PROTOCOLO DE KIOTO

QUE ES?
El Protocolo de Kioto es un esfuerzo internacional para controlar los efectos nocivos de la acción
humana sobre el medio ambiente en el que se entrelazan aspectos ecológicos, económicos y de
justicia global. Un problema de todos que requiere también la participación de todos. Los "paneles de
ciudadanos" estimulan el debate social y promueven la implicación de los ciudadanos en cuestiones
que, como ésta, son al mismo tiempo científicas, técnicas, sociales, económicas y políticas.
UNA BREVE HISTORIA
Los gobiernos acordaron en 1997 el Protocolo de Kioto del Convenio Marco sobre Cambio Climático
de la ONU (UNFCCC). El acuerdo ha entrado en vigor el pasado 16 de febrero de 2005, sólo
después de que 55 naciones que suman el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo
han ratificado. En la actualidad 166 países, lo han ratificado alcanzando el como indica el barómetro
de la UNFCCC
El objetivo del Protocolo de Kioto es conseguir reducir un 5,2% las emisiones de gases de efecto
invernadero globales sobre los niveles de 1990 para el periodo 2008-2012. Este es el único
mecanismo internacional para empezar a hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos.
Para ello contiene objetivos legalmente obligatorios para que los países industrializados reducan las
emisiones de los 6 gases de efecto invernadero de origen humano como dióxido de carbono (CO2),
metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), además de tres gases industriales fluorados:
hidrofluorocarbonos (HFC), perfluorocarbonos (PFC) y hexafluoruro de azufre (SF6).
El 11 de diciembre de 1997 los países industrializados se comprometieron, en la ciudad de Kioto, a
ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los gobiernos
signatarios de dichos paises pactaron reducir en un 5% de media las emisiones contaminantes entre
2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990. El acuerdo entró en vigor el 16 de
febrero de 2005, después de la ratificación por parte de Rusia el 18 de noviembre de 2004.
OBJETIVO
El objetivo principal es disminuir el cambio climático antropogénico cuya base es el efecto
invernadero. Según las cifras de la ONU, se prevé que la temperatura media de la superficie del
planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C de aquí a 2100, a pesar que los inviernos son más fríos y
violentos. Esto se conoce como Calentamiento global. «Estos cambios repercutirán gravemente en
el ecosistema y en nuestras economías», señala la Comisión Europea sobre Kioto.
Este es el objetivo del Protocolo firmado en diciembre de 1997 en la ciudad japonesa de Kioto:
luchar contra el cambio climático mediante una acción internacional de reducción de las emisiones
de determinados gases de efecto invernadero responsables del calentamiento del planeta.
DEBATE
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales,
cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las
distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y
cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Una cuestión a tener en cuenta con respecto a los compromisos en la reducción de emisiones de
gases de efecto invernadero es que la energía nuclear queda excluida de los mecanismos
financieros de intercambio de tecnología y emisiones asociados al Protocolo de Kioto,
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pero es una
de las formas de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en cada país.
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Así, el IPCC
en su cuarto informe, recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías clave para la
mitigación del calentamiento global.
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Algunos de los problemas actuales más preocupantes relacionados con la ciencia y la tecnología
son los que afectan al medio ambiente. Desde hace años, los científicos vienen advirtiendo sobre las
serias consecuencias ambientales de las emisiones de gases producidas por las actividades
humanas en la industria, el transporte y la vida cotidiana. Al tratarse además de un problema
"globalizado", requiere la adopción de medidas internacionales para su control.
El debate sobre el Protocolo de Kioto involucra elementos científicos, económicos y sociales,
cuestiones de justicia global a nivel internacional y de reparto de responsabilidades entre las
distintas fuentes de emisión dentro de cada país, compromisos de políticos y empresarios, y
cambios de actitudes y patrones de consumo en toda la ciudadanía.
Siendo tantos los elementos e intereses en juego, los desacuerdos son notables a muchos niveles:
la gravedad del cambio climático, la efectividad de las medidas previstas, el coste económico de su
cumplimiento, la justicia del reparto de responsabilidades...
Por todo ello, el Protocolo de Kioto es un tema que nos interesa a todos, y sobre el que es tan
importante que la ciudadanía tenga una opinión informada como que los gobernantes la conozcan.
Este es, por tanto, el objetivo de este panel de ciudadanos.
Según el Tercer Informe de Evaluación del IPCC (2001), “hay una nueva y más fuerte evidencia que
afirma que la mayor parte del calentamiento observado durante los últimos 50 años es atribuible a la
actividad humana”. El uso masivo de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas
natural, habría aumentado de manera significativa las concentraciones atmosféricas de algunos
gases, tales como los gases de efecto invernadero (principalmente el CO 2 ), que tienden a
recalentar la superficie de la Tierra. La relación entre cambio climático y aumento de concentración
de gases de efecto invernadero se realiza a través de modelos computacionales de gran
complejidad. Aunque hay diferencias, en general están de acuerdo en establecer una relación
directa entre ambos fenómenos.

EN COLOMBIA
El Estado Colombiano ratificó la Convención Marco de Cambio Climático mediante la ley 164 de
1995 y el Protocolo de Kyoto mediante la Ley 629 del 27 de diciembre de 2000. El Gobierno
nacional, cumple las obligaciones que se derivan de estas leyes tanto a nivel nacional como
internacional.
Si bien es cierto Colombia como país en desarrollo ha tenido una responsabilidad mínima en la
acumulación de gases de efecto invernadero proveniente de actividades antropogénicas, su política
energética está dirigida hacia la satisfacción de las necesidades de los agentes económicos y de la
población utilizando los recursos disponibles con criterios de sostenibilidad económica, social y
ambiental. Por esta razón, el Plan Energético Nacional (PEN) considera la componente ambiental
como una estrategia transversal a todos sus objetivos: La conservación y el mejoramiento de la
calidad ambiental en todas las instancias decisorias, procesos productivos e inversiones futuras del
sector energético, son objetivos básicos de la estrategia energética nacional.

COLOMBIA ES VULNERABLE

Desde el punto de vista ambiental Colombia es vulnerable porque y. posee territorio insular,
ecosistemas costeros de alta fragilidad, ecosistemas únicos de alta montaña y de bosques
tropicales. En lo económico, la exportación de combustibles fósiles aporta más del 40% de los
ingresos a la balanza de pagos.
Colombia inició el tercer milenio tratando de superar las condiciones económicas de fragilidad,
evidenciadas en las tasas de crecimiento económico, reducción del ingreso per cápita, altas tasas de
desempleo, crecientes índices de pobreza, elevado endeudamiento público y un considerable déficit
fiscal. El efecto más claro sobre el sector energético es la reducción del consumo per cápita de
energía, el cual cayó 10% en el período 1997-2001.

El PIB del sector energético creció en los años 90 a una tasa cercana al 5% promedio anual, en
comparación con 3.6% promedio anual para el conjunto de la economía. Colombia es en la
actualidad uno de los principales exportadores de carbón en el mundo y el tercer exportador de
petróleo en Latinoamérica. Para la economía colombiana, la producción de combustibles fósiles es
de gran importancia, no solo para el consumo interno de combustibles, sino también, de manera
especial, para la exportación de los mismos, actividad de la cual se obtuvo el 46% de divisas para el
país en el año 2000.

El Protocolo de Kyoto podría generar condiciones muy severas para el futuro del mercado mundial
de carbón térmico, lo cual se reflejaría en disminuciones en los precios esperados y en un
reacomodamiento de los participantes en los mercados de importación, particularmente en Asia y en
Europa Occidental. De acuerdo con análisis de ECOCARBON, Europa Occidental reduciría en
porcentajes importantes sus importaciones de carbón de manera que en 2007 los volúmenes
importados equivaldrían apenas al 68% de los volúmenes del caso base.








PUNTO DE VISTA
 El problema del cambio climático es tan complejo que persisten importantes
incertidumbres difíciles de solucionar.
• Aunque los efectos previstos son acumulativos y se precisa mucho tiempo para que se
noten sus efectos, los daños que pueden producir son irreversibles.
• Se trata de un problema global que requiere medidas a adoptar por todos los países en
conjunto.
La evidencia científica existente acerca del cambio climático y la responsabilidad de las
actividades humanas al respecto no es absolutamente indiscutible. Existen, sin embargo,
buenas razones científicas para sospechar que existe una relación entre estos fenómenos y
que pueden traer en el futuro efectos negativos para nuestros ecosistemas y formas de vida.
El principio de precaución significa en este caso tomar medidas para evitar que sigan
creciendo las emisiones de gases con efecto invernadero al tiempo que continúan las
investigaciones. Queda una pregunta en el aire: ¿hasta qué punto es sensato ser precavidos?















BIBLIOGRAFIA

 http://www.madrimasd.org/cienciaysociedad/Kioto/default.asp
 http://es.wikipedia.org/wiki/Protocolo_de_Kioto
 http://archivo.greenpeace.org/Clima/Prokioto.htm
 http://unfccc.int/files/adaptation/adverse_effects_and_response_measures_art_48/applicatio
n/pdf/200310_ed_paper_colombia.pdf