Cap.

6 El contrato psicoanalítico
La entrevista la cual está ubicada entre las indicaciones y el contrato, la entrevista debe ser, pues, el
instrumento que, por una parte, nos permita sentar la indicación del tratamiento y, por otra, nos conduzca a
formular el contrato. Una de las estrategias de la entrevista será, entonces, preparar al futuro analizado para
suscribir el metafórico contrato psicoanalítico.
1. Consideraciones generales
Cuando llega el momento de formular el contrato, no se habla al paciente de contrato, se le dice más
bien que sería conveniente ponerse de acuerdo sobre las bases o las condiciones del tratamiento.
El propósito del contrato es definir concretamente las bases del trabajo que se va a realizar, de modo
que ambas partes tengan una idea clara de los objetivos, de las expectativas y también de las
dificultades a que los compromete el tratamiento psicoanalítico, para evitar que después, durante el
curso de la terapia puedan surgir ambigüedades, errores o malos entendidos.
En la idea del contrato también está incluida la idea de que el tratamiento debe finalizar por acuerdo
de las partes. No se habla de término del contrato sino de interrupción.
2. Los consejos de Freud
Freud abre una discusión interesante, y es la de la diferencia entre estilo (cambia) y Técnica (es
universal).
“la modalidad con que yo recibo a mis pacientes, por ejemplo, y la forma en que les doy entrada al
consultorio pertenecen por entero a mi estilo”
3. Formulación del contrato
Sobre la base de los ítems básicos que Freud estableció, es preferible centrar la atención en lo
fundamental y no es ni prudente ni elegante ser demasiado prolijo o dar muchas directivas. La regla
fundamental puede introducirse con muy pocas palabras y con ella el empleo del diván. Luego vienen
los acuerdo sobre los horarios y honorarios, el anuncio de feriados y vacaciones y la forma de pago.
Nada más.

4. Contrato autoritario y contrato democrático
El contrato democrático es el que tiene en cuenta las necesidades del tratamiento y las armoniza
con el interés y la comodidad de ambas partes.
El contrato es racional en cuanto a las consignas se ajustan a lo que se ha determinado como más
favorable para que el proceso analítico se desarrolle de la mejor forma posible.
El contrato autoritario Como aquel que busca la conveniencia del analista antes que preservar el
desarrollo de la tarea, cuando el contrato busca complacer o apaciguar al paciente en detrimento de la
tarea, debe ser tildado de demagógico.

5. Contrato y usos culturales
Las consignas del contrato, en cuanto normas que establecen la relacionen entre las partes, tienen que
ajustarse a los usos culturales, el analista debe tratar de respetar los usos culturales en cuanto tienen
validez. Si no la tienen y eso puede afectarlo, entonces podrá denunciarlo y discutirlo.

6. Los limites del contrato
El contrato establece un pliego de condiciones con las obligaciones que tienen el analizado y el
analista. Estas relaciones que son reciprocas y, tal vez más que reciprocas, tiene que ver con el
tratamiento mismo como persona jurídica, hay sin embargo derecho y obligaciones que el analista y el
analizado tienen como persona, que no hacen al contrato.
7. El tratamiento de prueba
Freud lo usaba para hacer el diagnostico actualmente, la mayoría de los analista prefiere remitir ese problema
a las entrevistas, el análisis de prueba crea sin duda incertidumbre en el paciente, con lo que se enturbia el
campo, porque es innegable que cuando a uno lo pone a prueba, hace todo lo posible para no ser rechazado.
Para eso es más conveniente entonces confiar en las entrevistas el problema de la indicación y no incluirlo en
el tratamiento mismo como análisis de prueba.