- n'.

PSICOTERAPIA E5 LA PUBERTAD
4
por THEODOOR HART DE RCYTER. Groningen
Las condiciones para la psicoterapia (sobre todo.si es de tipo psicoa'alitico)
en la pubertad son.ysin duda, poco favorables. La debilidad del Yo se considera
.-* -
justificadamente como una contraindicaci8n para la mayoría de formas de psi-
coterapia. Es clásico considerar la pubertad como una fase en la cual la debi-
\ lidad del YO. aunque siempre relativa. ocupa un lugar central. Además. la-moti-
vación del paciente para la terapia es, por lo regular,glebil o falta p o r completo.
Con frecuencia la terapia cs sentida como algo amena~ador para la autoesti-
mación y, cn consecuencia, a .rechatada categóricamente.
' Tomado del tribajo origina!. Zui Psychoihcnp~c dci Di s wnr l i ~ i im Jupadalicr. m: Jihrbuch Jugcnd-
psychiainc und ihrr Grcrwxh~cic. tomo VI . 1%?. Bcrni.Siut:frri (Han, Hubcrt
. . . ~ S ~ ~ T F X A P I A E.: PLBERTAD (HAEJ DE R L ? X R ) . . .
: , , 263
. . .. .
- .
No son p k a s tampoco las dificultade' practicas de, ]&, ricoteraFis en esta .- .:.
( de. la \ida. Si el pacienre siente . wrna. , ur. ~ waccion.'el hechode acudir 2
_.
'' !a ;erapia, esto y3 constituye un motivo. para n:: tratarlo. Ademas. las rri~ni'f&s-
-
tacionec. de la transferencia, tanto positivas con:. negativas, se i nt ehsi í ?cz; ~c~t ; '
de- los feaómenoi no%ales de ider:ificación y contraideniifiiacihn
. . en la pubertad.. Si no se hacen !as,i+terpretac¡.cn;-.s corr-spondientes. miiy pronto, ' . *
- -. . ..
. . et pacie.nte.se 'vuelve mu). dificil de mane!ar. Ir-! que casi siempre termina el
-: , abandono del tratamiento. El conjunto de la sj:racibn bien; dific'ulta$o todavia .
por el hecho de que tienen lugar aqui tres procesos interdependientes, que pcrdrian
. .
' . en gran parte equipararse enue si .,
d .
::L l. ' La transferencia (positiva. ambivalente !. 'n~gatii.a).en el serrti30 de una -
..:- -rc\iviscencia de los &ntimientos > relacien emocional infarrtiles:
. . . .
. . ' 2. Los sen~imientos . . . . acf ual e~ . de amor -. (e~amoramiento) y de odio 'frenia,
al te'rapeuta : .-
3. Los procesos de identificacion y conrraiJentificaciór! esp~i f i cos dc esta
fase eyolutiva. .
Al mismo tiempo debemos prestar especir?!. atención a 'los .sentirn;entos de
.
.
. . .
- la confro fransferencio. . .
Los sentimientos paternales. y rimte'rnaks r e s ul ~n peligrosos por unirse. a
nuestro narcisismo terapiu1ico:que hace que esperemos obtener un-eni a y no
nos enfrentemos al joven de un modo neutral. > no lo aceptemos tal como.eI es.
Parece wmo si el jovencito dispusiera de un:; especie de *<radar»: capta las
cosas. a menudo, w n mas rapidez y clandaa qiie nosotros mismos.
S o raras veces el jovencito experimenta ei rratamiento wmo una-vergüenza:
. «no puedo resolver las cosas por mí mismo>); pero también s.ucede lo contra-
rio: e1 terapeuta es visto wmo ~d e u s e x rnachilsw) y debe arreglar.ió todo. o bien
la terapia se utiliza como una disculpa para tot-.os los respingos>:: aesioyenfer-
mo. loco, etc.». Amenudo ni el terapeuta ni e! paciente saben con.toda claridad
1" . .
lo que va a dniepuirse con la terapia: ;una estabilizacion -o. precisamente ' ,.
-. .
'un desbordarniento?~~mt>os resullados son indcseables en esta e& de la vida.
E~SSLER ha señalado que. en la terapia ps:coanalitica en la pubertad. -. .- nos lI:,l
enfrentamos -- . . -. . - a! hecho de que 'el paciente puede ofrecer Ln cuadro distinto de '
una sesión-;-otra. A esto &ria aiiaairse que. w n frecuencia, no es claro en : ' .
- -
absoluto qué es esencial y que no lo es. E s s m distingue cuadros ypEj¿zGs de
neurosis infantil, neurosis del adulto, psicopatla y psicosis. clasificación que.
,' .
. a grandes rasgos, concuerda con la nuestra. T d o s estos cuadros requieren una
distinta forma de terapia. En las neurosis acr~al es y perversiones de la puber-
tad no suele estar indicada la terapia psicoa'naliiica: en cambio, esta terapkutica
. -..
puede ser útil cn las neurosis esrrucruralcs.
El momenio adecuado para iniciar una terapia u n profunda suele estar
- situado mas cn los últimos años de la pubcrad que en los pfirneros. Con fre-
cuencia resulta preferible contentarse con un «acompañamiento)) te?apéutico, )
durante el cual el krapeut a ce cunant ra principalrncnte en !as -interpretacio-
nes del comportamjento y efectúa pocas interpre~aciones de' la transferencia.,,
. .
.. 264 . . . PSICOTERAPIA I'(FhWL~,. U S DET.hTAS EDADF5
- ... < . ..
.. . . ,
. . . -
Eñ .las neurosis actuales y en \as. neurosis qtructuraies. en las c _?les la debili-
' dad del Yo, propia de esta época de !a vide, c! la auyncia de kolivaciün ?-S-
ti;iiyen una contraindicación absol'&a- $ira la :terapia psicoanalitica. resul'u :
aconsejable .. . no desisiii fácilmente de cualquier terapéutica y esf?narse por
mantener unos contactos más o menos regulares con el paciente; para ir creando
::,una reiación i.ePpéu<ca. Ésta, por una parte, propórciona un apoyo al~joven.
- - .disipando su desconfianzYnza'frente a los adultos, y, por.otra parte. puede actuar
.. _ .
aportando a ~ ~ f ~ mp r e n s i 6 n y fortaleciendo el Yo. Este tipo de aproximación'
t&&kutii «oo analytic lines), constituye propiamente. l a -única posibilidad
existente en los casos.de conducta psiwpática o perversiones, en la medida en
'que estos trastornos pbeden adscribirse total o prcdorninantemenie a esta jarr .
- " a% lo vida.
BOECKE derri be del.siguiente modo la actitud del terapeuta en estos casos:
' . . «Se trata de que; en el tratamiento del paciente querecurre transitonao wns-
. .. 9nterncqte al .--. mcting-out», el terapeuta debe sustituir al S U J $ ~ ~ Ó perturbado
- del jovcñ. El medio para l obar este objetivo guarda cierta xbe j a i z a con una
-%bEYción. Pero prtcisainente d pacicnte que «actúa»~es aqbél que no quiere
kki nadadel terapeuta. ya que l o co'nsidera como un ripr&nta del mundo
ambiente hostil. No quiere ser cambiado ni ducado; su <cactuacion», su cori7-
portamiento &al no constituye una cxpresjón y satisfacción
. -
de sus impulsos y necesidades. sino una defensa txtraordinariamente primitiva,,
y que por desgracia muchas veces no s m n w c frente a ansiedades infantiles
intensas. Constituye una urca cspcialmcnte~difíci1' del analista proporcionar
=.*
a este paciente medios defensivos que le CGtea cl.entrar en conflicto con su am-
%.- - .
biente y que no aumenten sus ansiedades, Uiúnico-camino para lograrlo es el
presentado por una actitud tolerante. de acegtaci0ri, pero quc al mismo tiempo
-d'*pr&ura 'af'paciente medios defensivos. Por medio de la identificación con el
terapeuta, que todo 10 tolera y que, debido a'ello, corre el peligro de agravar
¡a actuación, se logra estructurar progrcsivarncnte un nuevo Superyo o rellenar
las lagunas existentes~>.
Generalmente, al esLblecer la indibciónj'de una psicoterapia ambulante
en la ipoca de la pubertad, mst ui nbrarnos 'asituar en el punto central de nues-
'
tras consideraciones dos factores: la relativa íortaleza del Yo en estabilidad y
maduración, y la motivación que d paciente- ofrece.
La situación vi& y laboral del paciente e~cntualmcnte constituir una
contraindicación; por otra parte, una perturbación~del contacto de tipo narci-
sista y grave («tipo del at afadon), ctc.) resulb, en cuanto a la terapia. de pro-
nóstim dcr;favorable. Esto mismo es válido para los trastornos de tipo somático
y orgánico cerebral. . E .
Al valorar el desarrollo del Yo, en relación' wn las posibilidades de una te-..
rapia ambulatoria, nos esforzamos por conocer algo acerca de
o) por' una parte, el desarrollo de la intcligcncia,' principalmente el pensa-
miento, y
b) por otra par*, la resistencia del Yo, es decir las posibilidades regulador^
. :2
: . .-:..-
. ~
. . . .
- .. . . : ...._ *. -
e integadoras quc pasee, conL-retamcnte en las situacionk de «stresu*.:E~.i.m-:
. . . . .
pr t ant e saber e! 'grado de to!erancia a '¡a' frustración y las formasas &..defensa
..,,.
. . - ....
, . . - .
.:
cxistcnte,, cbmo'se manifiestan en su forma y contenido:.
. . - . e
,. .:. ' . . E .,.
. . . . . .
.. -
. . , Lamcntablerncnte resulta im'posihle val or a~cu~nt i ~t i var nent e' 1~- . í i es : d. el . '. :-.. '
. . . Yo. Hasta ahora sólo podemos formarnos de ella una idea aproximada. Gel-- . _- .
.. tamcnte puede inteyitarse efectuar. p o r medio de una exploracih sisiematicx;.
. .
: wn este fin, un juicio cuya exactitud sólo @ra ser comprobada en el tratamiente.. ' . :; -
: -
Aert c respat o nos remitimos a la.ojinion de H A R ~ ~ W sobre'la exiinncia./.-. . % .
, .
/ .. , .
de una parte del .Yo aut on. oz, p&ariamentt dada en form; mis-.o menos;
..
-
. ,
constitücional, ad&%as de- aqueila otra parte dcí Yo (ti1 wmo, fiie:cbncebida!, . .. .
.
- - . ~r i ~na : me nt e por FREUD) que a c t b .de mediadere eqtire el Ello-y.el muncto ex--!:
irrior; ...--..-a como afcra . conflictivc+teat-tivi 1 o Sectindaria. La existeicia . de una' )
interdepcnd&cia 'ir&temrnpida entre la esfera 'autónoma. pRmariamente libre'
.
de conflictos, y las: experiencias p r e e n t e s de la esfera rtactiva constituye
.
una condición necesaria para el desarrollo del- Yo. Teniendo en cuenta -este de-..
sarro110 constante del'-Yo y el hecho de que. cr; determinadas fase'j'ee,!a vida. . . .
, . -
.Y, muy apécialmcnte, en la pubertad. deba hablarse de un .Yo .klati$amente' Y. L.?i-- - '
iébil en relaci6n con = l ~ l l o , que es rclativam&ite iucrte yc0-K ~erep-en- ' , ,
- -
tinamente cnfrcntado, x comprendeque nun& podarno; valbkr,'la' esfera ' .
reactiva del Yo sin ~ n e r la fortaicza del Eiio y Ias cj ri pci as ¿@e plantea
-.
- ?$-
el medio ambiente. Por wnsi pi ent e, la fuerza del Yo sC>lo'puede;deieimjnarse
- . - ... - -
si se tiene m cuenta también la clase y manera ci! que reaciiona el Yo las si-
_..
. - .
tuacioncs de «stress». Una terapia quc curse adxuadament: &n.stiiÜY~ una.de
&bs situaciones de «stress», por l o cual tambiin aqui puede decir-= que es ~ t h e ' . ,
. -. . . . . . . . -
eating the proof of the- puddi n~t .
Sin embargo, ia vida misma ya enfrenta al niño ante nurner-s situaciones
-..e
de «stress», y una a n w e s i s minuciosa p u d e proporcionarnos abuncante i n ~
formación al respecto.
Para que un' niño se pueda considerar come candidato a una psicoterapia '
(entendiendo p o r tal las formas de psicoterapia individual usuales, por ejemplo :
psicoanalisis o una terapia «on analytic fines)> o una terapia no directiva), deben
cumplirse por lo menos dos condiciones:
-!.'
a)
El niño debe csmr normalmente dotado en la csfera del YO libre de
&nflictos (autónoma o primaria) y debe ser capaz de utiiizar sus fuerzas psí-'
.-
quitas en úna forma hasta cicrto punto ad-da. b c h o m otros. términos: ,
Sus fuerzas psiquicas y sus posibilidades de adapta&ón no deben diferir dema- .-
siado de las que cabe esperar hallar en un niño de la misma edad y de inteligencia
.,
nonnal; también el desarrollo del pensamiento debe coincidir más O menos
con el de la correspondiente fase de la d a . Una regresión o una fijación a formas
de pensamiento mágico f a v o m la aparición de neurosis; el cnt eno' a tcner
en cuenta aqui es el carácter de revc'rsibilidad del trastorno: es decir; ¿es el niño
capaz de pensar tarnbikn en fonna causal, sea concrcti o abstracta, por ejemplo '
en una situación de prueba, como la rcpresmtada por los tests de ~NHELDER para
. .
el examen del razonamiento hipotitico-dcduaivo?
266 FSICOTEJWPlh Ih7AhrilL EH W DI!TW7U EDADES
.-.
b)
El niño debe &r capaz, '& la esfera secundaria o conflictivo-reactiva,
iq regula: sus sen~. i kh: oí dc tal f omz qce, por lo menos en circuns!,ancias
~ormal es, sus' regresiones no kan ciemasi'ado. profundas ni duren un tiempo
excesivo. - .
.
.
Por consiguiente. una rápida tendencia a la desorganización se. considera
.-como una wniraindi&ciÓn a la psicoterapia.. Esto, aplicado a la 'situación,
. .
terapkutica. iignifica qué ei'niño debe ser capaz, despues de una sesión detrata-
miento durante la cual se han «remoiido>) los conflictos, de volver de nuevo
a-su casa «sujeto>>. Un criterio iniportante.10 constituye la flexibilidad de la or-
ganización defensiva.-ya que aquella representa un.si&o de salud. La existencia
de mecanismos de defensa rígidos hace el pronóstico ~ s ~ s o m b n o . ' ~at ural ment e,
ya hemos señalado mi s amba, los trastornos de la esfera reactiva del «Yo»
influyen siempre tambien, de algun modo, en el desarrollo de lasesfera original-
mente libre de conflictos de las fuenas mentales y psiquicas;(~na repercusión
intensa sobre estos temtorios últimamente citados constituye según demuestra
la experiencia, un signo del a existencia de un trastorno cadsiempre grave del
desarrollo del Yo, ya sea un síntoma de una neurosis, de ~ n < ~ s i c o ~ a t i a del de-
sarrollo o de un estado prepsicótico. Al establecer. la i ndi ca~ón de la psico-
terapia debemos estar muy en pardi a en @es casos. y n u n p deberíamos em-
plear dicha terapia sin utilizar simultáneamente un (cremedial teaching, y una
terapia creativa.. También, a nuestra modo de ver,'en este. tipo .de casos puede
esperarse mejores .resultados de-una-psicoterapia de grupo que de una psico-
terapia individual. debido a que aquélla ofrece menos opofiunidades para la
manifestación dc las tendencias q la ifiantilizacion.
Sobre todo es importani? conocer en que grado los mccaIlisrnos dc defensa
están incorporados en el Yo, a decir hasta qué punto la organización defensiva
'es experimentada todavía por-el Yo como un perigro y, en consecuencia, no ha
9 el medio ambiente que rodea al niño tolera o incluso acepta la clase y for-
ma de organización defensiva del niño. El grado en que esto ocurra deperideri
de numerosas circuns¿ancias, entre ellas las concepciones sociales y cultu-
rales. -
. . ,En los niños pequeños desempeña también un papel b neurosis de los
Éstos intentan precisamente reprimir en sus lujos aquellos sintomas
de los que cUos .mi-irnos han sufrido en d pasado o que todavía sufren. Cier-
tamente también puede ocurrir lo contrario, por ejemplo m, presencia de una
. . ,
oigaiíüiiaoii Cef cns i ~ quc s: mac: cSa prdc~As=t erncn: e p r h prcyec-
ción.
Pero, en general. un niño que se he ahpt ado a lii neurosis de sus padres es
capaz de funcionar en fonna «sana» hasta el periodo de latencia, por lo menos
en su casa. En cambio, ya- no lo logrará durante la pubertad. Entonces ya no
son los padres los que deteiminan la normá, sino sus wmpa6eros de la misma
d a d . Una organizacion defensiva rígida-de tipo neurótico ddcuita al joven su
adaptación a las nuevas exigencias, que a menudo son fundamentalmente dis-
tintas dc las anteriorts Un joven psiquicarnente sano ya suele encontrar difi-
. . ... .
. .
... . ! -.
. .
. . ,--.
. .. .
,- .. ."" . : . . .. *.
.; cil esta &ea de adaptaciá?, e inclhso no raras veces se ve arrastpd¿f@r:d grupo
.;
en . . contra de su vo!untad.
.
. .
Tqmbién estos jóvenes necesitan de nuestrc a>uda para el.'&'tablecm~ento
de su propia opción en la solución de sus ronfli.:::r,os. Por fortuna, en estos 'aso< .
. .
es posible proporcionar una a)udieficaz, a meC' i~d0 con una psi*erapia.brev<'' . i -
. .. .
Los diálogos terapéuticos deberían lirniwk aii mt eri al d e la problemati.ca
-
actual. Ciertamente se debe ser prudente en -da; consejos y exp~i+tioxies,:~ero-'
sin caer en el extremo de' una excesiva pirqueda3. La sinendad,-IgRexibilid~d . .. . . '
y la falta de &accióri con'srituyen las primiras condici~nes para un, ~ n t a c i o , . ,
En los diálogos se evitarán las p~olongacias, pero también hay que guar- . .
'
darse de discusiones desmesuradas y racional~zadoras.
. . .
~e&mi endo: En ta psicoterapia de la pubertad es preciso tener siempre eri :.
,-cuenta !a psicol~gía especifica de esta' fase..de lzi vida. El modelo d'i*.l~ psicote-,-u;.. .
:.
rapia breve se uU1Uará también pira Iiu psjcor;*:rápiu prolongadas, a menudo',
de muchos años de duración, de lis neurosis. 'X mbi én aqui las
sociplógicas y psicologicas de la edad juvenil dieterminan la técnica 4 apllcai.
' #.
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