VIDAS EXPLOTADAS

La explotación laboral infantil

PRESENTACIÓN DEFINICIONES

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EL TRABAJO INFANTIL A LO LARGO DE LA HISTORIA

POR QUÉ EXISTE LA DEMANDA DE TRABAJO INFANTIL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . CAUSAS

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COSTES Y BENEFICIOS DE ELIMINAR EL TRABAJO INFANTIL ESTRATEGIAS EN LA ERRADICACIÓN DEL TRABAJO INFANTIL

TIPOS DE TRABAJO INFANTIL . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Agricultura y pesca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Minería . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Fundiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Artesanía y mecánica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Servicio doméstico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Esclavitud y servidumbre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Prostitución y trata . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Niños soldados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Maquiladoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . LOS BENEFICIOS DE LA EDUCACIÓN

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VIDAS EXPLOTADAS LA EXPLOTACIÓN LABORAL INFANTIL EDITA: Fundación Intervida 2008 © COORDINACIÓN EDITORIAL: Alfonso Hernández. DIRECCIÓN DE ARTE: Marc Vela. Imagen Corporativa Intervida. FOTOGRAFÍA: Archívo fotográfico Intervida, Toni Hernández, Grau Serra, Kike del Olmo, Albert Lleal. IMPRIME: Futurgrafic S.A. TIRADA: 1.700 ejemplares DEPÓSITO LEGAL:

CASOS PRÁCTICOS . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Corea del Sur . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Brasil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Tailandia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . China . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Bangladesh . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Latinoamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . África . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Estados Árabes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

INTERVIDA es una ONGD aconfesional, apartidista e independiente, con estatus consultivo especial en el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas. Su objetivo es contribuir al desarrollo humano y sostenible para que las poblaciones más vulnerables mejoren sus condiciones de vida. En la actualidad, INTERVIDA está presente en diferentes países de América Latina, África y Asia, dando apoyo a casi cinco millones de personas.

CONCLUSIONES ANEXOS

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Para la reproducción total o parcial del material publicado es imprescindible contar con la autorización de Intervida.

Fundación Intervida: C/ Pujades 77-79. Barcelona, 08005. Tlf: 902 19 19 19. Fax: 933 09 68 68. www.intervida.org

TERMINOLOGÍA

PRÓLOGO
Este segundo volumen de la serie VIDAS se centra en las peores formas de trabajo y explotación laboral infantil. Nuestra intención, desde Intervida, es contribuir a la lucha contra esta violación de los derechos del niño, concienciando a toda la sociedad y difundiendo toda la información disponible sobre este terrible problema entre los medios de comunicación y la opinión pública en general. Los proyectos que Intervida desarrolla en Bangladesh, Camboya, India y El Salvador, entre otros países, están orientados específicamente a luchar contra el trabajo infantil. Nuestros proyectos para niños trabajadores o hijos de jornaleros ofrecen una alternativa educativa a más de 1.600 niños de India y Bangladesh, y evitan que muchos más se dediquen a trabajar en malas condiciones o caigan en la trampa de trabajar para salir de su situación de pobreza. Con este libro, tu concienciación sobre el problema y las acciones a nivel internacional que lleva a cabo Fundación Intervida, seguiremos luchando para que los derechos del niño se respeten en todo el mundo, y evitaremos que millones de ellos se vean obligados a trabajar, en lugar de recibir una educación que les abra las puertas de una vida saludable y desarrollada. Tú también puedes participar en este reto mediante una serie de acciones que se explican en este libro. Tu ayuda es fundamental para luchar contra el trabajo infantil, contamos contigo. Un afectuoso saludo

PRESENTACIÓN
Imagine a un niño de diez años levantándose a las seis de la mañana todos los días de la semana. No para jugar, sino para ir a trabajar. Y no para trabajar en una oficina o un lugar cómodo, sino para trabajar en una mina de cal. Vive en la misma mina, en unos barracones donde come y descansa poco, de forma que ni siquiera sale del recinto donde trabaja durante doce horas al día bajo el sol. Si no enferma por la inhalación de polvo, puede trabajar durante una semana por el equivalente a 30 euros. Esta historia podía suceder en las novelas de Charles Dickens, en el siglo XIX, pero también está sucediendo ahora mismo en muchos lugares del mundo y con varios millones de niños como protagonistas.
Aproximadamente 130 millones de niños no asisten a la escuela con regularidad porque muchos de ellos trabajan.

Actualmente, hay casi 2.200 millones de menores de 18 años en todo el mundo, y 616 millones de ellos son menores de 5 años.1 Si a los niños se les suman los jóvenes, se llega casi a la mitad de la población mundial. Del total de niños en todo el mundo, alrededor de un 10 por ciento los aportan los países desarrollados. El 90 por ciento restante, los países en vías de desarrollo o los países menos adelantados.2
África ostenta el mayor índice de niños económicamente activos: el 26,4 por ciento del todo el mundo, en comparación con el 18,8 por ciento de Asia y el Pacífico, y el 5,1 por ciento de América Latina.

Joan Manel Costa Director General de Intervida

Más de 218 millones de niños de entre 5 y 14 años de edad están obligados a trabajar en todo el mundo. Uno de cada seis niños de todo el mundo de entre 5 y 17 años es explotado laboralmente de alguna forma. Una serie de causas hacen que estos niños se vean obligados a trabajar en las peores condiciones y en labores que muchos adultos rechazan. La necesidad de ayudar a los ingresos familiares es la razón más común para que los niños trabajen. La pobreza de millones de familias empuja a utilizar como mano de obra a todos sus miembros disponibles para intentar sobrevivir, y esto incluye a los niños y niñas tanto de países desarrollados como en vías de desarrollo.
Aproximadamente 104 millones de niños no van a la escuela primaria, de los cuales el 56 por ciento son niñas. Cerca de la mitad de éstos se encuentran en Asia Meridional y Asia Oriental. De seguir la tendencia actual, en 2015 más de la mitad de los niños no escolarizados serán africanos.

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DEFINICIONES Y MARCO LEGAL
Desde 1992, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dedica un gran esfuerzo a erradicar el trabajo infantil a través de un programa especial, el IPEC (siglas en inglés de
Desde 2000 hasta 2004 el número de niños y niñas menores de 15 años que trabajan en Asia y el Pacífico se ha reducido en 5 millones. Pero en esta región siguen trabajando 122 millones de niños.

Para aproximarse al trabajo infantil es necesario saber entre qué conceptos nos estamos moviendo. Según la denominación de la OIT, las tendencias globales sobre este fenómeno se presentan bajo tres categorías: niños económicamente activos, niños que trabajan y niños que realizan trabajos peligrosos3. a) Niños económicamente activos La actividad económica se refiere las actividades económicas productivas que realizan los niños, destinadas o no al mercado, remuneradas o no, por pocas horas o a tiempo completo, de manera ocasional o regular, legal o ilegal. Excluye las tareas que los niños realizan en su propio hogar y las actividades escolares. En 2004 las estimaciones indican que había aproximadamente 317 millones de niños económicamente activos de entre 5 y 17 años de edad, 218 millones de los cuales podían considerarse como niños trabajadores. Es decir, que habitualmente existen 218 millones de niños que trabajan regularmente en distintas actividades, y 126 millones de éstos trabajaban en las formas más peligrosas. b) Trabajo infantil Al hablar de trabajo infantil se toma la definición del Convenio sobre la Edad Mínima de la OIT en 1973: “La edad mínima de admisión a todo tipo de empleo o trabajo que por su naturaleza o las condiciones en que se realice pueda resultar peligroso para la salud, la seguridad o la moralidad de los menores no deberá ser inferior a dieciocho años”4. El convenio especifica que las legislaciones de los países deben elevar progresivamente la edad mínima de trabajo entre los niños, allí donde se produzca, pero nunca por debajo de los 14 años de edad, o de los 16 en el caso de activida-

des más peligrosas, en casos excepcionales y siempre que exista un consenso entre trabajadores y empleadores, junto con unos mínimos de integridad y seguridad para los niños. La definición de “trabajo infantil” es más restringida que la de “niños económicamente activos”, ya que excluye a los niños mayores de 12 años que trabajan sólo unas cuantas horas a la semana y que llevan a cabo “trabajos ligeros” permitidos, así como los mayores de 15 años que trabajan en actividades “no peligrosas”. Por lo tanto, el consenso internacional admite una serie de actividades que puede realizar el menor de edad, siempre que se cumplan las condiciones mínimas estipuladas en la convención y en los acuerdos que alcancen las diferentes partes a nivel nacional. c) Actividades peligrosas Entre las actividades que la OIT no admite para los niños bajo ningún concepto, independientemente de su edad y naturaleza de la actividad, se encuentran los trabajos peligrosos. Se entiende como trabajo peligroso aquel que por sus características puede producir efectos perjudiciales en la seguridad, la salud (física o mental) y el desarrollo moral de los niños. Estos efectos pueden referirse a una carga de trabajo excesiva, a las condiciones físicas, su intensidad, duración, número de horas, peligrosidad o seguridad de la actividad. La lista de trabajos peligrosos se define en el ámbito nacional mediante una serie de consultas multipartido entre distintos actores sociales y gubernamentales.
3 IPEC, Every child counts, op. cit, págs. 29-34. 4 Convenio sobre la edad mínima, OIT, 1973. Artículo 3, párrafo 1

Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil). En el transcurso de estos años la OIT ha detectado una disminución palpable en el número de niños obligados a trabajar, pero todavía siguen siendo cifras intolerables. En 2004 había 218 millones de niños atrapados en situaciones de trabajo infantil, de los cuales 126 millones hacían trabajos peligrosos. En los últimos cuatro años el número de niños trabajadores ha descendido un 11 por ciento globalmente, y un 26 por ciento el grupo de niños que realizan trabajos peligrosos. Más aún, el grupo de edad de 5 a 14 años que realiza trabajos peligrosos disminuyó un 33 por ciento. Sin embargo, estos progresos no son en todas las regiones del mundo ni en todas las actividades consideradas como peligrosas, como veremos posteriormente. Todavía existen
El 65 por ciento de los niños explotados no recibe ninguna retribución por su trabajo.

desafíos, como los relativos al trabajo en el sector agrícola, el del trabajo infantil doméstico o el de la explotación sexual y la trata de menores. El trabajo infantil es un problema que afecta no sólo a los derechos de los niños, sino también un síntoma de que los mecanismos de sostenimiento de una sociedad no están aún desarrollados. Eliminar el trabajo infantil es fundamental para garantizar una sociedad libre, próspera y que respete los derechos de las personas más vulnerables.

1 Estado Mundial de la Infancia 2007, pág. 125. Tabla 6. 2 Íbid.

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EL TRABAJO INFANTIL A LO LARGO DE LA HISTORIA
TIPOS DE TRABAJO INFANTIL PROHIBIDOS EN EL DERECHO INTERNACIONAL
La comunidad internacional entiende que el trabajo que entra en los límites establecidos por la ley, siempre que no afecte a la salud ni al desarrollo personal del niño, y que tampoco interfiera en su escolarización, puede considerarse una experiencia positiva . Sin embargo, los Convenios 138 y 182 de la OIT establecen los límites de estos trabajos y de aquellos que se consideran inaceptables para que los desempeñe un menor. Se encuentran divididos en tres categorías: >> Las peores formas de trabajo infantil, que internacionalmente se definen como esclavitud, trata de personas, servidumbre por deudas y otras formas de trabajo forzoso, reclutamiento forzoso de niños para utilizarlos en conflictos armados, prostitución, pornografía, y actividades ilícitas. >> Un trabajo realizado por un niño que no alcanza la edad mínima especificada para el tipo de trabajo que se trate, según la legislación nacional de acuerdo con normas aceptadas internacionalmente, y que impida la normal educación y el pleno desarrollo del niño. >> Un trabajo que ponga en peligro el bienestar físico, mental o moral del niño, ya sea por su propia naturaleza o por las condiciones en que se realiza, y que se denomina “trabajo peligroso”. La Convención 182 sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil establece un criterio para definir cuáles son estas peores formas de explotación. Según esta Convención, aprobada en 1999, las peores formas de trabajo infantil son: a) Todas las formas o prácticas similares a la esclavitud, como la venta o tráfico de niños, trabajo por deuda, servidumbre y trabajo forzado. b) El uso o la oferta de un niño para la prostitución o la producción de pornografía. c) El uso o la oferta de un niño para actividades ilícitas, especialmente la producción y tráfico de drogas. d) Todo aquel trabajo que por su naturaleza o circunstancias en las que se lleve a cabo, pueda dañar la salud, la seguridad o la moral del niño. Para determinar lo que significa un trabajo peligroso o dañino, la Convención se refiere a todo aquel trabajo que dañe la salud, la seguridad o la moral de un niño. En particular, se refiere a las siguientes actividades: a) El trabajo que expone a los niños a un abuso físico, psicológico o sexual. b) Trabajos subterráneos, debajo del agua, en altura o en espacios reducidos. c) Trabajos con maquinaria o herramientas peligrosas o que implique el manejo o transporte de cargas pesadas. d) Trabajos en un ambiente insalubre en el que los niños estén expuestos a sustancias tóxicas, o a temperaturas, niveles de ruido o vibraciones que dañen a su salud. Trabajos bajo condiciones particularmente difíciles, como trabajos de muchas horas, trabajos durante la noche, o trabajos donde el niño se encuentra sometido a las condiciones del empleador.

Durante cientos de años los niños han colaborado con los adultos en diferentes tareas, unas veces dentro de la estructura familiar y otras veces fuera de ésta. Al hablar del trabajo infantil hay que diferenciar, por tanto, entre dos formas: >> El trabajo dentro de la estructura familiar y no remunerado: ayudando en las tareas domésticas o colaborando en las labores artesanales o agrícolas. >> El trabajo asalariado fuera del hogar.

El trabajo infantil dentro de la estructura familiar ha sido habitual y no ha tenido forzosamente una connotación negativa. Al contrario, a menudo era la mejor forma de aprender las responsabilidades y los oficios que desarrollarían en la vida adulta. Los niños eran educados en un entorno y con los conocimientos que necesitaban para poder sobrevivir en la sociedad de su tiempo. Siempre teniendo en cuenta que las condiciones laborales en la antigüedad eran muy distintas a las actuales, los

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niños no estaban limitados a una serie de condicionantes sociales y económicos como la cantidad de recursos disponibles o la clase social a la que pertenecían. La incorporación al mundo laboral y la asimilación de normas y pautas adultas era en cierta forma paralelo y sucedía de forma natural, y si este proceso estaba exento de abusos y el trabajo no se desarrollaba bajo condiciones penosas (a causa por ejemplo de penurias o esfuerzos extremos, o de una clima hostil), el proceso sin duda era positivo. En la actualidad siguen existiendo defensores de este tipo de trabajo, olvidando el cambio radical que se ha producido en todo el mundo y la grave limitación que supone el analfabetismo o la escolarización precaria. En la medida que cierra las puertas a la cultura escrita, hoy en día la escolarización es imprescindible para aspirar a la promoción laboral en cualquier sector productivo, y al derecho inalienable de la educación y la cultura del ser humano5. Esta forma de actividad laboral infantil, que en el fondo se define como actividad económica, se mantiene hoy en día en entornos rurales como en la antigüedad, pero se diferencia de la explotación laboral en varios aspectos. Por un lado, el trabajo fuera de la estructura familiar está casi siempre remunerado míseramente, y en muchas ocasiones llega a ser esclavitud. Se trata de una forma de explotación, sin ninguna contrapartida formativa ni de ningún otro tipo. Pero este tipo de trabajo, reglamentado o no, bajo mejores o peores condiciones, normalmente rigurosas y en ocasiones despiadadas, también ha existido siempre junto con la anterior forma de trabajo

“ligero”. La revolución industrial del siglo XIX sólo significó el descubrimiento de estos abusos por parte de la opinión pública internacional, a través de las novelas de autores como Charles Dickens, Victor Hugo, Héctor Malot o Edmondo D’Amicis, pero lo cierto es que la explotación laboral infantil ha sido habitual en todas las culturas y civilizaciones en mayor o menor medida. Sin duda, las necesidades de la maquinaria industrial a partir del siglo XIX hicieron más necesarias la utilización de mano de obra barata y poco conflictiva con los intereses de los patronos, sobre todo en los núcleos urbanos. En este caso, la industrialización supuso un retroceso en los derechos infantiles, o más bien el punto culminante de una historia marcada por el creciente uso de los niños como fuerza de trabajo y de recurso humano. Y es que en las fábricas del siglo XIX era habitual la presencia de menores, reclutados a causa de la gran demanda de mano de obra existente y de los menores salarios que percibían. Niños y niñas de entre 7 y 14 años, en jornadas de 14 o 15 horas y sin apenas retribución ni condiciones mínimas de higiene o seguridad6. Las fábricas textiles del Reino Unido contaban entre sus trabajadores con dos terceras partes de niños o jóvenes a principios del siglo XIX. El crecimiento de las ciudades como núcleos industriales propició la utilización de esta mano de obra fácil de manipular y explotar, y su progresivo alejamiento del tipo de trabajo que habían desempeñado hasta entonces, de ámbito familiar y auxiliar. De pronto los niños se habían convertido en personas adultas con la obligación de trabajar. Precisamente, a partir de ese momento se empieza a plantear el trabajo infantil como

EL TRABAJO INFANTIL, DIFERENTE ENTRE NIÑOS Y NIÑAS
El género es un factor muy importante en el trabajo infantil. Según UNICEF, las niñas comienzan a ejercer labores a una edad más temprana que los niños y por lo tanto su edad de escolarización es también menor, especialmente en las zonas rurales, donde el trabajo infantil es más frecuente. Las niñas suelen empezar trabajando en el hogar con distintas tareas domésticas como cuidar a los hermanos menores, cocinar, limpiar, recoger agua, etc. En países como Egipto o República Dominicana, se da por hecho que las niñas deben cuidar a los hermanos y ocuparse de las labores de casa, y no se considera una buena inversión enviar a las niñas a la escuela porque pronto se casarán y se marcharán de casa9.

El servicio doméstico remunerado suele considerarse un tipo de empleo particularmente adecuado para las niñas, y supone la principal actividad económica de las jóvenes menores de 16 años en todo el mundo, según datos de UNICEF. Más del 90 por ciento de los menores que trabajan en el servicio doméstico en todo el mundo son niñas, sobre todo en países de Latinoamérica como Guatemala. En muchos países, las familias consideran que este tipo de trabajo es bueno porque prepara a las niñas para el matrimonio, y en otros casos las niñas acompañan a sus madres en estos trabajos, por lo que ellas también terminan trabajando. Ghana o India son ejemplos de este aspecto. El trabajo doméstico es uno de los sectores menos regulados del mundo laboral. Los trabajadores infantiles (y adultos) que trabajan en hogares particulares son prácticamente invisibles e imposibles de cuantificar. Por eso son también los más vulnerables a la violencia, la explotación, el maltrato y aún más: a la trata o la explotación sexual. Y en esta desprotección de derechos, las niñas vuelven a ser más vulnerables que los niños. Por su parte, los niños suelen emplearse en obras de construcción y trabajos eminentemente físicos. Por ello se encuentran más expuestos a sufrir lesiones, derivadas del acarreo de cargas demasiado pesadas para su edad y para su fase de desarrollo físico.

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un problema de política pública. Muchas de las medidas emprendidas en la primera ola de países industrializados a raíz de las repercusiones de la revolución industrial se convirtieron en modelo de otras políticas reguladoras. Campañas de sensibilización, encuestas públicas a niños y sus familias, legislación sobre la edad mínima, inspecciones de trabajo o medidas gubernamentales para proporcionar una educación a los niños que trabajaban fueron algunas de las primeras reacciones de los gobiernos ante las evidencias de explotación laboral infantil. LA COMUNIDAD INTERNACIONAL REACCIONA El trabajo infantil fue una de las primeras cuestiones abordadas por la comunidad internacional a principios del siglo XX. La Organización Internacional del Trabajo, creada en 1919, fue el primer organismo internacional que puso sobre la mesa la cuestión del trabajo infantil desde su primera reunión, antes incluso que la Declaración de Derechos del Niño (1959). Con el tiempo, la OIT en su carácter de agencia especializada de la ONU, ha desarrollado un marco legal vinculante orientado a eliminar las peores formas de trabajo infantil en todo el mundo. La Cumbre Mundial sobre la Infancia, organizada por las Naciones Unidas en septiembre de 1990 puso de manifiesto la necesidad de ocuparse de los problemas que sufren los niños de todo el mundo. Doce años después, en 2002, en una nueva Cumbre Mundial de la Infancia, el propio secretario general de la ONU, Kofi Annan, reconocía que “hemos fracasado lamentablemente en la protección de los derechos esenciales de los niños”. Lo cierto es que esto es una verdad a medias. A finales de los años 80 la reacción de todo el

mundo ante el trabajo infantil oscilaba entre la indiferencia y la resignación o la negación. En estos años, organizaciones internacionales como la OIT o UNICEF promovieron un clima favorable para una mayor concienciación mundial sobre las dimensiones de este problema. En 1989 las Naciones Unidas adoptaron la Convención sobre los Derechos del Niño. En 1992, de la mano de la OIT y el gobierno de Alemania, se puso en marcha el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC). En 1999 la OIT adoptó el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil (Convenio núm. 182), que ha alcanzado una tasa elevada de ratificación entre los países de todo el mundo (158), y que también ha afectado al cumplimiento del Convenio sobre la Edad Mínima, de 1973. Todos estos son avances en un breve espacio histórico, pero hoy en día sigue existiendo el trabajo infantil en muchas partes del mundo. Los niños tejedores de alfombras en Pakistán, los que cosen balones y material deportivo en China, los niños mineros de Perú o Bolivia, los niños que trabajan en las plantaciones bananeras doce horas diarias en Ecuador, los niños de las plantaciones de cacao en Costa de Marfil o las niñas que trabajan en la manufactura del tabaco en India, son ejemplos no sólo de trabajo infantil, sino también de trabajo en condiciones de esclavitud. “El trabajo infantil sigue concentrándose en la agricultura, el servicio doméstico y el sector urbano no estructurado por el simple hecho de que es ahí donde mejor se oculta a los pequeños de la vista del público. Los empleadores encubren la mano de obra infantil y en muchos países la mayoría de los niños explotados ni siquie-

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ra están protegidos por una legislación sobre el trabajo infantil; o cuando gozan de dicha protección, las personas encargadas del cumplimiento de la misma no llegan a ellos.”7 La mundialización o globalización de las últimas décadas tampoco ha contribuido a eliminar la explotación laboral infantil. Sí se han reducido los índices en algunas regiones del mundo, como en América Latina, que ha pasado de un 16,1 por ciento de niños entre 5 y 14 años trabajando en el año 2000, a un 5,1 por ciento en el año 2004, según el SIMPOC (Programa de Información Estadística y de Seguimiento en Materia de Trabajo Infantil). El principal enemigo hoy en día de los derechos del niño y el trabajo son las grandes multinacionales o sus socias en los países. La libre circulación de capitales y mercancías obliga a mantener un nivel de competitividad cada vez mayor, y una forma recurrente y ampliamente utilizada es la de reducir los costes de la mano de obra. “De no contar con la mano de obra infantil, sensiblemente peor pagada que la de los adultos, muchos países verían derrumbarse su competitividad, reducir sus exportaciones y caer sus ingresos en divisas”8. El trabajo y la explotación laboral infantil lleva siendo un tema de actualidad desde hace años, y es un problema complejo que tiene que ver con la cultura, la familia, la educación y la economía de un país. Está demostrado que cuanto más pronto se produce la incorporación de los niños al mundo laboral y adulto, menores posibilidades tienen de ampliar su educación en el futuro. El equipaje educativo que adquiere el niño antes

de su adolescencia es la mayor parte de su patrimonio cultural, y por lo tanto es un derecho y un deber el garantizarlo. LA INFANCIA Y LA FAMILIA La creciente participación de la mujer en el mundo laboral, un logro del siglo XX, ha supuesto la modificación del modelo familiar tradicional, según el cual los hombres trabajaban por un salario mientras las mujeres se ocupaban del hogar y de los niños de forma no remunerada. En los países de la OCDE, los países en transición y los de mayor crecimiento en Asia Oriental, este esquema está siendo sustituido por otro en el que hombres y mujeres, padres y madres, trabajan remuneradamente fuera del hogar, aunque no en igualdad de condiciones. Así, en los países menos desarrollados, el trabajo de la mujer sigue ligado al entorno doméstico o a un entorno no estructurado, por lo que sus tareas y responsabilidades crecen, pero no así sus ingresos. Según datos del PNUD10, en los países industrializados la mujer percibe un 57 por ciento menos del salario de los hombres; un 40 por ciento menos en América Latina, y un 51 por ciento menos en el África subsahariana. Este modelo de generación de ingresos familiares está cada vez más extendido en las economías mundiales, pero la mayor parte de las tareas domésticas y el cuidado de los niños sigue recayendo en las mujeres. Los padres trabajan muchas horas al día, en distintos trabajos, a menudo lejos de casa, o en actividades que les obligan a pasar mucho tiempo fuera del hogar, y las familias tienen que realizar a menudo grandes esfuerzos para conciliar sus exigencias laborales con las familiares.

La incorporación de la mujer al mercado laboral ha venido acompañado de un aumento paralelo de su empleo en el sector no estructurado y en formas de empleo irregular 11. A esto hay que añadir que la vida laboral de la mujer normalmente es más corta que la del hombre, ya que hay periodos en los que no puede trabajar a tiempo completo; muchas veces está peor remunerada, y puede llegar a sufrir limitaciones laborales por el hecho de tener hijos. La ausencia o insuficiencia de políticas públicas que apoyen a las madres trabajadoras supone un

factor decisivo en el desarrollo infantil. En numerosos países, la ausencia de prestaciones o subsidios estatales es la causa de que los servicios de guardería continúen siendo prohibitavamente caros para las familias con ingresos reducidos12. Aún así, son las mujeres las que se ocupan mayoritariamente de la educación y el cuidado de los niños en todo el mundo, y las que asumen las tareas domésticas por la escasa participación de los hombres en dichas labores, por lo que cada vez es más difícil para las madres trabajadoras conciliar el trabajo con las responsabilidades familiares.

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Los entornos sociales con bajos ingresos y las regiones y países con menos recursos son más vulnerables a sufrir la desintegración familiar por causas laborales, y esto es un terreno abonado para que los menores de edad abandonen antes su educación y pasen a ayudar a sus familias trabajando con o sin remuneración, ya que se convierte en la única salida para salir de la pobreza y contribuir a la economía familiar. De esta forma se retroalimenta la cadena de pobreza y trabajo. LA INFLUENCIA DE LA GLOBALIZACIÓN EN EL TRABAJO INFANTIL Parte del discurso actual para explicar el trabajo infantil tiene que ver con la coyuntura macroeconómica y política en el mundo moderno.

Para algunos analistas de las ciencias sociales, el trabajo infantil es un proceso social que acompaña al capitalismo desde su nacimiento, pero que se manifiesta de una nueva forma actualmente debido a que el propio sistema neoliberal se encuentra en crisis. Sus cimientos están siendo carcomidos por la especulación, el narcotráfico y el negocio de la guerra, provocando contradicciones que trastocan toda lógica: los millones de niñas y niños trabajando, mientras millones de adultos no tienen empleo, o si aún lo tienen, viven en la incertidumbre y pobreza crecientes13. Una supuesta crisis del sistema capitalista o neoliberal estaría empujando, según estas teorías, a buscar la optimización de los costes de producción y el comercio internacional, y para ello no dudaría en emplear y absorber la mano de obra infantil de los países productores, o las “grandes fábricas del mundo” de países como China, India o Centroamérica. Sin embargo, los argumentos más liberales matizan estos puntos y consideran el trabajo infantil “vital para la supervivencia de muchas familias, tal y como lo era en Estados Unidos durante el siglo XIX”14. Lejos de aprobar el trabajo infantil como forma de trabajo habitual en sus peores formas, reconoce que existen países en los que su realidad económica no permite prescindir del trabajo infantil como parte inevitable de su crecimiento económico. Mientras se lucha por acabar con el trabajo infantil, para llegar a dicho punto muchas veces se requiere tomar rutas distintas. Las teorías liberales añaden que las medidas restrictivas utilizadas por los países importadores de manufacturas hacia aquellos ex-

portadores donde se utiliza mano de obra infantil originan efectos nefastos hacia esas economías: “la legislación estadounidense contra la importación de textiles producidos por mano de obra infantil –con el fin de proteger a los niños de la explotación y promover su educación- ha tenido un efecto devastador en Bangladesh, especialmente sobre las vidas de aquellos a los que pretendía proteger”.15 Entre estas dos posturas existen elementos comunes, e incluso podemos decir que los argumentos más utilizados por las agencias internacionales en sus estrategias de luchar contra el trabajo infantil reconocen la imposibilidad de eliminar por completo este fenómeno en ciertos estadios de desarrollo de los países, pues supone una etapa intermedia para salir de la espiral de la pobreza. El verdadero punto de lucha implacable contra el trabajo infantil se lleva a cabo con la implementación de estrategias para promover la educación universal complementaria, la mejora de las condiciones de salud, el fortalecimiento de las alternativas productivas y los lazos sociales y familiares de los niños y, sobre todo, en la erradicación de las peores formas de trabajo infantil. De hecho, la tendencia en lógica económica es a eliminar el trabajo infantil, ya que unos niveles altos de trabajo infantil en un país pueden reforzar el subdesarrollo. Si el trabajo infantil forma parte de la estrategia de supervivencia de una familia pobre en un país de pobreza generalizada, esto provoca un aumento en el número de trabajadores, que entraña a su vez un descenso de los salarios, que convence más a las familias de que sus hijos deberían trabajar

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en vez de asistir a la escuela. El valor económico atribuido a los niños contribuye a mantener un nivel alto de fertilidad, y también de mano de obra. El trabajo infantil no incentiva a los empleadores a invertir en tecnología. La demanda de educación es escasa, será difícil apli-

car leyes sobre la edad mínima y la educación obligatoria, y a medida que estos niños se hagan adultos, será más probable que envíen a sus hijos a trabajar, en lugar de a la escuela. De esta forma se perpetúa no sólo el trabajo infantil, sino el círculo de la pobreza.

5- Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción será obligatoria”. 6- Cristiano Morsolin. El pasado y presente del trabajo infantil. www.selvas.org/dossNAT4Es.html (2005). 7- José A. Paja Burgoa. La Convención de los Derechos del Niño. Tecnos. Madrid, 1998. 8- Niños explotados. Le Monde Diplomatique Edición Cono Sur. Número 37. Ignacio Ramonet, julio 2002. 9- Estado Mundial de la Infancia 2007. Pág. 48. 10- Informe sobre Desarrollo Humano 2005, tabla 25, págs. 299-302. 11- Estado Mundial de la Infancia 2007. Pág. 43. 12- Estado Mundial de la Infancia 2007. Pág. 45. 13- La fuerza del trabajo infantil en México:“El ejército infantil de reserva”. Mercedes Gema López Limón. Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Autónoma de Baja California. III Conferencia de la Red Latinoamericana y del Caribe de Childwatch International, 17 al 19 de julio, 2006. 14- Thomas R. De Gregori, Profesor de Economía de la Universidad de Houston, Texas.

POR QUÉ EXISTE LA DEMANDA DE TRABAJO INFANTIL
Los empleadores recurren a la mano de obra infantil por muy diversas razones, y la explicación que suele darse más a menudo es doble: su coste menor, y la destreza que demuestran los niños en algunas labores. En realidad, ninguna de esas dos tesis es defendible, y son otras y mucho más elocuentes las razones que llevan a reclutar mano de obra infantil. La justificación de la habilidad de los niños ante los trabajos manuales defiende que sólo unos niños de dedos pequeños son capaces de realizar determinados trabajos, sobre todo textiles: confeccionar alfombras, coser prendas de cuero y piel, complementos deportivos, fabricar vidrio y cristal, picar y extraer piedras en canteras de pizarra, cal y lascas para mosaicos, fabricar cierres, pulir piedras preciosas y diamantes, etc. Varios estudios de la OIT han demostrado que esto es totalmente falso. La mayoría de las actividades que llevan a cabo los niños en estos sectores las realizan también adultos que trabajan a su lado en tareas no especializadas. Es, pues, evidente que podrían sustituirlos unos adultos. Además, casi todas las tareas que efectúan casi exclusivamente niños, como las de acarreo y embalado, son no cualificadas y requieren poca fuerza física16 . El otro argumento para justificar el trabajo infantil es el de la ventaja económica de los niños. Pero según unos estudios de la OIT en la India, en sectores tan específicos como el de la fabricación de alfombras17, el ahorro de costes laborales obtenido gracias al empleo de niños es sorprendentemente pequeño: menos del 5 por ciento en el caso de la orfebrería y del 5 al 10 por ciento en las alfombras. Dada esa diferencia casi insignificante, ¿por qué se emplean niños como mano de obra, incluso teniendo en cuenta la creciente oposición internacional a los productos que presuponen el empleo de niños? Hay que tener en cuenta los reducidos márgenes de beneficios con los que cuentan los propietarios de los telares. Muy numerosos y normalmente muy pobres también ellos, estos pequeños contratistas (la mayoría de los cuales tienen uno o dos telares) pueden duplicar con creces sus reducidos márgenes utilizando a niños. Según el mismo estudio, un módico gravamen sobre el precio de venta podría bastar para subvencionar el coste que le supone al propietario del telar el empleo exclusivo de una mano de obra adulta, siempre y cuando las sumas recaudadas fueran a parar a los destinatarios adecuados18. Por lo tanto, esta justificación de los niños como mano de obra insustituible tampoco es válida. Los niños no son en realidad económicamente necesarios para que la industria de la alfombra pueda sobrevivir en el mercado, y con unos pequeños cambios en las condiciones comerciales de los propietarios de telares, los exportadores y los importadores, podría resultar menos interesante valerse de mano de obra infantil. Esta afirmación, referida a una industria de alto coeficiente de mano de obra infantil, muy competitiva, y de las que más dependen del trabajo infantil, es extrapolable a otras industrias, y lleva a dudar que exista algún sector que deba utilizar a niños trabajadores para poder ser competitivo. Sin embargo, en un mercado mundial libre, en el que los distintos países compiten en la fabricación de productos similares, la abolición del trabajo infantil en un solo país sería insuficiente, ya

que otras regiones intentarían sacar provecho de la ventaja competitiva de utilizar niños trabajadores. A este respecto resulta de nuevo significativo el ejemplo de las alfombras tejidas a mano. Según un estudio referente a importadores de alfombras de una ciudad estadounidense19, si el precio de las alfombras subiera en la India más de un 15 por ciento, aproximadamente, los importadores dejarían de comprarlas a ese país. Por lo tanto, la demanda de mano de obra infantil es internacional, y las medidas encaminadas a neutralizarla han de ser igualmente globales con el fin de evitar mercados alternativos de mano

de obra. Renunciar a la mano de obra infantil sin una estrategia conjunta en una área geográfica, sólo significaría trasladar la producción a otra región o país vecino que sí utilice trabajo infantil y busque el productor más competitivo, con lo que la situación seguiría sin resolverse. Los niños no tienen una destreza insustituible y tampoco resultan visiblemente más baratos que los adultos, pero éstos son los dos argumentos más recurrentes para justificar el trabajo infantil. Hay otras razones no económicas que empujan a reclutar a niños para el trabajo.

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CAUSAS
Ningún niño del mundo trabaja por gusto o por amasar riqueza. Si una madre pudiera elegir y no dependiera de sus ingresos, impediría trabajar a sus hijos; preferirían que estuvieran en la escuela o jugando. Los niños se ven empujados a trabajar por una situación de necesidad y falta de alternativas, cuando no de obligatoriedad. La documentación de casos prácticos y de estudios producidos por las organizaciones internacionales dedicadas a este tema señala las principales causas que motivan el problema del trabajo infantil. Aunque las situaciones de cada región y país difieren unas de otras, se pueden extraer elementos comunes. >> Los niños trabajan porque su familia es pobre La pobreza es sin duda la causa principal del trabajo infantil. Muchos niños trabajan para ayudar a su familia y no ser una carga. Pero el trabajo infantil no hace otra cosa que generar más pobreza. Las familias que no pueden invertir en la educación de sus hijos perpetúan el mismo sistema: siguen teniendo muchos hijos para que puedan ayudar y participar al mantenimiento de la familia, y sus posibilidades de acceder a la educación se reducen20. Las familias pobres necesitan el dinero que pueden ganar sus hijos, y éstos aportan habitualmente de un 20 a un 25 por ciento de los ingresos familiares21. Por definición, las familias pobres dedican el grueso de sus ingresos a la comida (en un país relativamente pobre como la India, la pobreza empieza cuando los ingresos sólo son un 20 por ciento mayores que los necesarios para comprar los comestibles que requieren el nivel mínimo de nutrición de una familia) es evidente que los ingresos que aportan los niños que trabajan son decisivos para su supervivencia. Sin embargo, las situaciones son muy diversas, y en muchas familias pobres no todos los niños pueden permitirse ir a la escuela, así que se escoge por lo menos a algunos para que asistan. Asimismo, en ciertas regiones y países pobres se recurre al trabajo infantil, mientras que en otros, igualmente pobres, no. Aun siendo pobre, el estado indio de Kerala, por ejemplo, ha liquidado casi del todo el trabajo infantil. En el plano internacional hay países pobres en los que es relativamente frecuente encontrar trabajo infantil, pero también sucede lo contrario, y en otros países igualmente pobres el trabajo infantil es un fenómeno de casos aislados. De forma que la pobreza no es la única causa que explica el trabajo infantil, pero sí la más profunda. >> Trabajan porque el sistema educativo es deficiente La baja inversión de los gobiernos en educación genera un sistema inadecuado. La mala calidad y la escasez de las infraestructuras escolares, los planes de estudios inadecuados, una disciplina violenta y una insuficiente preparación de los maestros hace poco atractiva y poco viable la escuela como sistema formativo, viendo el trabajo como una alternativa. Aproximadamente el 85 por ciento de los países en desarrollo tienen una legislación en virtud de la cual la educación es obligatoria. Pero 25 países no tienen legislación alguna en la materia, y en 33 países la edad mínima de admisión al empleo no está establecida.

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Para muchos niños y para sus familias ir a la escuela supone un enorme esfuerzo. La educación pública aunque gratuita es, en realidad, demasiado cara para una familia pobre que debe adquirir los libros y los otros materiales escolares, los uniformes, la ropa, el transporte y muchas veces contribuir a pagar de manera extraoficial a los maestros que muchas veces no pueden llegar a fin de mes con su sueldo. En muchos lugares, el mantenimiento de un hijo en la escuela puede llegar a representar un tercio de los ingresos totales en efectivo de las familias y muchas de éstas tienen más de un hijo en edad escolar22. Los niños en el medio rural de los países en vías de desarrollo deben recorrer largas distancias, en muchas ocasiones de varios kilómetros, para ir a la escuela. Las malas condiciones climatológicas, las vías de transporte y otros factores como la inseguridad, condicionan el alto índice de absentismo y fracaso escolar en muchos países. También las tradiciones y los modelos sociales influyen mucho en la decisión de los padres de enviar a trabajar a sus hijos en lugar de proporcionarles una educación. Aunque a veces no sería tan necesario el aporte económico para la familia, los padres piensan que el trabajo puede enseñar a los niños y niñas valores y comportamientos mejores que otro tipo de educación. Se asegura así también la transmisión de las costumbres locales, a través de las generaciones y se hace más probable que los niños víctimas del trabajo infantil reproduzcan esta conducta con sus propios hijos. Estudios de la OIT han revelado que cerca de la mitad de los niños trabajadores están matriculados en la escuela, lo cual quiere decir que esos niños que asisten al colegio están más protegi-

dos, en gran medida, frente a las peores formas de trabajo que aquellos que no asisten. >> Trabajan por competencia del sistema El sistema económico liberal del mercado demanda mano de obra, pero en muchos sectores ni siquiera es necesario que sea cualificada o respete una ética empresarial. Es suficiente que sea una mano de obra barata. Se entra entonces en una espiral por obtener el recurso más barato y una competencia donde el empleador aprovecha el factor de necesidad del empleado, en este caso los niños, para ofrecer y aceptar una mano de obra que siempre será más barata que la de un adulto y para la que existe una demanda porque hay una necesidad de obtener recursos.

Los niños pueden incluso llegar a competir como mano de obra con los adultos de su misma familia. Algunos economistas afirman que el empleo masivo de niños y niñas como mano de obra barata provoca y mantiene una alta cifra de paro entre los adultos23. Muchas veces el número de niños y niñas que trabajan es igual al número de adultos parados, creándose así una competencia destructiva entre los miembros de las mismas familias, en las clases más pobres del mismo país. Si bien es cierto que hay casos opuestos donde, por ejemplo, los niños y niñas que trabajan dentro de la economía doméstica permiten a las mujeres trabajar fuera de casa, es muy habitual que los niños que trabajan en el

sector informal desempeñen tareas tan poco atractivas para los adultos que éstos nunca les sustituirían. La contratación de niños permite a los empleadores controlar a estos trabajadores que normalmente no se quejan, tienen miedo, son más dóciles, no se asocian para reivindicar sus derechos, se les puede pagar menos por realizar la misma tarea de un adulto, son flexibles y se les puede despedir y contratar diariamente. Este último es un punto importante, ya que los sectores donde trabajan mayoritariamente los niños son sectores con una fuerte implantación del trabajo por jornadas y ocasional, por lo que hay que contratar cada día a todos los trabajadores necesarios.

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>> Trabajan por desarraigo familiar Cuando una familia es muy pobre no existe tiempo para un desarrollo creativo, lúdico y afectivo de los niños. No hay tiempo ni recursos para que los niños lo inviertan en algo que no sea el mantenimiento de la familia. Los hermanos mayores se ocupan de los hermanos menores, y a una cierta edad se pondrán a trabajar como hicieron sus padres. Como se ha visto anteriormente, las exigencias laborales y de mantener una familia son a menudo la causa de que los progenitores pasen poco tiempo con sus hijos. A este factor hay que sumar las repercusiones de la emigración laboral sobre la infancia. En todo el mundo existen entre 185 y 192 millones de migrantes que viven fuera de su país natal, de los cuales casi la mitad son mujeres24. Uno de los riesgos de estas migraciones es la de la separación del grupo familiar, pues en ocasiones uno de los padres o ambos deben dejar atrás a su descendencia. En Filipinas, por ejemplo, se calcula que hay entre 3 y 6 millones de niños y niñas (entre el 10 y el 20 por ciento de todos los menores de 18 años) cuyos padres se encuentran trabajando en el extranjero25. Esta situación incide especialmente en las mujeres, que siguen siendo las principales encargadas de cuidar a los niños en todo el mundo. Aunque el envío de remesas por parte de los padres migrantes puede fortalecer la economía familiar accediendo a servicios de atención sanitaria y mejorando la asistencia escolar, también puede tener una repercusión negativa entre los hijos, al amenazar su desarrollo y bienestar26. Datos provenientes de Ecuador, Filipinas o México indican que los niños cuyos padres emigran sufren efectos psicológicos negativos27. Soledad, frustración o enfado pueden ser sentimientos

entre los hijos de migrantes, sometidos a la custodia de parientes o amigos, con riesgos de sufrir malos tratos, marginación y desprotección en general. Cuando los niños son separados de sus familias pueden quedar en una situación vulnerable frente al maltrato, el abandono y finalmente la explotación, al ingresar en círculos distintos a los de su familia, en los que pueden obtener recursos y el reconocimiento social que se les niega entre otros menores de su misma condición. De esta forma tienen más probabilidades de acabar realizando trabajos poco cualificados. >> Trabajan en actividades peligrosas porque sus padres también lo hacen En ciertas regiones y ciertas familias perdura la tradición de que los hijos sigan los pasos de sus padres. Si la familia se ha dedicado siempre a tareas peligrosas como el curtido del cuero o la minería, los niños acabarán haciendo lo mismo con muchas probabilidades. En los sectores y ocupaciones en los que se paga a los trabajadores por jornal, se recurre a menudo a los niños para que ayuden a otros miembros de la familia, por ejemplo, en las obras de construcción en muchas partes del mundo y en tareas caseras como la elaboración de cigarrillos. El trabajo infantil en condiciones peligrosas predomina sobre todo en las familias más vulnerables, esto es, en aquellas cuyos pobres ingresos les dejan un margen muy pequeño para la eventualidad de la lesión, la enfermedad de un miembro adulto de la familia o la dislocación de la misma ante un abandono o una separación. Las familias pobres no solamente tienen apenas bienes sino que, además, muchas de ellas están endeudadas. Cualquiera que sea la razón, con

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COSTES Y BENEFICIOS DE ELIMINAR EL TRABAJO INFANTIL
problema. La consideración del trabajo infantil como un producto de las fuerzas del mercado (oferta y demanda) ha tenido en cuenta el factor de los empleadores y de los hogares, y la conclusión final de esta perspectiva es que el trabajo infantil contribuye a perpetuar la pobreza. Como ejemplo, las investigaciones hechas por el Banco Mundial en Brasil pusieron de manifiesto que el acceso temprano al trabajo reduce las ganancias a lo largo de la vida adulta entre un 13 y un 20 por ciento aproximadamente, lo que aumenta considerablemente la probabilidad de terminar sumido en la pobreza. Sin embargo, la pobreza no basta para explicar el trabajo infantil. Es preciso adoptar una perspectiva de derechos humanos para entender mejor el problema, y centrarse en aspectos como la discriminación y la exclusión como factores que contribuyen al mismo. Los grupos más vulnerables en relación con el trabajo infantil suelen ser los que sufren discriminación y exclusión: las niñas, las minorías étnicas, los pueblos indígenas, las personas de clase baja o casta inferior, los discapacitados, las personas desplazadas y las que viven en zonas apartadas29. En 2003, el IPEC (International Programme on the Elimination of Child Labour) realizó un estudio para evaluar los costes reales que tendría eliminar el trabajo infantil en todo el mundo. Era la primera vez que un organismo internacional dedicaba un enorme esfuerzo a estudiar cuantitativamente las implicaciones económicas que supondría eliminar este problema, y las conclusiones fueron esclarecedoras. El estudio evaluó 152 países divididos en cinco regiones basándose en criterios del Banco Mundial y de la OIT: Asía, Latinoamérica, África Subsahariana, Norte de África y Oriente Medio, y Países de Transición. La conclusión del estudio fue evidente. Los beneficios globales de eliminar el trabajo infantil y sustituirlo por educación superan con mucho a los costes de erradicarlo. El resultado es tan claro que es improbable un fallo metodológico. La ponderación entre los beneficios que supondría la educación de los niños, su aportación al sistema mediante el trabajo y el coste de implantar medidas para erradicar el trabajo infantil no deja lugar a dudas de que el balance es favorable, concretamente en 4.500 millones de dólares de diferencia. A pesar de las dificultades metodológicas de medir el impacto de los costes y beneficios del trabajo infantil en todo el mundo, las estimaciones y errores de medición en un país se compensan con los datos de otro, de forma que las cifras agregadas resultan muy próximas a valores reales, según la propia OIT. El principal beneficio de estas hipotéticas medidas para erradicar el trabajo infantil en un plazo de 20 años estaría relacionado con el impulso económico que supondría el que la mayoría de países vieran a sus niños recibir una educación secundaria en lugar de trabajar. A mayor nivel de educación, los niños estarían preparados para realizar trabajos de mayor calidad y, en consecuencia, contribuir a mejorar la economía nacional. Otro aspecto beneficiario de estas políticas sería el de la salud, aunque mucho menos que el de la educación.

frecuencia el endeudamiento o la amenaza del mismo es la causa fundamental del trabajo infantil en condiciones peligrosas y del que se realiza en régimen de servidumbre, por cuanto a los niños se les paga efectivamente para que reembolsen una deuda de su familia. El conocimiento de las causas del trabajo infantil ha mejorado a medida que se han planteado distintas perspectivas académicas para abordar el

17- Iniciada en 1992, esta investigación culminó con un coloquio celebrado en la India del 26 al 28 de julio de 1995, y la publicación al respecto: R. Anker y S. Barge: Is Child Labour Really Necessary in India’s Carpet Industry? (Ginebra, OIT, 2006). http://www.ilo.org/public/english/comp/child/text/papers/carpet/index.htm. 18 - R. Anker y S. Barge: Is Child Labour Really Necessary in India’s Carpet Industry? (Ginebra, OIT, 2006). http://www.ilo.org/public/english/comp/child/text/papers/carpet/index.htm. 19 - R. Anker y S. Barge: Is Child Labour Really Necessary in India’s Carpet Industry? (Ginebra, OIT, 2006). http://www.ilo.org/public/english/comp/child/text/papers/carpet/index.htm. 20 - Observatorio del Trabajo en la Globalización, http://www.observatoriodeltrabajo.org/nueva/web/index.asp?pagina=45&idioma=1&entorno= 21 - R. Anker y H. Melkas: Economic incentives for children and families to eliminate or reduce child labour (Ginebra, OIT, 1996). 22 - Observatorio del Trabajo en la Globalización. 23 - Observatorio del Trabajo en la Globalización. 24 - Organización Internacional para las Migraciones, World Migration 2005: Costs and Benefits of International Migration, OIM, Ginebra, 2005, pág. 13. 25 - Bryant, John. Children of International Migrants in Indonesia, Thailand and the Philippines: a review of evidence and policies, Innocenti Working Paper 2005-05, Centro de Investigaciones Innocenti de UNICEF, Florencia, abril 2005, pág. Iii. 26 - Cortés, Rosalía, Remittances and Children’s rights, op. cit. pág. 4. 27 - Ibid, pág. 14. 28 - N. Ilahi, P. Orazem y G. Sedlacek: How does working as a child affect wage, income and poverty as an adult? Social Protection Discussion Paper Series, núm. 0514 (Washington, Banco Mundial, mayo de 2005), pág. 3. 29- OIT, La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance. Ginebra, 2006. Pág. 26.

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ejemplo, un ratio de no más de 40 alumnos por profesor en el aula, o un gasto escolar no derivado del salario inferior al 15 por ciento del gasto total de las familias. También es necesario situar estos resultados en un contexto. En términos de financiación, la inversión promedio anual que se necesita para erradicar el trabajo infantil es extremadamente baja en comparación con la financiación del servicio de la deuda o los gastos militares. Por ejemplo, durante el primer decenio del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, el costo promedio anual de 55.000 millones de dólares representaba solamente el 11 por ciento de los 493.000 millones de dólares del gasto militar mundial, o el 5,5 por ciento del billón de dólares en concepto de servicio de la deuda. Durante el segundo decenio, el promedio de 136.000 millones de dólares equivale al 28 por ciento del gasto militar anual y al 14 por ciento del servicio de la deuda. El estudio también tuvo en cuenta una serie de costes asociados a erradicar el trabajo infantil, como el coste de oportunidad por el hecho de eliminar los ingresos procedentes del trabajo infantil; los costes de programas de transferencia o el coste de promocionar la educación nacional; los costes de intervención de programas para erradicar el trabajo infantil; los costes de implantación de la educación o el coste de mejorar la calidad de la educación; y las transferencias de compensación, destinadas a impulsar la escolarización de los niños entre las familias más pobres, que se extraerían en forma de impuestos gravados sobre las capas sociales más solventes. Con todo, las cifras fueron elocuentes. Los costes totales sumaban más de 760.000 millones de dólares, mientras que los beneficios, calculando un periodo de implantación de 20 años (de 2000 a 2020) arrojaban más de 5 billones 106 millones de dólares. Es decir, la diferencia entre costes y beneficios es positiva en 4 billones 346 millones de dólares. Durante los primeros quince años de la ejecución del programa, el coste económico excedería a los beneficios, pero después los flujos netos serían muy superiores, ya que en ese momento sólo habría beneficios derivados de una mejor educación y salud, en lugar de costes. Uno de los cálculos de más peso en el estudio fue el relativo al beneficio real aproximado de la educación, como el valor que supone acceder a una mejor educación y por tanto a un sueldo medio más alto por un mejor trabajo. El estudio concluye que no sólo es necesaria una educación básica para que los niños desarrollen todo su potencial de aprendizaje en la edad infantil. Es importante que además sea una educación de calidad, para que el trabajo no se convierta en una alternativa en los últimos años de su formación. Los estándares de calidad aplicados a estos indicadores señalan, por Este estudio, que se enmarca dentro de la tradición económica del Banco Mundial y de otros organismos internacionales sobre la importancia que tiene para el desarrollo la constitución de capital humano, también ha encontrado detractores y críticos por considerar un error intentar medir la inversión en educación en términos monetarios. Hay que medir estos beneficios en términos de desarrollo personal y aumento de las posibilidades de elección. Demostrar que la eliminación del trabajo infantil es una inversión de gran rendimiento y alcance mundial añade impulso a los esfuerzos de sensibilización del movimiento mundial.

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ESTRATEGIAS EN LA ERRADICACIÓN DEL TRABAJO INFANTIL
Podría parecer obvio que cualquier intento de eliminar el trabajo infantil debe pasar por detectar e impedir los casos concretos en los que los niños trabajan, ya sea en una fábrica, una mina o una fundición. Presionar a los dueños de las fábricas a que no contraten niños e impedir que éstos trabajen en malas condiciones sería el principal objetivo en cualquier caso. Pero la realidad no es tan simple. Desde el momento de su creación en 1919, la OIT se fijó como uno de sus objetivos la abolición del trabajo infantil. Si bien los primeros esfuerzos en la lucha contra el trabajo infantil se dirigían a impedir los hechos en sí del trabajo de niños en actividades no aptas, las experiencias de las organizaciones implicadas no conseguían resultados significativos. Era necesario un cambio de planteamiento. Los elementos básicos del marco para luchar contra el trabajo infantil nacieron hace una generación. Desde los años 70 y 80 se reforzó la idea de que el trabajo infantil tenía que examinarse en el contexto general de las políticas socioeconómicas, políticas macroeconómicas, programas de empleo, igualdad, género y educación. Además, las actividades prioritarias a escala nacional e internacional deberían centrarse en las peores formas de explotación y en las condiciones de trabajo peligrosas, que ni se pueden justificar por la pobreza ni se puede permitir que existan hasta que ésta se erradique por completo30. “Nos dimos cuenta, después de unos años trabajando en el tema, de que es muy difícil para países como Bangladesh afrontar el trabajo infantil en toda su amplitud. Es necesario establecer prioridades. Así la comunidad internacional llegó a la conclusión de que básicamente debíamos priorizar las formas más inaceptables, lo que llamamos las peores formas de trabajo infantil”, comenta Sujeeva Fonseka, de la OIT en Bangladesh. El Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) se convirtió desde 1992 en el programa específico para hacer frente este problema y potenciar la acción de la OIT. El momento crucial de este programa llegó en el año 2000, cuando Estados Unidos dio un importante impulso financiero al IPEC. Desde entonces hasta el año 2006, Estados Unidos ha destinado cerca de 350 millones de dólares a este programa, que tiene unos gastos anuales entorno a 55 ó 60 millones, según la OIT. Desde 2002, los proyectos del IPEC han beneficiado a unos 5 millones de niños, según dicha organización31. “Si observamos nuestro trabajo y los resultados de cinco años, de 2000 a 2005, conseguimos abordar los casos de 50.000 niños a la vez –continúa Fonseka-. Por ejemplo, el proyecto sufragado por el Departamento de Trabajo de EEUU: con 6 millones de dólares conseguimos retirar del trabajo peligroso a unos 30.000 niños. Pero nos dimos cuenta de que esto no funcionaba. Porque si pones a esos 3,2 millones de niños trabajadores que hay en todo Bangladesh, y los ponemos en una cesta, si sacas 30.000 o 50.000 de esa cesta, ignoras que otros 50.000 o 60.000 están cayendo en ella. Hay muchos caminos que llevan a los niños a esa cesta. Uno es la pobreza. Otro, las deficiencias en el sistema educativo, la falta de concienciación o la falta de valores familiares. Antes de dirigirte a los niños que ya están en esa cesta, tienes que bloquear esos caminos, porque si no los bloqueas, el

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AVANCES Y RETROCESOS DE LA LUCHA CONTRA EL TRABAJO INFANTIL
AVANCES >> En los últimos cuatro años el número de niños trabajadores ha descendido un 11 por ciento globalmente, y un 26 por ciento el grupo de niños que realizan trabajos peligrosos. Más aún, el grupo de edad de 5 a 14 años que realiza trabajos peligrosos disminuyó un 33 por ciento. >> Se ha conocido y cuantificado el impacto del trabajo infantil y sus efectos en la educación, la salud y la economía, gracias a la investigación. >> La adopción del Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil de 1999 (Convenio 182), y el Convenio sobre la edad mínima (Convenio 138), ha alcanzado 156 y 73 ratificaciones respectivamente, una cifra que refleja el compromiso político de los Estados. >> El 87 por ciento de los Estados ha ratificado el Convenio 182. En esos países vive el 77 por ciento de la población infantil mundial. >> Un 79 por ciento de los Estados ha ratificado el Convenio 138, más complejo que el anterior. En estos países vive el 63 por ciento de los niños del mundo. RETROCESOS >> Veinte países miembros de la OIT aún no han ratificado ninguno de los dos convenios. >> Sigue habiendo 218 millones de niños atrapados en situaciones de trabajo infantil, de los cuales 126 millones hacen trabajos peligrosos. >> Las peores formas de trabajo infantil mantienen o reducen muy poco sus indicadores. La trata de niños, explotación sexual con fines comerciales, el trabajo infantil doméstico, los niños en conflictos armados, el trabajo forzoso y la servidumbre y las actividades ilícitas siguen perjudicando gravemente a los niños de todo el mundo. >> Existen vacíos legislativos en los sistemas jurídicos de muchos países. Al menos 25 países no tienen legislación sobre educación obligatoria. Al menos en 33 países no hay edad mínima de admisión al trabajo. >> La mayoría de los niños no escolarizados son niñas: cerca de 65 millones.

número seguirá aumentando, y cualquier cosa que se haga no tendrá un efecto real.” En una situación de pobreza generalizada, el trabajo infantil forma parte de la estrategia de supervivencia de las familias pobres, y puede generar un “mal menor” para salir de esta situación precaria: “las fábricas donde reina una explotación tan intensa son el primer peldaño de la escalera para salir de la pobreza extrema.”32 Las actividades de sensibilización basadas en el conocimiento del problema han permitido informar y concienciar a la opinión pública,

movilizar a las partes interesadas contra el trabajo infantil, y que la acción de los medios de comunicación y las campañas realizadas hayan sido tenidas en cuenta. Actualmente, estas campañas de sensibilización son la principal estrategia de las organizaciones internacionales y los programas estructurales para bloquear los múltiples caminos que conducen al trabajo infantil. Un ejemplo es el programa SCREAM (siglas en inglés de: Defensa de los derechos del niño a través de la educación, las artes y los medios de comunicación), que ayuda a que los edu-

cadores sensibilicen a los jóvenes sobre el trabajo infantil a través de materiales educativos para siete idiomas. Otro ejemplo es la celebración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil (12 de junio), en el que se llevan a cabo actividades en más de 50 países, o la promoción de campañas en acontecimientos deportivos o extraordinarios, como el Mundial y la Copa de África de fútbol. El otro gran ámbito de sensibilización en el que

trabajan las organizaciones es la investigación. Las labores de investigación y los estudios sobre trabajo infantil han alumbrado numerosos datos sobre la realidad de este problema en el periodo 2002-2005. La medición de las actividades no económicas de niños y niñas, el impacto del trabajo en los niños y en su rendimiento escolar, o el impacto del trabajo en la salud y la seguridad de los menores son algunos aspectos que hasta hace poco tiempo se desconocían o se carecía de datos.

30- Organización Internacional del Trabajo: La eliminación del trabajo infantil: un objetivo a nuestro alcance. Pág. 31. 31- El fin de la pobreza, Jeffrey Sachs. Debate, 2005, pág. 39.

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TIPOS DE TRABAJO INFANTIL
Formas inaceptables de explotación de niñas y niños en el trabajo existen y persisten, pero son particularmente difíciles de investigar debido a su naturaleza oculta, ilícita o incluso criminal. Aunque se cuenta con conocimientos, datos y documentación variada sobre el trabajo infantil, todavía existen brechas considerables al intentar comprender la variedad de formas y condiciones bajo las cuales trabajan los niños y niñas, como reconoce la propia OIT. Esto sucede en especial con las peores formas de trabajo infantil, las que, por su propia naturaleza, frecuentemente están escondidas del escrutinio público. La esclavitud, la servidumbre por deudas, la trata, la explotación sexual, el uso de niños y niñas en el tráfico de drogas y en los conflictos armados, así como para trabajos peligrosos, se definen como las peores formas de trabajo infantil. Los niños que desempeñan estos trabajos están expuestos a unas condiciones de trabajo en igualdad de condiciones a los adultos, y a veces incluso peores. Sin embargo, las características físicas y psíquicas de los niños los convierten en seres mucho más vulnerables que los adultos en este tipo de actividades. Estudios de la OIT estiman que cada hora de trabajo semanal adicional en los niños aumenta su probabilidad de sufrir enfermedades o lesiones relacionadas con el trabajo. Los peligros para la salud y la seguridad en el lugar de trabajo pueden estar relacionados con la naturaleza del mismo (por ejemplo, si se trata de un proceso de fabricación intrínsecamente peligroso), con el contacto con sustancias y agentes nocivos, y con la exposición a malas condiciones de trabajo33. Es frecuente que en el lugar de trabajo se hallen combinados los riesgos químicos, físicos, biológicos y psicológicos, y que sus efectos nocivos no sólo se acumulen sino que aumenten. Está comprobado que los efectos del trabajo sobre la salud de los niños pueden ser mucho más graves sobre ellos que sobre los adultos, dañando irreversiblemente su desarrollo físico y mental, y con graves repercusiones en el futuro. Por ejemplo, el hecho de acarrear cargas pesadas o tener que adoptar posiciones forzadas puede deformar o dañar su cuerpo en crecimiento. Los niños son más sensibles que los adultos a los efectos de la radiación y los productos químicos y son menos resistentes a las enfermedades. También son más frágiles física y psicológicamente que los adultos, y la vida y el trabajo en un ambiente laboral que los oprime o les deja secuelas psicológicas más duraderas. Desde el punto de vista físico, los niños no están en condiciones de soportar largas horas de trabajo monótono y agotador. Su facultad de concentración es menor que la de los adultos. Su cuerpo padece las secuelas del cansancio antes que el de un adulto, a causa de un consumo excesivo de energía y, en su inmensa mayoría, tienen un déficit de nutrición, por lo que oponen menos resistencia a las enfermedades. Asimismo, los niños son especialmente propensos a tener accidentes laborales, ya que ni les consta el peligro ni saben las precauciones que hay que tomar en el trabajo, por lo que están a menudo expuestos a sufrir accidentes más graves que los adultos.

Así pues, al hablar de niños hay que rebasar el concepto relativamente limitado de riesgo laboral, tal y como se aplica a los adultos, y entender que abarca también el desarrollo infantil34. AGRICULTURA Y PESCA La agricultura, incluyendo la pesca y la minería, es el sector más amplio de empleo en la mayoría de los países. Por lo tanto, no resulta sorprendente que sea también el sector donde se encuentra la mayor parte del trabajo infantil a escala mundial. La OIT estima que casi tres cuartas partes de los niños y niñas que trabajan lo hacen en el sector agrícola, es decir, más de 163 millones de niños. A pesar de que en algunos casos este trabajo puede considerarse no peligroso, puede convertirse en una forma peligrosa cuando los niños trabajan durante largas jornadas, deben cargar objetos pesados, trabajar con sustancias químicas o con instrumentos peligrosos

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o son victimas de algún tipo de abuso (físico, se- para asustar al pez y forzarlo a refugiarse en la red. En cada buque de pesca trabajan hasta 300 xual, mental o emocional). niños de 10 a 15 años, reclutados en aldeas El trabajo infantil en el sector agrícola fue una cercanas. Los buceadores vuelven a colocar la de las formas de trabajo infantil más estudiadas red varias veces al día, por lo que los niños paen las evaluaciones rápidas del proyecto de la san en el agua hasta 12 horas diarias. Todos los OIT-IPEC para investigar las peores formas de años mueren decenas de buceadores adolestrabajo infantil utilizando la metodología de centes. Les pueden atacar peces de presa (aguevaluación rápida. Se encontraron evidencias de jas, tiburones, barracudas, serpientes de mar trabajo infantil en los sectores de caña de azúcar venenosas), pueden ahogarse y padecer una (Bolivia, El Salvador); horticultura (Ecuador, Tan- rotura del tímpano o las secuelas de la deszania); tabaco (Líbano, Tanzania); y café (Tanza- compresión u otros accidentes mortales, debinia), y pesca (El Salvador). Los niños que traba- dos a la fuerte presión atmosférica36. jan en la agricultura en el mundo entero están en contacto con una maquinaria potencialmen- MINERÍA te peligrosa y con agentes biológicos y químicos. Aunque la OIT sitúa la minería en la misma cateSe les puede uitizar para tareas de mezcla, carga goría que la agricultura y la pesca, conviene diy aplicación de plaguicidas, fertilizantes o herbi- ferenciarla del resto por su especial dureza e imcidas, algunos de los cuales son muy tóxicos y plantación en distintos países. Se recurre al tracancerígenos. El contacto con los plaguicidas es bajo infantil en las pequeñas minas de muchos más peligroso para los niños que para los adul- países africanos, latinoamericanos y asiáticos. Se tos, y se les achaca un mayor riesgo de cáncer, estima que un millón de menores trabajan acneuropatías, trastornos neurológicos y anomalí- tualmente en minas y canteras en más de 50 paas del sistema inmunológico. íses asiáticos y sudamericanos37. Los niños trabajan largas horas, sin disponer de elementos de En explotaciones agrícolas y plantaciones suelen protección, ropa y formación previa adecuados, estar en contacto con polvo de origen orgánico. y en ambientes muy húmedos y de temperaturas Según datos de Sri Lanka, la mortalidad debida extremas. Entre otros riesgos cabe citar el conal envenenamiento con plaguicidas es mayor tacto con polvos, gases y vapores nocivos que que la derivada de la combinación de otras en- provocan enfermedades respiratorias y pueden fermedades infantiles como el paludismo, el té- desembocar en la silicosis, la fibrosis pulmonar, tanos, la difteria, la poliomielitis y la tosferina 35. asbestosis y enfisemas al cabo de unos años. Los niños mineros padecen asimismo los efectos de La pesca del muro-ami, que obliga a bucear en una fuerte tensión física y del agotamiento, así alta mar sin protección ni un material adecua- como trastornos oculares y graves lesiones prodo, es muy corriente en Asia, sobre todo en Bir- vocadas por la caída de objetos. Los que trabajan mania, Filipinas, Indonesia y Tailandia. Lo pes- en minas de oro pueden padecer los efectos tócan niños que saltan de los arrecifes coralíferos xicos del mercurio.

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bre los huesos antes de terminar la osificación, con los daños consiguientes para su constitución ósea o una merma de su crecimiento. Un trabajo muy duro a una edad tan temprana repercute además directamente en el desarrollo físico y mental del niño. FUNDICIONES La fusión cerámica y la extracción de vidrio o cristal de fundiciones es una de las actividades más extendidas y peligrosas, especialmente en Asia. Hay niños que extraen cargas de vidrio en fusión de hornos a temperaturas que oscilan entre 1.500 y 1.800 grados. Trabajan largas jornadas en naves mal alumbradas y apenas ventiladas. Dentro de la fábrica, que a veces sólo funciona de noche, la temperatura varía entre los 40 y los 50 grados. Las condiciones de seguridad del lugar de trabajo son nefastas: suelo cubierto de vidrios rotos o cables eléctricos al aire. El ruido de las prensas puede ser de 100 decibelios o más, causando daño a los oídos. En esta industria, los riesgos principales son las altas temperaturas, que provocan fatiga calórica, cataratas, quemaduras y heridas; lesiones producidas por trozos de vidrio o cristal roto y partículas de vidrio en suspensión; mermas auditivas a causa del ruido; cansancio y lesiones oculares, debidos a un alumbrado defectuoso, y contacto con sílice en polvo, plomo y vapores tóxicos como el óxido de carbono y el bióxido de azufre. Los niños tienen una tolerancia al calor menor que la de los adultos, por lo que son más propensos a la fatiga, y los trabajadores jóvenes a una merma de la capacidad auditiva a causa del ruido. Por lo mismo, los niveles máximos permitidos de calor y

ruido pueden no ser lo bastante rigurosos cuando se trata de niños, y estos efectos no se manifiestan en la persona hasta varios años después, cuando aparecen problemas auditivos, óseos o de otro tipo, al tratarse de efectos acumulativos. En la industria del latón de Moradabad, India, los niños trabajan sometidos a temperaturas muy altas mientras mueven el horno, y utilizan herramientas pensadas para ser utilizadas por adultos. También en el Pakistán hay niños que trabajan en las industrias de la pizarra y del metal, donde los niños están en contacto con una maquinaria mal protegida y cuidada, que les ocasiona lesiones, y manejan herramientas pesadas y peligrosas. Ciertas empresas contratan a niños en la minería porque la salud de sus trabajadores adultos está ya dañada, sobre todo en las industrias de extracción de piedra caliza, pizarra y en las fundiciones de vidrio y cristal. ARTESANÍA Y MECÁNICA Los niños que trabajan en talleres de reparación, de carpintería o del trabajo con cuero inhalan constantemente polvo, humos y vapores, como lo acreditan varios estudios realizados en Egipto, Filipinas y Turquía. Surgen problemas ergonómicos graves en el trabajo cuando los niños han de estar en cuclillas muchas horas seguidas, por ejemplo, en el tejido de alfombras y en talleres de confección subcontratada de prendas de vestir. La limpieza deficiente del taller contribuye a que se acumulen polvo y residuos, lo cual provoca accidentes y trastornos respiratorios, como se ha observado en el sector de la artesanía en Filipinas, Kenia y Tanzanía.

En las canteras de Perú o Guatemala, los niños se ven obligados a picar piedra junto a sus padres, generando alrededor de un metro cúbico de piedrín, por el que reciben unos 8 euros, tres veces menos que un adulto. En Guatemala, casi el 6 por ciento de los menores trabajadores lo hacen en el sector de la construcción (canteras, fabricación de ladrillos, etcétera). El trabajo en estas canteras de Sudamérica es muy duro. Normalmente, los adultos pican las piedras más grandes para transformarlas en cal viva, mientras que los niños convierten las piedras más pequeñas en piedrín (piedra fragmentada para las construcciones). Para llenar de cal

viva un camión de seis metros cúbicos, unas 100 personas pueden estar picando piedra hasta ocho días, recibiendo a cambio un salario de unos 30 euros. Los pequeños ayudan a sus padres y, con su trabajo, logran en aproximadamente tres días generar un metro cúbico de piedrín, por el que perciben 8 euros. No obstante, los niños y niñas no perciben salario alguno, ya que ese dinero se lo dan a sus padres38. A los niños que efectúan trabajos muy duros, acarrean cargas pesadas o cuyo cuerpo está largo tiempo en una postura forzada se les puede deformar la espina dorsal, y a veces también la pelvis, por una presión excesiva so-

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de trabajo infantil más grave, como el tráfico de drogas o la explotación sexual comercial. El sector informal comprende una gran variedad de actividades económicas y ocupaciones, tanto legales como ilegales. Estas actividades tienden a ofrecer niveles más bajos de ingresos y de seguridad laboral que los trabajos en el sector formal, y tienden a concentrarse en las áreas urbanas (aunque también existen ejemplos de trabajo en el sector informal en las áreas rurales, como en Nepal). En muchos países en vías de desarrollo, se estima que el sector informal contribuye a una suma importante al producto nacional bruto, como por ejemp lo en Tanzania, donde alcanza un 32 por ciento. A excepción de los niños y niñas que trabajan como aprendices en talleres mecánicos, o aquellos que trabajan procesando pescado, por ejemplo, la mayor parte del trabajo informal realizado por los niños tiene lugar en las calles, parques, mercados o basureros. Los disolventes y las colas son un factor de neurotoxicidad. De ahí que los niños no deban trabajar con esas sustancias, también utilizadas en la industria del cuero y la piel. Muchos elementos metálicos contienen plomo y mercurio, y los colorantes de anilina son cancerígenos, por lo que tampoco debería haber niños en los talleres de teñido de la lana para la confección de alfombras o de la piel para el calzado, donde suelen utilizarse estos colorantes. El benceno que se utiliza en la fabricación de colas, gomas o productos de caucho, pinturas y aceites es otro producto altamente peligroso para el organismo humano. Su inhalación puede producir somnolencia, mareo y pérdida del conocimiento, y la exposición prolongada a este producto tiene efectos sobre la médula, y puede causar anemia y leucemia. Hay niños que trabajan en talleres de reparación de automóviles y en gasolineras, estando expuestos al benceno de forma habitual. Según la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos, otro material altamente cancerígeno para el organismo humano es el amianto o absesto. Hay niños que están expuestos al amianto en la minería, las obras de construcción, y los talleres de reparación de frenos. Todas las fibras del amianto pueden causar cáncer y asbestosis, una enfermedad pulmonar crónica producida por la inhalación de fibras de amianto. Las fibras penetran en los pulmones e irritan el tejido pulmonar, lo inflaman y provocan, al cabo de unos años, una fibrosis pulmonar (engrosamiento y cicatrización del tejido pulmonar). Pueden pasar hasta 20 años entre la exposición a las fibras de amianto y el comienzo de la enfermedad. Los niños también son particularmente sensibles al plomo, a cuyo contacto están expuestos con frecuencia en las obras de construcción, las fábricas de cristal y vidrio y los talleres de reparación de radiadores de automóvil. SECTOR URBANO INFORMAL Los niños trabajadores, y en particular aquellos que trabajan y viven en la calle, son extremadamente vulnerables a los peores tipos de explotación y pueden terminar dedicándose a un tipo En este contexto, se han definido dos categorías de niños y niñas trabajadoras en el sector informal: aquellos que trabajan y viven en la calle, y aquellos que trabajan en la calle pero viven en sus casas o con parientes. Es muy difícil determinar el número exacto de cada grupo, pero los niños que trabajan y viven en las calles parecen reflejar mayores cifras. Algunos países con niños trabajando en la calle son Guatemala, El Salvador, Rumanía, Tanzania, Turquía o Nepal, pero también se tienen documentados casos de niños trabajando en basureros o mercados de muchos otros países como Madagascar, Brasil, Kenia, Nigeria, Sudáfrica o India, por citar sólo algunos.

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Los niños que trabajan y viven en la calle lo hacen en una situación de especial precariedad. La pobreza extrema, la falta de una vivienda digna, la falta de apoyo por parte de los servicios sociales públicos, la violencia doméstica o las dificultades de educar a los niños que están solos son factores que generan una situación de indigencia y el fenómeno de los “niños sin techo”. Sólo en Estados Unidos se calcula que existen 1,3 millones de niños sin techo39, que viven en la calle al menos una vez al cabo del año. NIÑOS QUE TRABAJAN EN EL SERVICIO DOMÉSTICO El servicio doméstico infantil es muy corriente en muchos países en desarrollo, y los empleadores de zonas urbanas reclutan a menudo niños en el campo a través de la familia, de amigos o de otras relaciones. Aunque la mayoría procede de familias muy pobres, muchos son niños abandonados o huérfanos o de familia monoparental. Según una encuesta sobre los niños que trabajaban en el servicio doméstico en Togo, el 24 por ciento de esos niños eran huérfanos40. La violencia genérica y la sexual figuran entre los peligros más graves y terribles para los niños que trabajan, y una de las categorías más expuestas a este tipo de violencia es la de los niños que trabajan en el servicio doméstico. No se sabe cuántos niños trabajan en el servicio doméstico, puesto que es por definición una actividad oculta, pero está ciertamente muy difundida, especialmente en el caso de las niñas. Por ejemplo, la OIT calcula que en Sudáfrica existen más de 2 millones de niños

trabajando en servicios domésticos, en Brasil 559.000, en Haití 250.000, en Kenia 200.000, en Pakistán 264.000 y en Sri Lanka 100.000. Asimismo se estima que unos 700.000 niños están en el servicio doméstico sólo en la capital de Indonesia, Jakarta; 300.000 en Dhaka, Bangladesh, y 150.000 en Lima, Perú. La mayoría de los niños que trabajan en el servicio doméstico tienen de 12 a 17 años, pero algunas encuestas han localizado a niños que no tenían más de 5 ó 6 años. Las horas de trabajo suelen ser muchas. El Sindicato de Trabajadores del Servicio Doméstico de Zimbabwe menciona jornadas laborales hasta de 10 ó 15 horas al día. Según una encuesta de Marruecos, el 72 por ciento de los niños empezaban a trabajar antes de las siete de la mañana y el 65 por ciento no se acostaba antes de las once de la noche. Hay también manifestaciones preocupantes de explotación física, mental y sexual entre adolescentes y mujeres jóvenes que trabajan en el servicio doméstico. ESCLAVITUD Y SERVIDUMBRE La esclavitud no ha desaparecido. A nadie le gusta reconocerlo, pero, como se desprende de los casos que ha señalado la Comisión de Expertos en Aplicación de Convenios y Recomendaciones de la OIT, varios millones de niños son esclavos en muchas partes del mundo. Ciertas prácticas de servidumbre se diferencian apenas de la esclavitud de hace 200 años, salvo que los mercados no son tan públicos. Se vende a niños por una suma de dinero. A veces, los terratenientes compran ni-

ños a sus trabajadores, o bien unos contratistas pagan una suma por adelantado a las familias de zonas rurales para llevarse a sus hijos a otros lugares, a trabajar en fábricas o en la prostitución. Se sabe desde hace tiempo que existe una esclavitud infantil de ese tipo en el sureste asiático y en África occidental y, aunque oficialmente se niega, su existencia está bien documentada. Una de las formas más corrientes de servidumbre es la de orden familiar: los niños trabajan para reembolsar un préstamo u otro compromiso pecuniario de sus padres. Los prestamistas, que son con frecuencia propietarios agrícolas, suelen manipular la situación de modo tal que a la familia le es difícil o imposible pagar su deuda, con lo que se perpetúa indefinidamente la utilización de una mano de obra gratuita. Así pues, una familia puede estar atada por ese vínculo de servidumbre durante generaciones, sustituyendo unos niños a sus padres ancianos o inválidos en un régimen de servidumbre intergeneracional. Los más corrientes son quizá los arreglos de servidumbre encubierta, en virtud de los cuales unos padres sin recursos entregan a sus hijos a unos desconocidos a cambio simplemente de que los mantengan, dando por sentado que estarán mejor como criados no remunerados en una familia acomodada que en la suya propia. Hay que destacar que esas formas de servidumbre son ilegales en casi todos los países, incluso en aquellos donde son más frecuentes. No solamente violan las leyes sobre el trabajo infantil sino también los convenios internacionales firmados por la casi totalidad de los Estados.

La esclavitud es una de las formas más brutales de violencia contra los menores. Los niños que son víctimas de ella padecen muy graves trastornos físicos, psicosociales y afectivos, con secuelas para toda la vida y consecuencias a veces mortales. PROSTITUCIÓN Y TRATA DE NIÑOS Desde hace unos años preocupa en todo el mundo la explotación sexual de los niños, y todo parece indicar que va en aumento. Es cada vez más

frecuente que unas redes organizadas compren y vendan niños traspasando las fronteras nacionales. UNICEF calcula que existen dos millones de niños que anualmente son víctimas de explotación sexual infantil y forman parte de un negocio ilegal que supone ingresos de más de 12.000 millones de dólares, el tercer negocio ilegal más importante del mundo, por detrás del tráfico de drogas y el de armas. La explotación sexual comercial infantil presenta cuatro manifestaciones básicas: prostitución, turismo con fines sexuales, trata y pornografía. Las cuatro forman parte del mismo problema y es muy difícil separar unas de otras puesto que a menudo están interrelacionadas. El elemento común a ellas es la violencia y la explotación que se ejerce sobre los niños. Las redes más frecuentes de explotación sexual comercial infantil son las que van de América Latina a Europa y Oriente Medio; del Sudeste asiático al norte de Europa y Oriente Medio; el mercado regional europeo y del Este; y las regiones de África y el mundo árabe. Pese a que los delitos de explotación sexual comercial de menores de edad están perseguidos en muchos países, especialmente aquellos que han ratificado el Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños (Protocolo de Palermo), la realidad es muy distinta. La falta de compromiso político por parte de los gobiernos, la falta de una legislación homogénea en la persecución de estos delitos o la dificultad de obtener datos e información son algunos obstáculos que siguen impidiendo la erradicación de este problema.

Las ONG llevan años denunciando la trata de niños entre Tailandia y sus países vecinos, como Camboya, China, Laos, Myanmar y Vietnam; o el mercado sexual infantil para el turismo en Bangladesh, Filipinas, India, Nepal y Sri Lanka. En Latinoamérica, muchos niños trabajan y viven en las calles de las grandes ciudades de Perú, Colombia o Brasil, donde pueden ser fácilmente víctimas de explotación sexual, abusos y violencia. También en África está progresando la prostitución infantil en varios países como Burkina Faso, Costa de Marfil, Senegal, Camerún, Ghana, Kenia, Zambia y Zimbabwe. En ocasiones, esta explotación sexual de los niños está ligada a conflictos armados, y se conocen casos de niños que se utilizan como esclavos sexuales para el ejército y los grupos paramilitares de varios países africanos. El auge del comercio sexual de niños en África, Asia y América Latina se debe entre otras cosas a la internacionalización del turismo sexual, sumada al hecho de que muchos piensan que el peligro de contagio del SIDA mengua cuando la relación sexual es con una persona muy joven. La explotación sexual de niños en muchos países radica en la pobreza y en la imposibilidad para unas familias, urbanas o rurales, de mantener y educar a sus hijos. Muchas familias se ven obligadas por la necesidad y la falta de expectativas a vender a sus hijos e intentar de esta forma que alcancen un futuro mejor. Pero las redes organizadas de trata y comercio sexual engañan fácilmente a las víctimas, que terminan siendo explotadas mediante trabajos humillantes. Las víctimas se ven inmersas en una espiral de ilegalidad de la que es muy difí-

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cil salir, ya que las redes criminales mantienen un férreo control sobre los menores mediante todo tipo de medios: violencia, coacción, dependencia de sustancias estupefacientes, etc. En algunos casos, el origen étnico, las prácticas culturales y la discriminación social ponen en una situación de especial vulnerabilidad a los niños de poblaciones indígenas, minorías y castas inferiores. Ante una situación de necesidad o discriminación, los niños o sus familias intentan salir de ella, por lo que no es posible hablar de libre consentimiento por parte del niño, sino de explotación por su situación vulnerable. La edad de consentimiento para mantener relaciones sexuales es uno de los puntos con menos consenso en las leyes internacionales, ya que puede variar entre los 13 y los 18 años, aunque la Convención sobre los Derechos del Niño la establece como mínimo en 16 años.

Los estudios realizados sobre el particular y los relatos de las propias víctimas expresan un traumatismo tan profundo que muchos son incapaces de volver o de reincorporarse a una vida normal. Físicamente pueden ser víctimas de abusos físicos, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, y transtornos psíquicos. Otros muchos mueren antes de llegar a la edad adulta. NIÑOS SOLDADOS Una categoría aparte merecen los niños que son utilizados como soldados en las guerras y conflictos. En 1998, el Estatuto de Roma de la Corte Criminal Internacional definió como crimen de guerra el reclutamiento, alistamiento o uso de niños con menos de 15 años en la práctica o no de hostilidades en conflictos internacionales. Y en 2002 el Protocolo Opcional a la Convención de los Derechos del Niño estipuló que los Estados Miembros no podrían

reclutar a jóvenes menores de 18 años. Un total de 40 países han ratificado este Protocolo, sin embargo en muchos países se han empleado y se siguen empleando a menores de edad en las fuerzas armadas, aun siendo ilegal reclutar y usar a menores de 15 años como combatientes, mensajeros, "esposas" de militares o como cocineros en los ejércitos. Se han utilizado a menores en las guerras de Angola, Afganistán, Ruanda, Sierra Leona, Costa de Marfil, Uganda, Burundi, Congo, India, Colombia o Sri Lanka, entre otras. Hoy en día, 300.000 niños y niñas menores de 15 años están relacionados de algún modo con las fuerzas armadas, según cálculos de Save the Children y Human Rights Watch. Algunos de ellos tienen tan sólo 7 años. La razón por la cual se recluta a niños es por considerarlos baratos y prescindibles, según Amnistía Internacional, además de ofrecer una obediencia incondicional a sus superiores. Se utiliza a los niños para matar, para colocar minas antipersona, para labores de espionaje o como meros porteadores. Las niñas soldado sufren abusos sexuales por parte de sus compañeros para “aumentar la moral de la tropa", o como esclavas sexuales. Son concedidas como "esposas" a los soldados adultos, soportando la violencia a manos de unos hombres que carecen de escrúpulos por la guerra. Ya sea mediante el reclutamiento forzoso o persuadiéndoles para presentarse como voluntarios, los derechos a la vida, al desarrollo y a la supervivencia de estos menores les son negados en cuanto comienzan a estar involucrados en la guerra. Prácticamente no existe educación para estos niños, y no tienen más alternativa que la

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productos en instalaciones maquiladoras. La principal ventaja de las maquilas para los países donde se instalan es su rentabilidad: el 42 por ciento de las exportaciones mexicanas provienen de las maquiladoras, y éstas permiten recaudar divisas anualmente por valor de 53.000 millones de dólares42. No hay datos precisos sobre el trabajo infantil en este sector, puesto que no se registran los empleos de menores de edad, al estar legalmente prohibido, pero se estima que el 70 por ciento de los trabajadores de la industria textil son mujeres, y la mayoría de ellas tienen menos de 25 años y son madres. Los trabajos mejor pagados, como la supervisión y el corte, lo hacen los hombres. guerra. Muchos niños soldado son secuestrados por los adultos, pero también se presentan voluntarios para luchar por muchas razones, incluyendo el deseo de venganza y de poder, la lealtad a una causa o una necesidad desesperada de protección, por encontrarse huérfanos o sufrir marginación o violencia. Son obligados a ser testigos o a participar en asesinatos de sus propios vecinos y familiares. A veces, les drogan antes de entrar en combate y les estimulan para matar, con lo cual las consecuencias personales que pagan los niños soldados suelen ser muy altas: embrutecidos y profundamente traumatizados por las experiencias vividas, a muchos les persigue el recuerdo de los abusos que presenciaron o se vieron obligados a cometer. A las niñas soldados, además de la brutalidad y el trauma que supone la propia situación, las agresiones sexuales les pueden ocasionar graves lesiones físicas, embarazos no deseados, así como contagio del VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. Los programas de cooperación internacional hacen hincapié en fortalecer la reintegración de los niños que han sido soldados, especialmente en cuatro países que forman el núcleo de los proyectos de prevención y reintegración de niños y niñas soldados: Burundi, Congo, Ruanda y República Democrática del Congo. LAS MAQUILADORAS En la frontera entre México y Estados Unidos la proliferación de empresas maquiladoras ha sido tal que ya la fuerza de trabajo adulta no alcanza a abastecer la demanda, y ahí entra en juego el "ejercito infantil de reserva” para el capital41. Se calcula que en una línea de 10 o 15 kilómetros en el perímetro de Ciudad Juárez y Tijuana existen 900 empresas estadounidenses fabricando Normalmente se paga a las mujeres entre un 20 y un 50 por ciento menos que los hombres. Estos dos hechos –el predominio de la mujer en las maquilas y su baja remuneración- son un caldo de cultivo evidente para que los niños que dependan de las madres se conviertan en niños trabajadores. Las maquilas aparecieron en Latinoamérica impulsadas por compañías norteamericanas como la United Fruit Company en los años 40 y 50, proliferando a partir de los años 60, y después en los años 90. Tomaron gran impulso con la liberalización del comercio internacional y la mundialización de la economía, y las principales compañías transnacionales del mundo compiten para situar fábricas y ensambladoras en países con bajos costos de mano de obra, obteniendo mayores facilidades y exoneraciones tributarias de sus gobiernos, mejorando en competitividad y reducción de costes.

El término maquila proviene del árabe y significa porción de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda. En Latinoamérica, en cambio, maquila se le llama a las actividades económicas nacionales o extranjeras que ejecutan una parte muy precisa en el proceso de producción. Las maquiladoras inician, finalizan o contribuyen de alguna forma en la elaboración de productos destinados a la exportación. Ubicadas en zonas francas, o zonas procesadoras de exportación, obtienen ventajas como la liberación de impuestos y las facilidades que les ofrece el país en que instalan. Se calcula que las maquiladoras de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua emplean más de 200.000 trabajadores, la mayoría mujeres jóvenes que han migrado de las comunidades rurales a las zonas donde están instaladas las maquilas. En México, estas cifras son aún mayores, y se calcula que las maquilas dan empleo directo a 500.000 personas, a las que hay que sumar las cifras de personal informal que trabaja en maquilas clandestinas, que según algunas fuentes podría ascender a un millón de trabajadores. Según algunas fuentes, en México existen más de 3.300 maquilas informales y unas 3.700 informales, la mayor parte de éstas últimas concentrada en los estados fronterizos. OTRAS FORMAS DE TRABAJO INFANTIL Fábricas de cerillas y de fuegos artificiales La producción de cerillas se lleva a cabo en pequeñas unidades caseras o en talleres rurales, donde el riesgo de incendio y explosiones son constantes. Se dice que hay niños de tres años que participan en la fabricación de cerillas en

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LA HISTORIA DE IQBAL MASIH
Iqbal Masih era un niño pakistaní que fue cedido a un fabricante de alfombras por su padre, a cambio de un préstamo de 600 rupias (equivalente a unos 12 dólares estadounidenses), que éste necesitaba para hacer frente a los gastos de la boda de su hijo mayor. En Pakistán las familias llevan a cabo un sinfín de sacrificios para casar a los hijos mayores y asegurar una honorable descendencia. Las familias contraen deudas con acreedores mediante el paishgee, una especie de préstamo que se devuelve a través del trabajo de la descendencia. Este fue el caso de Iqbal, que al ser intercambiado por el préstamo de su familia se vio obligado a realizar jornadas laborales de quince horas en el telar, en durísimas condiciones, durante las cuales era encadenado y golpeado. Según la costumbre pakistaní, los patronos recuperan el dinero prestado descontando la mitad del salario mensual acordado con sus obreros esclavos, quienes están obligados a permanecer a su servicio hasta la restitución total de la deuda. Si alguien abandona a su patrón sin haber reembolsado la cantidad de su paishgee comete una falta que le marca para siempre. Así que los intereses de la deuda del padre de Iqbal aumentaban, por lo que en lugar de volver con su familia, Iqbal permaneció varios años en la esclavitud. Una organización india, el Frente de Liberación de Trabajo Forzado, había comenzado a dejarse oír en Pakistán e India, intentando varios procesos contra el gobierno federal y contra los propietarios de telares que empleaban a niños o a trabajadores esclavos. Este sindicato se unió con el Frente de los Trabajadores de Ladrillos y se formó el BBLF. El patrón de Iqbal cedió a las demandas de la organización, y poco después consintió a que Iqbal se marchara. Era 1992, e Iqbal tenía 10 años. Había pasado seis años trabajando como esclavo en un telar y ahora era libre. Las durísimas condiciones que soportaba afectaron a su crecimiento, y a esa edad Iqbal tenía la estatura de un niño de 6 años, con una pronunciada curvatura en la espalda y los dedos agarrotados. Asistió a mítines sobre derechos humanos y su vida cambió radicalmente. A partir de ese momento se dedicó a denunciar la situación de esclavitud en que vivían otros muchos niños de su país, con el apoyo de ese sindicato. Denunciaba a los patronos de los telares en sus mítines y en reportajes de televisión emitidos en India, Pakistán y en todo el mundo, con un mensaje: “¡No compren alfombras! ¡Son confeccionadas por niños!” Iqbal se convirtió en el portavoz y el icono de este sindicato, que cada vez presionaba más al gobierno pakistaní para que tomase medidas en contra de la explotación de los niños en trabajos forzados. Participó en campañas internacionales y viajó a Suecia y Estados Unidos para denunciar la situación de los niños trabajadores. En otoño de 1993, la campaña del BBLF en Estados Unidos dio sus frutos. La Cámara Alta norteamericana aprobó una proposición de ley prohibiendo las importaciones de productos fabricados por niños menores de 15 años, provocando el pánico en el Ministerio de Trabajo de Pakistán y la Confederación de los Negociantes de Alfombras de Lahore. El frágil niño pakistaní comenzó a resultar incómodo para mucha gente. En 1994, Iqbal ganó el "Premio Reebok a la juventud en acción", otorgado por la multinacional Reebok. Iqbal fue asesinado el 16 de abril de 1995, cuando tenía 13 años, mientras montaba en bicicleta con unos amigos en los alrededores de Lahore. En 2000, a título póstumo, se le concedió el "Premio de los Niños del Mundo".

naves sin ventilar, en las cuales están expuestos al polvo, a vapores y a una concentración de sustancias nocivas en suspensión: amianto, cloruro potásico, trisulfuro de antimonio, fósforo rojo amorfo, mezclado con arena o vidrio en polvo, y trisulfuro tetrafosfórico. Son muy corrientes los casos de intoxicación y dermatitis provocados por esas sustancias. Jinetes de camellos Según datos de UNICEF, unos 3.000 niños de entre 2 y 7 años han sido utilizados como jinetes en carreras de camellos en los Emiratos Árabes Unidos hasta el año 2005, cuando fueron prohibidas estas carreras. Los niños, originarios de Pakistán, Sudán, Bangladesh y Mauritania, eran traficados a los Emiratos con el consentimiento de sus familias, a las que intermediarios ofrecían un supuesto trabajo de pastor a cambio de unos 100 euros al mes. Mientras tanto, el intermediario se quedaba con otros 200 euros. Los niños eran mal alimentados para que tardasen lo más posible en alcanzar 22 kilogramos (el peso máximo para no lastrar demasiado al camello), y cuando alcanzaban ese peso se les “jubilaba”. Tampoco estaban escolarizados ni recibían atención médica. Fábricas de ladrillos El proceso de fabricación de los ladrillos es una industria que utiliza a menores de edad. En América Latina más de nueve millones de personas dependen de la actividad minera artesanal y una parte importante de ellas son mujeres y lamentablemente niños. Retirar a los niños de esta actividad es parte del esfuerzo por convertir a la minería artesanal en una verdadera fuente de bienestar y desarrollo duradero.

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Se calcula que en Huachipa, Lima y otros lugares de Perú existen al menos mil niños de entre 5 y 17 años que se dedican a la fabricación artesanal de ladrillos. La mayoría de ellos son varones y no perciben ningún salario por su trabajo, más que alimentación y vivienda en la misma fábrica. Los niños trabajan junto a sus familias, generalmente de origen rural, y viven en los terrenos en los que trabajan (pampas). Se trata de un oficio que pasa de padres a hijos con el fin de producir una cantidad de ladrillos por semana que permita subsistir a toda la familia. Los niños, niñas y adolescentes trabajan en todas las etapas de la fabricación de ladrillo, desde el tratamiento de la arcilla: extracción, trituración, molienda, cernido, mezcla; colocar la arcilla en el molde; desmoldar, cantear y arrumar. Trabajan a la intemperie, en deplorables condiciones de seguridad y salubridad. Las tareas son repetitivas y aburridas. Trabajan en posiciones incómodas, cargando grandes pesos, expuestos a polvo y arcilla húmeda. Como consecuencia, esta actividad retrasa y deforma el crecimiento y desarrollo físico normal del niño. Interfiere en su acceso y rendimiento en la escuela. Pueden tener infecciones dermatológicas y bronquiales; deformación osteomuscular, lesiones y fracturas.

33. 34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. 42.

Organización Internacional del Trabajo: Lo intolerable en el punto de mira. http://training.itcilo.org/actrav_cdrom2/es/osh/infa/infa1.html. Organización Internacional del Trabajo: Lo intolerable en el punto de mira. http://training.itcilo.org/actrav_cdrom2/es/osh/infa/infa1.html. J. Jeyaratnam: « Planning for the health of the worker », en Bull pesticides and the third world poor: A growing problem (Oxford, Oxfam Public Affairs Unit, 1982). V. Rialp: Children and hazardous work in the Philippines (Ginebra, OIT, 1993). Rompamos las cadenas de la explotación infantil. Save the Children España, Pág. 6. Intervida Guatemala. Facts on Trauma and Homeless Children. National Child Traumatic Stress Network. Homelessness and Extreme Poverty Working Group. 2005. Organización Internacional del Trabajo: Lo intolerable en el punto de mira. http://training.itcilo.org/actrav_cdrom2/es/osh/infa/infa1.html. La fuerza del trabajo infantil en México:“El ejército infantil de reserva”. Mercedes Gema López Limón. Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Autónoma de Baja California. III Conferencia de la Red Latinoamericana y del Caribe de Childwatch International, 17 al 19 de julio, 2006.. Consejo Nacional de la Industria Maquiladora de Exportación, CNIME, México (www.cnime.org.mx).

LOS BENEFICIOS DE LA EDUCACIÓN
Los estudios de la OIT han demostrado que la erradicación del trabajo infantil supondría una serie de beneficios para la sociedad, principalmente en lo que se refiere a la educación universal de los niños mayores de 14 años y la mejora de su capacidad productiva de cara a su vida laboral adulta. Es difícil medir este punto, puesto que el valor económico de la educación depende de variables coyunturales en un país y en un momento determinado. Los cambios que tienen lugar en el país durante ese periodo, la estabilidad y efectividad de las instituciones, la creación de nuevas empresas que demanden capital humano, la especialización de esa mano de obra, o la política económica que estimule el crecimiento, son algunas de estas variables que inciden en la educación. No se trata de medir estos parámetros o de predecirlos, sino de utilizar las recientes evidencias y estudios en la relación entre educación y beneficios individuales para tener en cuenta esas variables43. La OIT ha calculado que el valor medio de la educación impartida por cada año de más supone un 11 por ciento de beneficios futuros por año de trabajo, y esto puede aplicarse a todos los países y sistemas educativos del mundo, ya que esta cifra se ha calculado teniendo en cuenta a 152 países de cinco regiones. Para traducir este porcentaje a cantidades monetarias, se multiplica esta cifra por el salario mínimo profesional no cualificado que existe en cada país, tomando como vida laboral desde los 15 a los 55 años. La conclusión es que el coste monetario de este cálculo da como resultado un balance positivo de 50.000 billones de dólares como beneficio a favor de la educación frente al trabajo desde edad temprana. Incluso si los cálculos sobreestimaran el valor cualquier estudio que se realice, según reconoció en su momento la propia OIT. En algunos aspectos, incluso se incurre en enfoques conservadores, ya que se asume que los salarios no cualificados no aumentarán con el tiempo (a menos que se aumente la educación), que la vida laboral será sólo de 40 años, y que la educación beneficiará únicamente a personas concretas, no al resto de la sociedad a través de canales indirectos. Por otra parte, este aspecto conservador se compensa con otras variables que podrían sobreestimar los beneficios de la educación. Por ejemplo, el valor de la educación podría ser menor de lo esperado para aquellos individuos que no tienen acceso a un trabajo asalariado, devaluarse al ser un beneficio social ampliamente extendido, o bien estar sujeto a un valor sobredimensionado económicamente. Entre los costes asociados a la implementación de la educación universal en los países que estudió la OIT, se incluye el impacto del virus del SIDA entre la población (especialmente en África). El Banco Mundial calcula que este coste sería de entre 450 y 500 millones de dólares en el periodo calculado hipotéticamente (20152020). También se incluye la diferencia de costes educativos entre los países, como matrículas, transporte o material escolar, así como el ratio profesor-alumno (se tomó como media una relación de 40 a 1), el ratio entre salario de profesor y salario de profesional no cualificado, el salario medio de un profesor en todas las regiones del mundo, y el coste de educación por regiones basado en tres escenarios: mínimo, medio y máximo coste. Uno de los valores más críticos en este cálculo es obtener el coste de oportunidad del trabajo infantil, es decir, lo que cuesta que el niño abandone el trabajo para asistir a la escuela y las posibles compensaciones que recibirían las familias a través de programas para impulsar la asistencia escolar infantil y la pérdida de ingresos en la economía de familias por debajo de la línea de la pobreza. Todos los niños de familias pobres y en edad escolar recibirían una compensación por su coste de oportunidad del trabajo. Al computar estos datos se da por hecho que los niños que trabajan lo hacen a tiempo completo. No hay escuelas suficientemente cerca de sus casas o las que existen son de mala calidad, y los padres no ven la ventaja que supone la educación para sus hijos. Por esta razón, el estudio tiene en cuenta tanto valores cualitativos como cuantitativos al evaluar el coste y el valor de la educación. Por último, también es necesario tener en cuenta el valor de la inflación y el aumento de los precios en un plazo como el que se estudia, de 20 años. El suministro de educación es el más alto de los costes que se contemplan, y teniendo en cuenta un ratio de depreciación del 5 por ciento (común en muchos estudios que abarcan un largo periodo de tiempo para compensar efectos de inflación y depreciación), los incrementos sólo llegan a un 27 por ciento en el caso de los costes en el suministro de educación, pero los beneficios también aumentan hasta un 70 por ciento.

de la educación, debido a que su valor puede ser menor para aquellas personas que posteriormente no accedan a un trabajo cualificado, el porcentaje se reduciría al 5 por ciento, lo cual sigue dando como resultado un balance a favor de la educación de 23.000 billones de dólares. Cualquier valor monetario que se le atribuya a la educación nunca pasará de ser aproximativo en

43- IPEC, Investing on every child. Executive summary, pág. 12. 2004.

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CASOS PRÁCTICOS
Como se ha podido ver en la primera parte de este libro, las primeras naciones industrializadas sufrían un alto índice de trabajo infantil, que poco a poco fue disminuyendo y desapareciendo. Pero, ¿qué propició esta disminución y cómo se produjo esta paulatina reducción de la mano de obra infantil en los países industrializados? Hay cuatro factores básicos que se tienen en cuenta 44: Pobreza. Cuando los ingresos de los hogares aumentaron, la contribución económica de los niños disminuyó. El aumento de los salarios permitió que las familias trabajadoras pudieran enviar a sus hijos a la escuela, invirtiendo en ellos. Tecnología. En la primera fase de la industrialización había un alto coeficiente de mano de obra, pero cuando la tecnología se hizo más sofisticada, las minas y las fábricas dejaron de necesitar mano de obra infantil. A más tecnología, menor mano de obra no cualificada. Legislación. Para algunos investigadores, el factor determinante de la intervención del Estado fueron las leyes sobre trabajo infantil que estipulaban la edad mínima de acceso al empleo. Para otros, fue el hecho de establecer la obligatoriedad de la educación. Liberalismo. Para algunos historiadores, el cambio de percepción sobre la niñez que se produjo en el siglo XIX hizo que se respetaran sus derechos como personas sin posibilidad de defenderse y se tuviera en cuenta su derecho a no trabajar. Este cambio se atribuye, entre otras cosas, a movimientos ideológicos y políticos como el romanticismo y las corrientes revolucionarias liberales de ese momento.

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niñas y estabilizando la población escolar, y después la educación secundaria y superior), ha dado resultados óptimos en Corea. BRASIL La historia de Brasil es similar a la del Reino Unido. En la última parte del siglo XIX, el 15 por ciento de los trabajadores en la industria de Sao Paulo eran niños o adolescentes. Durante los años 20 del siglo pasado y en los años 80, el trabajo infantil siguió siendo un factor importante en el mercado de trabajo brasileño, parece ser que relacionado con las altas tasas de crecimiento de la población. El grupo de edad de los 5 a los 17 años representaba el 29 por ciento de la población en 1992. La tendencia al alza del trabajo infantil en los años 80, la creciente densidad de población y el fenómeno de los niños que viven en la calle atrajeron la atención mundial sobre Brasil, y con ello la puesta en marcha de programas por parte de agencias internacionales. Desde ese momento, la administración estableció

medidas para prestar asistencia infantil y juvenil, y para controlar el cumplimiento de los derechos de los niños, amparados por las leyes nacionales. Tanto en un ámbito local como estatal, Brasil incluyó el problema del trabajo infantil y los derechos de los niños en su agenda pública, y a partir de 1992 estos índices registraron una disminución notable. De 8,4 millones de niños que trabajaban en 1992 se ha pasado a 5 millones en 2004, con una reducción del 60 por ciento del trabajo entre los niños de 5 a 9 años45. Esta reducción del trabajo infantil en Brasil en los años 90 se ha debido a varios motivos. Uno de ellos ha sido la alta movilización social en el país. Las ONG han ejecutado programas de lucha contra la pobreza y la mejora del nivel de vida. El sector empresarial ha trabajado junto a las municipalidades y comunidades, y los medios de comunicación también han participado en la sensibilización y concienciación sobre los derechos del niño en Brasil, dándoles una visibilidad sin precedentes.

COREA DEL SUR En una generación, tras la independencia de la República de Corea en 1945, este país ha pasado de una pobreza extrema a un nivel de bienestar social y económico destacado. En esa época, Corea del Sur contaba con bajísimos niveles de escolarización. A partir de ese año comenzó a aplicar un sistema de educación masiva. En 1948 aplicó la escolaridad obligatoria de seis años. De 1955 a 1970 se dio prioridad a la educación primaria, y a finales de los años 70 el 99 por ciento de los niños en edad escolar asistían al colegio.

El notable crecimiento económico de Corea del Sur se inició a principios de los años 60, con un 6,6 por ciento anual entre 1965 y 1985, y un aumento de renta per cápita de 83 dólares en 1961 a 2.150 dólares en 1985. La mejora del sistema educativo se fundamentó en prestar más atención a la educación secundaria, y este factor también impulsó el crecimiento económico del país. El enfoque progresivo de reforzar el sistema educativo por fases (primero la educación básica, escolarizando a más

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Todos los actores sociales (sindicatos, empresas, sociedad, medios de comunicación) se vertebraron en torno al Foro Nacional para la Prevención y la Erradicación del Trabajo Infantil, creado en 1994. Y paralelamente, los planes educativos del gobierno tuvieron una firme voluntad de conseguir la escolarización universal. Esto ha supuesto pasar del 86 por ciento de escolarización en 1991 al 96 por ciento en 1999. TAILANDIA Tailandia se propuso combatir el trabajo infantil desde 1992, cuando se adhirió a los programas internacionales de lucha contra este problema. A partir de ese momento, el país aprobó una serie de leyes para prevenir y suprimir la prostitución, proteger a los trabajadores y elevar la edad mínima para trabajar de los 13 a los 15 años, junto con una nueva ley de educación, que pusieron las bases para estabilizar la situación. En 1989 trabajaba alrededor de un 5 por ciento de los niños en Tailandia. Si bien la tendencia era a la baja, los años 90 confirmaron estos índices impulsando el crecimiento económico y educativo, a pesar de la crisis de 1997. Hoy en día, la tasa de trabajo infantil en menores de 15 años es del 1 por ciento. Entre los factores que explican esta disminución palpable del trabajo infantil se encuentra el compromiso de luchar contra la explotación sexual, una actividad que continúa siendo el punto negro en Tailandia. De hecho, el trabajo en esta actividad persiste y aumenta en algunos casos, además de existir una tendencia preocupante en cuanto a las actividades ligadas al tráfico de droga, protagonizadas por menores de edad.

CHINA En China hay 350 millones de niños, el 20 por ciento del total mundial. En los últimos 25 años, ningún otro país ha erradicado la pobreza extrema en tanto volumen y ha escolarizado a más niños como China. Más de 400 millones de personas pobres han dejado de serlo, y las tasas de crecimiento económico anual se mantuvieron superiores al 10 por ciento durante los años 90. China ha reducido la pobreza extrema de esta forma tan impresionante gracias a una serie de reformas gubernamentales específicas y a un rápido crecimiento económico, liberalizando su economía rural e impulsando el sector secundario. La pobreza en China era un fenómeno eminentemente rural, y una vez que se registró un crecimiento en este sector, su impacto impulsó el crecimiento generalizado de la economía46. Si bien China ha reducido la pobreza extrema de su economía, también han surgido nuevas desigualdades sociales que todavía están pendientes de solucionarse. Entre los mayores logros de este gigante económico, China ha visto mejoras sustanciales en su sistema educativo, haciendo prácticamente universal la educación primaria. En 1949, sólo el 25 por ciento de los niños asistía a la escuela. En 1998, el 99 por ciento47, con una política de educación obligatoria durante nueve años. Otra importante estrategia en China ha sido la prohibición de dar trabajo a niños que no hayan completado estos nueve años de escolaridad, un requisito único entre los países en desarrollo. En China, las reformas educativas formaron parte de unas ambiciosas reformas socioeco-

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nómicas que tuvieron lugar desde principios de los años 80, y que tuvieron efectos palpables en la reducción de la pobreza, la educación universal y el trabajo infantil a partir de la década de los 90. Como resultado, el porcentaje de niños de entre 10 y 14 años de edad que trabajan habitualmente se redujo del 48 por ciento en 1950 al 12 por ciento en 1995. BANGLADESH En Bangladesh existen 17,6 millones de niños. Demasiados para la estructura escolar del país, formada por 78.000 escuelas primarias, por lo que el Estado no puede cubrir todas las áreas de población y ofrecer las escuelas que requieren estos niños. La proporción de niños que

completan su educación primaria de cinco años ha aumentado de un 65 por ciento en 1998 a un 67 por ciento en 2001, pero la tasa de abandono escolar se mantiene muy alta debido a que los niños tienen que aportar ayudas económicas a sus familias. A esto ayudan unas aulas superpobladas, un entorno escolar poco atractivo para los niños, y un sistema educativo con métodos desfasados. Ehsamur Rahman, de la organización Dhaka Hassania Mission, explica este fenómeno: ”los niños se quedan fuera de la escuela debido a su pobreza, debido a que la escuela no está cerca, o demasiado llena, y a veces también abandonan la escuela porque los centros de enseñanza es-

En las áreas suburbanas y de infraviviendas (slums), los niños tienen una educación aún más limitada, ya que no existen suficientes escuelas en el área o resulta inviable asumir los costes de escolarización. Además, los padres de estos niños trabajan todo el día, por lo que no pueden ofrecer una atención adecuada a sus hijos. Muchas veces los niños pequeños de las familias quedan sin atender, o al cuidado de las hermanas más mayores. El Estado tampoco prevé estas circunstancias, y no dispone de programas adecuados para estos niños. Todas estas circunstancias empujan a que 3,2 millones de niños trabajen en Bangladesh. En muchos casos, los ingresos del niño suponen el único recurso económico de las familias, por lo que los programas internacionales que luchan contra el trabajo infantil se centran en facilitar que los niños puedan compaginar la generación de ingresos en formas de trabajo no peligrosas o denigrantes con la asistencia a la escuela, que supone la única forma de salir del círculo de la pobreza. MÉXICO En 2002, existían 3,3 millones de niños y niñas de entre 6 y 14 años que trabajaban en este país, es decir, uno de cada seis niños. Los niños varones trabajan fundamentalmente en el sector económico, es decir, en actividades económicas como servicios, talleres, industria, sector agropecuario y comercial. En cambio, las niñas trabajan en su mayor parte en la economía sumergida del trabajo doméstico. El porcentaje de menores de entre 6 y 11 años de edad que trabajan y no estudian es del 9 por ciento. Pero lo más grave es que en el grupo de 12 a 14 años la cifra se incrementa hasta el 34 por ciento.

AMÉRICA LATINA, HACIA LA ERRADICACIÓN DEL TRABAJO INFANTIL
Investigaciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), afirman que cada año menos de educación básica en un niño se refleja en un 10 por ciento menos de ingresos en su vida adulta; y si trabaja y no asisten a la escuela, puede percibir hasta seis veces menos ingresos que los que sí asistieron. América Latina y el Caribe fue la región del mundo que registró la caída mayor y más rápida de trabajo infantil durante el periodo 2000-2004, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El número de niños latinoamericanos que trabajan se ha reducido en dos tercios en esos cuatro años, y actualmente sólo el 5 por ciento de la población infantil está empleado, esto es, 5,7 millones de niños, según datos de la OIT. Para esta región, las prioridades son definir y realizar una radiografía del trabajo peligroso, formular sistemas de vigilancia y seguimiento del trabajo infantil y la participación de los interlocutores sociales en estos procesos. En muchos países latinoamericanos, el trabajo doméstico en hogares de terceros es el segundo sector en importancia, y el primero para las niñas. En Centroamérica y Sudamérica se están ejecutando programas subregionales para resolver este problema, junto a otro grupo prioritario en esta región, como son los niños indígenas, que suelen ser los más pobres entre los pobres, y sufren discriminación y la falta de acceso a servicios sociales49. Los trabajos más habituales entre los niños de este continente recaen en las peores formas, como la explotación sexual comercial, la trata de niños con fines de explotación laboral, la utilización de niños y niñas en conflictos armados y el tráfico de drogas. Algunos trabajos también plantean riesgos adicionales para las niñas, especialmente en los relacionados con trabajos domésticos, ya que son más vulnerables debido a las normas culturales y patriarcales de Latinoamérica. Por medio de grupos y organizaciones como Mercosur, las agencias internacionales han impulsado la promoción de una legislación conjunta de lucha contra el trabajo infantil y sus peores formas. Un ejemplo es el acuerdo trilateral suscrito en 2005 entre Argentina, Paraguay y Brasil relativo a la lucha contra la explotación sexual comercial infantil en su triple frontera.

tán en malas condiciones, o la calidad de la educación no les compensa como para continuarla. Alrededor de un 40 por ciento de los niños que están involucrados en trabajos peligrosos habían estado escolarizados en algún momento, pero abandonaron la escuela. Así que la deserción escolar es un factor clave. En la situación del país, un tercio de los niños abandonan la escuela antes de completar la educación primaria. Pero en el entorno urbano es todavía peor, porque las escuelas están masificadas”.

Una país de renta y desarrollo medio como México, ha visto reducir sus indicadores respecto al trabajo infantil gracias a las medidas aplicadas desde el gobierno y el sector público. Si en 1995 existían más de dos millones de niños económicamente activos –y más de cuatro millones junto con los niños trabajando en otras actividades sumergidas-, en 2002 este índice se redujo hasta 1,5 millones de niños económicamente activos –y los

mencionados 3,3 en total aproximado de niños en algún tipo de actividad remunerada o no. El programa estrella del gobierno mexicano ha sido durante algunos años “Oportunidades”, que ofrece becas de primaria a partir del tercer año para mantener a los niños en la escuela, con mensualidades que van de 120 a 280 pesos (por 10 meses al año). La familia recibe un apoyo ex-

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tra de 120 pesos para ayuda alimenticia, una cantidad insuficiente y mucho menor que lo que un menor aporta al presupuesto familiar. No obstante, los índices de trabajo infantil se han visto reducidos paulatinamente. En México existen dos categorías de menores trabajadores: los de menos de 14 años, a los que la Constitución, y la Ley Federal del Trabajo prohiben trabajar, y los de edades entre 14 y 16, a los que la ley permite trabajar prohiben trabajarbajo determinadas circunstancias como haber cursado su educación obligatoria, jornada máxima de seis horas, no trabajo nocturno ni horas extras, etc.48 Un dato a tener en cuenta en México es que de los niños y niñas de 6 a 14 años que realizan algún trabajo económico, sólo el 28 por ciento recibe algún pago, el 7 por ciento trabaja por su cuenta y el resto, 65 por ciento, no reciben ninguna retribución. Sólo el 18 por ciento recibe un salario mínimo. ÁFRICA En un continente donde habitan 9 de cada 10 niños del mundo que tienen SIDA, el panorama de la infancia es dura de por sí. Cinco de cada diez guerras en el mundo tienen lugar en África. Algunas de ellas son “conflictos olvidados” como los de Sudán, Congo, Costa de Marfil, Somalia, y otras han sido guerras tan violentas como las que tuvieron lugar en Sierra Leona o Ruanda en los años 90 y principios del siglo XXI. Esto ha convertido a África en el escenario de los conflictos más violentos y prolongados de las dos últimas décadas en el mundo. Si además tenemos en cuenta que el índice de mortalidad infantil en África es del 65 por mil –en los países

desarrollados es del tres por mil–50 y que la población de niños es la mayor del mundo, con 130 millones de niños por debajo de los 6 años –11 millones de los cuales son huérfanos, según Unicef-, la consecuencia es que nos encontramos con el continente más joven del mundo, y por consiguiente el más propenso a sufrir la explotación de niños en el trabajo. En el África Subsahariana se estima que existen unos 49 millones de niños trabajando51, y el 29 por ciento de niños por debajo de los 15 años trabajan. En los últimos años se han realizado grandes avances en los países africanos en pos de la erradicación de las peores formas de trabajo infantil. En concreto, la lista de países que se han adscrito al programa IPEC de la OIT (Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil), ha aumentado en 2006, y en la actualidad países como Benín, Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Ghana, Namibia, Marruecos, Madagascar, Tanzania, Senegal o Sudáfrica disponen de memorándum de entendimiento por el cual los gobiernos se comprometen a una serie de tareas. Programas regionales de fortalecimiento de capacidades, programas por países y programas de apoyo a los programas nacionales. Estos programas se componen de reformas legislativas, planes nacionales, fortalecimiento de capacidades y campañas de sensibilización, en función de cada país. Sin embargo, aunque algunos países ya cuentan con programas o políticas gubernamentales, como Senegal, Kenia, Sudáfrica o Congo, falta implementarse otros muchos puntos y estrategias. África ostenta el mayor índice de niños económicamente activos: el 26,4 por ciento del todo el

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mundo, en comparación con el 18,8 por ciento de Asia y el Pacífico, y el 5,1 por ciento de América Latina. Esta situación es especialmente grave debido a otros cinco problemas de los que hemos hablado: la pobreza extrema y difundida; el elevado crecimiento demográfico; la pandemia del SIDA; las crisis alimentarias recurrentes y la inestabilidad política y los conflictos. Las soluciones que los organismos internacionales plantean para el caso de África y el trabajo infantil se centran en: • Mejorar la base de conocimientos sobre trabajo infantil, en particular mediante una mayor cooperación con las redes y los institutos de investigación africanos. • Prestar asesoramiento técnico a los Estados en la formulación de políticas nacionales sobre trabajo infantil. • Promover la incorporación de las preocupaciones en materia de trabajo infantil en los marcos de política más amplios. • Recalcar la relación entre la educación, trabajo infantil y la educación primaria universal como objetivo per se, y como pilar base para una estrategia de eliminar el trabajo infantil; y • Fortalecer la capacidad para la acción de los interlocutores sociales, incluyendo a los diversos niveles gubernamentales y a las partes interesadas.52 Las modalidades de trabajo infantil en África son muy diversas y pasan por ser las peores formas de

actividad laboral. Los conflictos armados de este continente utilizan a unos 300.000 niños como soldados –según Unicef-. Las niñas menores de edad son empleadas en muchas ocasiones también como soldados, trofeos de guerra o esclavas sexuales. Los niños huérfanos de estos conflictos se ven obligados a trabajar en cualquier tarea para la supervivencia de él y de su familia: explotaciones mineras al aire libre, por ejemplo. Los países africanos tienen un gran reto por delante respecto al trabajo infantil. Sin embargo, existen pruebas de que las actitudes están cambiando dentro del continente. Una de las organizaciones de defensa de los derechos de los niños en África es el African Movement of Working Children and Youth (AMWCY), una organización formada enteramente por niños y jóvenes, implantada en 57 ciudades de 18 países africanos, con 20.000 niños trabajadores miembros que luchan por sus derechos. Se trata de una de las organizaciones más participativas e innovadoras en cuanto a derechos humanos en el mundo, con más de diez años de experiencia y trabajo en erradicar este fenómeno. ESTADOS ÁRABES En los Estados árabes, los niños, niñas y adolescentes representan la mitad de la población, que actualmente asciende a 280 millones de habitantes. En 2050 se calcula que la población total alcanzará los 550 millones, y 300 millones serán niños o menores de 22 años de edad. Esta explosión demográfica, junto con los niveles de pobreza crecientes y las tendencias económicas decrecientes en estos países empujan a que los niños se incorporen al mercado laboral a una edad temprana.

Se estima que hoy en día existen 13,4 millones de niños involucrados en el trabajo infantil, es decir, un 15 por ciento del total de niños. Sin embargo, se estima que esta proporción puede ser mucho mayor, ya que predomina el trabajo en el sector informal y resulta difícil de cuantificar. El trabajo en el sector informal urbano, la agricultura estacional, el trabajo callejero, doméstico y las desigualdades de acceso a la educación en

los países árabes son los principales problemas de estos Estados53. Una de las peores formas de trabajo infantil en los países árabes es la trata de niños, aunque algunos Estados como Yemen o Arabia Saudí han puesto en marcha medidas para luchar contra este fenómeno en sus legislaciones, y al menos en las peores formas de trabajo infantil los resultados se esperan satisfactorios para la barrera del año 2016.

44- H. Cunningham: Child labour and industrialization, Working Conditions and Environment Department Working Paper No.1 (Ginebra, OIT, 1995). 45- OIT: O Brasil sen trabalho infantil! Quando?. Brasilia, 2005. 46- X. Liang: China: Challenges of secondary education (Washington, Banco Mundial, 2001). 47- Íbid. 48- La fuerza del trabajo infantil en México:“El ejército infantil de reserva”. Mercedes Gema López Limón. Instituto de Investigaciones Sociales, Universidad Autónoma de Baja California. III Conferencia de la Red Latinoamericana y del Caribe de Childwatch International, 17 al 19 de julio, 2006. 49- OIT, La acción del IPEC contra el trabajo infantil: hechos sobresalientes 2006. Documento interno, 2006. 50- Informe anual sobre salud materno-infantil, 2006. Word Association of Perinatal Medicine. (WAPM), en colaboración con “Matres Mundi Internacional” (agencia solidaria de la WAPM). 51- OIT, La acción del IPEC contra el trabajo infantil: hechos sobresalientes 2006. Documento interno, 2006. 52- OIT, La acción del IPEC contra el trabajo infantil: hechos sobresalientes 2006. Documento interno, 2006. 53- Íbid.

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CONCLUSIONES
Según los últimos datos mundiales, el trabajo infantil desde 2000 a 2004 ha descendido un 11 por ciento, situándose en los 218 millones. Un indicio alentador es la reducción del 26 por ciento en el número de niños y niñas que trabajan en tareas peligrosas. Gran parte de este descenso en números absolutos proviene de Latinoamérica y el Caribe, ya que la reducción en Asia fue menor. Sin embargo, los retos que se mantienen se sitúan en reducir los índices de trabajo infantil allí donde aún existen, como África, la única región donde ha aumentado este problema. El sector más proclive a concentrar trabajo infantil es la agricultura, donde se sigue registrando un índice del 70 por ciento de trabajo infantil. La combinación de estrategias hacia la eliminación del trabajo infantil puede alcanzar un punto de equilibrio en el que el trabajo infantil deje de existir, y las consecuencias no sean otras que el progresivo desarrollo de esa sociedad. Por ejemplo, si se prohíbe el trabajo infantil en un país, y se obliga a cumplir esa prohibición, la educación sería obligatoria hasta los 14 años. Esto haría respetar la legislación a padres y empleadores, y se reduciría la oferta de niños en el mercado de trabajo. Los empleadores recurrirían al mercado laboral adulto donde antes recurrían al infantil, y las empresas que solían emplear a niños podrían invertir en nuevas tecnologías para optimizar el rendimiento de sus trabajadores adultos, más costosos. Los salarios de los trabajadores adultos y los ingresos de los hogares aumentarían, y al ganar lo suficiente para vivir, los padres podrían enviar a sus hijos a la escuela, y cualquier otra alternativa se enfrentaría a la desaprobación social –enviar a trabajar a sus hijos sería excepcional y mal considerado-. La sociedad habría alcanzado de esta forma un punto de equilibrio, y el bajo nivel de trabajo infantil se retroalimentaría. Las intervenciones para poder pasar de un estatus de sociedad con niños trabajadores a otro sin niños trabajadores deben llevarse a cabo en distintos planos: económico, social y cultural, y éstos se enriquecen mutuamente. Por ejemplo, en los Estados Unidos el trabajo infantil era frecuente hasta bien entrada la primera década de 1900, pero una vez que se hicieron los esfuerzos apropiados en educación, el descenso fue extremadamente rápido. Para 1930, el trabajo infantil en Estados Unidos casi había desaparecido. Las experiencias regionales y locales indican que el umbral crítico para la desaparición del trabajo infantil se produce cuando la tasa de incidencia se sitúa entre el 10 y el 20 por ciento, ya que en este caso es mucho más fácil poner en marcha medidas de educación obligatoria. Pero evidentemente, alcanzar este umbral es la cuestión clave, y sólo se puede hacer un acercamiento a través de estrategias en diferentes frentes que corten el suministro del trabajo infantil, reforzando sus alternativas. Lo que sí está más claro ahora que hace un siglo es que existe un clima propicio para erradicar esta lacra, y que nunca se ha estado más cerca en la Historia de ofrecer a los niños de todo el mundo un presente y un futuro esperanzador.

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ANEXOS
INTERVENCIONES PARA ABORDAR EL TRABAJO INFANTIL Y LA EDUCACIÓN

EN EL ENTORNO ESCOLAR
Habituar a los niños al ritmo escolar, desde la primera infancia Velar por que las escuelas sean espacios seguros y responsables ante la comunidad, que utilicen métodos de enseñanza centrados en el niño y donde los docentes se ocupen debidamente de sus alumnos, siguiendo un programa de estudio pertinente, y los padres y la comunidad sean bien acogidos y participen Impartir formación a los docentes y velar por que sus condiciones de trabajo y su situación en el empleo sean adecuadas Poner en práctica métodos de educación no formales como medida de transición Proporcionar comedores escolares gratuitos y efectuar controles periódicos de la salud y la nutrición Organizar programas de orientación profesional, tales como los programas para desarrollar medios de vida destinados a las niñas Facilitar instalaciones sanitarias y agua corriente para las niñas Ofrecer programas de educación a distancia para las poblaciones aisladas y nómadas Fuera del entorno escolar
Fuente: OIT

FUERA DEL ENTORNO ESCOLAR
Asegurar el registro del nacimiento de todos los niños 49,3 Abolir el pago de la matrícula escolar 317 milion 5,7
Latinoamérica África Subsahariana

122,3

Asia - Pacifico

Asignar becas en efectivo a ciertos beneficiarios que cumplan determinadas condiciones Incrementar la financiación con cargo al presupuesto de la educación Destinar una proporción mayor del ingreso nacional a educación Vincular la edad mínima de admisión al empleo con la legislación relativa a la educación obligatoria

de 5 a 17 años

de 5 a 14 años

190,7 milion

TEMA
Trabajo infantil en régimen de servidumbre Trabajo infantil doméstico Niños y niñas involucrados en conflictos armados Trata de niños y niñas Nepal

PAÍS/AREA FRONTRIZA

El Salvador, Etiopía, Nepal, Sri Lanka, Tailandia Filipinas Área fonteriza del Mekong, Nepal Rumanía, Turquía Bolivia, Ecuador, El Salvador, Líbano, Tanzania Costa Rica, El Salvador, Jamaica, Madagascar, Sri LankaTanzania, Vietnam. Brasil, Estonia, Filipinas, Tailandia El Salvador El Salvador, Guatemala Tanzania Nepal Nepal El Salvador, Tanzania

Elaborar una legislación antidiscriminatoria para proteger los derechos de los grupos marginados Fuera del entorno escolar

Niños y niñas trabajadores de la calle Agricultura comercial Explitación sexual comercial Tráfico de drogas Pesca Recolección en basureros Minería Cargadores Traperos Sector urbano informal
Fuente: OIT

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EDUCACIÓN PARA TODOS
Los Objetivos del Milenio II y III exhortan a a los gobiernos y entidades internacionales a incluir a los niños y niñas excluidos y Ilegar a los Ilamados invisibles. Este carácter universal refleja el espíritu del programa del Milenio y refuerza el compromiso para garantizar los derechos de toda la infancia.

Tasas de asistencia a la escuela secundaria en comparación con los niños (niñas por cada 100 niños) Asia meridional África occidental y central Oriente Medio y África del Norte Asia oriental y el Pacífico África oriental y meridional América Latina y el Caribe Países menos adelantados Países en desarrollo Mundo 81 84 85 105 112 115 90 93 93

Proporción de los niños y niñas en edad escolar que van a la escuela: tasa de escolarización neta en la educación primaria. Menos de 40% 40% a 59% 0% a 9% 80% a 89% 90% o más Sin datos Países que tienen que realizar más esfuerzos para alcanzar el objetivo de la paridad.
Fuente: UNICEF. Estado mundial de la infancia 2007.

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INSCRIPCIÓN DEL NACIMIENTO* EN EL MUNDO EN DESARROLLO
Porcentaje de nacimientos anuales inscritos en las zonas urbanas y rurales, por región, 1999-2004

HUÉRFANOS MENORES DE 18 AÑOS EN ÁFRICA SUBSAHARIANA, ASIA Y AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
15

100

92
Número total de huerfanos como porcentaje de todos los menores de 18 años

80 59 44 40 33 28 20 55 55 47

77

80 62 56 44 35 28

12

10,9 11,2

11,9

12,3 12,5

60

55

9

8,8 8,6 7,5 7,3 6,7 7,1 7,0 6,4 6,2 6,0

6

3

América Latina y el Caribe

África oriental y meridional

África occidental y central

Asia meridional

Asia oriental y el Pacifico (excl. China)

Países en desarrollo (excl. China)

Países menos adelantados

subsahariana

0

0
África subsahariana Asia América Latina y el Caribe

Nota: El total de huérfanos son niños y niñas menores de 18 años cuyos padres o madres (o ambos) han muerto. Las cifras para 2010 son proyecciones. Fuente: Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Agencia para lel Desarrollo Internacional de los Estados Unidos, Niños al borde del abismo 2004. Un informe conjunto sobre nuevos calculos en la cifra de huerfanos y un marco de acción, ONUSIDA/UNICEF/USAID, Nueva York, julio de 2004.

Inscripción del nacimiento: Porcentaje de niños y niñas menores de cinco años inscritos en el momento de la encuesta. Este indicador incluye niños y niñas cuyo certificado de nacimiento pudo ver el entrevistador, o cuya madre o cuidador dijo quo el nacimiento había sido inscrito. Promedios regional: Estos agregados no incluyen a todos los países de cada región. Sin embargo. Ia cantidad de datos disponibles -quo abarcaban a más de un 60% de la población solucionada- era suficiente para generar los promedios por región quo so muestran. Los promedios de Asia oriental y el Pacifico y Ios países en desarrollo no incluyen a China. Escala de los datos: Los datos so refieren al año más reciente disponible durante el periodo especificado. Fuentes: Encuestas de Demografía y Salud, Encuestas Agrupadas de Indicadores Multiples (MICS) y otras encuestas nacionales.

TOTAL DE LOS COSTOS Y BENEFICIOS ECONÓMICOS DE ERRADICAR EL TRABAJO INFANTIL EN TODO EL PERIODO 2000 A 2020
Costos económicos Oferta educativa Ejecución de transferencias Intervenciones Costo de oportunidad Costos totales Beneficios económicos Educación Salud Total de beneficios Beneficios económicos netos (beneficios totales - costos totales) Pagos de transferencia Beneficios financieros netos (beneficios económicos netos- pagos de transferencia)
Miles de millones de dólares, según la paridad del poder adquisitivo

NIÑOS Y NIÑAS OCUPADOS EN LAS FORMAS INCUESTIONABLEMENTE PEORES* DE TRABAJO INFANTIL Y EXPLOTACIÓN

493,4 10,7 9,4 246,8 760,3

Trata 1.200.000 Actividades ilícitas 600.000

Trabajo forzoso y de servidumbre 5.700.000
*Peores formas incondicionales de trabajo infantil: Estas formas de tra-

5078,4 28,0 5.106,4

Prostitución y pornografía 1.800.000

bajo se corresponden a las descritas en el artículo 3 de la Convención No. 182 de la Organización Internacional del Trabajo. Fuente: organización Internacional del Trabajo, Every Child Counts: New global estimates on child labour, OIT, Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, Programas estadístico de información y supervisión sobre el trabajo infantil, abril de 2002.

4.346,1 213,6 4.132,5

Conflictos armados 300.000

Fuente: Organización Internacional del Trabajo, Invertir en todos los niños: Estudio económico de los costos y beneficios de erradicar el trabajo infantil Programa Internacional para la Erradicacion del Trabajo Infantil, OIT, Ginebra. 2004.

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81

TRABAJO INFANTIL*EN EL MUNDO EN DESARROLLO
34 37 29
África occidental y central

TERMINOLOGÍA
TRABAJO INFANTIL Especialistas de la OIT definen el trabajo infantil como “el conjunto de actividades que implican la participación de los niños (y niñas) en la producción y comercialización de los bienes no destinados al autoconsumo, o la prestación de servicios por los niños a personas naturales o jurídicas” o a “personas físicas o morales” (Staelens, 1993, pp. 16,17). Asimismo, “la expresión trabajo infantil abarca toda actividad económica efectuada por una persona de menos de 15 años de edad, cualquiera que sea su situación en la ocupación: trabajador asalariado, trabajador independiente, trabajador familiar no remunerado, etc.” (Boletín internacional No. 5, 1995, p.6). Se puede resumir que el trabajo infantil es la utilización de la fuerza de trabajo de niños y niñas en actividades económicas de producción e intercambio de bienes y servicios. INFANTIL Aunque algunas organizaciones y países establecen el término infantil como el periodo que va desde los 0 a los 6 años, en el libro se utiliza la palabra infantil siguiendo la acepción recogida en castellano: “periodo que va desde el nacimiento a la pubertad”, dando a entender que por infantil y, univesalizando el término, nos referimos a las personas menores de 18 años, incluyendo también a los adolescentes. NIÑOS Y NIÑAS Es frecuente la distinción de género en muchos países de habla hispana, como medio de hacer visible el género femenino, tradicionalmente ignorado por el lenguaje. Sin embargo, en castellano, el término niño engloba a ambos sexos al utilizarse de forma genérica. El término niño durante todo el libro engloba tanto a niños como a niñas, a menos que se diferencie uno de los géneros en particular.

África oriental y meridional

34 41 41

Asia meridional

7 9 15 14 10 11 8 11

Asia oriental y el Pacifico (excl. China)

América Latina y el Caribe

Países en desarrollo (excl. China)

17 18 26 29
0 10 20 30 40 50
Porcentaje de niños y niñas de 5 a 14 años que trabajan, 1999-2004

Países menos adelantades

SITUACIÓN DE LA RATIFICACIÓN DE LOS PRINCIPALES TRATADOS INTERNACIONALES CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO, 1989
200 2 1 150 192 46 100 101 50 101 41 180 156

0
Convención sobre los Derechos del Niño, 1989 Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y el uso de niños en la pornografía, 2000 Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación de niños en los conflictos armados, 2000 Convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, 1979 Convención de la OIT nº 182 sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999**

Ratificación * Hasta septiembre de 2006

Signatarios (aún no han ratificado)

**La base de datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) incluye listas de convenciones ratificadas, no ratificadas y denunciadas. Fuentes: Base de datos de colecciones de tratades de las Naciones Unidas e ILOLEX sobre Normas Internacionales del Trabajo.

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83

RELACIÓN DE ORGANIZACIONES CITADAS
10 COSAS QUE TÚ PUEDES HACER PARA LUCHAR CONTRA EL TRABAJO INFANTIL Relación de organizaciones e instituciones que aparecen mencionadas en este libro, así como las más importantes a escala internacional que luchan activamente contra la explotación laboral infantil.
1. En tus viajes al extranjero, informa a las autoridades locales o a una ONG local si observas a un menor de edad bajo una de las peores formas de trabajo forzado: niños trabajando en la calle, en fábricas o en malas condiciones. Si observas conductas sospechosas en tu entorno, que tengan que ver con la explotación laboral infantil, denúncialas a la Policía, Guardia Civil o al Defensor del Menor. Procura informarte sobre los artículos y prendas que compras, y no los adquieras si tienes la certeza de que han sido fabricados utilizando a menores de edad. Pide a los sindicatos que dediquen un mayor esfuerzo a investigar la explotación laboral infantil y a denunciar estos casos, tanto en España como en otros países. Promueve el debate sobre este tema en el centro escolar, asociación de vecinos u otro tipo de organismo comunitario al que pertenezcas. Plantea a empresas y organizaciones de tu entorno que realicen acciones de información y sensibilización sobre el trabajo forzoso de menores. Contacta con alguna de las ONG que apoyan estas iniciativas para recibir más información o ayuda técnica. Infórmate sobre la legislación del país al que viajes, acerca de la prohibición y límites del trabajo infantil, y evita viajar a ese país si no cumple con las mínimas garantías internacionales para evitar este problema. Infórmate y colabora con alguna de las asociaciones y organizaciones que sean activas en la lucha contra el trabajo infantil.

Organización Internacional del Trabajo (OIT-ILO). Es un organismo especializado de Naciones Unidas que procura fomentar la justicia social y los derechos humanos y laborales internacionalmente reconocidos. www.ilo.org. Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Es la agencia de Naciones Unidas que tiene como objetivo garantizar el cumplimiento de los derechos de la infancia. La Convención sobre los Derechos del Niño es la ley fundamental sobre la que se basa todo su trabajo. UNICEF intenta convertirla en una norma internacional de respeto de los derechos del niño. www.unicef.org Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Es una organización intergubernamental creada en 1951 consagrada al principio de que la migración en condiciones humanas y de forma ordenada beneficia a los migrantes y a la sociedad. www.iom.int Otras organizaciones: Save the Children, Reino Unido y España SETEM, España CRIN, Reino Unido

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10. Explica a tus amigos y conocidos este problema.

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