Hipolitinas de Málaga

Las Hipolitinas de Málaga




Se dice de un grupo devocional heterodoxo,
aparecido en la diócesis de Málaga en torno al
párroco de la iglesia de Santiago P. Hipólito
Lucena Morales (Coín Málaga, 1907-1981), que
protagonizó un proceso neo-iluminista durante
los años del nacionalcatolicismo español
(1939-1960).

El pastor

Hijo de Francisco y Fuensanta, Hipólito Lucena
Morales, huérfano, sintió de muy joven la
llamada de Dios ingresando en el seminario
diocesano católico de Málaga a los 10 años con
mucho provecho. Fue ordenado presbítero en
1930.
Se cuenta que recién consagrado, el padre
Hi pól i t o pr onunci ó est as pal abr as
premonitorias:

“Yo traigo la misión del Verbo Encarnado que vino
al mundo para amar y entregarse; lo mismo que yo
os amaré y me entregaré” .
1

Una vez producido el Alzamiento Nacional
(fracasado en Málaga) consta que fue detenido el 22 de julio de 1936 por orden
preventiva del gobernador civil junto a otros 48 sacerdotes e ingresado en prisión.
2

La Divina Providencia quiso que escapara al pelotón de fusilamiento, no así sus
hermanos los también sacerdotes Hilario y José.
3
 1
José Manuel GARCÍA AGÜERA: ''Crónicas de Coín. Memoria fotográfica (1900-1962)'', págs 365-366. Coín: G.A.
1
Ediciones Coincidentes, 2000.
Antonio NADAL: “Comité de Salud Pública”, en ''Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia'', 28; 632, 2006.
2
Sacerdotes y religiosos de la diócesis de Málaga asesinados durante los seis meses que permaneció la provincia bajo
3
el dominio del frente popular rojo.dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2242546.pdf
Torre de la iglesia de Santiago (Gartner de la Peña, 1885).
Hipolitinas de Málaga
Adornado de brillante inteligencia y capacidades, una vez superado el trance
martirial y recién acabada la Guerra Civil, tomó parte activa en el programa de
recatolización emprendida por el ordinario Balbino Santos Olivera quien lo nombró
cura ecónomo de la parroquia de Santiago Apóstol de la ciudad de Málaga; en
1940 obtuvo con 32 años la plaza de párroco en propiedad.

En la hambreada ciudad de Málaga, el talentoso don Hipólito se mostró tan solícito
en rectificar las conciencias, tan comprometido con la caridad y tan persuasivo en
su dedicación pastoral que pronto se granjeó el afecto y la devoción de la feligresía
y de sus superiores.

Colaboró en lo que pudo en la reconstrucción de la Semana Santa (sobre todo en
las Cofradías del Rescate y Jesús El Rico).
Ocupó cargos y dignidades de la máxima confianza y responsabilidad en la curia
diocesana: profesor de Teología e Historia de la Iglesia en el seminario diocesano;
fiscal de la Curia; miembro de la Junta Diocesana de Enseñanza de la Religión;
Examinador y Juez prosinodal; miembro de la Junta Catequista Diocesana y
Consiliario del Patronato de Protección de la Mujer entre otros .
4
La confianza de su nuevo ordinario Ángel Herrera Oria culminó el año 1949 con el
nombramiento de arcipreste de Málaga y en el año 1955 con el de Secretario de
Cámara y Gobierno del Obispado.
5

Antecedentes antropológicos

Por aquellos años de postguerra la ortodoxia ideológica nacionalcatólica
presentaba al sacerdote bajo la convención impecable de un anciano asexuado y
puro, objetivamente venerable e ilimitadamente confiable:

“Presbítero, etimológicamente, es tanto como anciano. Si merece veneración la
ancianidad, piensa cuánto más habremos de venerar al sacerdote.
No quiero, por sabido, dejar de recordarte otra vez que el sacerdote es otro Cristo. Y
que el Espíritu Santo ha dicho: «Nolite tangere Christos meos» (‘no queráis tocar a mis
Cristos’). ¡Cómo hemos de admirar la pureza sacerdotal! Es un tesoro. Ningún tirano
podrá arrancar jamás a la Iglesia esta corona”.
6

 2
En noviembre de 1941 el Régimen fascista creó el Patronato de Protección de la Mujer, en el que había muchos
4
eclesiásticos, para atraer a la mujer pobre hacia la Iglesia y apartarla de los vicios. Al Patronato se llegaba muchas
veces por denuncias familiares, vecinales, de algún cura bien intencionado que no podían llevar a la buena vida a
aquellas chicas perdidas. Como actualmente sucede en ciertos países musulmanes, las juntas provinciales del
Patronato franquista mandaban sus vigilantes, denunciando a la policía cualquier expresión de “pornografía”,
desnudismo, promiscuidad, que no solo era una vulneración de la moralidad católica sino una muestra de “exotismo
antiespañol”. Las mujeres de clase media y alta trabajaban en la Acción Católica, asistiendo a los desfavorecidos de la
clase obrera, y visitando a los vencidos en la guerra.
La Vanguardia española de 24 de febrero de 1955
5
JoséMaría Escrivá, ''Camino'' § 67, 68 y 71.
6
Hipolitinas de Málaga



Desde muy anti guo l a Tradi ci ón
catól i ca ha dado un tratami ento
espi r i t ual muy subl i mado a l a
sexual i dad. Per o es a causa
7
probablemente del obstinado celibato
que impuso canónicamente la Iglesia
católica a sacerdotes y religiosos
(castidad virginal o viudal) , que los
8
enfrentaba, en tremenda contradicción
fisi ol ógi ca, a l a coti di ana praxi s
intimista que debían realizar a cortas
di st anci as con muj er es en el
sacramento de la Penitencia (confesión
a u r i c u l a r s e c r e t a ) . A n t e l a
improcedencia de un catálogo objetivo
de pecados solamente cabía una
minuciosa encuesta intima a través de
una rejilla fija.
9

“Porque si el enfermo se avergüenza
de descubrir su llaga al médico, la
medicina no cura lo que ignora" .
10


“Creo que él era un bueno y santo sacerdote antes que me conociera [en
 3
Por aquellos años de la postguerra la Iglesia distinguía tres clases de castidad: virginal, viudal y matrimonial. La
7
virginal consiste en una absoluta continencia de los placeres carnales, y es propia de las personas solteras; la viudal, en
una absoluta continencia de los placeres carnales después del matrimonio, y es propia de las personas viudas. A esta
clase de castidad se allega la de aquellas personas solteras, que no habiendo conservado por su desgracia la castidad
virginal, viven ya en una casta soltería ; y la matrimonial, en una absoluta continencia de los placeres carnales fuera del
matrimonio, y de los ilícitos en el matrimonio, y es propio de las personas casadas. Ver GARCÍA MAZO, J.:"Catecismo
de la Doctrina Cristiana explicado". Imp. José Manuel de la Cuesta. Valladolid, 1900, pág. 324-325
Canon 277 § 1. Los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el Reino de los Cielos
8
y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios mediante el cual los ministros
sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de
Dios y de los hombres.
La prolija indagación sobre situaciones culposas desconocidas por la conciencia de la pecadora conseguía ir
9
ampliando su catálogo estructural de pecados. “El Señor desea que seamos específicos en nuestra oración de
confesión de pecados, no genéricos”. “Dile a Dios lo que hiciste” (Daniel 9:4-19). A través de una rejilla fija entre el
penitente y el confesor, que puedan utilizar libremente los fieles que así lo deseen». Código de Derecho Canónico, can.
964, §2.
(Concilio de Trento: DS 1680; cf San Jerónimo:Commentarius in ecclesiasten 10, 11)
10
La Ilustración Española y Americana. 1882
Hipolitinas de Málaga
confesión], pero las preguntas que me hizo y las respuestas que yo tenía que darle
derritieron su corazón igual que el hielo sobre el plomo ardiente”.
11

Es frecuente en la Historia eclesiástica encontrar casos de inevitables relaciones
12
eróticas, corrientemente por crimen sollicitationis entre clérigos y sus hijas de
confesión, individualmente o en grupo (Sociedades de Confesión o
Congregaciones de Devotas de Penitencia) con el pretexto de una mejor aplicación
penitencial (penitencia tarifada, flagelación etc.) . La entrada "solicitar" del
Diccionario de la Real Academia de la Lengua incluye la siguiente acepción :
“Dicho de un confesor: requerir de amores a la penitente”.

“Al menosprecio de los preceptos divinos y a la profanación de los lugares más
sagrados, unían una disolución carnal inconcebible, y las penitencias que en el
confesionario propinaban, eran ayuntamientos sexuales de las confesadas con ellos
mismos, enseñándoles que el Mesías había de nacer del comercio de una doncella con
alguno de los confesores alumbrados.”
13


Otras veces esta relación se produce por la
conformación de estructuras colectivas heréticas
(adamitas, ágapetae, beguinas, molinosistas,
alumbrados, dexados e perfectos, quietistas, y
místicos en general) por sacerdotes en los que el
celibato se asocia a perfiles de personalidad
psicopática (frecuentemente paranoides) que unen
sus teologías sui géneris a dones carismáticos; fuerte
capacidad para el liderazgo y la seducción, habilidad
para ilusionar, manipular y explotar a sus seguidoras;
afán de poder y control unido todo a una falta de
límites éticos.
14

Las clientelas de estas sectas hay que buscarlas
invariablemente entre cierto pueblo católico femenino,
de intento mantenido en la ignorancia o el
analfabetismo, peyorativamente calificadas como beatas, siempre al borde de la
 4
Sobre la praxis de la confesión auricular ver CHINIQUY, Ch.: “Cincuenta años en la Iglesia de Roma”. Cap. 49, 1886,
11
pág. 164 y CHINIQUY, Ch.: “El cura, la mujer y el confesionario”. Montreal 1875. Libros Tauro.
Karlheinz DESCHNER:”Historia sexual del cristianismo”. Yalde. 1993
12
Publio Hurtado: “Supersticiones extremeñas”. Revista de Extremadura, t. II-!V, 1901-02.
13
Pepe RODRIGUEZ: “La vida sexual del clero”. Madrid. Ediciones B, 1995
14
Grabado de una beguina o beata de Des
dodes dantz, impreso en Lübeck en 1489.
Hipolitinas de Málaga
heterodoxia y cuyas burdas creencias y toscas prácticas eran fácilmente
manipulables.
En España estas situaciones entran dentro del concepto más específico del
“iluminismo hispánico” (alumbrados), de recia tradición inquisitorial. Asunto bien
estudiado al tenerse excepcional acceso a los minuciosos archivos secretos de la
Inquisición Española aprehendidos en las revoluciones liberales del siglo XIX.
15 16

Como categoría latente, esta relación mística se desarrollaba entre gente
sexualmente capaz: si eran capaces de amar a Dios es porque se trataba de seres
sexuados con una libido deseante. La castración nunca fue considerada por la
Iglesia. Un santo español reciente recomendaba a sus hijas espirituales "tenemos
que amar a Jesucristo con corazón de carne", cuando besaban la cruz de palo.
17


Los alumbrados de Llerena, Sevilla y Tarragona

Menéndez Pelayo cita, a modo de ejemplo de heterodoxia en el proceso de la
Inquisición de Llerena a los alumbrados de Llerena, dos clérigos seculares, el P.
Chamizo y el P. Álvarez, y sus penitentes :
18

«Una vez alcanzado el éxtasis, el alumbrado tornábase impecable, y le era lícita toda
acción cometida en tal estado.[...] Eran gnósticos y pretendían saber ellos el camino
de la virtud y los misterios de la oración. [...] Pensaban mal del estado del matrimonio
y se entregaban a todo género de feroces concupiscencias y actos impuros [...] Era
frecuente que aquellos perversos clérigos solicitasen de amores a sus penitentes hasta
en el mismo confesionario. Del P. Chamizo se refieren en su proceso hasta treinta y
cuatro víctimas.[...] Las afiliadas de la secta vestían de beatas (1574 a 1578): con tocas y
sayal pardo. Andaban siempre absortas en la supuesta contemplación, mortecinas y
descoloridas, y «sentían un ardor terrible que las quemaba, y unos saltos y ahíncos en
el corazón que les atormentaban, y una rabia y molimiento y quebrantamientos en
todos sus huesos y miembros que las traía desatinadas y descoyuntadas...y veían y
sentían extraños ruidos y voces». El P. Álvarez les certificaba que aquello era efecto y
misericordia del Espíritu Santo, y, llevando a sus últimos límites la profanación y el
sacrilegio, comulgaba diariamente a sus beatas [...]
 5
Enrique MAPELLI: «El proceso de los iluminados de Tolox», en ''Jábega'', n.º 26, págs. 9-16, 1979.
15
El iluminismo o alumbradismo es un tema muy recurrente en la dramaturgia contemporánea española. Ver teatro de
16
Agustín Gómez-Arcos, Francisco Ruiz Ramón, Domingo Miras.
TAPIA, Mª Carmen: "Tras el umbral. Una vida en el Opus Dei". Ediciones B. 1992, pag.203
17
Ver MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino: "Historia de los heterodoxos españoles". Biblioteca Virtual Miguel de
18
Cervantes, 2003. Edición digital basada en la de Madrid, La Editorial Católica, 1978. "Libro V. IV Los alumbrados de
Llerena: Hernando Álvarez y el P. Chamizo".
Hipolitinas de Málaga

Por la misma época en Sevilla, la Inquisición estaba sobre aviso y publicó un
Edicto de fe—edicto de delaciones para que las mujeres denunciaran a los
confesores solicitadores y alumbrados en el término de treinta días.

«Muchas honestas matronas y señoras de calidad tenían dentro de sí gran guerra: por
una parte, el escrúpulo de conciencia de incurrir en la sentencia de excomunión que
los inquisidores habían puesto a las que no denunciasen, las movía a ir: por otra
parte, tenían miedo de que sus maridos se harían celosos, teniendo mala sospecha
dellas... Pero, al fin, disimuladas y rebozadas, conforme a la costumbre de Andalucía,
iban lo más secretamente que podían a los inquisidores... Por otra parte, era de reír
ver a los padres de confesión [solicitadores], clérigos y frailes, andar tristes, mustios y
cabecicaídos por la mala conciencia, esperando cada hora y momento cuándo el
familiar de la Inquisición le había de echar la mano».

«Juan de Villalpando, presbítero, natural de la villa de Garachico, en la isla de
Tenerife, dirigía una congregación de hombres y mujeres, que habían hecho en sus
manos votos de obediencia. Confesor incansable, absolvía por sí y ante sí de los casos
reservados y decía que «quien se confesase con él ganaba el grande y místico jubileo».
[...] Tenía secuestradas, digámoslo así, a sus penitentes. Como todos los alumbrados,
era partidario de la comunión diaria, [...]. No tenía por inconveniente el que sus
discípulas abandonasen los negocios de la casa por permanecer todo el día en la
iglesia y las exhortaba a negar la obediencia a sus padres, maridos y superiores [...]
Nada tenía de edificante su vida; aparte del trato continuo con mujeres, juntábanse
continuamente los afiliados a comer y beber en la ciudad o en el campo [...].


La Inquisición de Sevilla le reprobó por 279 proposiciones heréticas. Se le condenó
a la reclusión en un monasterio por espacio de cuatro años a privación perpetua de
licencia de confesar, predicar etc. y a varios ayunos y rezos extraordinarios».
19

En 1836 es descubierto y juzgado un grupo de alumbrados en Alforja (Tarragona)
compuesto por el P. José Suaso, un clérigo de tonsura, natural del mismo pueblo y
profesor de latín del seminario; Miguel Ribas, seglar campesino y varias beatas.
Recién abolida la Santa Inquisición, la curia del vicariato de Tarragona (Concordato
de 1851) les atribuye una larga letanía de proposiciones erróneas, temerarias,
escandalosas, blasfemas, peligrosas en la fe, heréticas, injuriosas a la dignidad de
los sacramentos, contrarias al sexto [Mandamiento], destructoras del pudor y
honestidad de las costumbres y de la santidad del matrimonio y, sobre todo,
abiertamente contrarias al dogma católico de la necesidad del sacramento de la
Penitencia. Tras el escándalo, Menéndez Pelayo no dice el destino del clérigo
 6
M. MENENDEZ Y PELAYO: Op.cit., pág. 669-672.
19
Hipolitinas de Málaga
aunque el seglar fue desterrado unos años a la Seo de Urgell, de donde volvió
reconciliado con la Iglesia.
20

¿Herejía o psicosis?

¿Dónde residía la materia herética?. Inquietó sobremanera a la Iglesia la creencia
de estos místicos en la licitud de los actos carnales ejecutados in charitatis nomine,
como medio de domeñar la sensualidad. Que se utilizara la voluptuosidad carnal
como un atajo lícito entre el alma y Dios.
En el fondo los iluminados se consideraban tan perfectos, que no necesitaban la
intermediación de la Iglesia, ni de sus ministros, ni de sus sacramentos para
intimar con Dios. El problema capital de la Santa Inquisición, y también de los
teóricos actuales, es el de la imposible distinción objetiva entre una experiencia
mística sana y una experiencia mística patológica.
21


Las Hipolitinas

El rebaño de las hipolitinas era, en vox populi y
en definición de Camilo José Cela, «un grupo
de beatas malagueñas que ejercieron de
coimas de su director espiritual».
Comenzaron a ser llamadas «santiaguinas» por
reunirse inicialmente en la parroquia de
Santiago.
22
La dirección espiritual es un tecnicismo religioso
que se refiere a la labor de ayuda y de consejo
con la cual un cristiano acompaña a otro, en
relación asimétrica de dominio, guiándolo en el
camino de la contemplación y de la santidad,
también en el discernimiento vocacional en su
camino hacia Dios. La dirección espiritual debe
tener como objetivo el ayudar a descubrir en
cada momento lo que Dios espera de cada
persona.

Dentro del concepto de libertad religiosa
católica se considera que el verdadero director
 7
MENÉNDEZ PELAYO, M.: Alumbrados de Tarragona ver Op. cit. pág 1109
20
Se pueden distinguir incluso varios misticismos, atendiendo al “objeto” de la vivencia sacra:--misticismo negativo,
21
apofático, extasiado ante lo incognoscible;-- misticismo ascético o centrado en la Pasión del Señor;--misticismo centrado
en el amor (el músculo cardiaco como símbolo);--misticismo especulativo de pura contemplación de la salvación;--
misticismo eucarístico, abrasado por el fuego que emana del sagrario etc.
Carlos PASCUAL: ''Guía sobrenatural de España'' (pág. 250-251). Madrid: Al-Borak, 1976. ISBN 84-7007-035-5.
22
Interior de la incendiada iglesia de La Merced.
Hipolitinas de Málaga
es el Espíritu Santo, mientras que el fiel conserva toda la propia responsabilidad e
iniciativa.
23

El ordinario de Málaga Ángel Herrera Oria y su auxiliar Emilio Benavent Escuín,
propiciaron las bases inquietas donde germinaron una serie de grupos cristianos
que ejercieron un papel relevante de presión y denuncia social (en algunos casos
más allá de lo que tenían previsto) .
24

Sucedió en estos años la conformación de un grupo hermético de mujeres
predispuestas, jóvenes y devotas, que fueron evolucionando piadosamente en
25
unas coordenadas de espacio (ámbito parroquial) y tiempo (nacional catolicismo)
en torno a la directriz del carismático arcipreste y párroco de Santiago, "experto en
humanidad" y provisto de una cautivadora capacidad para inducir conductas .

“Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos
caerán en el hoyo”. Mateo 15:14

Mediante el vínculo sacramental de la confesión auricular seriada iba descubriendo
la teleología de cada penitenta hasta alcanzar el justo momento de madurez
evolutiva como para interactuar sexualmente en conventículo adecuado.
26

El lugar más a propósito fue la vecina iglesia en
ruinas de la Merced (situada a 300 m de la parroquia
de Santiago), deshabilitada para el culto por haber
quedado devastada tras sufri r un i ncendi o
intencionado en mayo de 1931 . Curiosamente, no
fue restaurada pese a su relativa sólida conservación
exterior y de la incondicional disposición de las
autoridades a su reconstrucción. Quedó relegada
como anexo parroquial, gestionado por el P. Hipólito
y su equipo de caridad. Posteriormente se instaló, al
parecer, un cine de verano parroquial con sesiones semanales.

 8
Flagelantes en un grabado del siglo XV.
Una puesta al día puede obtenerse en el documento "El sacerdote confesor y director espiritual ministro de la
23
misericordia divina". Congregación para el clero. Libreria Editrice Vaticana. 2011 ISBN 978-88-209-8552-3
RAMOS ESPEJO, Antonio: Paloma de luz para un tiempo de tinieblas. ”Crónica de un sueño”. Memoria de la
24
transición democrática en Málaga.2005. ISBN 84-96337-32-4 pág. 26
En aquellos años las mujeres estaban relegadas a las labores de su sexo, alcanzaban la mayoría de edad a los 25
25
años, estaban privadas de cualquier autonomía jurídica, económica y cultural y condenadas a la obediencia y al
sacrificio. Ver CASANOVA, Julián: "La Iglesia de Franco". Temas de hoy. Madrid. 2001, pág 276
Existe una minuciosa casuística sobre posibilidades de profanación sacrílega sexual de templos. No pertenecen a
26
lugar sagrado ni la sacristía, ni el almacén de la iglesia, ni la cripta ni la torre. Ver DESCHNER, Kh. op. cit. pág 287
Hipolitinas de Málaga
En el recóndito esqueleto de la iglesia de la Merced tenía lugar el oscuro y
escabroso ritual de las llamadas “hipolitinas”. Entre sus ruinas se celebraban los
27
desposorios místicos de las iniciadas ante un altar en un clímax de intensa
exaltación mística .
28

Sin duda no debió haber problema teológico de conciencia para el oficiante,
29
profesor de Teología e Historia de la Iglesia en el Seminario diocesano: tras un
estado inicial de "dexación" o dejación, los agentes del ritual quedarían privados de
la libre voluntad. Si no hay libre albedrío no habría tampoco responsabilidad
individual por las conductas: podría haber pecado objetivo sin que hubiera
pecadores subjetivos.

"Bastóles a los alumbrados y quietistas la idea de la contemplación pura, en que,
perdiendo el alma su individualidad, abismándose en la infinita Esencia,
aniquilándose por decirlo así, llega a tal estado de perfección e irresponsabilidad, que
el pecado cometido entonces no es pecado”.
30

Et in meditatione mea exardescit ignis (...y en mi meditación, ¡se enciende el
fuego!). A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y
luz" [...] Camino § 92.

Ahora bien: no todo era oración mental ni siempre la dexación tenía una clara
factura sobrenatural. Podía propiciarse mediante toda una gama de estimulaciones
desde la ingesta de drogas enteógenas, pasando por toda suerte de disciplinas o
31
flagelos, hasta con maniobras táctiles.

"Enseñan los Alumbrados de Sevilla que hace Dios unión espiritual entre sus siervos
mediante tactos y tocamientos deshonestos”.
32

La congregación estuvo funcionando sin problemas como una institución
parroquial formal hasta una fecha no precisada a finales de los años cincuenta del
siglo XX. Daba cabida a señoras y señoritas de la sociedad malagueña con el
suficiente grado de ociosidad como para que, aparte de su propia promoción
 9
VIRGILIO MONTAÑÉS, Mario: "Plaza de la Merced: la historia entre cuatro esquinas".
27
DOMINGO Xavier: "Erótica Hispánica". Ruedo Ibérico. Paris, 1972, pág 143
28
Juan de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa de Avila, Ignacio de Loyola o Miguel de Molinos describieron literariamente el
29
fenómeno místico de la dejación. Tras encarcelarlos, los expertos de la Inquisición decidieron que solo el último era
hereje. Diderot lo describió magistralmente en "La religiosa".
MENÉNDEZ y PELAYO, Marcelino : "Historia de los heterodoxos españoles". Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes,
30
2003. Edición digital basada en la de Madrid, La Editorial Católica, 1978. ''Libro V. Sectas místicas''. pag. 656 y sigtes.
RUBIO, F.J.: "La conexión divina. La experiencia mística y la Neurobiología". (El origen de las religiones y el trance
31
extático). Drakontos. Barcelona. 2009, pág. 19 y siguientes
Ver SEDEÑO RODRÍGUEZ, F.J.: Op. cit. pag 163
32
Hipolitinas de Málaga
espiritual, pretendieran ejercer la caridad con los más pobres, ocupándose de
familias indigentes y niños abandonados.

En el año 1959 la congregación, ahora nominada por la gente del barrio como «las
hipolitinas», comenzó a despertar sospechas entre las autoridades religiosas
diocesanas. Las denuncias provenían, al parecer, de una menor asustada o de un
marido que no comprendió las necesidades espirituales de su esposa. Se
33
realizaron inspecciones propiciadas por el Vaticano a través del nuncio hasta que
se descubrió que una parte de la estructura funcionaba realmente como un
orfanato donde se recogían y procesaban, además de los niños abandonados
ajenos, los frutos secretos de las relaciones “espiritualmente incestuosas” del
director espiritual con sus hijas (hipolitinas) .
34


Mito literario

La nominada herejía de las hipolitinas y de su capitoste el heterodoxo Hipólito
Lucena fue algo traumático para la Málaga nacional-católica, que la ciudad ha
ocultado durante mucho tiempo (y sigue ocultando). Este silencio cómplice fue
tenido como una afrenta a la memoria histórica de la ciudad. Se desconoce por
completo el proceso judicial . Ningún periodista ha osado esclarecer la verdad de
35
los hechos, buscando profesionalmente en archivos o en testigos y protagonistas
todavía vivos.

A pesar del evidente oscurantismo de aquel régimen político el caso fue
inevitablemente mitificado en la literatura. Camilo José Cela incluyó parte del
contenido sexual en su conocida Enciclopedia del Erotismo citando escritos de
36
Xavier Domingo y Antonio D. Olano. Posteriormente apareció una novela, “Tarta
noruega” en la que su autor, Alberto Castellón, describe a las hipolitinas
comiendo sobras de rancho en el sórdido ambiente de postguerra malagueño
incluyendo un personaje de ficción, una de las partidarias de don Hipólito, hija de
un coronel, cuya virginidad iba a ser sacrificada en la ceremonia iniciática sobre el
ara sagrada “de la nunca reconstruida, quizás por ello, Iglesia de La Merced”. Huyó
y el coronel los denunció a todos. También aparece un D. Leonardo Moratalla Ortiz
 10
DOMINGO Xavier: "Erótica Hispánica". Ruedo Ibérico. Paris, 1972, pág 143. Las denuncias podían incluso provenir
33
de los empresarios de salas de cine vecinos que veían una competencia desleal en el cine parroquial Santiago.
GARCÍA AGÜERA, José Manuel: Op. cit. pág 366
34
Por obvias dificultades documentales o archivísticas y otros secretismos de toda índole, no existen todavía estudios
35
universitarios sistemáticos sobre este proceso.
CELA, Camilo J.: “Enciclopedia del erotismo”. Sedmay Ediciones. 1976. ''Don Cipólito'' Vol. 2, pag 342; ''Hipolitinas''
36
Vol. 3, pág. 719 etc
Hipolitinas de Málaga
de Zárate, canónigo doctoral y magistrado del Tribunal de la Rota Romana,
encargado de la dramática destrucción de la comunidad herética.
37
La novela de Juan Eslava Galán "De la alpargata al seiscientos" describe
descarnadamente la ceremonia iniciática en el grupo de Hipolitinas .
38

Desenlace

Los hechos trascendieron a la ciudadanía de Málaga, que quedó muy
escandalizada aunque, desde luego, se estableciera un eficaz cordón sanitario
informativo. Todas las evidencias desaparecieron con el mayor de los sigilos. No
hubieron lugar ninguna de esas onerosas indemnizaciones que a veces asolan el
patrimonio de la Iglesia y que hubieran trascendido a la opinión pública. Pasados
unos pocos años, el médico escritor Gustavo García-Herrera se atreve a escribir
algo a propósito de unos iluminados de Tolox (Málaga) para no citar de manera
explícita a los iluminados de Málaga.

"Como ciudad tres veces milenaria, Málaga tiene en su haber sucedidos trascendentes
de toda clase y condición. No podían faltar en su historia los capítulos de brujería e
"iluminación" que aun por nuestras fechas [1966] no es infrecuente conocer, aunque
solo sea de forma esporádica y con unipersonales actores”
39

Descubiertos los hechos, al secretismo propio del Derecho Canónico se añadió
40
el grave escándalo político que suponía para el Régimen y al miedo de la prensa y
la gente a expresar su indignación por el escarnio y la inmunidad.

La justicia civil se inhibió en virtud del Concordato de 1953 . El sumario del ilustre
arcipreste D. Hipólito y sus hijas las Hipolitinas fue instruido por personas de fe
(canon 1401 actual) en la diócesis de Málaga aunque luego, por su gravedad, se
resolviera en el Vaticano por la Sagrada Congregación del Santo Oficio .
Don Hipólito fue cesado como párroco y de todos sus cargos y dignidades y
conducido por un propio en secreto a Roma e ingresado en una cárcel dedicada a
religiosos.

 11
CASTELLÓN SERRANO, Alberto: "Tarta noruega". Biblioteca de creación literaria. Diputación de Córdoba. 2002, pág
37
42-44 y 124-125. ISBN: 84-8154-005-6
ESLAVA GALÁN, J.: De la alpargata al seiscientos". Planeta. Barcelona. 2010, pág. 219
38
GARCÍA-HERRERA, Gustavo : "Los iluminados de Tolox". ABC de 13 septiembre de 1966, pag. 47
39
Canon 489 § 1.: Debe haber también en la curia diocesana un archivo secreto, o al menos un armario o una caja
40
dentro del archivo general, totalmente cerrada con llave y que no pueda moverse del sitio, en donde se conserven con
suma cautela los documentos que han de ser custodiados bajo secreto. § 2. Todos los años deben destruirse los
documentos de aquellas causas criminales en materia de costumbres cuyos reos hayan fallecido ya, o que han sido
resueltas con sentencia condenatoria diez años antes, debiendo conservarse un breve resumen del hecho junto con el
texto de la sentencia definitiva. '''Canon 490''' § 1. La llave del archivo secreto la tiene solamente el Obispo. § 2.
Mientras esté vacante la sede no se abrirá el archivo o armario secreto, a no ser en caso de verdadera necesidad, por el
Administrador diocesano personalmente. § 3. No deben sacarse documentos del archivo o armario secreto.
Hipolitinas de Málaga
La justicia eclesiástica

El papa Lucio III (1097-1185) tenía escrito:

“Un crimen notorio se caracteriza por causar la condena canónica del sacerdote; un
crimen secreto es aquel que puede ser soportado por la Iglesia”.
41

La Iglesia hizo uso inmediato del Derecho Disponible. Reinando S.S. el Pontífice
Juan XXIII se le aplicó la justicia de la Iglesia para iluminados y heréticos sin
cargas por los posibles daños morales o físicos ocasionados a las hipolitinas lesas
y a sus hijos habidos. El padre Hipólito fue juzgado con templanza .

"... y los hijos buenos de Noé, cubrieron con la capa de la caridad las miserias de su
padre, el Sacerdote". Camino § 75.

Se le aplicó la materia de los actuales cánones § 290 a 293 del Derecho Canónico
con la prohibición expresa del ejercicio al sacerdocio por causa gravísima.

Desapareció discretamente durante unos años en un monasterio de los Alpes
austríacos. La sentencia se publicó en latin en las Acta Apostolicae Sedis con una
pena estándar semejante a la que impuso la Inquisición de Sevilla en el siglo XVII
al P. Juan de Villalpando (vide retro) y tantas otras. Don Hipólito volvió a su pueblo,
Coín, donde contaba con numerosas adeptas e incluso algunos adeptos. Viniendo
a morir de viejo. No dejó ningún escrito doctrinal .
42 43

El templo de la Merced fue derribado hasta sus cimientos y vendido el solar.
Paradójicamente en una España de Iglesia Triunfante, aquella ruina se había
mantenido en pie durante 30 años. Sobre el solar sacro y herético Construcciones
Azumendi levantaría el edificio Pertika, un “horror estético” cuya fachada sería
remozada a finales del siglo XX para no desentonar en demasía con el entorno de
la plaza.

Por contraste, cincuenta años antes, durante la Restauración borbónica (1885)
varios campesinos y campesinas del pueblo malagueño de Tolox fueron
sorprendidos desnudos en el ya citado «aquelarre iluminista» místico/religioso (vide
retro). Pero al no estar implicado ningún elemento eclesiástico, fueron juzgados
todos sus componentes por la justicia ordinaria en la Audiencia Provincial de
 12
DESCHNER Karlheinz: Op.cit. pág 176
41
GARCÍA AGÜERA, José Manuel: Op.cit., pág 366
42
OLANO Antonio D.:"Guía secreta de la Costa del Sol". Visión Libros. Madrid. 2009, pág. 133
43
Hipolitinas de Málaga
Málaga, que sí entendió de teología, dogma y moral, y el sumario y la sentencia
registrados públicamente para la historiografía.
44

De esta manera la Historia guarda recuerdo de algunos de los sitios más
memorables del iluminismo de la España de todos los tiempos: Toledo, Llerena,
45
Córdoba, Sevilla, Jaén, Alforja, Tolox y Málaga.
46

Bibliografía

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ALFONSI, Adela: «La recatolización de los obreros en Málaga (1937-1966). El
nacional-catolicismo de los obispos Santos Olivera y Herrera Oria», en ''Historia
Social'', n.º 35, 1999. ISSN 0214-2570.

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CHINIQUY, Ch.: “El cura, la mujer y el confesionario”. Montreal 1875. Libros
Tauro.

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ESCRIVÁ, José María: “Camino”. 1939. Valencia. Ed. Digital.

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ESLAVA GALÁN, J.: "De la alpargata al seiscientos". Planeta. Barcelona. 2010


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GÓMEZ-ARCOS, Agustín: "Diálogos de la herejía". Madrid: Asociación de
Directores de Escena, 2006. ISBN 9788495576619.

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GUERRA CAMPOS, J.: «La Iglesia en España (1936-1975)». Separata del
''Boletín oficial del obispado de Cuenca'', n.º 5, mayo de 1986.

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HALICZER, Stephen: "Sexualidad en el confesionario. Un sacramento
profanado". Madrid: Siglo XXI, 1998, pags. 289-290.

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MAPELLI, E.: “El proceso de los iluminados de Tolox”. Jábega, Málaga nº 26,
1979.

* MIRET MAGDALENA, E.:«La educación nacional-católica en nuestra
postguerra», ''Tiempo de Historia'', 1976.




 13
Buscar en la web: Manuel PÉREZ MALPICA: «Juicios célebres. Los iluminados de Tolox». Málaga: Tipografía de las
44
Noticias, 1889.
F. J. SEDEÑO RODRÍGUEZ: Op. cit. pag 161.
45
Sobre los alumbrados de Córdoba y Jaén ver V. BELTRÁN DE HEREDIA: «Los alumbrados de Jaén». Miscelánea
46
Beltrán de Heredia. Tomo III, págs. 235 y siguientes. Salamanca: Biblioteca de Teólogos Españoles, 1972.
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