LOS CUATRO ACUERDOS

LUIS NOÉ BAROCIO ARCINIEGA
CONCLUSIONES
Después de leer la obra del Dr. Miguel Ruiz, he caído en cuenta que la mayoría de los seres
humanos, durante la mayor parte de tiempo que dura su vida, la pasa atado a creencias
en las cuales nos fiamos desde pequeños, sin molestarnos en pensar si es la forma en que
quiere vivir la vida.
Los límites que han impuesto en la mente del humano, o por lo menos en la mayoría,
obedecen a prácticas mediocres de los antepasados. Lo ridículo es que ni siquiera se
ponen a prueba esos límites, se tiene dado por hecho que tenemos un límite, que,
generación tras generación se van volviendo más pequeños, es decir, son fáciles de
alcanzar, pero la mentalidad del ser humano hace que se vea tan lejos, tan difícil y tan
grande, que la vuelve inalcanzable.
El libro logra describir al mayor porcentaje de la población debido a que hemos sido
domesticados de tal manera que sólo algunos pueden ser capaces de sobrepasar límites,
esas personas podrían ser a quien se suele llamar ídolos; son seres humanos que si bien
no han de cumplir con dichos acuerdos, tienen otra mentalidad y siempre hacen su
máximo esfuerzo, además de practicar incansablemente aquél deporte, arte, destreza o
habilidad en la que quieren ser superiores.
He entendido después de leer esta obra, que la verdad también es relativa, lo es gracias a
las creencias a las que hemos sido atados, las diferencias entre las características físicas y
mentales de las que hemos sido dotados al nacer, pero sobre todo, por la visión y la
mentalidad con la enfrentamos el mundo.
Existen reglas sociales que hemos aprendido en casa, gracias a los padres y los medios de
comunicación, gracias a los maestros, amigos, familiares, la religión, los gobiernos y la
sociedad en general; dichas leyes son sólo para lograr convivir de manera común con la
mayoría de las personas, presentar un comportamiento similar al de los demás, sin
embargo no podemos decir con absoluta certeza qué es bueno, qué es malo, qué puedo
hacer y qué no.
Los cuatro acuerdos (ser impecable con las palabras, no tomar nada personal, no hacer
suposiciones y hacer siempre el máximo esfuerzo), vislumbran un nuevo camino para el
ser humano, un mundo diferente y una realidad distinta, realidad muy parecida a los
sueños que cada uno tiene personalmente. Ahora sé que estoy más cerca de ser quien
quiero ser, un ser libre al que no le importa si se parece o no a la persona que tiene al
lado, que debe actuar con respeto hacia lo que no es mío, a los demás, conduciéndome
con responsabilidad, pero sobre todo, con amor hacia todo lo que me rodea.