Enseñanzas del Papa

Francisco. No.55
El 30 de abril refiriéndose al don de
entendimiento, dijo;
no se trata aquí de la inteligencia humana,
de la capacidad intelectual de la cual podemos
ser más o menos dotados.


Es, en cambio, una gracia que sólo el Espíritu
Santo puede infundir y que suscita en el
cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto
externo de la realidad y escrutar las
profundidades del pensamiento de Dios y de
su designio de salvación.

El apóstol Pablo, dirigiéndose a la comunidad de
Corinto, describe bien los efectos de este don:
“lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo
pensar, aquello que Dios preparó para los que lo
aman.
Dios nos reveló todo esto por medio del
Espíritu…”.

Esto obviamente no significa que un cristiano
pueda comprender cada cosa y tener un
conocimiento pleno de los designios de Dios:
todo esto queda en espera de manifestarse en
toda su limpidez cuando nos encontraremos
ante la presencia de Dios y seremos de verdad
una cosa sola con Él.

Pero como sugiere la palabra misma, el
entendimiento permite “intus legere”, es decir,
“leer dentro” y este don nos hace entender las
cosas como las entendió Dios, como las
entiende Dios,
con la inteligencia de Dios.

Porque uno puede entender una situación con la
inteligencia humana, con prudencia, y está bien.
Pero, entender una situación en profundidad
como la entiende Dios es el efecto de este don.

Y Jesús ha querido enviarnos el Espíritu Santo para que
nosotros tengamos este don, para que todos nosotros
podamos entender las cosas como Dios las entiende,
con la inteligencia de Dios.

Es un hermoso regalo que el Señor nos ha
hecho a todos nosotros. Es el don con el cual el
Espíritu Santo nos introduce en la intimidad con
Dios
y nos hace partícipes del designio de amor que
Él tiene con nosotros.

Es claro, entonces, que el don del
entendimiento está estrechamente relacionado
con la fe.
Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro
corazón e ilumina nuestra mente, nos hace
crecer día a día en la comprensión de lo que el
Señor ha dicho y hecho.



El mismo Jesús ha dicho a sus discípulos:
yo les enviaré el Espíritu Santo y él les hará
entender todo lo que yo les he enseñado.

Entender las enseñanzas de Jesús, entender su
Palabra, entender el Evangelio, entender la
Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y
entender algo, pero si nosotros leemos el
Evangelio con este don del Espíritu Santo,
podemos entender la profundidad de las
palabras de Dios.
Y este es un gran don, un gran don que todos
nosotros debemos pedir y pedirlo juntos:
¡Danos Señor el don del entendimiento!
Hay un episodio del Evangelio de Lucas,
que expresa muy bien la profundidad y la fuerza de este
don. Después de ser testigos de la muerte en la cruz
y la sepultura de Jesús, dos de sus discípulos,
decepcionados y tristes, se van de Jerusalén y vuelven a
su aldea llamada Emaús.

Mientras están en camino, Jesús resucitado se une a
ellos y empieza a hablarles, pero sus ojos, velados
por la tristeza y la desesperación, no son capaces
de reconocerlo. Jesús camina con ellos,
pero ellos estaban tan tristes, tan desesperados que
no lo reconocen.
Pero cuando el Señor les explica las Escrituras,
para que entiendan que Él debía sufrir y morir para
luego resucitar, sus mentes se abren y en sus
corazones se reaviva la esperanza.

Y esto es lo que hace el Espíritu
Santo con nosotros:
nos abre la mente,
nos abre para entender mejor,
para entender mejor las cosas
de Dios, las cosas humanas,
las situaciones, todas las
cosas.

¡Es importante el don del entendimiento para nuestra
vida cristiana! Pidámoslo al Señor, que nos dé a
todos nosotros este don para entender cómo
entiende
Él las cosas que suceden, y para entender,
sobre todo, la palabra de Dios en el Evangelio.
Gracias.
El 3 de mayo dijo a laicos de acción católica:
La alegría pascual es la alegría “de los discípulos
en el encuentro con Cristo resucitado y esta alegría
necesita ser interiorizada, dentro de un estilo
evangelizador capaz de incidir en la vida”.
…“Cuando yo saludo a las secretarias parroquiales,
les pregunto: ¿pero usted es secretaria de aquellas
que abren la puerta o de aquellas que cierran la
puerta?
Estas parroquias necesitan de su entusiasmo
apostólico,
de su plena disponibilidad y de su servicio creativo”

Las parroquias deben “abrir las puertas y dejar que
Jesús pueda salir. ¡Tantas veces tenemos a Jesús
encerrado en las parroquias con nosotros y nosotros
no salimos
y no dejamos que Él salga!”.
“¡Abrir las puertas para que Él salga, al menos Él! Se
trata de una Iglesia „en salida‟: siempre una Iglesia en
salida”.


“El Papa entregó tres verbos a los miembros de
Acción católica: El primero es: …Permanecer, ¿en
qué sentido?
Permanecer con Jesús, permanecer gozando de su
compañía. Para ser anunciadores y testigos de Cristo
se necesita permanecer sobre todo cercanos a Él”.

“es a partir del
encuentro con Aquel que
es nuestra vida y nuestra
alegría,
que nuestro testimonio
adquiere, cada día,
un nuevo significado
y una fuerza nueva.
Permanecer en Jesús”.

El segundo verbo, es :
“ir. Por favor, jamás una Acción Católica inmóvil.
No detenerse: ¡avanzar!”.
“Ir por las calles de sus ciudades y de sus países
y anunciar que Dios es Padre y que Jesucristo se los
ha hecho conocer, y por esto su vida ha cambiado:
se puede vivir como hermanos, llevando dentro una
esperanza que no desilusiona”.

El último verbo, es
“alegrarse. Alegrarse y
exultar siempre en el Señor.
Ser personas que cantan a
la vida,
que proclaman la fe”.
“Esto es importante:
no sólo recitar el Credo,
recitar la fe, conocer la fe:
proclamar la fe.
Decir la fe, vivir la fe con
alegría se llama „cantar la
fe‟, y esto no lo digo solo
yo.
Esto lo dijo hace 1600
años San Agustín:
cantar la fe.
Personas capaces de
reconocer los propios
talentos y los propios
límites, que saben ver en
las propias jornadas,
también en aquellas más
oscuras, los signos de la
presencia del Señor”.

“con estos tres comportamientos, permanecer en
Jesús, ir a los confines y vivir la alegría de la
pertenencia cristiana, podrán llevar adelante su
vocación

y evitar la tentación de la „quietud‟,
que no tiene nada que ver con el permanecer en
Jesús, evitar la tentación de la cerrazón y aquella del
intimismo, tan edulcorada, desagradable por más
dulce que sea, aquella del intimismo…
Y si ustedes „van adelante‟, no caerán en esta
tentación”.
“Y también evitar la tentación de la seriedad formal.
Con este permanecer en Jesús, ir a los confines,
vivir la alegría evitando estas tentaciones,
evitarán de llevar adelante una vida más parecida a
estatuas de museo que de personas llamadas
por Jesús a vivir y a difundir la alegría del
Evangelio”.


Pidamos al Señor “para cada uno de nosotros,
ojos que sepan ver más allá de la apariencia,
orejas que sepan oír los gritos,
susurros y también los silencios,
manos que sepan sostener, abrazar, cuidar”.



“Pidamos sobre todo un
corazón grande y
misericordioso, que desea
el bien y la salvación de
todos. Los acompañe en el
camino María Inmaculada
y también mi bendición”.


…“Recemos a la Virgen, que es nuestra Madre, y que
nos acompañará en este camino. La Virgen siempre
iba detrás de Jesús, hasta el final: lo acompañaba”.

El 4 de mayo dijo, al presidir el rezo del Regina Coeli:
“Siempre, queridos hermanos y hermanas, la Palabra
de Dios y la Eucaristía nos llenan de alegría.
¡Recuérdenlo bien! ¡Cuando tu estas triste o algo así,
toma la Palabra de Dios! ¡Cuando tú estás
desanimado, toma la Palabra de Dios
y va a la Misa del domingo a hacer la Comunión,
a participar del misterio de Jesús! Palabra de Dios,
Eucaristía: nos llenan de alegría”.


Los dos discípulos de Emaús,
quienes después de la muerte de Jesús
“y pasado el sábado, dejan Jerusalén y regresan,
tristes y abatidos, hacia su pueblo, llamado
precisamente, Emaús”.


“En el trayecto Jesús resucitado se acercó a ellos,
pero ellos no lo reconocieron. Viéndoles tan tristes,
Él, primero los ayudó a entender que la pasión
y la muerte de Mesías estaban previstas en el designio
de Dios y preanunciadas en las Sagradas Escrituras; y
así reencendió el fuego de esperanza en sus
corazones”.


“en ese punto,
los dos discípulos
advirtieron una
extraordinaria atracción
hacia aquel hombre
misterioso,
y lo invitaron a quedarse
con ellos esa noche.
Jesús aceptó y entró en su
casa.
Y cuando estando en la
mesa bendijo el pan y lo
partió, ellos lo
reconocieron,
pero Él desapareció de su
vista, dejándolos llenos de
estupor”.

“Después de haber sido
iluminados por la Palabra,
habían reconocido a Jesús
resucitado en el partir del
pan, nuevo signo de su
presencia. Inmediatamente
sintieron la necesidad de
regresar a Jerusalén para
referir a los otros
discípulos su experiencia,
que habían encontrado a
Jesús vivo y lo habían
reconocido en aquel gesto
de la fracción del pan”.


De esa forma, el camino de Emaús se transforma
“en símbolo de nuestro camino de fe:
las Escrituras y la Eucaristía son los elementos
indispensables para el encuentro con el Señor”.


“También nosotros llegamos a menudo a la Misa
dominical con nuestras preocupaciones, nuestras
dificultades y desilusiones. La vida a veces nos hiere
y nos vamos tristes hacia nuestra „Emaús‟,
dando la espalda al designio de Dios.
Nos alejamos de Dios”.


Sin embargo, una vez en Misa “nos acoge la Liturgia
de la Palabra: Jesús nos explica las Escrituras
y re enciende en nuestros corazones el fuego de la fe
y de la esperanza y en la comunión nos da fuerza”.

“Palabra de Dios y Eucaristía:
leer cada día una parte del Evangelio, recuérdenlo
bien,
leer cada día una parte del Evangelio y los domingos ir
a hacer la comunión, a recibir a Jesús.


Así sucedió con los discípulos de Emaús, han
recibido la Palabra, han compartido la fracción del
pan, y de tristes y derrotados que se sentían, se
sintieron alegres”.


Al finalizar el rezo del Regina Coeli, dijo:
“Confiemos a la Virgen la situación en Ucrania,
donde no cesan las tensiones. La situación es
grave. Rezo con ustedes por las víctimas de
estos días, pidiendo que el Señor infunda en los
corazones de todos sentimientos de
pacificación y de hermandad”.


“Recemos también por los difuntos a causa
del enorme desmoronamiento que se abatió
dos días atrás en un pueblo de Afganistán”.


“Dios Omnipotente,
que conoce el nombre de cada uno de ellos,
acoja todos en su paz;
y dé a los sobrevivientes la fuerza de seguir
adelante, con el sostén de cuántos se
empeñarán para aliviar sus sufrimientos”.

El 2 de mayo dijo: “Yo lloré cuando vi en los medios
" la noticia de “cristianos crucificados en cierto país
no cristiano (Siria).
También hoy hay gente así, que en nombre de Dios,
mata, persigue”,
así como los apóstoles, hoy también se ven a tantos
fieles que se sienten “dichosos por haber sido
juzgados dignos de padecer ultrajes por el nombre de
Jesús”.


…“Piensen que en algunos países,
sólo por llevar el Evangelio, vas a la cárcel.
Tú no puedes llevar una cruz:
te harán pagar la multa. Pero el corazón se siente
feliz… “

El 28 de abril vía video dijo a las miles de jóvenes que
participaron en la Jornada Regional de la Juventud en
Buenos Aires-Argentina:
“Ustedes son aspirantes a consolidar con su vida la
ternura y la fidelidad. Ustedes están sobre el camino de
esas mujeres que seguían a Jesús, en las buenas y en
las malas.
La mujer tiene ese gran tesoro de poder dar vida, de
poder dar ternura, de poder dar paz y alegría”.

“hay un solo modelo
para ustedes, María:
La mujer de la fidelidad,
la que no entendía lo
que le pasaba pero
obedeció. La que en
cuanto supo lo que su
prima necesitaba, se fue
corriendo, la Virgen de
la Prontitud.
La que se escapó como
refugiada en un país
extranjero para salvar la
vida de su hijo”.

María, es “la que ayudó a crecer a su Hijo y lo
acompañó, y cuando su Hijo empezó a predicar, iba
detrás de Él.
La que sufrió todo lo que le estaba pasando a ese
chico,
a ese muchacho grande. La que estaba al lado de ese
Hijo
y le decía los problemas que había: „Mira: no tienen
vino‟. La que en el momento de la Cruz estaba junto a
Él”.

“la mujer tiene una capacidad
para dar vida
y para dar ternura que no la
tenemos los varones.
Ustedes son mujeres de
Iglesia…
La Iglesia es femenina,
es como María. Ése es el lugar
de ustedes.
Ser Iglesia, conformar Iglesia,
estar junto a Jesús,
dar ternura, acompañar, dejar
crecer”.

“Que María, la Señora de la Caricia,
la Señora de la Ternura, la Señora de la
Prontitud para servir, les vaya indicando el
camino”...


El 2 de mayo también dijo:
“A Cristo no le preocupa cuántos lo siguen,
no “le pasa por la mente, por ejemplo, hacer un censo”
para ver si “la Iglesia ha aumentado… ¡no! Él habla,
predica, ama, acompaña, recorre el camino con la
gente, mansa y humilde”.
Y habla con autoridad, es decir, con “la fuerza del
amor”.

En twitter dijo:
La desigualdad es la raíz de los males sociales.



¿Quién puede presumir de no ser un pecador?
Ninguno.
Pidamos perdón al Señor por nuestros pecados.


Les pido a quienes tienen responsabilidad política de
no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien
común.


Nadie es más paciente que Dios Padre.
Nadie comprende y sabe esperar como Él.


No tengas miedo, abre las puertas a
Cristo.


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Servicio Gratuito.
Que Dios te llene de bendiciones.
Y que permanezcamos unidos en el amor a
Jesús.

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