Proceso de muda o ecdisis

El proceso por el que los insectos crecen y experimentan importantes cambios tanto estructurales
como fisiológicos se denomina metamorfosis. Esta metamorfosis puede ser sencilla
(Hemimetabolismo) o complicada (Holometabolismo). En la metamorfosis sencilla, simple o
incompleta el individuo pasa por varias mudas hasta transformarse en el individuo adulto sin pasar
por una etapa de inactividad y sin cesar de alimentarse; los estadios juveniles o inmaduros se
asemejan al adulto solo que son más pequeños, carecen de alas y no son maduros sexualmente.
Entre los diferentes órdenes de insectos que experimentan hemimetabolismo se encuentran
Hemiptera (chinches), Orthoptera (saltamontes y grillos), Mantodea (mantis), Blattodea
(cucarachas), Dermaptera (tijeretas) o Phasmatodea (insectos palo) por citar algunos ejemplos.
Cada vez que un ejemplar se libera de su exoesqueleto entero (muda o exuvia) resulta una ninfa de
siguiente estadio de mayor tamaño que en el estado anterior. A este proceso se denomina ecdisis y
está regulado básicamente por dos hormonas, la ecdisona y la hormona juvenil.

El crecimiento de tamaño de los insectos se produce en su fase inmadura y es imprescindible
para llegar al estado adulto, pero una vez que lo alcanzan ya no aumentan su tamaño, y por
tanto no necesitan hacer ninguna muda. En este crecimiento de tamaño los insectos no pueden
extender de forma indefinida la cutícula que forma su exoesqueleto, de forma que deben
cambiarla por otra ligeramente más grande que les permita crecer. Este fenómeno del cambio
del exoesqueleto o cutícula es lo que se llama muda.
En la muda se distinguen dos momentos clave: el primero es la apolisis, en el que se separa la
vieja cutícula de la epidermis, dejando un espacio entre ellas que será rellenado por un fluido
segregado por las células epidérmicas, llamado fluido de mudas. En este momento se empieza
a formar la nueva cutícula, empezando por la deposición de la epicutícula sobre las células de la
epidermis. La deposición de la nueva procutícula la realiza la epidermis aprovechando los
componentes de la antigua endocutícula, que son disueltos por el fluido de muda. El fluido de
mudas está compuesto por proteasas y quitinasas. Esta procutícula se deposita en una forma
plegada. El segundo momento clave en la muda es cuando ya está muy avanzada la formación
de la procutícula; se produce entonces la rotura por unas zonas específicas (situadas en la
cabeza y tórax) de lo que queda de la vieja cutícula (reducida a la exocutícula y epicutícula), y el
insecto sale, por decirlo así, al exterior. A esta rotura se le llama ecdisis. El resto abandonado de
la cutícula se llama exuvio (Fig.s 4.5 y 4.6)
El proceso de la muda empieza verdaderamente con la multiplicación de las células de la
epidermis, en una fase de preparación previa a la ecdisis. Una vez que el insecto ha salido del
exuvio, todavía tiene que terminar de depositar parte de los componentes que caracterizan a la
cutícula, especialmente las esclerotinas que se depositan en la procutícula para dar lugar a la
exocutícula, y la capa de ceras más externa (Fig. 4.6).
En la muda no sólo se desprende la exocutícula que recubre el cuerpo y los apéndices, sino
también el endoesqueleto y el revestimiento de las tráqueas, estomodeo y proctodeo.


Figura 4.5. Esquema del proceso de muda en los insectos. (García Marí et al, 1987b).

Figura 4.6. Secuencia de la formación de la cutícula en el fenómeno de la muda. (Liñán, 1998).