, está
llamado a ocupar el centro de todo proceso, y, como hemos
visto, la función creativa no puede ni debe serle ajena. Una
nueva cultura debe responder a la necesidad de convertir el
capital humano en valor constantemente creciente, para sí
mismo y para la compañía. Las categorías gerenciales de la
organización tienen la enorme responsabilidad de construir
dicha cultura, basada en un claro sustento humanista, para
convertirla en actitudes y hábitos permanentes extendidos a
todo su personal, y que pueden resumirse como sigue:

- Saber interpretar a todos y cada uno de los actores del


proceso, con mente abierta y respeto por el otro,
buscando lo valioso, la inquietud, la preocupación más
allá de las palabras, aunque más no sea en principio en
pos de una relación franca que abrirá caminos para
futuros hallazgos.

- Preparar la mente para el cambio, con la humildad de


comprender que siempre algo inesperado hará tambalear
nuestro pequeño almacén de convicciones teóricas, y
entonces nos tocará actuar sin demoras a partir de la
experiencia, de lo desconocido, del desafío, para saltar juntos
hacia el futuro con nuevos y más valiosos conocimientos.

- Y en dicho proceso, actuar a fondo entre todos y


preguntarnos sin miedo acerca de los límites del
conocimiento, dejando de lado otros intereses y
focalizando al grupo sobre la sustancia, con franqueza y
confianza en nuestras propias capacidades,
manteniendo la fuerte convicción de que la duda, como
dijera Descartes, es solo un método para ir a lo
profundo.

29
- Finalmente, compartir el goce intelectual de la
discusión sana, aquella que busca construir el
conocimiento con todos los materiales disponibles y la
experiencia de cada cual y cada uno, en una época en
la que distintas generaciones y vivencias trabajan a la
par, y en la cual todos somos maestros y alumnos al
mismo tiempo.

Y que en fin, por ahora, nada más.

Alejandro Preckel
Puerto Madryn, 2009

“Las antinomias son el producto del ejercicio


de la razón cuando esta no tiene en cuenta el aporte de la
experiencia.”
Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (1781)

30
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

[1] A. Preckel, “Una cultura moderna para la gestión del


proceso industrial”. 2007. Ver anexo.
[2] Ángel López García “Lingüística y percepción: categorías
y funciones en la percepción de la oración”. I jornadas de
Lingüística, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Cádiz, 1995.
[3] Michel Foucault, “Las palabras y las cosas”, Traducción de
Elsa Cecilia Frost, Siglo veintiuno editores Argentina, Buenos
Aires, 2005.
[4]: Roland Barthes, “El grado cero de la escritura”, traducción
de Nicolás Rosa, Biblioteca de Filosofía, Editorial Nacional,
Madrid. 2002.
[5] Héctor Islas Azaïs, “Cuadernos de la igualdad”, “Lenguaje
y discriminación”. Consejo Nacional para Prevenir la
Discriminación. México, D.F. 2005.
[6] Michel Foucault, “El orden del discurso”, traducción de
Alberto González Troyano, Las Ediciones de La Piqueta,
Madrid, 1996.
[7] Victor W. Turner, “El proceso ritual”, Editorial Aldine, 1995.
Traducción de Fernando Sáez Blasco, UNED Centro
Asociado de Melilla.
[8] J. Rancière, “El Maestro Ignorante”, Editorial Alertes,
Barcelona, 2002. Citado por Luis Gruss, Diario La Nación,
Buenos Aires, Argentina.
[9] http://theodinstitute.org/, Autores y Consultores - Claves
Comportamiento y Desarrollo Organizacional.
[10] Kurt Gödel Society. http://kgs.logic.at/
[11] Raymond Williams, citado por Judith Butler en “¿Qué es
la crítica? Un ensayo sobre la virtud de Foucault”. Web.
[12] Pautas metodológicas para el comentario crítico personal
de textos ensayísticos. Web ; Fernando Carratalá Teruel,
“Pautas Metodológicas para el Comentario Crítico-Ideológico
de Textos Ensayísticos”. Web.
[13] La lógica del condicional y la implicación - Marino Llanos
Villajuán. Web.

31
[14] Wiredu, Kwasi, Profesor Distinguido del Departamento
de Filosofía de la Universidad del Sur de la Florida, Tampa,
Florida, “Hacia una comprensión intercultural”, Correo de la
UNESCO, Nº9, 2007.

Ver también:

Binde, Jerome, Director de la Oficina de Prospectiva de


UNESCO, “¿Hacia dónde se dirigen los valores?”, Diario La
Nación, Buenos Aires, 2007.

Cátedra Alfonso Reyes del Instituto Tecnológico de Monterrey


.http://www.itesm.mx/va/catedra/liga1.htm

Katzman, Diego, “Anatomía del proceso creativo”. 2007. Web.

Palau, Gladis Dora, “Lógicas Condicionales y Razonamiento


de Sentido Común”, Editorial Gedisa, 2005.

32
ANEXO - UNA CULTURA MODERNA PARA LA GESTIÓN
DEL PROCESO INDUSTRIAL

1. INTRODUCCIÓN

En tiempos en los cuales toda actividad humana se encuentra


sometida a crecientes problemáticas, tanto la persistencia de
las empresas como la calidad de vida de sus integrantes se
ven amenazados por múltiples factores. Como bien indica
Luc Ferry [1]:

“En el mundo empresarial, la necesidad de


aumentar la productividad, de desarrollar
conocimientos… se ha convertido en una
necesidad sencillamente vital. La economía
moderna ha hecho suyo el principio de selección
natural de Darwin: según la lógica de la
competencia globalizada, una empresa que no
se adapta, que no progresa un poco cada día,
es una empresa condenada a desaparecer.”

Como respuesta ineludible a tal escenario, y con el objetivo


de coadyuvar a la formación continua de mayor valor para la
actividad, la creación de conocimiento aplicado dentro del
ámbito del proceso industrial debe maximizarse en todas sus
fases.

Tal objetivo requiere la plena capitalización del saber y la


experiencia que cada uno de sus integrantes sea capaz de
aportar. En tal sentido, el desafío actual es desarrollar una
cultura que, ubicándose en un plano superior a la diversidad
intelectual que constituye el proceso real, posibilite la sinergia
en la generación de ideas, facilite la receptividad y favorezca
los procesos de síntesis que permitirán incrementar los
activos en desarrollo.

33
2. EL VALOR DEL HOMBRE EN EL PROCESO
INDUSTRIAL

Algunos estudios clásicos indican que El Hombre, en


términos generales, aporta al proceso su trabajo, mano de
obra, acción intelectual o material concreta, para obtener a
partir de ellos el producto establecido. En realidad, es esta
una visión que señala elementos cuya existencia es condición
necesaria aunque no suficiente: en dicho esquema, el valor
del Hombre es, si bien nada despreciable por cierto,
restringido solo a un aspecto parcial (la fuerza laboral), y
resulta insuficiente para afrontar las múltiples demandas del
mundo actual, signado éste por condiciones crecientemente
competitivas, amenazas para la calidad de vida laboral y
riesgos para el desarrollo sustentable a largo plazo.

Ante tal panorama: ¿Cual es nuestra capacidad grupal para


resolver los problemas actuales? ¿De que manera puede
potenciarse el aporte del Hombre al proceso, multiplicando el
valor de ambos, a fin de superar las dificultades presentes? Y
es en este análisis donde el conocimiento aplicado, generado
en el propio proceso a través de la acción grupal bajo un
esquema cultural favorable a la sinergia, debe pasar a ser
producto de valor reinvertible. Al mismo tiempo, el Hombre se
ve también revalorizado, al ser considerado en su actividad
no solo por su aporte primario sino a partir de aquello por lo
que resulta insustituible: su intelecto, su experiencia, su
vivencia, su diversidad.

En la visión actual, El Hombre, en tanto sujeto de


conocimiento, brinda al proceso su experiencia como
aporte insustituible, y es en el mismo proceso donde
estos aportes deben generar un nuevo valor
reinvertible a la par de los bienes o servicios: el
conocimiento aplicado.

Compréndase entonces este concepto del proceso en toda su


dimensión: a la par de su aporte primario, el hombre

34
11
interviene en el proceso de manera inalienable , en el marco
de una cultura grupal que le es favorable, con las cualidades
y libertad que naturalmente posee para resolver los
problemas. El conocimiento resultante de las múltiples
interacciones pasa a ser producto que permanentemente se
inventa y se reinvierte para generar mayor valor a la
actividad.

3. UNA DEFINICIÓN DEL PROCESO INDUSTRIAL CON


RESPECTO AL CONOCIMIENTO

Tal como sucede en todas las actividades humanas, existen


en el recorte del mundo real que llamamos “Proceso
Industrial” tantas interpretaciones, enfoques e intereses
como subjetividades lo conforman.

Esta heterogeneidad conceptual, no obstante, tiene


cohesión, dado que gravita alrededor de un conjunto de
asuntos comunes: los temas propios del proceso particular
alrededor del cual se reúnen.
12
A dicha sociedad se agrega un motivo que le da vida: es
este la constante necesidad de creación de conocimiento,
valor y activo fundamental de toda empresa que se precie de
ejercer genuino liderazgo.

Existe también un orden práctico del proceso: una


estructura organizativa y el enunciado de objetivos
específicos. Estos representan la subjetividad de los
accionistas y nos aportan en este esquema aquello que
merece ser atendido ya que orienta las acciones.
11
Alienación: Proceso mediante el cual el individuo o una colectividad
transforman su conciencia hasta hacerla contradictoria con lo que
debía esperarse de su condición. DRAE.
12
Sociedad: agrupación natural o pactada de personas, que
constituyen unidad distinta de cada uno de sus individuos, con el fin de
cumplir, mediante la mutua cooperación, todos o alguno de los fines
de la vida. DRAE.

35
Estos elementos constituyen una “morfología” permite tratar
el proceso como una disciplina, en el sentido sociológico del
término según Foucault [2], es decir un conjunto de temas,
definiciones y técnicas ubicado en un sistema abierto dentro
del cual pueden formularse indefinidamente nuevas
proposiciones (es fácil reconocer otras disciplinas en el
ámbito cotidiano, como salud, educación, ética, economía
doméstica, justicia, administración, política, cultura, artes,
deporte, etc.). Dentro de una disciplina, no solo los expertos
opinan, sino que el conjunto se nutre con las experiencias,
inquietudes y demandas del grupo de individuos relacionados
por temas comunes que manejan en diversas dimensiones.
Para ilustrar lo expuesto, bastan unos pocos ejemplos: el
corpus de los temas de la salud contienen, pero exceden, a
las ciencias de la medicina, de igual manera que acontece
con la comparación entre las gestiones gubernamentales y
las ciencias políticas, o los negocios y las ciencias
económicas.

Vemos entonces que aquel ámbito que denominamos


“proceso industrial” excede la lógica de la ciencia, dado que
aquel no solo está conformado por lo exacto y atemporal,
como es el caso de los aspectos que son objeto de las
ciencias duras, sino también por las cuestiones prácticas,
urgencias, conflictos de intereses y tantas subjetividades
como individuos lo conforman, acercándose de alguna
manera a esa trama altamente compleja que configura lo
empírico.

Sintetizando en este punto, podemos proponer entonces una


definición amplia y universal del proceso industrial en relación
con los aspectos del conocimiento. La misma, más allá de la
riqueza intrínseca que se desprende al analizar su contenido,
nos servirá más adelante para explicar los aspectos que
interfieren o potencian la creación del conocimiento:

36
El proceso industrial, desde el punto de vista de la gestión
del conocimiento aplicado, es:

• Una diversidad intelectual unida por un conjunto de


temas en común y cuyo principal medio para alcanzar sus
objetivos es la continua generación de conocimiento.

• Un modelo abierto de discusión de ideas cuyos


límites discursivos son definidos mayormente por los
aspectos culturales dominantes.

• Un conjunto orgánico de responsabilidades que


alimenta en forma permanente el funcionamiento del
colectivo.

Si eliminamos la diversidad, si borramos la identidad, si


establecemos barreras intelectuales en el interior del proceso,
estaremos entonces resignando las posibilidades del saber,
es decir, estaremos asfixiando la gestión del proceso
industrial. Las consecuencias bien podrían poner en riesgo
nuestra supervivencia como empresa, resignar mercados,
sucumbir ante nuestros competidores.

4. LAS FRONTERAS INTELECTUALES Y SICOLÓGICAS


EN LA GESTIÓN OPERATIVA DEL PROCESO
INDUSTRIAL

Tal como hemos definido, el “Proceso Industrial” es un


sistema constituido por distintos grupos humanos, cada cual
con su historia, sus posibilidades sociales y profesionales, su
formación previa específica y sus diversos intereses.

37
Para las diferentes “tribus” reconocidas o autodefinidas en su
interior, el proceso puede tener distintos límites, entendidos
éstos como la frontera que incluye todo lo que puede
“discutirse” dentro del proceso, y deja fuera todo aquello que,
por aspectos subconscientes, historia o costumbre, no es
13
“admitido considerar” en el mismo . Esta heterogeneidad en
la percepción de los límites del proceso crea conflictos y
obstáculos al entendimiento y así retrasan la generación de
conocimiento que enriquece al proceso.

¿Cuál es el camino para eliminar estas barreras? En


principio, lo más inmediato es hacer un inventario de aquellos
aspectos conceptuales que, según sean las posibilidades del
pensamiento, son dejados fuera del discurso del proceso, o
bien, cuando son planteados, crean frecuentes divergencias
en las percepciones individuales, y más precisamente, en los
14
distintos subgrupos o categorías que conforman el espacio
social del proceso industrial. Estará en el resultado de
nuestro debate posterior la mejor solución de estos
problemas. Van algunos a modo de ejemplo:

La pertenencia al proceso y la propiedad de “la verdad”:

Es usual encontrar que el espacio intelectual del proceso está


fracturado, los prácticos dejan afuera del mismo a los
teóricos, y éstos reniegan de los empíricos. Los técnicos y los
productivos se refutan mutuamente como si quisieran
excluirse entre sí de la pertenencia al proceso. Con
frecuencia, falta voluntad de entender los motivos y

13
Debe notarse que se deja afuera de este análisis el mecanismo de imposición
arbitraria (más allá del orden práctico) como modo de fijación de límites
ideológicos dentro del proceso, dado que el mismo será tratado en otra
oportunidad como una variante específica cuya influencia es negativa para
crear condiciones adecuadas a la creación del conocimiento. Nota del Autor.
14
Categoría: f. Cada una de las clases establecidas en una profesión,
carrera o actividad. RAE.

38
percepciones del otro más allá de lo inmediato, y algunos
quedan de hecho marginados del proceso.

¿En qué lugar del organigrama de la organización se


encuentra señalado el “dueño” del conocimiento?
¿Entendemos cabalmente que el esfuerzo por
comprendernos es una inversión irreemplazable para
encontrar permanentemente los puntos de apoyo desde los
cuales construir un mejor conocimiento?

Expresado de otra manera, trabajar en equipo no es


solamente hacer en forma coordinada lo que a cada uno le
corresponde, más profundamente, es reconocer en el otro
la posibilidad de su saber y brindarle continuamente la
oportunidad de aprender. Esto crea automáticamente un
sentido de pertenencia y cohesión grupal que diluye
fuertemente la posibilidad de conflictos que retardan el
desarrollo.

El derecho al fallo humano:

Notar que estamos hablando de derecho al fallo, y no de


fallo en sí, dado que el primero es de orden superior al
segundo y su aceptación tiene una gran trascendencia sobre
el estilo de manejo del proceso. La iniciativa, la toma de
decisiones, la percepción acerca de la confianza, la
exploración en general y la actitud hacia el aprendizaje se
verán modificadas positivamente si el derecho al fallo es
aceptado.

Es bastante usual considerar en forma separada las fallas de


proceso de las fallas humanas. ¿Es esto conveniente?
¿Quien niega que los errores son tan importantes como los
aciertos en los procesos de aprendizaje?

39
La reiteración del fallo humano debe ser prevenida de
manera efectiva, pero, como construcción mental del
15
individuo, el derecho al fallo debe existir .

Si apartamos los errores del hombre del análisis del proceso


para considerarlos simple incapacidad estaremos
transmitiendo una valoración negativa al propio individuo, lo
cual lleva al inmovilismo. Este tipo de actitudes, bastante
usuales en los ámbitos técnicos, alimenta la segmentación
intelectual del proceso.

Velocidad, oportunidad y potenciación del desarrollo:

La capacidad de actuar con velocidad y el sentido de


oportunidad son dos valores de altísima relevancia en el
mundo empresarial actual. ¿Los consideramos también
valores fundamentales del proceso? ¿Con qué prioridad los
tenemos en cuenta en nuestros esquemas mentales y
colectivos de toma de decisiones?

Una cuestión fundamental es afianzar el objetivo de tomar la


mayor cantidad de decisiones cotidianas en las categorías
más cercanas a la acción operativa del proceso. ¿Es esto
comprendido y compartido por todos? ¿No sería positivo
extender esta visión como una cultura, con lo cual se
reforzaría la voluntad de aprendizaje y comunicación, dado
que no es adecuado en un grupo social tomar decisiones
trascendentes sin respaldo?

Como valor agregado, esta visión liberaría un considerable


volumen de recursos humanos en todas las capas de acción
del proceso que podría generar mayor conocimiento. Este

Se refiere a fallas intelectuales que no tocan lo inherente a riesgos


15

personales, ambientales o patrimoniales, aspectos que deben ser


gestionados para su total prevención. Nota del Autor.

40
conocimiento, efectivamente compartido, retroalimentaría
positivamente un ciclo virtuoso de toma de decisiones.

5. REFLEXIÓN FINAL

Si pensamos con mayor profundidad acerca de lo que


podemos y no podemos hacer en el ámbito operativo y de
gestión intermedia del proceso industrial, sobre cómo
podemos y cómo no podemos hacerlo, sobre quienes pueden
y quienes no pueden hacerlo, seguramente encontraremos
muchos otros “diamantes en bruto” esperando a ser tallados
para obtener a partir de ellos la verdadera riqueza, la riqueza
del conocimiento. Por el momento, con lo planteado
precedentemente ya tenemos algo con que trabajar.

Con este resumen, me he propuesto analizar algunos


aspectos en apariencia teóricos y alejados de nuestra labor
cotidiana, pero que hacen a la filosofía de la comunicación y
el trabajo en equipo. No dudo de que a partir de los
conceptos indicados lograremos multiplicar el aporte
intelectual de todas las personas que forman parte del
proceso industrial. Así, afrontaremos con éxito los crecientes
y más complejos desafíos que se imponen, y más aún, con la
motivación de querer hacerlo.

“El conocimiento que no se transmite,


no existe”

Alejandro Preckel
Puerto Madryn, 2007
preckel@arnet.com.ar

41