The Origin of Wealth – El origen de la riqueza

Capítulo 1: The Question – La pregunta
Introducción
El autor relata su vivencia junto a una tribu remota en suroeste de Kenia, la tribu
Maasai. Al momento de preguntar al autor por su familia y lugar de procedencia, luego se
le pregunta cuánto ganado poseía, la respuesta del autor era que no poseía ninguno, luego
de que un miembro guía tradujera su respuesta al resto el mayor de la tribu le respondió
“Lo siento mucho por ti” haciendo entender su sorpresa de cómo alguien tan “pobre” podría
permitirse viajar tan largas distancias y poseer una cámara propia, la conversación volvió a
centrarse en su familia y el autor remarcó que tenía un tío que una vez poseyó una gran
manada de vacuno en su granja. Fue entonces como la tribu entendió (en sus términos
claramente) que el autor podía viajar ya que éste vivía de la “riqueza” del ganado de su tío.

The mysteries of Wealth – Los misterios de la riqueza
¿Qué es la riqueza? Para los Maasai, la riqueza estaba medida en términos del
ganado. Para la mayoría de nosotros está medida en dinero. Así han existido en distintas
partes del mundo, distintas formas de medir la riqueza en base a diferentes formas de
intercambio comercial, como ganado, sal, especias, tabaco, vestimenta, azúcar, etc.
¿Es la riqueza algo tangible? Para los Maasai lo era. Sin embargo Adam Smith
expuso en The Wealth of Nations (La Riqueza de las Naciones) que la riqueza no es
tangible, no es un concepto fijo. El valor de algo depende de cuánto se está dispuesto a
pagar por él en algún momento determinado del tiempo. La riqueza es más que un concepto
efímero.
Pero ¿de dónde proviene la riqueza en primer lugar? ¿Por qué el mundo se vuelve
cada vez más rico en el tiempo? ¿Cómo pasamos de comerciar ganado a comerciar
microchips? ¿Cómo podemos crear más? ¿Cómo los gerentes pueden hacen crecer sus
empresas para así proveer más trabajos y oportunidades a las personas? ¿Cómo hacen los
gobiernos para hacer crecer sus economías y abordar asuntos como la pobreza y
desigualdades? ¿Cómo puede la sociedad crear los recursos necesarios para tener mejor
educación, salud y otras prioridades? Y ¿Cómo puede la economía global crecer de manera
sustentable con el ambiente? La riqueza podrá no comprar la felicidad, sin embargo la
pobreza hace miserables a millones alrededor del mundo. Estas preguntas delinean en parte
los grandes misterios de la riqueza.
Estas preguntas son las que la economía ha intentado responder desde sus inicios.
Hoy hay nuevas respuestas a estas preguntas y provienen no sólo de economistas, sino de
biólogos, psicólogos, teóricos de la evolución. La ciencia moderna y en particular la teoría
evolutiva y la teoría de los sistemas adaptativos complejos (Theory of complex adaptive
systems) han entregado una nueva mirada a las cuestiones económicas. El actuar de la
economía es algo que la gente da por sentado en el día a día y no la cuestiona o piensa en
mayor profundidad. Paul Krugman la consideró que la economía (en términos simples) era
algo que “subía y bajaba”, “las acciones suben” y “el desempleo baja”. Sin embargo hay
que dejar atrás esta visión de subidas y bajadas y considerar a la economía como un todo,
como un sistema.

Humanity’s Most Complex Creation – La creación más compleja de la
humanidad
Sin importar donde uno esté, siempre se estará rodeado de actividad económica y
ésta funciona, veinticuatro horas al día, siete días a la semana, todo el planeta es ocupado
con gente diseñando, organizando, manufacturando, entregando servicios, transportando,
comunicándose, comprando y vendiendo.
Pensar en la economía como todo implica en pensar en millones de intricadas
decisiones todas coordinadas a cada momento, cada minuto, todo el día, manteniendo
activa a la economía global. Y aun así, no hay nadie a cargo de este complejo sistema. El
hecho más asombroso en economía, es que hay una economía para todo y tampoco es
menor el hecho de que día a día y en la mayor parte ésta funciona. Ésta provee a la mayoría
(pero tristemente no para todos) del mundo, 6.4 mil millones de empleos, comida, techo y
productos, por decir menos. Así la economía global es más compleja que cualquier otra
construcción social o física hecho por el hombre.

2.5 Million Years of Economic History in Brief – 2.5 millones de años de
historia económica resumida
¿Cómo economía la nació? ¿Cómo la humanidad pasó de un estado meramente
natural a la economía global moderna, compleja y auto-organizada? La economía no escaló
linealmente sino que lo hizo de forma más precipitada. Hace 2.5 millones de años el Homo
habilis consiguió construir de la piedra herramientas para su uso, si uno considera a éstas
como los primeros productos hechos por el hombre probablemente uno podría imaginarse
que se realizaban intercambios de ellos, así la actividad económica se limitó a estos
intercambios. Más adelante el Homo sapiens desarrollo herramientas más sofisticadas y
diversas. Pero no fue sino hasta 35 mil años atrás que se comenzó a observar las primeras
evidencias de una vida más asentada. Herramientas y artefactos hechos de materiales
distintos a los del lugar de origen (que han sido encontrados enterrados en fosas) y patrones
de movimiento sugieren la existencia de intercambio y rutas de comercio entre estos
grupos. Estas actividades únicas de intercambio, especialización y cooperación entre
miembros no familiares no vista en otras especies entregan una ventaja en términos de
supervivencia que otras especies homínidas rivales no poseían.

A Tale of Two Tribes – Las historia de dos tribus
El autor compara a una tribu proveniente del Amazonas en Brasil con otra “tribu”
constituida por habitantes de la costa este de Estados Unidos (New York – New Jersey). A
pesar de que en términos biológicos ambas tribus compartían los mismos genes, la tribu
Yanomami estaba constituida por recolectores, cazadores y que hacían sus propias
herramientas, vivían en aldeas de no más de cuarenta o cincuenta miembros y comerciaban
entre ellos (no más 250 aldeas en el área). En esta tribu el ingreso per cápita (estimado
evidentemente) era aproximadamente de US$90, mientras que en los New Yorkers rondaba
los US$36.000 (400 veces al de un Yanomami). Dejando de lado cualquier prejuicio, hay
claramente una amplia brecha en la riqueza material de ambas tribus. Pero no solamente es
el nivel de ingresos el que hace que la riqueza de los New Yorkers sea mayor, también lo es
la increíble variedad de cosas que la riqueza permite comprar. Aunque un Yanomami posea
el ingreso de un New Yorker, este seguirá siendo pobre ya que solo le permitirá comprar
cosas provenientes de su propia economía.
El retail tiene una medida conocida como stock keeping unit o SKUs, la cual es
utilizada para contar el número de tipos de productos vendidos (ofrecidos) por sus tiendas.
Así el total de SKUs en la economía de la tribu Yanomami probablemente sea medida en
un algunos cientos o a lo más miles. Mientras que el número de SKUs in la economía de los
New Yorkers no es precisamente conocido, pero puede estimarse en diez mil millones. Así,
la más dramática diferencia entre los New Yorkers y los Yanomami no es que la riqueza de
su economía sea 400 veces más grande, sino la enorme magnitud de diferencia en la
diversidad y complejidad de su economía.
El mundo de los Yanomami pareciera ser muy lejano en términos de su parecido
con nuestros ancestros (15.000 años atrás), pero en términos de la historia económica este
mundo es un pasado no tan distante tomando como referencia el punto de inicio, la
aparición de las primeras herramientas hace cerca 2.485.000 de años, o un 99.4% de la
historia económica desde este inicio a la sofisticación social tipificada por los Yanomami.
Es así como bastó solo un 0.6% de historia humana para saltar desde la economía de US$90
per cápita y

SKU de los Yanomami a la economía de USD$36.000 per cápita y

SKU de los New Yorkers.
Pero hay algo más sorprendente aún al observar los pasados 15.000 años. El
crecimiento entre la economía de los cazadores-recolectores y el mundo moderno fue
increíblemente lento en comparación con el de los últimos 250 años, periodo en que hubo
un progreso explosivo. No fue sino hasta 1750 cuando el mundo alcanzó un PIB per cápita
de alrededor de US$180, momento en que algo extraordinario ocurrió, el PIB incrementó
37 veces en un periodo increíblemente corto de 250 alcanzando al actual valor de US$6.600
per cápita.

Resumiendo 2.5 millones de año de historia económica. Tomó 99.4% de historia
para alcanzar el nivel de los Yanomami, 0.59% en duplicar ese nivel en 1750 y sólo un
0.01% para que la riqueza global saltara a los niveles modernos. Otra forma de verlo es
considerar que cerca del 97% de la riqueza creada por la humanidad fue hecha en los
últimos 0.01% de historia económica.
¿Cómo pudo algo tan complejo y altamente estructurado como la economía haber
sido creada desde cero? ¿Por qué la complejidad y diversidad de la economía crece a lo
largo del tiempo? Y ¿por qué parece haber una correlación entre la complejidad de una
economía y su riqueza? Y Finalmente ¿Por qué la riqueza y complejidad han crecido tan
abruptamente y no de forma suave? Son preguntas que cualquier teoría busca responder,
hechos como la llegada de la agricultura, la Revolución Industrial, entre otros, destacan en
la historia económica, pero aún necesitamos de una teoría que explique cómo es que
sucedió y por qué sucedió.

The Economy Evolves – La economía evoluciona
La creación de la riqueza es producto de tres simples pasos: diferenciación,
selección y amplificación, la fórmula de la evolución. El mismo proceso que ha conducido
a aumentar el orden y complejidad de la biosfera ha conducido a aumentar el orden y
complejidad de la “econósfera”.
Estamos acostumbrados a pensar la evolución como en un contexto biológico, pero
la teoría moderna ve a la evolución como algo mucho más general. La evolución es un
juego de ensayo y error y no solo se aplica por ejemplo al perfeccionamiento del ADN sino
que puede ser aplicado a cualquier sistema que tenga un correcto sistema de
almacenamiento y procesamiento de información. Este proceso de diferenciación, selección
y amplificación crea novedad, conocimiento y crecimiento porque es una forma de procesar
información y se extiende tanto desde un software de computador hasta la menta, de la
cultura humana hasta y hacia la economía. La economía y la teoría evolucionaria tienen una
larga historia juntas.
Una de las críticas a esta historia es que se ha perdido mucho en analogizar sobre
como la economía podría ser un sistema evolucionario. Por ejemplo, se podría considerar a
la industria de la computación como un nicho biológico (término que describe la posición
relacional de una especie o población en un ecosistema), con diferentes “especies”, ya que
existen diversos proveedores, diseñadores, manufactura, etc. luchando dentro del nicho por
la “supervivencia del más apto”. Esfuerzos modernos de entender la economía como un
sistema evolucionario han evitado dichos tipos de metáforas y en cambio se han enfocado
en entender cómo el algoritmo universal de la evolución es literal y específicamente
implementado en el proceso de información derivado de la actividad económica. Si bien
son similares, sistemas biológicos y económicos presentan realizaciones distintas del
mismo proceso, evolución, y deben ser entendidas en sus contextos individuales.
Es fácil encontrar en la economía y en la manufactura procesos guiados por este
algoritmo. Un producto sufre variaciones en su diseño (diferenciación), los cuales son
seleccionados por los clientes (selección) y luego son replicados (amplificación) por la
compañía en base a su éxito. Pero por qué se realiza este proceso, que de muchas maneras
es caro, la razón por la cual es producto evolucionó es que nadie podría predecir
exactamente qué tipo de producto quisiera querer de un casi infinito espacio de posibles
diseños. Como vemos, a pesar de todo el poder y virtud que la racionalidad humana
entrega, predecir un sistema complejo como la economía en términos simples es imposible.
Nuestra intencionalidad, racionalidad y creatividad son fuerzas que dirigen la economía,
pero además son parte de un aún más grande proceso evolucionario.
La economía no es un proceso simple, es el resultado de tres interconectados
procesos. El primero es la evolución de la tecnología, factor crítico del crecimiento
económico a través de la historia, esto se evidencia en el elevado crecimiento
experimentado en 1750 el cual coincide con el gran salto tecnológico que trajo consigo la
Revolución Industrial. Richard Nelson señala que hay dos tipos de tecnología que juegan
un rol importante en el crecimiento económico: tecnología física y tecnología social. La
tecnología física es la que estamos acostumbrados, maquinas, técnicas de manufactura, etc.
Las tecnologías sociales guardan relación con la manera de organizar los procesos para
hacer las cosas. Ambas coexisten y coevolucionan entre sí, generando un impacto en la
sociedad. Por ejemplo, durante la Revolución Industrial, la máquina de hilar de Richard
Arkwright (Tecnología física) hizo más económico el proceso de manufactura y éste a su
vez se organizó en grandes fábricas de ropa (Tecnología social).
La tecnología sola no es nada más que ideas y diseños, la tecnología física para una
máquina de hilar no es en sí misma una máquina de hilar, alguien tuvo que hacer una, al
igual que una industria no es una industria, alguien tuvo que organizarla. Para que haya un
real impacto en el mundo, alguien tuvo que convertir estos conceptos en realidad. En
economía ese rol lo hace el negocio (como proceso), los procesos de negocios unen
tecnología física y social en un ambiente en forma de productos y servicios.
El diseño de un proceso de negocio abarca una estrategia, una estructura
organizacional, procesos de gestión y cultura, entre otros factores. Los diseños del negocio
evolucionan a través del tiempo a través de procesos de diferenciación, selección y
amplificación, siendo el mercado el más importante arbitro de aptitud (que decide que
proceso es más apto).

Complexity Economics – Economía de la complejidad
La noción de economía como un sistema evolutivo es una idea radical ya que
contradice a las teorías estándares de la economía desarrolladas el siglo pasado. La teoría
evolucionaria y la economía se han tenido una larga y entrelazada historia. De hecho un
economista fue el que ayudo a delinear una de las más importantes ideas del trabajo de
Charles Darwin. En 1798, el economista ingles Thomas Malthus publicó su libro el cual
delinearía a la economía como una competitiva lucha por sobrevivir y una constante disputa
entre el crecimiento de la población y la habilidad del humano de mejorar su productividad.
Malthus predijo, que la humanidad perdería. Esta idea de lucha por la existencia inspiro a
Darwin en su libro Origin of the Species (Origen de las Especias).
Así fue como es como no mucho después de la publicación de Darwin, otras teorías
evolucionarias resonaron en economistas. Ya no era tan raro pensar en la economía como
un sistema evolucionario.
A pesar de los esfuerzos de algunas grandes mentes en economía, este pensamiento
(evolucionario) tuvo un pequeño impacto en las teorías económicas del entonces. Desde el
s. XIX la economía fue descrita como un sistema en equilibro (esencialmente en reposo) y
la inspiración de estas teorías no provino de la biología sino de la física, como una bola
dentro de un bowl. El paradigma de la economía fue descrita como un sistema que se
mueve de un punto de equilibrio a otro en el tiempo, propulsado por los choques
producidos por los cambio de tecnología, políticos, cambios en los gustos de consumidor y
otros factores externos.
Mientas los economistas fueron formando y persiguiendo su visión de economía
como un sistema en equilibrio, durante la segunda mitad del s. XX, físicos, químicos y
biólogos fijaron su atención lejos del equilibrio, se interesaron en la dinámica y la
complejidad. En la década de 1970 los científicos comenzaron a referirse a ese tipo de
sistemas como sistemas complejos. En términos simples, un sistema complejo puede
definirse como un sistema de muchas partes o partículas que interactúan dinámicamente
con otras partes o partículas. En aquellos sistemas las interacciones a nivel micro conducen
a patrones de comportamiento a nivel macro (propiedad emergente). Así por ejemplo una
molécula de agua individualmente no tiene impacto alguno, pero si miles de millones de
estas se unen en un patrón macro, un huracán. El patrón de un huracán es producto de las
interacciones dinámicas entre las moléculas individuales de agua. Una molécula por sí sola
no puede genera un huracán, éste es producto de una propiedad emergente del sistema.
Durante la década de 1970 los científicos se centraron en el comportamiento de los
sistemas complejos capaces de adaptarse a su ambiente, ya no eran moléculas el foco de sus
estudios, si no sistemas más complejos como las hormigas. Una hormiga por sí sola no
tenía impacto mayor que el de una molécula de agua, pero si se juntaban miles hormigas,
éstas podían elaborar complejos hormigueros y sofisticados sistemas de defensa. Así fue
como los científicos se refirieron a estos sistemas como conjuntos de partes o partículas
capaces de procesar información y adaptar su comportamiento como agentes, y llamaron a
los sistemas en que interactuaban como sistemas adaptativos complejos (complex
adaptative systems). Células del sistema inmune, organismos interactuantes dentro de un
ecosistema y usuarios de internet son un buen ejemplo de estos sistemas. En 1980 el
progreso entregado por los avances en la computación logró mejorar el entendimiento de
los sistemas adaptativos complejos.
Científicos sociales siguieron de cerca estos trabajos y se preguntaron si la
economía podría considerarse como un tipo de sistema adaptativo complejo. La más obvia
característica de las economías es que son una colección de personas interactuando las unas
a las otras de manera compleja procesando información y adaptando sus comportamientos.
En los 1980s y principios de los 1990s, investigadores experimentaron con modelos del
fenómeno económico diferentes a los tradicionales (que hacían referencia a sistemas en
equilibrio). Dichos modelos simularon complejos agentes, patrones e interacciones de
emergencia e innovación, tal como lo haría la real economía. Así fue como el interés en
comprender a la economía como sistemas complejos adaptativos creció rápidamente esta
pasada década. El autor señala que la Economía de la Complejidad debe entenderse (en el
contexto del libro) más como un programa que como una teoría unificada, ya que en
realidad este concepto cubre un amplio rango de teorías, hipótesis y herramientas.

The Road Map Ahead – El mapa de ruta a seguir
Entender a la economía como un sistema adaptativo complejo tiene cuatro
importantes implicancias:
1. En el siglo pasado los economistas fundamentalmente malentendieron la
economía y esto deriva en que los textos de estudio, en el pensamiento
administrativo, y en las políticas de gobierno de hoy están equivocadas o en el
mejor de los casos aproximadamente correctas.

2. Al ver la economía como un sistema adaptivo complejo nos entrega un conjunto
de nuevas herramientas, técnicas y teorías para explicar el comportamiento
económico.

3. Significa que la riqueza debe ser producto de un proceso evolucionario tal como
la evolución biológica concibió a organismos complejos y ecosistemas de la
base del caldo primordial (se refiere a una teoría del origen de la vida), la
evolución de la economía ha llevado a la humanidad desde un estado natural a
una economía global, llevando al mundo con orden, complejidad y diversidad en
su camino.

4. La historia nos demuestra que cada cierto tiempo ha habido un cambio mayor en
el paradigma económico, la conmoción ha sido sentida más allá del mundo
académico. Las ideas de Adam Smith tuvieron un gran influencia en el
crecimiento del libre cambio en el s. XIX, las ideas de Karl Marx inspiraron
revoluciones y alzaron al socialismo, el dominio de la ideas económicas
neoTradicionals coincidieron (influyeron) con el ascenso del capitalismo en las
últimas décadas del s. XX. Y es probable que en algunas décadas más, las
implicaciones socio-políticas de la Economía de la Complejidad sean claras y
visibles.
El autor así entrega un mensaje optimista. Al entender mejor los procesos de
creación de la riqueza podemos utilizar ese conocimiento para desarrollar nuevas
aproximaciones de cómo generar crecimiento económico y oportunidades para las
personas. La Economía de la Complejidad no será la cura de todos los males y desafíos de
la sociedad, sin embargo entrega un entendimiento más científico de la naturaleza del
fenómeno, y esa es su mayor contribución para mejorar la condición humana.





















Capítulo 2: Traditional Economics – Economía Tradicional
Introducción
En el contexto de la crisis económica de México en 1982. Citicorp y muchos otros
bancos, había prestado agresivamente (irresponsablemente) a gobiernos de países en
desarrollo que no podían pagar sus deudas, en particular a aquellos de Latinoamérica. Fue
así como en agosto de ese año el gobierno de México fue incapaz de pagar sus deudas. John
Reed, CEO de Citicorp desde 1984 se convirtió en el encargado de hacer frente a este
panorama. Necesitaba saber ¿Por qué las mejores mentes de Citibank y el resto de los
bancos juzgaron tan mal los riesgos involucrados? ¿Por qué nadie fue capaz de prever los
problemas que esos crearían? ¿Cómo un conjunto de eventos locales en México
desencadenaron una espiral de eventos que llevaron a una crisis global? Y ¿Por qué los
gobiernos han sido tan inefectivos en sus respuestas? Reed busco respuestas desde el
mundo académico, de las finanzas y del gobierno. Él sabía conocimientos de economía y
sabía que había gente capaz de responder a esas preguntas, de seguro debían ser los
economistas. Sin embargo los economistas tenían muy poca novedad o algo útil que decir
respecto a la crisis. De hecho, Reed creía que sus recomendaciones durante la crisis habían
sido erróneas o equivocadas. Reed pensó que un enfoque completamente nuevo sobre
economía podía ser necesario.

The Need for a New Approuch – La necesidad de un nuevo enfoque
Durante la última década ha surgido una oleada de críticas a las teorías económicas.
Por ejemplo. John Cassidy en 1996 escribió un artículo para el The New Yorker que llevaba
por título The Decline of Economics (El declive de la Economía) el cual hacía las siguientes
críticas: la economía había desaparecido en un montón de teorías idealizadas, se había
convertido en un gigantesco juego académico ya que los académicos escribían papers entre
ellos demostrando así su brillantez matemática y poco interés en la relevancia de sus teorías
en el mundo real.
Pero no sólo hombres de negocio y periodistas criticaron el estado de la economía,
los mismos economistas tenían su propia apreciación crítica. Entre ellos Joseph Stiglitz,
economista del World Bank y Premio Nobel, quien afirmaba que “cualquiera mirando esos
modelos diría que éstos no pueden entregar una buena descripción del mundo moderno”.
Alan Greenspan dijo “Realmente no sabemos cómo la economía funciona...Los viejos
modelos no están funcionando”.
La insatisfacción con el estado de la teoría económica ha estado creciendo, unos
pocos críticos discutirá que el campo en la actualidad es completamente inútil o poco
influyente. Pero al contrario, la mayoría de los líderes de negocios, responsables de las
políticas y economistas con mirada autocritica admitirán el enorme poder e influencia de
estas ideas, considerando a su favor desde la eficiencia del mercado, los beneficios del libre
mercado y la importancia de la elección individual. Una medida de este éxito se ve
reflejada en la riqueza de las naciones del G7 (Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania,
Italia, Japón y los Estados Unidos), países donde las ideas han sido implementadas han
resultado en mayor grado en que el resto del mundo. Así, gran parte del G7 da por sentado
el uso de las tasas de interés para controlar la inflación, el uso de las políticas fiscales para
amortiguar el ciclo económico, el establecimiento de correctas leyes de trabajo para sí
proteger a la gente de las fallas del mercado, entre otras medidas, no tan comunes hace
algunas décadas atrás.
Más bien, el problema es la creciente sensación dentro de los círculos académicos,
de negocios y políticos que la economía no está utilizando todo su potencial como ciencia.
Muchas de la grandes ideas y teorías han superado ya el siglo, y se siguen usando, muchos
de estos modelos matemáticos están basados en supuestos poco realistas o que contradicen
la data real. No se trata de denigrar las contribuciones del pasado, sino decir que la
economía puede hacerlo mejor y que ya es tiempo de avanzar.

Defining Traditional Economics – Definiendo la Economía Tradicional
En general la Economía Tradicional es aquella que se puede encontrarse en textos
universitarios, discusiones en los medios, y en los pasillos de cualquier gobierno o empresa,
la corriente académica actual de la economía (mainstream view). Los textos presentan una
visión consensuada de la profesión e incluyen ideas básicas que cualquier persona que se
introduciendo al campo necesita saber. Pero inevitablemente omite material más avanzado,
por lo que es limitada. La Economía Tradicional se refiere al núcleo histórico de la
economía, ideas ya han sido adjudicadas que han recibido el Premio Nobel. Todo lo que
está sobre esta base (después de ella), sobre lo tradicional, se refiere como Economía
NeoTradicional.
Ya habiendo aclarado lo que conforma la Economía Tradicional, cabe destacar que
inevitablemente todo lo que es o no incluido dentro de ésta es un tanto subjetivo, existe una
zona gris de ideas que mitad dentro, mitad afuera.

Pin Making and the Invisible Hand – La Mano Invisible
Adam Smith si bien no fue el primer economista (el filósofo griego Xenophon fue el
que acuño la palabra economía proveniente del título de su obra, Oikonomikos) sin
embargo el economista escoces fue el más conocido e influyente. Su primer trabajo
significativo no fue en economía sino en filosofía moral, en 1759 publicó The Theory of
Moral Sentiments. Su estadía en Francia y en particular su cercanía con los fisiócratas (un
grupo intelectual que proclamaba la idea de que los gobiernos debían limitar su
interferencia en la economía) influyeron en sus ideas, las que se materializarían con su
famoso trabajo The Wealth of Nations (La riqueza de las naciones). El libro fue publicado
en 1776 y fue instantáneamente reconocido como un gran trabajo.
Hay dos fundamentales preguntas que los economistas se han hecho a lo largo de la
historia de este campo: Cómo la riqueza es creada, y cómo la riqueza es asignada. Smith
orienta ambas en su obra. Su respuesta a la primera pregunta fue simple pero poderosa: el
valor económico es creado cuando las personas toman materias primas de su ambiente y
entonces, a través de trabajo, las convierte en algo que las personas quieren. La gran idea de
Smith fue que el secreto de la creación de riqueza fue mejorando la productividad del
trabajo. La mayor cantidad de bienes que se podían hacer en una hora, será la riqueza que
se obtendrá, y para eso se requería de dos cosas: la división del trabajo y la especialización
de este. Smith notó que la especialización de los trabajadores y la cooperación permitían
aumentar considerablemente la productividad.
El crecimiento de la población incrementaría la riqueza total de la sociedad tanto
como la cantidad de mano de obra. Aumentando la riqueza en una base por persona
requería incrementar la productividad, y para incrementar ésta última se necesitaba la
especialización. Ésta lógica lleva a Smith a la segunda gran pregunta de la economía: qué
determina cuanta riqueza y recursos son asignados en una sociedad. Si crear riqueza
requiere especialización, entonces la especialización requiere intercambio, después de todo,
los trabajadores no consumen lo que crean, ellos han de comerciar por otros bienes que
necesiten.
Para Smith, siendo un filósofo moral, la pregunta no era cómo los recursos son
asignados, sino cómo deberían ser asignados. Cuál es una justa asignación de recursos para
ambos, para el individuo y para la sociedad como un todo. Para Smith, desde el punto de
vista individual, el mecanismo de asignación se basó el hecho de que las personas
persiguen su propio interés, después de todo, las personas eran las únicas que podían juzgar
su propia felicidad. Así, la mejor forma de asignar los recursos para la sociedad como un
todo, es la que es capaz de utilizar los recursos de forma más eficiente, maximizando así la
riqueza total de la sociedad.
La visión de Smith sobre cómo debería lograrse este objetivo fue radical (y para
algunas personas aún lo es) pero era él fue claro, los mercados competitivos eran los
mecanismos más justos moralmente para asignar los recursos de la sociedad. El discutió
que si las personas se les dejaban comerciar libremente, el interés propio los conduciría a
proporcionar bienes y servicios que las personas necesitaban. Más aún, la combinación de
competencia y fin de lucro los conduciría a proporcionar bienes y servicios de la manera
más eficiente posible. Cada individuo está continuamente tratando (imponiéndose a sí
mismo) de encontrar el empleo más ventajoso del capital (cualquiera sea) que pueda
disponer.
Smith discutió que esta búsqueda del interés propio traería beneficios para toda la
sociedad en s conjunto: “El mercader busca sólo su propio beneficio, y él está, como en
muchos otros casos, guiado por una mano invisible que lo promueve y de la que al final
nunca tuvo intención de ser parte…al perseguir su propio interés frecuentemente promueve
el de la sociedad mucho más eficazmente que si de hecho intentase fomentarlo el mismo”.
La mano invisible que guiaría a la sociedad a alcanzar resultados más eficientes en
la asignación de recursos era la acción del mecanismo de los mercados competitivos. Para
Smith el precio era un mecanismo clave, ya que a través de él, productores y consumidores
podían relacionarse en el mercado. Si había poca oferta para la demanda disponible,
entonces los precios subían, así los productores incrementar su producción y los
consumidores disminuyen su consumo. Si por el contrario, la oferta era alta para la
demanda disponible, los precios bajaban, llevando a los productores a disminuir su
producción y a los consumidores incrementar su consumo. Llega un punto en que el
mercado alcanza un precio al que estas “dos fuerzas en oposición” (productores y
consumidores) llegan a un equilibrio: la oferta satisface a la demanda y el mercado se vacía
(use el concepto que usaba Muga).
Así, Smith concluyó que al combinar el interés individual y el actuar de los
mercados competitivos, naturalmente conseguirían a la economía encontrar ese punto de
equilibrio.

A Healthy Balance – Un equilibrio sano
La noción de economía como un punto en constante equilibrio que es capaz de
progresar naturalmente fue un concepto clave que nació de la Economía Tradicional y que
resuena hasta el día de hoy. La competición por una cantidad finita de recursos conlleva
inevitablemente a la existencia de fuerzas opuestas. Así. En s. XVII, el financiero irlandés
Richard Cantillon, sostuvo que el crecimiento de la población y la capacidad de la tierra
para producir alimentos constituían fuerzas opuestas. Creía que la escasez y la
sobrepoblación causarían que los sueldos y precios se autoajustaran a un punto en que la
economía alcanzaría un equilibrio. Hacia el s. XVIII, el intelectual francés François
Quesnay (líder de los fisiócratas) consideró que la tensión central estaba entre la
agricultura, la manufactura, y aristocracia terrateniente. Con su famoso Tableau
Economique (básicamente un diagrama de flujos de la economía), Quesnay declaro ser
capaz de calcular los precios y niveles de producción que llevaban a la economía a
equilibrarse. Para él una “economía balanceada” era un “economía sana”. Para Smith la
tensión central se encontraba entre productores y consumidores.
Mientras Smith describía el rol de los mercados en alcanzar el equilibrio entre oferta
y demanda, él no describió en detalle el proceso de toma de decisión, cuánto producto
podía ofertar la acción del interés individual de los productores, o cuánto producto podía
demandar la acción del interés individual de los consumidores. Las principales ideas sobre
este asunto serían abordadas por dos contemporáneos clásicos de Smith, Jacques Turgot y
Jeremy Bentham.
Jacques Turgot fue ministro en el gobierno de Luis XV y fue un famoso promotor
del laizzes-faire (ideas que consideraban que el gobierno debía minimizar su interferencia
en el actuar de los mercados). En 1767 el observó que si un granjero simplemente arrojaba
semillas en un pedazo de tierra, el lograría obtener una pequeña siembra de este. Si él
cultivaba la tierra solo una vez antes de sembrar, el obtendría un siembra mucho más
grande. Si el la cultiva dos veces, el no duplicar, quizás triplicaría sus salidas. El granjero
así podía cultivar cada vez más y más, consiguiendo progresivamente siembras más
grandes. Sin embargo llegado cierto punto el suelo se agotará y cada unidad de esfuerzo
incrementada invertida por el granjero producirá cada vez menos retornos. En base a estas
observaciones Turgot articulo lo que sería conocida como la ley de rendimientos
decrecientes. En la mayoría de los procesos de producción, incluyendo la siembra, la
manufactura o los servicios de negocios llegado hasta cierto punto al aumentar las entradas
de un factor particular (trabajo, materias primas, maquinaría) hace que progresivamente se
obtenga menos salidas en comparación con las entradas. Así la ley de rendimientos
decrecientes se convirtió en una fuerza crítica del equilibrio económico, ya que dado un
precio, el productor podrá incrementar sus entradas (y así sus salidas) hasta que no valga la
pena hacerlo. En resumen, la conclusión fue que debía producir lo justo y necesario, ni más,
ni menos.
Aproximadamente al mismo tiempo, el filósofo inglés, Jeremy Bentham, estaba
haciendo una similar contribución, pero desde el lado de la demanda. Tal como Smith,
Bentham se definió a sí mismo como un filósofo moral y político. Smith había identificado
el interés propio como una fuerza motivadora y guía de la economía, pero no tenía mucho
que decir sobre cómo se reflejaba esto en la toma de decisiones. Bentham discutió que
perseguir el interés propio era una actividad racional basada en el cálculo del placer y el
dolor, cantidad a la que llamo utilidad (no confundirse con el concepto contable). Así el
concluyó que las decisiones económicas eran resultado de un cálculo individual en base a
qué acciones maximizarían su propia utilidad. Sus ideas desarrolladas por Bentham fueron
ampliamente seguidas durante la última parte del s. XVIII por intelectuales y políticos
quienes sintetizaron estas ideas en lo que sería conocido como Utilitarismo, que pensaba
que la sociedad debía organizarse de manera de maximizar su utilidad colectiva, o
felicidad.
Unos cincuenta años después, el economista alemán Hermann Heinrich Gossen,
basándose en las ideas de Bentham, concibió la ley de la utilidad marginal decreciente.
Ésta en esencia fue un giro a la ley de Turgot. Mientras que Turgot nos mostraba como los
beneficios disminuían al aumentar la productividad. Gossen nos mostraba como también
los beneficios disminuían al aumentar el consumo. Por ejemplo si alguien tiene hambre,
compra una manzana y la come, su consumo le proporciono satisfacción, o utilidad. Si esa
persona aún tuviera hambre, compraría una segunda manzana, y quedaría nuevamente
satisfecho. De acuerdo a la ley de la utilidad marginal decreciente, esta satisfacción
incrementaría cada vez menos, hasta el punto en que ya no valdría la pena gastar más.
Mientras que un granjero incrementará su producción si el precio sube y la reduce si éste
baja, así cuando un consumidor dice “que ya no lo vale” y detiene su consumo va ser más
alto o bajo, dependiendo del precio. De esta manera si la demanda cae, el precio sube y
viceversa.
La combinación de la ley rendimientos decrecientes en la producción y de la
utilidad marginal decreciente en el consumo le da al mercado un mecanismo natural de
equilibrio. Así, el precio es una pieza de información clave para que los productores y
consumidores puedan comerciar. Si el precio crece, simultáneamente bajará el nivel
consumo de los consumidores y aumentará el nivel de producción de los productores,
mientras que si el precio cae, sucede lo mismo pero al revés.

De esta manera acaba, el periodo Clásico de la economía, con un completo y
convincente marco de referencia que describe como los mercados se vacían, y como las
necesidades de consumidores y productores influyen en este progreso natural en que se
alcanza un punto que satisface a ambas partes. Pero aún permanece una importante
pregunta sin responder: para una producto determinado, un conjunto dado de utilidades y
un proceso de producción dado ¿Exactamente qué precio debería ser? ¿Podríamos
calcularlo? ¿Podríamos predecirlo?

Dreams of a New Sciencie – Sueños sobre una nueva ciencia
El trabajo de los economistas Clásicos fue seguido de cerca por la Era de los
Marginalistas (entre 1830-1930). La figura central de este periodo fue el francés Léon
Walras. Inspirado por su padre, un gran admirador de la ciencia, y luego de haber fracasado
en el pasado, creyó que podía entregarle a la economía bases más científicas. No fue hasta
1872 cuando completó su obra maestra, Element of a Pure Economics. Antes de esta obra
la economía no era un campo matemático. Muchos de los económicas que antecedieron a
Walras, como Smith o Bentham, se consideraban a sí mismos más filósofos que científicos,
y las matemáticas del periodo Clásico generalmente se limitaban a unos cuantos ejemplos
numéricos y un poco de algebra, nada más sofisticado que eso. Walras y los Marginalistas
cambiaron radicalmente eso. Ellos vivieron en una era de gran avance científico. Siguiendo
la línea dejada por Newton, una serie de científicos y matemáticos, incluyendo a Leibniz,
Lagrange, Euler y Hamilton, desarrollaron un nuevo lenguaje matemático utilizando
herramientas como ecuaciones diferenciales para describir un amplio rango de fenómenos
naturales. Así, Walras en comparación con sus compatriotas estaba convencido que si las
ecuaciones del cálculo diferencial podían capturar las nociones del movimiento de planetas
y átomos del universo, las mismas nociones podrían capturar de igual manera las nociones
de la mente humana en la economía.
En particular Walras vio un paralelo entre la idea en equilibrio de la economía y el
equilibrio en la naturaleza, el equilibrio conceptual entregado por la física. Volviendo al
ejemplo del bowl y la bola, la bola se encontraba en equilibrio cuando todas las fuerzas
interactúan se cancelaban las unas a las otras. De esta manera el equilibrio de un sistema
podía ser alcanzado cuando las fuerzas pertenecientes a él podían ser anuladas.
Los sistemas físicos poseen una variedad de tipos de equilibrios. Equilibrio
inestable, por ejemplo equilibrar un lápiz con el dedo, y equilibrio dinámico, que se
comporta como cuando un planeta viaja en una órbita estable, la fuerza gravitacional de la
estrella atrae al planeta hacia dentro y exactamente anulada por la fuerza centrífuga
producida por el movimiento del planeta, tirándolo hacia el exterior.
Uno de los objetivos de Walras al conectar las matemáticas y la economía era hacer
de la economía un sistema predecible. Lamentablemente, estados de equilibrio inestables
eran difíciles de predecir, un pequeño cambio en el sistema lo envía directamente en otra
dirección. Walras buscaba predictibilidad, y eso significaba que necesita de un punto de
equilibrio estable. Específicamente, Walras vio al equilibrio entre oferta y demanda en el
mercado metafóricamente como un equilibrio entre fuerzas en un sistema de equilibrio
físico. Él conjeturó que para cada producto transado en el mercado, había un precio, un
punto de equilibrio, en que los comerciantes satisficieran al mercado cuando este se
vaciará. De esta manera los precios en el mercado podían predecirse en un único punto de
equilibrio.
En la construcción de su modelo de equilibrio, Walras dejo de lado la producción de
la economía y se enfocó en el comercio entre consumidores (no entendí eso de la mitad).
En este modelo se asume que ya existen los bienes en la economía y que el problema está
en determinar los precios y cuanto de estos bienes serán asignados entre los individuos
involucrados. Si se imagina un cuarto lleno de personas donde cada persona posee una
cantidad de bienes disponibles en el mercado, además cada persona tiene asignada una
utilidad a cada uno de esos bienes. Dada la cantidad inicial de bienes que cada individuo
posee es esperable que hay comercio entre ellos. Walras considero este deseo por comerciar
como señal de que el mercado no se encontraba en equilibrio, lo que significa que una
diferente asignación de estos bienes podría eventualmente hacer felices a todos. El
problema entonces es encontrar esa asignación de bienes y encontrar el precio por el cual
los individuos podrán transar para pasar de su asignación inicial a una más satisfactoria (es
decir de mayor utilidad) para todos. Ese nuevo estado estaría equilibrado dado los bienes y
precios disponibles cuando todos estén satisfechos en lo posible y ninguno quiera comerciar
más.
Para hacer el proceso más organizado (y matemáticamente más simple), Walras
imagino el proceso como una subasta. Él asumió que uno de los bienes de la economía
podía ser utilizado como forma de dinero, y entonces el subastador podía asignar precios a
cada uno de los bienes en términos de ese bien base, el subastador comenzaría de esta
manera a hacer ofertas para cada bien. Si había más demanda que oferta, él subiría el
precio; si había más oferta que demanda, él bajaría el precio. Él podría hacer esto para cada
uno de los bienes en la economía hasta alcanzar un punto en que la oferta y demanda
estuvieran en equilibrio. Con todos los precios fijados, solo entonces cada uno comerciaría,
asegurando así que todos los participantes maximizaran el valor que recibieron de su
intercambio. Así el intercambio pasó de un estado inicial fuera del equilibrio a un estado de
equilibrio, más feliz. Walras llamó a este estado punto general de equilibrio.
Las ideas de Walras fueron novedosas, revolucionarias en su uso de sofisticadas
ideas matemáticas provenientes de la física. Si uno aceptaba los supuestos de Walras sobre
que las personas tenían diferentes utilidades, y que eran racionales e individualistas
(buscaban el interés propio) en la manera de maximizar aquellas utilidades, entonces uno
podría predecir con precisión matemática como ellos transarían y qué precios fijaría la
economía. El costo de suponer esta buena voluntad para hacer comercio que Walras planteó
por el bien de hacer matemáticamente más predecible marcó el camino a seguir para la
economía para el segundo siguiente siglo.

As Predictable as Gravity – Tan predecible como la gravedad
Walras no fue el único economista que durante este periodo buscó en los libros de
física inspiración. El inglés William Stanley Jevons al igual que Walras se convenció que la
economía necesitaba convertirse en una ciencia matemática. Los recientes descubrimientos
en materia de energía y física, en particular sobre gravedad, magnetismo, y electricidad
desarrollados por Faraday y Maxwell en los llamados “campos de fuerza”. Por ejemplo,
una masa como el Sol tenía un campo gravitacional que atraía objetos a él, mientras más
grande era la masa del objeto, más grande era el campo gravitacional de fuerza. Jevons vio
el interés propio como una fuerza muy parecida a la gravedad. “La utilidad solo existe
cuando hay, por un lado una persona que desea y en el otro la cosa deseada…Tal como la
fuerza gravitatoria de un cuerpo material depende no solo de la masa de ese cuerpo, sino de
las masas, posiciones relativas y distancias que rodean a los cuerpos materiales, así la
utilidad es una atracción entre el ser deseante y lo que desea”.
Jevons tomó las nociones de utilidad de Bentham, junto con la teoría de los
rendimientos decrecientes para consumo de Gossen en su obra Theory of Political
Economy, en 1871. Utilizó ecuaciones derivadas de la teoría de campos para llevar sus
ideas desde el ámbito filosófico y político al de los modelos matemáticos. En términos
simples, Jevons quería hacer del comportamiento humano algo predictible como la
gravedad. En razón de cómo predecir cómo se mueve un objeto en un campo gravitacional,
uno debía entender dos cosas: la dirección en la que la gravedad está actuando y la forma
de las restricciones involucradas en el movimiento del objeto, volviendo al ejemplo del
bowl y la bola, estas restricciones vienen dadas por la forma de bowl, la dirección está dada
por la gravedad que jala a la bola hacia abajo, conociendo estas condiciones es posible de
cierta manera predecir el movimiento de la bola.
La idea de Jevons respecto al interés individual como una fuerza, como la gravedad,
nos empuja a maximizar nuestra felicidad o utilidad. A su vez vivimos en un mundo de
finitos recursos, y esto restringe nuestras acciones. El truco para encontrar la combinación
de bienes y servicios que maximice nuestra felicidad a pesar de nuestras restricciones está,
al igual que en el modelo de Walras, en usar el mercado para llegar a este estado de
equilibrio.
La contribución de Jevons fue la representar el problema económico de decisión
como un ejercicio de optimización (con restricciones evidentemente). Dada la cantidad
disponible, un consumidor puede calcular que cantidades de varios bienes puede hacerlos
más felices. Desde la perspectiva de Jevons, las diferencias de las utilidades individuales,
generan un tipo de potencial energía para el comercio. En su obra el escribió. “La noción de
valor es a nuestra ciencia lo que la energía es a la mecánica”. Tal como la bola en el bowl
busca su estado de menor energía bajo las restricciones entregadas por la forma del bowl,
los seres humanos buscan maximizar sus estados de felicidad dadas las restricciones del
mercado en cuanto a la cantidad finita de recursos que esa posee.

The Panglossian Economy – La economía Panglossiana
Adam Smith postuló que el interés propio dirigía los mercados aun estado de
equilibrio, un estado estable donde los precios son acordados, las transacciones son hechos
y los mercados vaciados. Walras demostró que este estado de balance podría ser
considerado como un punto de equilibrio que podía ser matemáticamente calculado. Jevons
nos mostró que las personas intentan maximizar sus felicidad en un mundo de diferentes
utilidades individuales y finitos recursos, donde el nuevamente el equilibrio sería alcanzado
gracias al mercado. Smith fue aún más lejos, considero de esta manera se generaría el mejor
resultado posible para la sociedad como un todo.
Wilfredo Pareto fue un italiano contemporáneo de Walras y Jevons. Habiendo sido
entrenado como un ingeniero y habiendo escrito su disertación doctoral en “el equilibrio
elástico de los cuerpos sólidos”, también fue versado en física, sin embargo su contribución
más grande se encuentra en el mundo de la economía.
Desde la publicación de la Riqueza de las Naciones que los economistas han
querido determinar si los mercados competitivos realmente maximizan los beneficios
sociales, y si lo hacen, bajo qué circunstancias. A pensar que Jevons contribuyo
significativamente en el tratamiento teórico de la utilidad, estaba el problema de que la
utilidad no se podía medir.
Pareto abordo este problema a través de un ingenioso argumento lógico. El razonó
que existían cuatro tipos de intercambios entre las personas:
1. Es un intercambio ganar-ganar, donde ambas partes son favorecidas, en este caso es
claro que el beneficio aumentó.
2. Hay intercambio, en el cual cada una de las partes es favorecida, pero ninguna
pierde, y nuevamente inequívocamente el beneficio aumentó.
3. Existe intercambio, en el cual no hay aumento, una de la partes pierde, y en este
caso inequívocamente el beneficio disminuyó.
4. Hay un intercambio, algunas partes ganan y otras pierden, pero sin la habilidad de
medir directamente la utilidad, es imposible determinar el impacto de este caso.
Pareto discutió que puesto que existe el consentimiento de dos personas en el
intercambio y que las personas no son estúpidas, solo les atraería comerciar si hay una
situación ganar-ganar o por lo menos una ganar-perder, en cual ambas se pueden
incrementar el beneficio de los participantes. Pareto llamó a estas situaciones de
intercambio, Pareto superior trades (no sé cómo sonaría mejor). Para Pareto el libre
mercado mantendría a las personas comerciando hasta que se hayan agotado todas las
Pareto superior trades. En ese punto se detendría los intercambios debido a que cualquier
otro intercambio empeoraría la situación de alguien, y en ese punto el mercado encontraría
un equilibrio, más tarde los economistas llamarían a este punto Óptimo de Pareto.

Así de acuerdo a las teorías de Walras, Jevons, Pareto y los demás Marginalistas, en
un mercado económico los participantes son libres de decidir el estado en que ellos están
satisfechos en lo posible, dados los recursos disponibles. Así este intercambio llevaría a la
economía de un estado de equilibrio. El gran logro de los Marginalistas fue convertir a la
economía en una teoría matemática.


The Neoclassical Synthesis – La síntesis neoclásica
Durante el cambio de siglo, el economista ingles Alfred Marshall conecto el modelo
de Jevons de un solo mercado (Equilibrio parcial) con el modelo de Walras de mucho
mercados interconectados en una economía (Equilibrio general). También fue el
responsable de los primeros modelos gráficos de cruce de curvas de demanda y oferta. En
1930 John Hicks, sintetizó el trabajo de Walras, Marshall y Pareto en un teoría coherente en
su obra Value and Capital.
En 1941 Paul Samuelson, tomo la síntesis de Hicks y agrego innovaciones en su
obra Foundations of Economic Analytics, delineando lo que se convertiría en el modelo
estándar del trabajo de los mercados. La utilidad se había convertido en un concepto
nuclear de la teoría económica, sin embargo esta seguía siendo inobservable y no medible.
Pareto y Hicks habían ya desacreditado la idea de que ésta fuera una unidad fija de medida.
Samuelson consideró que no tenía que mirar dentro de las cabezas de las personas para
medir la utilidad directamente, ya que las personas revelan sus preferencias en las
decisiones que toman. Lo único que uno tiene que hacer es asumir que las personas son
lógicas y consistentes en sus comportamientos. Samuelson resolvió así reemplazar la teoría
de la utilidad con un conjunto de reglas lógicas para ordenar las preferencias de las
personas. Esas ideas fueron la base de la fundación de la teoría del comportamiento del
consumidor en la Economía Tradicional y la columna vertebral de esta noción es que las
personas son racionales en sus elecciones económicas.
En 1954 Kenneth Arrow y Gérard Debreu, conectaron la noción de equilibrio
general de Walras con el concepto de optimalidad de Pareto, creando la Teoría Neoclásica
del equilibrio general. El cual mostraba que todos los mercados en la economía en
economía juntos se coordinarían automáticamente en un conjunto de precios que fueran un
óptimo de Pareto para toda la economía como un todo, y esto ocurriría aun habiendo
incertidumbre en los mercados. Esta coordinación automática ocurre porque los mercados
están conectados los unos a los otros por la habilidad de algunos bienes de actuar como
sustitutos de otros y por la tendencia de algunos bienes de ser consumidos de forma
complementaria. Arrow y Debreu consideraron que el precio se comporta como un sistema
nervioso, transmitiendo señales sobre la oferta y demanda a través de la economía, y que el
interés propio reacciona a esos precios e inevitablemente conduce al sistema a encontrar un
punto de equilibrio social óptimo, la mano invisible.
El logro más importante de las ideas de Arrow y Debreu fue el poderoso resultado
construido fue basado solo en unos pocos axiomas. Algunos supuestos fueron bastante
controversiales, como que no podía haber trabajo o consumo negativo. Algunas de ellas
fueron aún más problemáticas, por ejemplo el teorema asumía que cada no estaba dotado al
menos una cantidad razonable de cada producto, existen mercados en futuro para cada uno
producto y servicio, que cada no es extremadamente racional en tomar sus decisiones
(calcular), y además conoce las probabilidades de todos los posibles estados futuros en el
mundo. Tal como en el modelo de Walras, esas suposiciones eran necesarias para
simplificar el modelo, los que no consideraban por ejemplo, uniones de trabajadores,
regulaciones gubernamentales, impuestos, industrias monopólicas, etc. Entre más nos
acercábamos aun mercado de competencia perfecta, sin distorsiones ni interferencias, más
cercano nos encontraremos al punto de equilibrio óptimo.
En la década de 1960, emergió una amplia y completa teoría que comenzó con
suposiciones axiomáticas sobre unidades individuales de consumidores y productores y ha
construido conclusiones generales sobre los mercados y las economías. Los economistas se
refieren a tales teorías de “subidas-bajadas” sobre los individuos y mercados como
microeconomía. Mucho trabajo también había estado ocurriendo durante este periodo en
macroeconomía, donde los economistas observan la economía desde arriba abajo,
resolviendo cuestiones sobre desempleo, los ciclos económicos y sobre como la tasa de
interés y la inflación están conectadas. Esos temas volverían a ser tratados en los años
siguientes por los economistas, al aplicar técnicas Neoclásicas de microeconomía a la
macroeconomía.

From Allocation to Growth – De la asignación al crecimiento
Volvemos a las dos grandes preguntas de la economía, la primera ha sido
respondida en parte por los avances hechos entre el periodo Clásico de Adam Smith y la
mitad del s. XX, con las ideas de Samuelson y Arrow, la primera pregunta, sobre como la
riqueza es creada, fue principalmente eclipsada por la segunda, cómo la riqueza es
asignada. Los modelos de Walras, Jevons, Pareto comenzaron con los supuestos de que
esas economías ya existían, productores tenían recursos, y los consumidores varios
productos a su haber. Por lo tanto, los modelos han visualizado el problema de cómo
asignar la finita cantidad de riqueza de la economía de manera de proveer el máximo de
beneficios para cada uno. Una razón importante para este enfoque en la asignación de
recursos fue que las ecuaciones matemáticas de equilibrio (importadas de la física) eran
ideales para resolver el problema de asignación, sin embargo fue más complicado de
aplicarlas para explicar el crecimiento. Los sistemas en equilibrio están definidos por un
estado de reposo, mientras que el crecimiento implica cambio y dinamismo.
El economista austriaco Joseph Schumpeter reconoció esta contradicción entre
equilibrio y crecimiento. Schumpeter fue simpatizante de las nociones de equilibrio de
contemporáneos neoclásicos, pero él no creía que este fuera el marco correcto para
responder la cuestión del crecimiento. La perspectiva neoclásica era demasiado estática.
Las firmas daban por asumido que las tecnologías y conjuntos de productos eran fijos, y
todos lo que hacían era calcular cantidades de producción que podía maximizar sus
beneficios. Para Schumpeter el crecimiento económico no se trataba sólo de incrementar las
cantidades producidas, la innovación debía jugar un rol importante.
Los neoclásicos tendieron a entender la innovación como un proceso externo o
factor exógeno, una variable casi aleatoria que afectaba la economía. Schumpeter en
cambio creía que la innovación tenía que ser vista como un proceso interno, como un factor
endógeno, de la economía, fundamental para su entendimiento. De acuerdo a Schumpeter,
los progresos tecnológicos ocurren en una secuencia azarosa de descubrimientos. La
comercialización de una nueva tecnología, sin embargo, enfrenta numerosas barreras, que
varían desde la necesidad de financiamiento a la intransigencia de viejos hábitos y
mentalidades. El origen de la riqueza según Schumpeter, recae en los “heroicos” esfuerzos
de empresarios. La creación de riqueza “Schumpeteriana” ocurre cuando personas como
Richard Arkwright (La máquina de hilar), Henry Ford, Thomas Alva Edison y Steve Jobs
luchan contra las posibilidades de convertir sus tecnologías en exitosas empresas
comerciales.
Mientras que la descriptiva riqueza de las ideas de Schumpeter sigue resonando
hasta de hoy, él jamás pudo ser capaz de traducir sus teorías al lenguaje rigurosos de las
matemáticas. Esa carencia hizo que la teoría del crecimiento permaneciera interrumpida por
los siguientes cuarenta años hasta el arribo Robert Solow. A diferencia de Schumpeter,
Solow no sufrió de esa falta de rigor matemático, logró conciliar al crecimiento con la
teoría Neoclásica. El anterior trabajo matemático sobre crecimiento había sido bastante
simplista en asumir que la productividad del capital, es decir, los retornos que uno recibe de
invertir en ciertos factores (equipamiento, máquinas, herramientas, etc.) era constante. Este
supuesto era poco realista. Cambios en las tecnologías a través de la historia han provocado
dramáticos incrementos en la productividad del capital. Solow quería de alguna manera
incorporar este importante efecto. Sin embargo, pensaba diferente que Schumpeter, quien
veía a la innovación como una fuerza desequilibradora. Solow quería considerar a la
innovación de una manera que fuera consistente con la teoría Neoclásica y que mantuviera
la idea de equilibrio en la economía.
Crecimiento y equilibrio no suenan como conceptos demasiado compatibles. Solow
reconcilio estas dos formas de ver a la economía viéndola como un equilibrio dinámico, o
lo que llamo crecimiento equilibrado (como un equilibrista, capaz de avanzar y mantener el
equilibrio a través de un vara). Él concibió dos variables claves en el modelo como
exógenos: la tasa de crecimiento de las personas y la tasa de cambio de tecnología. Esas dos
variables impulsaron la tasa de crecimiento. Solow entonces mostro que otros factores en la
economía, como la tasa de ahorro y la cantidad total de capital de una economía, se
equilibrarían automáticamente en respuesta a cambios en el crecimiento de la población y
tecnología. En el modelo de Solow el rol que hace equilibrar la economía lo tiene el
mercado para el trabajo y capital, los cuales trabajan para mantener todo en un punto de
equilibrio Pareto óptimo, aun cuando la economía crezca.
El modelo de Solow era consistente con el de Adam Smith en cuanto a que mientras
la población crecía, aumentaba también la riqueza total de una nación, solo al mejorar la
productividad un país podría hacer a una nación más rica en una base per cápita, no se trata
de cuánto capital puede hacer más rica a una nación, sino que la clave está en la
productividad. Los países occidentales no se volvieron ricos por azar, se volvieron ricos
gracias a un circulo virtuoso en el cual el mejoramiento de la tecnología conduce a un
capital más productivo, el cual a su vez conduce a un mayor ahorro, esto ayuda a la
inversión de capital. Sin un crecimiento en la tecnología, el capital solo crecería en
proporción a la población, y la riqueza simplemente se estabilizaría. Robert Solow había
descubierto el conocimiento de la economía.
El trabajo de Solow resaltó el interés en el tema del crecimiento. A mediados de la
década de 1980, Paul Romer, insatisfecho con el origen del crecimiento del modelo de
Solow, basado en la tecnología, estaba tan frustrado como Schumpeter por considerarlo
como un factor exógeno. Romer considero que la tecnología debía ser un factor endógeno.
Además descubrió que la energía que motivaba el crecimiento no era el emprendimiento
propuesto por Schumpeter, si no naturaleza de la tecnología en sí misma. Él notó que la
tecnología era acumulativa, y que podía mejorar en términos de calidad. Mientras más
cosas sabíamos, más grande sería la base de conocimiento humano. El conocimiento fue
considera como una fuente de rendimientos crecientes, a diferencia de otras industrias y
procesos de producción, el conocimiento en cuanto más era, mayores eran los beneficios.
Esta lógica reversa de las ideas de Romer, eran un círculo virtuoso de retroalimentación
positiva, implicaba que la sociedad debía invertir más en tecnología.

The Legacy of Traditional Economics – El legado de la Economía Tradicional
Al final del s. XX, la Economía Tradicional fue dominada completamente por el
paradigma Neoclásico con sus nociones fundamentales de optimización y racionalidad.
Consumidores y productores tomando decisiones en un mundo de finitos recursos y (con
excepción de la inversión tecnología) elecciones de producción limitadas por rendimientos
decrecientes. La combinación de interés propio y restricciones condujeron a la economía a
un punto Pareto óptimo de equilibrio. La metodología del análisis económico fue dominada
también por el uso de pruebas matemáticas que comenzaron de un conjunto de supuestos y
que entonces construyeron lógicamente una serie de conclusiones. La teoría Neoclásica del
crecimiento liderada por Solow, busco responder una respuesta sobre la creación de la
riqueza, mientras que la teoría Neoclásica del equilibrio general de Arrow y Debreu por su
parte se encaminaron a responder a cómo se debía asignar la riqueza. Esos modelos por
supuesto sufrieron muchas variaciones, incluyendo modelos que reflejan la incertidumbre
de la competencia imperfecta e información incompleta.
La ambición de los economistas del s. XX los llevaron a crear un conjunto de
rigurosas y bien definidos modelos matemáticos para describir el trabajo de la economía. El
sueño de integrar completamente las perspectivas micro y macro desde el paradigma
neoclásico no hubiera sido completamente realizado sin la consistencia entregada el marco
teórico y los supuestos desarrollados por esta mirada.
El paradigma tradicional sin dudas ha tenido un impacto importante en el mundo de
las políticas públicas, los negocios, finanzas, gobiernos, etc. De igual manera, los conceptos
entregados por las teorías de la Economía Tradicional, comúnmente son utilizadas para
informar decisiones en el mundo de los negocios, decisiones que van desde generar
estrategias competitivas hasta decisiones de fusión o adquisición. No es exagerado pensar
que cientos de miles de millones son comerciados cada día en los mercados financieros
usando cálculos provenientes de teorías la Economía Tradicional. Las ideas de la Economía
Tradicional han hecho tremendas contribuciones al entendimiento de la economía y de la
sociedad en general.
















Capítulo 4: The Big Picture - La Gran Imagen
Epstein and Axtell, querían ver si podían simular la vida económica en una
simulación computacional.
Querían volver al principio de los principios, tratando de encontrar las condiciones
mínimas requeridas para generar una reacción en la actividad económica.

La simulación consiste en lo siguiente:

Una isla cuadrada cuadriculada de 50x50 (como un ajedrez), poblada de náufragos,
en donde existía un sólo recurso alimenticio: Azúcar, en donde cada cuadrado de la isla
contaba con cantidades distintas de ésta. Las cantidades máximas de las pilas de azucar son
de 4[u] la máxima y 0[u] la mínima. Las pilas de azucar estan organizadas en dos grandes
montañas, una en la esquina noreste (4[u]) y otra en la esquina sudoeste (3[u]). Entremedio
de las dos montañas se encuentra la zona “badlands” (tierras malas), un área con muy poca
o nada de azúcar.

Tiene tres características esenciales del mundo real:
1. Noción del espacio físico: Pueden moverse al norte, sur, este u oeste.
2. Existe una fuente de energía: Azúcar
3. El terreno está diferenciado: Existen montañas, valles, áreas fértiles y desiertas.

Los náufragos - también llamados agentes- son una simulación, pero aún así comparten
características con las personas reales. Éstos sólo pueden hacer tres cosas: buscar azúcar,
moverse, y comer azúcar. Cada agente posee un metabolismo para digerir el azúcar.

Los agentes poseen un conjunto de reglas que deben seguir a medida que avanza el juego:
● No pueden ver diagonal
● Los agentes determinan de acuerdo a su visión, cuál cuadrado tiene mayor azúcar
● Si el agente come más azúcar de la que quema, ésta se acumula en cuentas de
ahorro de azúcar. Si come menos, usará estas reservas
● Si las reservas de azúcar de un agente llegan a cero, éste se muere. De lo contrario,
el agente vive hasta que alcanza una edad máxima

Cada agente posee una distinta “dotación genética”, que determina cuánta azúcar puede
quemar, cuantos cuadrados hacia adelante puede ver, etc. Un agente con buena visión ve
seis cuadrados, mientras uno con mala visión sólo puede ver un solo cuadrado. De la misma
forma, un agente con bajo metabolismo necesita sólo una unidad de azúcar por turno del
juego para sobrevivir, mientras que uno con rápido metabolismo (malo) requiere cuatro
unidades. La visión y el metabolismo son distribuidos aleatoriamente a la población, por
lo que la población de agentes es heterogénea.
Cuando el azúcar es consumida, crece nuevamente como un cultivo a la velocidad de una
unidad por turno.
El juego comienza con 250 agentes distribuidos aleatoriamente en Sugarscape -
paisaje de azúcar -, nombre de la isla.
Luego de comenzado el juego, los agentes se organizaron rápidamente en dos
concentradas “tribus”, una en cada montaña, cosechando eficientemente el cultivo de
azúcar.

The Rich get Richer - Los Ricos Se Hacen más Ricos

Una de las variables que ellos habían considerado, era la salud de los agentes -
cuanta azúcar tenían los agentes en sus reservas en un determinado momento-. Con el pasar
del tiempo, la distribución que en un principio se veía pareja, cambió drásticamente. En
donde se apreciaba que solo dos personas concentraban entre 243 y 270 lotes de azúcar, y
122 personas entre 0 y 27 lotes de azúcar. Muy similar a la distribución de Pareto- en donde
80% de las riquezas las concentra el 20% de la población.
Epstein and Axtell se hicieron la pregunta: “ ¿Qué es lo que hace posible que con
las condiciones iniciales aleatorias podamos obtener una sesgada distribución de riquezas?
La respuesta que encontraron es “todo”. La distribución sesgada es una propiedad
emergente del sistema.
La diferencia surge en los caminos iniciales que toman los agentes, en donde el que
toma un mal camino al principio, continúa por ese sendero, siendo muy difícil ver un
horizonte con mayor cantidad de azúcar, mientras que el agente que escogió un buen
camino, va progresando a medida que pasa el tiempo. Este resultado es algo que los
economistas llaman inequidad horizontal. La aleatoriedad juega un rol esencial en enviar a
los agentes por distintos caminos.
Birds Do It, Bees Do It… and So Do Agents - Las aves lo hace, las abejas lo hace… y
también los agentes

Epstein y Axtell incluyeron a Sugarscape un nuevo factor: sexo.
Una vez que los agentes alcanzan “la edad fecunda” y poseen un mínimo de reserva
de azúcar, él o ella es considerada fértil. Los agentes fértiles pueden buscar en su
vecindario de un cuadrado al norte, sur, este u oeste. Si encuentran otro agente fértil del
sexo opuesto, se reproducen. El ADN del bebé es elegido aleatoriamente, mitad de la madre
y mitad del padre. El agente bebé ingiere azúcar de ambos de sus padres, mitad del azúcar
del papa y mitad del azúcar de la madre. Estos nacen en un cuadrado en blanco al lado de
su madre y padre, por lo que si los padres viven en un barrio pobre, el hijo comenzará su
vida ahí.
Luego de que esta nueva variable fuera incluida, tres cosas comenzaron a pasar:

1. Mientras unos comenzaban a morir, otros tenían cada vez más descendencia. El
promedio de visión y metabolismo eficiente comenzó a aumentar, por lo que
también aumentó la riqueza.
2. El aumento de la población comenzó a exceder la capacidad de carga de la isla. La
población se organizó y creció el hambre (comenzando a reducirse la población). La
isla se regeneró y el ciclo comenzó de nuevo
3. La brecha entre ricos y pobres se amplió aún más. Los ricos se hicieron más ricos, y
los pobres más pobres.

The Invisible Hand Comes to Sugarscape - La mano invisible llega a la Isla de Azúcar
Introdujeron un nuevo bien, las especias. Igual que antes, los agentes pueden
guardar azúcar y especias que no consumen.
Esta nueva inclusión, permitió a los agentes negociar -tratar. En cada turno, cada
agente mira un cuadrado al norte, sur, este, y oeste y pregunta a otro agente de su
vecindario si quiere negociar. No hay dinero en Sugarscape, por lo que el precio es el valor
relativo del azúcar a las especias, o viceversa. El incremento en las riquezas debido a
negociaciones es uno de las predicciones básicas de la economía, volviendo a los días de
Adam Smith.
Los agentes no pudieron quedarse en la cima de las dos grandes montañas con su
tribu. También necesitaban salir para obtener algo de especia, así como para poder negociar
con demás agentes. Éste cambio dinámico generó un tráfico de rutas de intercambio.

Equilibrum Lost - Equilibrio perdido

La interpretación correcta es que los precios en Sugarscape se mueven
dinámicamente a través de un “attractor”, pero nunca actúa en dirección al equilibrio.
Tanto como en Sugarscape, como en el mundo real, la ley de oferta y demanda es sólo una
estimada aproximación.
Uno de los principales misterios en la Economía Tradicional es por qué el volumen
negociado en ambos mercados de bienes y mercados financieros es mucho mayor que las
predicciones de la teoría. En los modelos Tradicionales, la población simplemente hace la
mínima cantidad de tratos necesarios para alcanzar el equilibrio. En Sugarscape, los agentes
tratan con otros agentes en su barrio local, nunca encontrando el equilibrio global.
El mercado en Sugarscape, opera parecido a la distribución de Pareto. Siempre hay
intercambios que pueden suceder, que harían mejor a la gente, pero no ocurren. Esto es
debido a que los agentes negocian separados en tiempo y en espacio.
En el mundo real las subastas son raras. La mayoría de las transacciones en el
mundo real son como en Sugarscape- son bilaterales, entre dos partes.
Mientras las transacciones en Sugarscape hace “levantar a todos los barcos”,
haciendo la sociedad más rica como un todo, también amplía la brecha entre ricos y pobres.

The Evolution of Hierarchy - La evolución de la jerarquía
Los investigadores permitieron el crédito y préstamo.
En Sugarscape, hay una razón para volverse prestatario. Para tener hijos. Un agente
puede ser prestador si es muy viejo para tener hijos, o si tiene más reservas de lo que
necesita para sus propias necesidades reproductivas. En un turno, un agente puede ser
prestatario si no tiene suficiente reservas para tener hijos pero que tiene un ingreso
sostenible de especias y azúcar.
Para sorpresa de Epstein y Axtell, un complejo, jerárquico mercado capital emergió
luego de esta consideración. Ellos encontraron que algunos agentes comenzaron
simultáneamente a ser prestatarios y prestadores- en efecto, intermediarios. En Sugarscape
aparecieron los bancos!.
An Economy in Silico - Una economía en Silico

Cuando ambos científicos analizaron las dos teorías, estuvieron muy de acuerdo con
el principio de correspondencia. Según el principio de correspondencia, debía surgir una
nueva teoría capaz de explicar las fallas de la teoría anterior y ofrecer nuevas ideas que la
anterior no tenía. La ley de la oferta y demanda funcionó en un modo aproximado (como en
el mundo real).

Pero quizás aún más interesante, Sugarscape también reprodujo algunas de las
principales anomalías que se encuentran en la Economía Tradicional, incluyendo
violaciones de la ley del precio único, la existencia de la desigualdad horizontal, y mayores
niveles de volatilidad de los precios y volumen de comercio que se predice la Economía
Tradicional. Ellos no asumieron a Sugarscape como un sistema equilibrado. Sugarscape
pudo llegar al equilibrio, pero no lo hizo. En cambio, Sugarscape espontáneamente se
convirtió en un complejo orden, estructura, y diversidad, incluyendo lo que había sido
considerado como tribus, mercados, rutas de comercio, mercados capitales, de los cuales
ninguno había sido programado. Sin embargo, todo esto surgió de lo individual al todo.
Una propiedad sinérgica.

Further Defining Complexity Economics - Definiendo profundamente la Economía de
la Complejidad

El trabajo de estos investigadores generó un nuevo paradigma en el campo de la
economía y del comportamiento humano. Una sociedad dinámica, de economía
evolucionaria, y de interacciones económicas. El autor define este nuevo paradigma como
el término “Economía de la Complejidad”. Ésta posee cinco “grandes ideas”, descrita en la
tabla 4-1.





Un importante aspecto de la Economía de la Complejidad, es que estas cinco áreas no
pueden ser analizadas usando solamente teoremas matemáticos. La investigación de la
Complejidad ha incluido nuevas herramientas matemáticas y de estadística, de la biologia,
fisica y otros campos para ayudar a entender mejor la economía como un sistema abierto y
dinámico.
Tabla 4-1. Cinco “Grandes Ideas” que distinguen la Economía de la Complejidad de
la Economía Tradicional.
Economía de la Complejidad Economía Tradicional
Dinámica
Abierta, dinámica, sistemas no lineales, lejos
del equilibrio
Cerrada, estática, sistemas lineales en
equilibrio
Agentes
Modelados individualmente; usa reglas
inductivas para tomar decisiones; tiene
información incompleta; es propensa a
errores; aprende y se adapta con el tiempo.
Modelado colectivamente; usa complejos
cálculos deductivos para tomar decisiones;
tiene información completa; no cometen
errores; no tiene necesidad de aprender o de
adaptarse
Redes
Modelo explícito de interacciones entre
agentes individuales; redes de relaciones
cambian con el tiempo
Asume que los agentes sólo interactúan
indirectamente a través de los mecanismos
de mercado (ej:Subastas)
Emergencia
No hay distinción entre micro y
macroeconomía; patrones macro emergen
como resultado de micro-niveles de
comportamientos e interacciones
Micro y macroeconomía constituyen
disciplinas separadas
Evolución
El proceso de evolución de diferenciación,
selección y amplificación provee al sistema
con innovación y es responsable de su
crecimiento en orden y en complejidad
No existe ningún mecanismo para la creación
de la novedad endógenamente, o el
crecimiento en el orden y la complejidad