ENCUENTRO 4 Y 5

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE REVELACIÓN DIVINA
I. OBJETIVO
Reconocer y valorar los medios por los cuales Dios Nuestro Señor se revela al ser humano y aceptar que es Él quien lo hace li bre
y gratuitamente y somos nosotros los que tenemos que buscarlo para ser felices.

II. INTRODUCCIÓN
Tenemos delante de nosotros a la naturaleza, que es como un libro abierto bajo nuestros ojos, que nos indica: ¡Dios existe! Un
ser poderosísimo ha sido antes la causa, que ha creado todos los astros, estrellas en el espacio. Este ser poderosísimo, esta
causa primera es Dios.
Siempre partiendo de la experiencia, se prueba que todas las realidades de este mundo encuentran su origen último en un Ser
que tiene en él mismo la plenitud del ser, del actuar y de todas las perfecciones.
Pero más aún, podemos conocer a Dios en un modo más profundo, porque Él mismo se ha revelado, nos ha dicho como es Él
Mismo, y qué cosas quiere de nosotros. Éste es el conocimiento sobrenatural que podemos tener de Dios.

La Revelación es el acto con el cual Dios manifiesta sus Misterios a los hombres

Al conocimiento de Dios llegamos en parte por las cosas creadas, pero más claramente por la fe en las verdades que Él nos ha
revelado. Le fe es un clara estrella que nos enseña a hallar a Dios Nuestro Señor. Se parece a una torre de vigía, desde la que se
descubre lo que no se ve desde lo llano.
 Dios, en el decurso de los siglos se ha revelado a los hombres con frecuencia (Hb 1, 1-2); es decir, le ha comunicado por
maneras extraordinarias noticias de Sí y de sus obras.
 La revelación de Dios se ha hecho comúnmente en la siguiente forma: Dios hablaba a algunos hombres en particular y
luego les mandaba a anunciar a sus hermanos la revelación recibida.
 Fueron particularmente anunciadores de la divina revelación, los patriarcas, los profetas, el Hijo de Dios, Jesús, y los
Apóstoles.
 La revelación fue necesaria, porque el hombre, después del pecado, no hubiera conocido perfectamente a Dios y su
voluntad; y además porque la humanidad había de ser preparada para el Salvador.
Y para que las verdades reveladas fueran notorias a todas las gentes de la tierra, envió Cristo a sus Apóstoles a todo el mundo.

Revelación significa quitar un velo que es en este caso quitado por la propia voluntad de Dios quien libremente lo hace.
Toda esta revelación divina es totalmente gratuita y sin mérito por parte del hombre. A través de ella Dios nos hace conocer lo que
El mismo es y lo que hay que hacer para alcanzar la salvación.

III. PARA LEER EN LA BIBLIA
1. Lc 24, 25-27: “Jesús les dijo: ¡Hombres sin inteligencia y tardos de corazón en creer en la palabra de los profetas!” ¿No era
necesario que el Cristo sufriese así para entrar en su gloria? Y empezando por Moisés y por los profetas les explicó en todas las
Escrituras lo que hablaban de Él.
2. Sab. 13, 1-5: El texto sagrado hace una crítica a la idolatría, a la divinización de las fuerzas naturales y de los astros. La vista y
el estudio de la naturaleza deberían elevar al hombre hasta Dios trascendente y Creador de todo.
3. Rom. 1,20-21: De las perfecciones de las creaturas conocemos las perfecciones de Dios, porque del efecto se conoce la causa.

IV. DESARROLLO DEL TEMA
1. FUENTES DE LA REVELACIÓN
1.1. SAGRADA ESCRITURA: Es el conjunto de aquellos libros que escritos bajo la inspiración del Espíritu Santo tienen a Dios
por autor.
Antiguo Testamento (A.T)
Historia del Pueblo de Israel hasta antes de la venida de Jesucristo, consta de 46 libros que se agrupan en tres grupos:
 Históricos
 Sapienciales
 Proféticos
Nuevo Testamento (N.T)
Anuncio, nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, consta de 27 libros que se agrupan en
tres grupos:
 Históricos
 Didácticos
 Proféticos



TESTAMENTO = ALIANZA / PACTO
Indica la alianza que Dios hizo con el hombre en el monte Sinaí, ese pacto fue roto por la infidelidad del pueblo y Dios empieza a
prometer una nueva alianza pero que ya no tendría como sello la sangre de un cordero, sino la sangre de Jesucristo y ya no sería
solo para los judíos sino para toda la humanidad.

1.2. SAGRADA TRADICIÓN: Es todo lo que Cristo reveló a los discípulos oralmente y lo que el Espíritu Santo reveló a los
apóstoles (Jn 14,20) (Jn 21,25). Todas las palabras que Cristo y el Espíritu Santo dijeron a los apóstoles y que no fueron escritas
como palabra de Dios es la sagrada tradición y estas enseñanzas fueron transmitidas oralmente por los discípulos de los
apóstoles que son los Santos Padres.

¿Cómo nos llega la Tradición?
Nos llega por medio de la Iglesia que Cristo fundó para que alcance el mensaje de salvación a todos los hombres.

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EL CREDO, LA FE DE LA IGLESIA

I. OBJETIVO
Descubrir en el Evangelio la gran aventura de conocer a Jesucristo, como enseñaba nuestro querido Papa Juan Pablo II, para
poder ser jóvenes libres, amantes de la única verdad que es Dios.

II. INTRODUCCIÓN
«Buscar la verdad, descubrirla y alegrarse de haberla encontrado es una de las alegrías más apasionantes de toda la vida», di jo a
los jóvenes el Papa Juan Pablo II. Pero sucede que todo el que anda en búsqueda de la verdad camina en búsqueda de Dios, que
es la Verdad Eterna y por eso, todo joven que busca a Dios se embarca en una apasionante aventura: «Descubrir a Dios,
descubrir el Evangelio y encontrar al Salvador es ciertamente –os lo aseguro– una aventura maravillosa». ¡Es la gran aventura
de conocer a Jesucristo!

III. PARA LEER EN LA BIBLIA
1. Mc 16,16: La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo lo afirma: “El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no
crea, se condenará”.

IV. DESARROLLO DEL TEMA

1. CREO
La fe es una adhesión personal del hombre entero a Dios que se revela. Comprende una adhesión de la inteligencia y de la
voluntad a la Revelación que Dios ha hecho de sí mismo mediante sus obras y sus palabras.
“Creer” entraña, pues, una doble referencia: a la persona y a la verdad; a la verdad por confianza en la persona que la atestigua.
No debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La fe es un don sobrenatural de Dios. Para creer, el hombre necesita los auxilios interiores del Espíritu Santo.
“Creer” es un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana.
“Creer” es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos
los creyentes. “Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por madre” (San Cipriano de Cartago).

2. CREEMOS
“Creemos todas aquellas cosas que se contienen en la Palabra de Dios escrita o transmitida y son propuestas por la Iglesia. .. para
ser creídas como divinamente reveladas” (Pablo VI).

“La fe es un gusto anticipado del conocimiento que nos hará bienaventurados en la vida futura”. (Santo Tomás de Aquino).

3. LOS JÓVENES Y LA FE
Una aventura sin obstáculos no es aventura, y por eso ciertamente que los que se embarcan en esta aventura deberán afrontar
dificultades. Una de ellas es la oposición que encontrará su fe por parte del ateísmo en todas sus variantes, que sin duda «es el
fenómeno más grave de nuestro tiempo» (Pablo VI), el drama más grave de nuestra época, ya que, como afirma el Concilio
Vaticano II, «la creatura sin el Creador desaparece».

De hecho, jamás en la historia de la humanidad se dio un ateísmo militante como en esta época. No sólo dominó la mente de
muchos filósofos modernos sino que, además, se hizo ideología y alcanzó el poder en muchas naciones de la tierra. Cosa que
nunca antes había pasado con esas dimensiones planetarias. Aunque se afirma que el ateísmo teórico, es decir, el de aquellas
personas que niegan abiertamente la existencia de Dios y luchan en su contra, está disminuyendo en el mundo, no sucede así
con el ateísmo práctico, que es el de aquellos que «viven como si Dios no existiese».

El ateísmo con su negación de Dios, a Dios no le hace nada. Es como los que balearon imágenes de Jesucristo, a Él las balas no le
hicieron nada. Todo el ateísmo actual, aún elevado a la enésima potencia, no le quita a Dios ni un gramo de su Gloria intrínseca.
Más aún, todo el ateísmo feroz y militante, lejos de destruir a Dios, trabaja –sin que ellos lo quieran– para manifestación de la
grandeza de Dios, de su sabiduría, de su omnipotencia, y sobre todo, de su bondad y misericordia. Ya decía el salmista: «¿Por
qué... trazan los pueblos planes vanos? ... se confabulan los príncipes contra Dios y contra su Cristo... El que mora en los cielos se
ríe, el Señor se burla de ellos» (Sl 2, 1-4). San Pablo nos recuerda: «No os engañéis; de Dios nadie se burla» (Ga 6, 7); y a los
cristianos de Corinto les escribía: «Escrito está: “cazaré a los sabios en su astucia” (Job 5, 13)» (2 Co 3, 19).

El ateísmo a Dios no le hace nada; el ateísmo a quien destruye es al hombre. El ateísmo, de hecho, es un atentado contra el
hombre «creado a imagen de Dios» (Gn 1, 27). El ateísmo sabe que a Dios no puede afectarlo en su ser ni la blasfemia, ni el
sacrilegio, ni el odio, ni la negación de su existencia (que es sólo una postulatoria, es decir, se afirma sin ninguna prueba), pero sí
puede destruir la imagen de Dios en el hombre; ese el gran y único logro del ateísmo: la destrucción del hombre. San Ireneo de
Lyón, a finales del siglo II, escribía: «si Dios faltara completamente al hombre, el hombre dejaría de existir. La gloria de Dios es
que el hombre viva, pero la verdad del hombre es ver a Dios».

4. EL CREDO COMO RESPUESTA DEL HOMBRE A DIOS

El credo es el compendio (resumen) de todas las verdades de nuestra fe. Se llaman “credos” o “símbolos” a ciertas fórmulas que
son como el compendio de todas las verdades principales de nuestra fe. Hay varios pero son dos los principales: el de los
Apóstoles y el Nicenoconstantinopolitano.

ACTIVIDADES

¿Quién es el auténtico cristiano?
El auténtico cristiano es el que está bautizado, cree y profesa la doctrina cristiana, y vive como cristiano.
¿Cuáles son las principales verdades de nuestra fe?
Las principales verdades de nuestra fe están contenidas en el “Credo”

Escribe la oración del CREDO NICENOCONSTANTINOPOLITANO y apréndetela.