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ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA

REPÚBLICA DE COSTA RICA





PROYECTO DE LEY







LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y
DOLARIZACIÓN






PRESENTADO POR LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110, ANTE LA OFICINA DE
INICIATIVA POPULAR DE LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA
DE COSTA RICA, EL 24 DE ABRIL DE 2013







EXPEDIENTE Nº ____________









PROYECTO DE LEY

LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y
DOLARIZACIÓN


EXPEDIENTE Nº ____________


ASAMBLEA LEGISLATIVA:

Cuando no existen reglas del juego claras, se abre la puerta a la
arbitrariedad. La observancia del Estado de Derecho (Rule of Law) sirve para
diferenciar países en que existen condiciones favorables para la libertad de
aquellos en los que prevalecen condiciones que favorecen la arbitrariedad. No
puede existir libertad sin ley, tal y como aclaró, hace muchos años, John Locke. Es
importante establecer la diferencia entre dos tipos de leyes. El primero tipo de ley,
la ley del Estado de Derecho, principios generales establecidos con anterioridad
(ex-ante). Estos representan “reglas del juego” claras que permiten a los
individuos conocer con certeza si el estado intervendrá o no bajo distintas
circunstancias y, en caso que lo haga, de qué manera lo hará. También, indican
qué cosas le están permitidas a los distintos actores, o qué se encuentran
obligados a hacer, bajo distintas circunstancias.

El segundo tipo de ley, se refiere a un tipo de ley que, efectivamente, otorga
a una autoridad el poder discrecional para hacer, en cada caso, lo que considere
apropiado. Como resulta evidente, un Estado de Derecho no se puede preservar
en una democracia en la que se pretenda que cada conflicto de interés se
resuelva recurriendo al arbitrio—a cargo de una autoridad facultada para ese
efecto—en lugar de apegarse a reglas claramente establecidas.

En Costa Rica, no existen reglas claras que permitan a los ciudadanos
conocer, con anterioridad, cómo intervendrá el Banco Central de Costa Rica
(BCCR) bajo distintas circunstancias y, por lo tanto, las intervenciones—y no-
intervenciones—del Central tienen la capacidad de frustrar los esfuerzos
individuales. En otras palabras, la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica,
Ley 7558, es una ley del segundo tipo en la que, literalmente, se le otorga un
“cheque en blanco” a los siete miembros de la Junta Directiva del BCCR para que
manipulen, cuando lo consideren conveniente, la política monetaria y cambiaria de
Costa Rica, sin ajustarse a regla alguna establecida de antemano o se les obligue
a rendir formalmente cuentas a nadie por sus acciones u omisiones. Sobre este
punto, en 2009, el entonces Gerente General del BCCR, aclaró: “(El Banco
Central) no avisará con antelación la fecha del cambio (a flotación) y, entre tanto,
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LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110

continuará tomando las decisiones que permitan que la operativa de este nuevo
régimen sea eficiente”.
1



Esta excepción al Estado de Derecho ubica a todo aquel que realiza
transacciones económicas en Costa Rica en una posición extremadamente
vulnerable y de gran incertidumbre. El BCCR manipula la emisión de dinero, las
tasas de interés y el tipo de cambio, entre otras cosas, que muchas veces hacen
la diferencia entre ganar o perder para una empresa y entre crear o destruir un
puesto de trabajo. También, como resultado de cada intervención (o no-
intervención) del Central, se transfiere riqueza—porque así lo decidió su Junta
Directiva—de un sector a otro de la sociedad. Esto resulta evidente al observar
cómo se afecta de manera positiva o negativa, mes a mes, el poder de compra de
los salarios, los ahorros y las pensiones denominadas en colones o en dólares.
También, varían los alquileres y las cuotas de préstamos y los pagos establecidos
en los contratos. Esto significa que algunos terminan pagando más o menos de lo
que le corresponde como consecuencia de la manipulación de la política
monetaria y cambiaria. En síntesis, gracias a que una (mala) ley lo faculta, las
decisiones de la Junta Directiva del BCCR son responsables por una parte
importante de las respuestas a las preguntas
de quién obtiene qué, cuándo y cómo en la sociedad costarricense.

Durante los últimos meses, hemos observado un retroceso.
2
La Junta
Directiva del BCCR ha abusado de los “cheques en blanco” que le otorgó la
sociedad, traicionando la confianza que tanto le había costado ganarse, para
convertirse, nuevamente, en “la casa de los sustos”.
3
La coherencia de sus
políticas, objetivos claros y reglas conocidas de antemano, se sustituyó por
cambios bruscos y frecuentes de sus políticas que los agentes económicos
(consumidores, ahorrantes, productores, inversionistas) llegan a conocer por
medio de la prensa, después de que se tomaron.

Otro triste ejemplo de esto es la respuesta que ofreció el presidente del
BCCR, cuando le consultaron acerca de posibles cambios en la política cambiaria
(un tema de claro interés nacional): “Le va a contestar el loro; en ese tema, yo voy
a seguir diciendo lo mismo: es un tema que se anuncia el día en que la medida se
tome”.
4




1

8andas camblarlas deben susLlLulrse a corLo plazo. Ll llnanclero, Ldlclón 739, del 19 al 23 de ocLubre de 2009. ulsponlble en:
hLLp://www.elflnanclerocr.com/ef_archlvo/2009/ocLubre/23/lnLellgencla2121037.hLml

2 Lorla, Luls L. lncerLldumbre económlca. Ll llnanclero, 2 de marzo de 2013. ulsponlble en:
hLLp://www.elflnanclerocr.com/oplnlon/Cplnlon-Luls_Lorla-lncerLldumbre_economlca-8anco_CenLral_0_234974336.hLml


3 Llzano lalL, Lduardo. 8eflexlones sobre el 8anco CenLral. Academla de CenLroamerlca, 2012, páglna 33.
4 8odrlgo 8olanos: 'Le va a conLesLar el loro'. La naclón 21 de dlclembre de 2012. ulsponlble en: hLLp://www.naclon.com/2012-12-
21/Lconomla/8odrlgo-8olanos--Le-va-a-conLesLar-el-loro-.aspx


- 3 - EXP. N.º
LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110


Hasta ahora, las decisiones de política monetaria y cambiaria se han
manejado con un alto grado de discrecionalidad por parte de la Junta Directiva del
BCCR, que no se encuentra obligada a rendir cuentas a nadie por sus decisiones.
En varias oportunidades, las intervenciones del ente emisor han respondido a
prioridades políticas y se han alejado de criterios técnicos. Cuando esto ha
ocurrido, se ha perjudicado el bienestar de los costarricenses, se ha deteriorado el
poder adquisitivo de los salarios de los ciudadanos y la competitividad de nuestra
economía.

A través de los años, decisiones desacertadas de la Junta Directiva del
BCCR contribuyeron a erosionar la credibilidad de los costarricenses en el Banco
en términos de su capacidad para administrar, de manera responsable, la política
monetaria y cambiaria, y estimularon una migración gradual del colón
costarricense hacia el dólar de los Estados Unidos, la cual se ha frenó y,
posteriormente, se empezó a revertir, debido a la intervención activa del BCCR y
del gobierno que ha afectado los niveles de las tasas de interés y la manipulación
del tipo de cambio, que ha hecho, de manera artificialmente, más atractivo el
invertir en colones que en dólares.

Durante el período comprendido entre octubre de 1984 y octubre de 2006,
el sistema cambiario en Costa Rica operó bajo un esquema de minidevaluaciones.
En esa época, no fue posible reducir de manera sostenible la inflación anual a
niveles menores de los dos dígitos. Adicionalmente, el sistema consistentemente
beneficiaba -transfería riqueza- de los tenedores de colones a los tenedores de
dólares. Esto se hizo evidente y contribuyó a la dolarización informal (no oficial)
de la economía. Los agentes económicos pasaron de poseer casi el 80% de su
riqueza en colones, en la década de los años 1980, a mantener un poco menos de
la mitad de su riqueza en dólares, en la actualidad. Gracias a esto, el dólar, desde
hace muchos años, es aceptado ampliamente para, prácticamente, cualquier
transacción en el país, con la notable excepción de algunas transacciones
importantes con el Estado, como, por ejemplo, el pago de impuestos y
contribuciones a la seguridad social, salarios de los empleados públicos y
pensiones.

A partir de octubre de 2006, el Banco Central decidió abandonar las
minidevaluaciones y adoptó un esquema de bandas cambiarias con la esperanza
de lograr mejores resultados en materia monetaria y cambiaria; lamentablemente,
los resultados no fueron los esperados. Algunos resultados positivos, como una
reducción temporal en la inflación, no son sostenibles, dado que las expectativas
acerca de la evolución futura continúan fuera de control. En contraste, el sistema
de bandas cambiarias elevó los costos de transacción en el sistema (margen de
intermediación cambiario), aumentó la incertidumbre con respecto al valor de la
moneda y dificultó el cálculo monetario, lo cual atenta contra el poder adquisitivo
de los salarios, de la competitividad de las empresas que desarrollan actividades
productivas en el país, la inversión y la generación de empleo.

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Algo que es importante notar es que el BCCR ha sido uno de los grandes
ganadores de la transición al esquema de bandas cambiarias—y del incremento
en la incertidumbre que la acompañó—, ya que logró implantar un nuevo
mecanismo de expoliación legal de los ciudadanos al cobrar un 25% del margen
de intermediación cambiario, que corresponde al monto que se cobra cada vez
que se cambian colones por dólares o viceversa. Entre octubre de 2006 y
diciembre de 2012, los ingresos del BCCR por concepto del margen de
intermediación cambiario, se multiplicaron por 4,15 veces, para llegar a ¢24 mil
millones, en 2012. Para que quede claro, esos ingresos del BCCR representan
pérdidas equivalentes para los ciudadanos y las empresas que efectúan
transacciones en Costa Rica; por tanto, pueden considerarse un impuesto injusto,
al igual que el impuesto inflacionario, que cobra el Banco Central y por el cual los
ciudadanos no obtienen ningún beneficio a cambio.

Si, para el año que termina en diciembre de 2012, a la cifra de ingresos del
BCCR por concepto del margen de intermediación cambiario se le suman los
ingresos acumulados de los bancos públicos y privados por cambio y arbitraje de
divisas de ¢82 mil millones, de acuerdo con datos de la Superintendencia General
de Entidades Financieras (SUGEF), los costos de transacción, solamente por
concepto de mantener operando dos monedas en paralelo, colones y dólares, en
Costa Rica, superaron los ¢100 mil millones. Estos costos para la sociedad
desaparecerían si se elimina el colón costarricense y se dolariza oficialmente la
economía.

En el mercado cambiario costarricense, el nivel y las variaciones en el tipo
de cambio no se determinan por la libre oferta y demanda.
5
Cuando algunos
grandes jugadores—particularmente el BCCR—cuentan con la capacidad de
manipular el valor de la moneda haciendo uso de información privilegiada (a la que
no tienen acceso el resto de los jugadores), el mercado se torna ineficiente y, por
ende, pierde el poder de transmitir información relevante a los distintos actores de
la sociedad para lograr una coordinación eficiente. El tipo de cambio deja de
registrar toda la información relevante acercas de cambios en las circunstancias y
transmite señales que no son confiables para guiar la acción de los individuos. Las
consecuencias directas de esta situación son que se frena la inversión y las
transacciones, como resultado de una mayor incertidumbre, y que se induce a las
empresas a tomar decisiones de inversión y a diseñar estrategias equivocadas,
que no servirán cuando se corrijan las distorsiones temporales en el tipo de
cambio.

La situación descrita arriba no se corrige, como ha sugerido el BCCR,
desde hace años, incluyendo a más participantes en el mercado mayorista
(MONEX), intentando desarrollar un mercado de coberturas cambiarias o dejando
flotar “libremente” la moneda. Ya se incluyó más participantes en el MONEX y la
situación no mejoro. Las coberturas cambiarias no se desarrollarán porque nadie

3 Lorla, Luls L. ¸1lene senLldo la pollLlca camblarla? La naclón, 23 de mayo de 2008. ulsponlble en:
hLLp://wvw.naclon.com/ln_ee/2008/mayo/23/oplnlon1347893.hLml

- 5 - EXP. N.º
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debería estar dispuesto a apostar por un determinado nivel de tipo de cambio
cuando sabe que este será manipulado, sin previo aviso, por el ente emisor. No
existe análisis de riesgo que sirva para predecir las decisiones arbitrarias de la
Junta Directiva del BCCR en materia cambiaria.

La libre flotación de la moneda deja de ser, entonces, una opción viable
cuando el mercado cambiario es ineficiente, como se explicó arriba, esa flotación
no sería libre. El principio de laissez faire no se puede defender ante la presencia
de un mercado cambiario que no funciona y que es fácilmente manipulable. La
implementación de una supuesta libre flotación solamente contribuiría a
incrementar la incertidumbre y a magnificar los problemas actuales.

En adición a los problemas de ineficiencia cambiaria, el BCCR tiene un
justificado “miedo a flotar”.
6
Bajo las circunstancias actuales, si cae el piso de las
bandas cambiarias o se pasa a una flotación administrada, existe consenso
alrededor de que eso tendría dos consecuencias graves, que no se pueden
revertir en el corto plazo: quiebra de empresas y destrucción de puestos de
trabajo.
7


La respuesta de la Junta Directiva del BCCR, que no es sostenible y que le
está pasando una factura importante a la sociedad, es el continuar ‘defendiendo’ el
piso de las bandas cambiarias, fijado, por la misma Junta Directiva, en ¢500 por
dólar. Debido a la decisión de la Junta Directiva del BCCR de mantener las
bandas cambiarias, el BCCR ha emitido una enorme cantidad de colones para
intervenir (innecesariamente) en el mercado cambiario para retirar más de $1,500
millones, que hoy descansan en sus reservas. Esta agresiva intervención
incrementa las presiones inflacionarias (el impuesto más injusto de todos, porque
afecta a quienes menos tienen) y, eventualmente, podría presionar al alza las
tasas de interés locales, si la Junta Directiva del BCCR decide intervenir para
retirar parte del exceso de liquidez.

Los problemas de mantener el esquema de bandas cambiarias vigente no
se limitan a los peligros relacionados con inflación y tasas de interés. En enero de
2013, el Gobierno le declaró la guerra al capital golondrina. Como parte de su
estrategia, envió un proyecto al Congreso, con carácter de urgencia, para
desincentivar el ingreso de capitales externos (Ley para desincentivar el ingreso
de capitales externos, Expediente N.º 18.685). Este fue aprobado en comisión y se
encuentra pendiente su discusión en Plenario.

En marzo de 2013, el presidente del Banco Central demostró que el grueso
del capital que ingresa al país no corresponde a inversiones de corto plazo –

6 Lorla, Luls L. Ll 8CC8 Llene mledo a floLar. Ll llnanclero, 3 de agosLo de 2008. ulsponlble en:
hLLp://wvw.elflnanclerocr.com/ef_archlvo/2008/agosLo/03/oplnlon1631417.hLml


7 Lorla, Luls L. uolarlzaclón: llegó el momenLo. La naclón, 23 de enero de 2013. ulsponlble en: hLLp://www.naclon.com/2013-01-
23/Cplnlon/dolarlzaclon--llego-el-momenLo.aspx
- 6 - EXP. N.º
LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
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capital golondrina–, sino a inversiones de plazos promedio superiores a cinco años
y que pueden llegar hasta los diez años (95% a plazos superiores a los dos años).
También, aclaró que el proyecto de ley no solo busca espantar a capitales
golondrina (corto plazo), sino a todo tipo de capitales (plazos mayores) que
ingresan al país.

Los problemas relacionados con el ingreso de capitales no se solucionan
aprobando un proyecto ley para desincentivar el ingreso de capitales externos que
ahuyentaría inversión de todo tipo, incluyendo aquella que se destina a inversión
en actividades productivas y generación de empleo. Adicionalmente, la eventual
aprobación del proyecto de ley en contra del ingreso de capitales externos serviría
para incrementar la discresionalidad de la Junta Directiva del BCCR, algo
totalmente inconveniente y contrario a los intereses de la inmensa mayoría de los
costarricenses, por las razones explicadas, en detalle, arriba.

En lugar de eliminar o introducir distorsiones a la libre entrada y salida de
capitales, Costa Rica, de la mano de la dolarización oficial de su economía, debe
concentrar sus esfuerzos en la dirección de la integración financiera con el resto
del mundo, que ha sido uno de los factores claves del éxito de la dolarización en
Panamá, durante más de 100 años. Al respecto, como explicó, en 2006, el Dr.
Juan Luis Moreno-Villalaz, haciendo referencia al caso de Ecuador:
8


“Para países pequeños como el Ecuador la dolarización con
integración financiera va mucho mas allá de la simple adopción de un
régimen de cambio fijo; es una solución sistémica de libre mercado que
implica abrirse al mundo y generar oportunidades de negocios aun por
conocer. La integración financiera es un sistema de mercado
competitivo y se logra incorporando banco internacionales que servirán
de intermediación entre el sistema local y el mundial financiero. Una
regla esencial es la del mercado competitivo es la libertad en el
movimiento de capitales, libertad de entrada y salida de capitales. La
banca extranjera sirve como prestamista de última instancia. Entre las
ventajas se cita, primero, bajas tasas de interés; segundo, los fondos
son ilimitados para préstamos de corto y largo de plazo. La eficiencia
del sistema constituye un atractivo para los inversionistas
internacionales que ven en la dolarización y en la integración financiera
incentivos para invertir.”

8 Moreno-vlllalaz, !uan Luls. La macroeconomla panamena: dolarlzaclón, lnLegraclón flnanclera y arreglos lnsLlLuclonales eflclenLes.
Serle de Anállsls de ÞollLlcas Þubllcas del lnsLlLuLo LcuaLorlano de Lconomla ÞollLlca (lLLÞ), marzo de 2006. ulsponlble en:
hLLp://www.hacer.org/pdf/Moreno00.pdf


- 7 - EXP. N.º
LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110


Este proyecto de ley propone cambios y modificaciones a la Ley N.º 7558
del Banco Central, para alcanzar los siguientes siete objetivos:

1.- Garantizar la responsabilidad y reducir, significativamente, la
discrecionalidad de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica en
el manejo de la política monetaria y cambiaría en Costa Rica.

2.- Eliminar el impuesto inflacionario -el impuesto más injusto de todos-
producto de la emisión excesiva de dinero y su efecto inercial sobre los
niveles de precios de los bienes y servicios regulados. La eliminación del
impuesto inflacionario es la base sustancial para que los salarios, ahorros
y pensiones de los costarricenses no pierdan poder adquisitivo.

3.- Propiciar una convergencia entre las tasas de interés nominal en
moneda local y las tasas de interés locales en dólares, al eliminar el riesgo
cambiario y reducir, de manera sostenible, la inflación y el costo de los
créditos.

4.- Disminuir el riesgo país producto del riesgo cambiario y el descontrol
de la inflación. La presencia de un riesgo país elevado se traduce en
calificaciones de riesgo elevadas para la deuda soberana de Costa Rica y
en un obstáculo para atraer inversiones de alto valor agregado.

5.- Reducir los costos de transacción al eliminar el margen de
intermediación cambiario.

6.- Reactivar la economía, por medio de la inversión y generación de
nuevos puestos de trabajo, al reducir el riesgo país, eliminar el impuesto
inflacionario y propiciar una convergencia entre las tasas de interés
nominal nacional y las tasas de interés nominal en dólares.

7.- Promover la integración financiera de Costa Rica con el resto del
mundo.


La manipulación de la política monetaria y cambiaria ha producido, de
manera irresponsable, resultados nocivos en el bienestar de los ciudadanos y la
competitividad de las empresas. Esto obliga a que se evalúe y proceda a limitar
legalmente el uso y abuso de herramientas de política monetaria y cambiaria en
poder del Banco Central de Costa Rica, a implementar la dolarización oficial de la
economía costarricense y a promover la integración financiera con el resto del
mundo. En términos de factibilidad financiera, el Banco Central de Costa Rica, al
momento de presentar el presente proyecto, cuenta con reservas monetarias
internacionales suficientes para canjear todos los colones en circulación por
dólares, sin necesidad de recurrir al endeudamiento.

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LUIS EDUARDO LORÍA ROJAS, COSTARRICENSE,
CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110

Por lo anterior, Luis Eduardo Loría Rojas, costarricense, cédula de identidad
número 1-0873-0110, presenta a consideración de las señoras diputadas y los
señores diputados el siguiente proyecto de ley.


LA ASAMBLEA LEGISLATIVA DE LA REPÚBLICA DE COSTA RICA
DECRETA:

LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y
DOLARIZACIÓN



ARTÍCULO 1.- Refórmanse los artículos 2, 42, 43, 44, 45, 46, 48 y 60 de la
Ley orgánica del Banco Central de Costa Rica, N.º 7558, de 3 de noviembre de
1995, y sus reformas. Los textos dirán:

“Artículo 2.- El Banco Central de Costa Rica tendrá como objetivos
los siguientes:

a) Velar por el buen uso de las reservas monetarias
internacionales de la Nación, para el logro de la estabilidad
económica general.
b) Promover la eficiencia del sistema de pagos internos y
externos, y mantener su normal funcionamiento.
c) Adecuar el nivel de los medios de pago al desarrollo de las
actividades productivas.”

“Artículo 42.- Unidad monetaria

La unidad monetaria de la República de Costa Rica será el dólar, que
se dividirá en cien partes iguales llamadas centavos. El símbolo del dólar
será la letra S, cruzada por dos líneas paralelas verticales y corresponderá
a la moneda de los Estados Unidos de Norteamérica.

Artículo 43.- Medio de pago legal

El medio de pago legal de la República estará constituido por el
dólar, moneda de los Estados Unidos de Norteamérica.

- 9 - EXP. N.º
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CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110

Artículo 44.- Acuñación de moneda fraccionaria

El Banco Central de Costa Rica tendrá el derecho exclusivo de
acuñar moneda fraccionaria en denominaciones equivalentes a 1, 5, 10,
25 y 50 centavos de dólar, idénticas en tamaño y valor a sus contrapartes
en centavos de dólar estadounidenses, sin que esta moneda limite la libre
circulación y aceptación de las especies acuñadas por la Reserva Federal
del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica.

Artículo 45.- Características

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica establecerá las
características que deben tener las monedas fraccionarias que se acuñen
en el país. La actividad de acuñación de monedas se considera actividad
ordinaria del Banco Central, para efectos del régimen de contratación.

Artículo 46.- Curso legal irrestricto

Conceder al dólar curso legal irrestricto con poder liberatorio ilimitado
para el pago de obligaciones en dinero, en el territorio nacional.”

“Artículo 48.- Validez

Los actos, los contratos y las obligaciones expresados en cualquier
otra moneda de legal circulación, en el extranjero, serán validos, eficaces
y exigibles en la moneda contratada, aun cuando su pago deba hacerse
por la vía judicial.”

“Artículo 60.- Depósitos

El Banco Central podrá recibir depósitos en cuenta corriente o a
plazo. También podrá establecer convenios con los bancos para que
estos capten recursos, a nombre del Banco Central, en cuyo caso la Junta
Directiva podrá reglamentar las condiciones mediante las cuales podrá
llevar a cabo dichas operaciones.”


ARTÍCULO 2.- Refórmanse los artículos 15, 16, 28, 29, 38, 52, 68, 72, 80, 94,
95 y 162 de la Ley orgánica del Banco Central, N.º 7558, de 3 de noviembre de
1995, y sus reformas, para que donde dice “mercado cambiario” se lea “mercado
internacional de divisas”; se elimine la palabra “cambiaria”; donde dice “moneda
extranjera” se lea “cualquier moneda de curso internacional”; donde dice “tasa
básica pasiva” se lea “la tasa respectiva según moneda internacional”; donde dice
“política de compra/venta de divisas” se lea “participación en el mercado
internacional de divisas”.

- 10 - EXP. N.º
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CÉDULA DE IDENTIDAD NÚMERO 1-0873-0110

ARTÍCULO 3.- Adiciónase el inciso g) al artículo 14 de la Ley orgánica del
Banco Central, N.º 7558, de 3 de noviembre de 1995, y sus reformas. El texto
dirá:

“Artículo 14.- Publicaciones

[!]

g) Pondrá a disposición del público, por medios escritos y en sistemas
electrónicos, la información diaria sobre los tipos de cambio que rigieron
durante el día anterior, en el mercado internacional en los principales
pares, así como el tipo de cambio promedio que rigió el día anterior. Para
hacer este cálculo, el Banco establecerá y publicará la metodología que
usará, así como los cambios que haga en esta.

[!]”

ARTÍCULO 4.- Adiciónanse los artículos nuevos 97, 98 y 99 a la Ley orgánica
del Banco Central, N.º 7558, de 3 de noviembre de 1995, y sus reformas; en
consecuencia, se corre la numeración subsiguiente. Los textos dirán:

“Artículo 97.- Tipo de cambio de conversión

El tipo de cambio de conversión entre el colón y el dólar de los
Estados Unidos de América, (en esta Ley esta moneda se denomina
solamente como dólar), se establece a razón de quinientos colones
exactos por dólar. Este tipo de cambio de conversión será fijo e
inalterable a partir de la entrada en vigencia de esta Ley.

Artículo 98.- Operaciones financieras

Todas las operaciones financieras, tales como depósitos bancarios,
créditos, pensiones, emisión de títulos valores y cualesquiera otras
realizadas por medio del Sistema Financiero Nacional, así como los
registros contables de dicho Sistema, se expresarán en dólares.

Artículo 99.- Uso del dólar

Todas las instituciones del Estado deberán utilizar el dólar como
moneda, para todas sus transacciones.”


ARTÍCULO 5.- Deróganse los incisos a) y f) del artículo 3; los incisos c) y e)
del artículo 14; el inciso a) del artículo 28 y el artículo 63, todos de la Ley orgánica
del Banco Central, N.º 7558, de 3 de noviembre de 1995, y sus reformas.
- 11 - EXP. N.º
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TRANSITORIO I.- A partir de la entrada en vigencia de la presente Ley, se
considerará que el medio de pago legal de la República será el dólar, según lo
dispone el artículo 43 de esta Ley; no obstante, los billetes y las monedas en
colones emitidos y puestos en circulación por el Banco Central de Costa Rica,
antes de la vigencia de la presente Ley, podrán ser igualmente considerados
medio de pago legal por un período de doce meses contado a partir de la entrada
en vigencia de la presente Ley.

Las instituciones del Sistema Bancario Nacional deberán cambiar estos
colones por dólares, sin costo, cuando sean presentados para cualquier
transacción; el cambio se efectuará al tipo de cambio de conversión fijado.

El Banco Central de Costa Rica proveerá los dólares a los bancos del
Sistema, mediante el canje respectivo. Este canje entre dólares y colones en
efectivo, sea que lo haga el Banco Central de Costa Rica a los bancos del Sistema
o bien estos a los usuarios de los bancos, no generará ningún tipo de comisión o
cargo.

A la entrada en vigencia de la presente Ley, el Banco Central de Costa
Rica, a requerimiento de los bancos del Sistema, canjeará los colones en
circulación por dólares. Los colones que recoja el Banco Central no podrán
circular nuevamente y deberán ser destruidos por los medios que el Banco
Central considere apropiados.

TRANSITORIO II.- Las operaciones o transacciones del Sistema
Financiero Nacional que se hayan realizado o pactado en colones con anterioridad
a la vigencia de esta Ley, se expresarán en dólares al tipo de cambio de
conversión establecido en la presente Ley.

TRANSITORIO III.- Los titulares de cuentas de ahorro, títulos valores,
cuentas corrientes y cualesquiera otros documentos bancarios, de pólizas de
seguros, de títulos valores que se coloquen y negocien en bolsa de valores, de
acciones, obligaciones negociables o bonos así como de otros títulos, podrán
solicitar a la entidad emisora respectiva la reposición de los documentos en que
consten los derechos derivados de estos, por otros con los valores expresados en
dólares al tipo de cambio de conversión establecido en la presente Ley. La
entidad emisora estará obligada a realizar la reposición.

Si la reposición no se efectúa, el valor respectivo expresado en colones se
estimará expresado en dólares, al tipo de cambio de conversión establecido en
esta Ley, para todos los efectos que resulten del valor consignado en el
documento.
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TRANSITORIO IV.- Durante los primeros doce meses, después de la
entrada en vigencia de la presente Ley, los precios de los bienes y servicios
deberán exponerse tanto en dólares como en colones; calculados los colones
sobre el tipo de cambio de conversión fijado.
Rige a partir de su publicación.






NOTA: Este proyecto ley fue presentado por Luis Eduardo Loría Rojas,
costarricense, cédula de identidad número 1-0873-0110, ante la
Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa, el 24 de
abril de 2013.