ACERCA DE LA TELEVISION

Pierre Bourdieu
INTRODUCCION
1
Elegí presentar en televisión estas dos lecciones para tratar de ir más allá de los límites del
público ordinario de un curso del Colegio de Francia. Pienso que la televisión, a través de dierentes
mecanismos que me esuer!o en describir de manera rápida " un análisis proundi!ado # sistemático
$abría demandado más tiempo %, crea diicultades en las dierentes eseras de la producción cultural,
arte, literatura, ciencia, ilosoía, derec$o& creo incluso que, contrariamente a lo que piensan # dicen,
sin duda de buena e, los periodistas más conscientes de su responsabilidad, $ace peligrar bastante a
la vida política # democrática. Podría probarlo ácilmente anali!ando el tratamiento que, empu'ada por
la búsqueda de una audiencia ma#or, la televisión, seguida de una parte de la prensa, acordó a los
promotores de actos (enóobos # racistas o mostrando las concesiones que $ace diariamente a una
visión reducida # estrec$amente nacional, para no decir nacionalista, de la política. ) para aquéllos
que sospec$aron que mostraría en detalle sólo las particularidades de la televisión rancesa, recordaré,
entre miles de patologías de la televisión americana, el tratamiento mediático del proceso de *. +.
,impson o, más recientemente, la construcción de un simple asesinato como -crimen se(ual., con toda
una serie de consecuencias 'urídicas incontrolables. Pero es sin dudas un incidente ocurrido
recientemente entre /recia # 0urquía el que me'or ilustra los peligros de la competencia sin límites por
la audiencia& luego de llamados a la movili!ación # de proclamas belicistas de un canal de televisión
privado %a propósito de un minúsculo islote desierto% 1mia, los canales # las radios privadas griegas, #
luego los diarios, se lan!aron a una intensa demagogia de delirios nacionalistas2 los canales #
periódicos turcos, llevados por la misma lógica de la competencia, entraron en combate. 3esembarco
de soldados griegos sobre el islote, despla!amiento de lotas, # la guerra no se evitó más que a último
momento. 4ui!ás lo esencial de la novedad, en las e(plosiones de (enoobia # de nacionalismo, que
se observan en 0urquía # en /recia, pero también en la antigua )ugoslavia, en Francia o en alguna
otra parte, reside en las posibilidades de e(plotar a pleno las pasiones primarias que se alimentan, $o#,
por parte de los modernos medios de comunicación.
Para tratar de respetar el contrato que establecí en este curso concebido como una
intervención, me esorcé por e(poner de modo de ser comprendido por todos. 5o que me obligó, en
más de un caso, a simpliicaciones o apro(imaciones. Para poner en el primer plano lo esencial, es
decir, el discurso, # su dierencia 6o a la inversa7 de lo que se practica ordinariamente en la televisión2
elegí, de acuerdo con el director, evitar toda búsqueda ormal en el enoque # en la adopción de
perspectivas # renunciar a las ilustraciones "e(tractos de emisiones, acsímiles de documentos,
estadísticas, etc." los que, aparte de tomar un tiempo precioso, $abrían sin duda molestado el
propósito de se quería ser argumentativo # demostrativo. El contraste con la televisión ordinaria %que
era el ob'eto de análisis% era deseado, como una orma de airmar la autonomía del discurso analítico #
crítico, aun cuando uera ba'o las apariencias pedantes # pesadas, didácticas # dogmáticas de un curso
magistral& el discurso articulado, que poco a poco $a sido e(cluido de los estudios de televisión % la
regla quiere, se dice, que en los debates políticos, en Estados 8nidos, las intervenciones no e(cedan
los siete segundos " queda en eecto como una de las ormas más seguras de la resistencia a la
manipulación # de la airmación de la libertad de prensa.
0engo consciencia de que la crítica por el discurso, a la que me encuentro reducido, no es
más que un mal menor, un sustituto, menos eica! # divertido, de lo que podría ser una verdadera
crítica de la imagen por la imagen, tal como se la encuentra, aquí # allá, de +ean%5uc /odard en Tout
1
Este te(to es la transcripción revisada # corregida de la grabación integral de las dos emisiones
reali!adas el 9: de mar!o de 9;;< en el marco de una serie del Colegio de Francia # diundidas por
Paris Premi=re en ma#o de 9;;< 6>?cerca de la televisión. # -El campo periodístico # la televisión.,
Colegio de Francia, C@A, audiovisual7. Aeprodu!co como ane(o el te(to de un artículo
6inicialmente publicado en la introducción de un número de Actes de la recherche en sciences
sociales consagrado a la inluencia de la televisión7 que presenta, ba'o una orma más rigurosa, los
temas de estas dos emisiones.
0raducción de Aoberto Baraioti
9CDEFDGE9C
1
va bien, Ici et ailleurs o Comment ça va $asta Pierre Carles. Consciente también de que lo que $ago se
inscribe en la prolongación, # el complemento, del combate constante de todos los proesionales de la
imagen llevados a luc$ar por la -independencia del código de comunicación. # en particular por la
rele(ión crítica acerca de las imágenes de la cual +ean%5uc /odard, aun él, da una ilustración
e'emplar con su análisis de una otograía de +osep$ Hrat # los usos que se $icieron de él. ) $ubiera
podido tomar a mi cuenta el programa que proponía el cineasta& -Este traba'o era comen!ar a
interrogarse políticamente 6#o diría sociológicamente7 acerca de las imágenes # los sonidos, # acerca
de las relaciones. Era no decir más& IEs la imagen 'ustaJ sino& IEs sólo una imagenJ2 no decir más IEs
un oicial del @orte sobre un caballoJ, sino IEs una imagen de un caballo # un oicialJ.
Puedo esperar, pero sin $acerme muc$as ilusiones, que mis análisis no sean recibidos como
-ataques. contra los periodistas # contra la televisión inspirados por no sé cual nostalgia pasada de una
televisión cultural estilo 0ele ,orbona o por el rec$a!o, reactivo o regresivo, de todo lo que la
televisión puede, a pesar de todo, aportar a través de, por e'emplo, algunas emisiones de reporta'es.
?unque para que'arme de que sirven sólo para alimentar la complacencia narcisista de un mundo
periodístico mu# inclinado a tener sobre sí mismo una mirada alsamente crítica, espero que podrán
contribuir a dar los útiles o las armas a todos los que, incluso en los traba'os con las imágenes, luc$an
para que lo que $ubiera podido ser un instrumento e(traordinario de democracia directa no se
convierta en un instrumento de opresión simbólica.
9CDEFDGE9C
2
1.
EL ESTUDIO TELEVISIVO Y SUS BASTIDORES
4uerría plantear aquí, en la televisión, cierto número de preguntas acerca de la misma.
1ntención un poco paradó'ica #a que creo, en general, que no se puede decir gran cosa en la
televisión, especialmente sobre la televisión. K@o se debería, si es verdad que no se puede decir
nada en la televisión, entonces concluir con un buen número de intelectuales, artistas, escritores,
entre los más importantes, que uno se debe abstener de tratar de e(plicarse allíL
Be parece que no se puede aceptar esta alternativa separada en términos de todo o nada.
Creo que es importante ir a $ablar en la televisión pero ba'o ciertas condiciones. Mo#, gracias al
servicio audiovisual del Colegio de Francia, me beneicio de condiciones e(cepcionales& en primer
lugar, mi tiempo no está limitado. En segundo lugar, el tema de mi discurso no me ue impuesto
%decidí libremente # aún puedo cambiarlo%. En tercer lugar, nadie está allí, como en las emisiones
ordinarias, para llamarme al orden en nombre de la técnica, en nombre del >público que no
comprenderá> o en nombre de la moral, del decoro, etc. Es una situación particular pues, para
emplear un lengua'e pasado de moda, tengo un mane'o de los instrumentos de producción que no es
$abitual. 1nsistiendo acerca de las condiciones e(cepcionales que se me orecieron, digo algo acerca
de las condiciones ordinarias en las que uno es llevado a $ablar a la televisión.
Pero, Kse dirá, por qué en las condiciones ordinarias se acepta, a pesar de todo, participar en
emisiones televisivasL Es una pregunta importante # sin embargo la ma#oría de los investigadores,
de estudiosos, de escritores, para no $ablar de los periodistas que aceptan participar, no se la
plantean. Creo importante indagar acerca de esta ausencia de interrogación. Be parece que
aceptando participar sin preocuparse de saber si se podrá decir algo, se traiciona mu# claramente que
no se está allí para decir algo sino por otras ra!ones, sobre todo para $acerse ver # ser visto. >,er.,
decía BerNele#, -es ser percibido>. Para algunos de nuestros ilósoos 6# escritores7, ser, es ser
percibido por la televisión, es decir, en deinitiva, ser percibido por los periodistas, ser, como se dice,
bien visto por los periodistas 6lo que implica una buena cantidad de compromisos # condiciones7 %# es
verdad que al no poder casi contar con una producción incesante para e(istir en la continuidad, no
tienen otro recurso que aparecer tan recuentemente como sea posible en la pantalla, escribir en
intervalos regulares # breves, obras que, como observaba /illes 3eleu!e, tienen por unción principal
asegurarse invitaciones a la televisión%. ?sí, la pantalla televisiva se convirtió $o# en una especie de
espe'o de @arciso, un lugar de e($ibición narcisista.
Este preámbulo puede parecer un poco e(tenso, pero considero deseable que los artistas,
los escritores # los estudiosos se planteen e(plícitamente la pregunta %si es posible colectivamente%,
para que cada uno ante sí mismo no quede en la elección de saber si es preciso aceptar o no las
invitaciones a la televisión, aceptar planteando condiciones o no, etc. 3esearía muc$o 6siempre se
puede soOar7 que tomen cartas en este asunto, colectivamente, # que traten de instaurar
negociaciones con los periodistas, especiali!ados o no, para llegar a una especie de contrato. Pa de
su#o que no se trata ni de condenar ni de combatir a los periodistas, que suren a menudo muc$as
restricciones que a su ve! están obligados a imponer. ,e trata, por el contrario, de asociarlos a una
rele(ión destinada a buscar las ormas de sobrellevar en común las amena!as de la instrumentación.
5a opción del rec$a!o puro # simple de e(presarse por la televisión no me parece deendible.
Pienso incluso que, en ciertos casos, puede $aber una suerte de deber, a condición de que sea
posible $acerlo en ciertas condiciones ra!onables. ) para orientar la elección, $a# que tomar en
cuenta la especiicidad del instrumento televisual. ,e trata, con la televisión, de un instrumento que,
teóricamente, da la posibilidad de alcan!ar a todo el mundo. 3e allí un cierto número de preguntas
previas& Klo que digo está destinado a todo el mundoL KEsto# en condiciones de $acer que mi
discurso, por su orma, pueda ser escuc$ado por todo el mundoL ,e puede incluso ir más le'os&
Kdebe ser escuc$ado por todo el mundoL Ma# una misión de los investigadores, de estudiosos en
particular %# puede ser especialmente apremiante para las ciencias sociales% que es restituir a todos
las adquisiciones de la investigación. ,omos, como decía Musserl, >uncionarios de la $umanidad>,
pagados por el Estado para descubrir cosas, sea del mundo natural, sea del mundo social, # está en
parte entre nuestras obligaciones, el restituir lo que $emos adquirido. ,iempre me esorcé para
9CDEFDGE9C
3
aceptar o rec$a!ar las invitaciones a partir del ceda!o de estas interrogaciones previas. ) desearía
que todos los que son convocados a ir a la televisión se las planteen porque los telespectadores, los
críticos de la televisión, se las plantean # las plantean a propósito de sus apariciones& KMa# algo para
decirL KEs en estas condiciones que se puede decir algoL K5o que se dice merece ser dic$o en este
lugarL En una palabra, Kqué se $ace allíL
Una censura invisible
Pero vuelvo a lo esencial& empecé seOalando que el acceso a la televisión tiene por
contrapartida una ormidable censura, una pérdida de autonomía ligada, entre otras cosas, a que el
tema es impuesto, que las condiciones de la comunicación son establecidas # sobre todo que la
limitación del tiempo impone al discurso restricciones tales que es poco probable que se pueda decir
algo. Esta censura que se e'erce sobre los invitados, # también sobre los periodistas que contribu#en
a $acerla pesar, se espera que #o diga que es política. Es cierto que $a# intervenciones políticas, un
control político 6que se e'erce notablemente a través de las nominaciones a los puestos dirigentes7.
Es verdad que también # sobre todo en un período en que, como $o#, $a# un e'ército de reserva #
una gran precariedad del empleo en las proesiones de la televisión # la radio, la propensión al
conormismo político es mu# grande. 5a gente se conorma con una orma consciente o inconsciente
de autocensura sin que sea necesario $acer llamados al orden.
,e puede también pensar en las censuras económicas. Es verdad que, en último término, lo
que pesa en la televisión es la restricción económica. 3ic$o esto, uno no se puede contentar con decir
que lo que pasa en la televisión está determinado por los que la poseen, por los anunciantes que
pagan la publicidad, por entender que el Estado que da subsidios, # si no se sabía, subsidia a un
canal de televisión por el nombre del propietario, la parte de los dierentes anunciantes en el
presupuesto # la suma de las subvenciones. ,in entender todos estos actores no se comprendería
gran cosa. 4ueda lo que es importante recordar. Es importante saber que la @BC es propiedad de
/eneral Electric, que CB, es propiedad de Qesting$ouse, que ?BC es propiedad de 3isne#, que 0F9
es propiedad de Bou#gues, lo que tiene consecuencias a través de una serie de mediaciones. Es
evidente que $a# cosas que un gobierno no le $ará a Bou#gues sabiendo que Bou#gues está detrás
de 0F9. Rstas son cosas tan gruesas # groseras que la crítica más elemental las percibe, pero que
esconden mecanismos anónimos, invisibles, a través de los cuales se e'ercen censuras de todo tipo
de órdenes que $acen de la televisión un ormidable instrumento de mantenimiento del orden
simbólico.
3ebo detenerme un instante en este punto. El análisis sociológico se enrenta a menudo a
un malentendido& aquéllos que están inscriptos en el ob'eto de análisis, en el caso particular de los
periodistas, tienden a pensar que el traba'o de enunciación, de develamiento de los mecanismos, es
un traba'o de denuncia, dirigido contra personas o, como se dice, >ataques>, ataques personales, ad
hominem 6dic$o esto, si el sociólogo o el escritor di'era la décima parte de lo que escuc$a cuando
$abla con los periodistas a propósito de los >asuntos internos>, por e'emplo, o acerca de la abricación
%es la palabra 'usta% de los programas, sería denunciado por los mismos periodistas por su partido
tomado # su alta de ob'etividad7. 5a gente, de manera general, no estima ser tomada como ob'eto,
ob'etivada, # los periodistas menos que ningún otro. ,e siente dirigida, su'etada, mientras que cuanto
más se avan!a en el análisis del medio, más uno se orienta a de'ar de lado la responsabilidad de los
individuos, %lo que no quiere decir que se 'ustiique todo lo que pasa allí%, # cuanto más se comprende
cómo unciona, más se comprende también que los que participan allí son manipulados tanto como
manipuladores. Banipulan aun más, a menudo, que lo que son ellos mismos mane'ados # más
inconscientes de serlo. 1nsisto en este punto, sabiendo que, a pesar de todo, lo que digo será
percibido como una crítica2 reacción que es también una manera de deenderse contra el análisis.
Creo incluso que la denuncia de escándalos, de $ec$os # ec$orías de tal o cual presentador, o de los
salarios e(orbitantes de algunos productores, puede contribuir a perder de vista lo esencial, en la
medida en que la corrupción de las personas esconde esta suerte de corrupción estructural 6Kpero, es
preciso, aún $ablar de corrupciónL7 que se e'erce sobre el con'unto del sistema a través de
mecanismos tales como la competencia para las partes del mercado que vo# a tratar de anali!ar.
4uerría desmontar una serie de mecanismos que $acen que la televisión e'er!a una orma
particularmente perniciosa de violencia simbólica. Rsta es una violencia que se practica con la
complicidad tácita de aquéllos que la suren # también, a menudo, de aquéllos que la e'ercen en la
9CDEFDGE9C
4
medida en que unos # otros son inconscientes de e'ercerla o surirla. 5a sociología, como todas las
ciencias, tiene por unción revelar las cosas ocultas2 $aciendo esto puede contribuir a minimi!ar la
violencia simbólica que se opera en las relaciones sociales # en particular en las de comunicación
mediática.
0omemos lo más ácil& la inormación secundaria, que es siempre el material preerido de la
prensa sensacionalista2 la sangre # el se(o, el drama # el crimen siempre $an $ec$o vender # el
rating debía elevarse al inicio de los noticiosos. Estos ingredientes, ante la imagen de respetabilidad
impuesta por el modelo de la prensa seria escrita, $abían sido descartados o relegados. Pero la
inormación general es también el con'unto de sucesos que divierten. 5os magos tienen un principio
elemental que consiste en llamar la atención sobre otra cosa que la que $acen. 8na parte de la acción
simbólica de la televisión, en el nivel de las inormaciones por e'emplo, consiste en atraer la atención
sobre $ec$os que tienen una naturale!a tal que pueden llamar la atención de todo el mundo, de allí
que son ómnibus %es decir para todo el mundo. 5os hechos ómnibus son aquellos que, como su
nombre lo indica, no deben molestar a nadie, no llevan a elegir, no dividen, $acen al consenso,
interesan a todo el mundo pero de manera tal que no tocan nada importante. 5os acontecimientos
generales son una suerte de alimento elemental, rudimentario, de la inormación que es mu#
importante porque interesa a todo el mundo sin provocar consecuencias # toma tiempo que podría ser
empleado para decir otra cosa. Pues el tiempo es un componente e(tremadamente raro en la
televisión. ) si se emplean minutos preciosos para decir cosas útiles, es que las cosas por triviales
que sean en realidad son mu# importantes porque esconden cosas más valiosas. ,i insisto sobre este
punto, es porque se sabe que $a# una proporción mu# importante de gente que no lee ningún diario2
que está dedicada en cuerpo # alma a la televisión como uente única de inormación. 5a televisión
tiene una especie de monopolio de $ec$o sobre la ormación de los cerebros de una parte importante
de la población. Poniendo el acento en la general, se llena este tiempo con el vacío, con la nada o
casi nada, se desec$an las inormaciones pertinentes que debería poseer el ciudadano para e'ercer
sus derec$os democráticos. Por esta vía, se orienta a una división, en materia de inormación, entre
aquéllos que pueden leer los diarios llamados serios, si resisten a partir de la competencia con la
televisión, los que tienen acceso a los diarios internacionales, a las radios e(tran'eras #, por otro lado,
aquellos que tienen por todo baga'e político la inormación brindada por la televisión, es decir, casi
nada 6aparte del conocimiento directo que brinda la visión de $ombres # mu'eres, de sus e(presiones,
tantas cosas que $asta los más desprovistos culturalmente saben descirar, lo que contribu#e muc$o
a ale'arlos de un buen número de responsables políticos7.
Esconder os!rando
Puse el acento en lo más visible. 4uerría ir $acia cosas ligeramente menos visibles
mostrando cómo la televisión puede, parado'almente, esconder mostrando. E($ibiendo otra cosa que
lo que debería mostrar si $iciera lo que se supone que debe $acer, es decir inormar. * incluso
mostrando lo que $a# que mostrar, pero de tal manera que no se lo da a conocer o se lo vuelve
insigniicante o lo constru#e de tal manera que toma un sentido que no se corresponde de ninguna
manera con la realidad.
,obre este punto, tomaría dos e'emplos prestados de los traba'os de PatricN C$ampagne.
En La Misère du monde consagra un capítulo a la representación que los medios $acen de los
enómenos llamados de las >aueras de la ciudad>
G
# muestra cómo los periodistas, llevados a la ve!
por las propensiones in$erentes a su proesión, a su visión del mundo, a su ormación, a su
disposición, pero también por la lógica de la proesión, seleccionan de esta realidad particular que es
la vida de las aueras de la ciudad, un aspecto absolutamente peculiar, en unción de categorías de
percepción que les son propias. 5a metáora más comúnmente empleada por los proesores para
e(plicar la noción de categoría, es decir, las estructuras invisibles que organi!an lo percibido,
determinando lo que se ve # lo que no se ve, es la de -anteo'eras.. Estas categorías son el producto
de nuestra educación, de la $istoria, etc. 5os periodistas tienen >anteo'eras> particulares a partir de las
cuales ven algunas cosas # otras no2 # sólo de una cierta manera las cosas que ven. *peran una
selección # una construcción de lo que es seleccionado.
El principio de selección es la búsqueda de lo sensacional, de lo espectacular. 5a televisión
2
>Banlieu>
9CDEFDGE9C
5
apela a la dramatización, en el doble sentido& pone en escena, en imágenes, un $ec$o # e(agera su
importancia, la gravedad # el carácter dramático, trágico. Para las aueras de la ciudad, lo que
importa son los motines. Es #a una gran palabra... 6,e $ace el mismo traba'o sobre las palabras. Con
palabras ordinarias, no se >conmueve al burgués>, ni al >pueblo>. Es necesario que se empleen
términos e(traordinarios. En resumen, parado'almente el mundo de la imagen está dominado por
palabras. 5a oto no es nada sin la le#enda que dice cómo debe leerse %legendum%, es decir, a
menudo, le#endas que $acen ver cualquier cosa. @ombrar, #a se sabe, es $acer ver, es crear, llevar a
la e(istencia. ) las palabras pueden causar estragos& islam, islamista, islámico %Kel paOuelo es
islámico o islamistaL K) si se tratara de un mal vestido, sin másL ,e me ocurre que tengo ganas de
retomar cada palabra de los presentadores que a menudo $ablan a la ligera, sin tener la menor idea
de la diicultad # la gravedad de lo que evocan ni de las responsabilidades que avorecen
evocándolas, ante millones de telespectadores, sin comprenderlos # sin entender que ellos no los
comprenden. Porque estas palabras $acen cosas, crean antasmas, temores, obias o, simplemente,
representaciones alsas7. 5os periodistas, grosso modo, se interesan en lo e(cepcional, en lo que es
e(cepcional para ellos 5o que puede ser banal para otros podrá ser e(traordinario para ellos # a la
inversa. ,e interesan en lo que rompe con lo ordinario, lo que no es cotidiano %los diarios deben
orecer cotidianamente lo e(tracotidiano, no es ácil...%. 3e allí el lugar que acuerdan a lo
e(traordinario ordinario, es decir previsto por las esperas $abituales, incendios, inundaciones,
asesinatos, acontecimientos. Pero lo e(traordinario es también # sobre todo lo que no es ordinario en
relación con los otros diarios. Es lo que es dierente de lo ordinario # lo que es dierente de lo que los
otros periódicos dicen de lo ordinario, o dicen ordinariamente. Es una restricción terrible& la que
impone la persecución de la primicia. Para ser el primero en ver # $acer ver cualquier cosa, se está
dispuesto a cualquier cosa, # como se copian mutuamente para ganarle a los otros, $acer ante los
otros, o $acer de otro modo que los otros, se termina por $acer todos la misma cosa, la búsqueda de
la e(clusividad que %por otra parte, # en otros campos, produce originalidad, singularidad% lleva aquí a
la uniormidad # a la banali!ación.
Esta búsqueda interesada, encarni!ada, de lo e(tra%ordinario puede tener, como las
consignas directamente políticas o las autocensuras inspiradas por el temor a la autoe(clusión,
eectos políticos. 3isponiendo de esta uer!a e(cepcional que es la imagen televisiva, los periodistas
pueden producir eectos sin equivalentes. 5a visión cotidiana de los barrios marginales, con su
monotonía # con su color gris, no dice nada a nadie, no interesa # a los periodistas menos que a
nadie. Pero si les importara lo que pasa verdaderamente en los barrios de las aueras # quisieran
verdaderamente mostrarlo, sería e(tremadamente diícil. @o $a# nada más diícil que $acer sentir la
realidad en toda su banalidad. Flaubert solía decir& >$a# que pintar bien al mediocre>. Es el problema
con el que se encuentran los sociólogos& volver e(traordinario lo ordinario2 evocar lo ordinario de
manera que la gente vea $asta qué punto es e(traordinario.
5os riesgos políticos que son in$erentes al uso corriente de la televisión se relacionan con la
imagen que tiene la particularidad de producir lo que los críticos literarios llaman e!ecto de realidad,
puede $acer ver # $acer creer en lo que $ace ver. Este poder de evocación tiene eectos de
movili!ación. Puede $acer e(istir ideas o representaciones, pero también grupos. 5a inormación
general, los incidentes o los accidentes diarios, pueden ser cargados de implicaciones políticas,
éticas, etc. propias para desencadenar sentimientos uertes, a menudo negativos, como el racismo, la
(enoobia, el temor%odio al e(tran'ero # la simple rendición de cuentas2 el $ec$o de reerir, to record,
reportar implica siempre una construcción social de la realidad capa! de e'ercer eectos sociales de
movili!ación 6o de desmovili!ación7.
*tro e'emplo que tomo prestado a PatricN C$ampagne, el de la $uelga de los estudiantes
del 5iceo en 9;:<, donde se ve cómo los periodistas pueden, en toda su buena e, en toda su
ingenuidad, de'ándose conducir por sus intereses %lo que les interesa%, sus presupuestos, sus
categorías de percepción # de apreciación, sus esperas inconscientes, producir eectos de realidad #
eectos en lo real, que no son queridos por nadie # que, en ciertos casos, pueden ser catastróicos.
5os periodistas tenían en la cabe!a Ba#o de 9;<: # el temor de perder un >nuevo <:>. ,e trataban
con adolescentes no mu# politi!ados que no sabían muc$o qué decir, entonces se busca portavoces
6sin duda entre los más politi!ados7 # se los toma en serio # los portavoces se toman ellos mismos en
serio. ) la televisión que pretende ser un instrumento de registro se transormó en un instrumento de
creación de la realidad. ,e va cada ve! más a un universo en el que el mundo social es descripto%
prescripto por la televisión. Ella se transorma en árbitro del acceso a la e(istencia social # política.
,upongamos que $o# se quisiera obtener el derec$o a la 'ubilación a los FE aOos. Mace unos aOos, se
$abría $ec$o una maniestación, se $arían pancartas, se $abría desilado, se $abría concurrido al
9CDEFDGE9C
6
Binisterio de Educación @acional2 $o# $a# que tener un $ábil conse'ero comunicacional 6tal ve!
e(agero pero apenas7. ,e $ace en los medios algún gesto que conmueva& un disra!, máscaras # se
obtiene por televisión un eecto que no está le'os de aquél que obtendría una maniestación de FE.EEE
personas.
8no de los desaíos de las luc$as políticas, a escala con los cambios cotidianos o a escala
global, es la capacidad de imponer principios de visión del mundo, anteo'os tales que la gente ve el
mundo según ciertas divisiones 6los 'óvenes # los vie'os, los e(tran'eros # los ranceses7. 1mponiendo
estas divisiones, se $acen grupos, que se movili!an # que, $aciéndolo, pueden llegar a convencer de
su e(istencia, $acer presión # obtener beneicios. En estas luc$as, $o#, la televisión 'uega un papel
undamental. ?quéllos que creen que basta con maniestarse sin ocuparse de la televisión se
arriesgan a equivocarse& $a# que producir cada ve! más maniestaciones para la televisión, es decir,
que sean de naturale!a tal que interesen a la gente del medio teniendo en cuenta lo que son sus
categorías de percepción # así, conocidos, ampliicados a partir de ellos, recibirán su plena eicacia.
La !ransisi"n circular de la in#oraci"n
Masta a$ora $ablé como si el su'eto de todos los procesos uera el periodista. Pero él es una
entidad abstracta que no e(iste2 lo que e(iste, son periodistas dierentes según el se(o, la edad, el
nivel de instrucción, el periódico, el >medio>. El mundo de los periodistas es un mundo dividido donde
$a# conlictos, competencias, $ostilidades. 3ic$o esto, mi análisis es verdadero porque lo que tengo
en la mente es que los productos periodísticos son muc$o más $omogéneos de lo que se cree. 5as
dierencias más evidentes, ligadas sobre todo a la coloración política de los diarios 6que, por otra
parte, $a# que decirlo, se decoloran cada día más...7, esconden similitudes proundas, ligadas
notablemente a las restricciones impuestas por las uentes # por toda una serie de mecanismos, el
más importante de los cuales es la lógica de la competencia. ,e dice siempre, en nombre del credo
liberal, que el monopolio uniormi!a # que la competencia diversiica. @o tengo nada, evidentemente,
contra la competencia, pero observo sólo que, cuando ella se e'ercita entre periodistas o entre
periódicos que están sometidos a las mismas restricciones, a los mismos sondeos # anunciantes
6basta ver con qué acilidad los periodistas se pasan de un diario a otro7, $omogenei!a. Ma# que
comparar las coberturas de los semanarios ranceses con quince días de intervalo& tienen casi los
mismos títulos. 1ncluso en los noticiosos televisivos o radiales, para me'or o para peor, sólo cambia el
orden de las inormaciones.
Esto tiene que ver, por una parte, con el $ec$o de que la producción es colectiva. En el
cine, por e'emplo, las obras son productos colectivos de los cuales los genéricos dan testimonio. Pero
el agente de los mensa'es televisivos no se reduce al grupo conormado por los que traba'an en una
redacción2 engloba al con'unto de periodistas. 8no se plantea la pregunta >Kpero quién es el su'eto
del discursoL> @o se está nunca seguro de ser el su'eto de lo que se dice... 3ecimos muc$as menos
cosas originales de las que creemos. Pero esto es particularmente verdadero en el universo en que
las restricciones colectivas son mu# uertes # en particular las restricciones de la competencia, en la
medida en que cada uno de los productores está llevado a $acer cosas que no $aría si no e(istieran
los otros& cosas que $ace, por e'emplo, para llegar antes que los otros. @adie lee tantos periódicos
como los periodistas que, por otro lado, tienen la tendencia a pensar que todo el mundo lee todos
los diarios. 6*lvidan que, en principio, muc$a gente no lee # que los que leen sólo lo $acen con un
diario. @o es recuente que se lea el mismo día Le Monde, Le "igaro # Lib#ration, a menos que se
sea un proesional7. Para los periodistas, la lectura de diarios es una actividad indispensable # la
revista es un instrumento de traba'o& para saber lo que se va a decir, $a# que saber lo que los otros
dicen. Es uno de los mecanismos a través de los cuales se engendra la $omogeneidad entre los
productos propuestos. ,i Lib#ration $ace esto sobre tal acontecimiento, Le Monde no puede quedar
indierente, de'a de individuali!arse un poco 6a !ortioiri si es de 0F9 que se trata7 para marcar la
distancia # guardar su reputación de altura # seriedad. Pero estas pequeOas dierencias a las
cuales, sub'etivamente, los dierentes periódicos les asignan tanta importancia, esconden enormes
similitudes. En los comités de redacción, se pasa una parte considerable del tiempo $ablando de
otros diarios, # en particular de -lo que $icieron # no $icieron. 6-S,e perdió esoT.7 # lo que $ubieran
debido $acer % sin discusión% cuando lo $icieron. Es qui!ás más visible en el orden de la crítica
literaria, artística o cinematográica. ,i $ $abla de un libro en Lib#ration, % deberá comentarlo en
Le Monde o en Le &ouvel 'bservateur, incluso si lo encuentra nulo o sin importancia e
inversamente. ?sí se $acen los é(itos mediáticos, a veces correlativos con los é(itos de ventas
9CDEFDGE9C
7
6aunque no siempre7.
Esta suerte de 'uego de espe'os que se rele'an mutuamente produce un ormidable eecto
de clausura, de cerra!ón mental. *tro e'emplo de este eecto de interlectura se cumple en todas las
entrevistas& para $acer el programa del noticioso del mediodía, $a# que $aber visto los títulos del
noticioso de la noc$e anterior # los de la maOana # para $acer mis títulos del diario de la tarde es
necesario que $a#a leído los diarios de la maOana. Esto orma parte de las e(igencias tácitas del
traba'o, para estar a tono # a menudo con dierencias ínimas, a las cuales los periodistas asignan
una importancia antástica # que pasan completamente desapercibidas para el televidente. 6Me
aquí un eecto de campo particularmente típico& se $acen en reerencia a los competidores, cosas
para a'ustarse a los deseos de los clientes.7 Por e'emplo, los periodistas dirán % cito % -Aeventamos
a T"(), como manera de conesar que una buena parte de sus esuer!os lleva a producir pequeOas
dierencias. -,e la dimos a 0F9., esto signiica& tenemos un dierencial de sentido2 -ellos no dieron
con el tono, nosotros sí.. 3ierencias absolutamente imperceptibles para el espectador medio, que
sólo podría percibir si viera dos canales al mismo tiempo2 son imperceptibles, pero mu# importantes
desde el punto de vista de los productores que creen que, siendo percibidas, contribu#en al é(ito
del ráting, # perder un punto en algunos casos es mortal. @o es más que una de las ecuaciones,
alsas desde mi punto de vista, a propósito de las relaciones entre el contenido de las emisiones #
su eecto supuesto.
5as opciones que se presentan en la televisión son, de algún modo, elecciones sin su'eto.
Para e(plicar esta airmación qui!ás un poco e(cesiva, invocaré simplemente los eectos del
mecanismo de transmisión circular al que $ice alusión rápidamente& el $ec$o de que los
periodistas, en la práctica, tengan muc$as características comunes, de condición pero también de
origen # de ormación, el que se lean unos a los otros, se vean en los debates en que se vuelven a
encontrar siempre los mismos, tiene eectos de clausura #, no $a# que dudar en decirlo, de censura
tan eicaces % más, incluso, porque su mecanismo es invisible% como aquéllos que corresponden a
una burocracia central o de una intervención política e(presa. 6Para medir la uer!a de clausura de
este círculo vicioso de la inormación, basta con tratar de $acer penetrar %para que salga $acia el
gran público % una inormación no programada, sobre la situación de ?rgelia, sobre el estatuto de
los e(tran'eros en Francia, etc. 5a conerencia de prensa, el comunicado no sirven para nada2 el
análisis que se lleva a cabo aburre # es imposible que pase al diario, a menos que sea irmado por
un nombre conocido, que $ace vender. Para romper este círculo $a# que proceder por eracción,
pero ésta no puede ser más que mediática2 $a# que acordar en dar un golpe que interese a los
medios o, por lo menos, a un -medio. # que podrá ser arrastrado por el eecto de la competencia.7
,i uno se pregunta, cuestión que puede parecer un poco inocente, cómo se inorma la
gente que está a cargo de inormarnos, parece que, en buena medida, lo $acen a través de otros
inormadores. Por supuesto, está ?FP, las agencias, las uentes oiciales 6ministerios, policía, etc.7
con las cuales los periodistas tienen que mantener relaciones de intercambio mu# comple'as. Pero
la parte más determinante de los contenidos, es decir la in!ormación sobre la in!ormación que
permite decidir lo que es importante # lo que merece ser transmitido viene en una buena medida de
otros inormadores. ) esto lleva a una suerte de nivelación, de $omogenei!ación de 'erarquías.
Aecuerdo $aber tenido una entrevista con un director de programación a quien todo le parecía
evidente. 5e preguntaba& -KPor qué pone esto antes que esto otroL.. ) me respondía& -Es
evidente.. ) es sin duda por esta ra!ón que ocupaba el lugar en el que estaba2 es decir, porque las
categorías de percepción estaban a'ustadas a las e(igencias ob'etivas. Por supuesto, en las
dierentes posiciones en el interior de un mismo medio, los dierentes periodistas no encuentran
igualmente evidente lo que se tiene por tal. 5os responsables que encarnan el rating tienen un
sentimiento de evidencia que no es necesariamente compartido por el pequeOo escritor!uelo que
desembarca, que propone un tema # a quien se dice& -Esto no tiene ningún interés..... @o se puede
concebir este medio como $omogéneo& $a# c$icos, 'óvenes, subversivos, casse*pieds que luc$an
desesperadamente para introducir pequeOas dierencias en el enorme bullicio $omogéneo que
impone el c+rculo 6vicioso7 de la inormación que circula de manera circular entre gente que tiene en
común % no $a# que olvidarlo %, el $ec$o de estar sometido al rating2 ellos mismos son dependientes
del rating
El rating es la tasa de audiencia que obtienen los dierentes canales 6$a# instrumentos,
actualmente, en algunos canales, que permiten veriicar la audiencia cada cuarto de $ora e incluso
%es un pereccionamiento reciente% que permite ver las variaciones de las grandes categorías
sociales7. ,e tiene pues un conocimiento mu# preciso de lo que pasa # de lo que no. Este
9CDEFDGE9C
8
parámetro se convirtió en el 'uicio último del periodismo& incluso en sus sitios más autónomos2
aparte qui!ás de Le Canard ,ncha-n#, Le Monde diplomati.ue, # algunas pequeOas revistas de
vanguardia de gente generosa e -irresponsable., el rating está en todos los cerebros. ?ctualmente
$a# una mentalidad*rating en todas las redacciones, las salas de edición, etc. En todos lados se
piensa en términos de é(ito comercial. Mace treinta aOos # a partir del siglo U1U, Baudelaire,
Flaubert, etc., entre los escritores de vanguardia 6escritores para escritores, reconocidos por sus
pares o, incluso, entre los artistas que buscaban ser reconocidos por otros artistas7 el é(ito
comercial inmediato era sospec$oso& se veía en eso un signo de compromiso con el siglo, con el
dinero... Mo#, cada ve! más, el mercado es reconocido como la instancia de legitimación. Esto se
ve bien en esa otra institución reciente que es la lista de los best*sellers. Escuc$é incluso esta
maOana en la radio a un presentador comentar el último best*seller # decir& -5a ilosoía está de
moda este aOo #a que ,l mundo de /o!+a vendió :EE.EEE e'emplares.. 3aba como veredicto
absoluto, como 'uicio último, el de las ciras de ventas. ? través del rating, la lógica del comercio se
impone en las producciones culturales. ,in embargo, tengamos en cuenta que, $istóricamente,
todas las producciones culturales que #o # cierto número de personas %no so# el único, espero%
consideramos como las producciones más importantes de la $umanidad, las matemáticas, la
poesía, la literatura, la ilosoía, todas ellas $an sido creadas contra la lógica del comercio. 1ncluso,
introducir esta mentalidad ráting $asta en los editores de vanguardia, aun en las instituciones
especiali!adas que comien!an a $acer muestreos de audiencia, es mu# inquietante porque esto
induce a cuestionar las condiciones mismas de la producción de obras que pueden parecer
esotéricas, porque no están pendientes de las e(pectativas del público, pero que sí son capaces de
crear su público.
La ur$encia % el fast thinking
Aespecto de la televisión, la audiencia e'erce un eecto absolutamente particular& este se
maniiesta en la presión de la urgencia. 5a competencia entre periódicos # la televisión, la que
ocurre entre los canales, toma la orma de una competencia por la primicia, por ser el primero. Por
e'emplo, en un libro en el que presenta cierto número de entrevistas con periodistas, ?lain ?ccardo
muestra cómo ellos son conducidos& porque un canal de la competencia $a -cubierto. una
inundación, $a# que -cubrir. esa inundación tratando de mostrar alguna cosa que el otro no
consiguió. En resumen, $a# ob'etos que son e($ibidos a los teleespectadores porque se les
imponen a los productores2 # se les imponen a ellos porque la mecánica de la competencia con
otros productores. Esta especie de presión cru!ada que los periodistas $acen pesar unos a otros es
generadora de toda una serie de consecuencias que se retraducen en elecciones, ausencias #
presencias.
3ecía al inicio que la televisión no es mu# avorable a la e(presión del pensamiento.
Establecía un vínculo, negativo, entre la urgencia # el pensamiento. Es un vie'o tópico del discurso
ilosóico& es la oposición que $ace Platón entre el ilósoo que tiene tiempo # la gente que está en
el ágora, la pla!a pública, quienes están presionados por la urgencia. ,ugiere que en la urgencia no
se puede pensar. Es rancamente aristocrático. Es el punto de vista del privilegiado que tiene
tiempo # que no se pregunta demasiado acerca de su venta'a. Pero no es éste el lugar de discutir
acerca de esta cuestión2 lo que es seguro es que $a# un vínculo entre el pensamiento # el tiempo.
) uno de los problemas ma#ores que plantea la televisión es el de las relaciones entre el
pensamiento # la velocidad. K,e puede pensar en la velocidadL 5a televisión, dando la palabra a
pensadores que están orientados a rele(ionar en un ritmo acelerado, Kno se condena a tener sólo
!ast*thin0ers, pensadores que piensan más rápido que sus sombras...L
Ma# que preguntarse por qué son capaces de responder en estas condiciones particulares,
porque deliberan en condiciones en las que nadie lo $ace. 5a respuesta, me parece, es que piensan
por -ideas recibidas., aquellas de las que $abla Flaubert, que son ideas recibidas por todo el
mundo, banales, convencionales, comunes2 pero son también concepciones que, cuando se las
recibe, estaban #a de antemano, de manera que el problema de la recepción no aparece. Puesto
que, se trate de una discusión, de un libro, de un mensa'e televisivo, el problema ma#or de la
comunicación es el de saber si las condiciones de recepción son alcan!adas2 Kel que escuc$a tiene
el código para poder decodiicar lo que esto# diciendoL Cuando se enuncia una -idea recibida., es
como si estuviera $ec$a& el problema está resuelto. 5a comunicación es instantánea porque, en un
sentido, no es tal. * no es más que aparente. El intercambio de lugares comunes es una
9CDEFDGE9C
9
comunicación sin otro contenido que el $ec$o mismo de la comunicación. 5os -lugares comunes.
que 'uegan un papel enorme en la conversación cotidiana tienen esta virtud de que todo el mundo
puede recibirlos instantáneamente2 por su banalidad, son comunes al emisor # al receptor. Por el
contrario, el pensamiento, es subversivo& debe comen!ar por desmontar las -ideas recibidas. # a
continuación demostrar. Cuando 3escartes $abla de demostración, $abla de largas cadenas de
ra!ones. Esto lleva tiempo, $a# que desarrollar una serie de proposiciones encadenadas por
e(presiones como -en consecuencia., -pues., -dic$o esto...., porque este despliegue del
pensamiento pensante está intrínsecamente ligado al tiempo.
,i la televisión privilegia un cierto número de !ast*thin0ers que proponen un !ast*!ood
cultural, la alimentación cultural predigerida, prepensada, no es sólo porque 6# esto orma parte
también de la sumisión a la urgencia7 tienen una libreta de reerentes, por otro lado siempre la
misma 6sobre Ausia, es el seOor o la seOora. U, sobre ?lemania, es el seOor )7& $a# comentaristas
empu'ados a decir alguna cosa en verdad, es decir, a menudo 'óvenes, aún desconocidos,
comprometidos en su investigación, poco inclinados a recuentar los medios, que $abría que ir a
buscarlos, pero que salen de la manga, siempre disponibles # prestos a poner en el papel alguna
cosa o dar entrevistas, son los $abitués de los medios. ,e da también el $ec$o de que, para ser
capa! de -pensar. en ciertas condiciones en las que nadie puede pensar, $a# que ser un pensador
de un tipo particular.
Deba!es verdaderaen!e #alsos o #alsaen!e verdaderos
Es nacesario que me reeriera a los debates. En este punto vo# a ser rápido porque pienso
que la demostración es más ácil& $a#, en principio, debates verdaderamente alsos, que se los
reconoce de inmediato como tales. Cuando se ve en televisión a ?lain Binc # ?ttali, ?lain Binc #
,orman, Ferr# # FinNielNraut, +ulliard e 1mbert..., son camaradas. 6En EE.88., $a# gente que gana
su vida #endo de una acultad a otra $aciendo dúos de este tipo...7. ,e trata de personas que se
conocen, que desa#unan 'untos, que cenan 'untos. 6Ma# que leer el diario de +acques +ulliard,
L1Ann#e des dupes, que apareció en ,euil este aOo, para ver cómo unciona esto que digo7. Por
e'emplo, en una emisión de 3urant acerca de las élites que #o $abía mirado, toda esta gente
estaba presente. Estaba ?ttali, ,arNo!#, Binc... En un momento dado, ?ttali, $ablando a ,arNo!#,
le di'o -@icolás... ,arNo!#.. Mubo un silencio entre el nombre # el apellido& si se detenía en el
nombre, se $abría notado que eran compinc$es, que se conocían íntimamente, aunque sean,
aparentemente, de dos partidos opuestos. Ma# allí un pequeOo signo de connivencia que podría
pasar desapercibido. En síntesis, el universo de los invitados permanentes es un mundo clausurado
de interconocimientos que unciona en una lógica de permanente autoreor!amiento. 6El debate
entre ,erge +ul# # P$ilippe ?le(andre en C$ristine *cNrent, o su parodia por las marionetas que
sinteti!aron todo esto, es, desde este punto de vista, e'emplar7. ,e trata de adversarios que se
oponen de una manera tan acordada... Por e'emplo, +ulliard e 1mbert aparentan representar a la
derec$a # la i!quierda. ?cerca de alguien que $abla a tontas # a locas, los Nabiles dicen& -Be puso
el este en el oeste.. En el mismo sentido, ellos son gente que pone la derec$a en la i!quierda. KEl
público es consciente de esta complicidadL @o es seguro. 3igamos que qui!ás # esto se maniiesta
ba'o la orma de un rec$a!o global de París, que la crítica ascista $acia la centralidad de las
cuesiones parisinas trata de rescatar # que se e(presó una ve! más, en ocasión de los sucesos de
noviembre& -esas son $istorias de parisinos.. ,ienten que sucede alguna cosa, pero no ven $asta
qué punto se trata de un mundo clausurado, cerrado sobre sí mismo #, en consecuencia, cerrado a
sus problemas # a su e(istencia.
Ma# también debates aparentemente verdaderos, alsamente verdaderos. Po# a anali!ar
uno rápidamente& elegí el organi!ado por Cavada durante las $uelgas de noviembre porque tienen
todas las apariencias de un debate democrático, # para poder ra!onar a !ortiori. Pues, cuando se
mira lo que pasó uera de esta controversia 6vo# a proceder como $ice $asta a$ora #endo de lo
más visible a lo más oculto7, se ve una serie de operaciones de censura.
Primer nivel& el rol del presentador, que importa siempre a los espectadores. Pen bien que
$aga intervenciones restrictivas. Es él quien impone el tema, quien determina la problemática 6a
menudo tan absurda como el debate de 3urand % -KMa# que quemar a las élitesL.%, #a que todas
las respuestas, sí o no, lo son7. 1mpone el respeto de la regla del 'uego, norma de geometría
variable& no es la misma cuando se trata de un sindicalista que cuando se trata de B. Pe#reite de
9CDEFDGE9C
10
la ?cademia Francesa. 3istribu#e la palabra, dispensa los signos de importancia. ?lgunos
sociólogos trataron de desprender el implícito no verbal de la comunicación verbal& decimos tanto a
través de las miradas, los movimientos, los gestos, la mímica, etc., como a través de la palabra
misma. ) también a través de la entonación, por todo un con'unto de cosas. ,e maniiesta
entonces muc$o más que lo que se puede controlar 6esto debería inquietar a los anáticos del
espe'o de @arciso7. Ma# tantos niveles en la e(presión, no sólo el de la palabra propiamente dic$a "
si se controla el nivel onológico, no se controla el sintáctico, # así sucesivamente%, que nadie,
incluso el que me'or dominio tenga de sí mismo, a menos que 'uegue un papel o practique un
lengua'e rígido, está en condiciones de mane'ar todo. El presentador mismo interviene a través del
lengua'e inconsciente, su manera de plantear las preguntas, su tono que dirá a unos, cortante&
-Maga el avor de responder, no respondió a mi pregunta. o -Espero su respuesta. KPan a continuar
con la $uelgaL.. *tro e'emplo mu# signiicativo, las dierentes maneras de decir -gracias..
-S/raciasT. puede signiicar -5e agrade!co, esto# reconocido, tomo con gratitud su palabra.. Pero
$a# otra manera de decir gracias que remite a concluir& -/racias. quiere decir entonces -5isto,
terminado. Pasemos al siguiente.. 0odo esto se maniiesta de manera ininitesimal, en los matices
levísimos del tono, pero el interlocutor lo recibe, retiene la semántica aparente # la semántica
oculta2 conserva los dos # puede perder sus medios.
El presentador distribu#e sus tiempos de $abla, el tono de $abla, respetuoso o desdeOoso,
solícito o impaciente. Por e'emplo, $a# una manera de $acer -,í, sí, sí.... que apresura, que $ace
sentir al interlocutor impaciencia o indierencia... 6En las entrevistas que $acemos, sabemos que es
mu# importante brindar a la gente signos de acuerdo, de interés, si no se desaniman # poco a poco
la palabra pierde interés& esperan cosas pequeOas, -sí, sí., movimientos de cabe!a, pequeOos
signos de inteligencia, como se dice7. Estos signos imperceptibles son manipulados por el
presentador de manera más inconsciente, recuentemente, que consciente. Por e'emplo, el respeto
a las eminencias culturales, en el caso del autodidacta con poco roce cultural, lo va a llevar a
admirar alsos esplendores, los académicos, la gente dotada de títulos que aparentan respeto. *tra
estrategia del presentador& manipula la urgencia2 se sirve del tiempo, del relo', para cortar la
palabra, para apurar, para interrumpir. ) allí, tiene otro recurso, como todos los presentadores, se
$ace portavo! del público& .5o interrumpo, no comprendo lo que quiere decir.. @o se da a conocer
como un idiota, da a entender que el espectador de base que, por deinición, lo es, no lo
comprenderá. ) se transorma en portavo! de los -imbéciles. para interrumpir un discurso
inteligente. En resumen, como lo $e podido veriicar, la gente autori!ada a 'ugar este rol de censor,
es, a menudo, la más e(asperada por los cortes.
El resultado es que, en una emisión de dos $oras, el representante de la C/0 tuvo
e(actamente cinco minutos para todo, agregando las intervenciones 6pues, como todo el mundo
sabe que si no $ubiera $abido C/0 no $abría $abido $uelga, ni programas de televisión sobre el
tema, etc.7. Bientras que aparentemente, # es por ello que la emisión de Cavada era signiicativa,
todas las ormas e(teriores de igualdad ormal se $abían respetado.
5o que plantea un problema importante desde el punto de vista de la democracia& es
evidente que todos los locutores no son iguales en el estudio de televisión. Ma# proesionales de la
escena, del $abla # del escenario #, rente a ellos, aicionados 6puede tratarse de $uelguistas que
alrededor de una ogata $acen tal o cual cosa...72 es de una desigualdad e(traordinaria. ) para
restablecer un poquito de igualdad, sería necesario que el presentador uera desigual, es decir que
participe lo más despo'adamente que pueda, como lo $icimos en nuestro traba'o. La Misère du
Monde. Cuando se quiere que alguien que no es proesional de la palabra llegue a decir cosas 6# a
menudo dice cosas absolutamente e(traordinarias que la gente que usa la palabra desde $ace
tiempo no estaría en condiciones de pensar7, $a# que $acer un traba'o de asistencia al discurso.
Para ennoblecer lo que acabo de e(presar, diría que es una misión socrática en todo su esplendor.
,e trata de ponerse al servicio de alguien cu#a opinión es importante, de quien se quiere saber lo
que tiene para decir, lo que piensa, a#udándolo a decirlo. ,in embargo, no es en absoluto lo que
$acen los presentadores. @o sólo no a#udan a los más desavorecidos sino que, si se puede decir,
acentúan las debilidades.
Pero, allí, se está aún en un nivel enoménico. Ma# que llegar a un segundo nivel& la
composición del estudio televisivo. Es determinante. Es un traba'o invisible cu#o escenario mismo
es el resultado. Por e'emplo, $a# toda una labor de invitación previa& $a# gente a la que ni se sueOa
en invitar2 gente a la que se invita # rec$a!a la invitación. El escenario televisivo está allí # lo
percibido esconde lo no percibido& no se ven, en una percepción abricada, las condiciones sociales
9CDEFDGE9C
11
de construcción. En consecuencia, no se dice& -toma, no está ulano de tal.. E'emplo de este traba'o
de manipulación 6uno entre miles7& durante las $uelgas, $ubo dos emisiones sucesivas del Cercle
de minuit acerca de los intelectuales # las $uelgas. Mabía, grosso modo, dos campos del lado
intelectual. En la primera emisión, los intelectuales no avorables a la $uelga parecían de derec$a %
para decirlo rápidamente. En la segunda, se cambió la composición del escenario, agregando
personas más de derec$a # $aciendo desaparecer a aquéllas que eran avorables a la $uelga. 5o
que $ace que las personas que, en la primera emisión, estaban a la derec$a parecían a la
i!quierda. 3erec$a e i!quierda son posiciones relativas por deinición. Entonces, en este caso, un
cambio en la composición del escenario da un cambio en el sentido del mensa'e.
5a composición del estudio televisivo es importante porque debe dar la imagen de un
equilibrio democrático 6el límite es el -rente a rente.& -,eOor, usted consumió los treinta
segundos....7. ,e ostenta la igualdad # el presentador se erige como el árbitro. En el escenario de la
emisión de Cavada, $abía dos tipos de personas& actores comprometidos, protagonistas,
$uelguistas2 # luego $abía otros que eran también importantes, pero que estaban puestos en
posición de observadores. Mabía gente que estaba allí para e2plicarse 6-KPor qué $ace usted estoL,
KPor qué molesta a los usuariosL, etc..7 # otros que estaban para e2plicar, para sostener un
metadiscurso.
*tro actor invisible # sin embargo determinante& el dispositivo montado con anticipación
por las conversaciones preparatorias con los participantes, # que puede llevar a una suerte de
escenario, más o menos rígido, en el cual los invitados deben despla!arse 6la preparación, puede,
en algún caso, como en ciertos 'uegos, tomar la orma de un cuasiensa#o7. En este ámbito previsto
con anticipación, no $a# lugar para la improvisación, para la palabra libre, desenadada, incluso
peligrosa para el presentador # para su emisión.
*tra propiedad invisible de este espacio es la lógica misma del 'uego del lengua'e como
dice el ilósoo. Ma# reglas tácitas de este 'uego que se va a desarrollar2 cada uno de estos
universos sociales en los que circula el discurso tiene una estructura tal que algunas cosas pueden
decirse # otras no. Primer presupuesto implícito de este 'uego del lengua'e& el debate democrático
pensado según el modelo del -catc$.2 es preciso que $a#a conrontaciones, bueno, torpe... ), al
mismo tiempo, no se permiten todos los golpes. Es preciso que éstos se deslicen en una lógica del
lengua'e ormal, sabio. *tras propiedades del espacio& la complicidad entre proesionales que
acabo de seOalar. ?quéllos que llamo !ast*thin0ers, los especialistas del pensamiento velo!, los
integrantes del medio los llaman -los buenos clientes.. ,on personas a las que se puede invitar, se
sabe que $arán una buena composición, que no van a crear diicultades, $acer $istorias # además
$ablan en abundancia, sin problemas. Ma# un universo de buenos clientes que están como peces
en el agua # otros que son peces uera del agua. ) por in, la última cosa invisible, es el
inconsciente de los presentadores. Be sucedió mu# a menudo, incluso rente a periodistas mu#
bien dispuestos según mi punto de vista, que tuve que comen!ar todas mis respuestas por un
cuestionamiento a la pregunta. 5os periodistas, con sus anteo'os, sus categorías de pensamiento,
plantean preguntas que no tienen nada que ver con nada. Por e'emplo, acerca de los problemas
llamados del -conurbano. 6banlieues7 tienen en la cabe!a todos los antasmas que acabo de evocar
#, antes de comen!ar a responder, $a# que decir elegantemente -su pregunta es, sin dudas
interesante, pero me parece que $a# otra cosa más importante..... Cuando no se está un poco
preparado, se responde a preguntas que no se plantean.
Con!radicciones % !ensiones
5a televisión es un instrumento de comunicación mu# poco autónomo sobre el que pesan
toda una serie de restricciones que remiten a las relaciones sociales entre los periodistas,
relaciones de competencia encarnadas, impiadosamente, $asta el absurdo. ,on también vínculos
de connivencia, de complicidad ob'etiva, undados en intereses comunes ligados a su posición en
el campo de la producción simbólica # sobre el $ec$o de que comparten estructuras cognitivas,
categorías de percepción # apreciación provenientes de su origen social, su ormación 6o su no
ormación7. ,e sigue que este instrumento de comunicación aparentemente sin límites que es la
televisión en realidad está absolutamente -limitado.. Cuando, en los aOos <E, apareció como un
enómeno nuevo, un cierto número de -sociólogos. 6con muc$as comillas7 se precipitaron a decir
que la televisión, en tanto -medio de comunicación de masas., iba a -masiicar.. 5a televisión
9CDEFDGE9C
12
estaba llamada a nivelar, $omogenei!ar poco a poco a todos los telespectadores. En resumen, era
subestimar las capacidades de resistencia. Pero, sobre todo, era subestimar la capacidad que el
medio tuvo de transormar a los que la producen #, especialmente, a los periodistas # al con'unto
de productores culturales 6a través de la ascinación irresistible que e'erció en algunos de ellos7. El
enómeno más importante, # que era demasiado diícil de prever, es la e(tensión admirable de la
inluencia televisiva sobre el con'unto de actividades culturales, comprendidas las producciones
cientíicas o artísticas. Mo# la televisión llevó al e(tremo, al límite, una contradicción que es
recuente en todos los universos de producción cultural. Es la que e(iste entre las condiciones
económicas # sociales en las que $a# que estar ubicado para poder producir un cierto tipo de obras
6cité el e'emplo de las matemáticas porque es el más evidente pero es verdadero también en la
poesía de vanguardia, la ilosoía, la sociología, etc.7, obras que se llaman -puras. 6es una palabra
ridícula7 o autónomas, en relación con las restricciones sociales de transmisión de los productos
obtenidos en estas circunstancias2 contradicción entre las condiciones en las cuales $a# que estar
para poder $acer matemáticas de vanguardia, poesía de vanguardia, etc., # las condiciones en las
cuales $a# que estar para poder transmitir cosas a todo el mundo. 5a televisión lleva al e(tremo
esta incompatibilidad en la medida en que ella sure todos los otros universos de producción
cultural, la presión del comercio, por intermedio del rating.
3el mismo modo, en este microcosmos que es el mundo del periodismo, las tensiones son
mu# uertes entre aquéllos que querrían deender los valores de la autonomía, de la libertad en
relación con el comercio, las demandas, los 'ees, etc. # aquéllos que se someten a la necesidad #
que son pagados ... Estas tensiones no pueden casi e(plicarse, al menos en las pantallas, porque
las condiciones no son mu# avorables& pienso por e'emplo en la oposición entre las grandes iguras
con enormes ortunas, particularmente visibles # remuneradas, pero también sumisas # los
testaerros invisibles de la inormación que cada ve! están más condicionados por la lógica del
mercado del empleo # son utili!ados para cosas cada ve! más pedestres, cada ve! más
insigniicantes. 0ienen, detrás de los micros, de las cámaras, gente incomparablemente más
cultivada que sus equivalentes de los aOos <E. 3ic$o de otro modo, esta tensión entre lo que es
solicitado por la proesión # las aspiraciones que la gente adquiere en las escuelas de periodismo o
en las acultades es cada ve! más grande % aunque $a#a también una adaptación anticipada, que
opera la gente de dientes largos... 8n periodista decía recientemente que la crisis de la cuarentena
6a los CE aOos se descubre que un traba'o no es todo lo que se creía7 se transorma en la crisis de
la treintena. 5as personas descubren cada ve! más rápido las necesidades terribles de la proesión
#, en particular, todas las restricciones asociadas al rating, etc. El periodismo es una de las
proesiones donde se encuentra a la gente más inquieta, insatisec$a, movedi!a o cínicamente
resignada, donde se e(presa mu# comúnmente 6sobre todo del costado de los dominados,
evidentemente7 la cólera, la repugnancia o el desencanto ante la realidad de un traba'o que se
sigue viviendo o reivindicando como -dierente de los otros.. Pero se está le'os de una situación en
la que estos desprecios o estos rec$a!os podrían tomar la orma de una verdadera resistencia
individual #, sobre todo, colectiva.
Para comprender todo lo que evoqué # que se podría creer, a pesar de mis esuer!os, que
lo imputo a las responsabilidades individuales de los presentadores, de los comunicadores, $a# que
pasar al nivel de los mecanismos globales, al nivel de las estructuras. Platón 6lo cité muc$o $o#7
decía que somos marionetas de los dioses. 5a televisión es un universo en el que se tiene la
impresión de que los agentes sociales, teniendo las apariencias de importancia, de libertad, de
autonomía e, incluso a veces un aura e(traordinaria 6basta leer los noticiosos televisivos7, son
marionetas de un aán que $a# que describir, de una estructura que $a# que desmenu!ar # poner al
día.
9CDEFDGE9C
13
&. LA ESTRUCTURA INVISIBLE Y SUS E'ECTOS
Para ir más allá de una descripción, por minuciosa que sea, de lo que pasa en un estudio de
televisión # tratar de e(plicar los mecanismos de sus prácticas, $a# que $acer intervenir una noción,
un poco técnica pero que esto# obligado a invocarla, que es la de campo period+stico. El mundo del
periodismo es un microcosmos que tiene sus le#es propias # que se deine por su posición en el
mundo global, por sus atracciones # sus rec$a!os respecto de otros microcosmos. 3ecir que es
autónomo, que tiene su propia le#, es decir que lo que pasa allí no puede ser comprendido de una
manera directa a partir de actores e(teriores. ,e presupone aquí la ob'eción de e(plicar por los
actores económicos todo lo que pasa en el periodismo. Por e'emplo, no se puede 'ustiicar lo que se
$ace en 0F9 por el sólo $ec$o que este canal pertenece al seOor Bou#gues. Es evidente que una
e(plicación que no tomara en cuenta este $ec$o sería insuiciente pero otra que tomara sólo este dato
no lo sería menos. ) esta última sería qui!ás más inaceptable porque tendría el aspecto de serlo. Ma#
una orma de materialismo primitivo, asociado a la tradición mar(ista, que no e(plica nada, que
denuncia sin aclarar nada.
(ar!es del ercado % de la co)e!encia
Para comprender lo que ocurre en el canal 0F9, $a# que considerar todo lo que 0F9 debe al
$ec$o de estar situado en un universo de relaciones ob'etivas entre los dierentes canales de
televisión. Rstos están en una competencia que se deine en su orma, de manera invisible, por
relaciones de uer!a no percibidas que pueden ser capturadas a través de indicadores tales como las
partes del mercado, el peso de los anunciantes, el capital colectivo de los periodistas prestigiosos,
etc. 3ic$o de otro modo, $a# entre estos canales, no sólo interacciones %gente que se $abla # que no
se $abla, que se inlu#e, que se lee, todo lo que conté $asta aquí% sino que también $a# relaciones de
uer!a completamente invisibles que $acen que, para comprender lo que pasa en el canal 0F9 o en el
?rte, $a#a que tomar en cuenta el con'unto de las relaciones de uer!a que constitu#en la estructura
ob'etiva del campo. En el de las empresas económicas, por e'emplo, una empresa mu# poderosa
tiene el poder de deormar el espacio económico casi en su totalidad2 puede, al ba'ar los precios,
impedir que se incorpore otra a la competencia, puede instaurar una suerte de barrera a la entrada de
nuevas empresas. Estos eectos no son necesariamente producto de las voluntades. 0F9 cambió el
paisa'e audiovisual por el simple $ec$o de que acumuló un con'unto de poderes especíicos que se
e'ercen sobre este universo # que se retraducen eectivamente por las partes del mercado. Esta
estructura no es percibida por los telespectadores, ni por los periodistas2 ellos sólo perciben los
eectos pero no ven $asta qué punto la importancia relativa de la institución en la que se encuentran
pesa sobre ellos, así como su lugar # la in'erencia que cada uno tiene en ella. Para tratar de
comprender lo que puede $acer un periodista, $a# que tener en cuenta una serie de parámetros& por
una parte, la posición del órgano de prensa en el que se encuentra, 0F9 o Le Monde, en el campo
periodístico2 en segundo lugar, su posición especíica dentro de ese espacio.
8n campo es un ámbito social estructurado, un campo de uer!as %$a# dominantes #
dominados, $a# relaciones constantes, permanentes, de desigualdad que se e'ercen en su interior% #
es también un espacio de luc$as para transormar o conservar este campo de uer!as. Cada uno en
el interior de este universo, compromete en su competencia con los otros la uer!a 6relativa7 que
detenta # deine su posición en el campo #, en consecuencia, sus estrategias. 5a competencia
económica entre los canales o los diarios por los lectores # el público o, como se dice, las partes del
mercado, se alcan!a concretamente ba'o la orma de una competencia entre los periodistas, que
tiene sus propias reglas especíicas, el scoop 6la primicia7, la inormación e(clusiva, la reputación en
un asunto determinado, etc. ) que no se ve ni se piensa como una luc$a puramente económica en
unción de las ganancias, están sometidas también a la posición del órgano de prensa considerado en
las relaciones de uer!a económicas # simbólicas. Ma# actualmente relaciones ob'etivas invisibles
entre personas que no pueden 'amás reencontrarse, entre Le Monde 3iplomati.ue, para tomar un
e(tremo, # 0F9, pero que son llevadas a tomar en cuenta en lo que $acen, consciente o
inconscientemente, las limitaciones # los eectos que se e'ercen sobre ellos por pertenecer a un
mismo universo. 3ic$o de otro modo, si quiero saber $o# lo que va a decir o escribir tal periodista, lo
que encontrará evidente o impensable, natural o indigno de él, tengo que saber la posición que ocupa
en este espacio, es decir, el poder especíico que detenta su órgano de prensa # que mide, entre otros
9CDEFDGE9C
14
indicios, el peso económico en las partes del mercado, pero también el peso simbólico, más diícil de
determinar. 6En realidad, para ser completo, se debería tomar en cuenta la posición del campo
mediático nacional en el campo mundial #, por e'emplo, la dominación económico%técnica #, sobre
todo, simbólica de la televisión americana que es un modelo # una uente de ideas, de órmulas #
procedimientos para muc$os periodistas7.
Para comprender me'or esta estructura en su orma actual, es bueno recorrer la $istoria del
proceso que lo constitu#ó. En los aOos FE, la televisión estaba apenas presente en el campo
periodístico2 cuando se $ablaba de periodismo apenas se pensaba en ella. 5a gente de la televisión
estaba doblemente dominada& por una parte se sospec$aba que estaban subordinados al poder
político # por lo tanto dominados desde el punto de vista cultural, simbólico # del prestigio2 #, por otra
parte, lo estaban también desde la a! económica #a que eran dependientes de los subsidios del
Estado # por ello muc$o menos eicientes, poderosos. Con los aOos 6el proceso debería describirse en
detalle7 la relación se dio vuelta completamente # la televisión tiende a convertirse en dominante
económica # simbólicamente en el campo periodístico. Esto se muestra notablemente en la crisis de
los periódicos& $a# diarios que desaparecen, otros a los que se los obliga a plantearse
permanentemente la cuestión de la sobrevivencia, de la conquista o reconquista de su público2 los
más amena!ados son, al menos en Francia, los que orecen inormación general # deporte. @o tienen
muc$o para oponer a la televisión cada ve! más orientada $acia estos ob'etos porque escapa a la
dominación del periodismo serio 6que pone o ponía, en primer plano, en primera página, las noticias
reeridas a la realidad internacional, la política, incluso el análisis político, reduciendo la inormación
general # los deportes a una ubicación relativa7.
5o que $ago es una descripción grosera2 debería entrar en los detalles, $acer
6desgraciadamente no e(iste7 una $istoria social de la evolución de las relaciones entre los
dierentes órganos de prensa 6# no de un solo órgano de prensa7. Es en el nivel de la $istoria
estructural del con'unto del universo donde las cosas más importantes aparecen. 5o que cuenta en
un campo son los pesos relativos& un periódico puede permanecer absolutamente idéntico, no perder
un lector, no cambiar en nada # es, sin embargo, proundamente transormado porque su peso # su
posición relativa se encuentran en un espacio #a transormado. Por e'emplo, un diario de'a de ser
dominante cuando su poder de inluir en el espacio cincundante disminu#e # no $ace más la le#. ,e
puede decir que en el universo del periodismo escrito, Le Monde $acía la le#. Mabía #a un campo,
con la oposición %que $acen todos los $istoriadores del periodismo% entre los diarios que dan ne4s,
noticias, $ec$os generales, # los diarios que dan vie4s, puntos de vista, análisis, etc2 entre los
diarios de gran tira'e, como "rance*/oir, # los de tira'e proporcionalmente más restringido pero
dotados de una autoridad semioicial. Le Monde estaba bien ubicado en las dos relaciones& era
suicientemente importante por su tira'e para ser un poder desde el punto de vista de los anunciantes
# estaba bastante dotado de capital simbólico para ser una autoridad. ?cumulaba los dos actores de
poder en este campo.
5os diarios de rele(ión aparecieron a inales del siglo U1U, como reacción contra los diarios
de gran tira'e, para gran público, sensacionalistas, que suscitaron siempre el temor o el disgusto de
los lectores cultivados. 5a emergencia de este medio de masas por e(celencia que es la televisión
no es un enómeno sin precedente, sólo lo es por su amplitud. ?bro aquí un paréntesis& uno de los
grandes problemas de los sociólogos es evitar la caída en una de las dos ilusiones simétricas, la del
-'amás visto. 6$a# sociólogos que adoran esto, es mu# elegante, sobre todo en la televisión, anunciar
enómenos inauditos, revoluciones7 # aquélla del -siempre así. 6que es a menudo el tema de los
conservadores& -nada nuevo ba'o el sol, $abrá siempre dominantes # dominados, ricos # pobres....7.
El riesgo es siempre mu# grande, tanto que la comparación entre épocas es e(tremadamente diícil&
no se puede comparar más que de una estructura a otra, # siempre se corre el riesgo de equivocarse
# describir como algo inaudito cualquier cosa banal simplemente por alta de cultura. Es una de las
ra!ones por las cuales los periodistas son a veces peligrosos& no siendo mu# cultivados, se
asombran de cosas no mu# asombrosas # no se sorprenden de cosas relevantes... 5a $istoria es
indispensable para nosotros, sociólogos2 desgraciadamente en muc$os dominios, sobre todo en
relación con la $istoria de la época reciente, los traba'os son aún insuicientes, en especial cuando
se trata de enómenos nuevos como el periodismo.
Una #uer*a de banali*aci"n
9CDEFDGE9C
15
Para volver a los eectos provocados por la emergencia de la televisión, es cierto que la
oposición e(istió, pero nunca con esta intensidad 6adopto una postura intermedia entre -nunca visto.
# -siempre así.7. Por su poder de diusión, la televisión plantea al universo del periodismo escrito # al
universo cultural en general un problema absolutamente terrible. ? su lado, la prensa de masas que
alarmaba tanto 6Aa#mond Qilliams avan!ó en la $ipótesis de que toda la revolución romántica en
poesía ue provocada por el $orror que inspiró a los escritores ingleses la aparición de la prensa de
masas7 parece poca cosa. Por su amplitud, su peso absolutamente e(traordinario, la televisión
produce eectos que, aunque no sean sin precedentes, son completamente inéditos.
Por e'emplo, la televisión puede 'untar en una noc$e, en el noticioso de las veinte, más
gente que todos los diarios ranceses de la maOana # la tarde 'untos. ,i la inormación alimentada
por tal medio deviene una inormación omnibus sin aspere!as, $omogenei!ada, se notan los eectos
políticos # culturales que puede ocasionar. Es una le# bien conocida& cuanto más un órgano de
prensa o un medio de e(presión cualquiera alcan!a un público e(tenso, más debe perder en
matices, todo lo que puede dividir, e(cluir "piensen en 5aris*Match%, debe intentar no -c$ocar con
nadie., como se dice, no levantar problemas o solamente conlictos sin $istoria. En la vida cotidiana,
se $abla muc$o de la lluvia # del buen tiempo, porque es el tema sobre el cual se está seguro de no
equivocarse "salvo si se discute con un campesino que tiene necesidad de lluvia cuando se está de
vacaciones% es un tema so!t por e(celencia. Cuanto más e(tiende un diario su diusión, más atiende
a temas omnibus que no identiican problemas. ,e constru#e el ob'eto conorme a las condiciones
de recepción del público.
Es esto lo que $ace que todo el traba'o colectivo que tiende a $omogenei!ar, a banali!ar, a
-conormar. # a -despoliti!ar., convenga perectamente, aunque nadie, en verdad, sea el
responsable, que lo $a#a pensado # querido como tal. Es algo que se observa a menudo en el
universo social& se ven venir las cosas que nadie quiere # que pueden parecer queridas 6-está $ec$o
para.7. Es allí donde la crítica simplista se vuelve peligrosa& evita todo el traba'o que $a# que $acer
para comprender problemas como el $ec$o de que, sin que nadie lo $a#a querido verdaderamente,
sin la intervención de los que lo inancian, se tiene este producto absolutamente e(traOo que es, por
e'emplo, el -noticioso televisivo., que conviene a todo el mundo, que conirma cosas #a conocidas #,
sobre todo que de'a intactas las estructuras mentales. Ma# revoluciones que tocan las bases
materiales de una sociedad, aquéllas que ordinariamente son evocadas "se nacionali!an los bienes
del clero, etc.% # revoluciones simbólicas, aquéllas que operan los artistas, los sabios o los grandes
proetas religiosos o, a veces, más raramente, los grandes proetas políticos, que tocan las
estructuras mentales, es decir, que cambian nuestras maneras de ver # de pensar. Es el caso, en el
ámbito de la pintura, de Banet que alteró una antítesis undamental, una estructura académica, la
oposición entre lo contemporáneo # lo antiguo. ,i un instrumento tan poderoso como la televisión se
orientara aunque sea un poco $acia una revolución simbólica de este tipo, les aseguro que se
apresurarían a detenerla... ?$ora bien, sucede que sin que nadie le $a#a pedido, por la sola lógica
de la competencia # de los mecanismos que evoco, la televisión no $ace nada de eso. Está
perectamente a'ustada a las estructuras mentales del público. Podría evocar su moralismo, el
costado telethon que $abría que anali!ar en esta lógica. -Con buenos sentimientos, decía /ide, se
$ace mala literatura., pero con buenos sentimientos se $ace un buen rating. Mabría que rele(ionar
acerca del moralismo de la gente de la televisión& a menudo cínicos, tienen propósitos de un
conormismo moral absolutamente prodigioso. 5os presentadores de los noticiosos, los animadores
de los debates, los comentadores deportivos se $an convertido en pequeOos directores de
conciencia. ,on, con poco esuer!o, los portavoces de una moral típicamente pequeOo burguesa,
que dicen -lo que $a# que pensar. acerca de los que llaman -los problemas de la sociedad., las
agresiones en las barriadas pobres o la violencia en la escuela. 5o mismo sucede en el dominio del
arte # la literatura& las emisiones llamadas -literarias., las más conocidas sirven " # de manera cada
ve! más servil% a los valores establecidos, al conormismo # al academicismo o a los valores del
mercado.
5os periodistas "$abría que decir el campo periodístico% deben su importancia en el mundo
social a que detentan un monopolio de $ec$o sobre los instrumentos de producción # de diusión en
gran escala de la inormación #, a través de estos instrumentos, sobre el acceso de los simples
ciudadanos pero también de otros productores culturales, sabios, artistas, escritores, a lo que llamo a
veces -el espacio público., es decir, la gran diusión. 6? este monopolio que se enrenta uno cuando,
en tanto que individuo o miembro de una asociación, de un grupo cualquiera, se quiere diundir
ampliamente una inormación.7 ?unque ocupen una posición inerior, subordinada, en los campos de
la producción cultural, e'ercen una orma e(traOa de dominación& tienen el poder sobre los medios
9CDEFDGE9C
16
de e(presarse públicamente, de ser conocidos, de acceder a la notoriedad p6blica 6lo que, para los
$ombres políticos # para ciertos intelectuales, es un actor capital7. 5o que les vale estar rodeados
6al menos a los más poderosos de entre ellos7 de una consideración a menudo desproporcionada en
relación con sus méritos intelectuales... ) pueden desviar una parte de este poder de consagración
en beneicio propio 6el $ec$o de que los periodistas estén, incluso los más reconocidos, en posición
de inerioridad estructural respecto de otras categorías, como la de los intelectuales "entre los cuales
ansían ubicarse " # de los $ombres políticos, contribu#e sin duda a e(plicar su tendencia constante
al antiintelectualismo7.
Pero sobre todo, pueden acceder en orma permanente a la visibilidad pública, a la
e(presión en gran escala, absolutamente impensable %al menos $asta la aparición de la televisión%
para un productor cultural, incluso mu# célebre2 pueden imponer al con'unto de la sociedad su visión
del mundo, su problemática, sus puntos de vista. ,e ob'etará que el universo periodístico está
dividido, dierenciado, diversiicado #, en consecuencia, es apto para representar todas las
opiniones, todos los puntos de vista o para orecer la ocasión de e(presarlas 6# es cierto que, para
atravesar la pantalla periodística, se puede 'ugar, $asta un cierto punto, a condición de tener un
mínimo de peso simbólico, con la competencia entre los periodistas # los diarios7. Pero el campo
periodístico, como los otros, descansa sobre un con'unto de presupuestos # de creencias
compartidos 6más allá de las dierencias de posición # de opinión7. Estos presupuestos, que están
inscriptos en un cierto sistema de categorías de pensamiento, en relación con el lengua'e 6con todo
lo que implica, por e'emplo, una noción como -da bien en la televisión.7, están en el principio de la
selección que los periodistas $acen de la realidad social, # también en el con'unto de las
producciones simbólicas. @o $a# discurso 6análisis cientíico, maniiesto político, etc.7 ni acción
6maniestación, $uelga, etc.7 que, para acceder al debate público, no deba someterse a la prueba de
la selección, es decir, a esta ormidable censura que los periodistas e'ercen, incluso sin saberlo,
reteniendo sólo lo que está en condiciones de interesarles, de -llamar la atención., esto es, de entrar
en sus categorías, en su grilla, # arro'ando a la insigniicancia o a la indierencia e(presiones
simbólicas que merecerían llegar al con'unto de los ciudadanos.
*tra consecuencia, más diícil de apre$ender, del crecimiento de inluencia relativa de la
televisión en el espacio de los medios de diusión # del peso de la restricción comercial que sure, es
el pasa'e desde una política de acción cultural televisiva a una suerte de demagogia -espontaneísta.
6que también unciona en los periódicos llamados -serios.2 éstos $acen un lugar cada ve! más
amplio a esta suerte de correo de lectores que son las tribunas libres, las opiniones7. 5a televisión de
los aOos FE se consideraba cultural # se servía en buena medida de su monopolio para imponer a
todos productos con pretensión de serlo 6documentales, adaptaciones de obras clásicas, debates
culturales, etc.7 # para ormar los gustos del gran público2 la televisión de los aOos ;E llega a e(plotar
# $alagar sus gustos para llegar a la audiencia más amplia oreciendo a los telespectadores
productos toscos, cu#o paradigma es el tal0*sho4, relatos de vida, e($ibiciones sin tapu'os de
e(periencias vividas, a menudo e(tremas # destinadas a satisacer una orma de vo#eurismo # de
e($ibicionismo 6como, por otra parte, los 'uegos televisados en los que se ansía participar, incluso
como simple espectador para acceder a un instante de e(posición7. 3ic$o esto, no comparto la
nostalgia de algunos por la televisión pedagógico%paternalista del pasado # pienso que ella no se
opone menos que el espontaneísmo populista # la sumisión demagógica a los gustos populares, a un
uso realmente democrático de los medios de diusión en gran escala.
Luc+as re$uladas )or el rating
Es preciso ir más allá de las apariencias, de lo que se ve en los estudios de televisión # aun
de la competencia que se e'erce en el interior del campo periodístico para llegar a la relación de
uer!a que se da entre los dierentes órganos en la medida en que ésta preside incluso la orma que
adoptan las interacciones. Para comprender por qué $o# se da tal o cual debate regular entre tal o
cual periodista, $a# que pensar en la posición de los órganos de prensa que estas personas
representan en el espacio periodístico # el lugar de cada uno de ellos en estos órganos. 1ncluso, para
comprender lo que puede escribir un editorialista de Monde # lo que no puede, $a# que tener
siempre en mente estos dos actores. Estas restricciones de posición serán vividas como
pro$ibiciones o mandatos éticos& -es incompatible con la tradición de Monde. o -es contrario al
espíritu de Monde., -aquí no se puede $acer esto., etc. 0odas estas e(presiones que son anunciadas
ba'o la orma de preceptos éticos son la retraducción de la estructura del campo a través de una
9CDEFDGE9C
17
persona que ocupa una cierta posición en este espacio.
En un campo, los dierentes protagonistas tienen a menudo representaciones polémicas de
los otros agentes con los cuales están en competencia& producen, con propósitos propios,
estereotipos, agresiones verbales 6en el espacio deportivo, cada uno de los deportes produce
imágenes estereotipadas de los otros deportes, los 'ugadores de rugb7 $ablan mal de los utbolistas,
etc.7. Estas representaciones son a menudo estrategias de combate que toman la orma de
relaciones de uer!a # llevan a transormarla o a conservarla. ?ctualmente, en los periodistas de la
prensa escrita, # en particular en aquéllos que ocupan un lugar determinado, que están en diarios
pequeOos # en posiciones débiles, se desarrolla un discurso mu# crítico acerca de la televisión.
En realidad, estas representaciones e(presan esencialmente la postura de quien las dice
ba'o ormas más o menos ostensibles. Pero al mismo tiempo, son estrategias que transorman cada
posición. Mo#, en el medio periodístico, la luc$a alrededor de la televisión es central2 lo que $ace
que sea mu# diícil estudiar este ob'eto. 8na parte del discurso especiali!ado acerca de la televisión
no es más que el registro de lo que la gente del medio dice sobre el mismo 6los periodistas dirán de
un modo más complaciente que un sociólogo que es correcto, que ese discurso está más pró(imo a
lo que ellos piensan. Por lo que no se puede esperar "#, por otra parte, está bien que ello sea sí% ser
popular rente a la gente de la televisión cuando se trata de decir la verdad sobre ella7. 3ic$o esto,
tenemos indicios del progresivo retraimiento de la prensa escrita respecto de la televisión& el $ec$o
de que se la ubique como su suplemento aumenta en todos los diarios, el $ec$o de que los
periodistas pacten un salario más alto al ser contratados en la televisión 6# también, ser vistos en
ella contribu#e a ubicarlos me'or en sus diarios& un periodista que quiere tener peso debe tener un
programa2 ocurre incluso que los periodistas de la televisión obtienen posiciones mu# importantes en
los diarios, poniendo así en dudas la especiicidad misma de la escritura, del traba'o& si una
presentadora de televisión puede convertirse de la noc$e a la maOana en directora de un diario, uno
está obligado a preguntarse en qué consiste especíicamente la labor periodística72 el $ec$o también
de que lo que los americanos llaman agenda 6eso de lo que $a# que $ablar, el tema de los
editoriales, los problemas importantes7 es cada ve! más deinido por la televisión 6en la circulación
circular de la inormación que describí, la in'erencia de la televisión es determinante # sucede que un
tema " un asunto, un debate% lan!ado por periodistas de la prensa escrita se convierte en
determinante, central, cuando es retomado, orquestado, por la televisión e investido de eicacia
política7. 5a posición de los periodistas de la prensa escrita se encuentra amena!ada #, al mismo
tiempo, la especiicidad de la proesión está en duda. 0odo lo que digo debería precisarse #
veriicarse& es a la ve! un balance undado en un cierto número de investigaciones #, a la ve!, un
programa. ,on cosas mu# complicadas en las que no se puede proundi!ar el conocimiento más que
a partir de un traba'o empírico mu# importante 6lo que no les impide a algunos representantes
autodesignados de una ciencia que no e(iste, la -mediología., proponer, antes aun de toda
investigación, sus conclusiones perentorias acerca del estado del mundo mediático7.
Pero lo más importante es que %a través del crecimiento del peso simbólico de la televisión
#, entre las competidoras, de aquéllas que se sacriican con el má(imo de cinismo # de e(itismo a la
búsqueda de lo sensacional, lo espectacular, lo e(traordinario% una cierta visión de la inormación,
$asta allí relegada a los diarios sensacionalistas, dedicados a los deportes # a las noticias generales,
tiende a imponerse en el con'unto del campo periodístico. ) , al mismo tiempo, una cierta categoría
de periodistas, reclutados al por ma#or por su disposición a plegarse sin escrúpulos a las demandas
del público menos e(igente, por lo tanto los más cínicos, los más indierentes a toda orma de
deontología #, a !ortiori, a toda interrogación política, que tiende a imponer sus -valores., sus
preerencias, sus maneras de ser # de $ablar, su -ideal $umano., al con'unto de los periodistas.
Empu'ados por la competencia entre las partes del mercado recurren cada ve! más a las vie'as
tretas de los diarios sensacionalistas, dando el primer sitio a las noticias generales # deportivas& es
cada ve! más recuente que aunque $a#a sucedido cualquier cosa en el mundo, la apertura del
noticioso tenga en cuenta los resultados del campeonato de útbol de Francia o algún suceso
deportivo, programado para irrumpir en el noticioso de las oc$o de la noc$e, o un aspecto más
anecdótico # más rituali!ado de la vida política 6visita de 'ees de Estado e(tran'eros, etc.7 sin $ablar
de las catástroes naturales, accidentes, incendios2 en resumen, todo lo que puede suscitar un
interés de simple curiosidad # que no requiere ninguna competencia especíica previa, sobre todo
política. 5a inormación general, #a lo di'e, tiene como eecto construir el vacío político, despoliti!ar #
reducir la vida del mundo a la anécdota o el c$isme 6que puede ser nacional o planetario, con la vida
de las estrellas o las amilias reales7, i'ando # reteniendo la atención sobre los sucesos sin
consecuencias políticas, a los que se dramati!a para -e(traer conclusiones. o para transormarlos en
9CDEFDGE9C
18
-problemas de la sociedad.& es entoneces cuando los ilósoos de televisión son llamados para
socorrer, para dar sentido a lo insigniicante, a lo anecdótico # accidental, que se llevó artiicialmente
a la escena # constitu#ó un $ec$o 6la vuelta de un alumno perdido a la escuela, la agresión a un
proesor o todo otro -$ec$o social. bien reali!ado para suscitar las indignaciones patéticas a la
FinNielNraut o las consideraciones morali!antes a la Comte%,ponville7. ) en la misma búsqueda de
lo sensacional #, por lo tanto, del é(ito comercial, puede también llevar a seleccionar noticias
generales que, abandonadas a las construcciones salva'es de la demagogia 6espontánea o
calculada7, pueden suscitar un inmenso interés seduciendo las pulsiones o las emociones más
elementales 6con temas como el rapto de niOos # escándalos destinados a provocar la indignación
popular7, incluso ormas de movili!ación puramente sentimentales # caritativas o también
pasionales, pero agresivas # pró(imas al linc$amiento simbólico, con los asesinatos inantiles o
incidentes con grupos estigmati!ados.
,e sigue que $o# los periodistas de prensa escrita están ante una elección& K$a# que seguir
el modelo dominante, es decir, $acer diarios televisivos o diseOar una estrategia de dierenciación
del productoL KMa# que entrar en la competencia, aun a riesgo de perder el público asociado a la
deinición estricta de mensa'e cultural, o acentuar la dierenciaL El problema se plantea también en
el interior del campo televisivo mismo que está englobado en el periodístico. En el estado actual de
mis observaciones, pienso que inconscientemente, los responsables, víctimas de la -mentalidad
rating., no eligen verdaderamente. 6,e observa mu# regularmente que las grandes elecciones
sociales son $ec$as por nadie. ,i el sociólogo molesta un poco es porque obliga a volver a cosas
que se preiere de'ar inconscientes.7 Pienso que la tendencia general lleva a los órganos de
producción cultural antiguos a perder su especiicidad para ir a un terreno en el que son derrotados
de todas maneras. ?sí el canal cultural %,iete transormado en ?rte% pasó rápidamente de una
política de esoterismo intransigente, incluso agresivo, a una adecuación más o menos vergon!ante a
las e(igencias del rating que conduce a acumular compromisos con la rivolidad en prime time # con
el esoterismo en las $oras avan!adas de la noc$e. Le Monde está ante una elección del mismo tipo.
@o vo# a entrar en el detalle del análisis2 #a di'e demasiado para mostrar cómo se puede pasar del
análisis de las estructuras invisibles "que son, en cierta medida, como la uer!a de gravitación, las
cosas que nadie ve pero que $a# que suponer para comprender lo que pasa % a las e(periencias
individuales, cómo relaciones de uer!a invisibles van a retraducirse en conlictos personales,
elecciones e(istenciales.
El campo del periodismo tiene una particularidad& es muc$o más dependiente de las uer!as
e(ternas que todos los otros campos de la producción cultural, las matemáticas, la literatura, el
campo 'urídico, el cientíico, etc. 3epende mu# directamente de la demanda, está sometido a la
sanción del mercado, del plesbiscito, qui!ás muc$o más que el campo político. 5a alternativa de lo
-puro. o de lo -comercial. que se observa en todos los campos 6por e'emplo para el teatro, es la
oposición entre teatro de vanguardia # de revistas, oposición equivalente a la que se da entre 0F9 #
Le Monde, con las mismas oposiciones entre un público más cultivado de un lado, menos cultivado
del otro, que cuenta más estudiantes de un lado, más comerciantes del otro, etc.7 se impone allí con
una brutalidad particular # el peso del polo comercial es particularmente uerte& sin precedente en
intensidad, es también sin igual si se lo compara sincrónicamente, en el presente, a lo que ocurre en
otros campos. Pero además, no se encuentra, en el universo periodístico, el equivalente de lo que se
observa en el cientíico, por e'emplo& esta suerte de 'usticia inmanente que $ace que aquél que
transgrede ciertas pro$ibiciones se inmola o, por el contrario, que aquél que se conorma con las
reglas del 'uego atrae la estima de sus pares 6maniestadas por e'emplo ba'o la orma de reerencias
o citas7. En el periodismo, Kdónde están las sanciones, positivas o negativasL El único embrión de
crítica está en las emisiones satíricas, como los 8uignols. En cuanto a las recompensas, no $a# más
que las -citas. 6el $ec$o de ser citado, retomado por otros periodistas7, pero es un índice raro, poco
visible # ambiguo.
La in#luencia de la !elevisi"n
El mundo del periodismo es un campo pero que está ba'o la restricción del económico por la
intermediación del rating. En este espacio mu# $eterónomo, mu# uertemente sometido a las
restricciones comerciales, e'erce él mismo una limitación sobre todos los otros, en tanto que
estructura. Este eecto estructural, ob'etivo, anónimo, invisible, no coincide con lo que se ve
directamente, con lo que se denuncia ordinariamente, es decir la intervención de tal o de cual... @o
9CDEFDGE9C
19
se puede, uno no se debe contentar con denunciar a los responsables. Por e'emplo, Harl Hraus, el
gran satirista vienés, atacaba mu# violentamente al equivalente de lo que sería $o# el director de Le
&ouvel 'bservateur, pasaba su tiempo denunciando su conormismo destructor de la cultura, su
complacencia con los escritores menores o abominables, el descrédito que arro'aba sobre las ideas
paciistas proesándolas $ipócritamente...1gualmente, de manera mu# general, las críticas se reieren
a personas. Pero, cuando se $ace sociología, se aprende que si bien los $ombres o las mu'eres
tienen su responsabilidad, ellos que son deinidos ampliamente en sus posibilidades # sus
imposibilidades por la estructura en la que están ubicados # por la posición que ocupan en ella. En
consecuencia, uno no se puede quedar satisec$o con la polémica contra tal periodista, tal ilósoo o
tal ilósoo%periodista... Cada uno tiene sus cabe!as de turco. )o mismo a veces me sacriico allí&
Bernard%Menri 5év# se convirtió en una suerte de símbolo del escritor%periodista o del ilósoo%
periodista. Pero no es digno de un sociólogo $ablar de Bernard%Menri 5év#... Ma# que ver que no es
más que una especie de epienómeno de una estructura, que es, a la manera de un electrón, la
e(presión de un campo. @o se comprende nada si no se comprende el campo que lo produce # que
le da su pequeOa uer!a.
5o anterior es importante para desdramati!ar el análisis # también para orientar
racionalmente la acción. 0engo la convicción, en eecto, 6# el $ec$o de que lo presente en un canal
de televisión lo testimonia7 de que análisis como éstos pueden qui!ás contribuir, por una parte, a
cambiar las cosas. ?uguste Comte decía& -Ciencia de donde surge la previsión, previsión de donde
surge la acción.. 5a ciencia social tiene derec$o a esta ambición como el resto de las ciencias
sociales. Cuando describe un espacio como el del periodismo, investigando el origen de las
pulsiones, los sentimientos, las pasiones %pasiones # pulsiones que se subliman por el traba'o de
análisis% el sociólogo tiene una cierta esperan!a de eicacia. Por e'emplo, elevando a la conciencia
ciertos mecanismos, puede contribuir a dar un poco de libertad a las personas que son manipuladas
por ellos, sean periodistas o telespectadores. Pienso % es un paréntesis% que los periodistas que
pueden sentirse ob'etivados, como se dice, si escuc$an bien lo que digo, se preguntarán % por lo
menos eso espero% si e(plicitando cosas que saben conusamente pero que no quieren conocer
muc$o, les do# instrumentos de libertad para mane'ar los mecanismos que evoco. 3e $ec$o, en el
interior del periodismo, se puede pensar en alian!as e(traperiódicos que permitirían neutrali!ar
ciertos eectos que nacen de la competencia. ,i una parte de los eectos maléicos proviene de los
estructurales que orienta la competencia2 ella misma provoca la urgencia. Ella misma produce la
persecución de la primicia, ella $ace que se pueda lan!ar una inormación e(tremadamente
peligrosa simplemente para derrotar a un competidor cuando nadie se percate de ello. El $ec$o de
volver estos mecanismos conscientes # e(plícitos puede llevar a una concertación, en vistas a
neutrali!ar la competencia 6por e'emplo, en situaciones e(tremas, como los secuestros de niOos,
podemos imaginar % soOar% que los periodistas se pongan de acuerdo para no invitar %con ines de
rating% a líderes políticos conocidos por %# para% sus propósitos (enóobos # comprometerse a no
reproducir este propósito% lo que sería ininitamente más eica! que todas las pretendidas
-reutaciones.7. Be de'o llevar verdaderamente por el utopismo # so# consciente de ello. Pero a
aquéllos que oponen siempre al sociólogo su determinismo # su pesimismo, ob'etaría sólo que si los
mecanismos estructurales que engendran las altas a la moral ueran conscientes, una acción
consciente que lleve a controlarlos se tornaría posible. En este universo que se caracteri!a por un
alto grado de cinismo, se $abla muc$o de moral. En tanto que sociólogo, sé que la moral no es
eica! salvo si se apo#a en mecanismos que inducen a la gente a interesarse en la moral. ) para
que algo como una inquietud moral apare!ca, sería preciso que encuentre soportes # reuer!os,
recompensas. Estas recompensas, podrían venir también del público %si estuviera más despierto #
más consciente de las manipulaciones que sure%.
Pienso pues que actualmente todos los campos de la producción cultural están sometidos a
la restricción estructural del campo periodístico, # no de tal o cual periodista, de tal o cual director de
canal. ) esta restricción e'erce eectos sistemáticos equivalentes en todos los campos. El
periodismo trata, en tanto que campo, acerca de otros campos. 3ic$o de otro modo, un campo en sí
mismo crecientemente dominado por la lógica comercial impone cada ve! más sus restricciones a
los otros universos. ? través de la presión de la audiencia, el peso de la economía se e'erce sobre la
televisión #, por la inluencia de la televisión sobre el periodismo, gravita sobre los otros diarios2
incluso sobre los más -puros. # sobre los periodistas que, poco a poco, se de'an imponer los
problemas de la televisión. 3e la misma manera, a través del peso del con'unto del espacio
periodístico, pesa sobre todos los campos de producción cultural.
En un número de Actes de la recherche en sciences sociales que dedicamos al periodismo,
9CDEFDGE9C
20
$a# un mu# buen traba'o de Aemi 5enoir que muestra cómo, en el universo 'udicial, un cierto
número de magistrados 'usticieros %que no son los más respetables desde el punto de vista de las
normas internas del campo 'urídico% pudieron servirse de la televisión para cambiar la relación de
uer!as en el interior de su campo # provocar cortocircuitos en las 'erarquías internas. 5o que puede
estar bien en algunos casos pero que puede también poner en peligro un estado, diícilmente
adquirido, de la racionalidad colectiva2 o, más precisamente, poner en cuestión las adquisiciones
aseguradas # garanti!adas por la autonomía del universo 'urídico capa! de oponer su lógica propia a
las intuiciones del sentido común 'urídico, a menudo víctimas de las apariencias o de las pasiones.
,e cree que la presión de los periodistas, que e(presan sus visiones o sus propios valores, o que
pretenden, de buena e, convertirse en portavoces de la -emoción popular. o de la -opinión pública.,
orienta a veces de manera mu# uerte la opinión de los 'ueces. ) algunos $an $ablado de una
auténtica transerencia de poder de 'u!gamiento. ,e podría así encontrar el equivalente $asta en el
universo cientíico donde, como se ve en los -aaires. anali!ados por PatricN C$ampagne, llega a
que la lógica de la demagogia " la del rating% sustitu#e la de la crítica interna.
0odo esto parece mu# abstracto2 vo# a volver a decirlo más simplemente. En cada uno de
los campos, el universitario, el de los $istoriadores, etc., $a# dominantes # dominados según los
valores internos de cada campo. 8n -buen $istoriador. es alguien a quien los buenos $istoriados
llaman un buen $istoriador. Es necesariamente circular. Pero la $eteronomía comien!a cuando
alguien que no es matemático puede intervenir para dar su opinión sobre los matemáticos, cuando
alguien que no es reconocido como $istoriador 6un $istoriador de televisión, por e'emplo7 puede dar
su opinión acerca de los $istoriadores # es escuc$ado. Con -la autoridad. que le da la televisión, B.
Cavada les dice que el más grande ilósoo rancés es B. U. K,e puede uno imaginar que se
solucione un conlicto entre dos matemáticos, dos biólogos o dos ísicos por un reerendum o por un
debate entre dos colegas elegidos por B. CavadaL Pues, los medios no cesan de intervenir para
anunciar sus veredictos. 5os semanarios adoran esto& $acer el balance del decenio, designar a los
die! más grandes -intelectuales. del decenio, de la quincena, de la semana, los -intelectuales. que
cuentan, los que ascienden, los que descienden... KPor qué esto tiene tanto é(itoL Porque son
instrumentos que permiten tratar en la bolsa valores intelectuales # de los cuales los intelectuales, es
decir, los accionistas 6a menudo pequeOos accionistas pero poderosos en el periodismo o en la
edición...7 se sirven para tratar de $acer subir el ritmo de sus títulos. Ma# también diccionarios 6de
ilósoos, de sociólogos, o de sociología, de intelectuales, etc.7 que son # $an sido instrumentos de
poder # de consagración. 8na de las estrategias más comunes consiste, por e'emplo, en e(cluir
gente que podría o debería ser incluida, o aun en poner al lado, en uno de estos -premios., a Claude
5évi%,trauss # Bernard%Menri 5év#, es decir, un valor indiscutido con un valor indiscutiblemente
discutible, para tratar de modiicar las estructuras de las evaluaciones. Pero los diarios intervienen
también para plantear problemas que son rápidamente retomados por los intelectuales%periodistas.
El antiintelectualismo, que es una constante estructural 6mu# ácil de comprender7 del mundo
periodístico, lleva por e'emplo a los periodistas a seOalar periódicamente el tema de los errores de
los intelectuales o a introducir los debates que no pueden movili!ar más que a los intelectuales%
periodistas # que a menudo no tienen otra ra!ón de ser que permitirles e(istir mediáticamente
$aciendo un cr#neau.
Estas intervenciones e(teriores son mu# amena!adoras. En primer lugar, porque pueden
$acer equivocar a los proanos que, a pesar de todo, tienen peso, en la medida en que los
productores culturales tienen necesidad de auditores, de espectadores, de lectores, que contribu#en
al é(ito de la venta de libros #, a través de la venta, gravitan sobre los editores, # a través de los
editores, con las posibilidades de publicar en el uturo. Con la tendencia de los medios a celebrar
productos comerciales, destinados a terminar en sus listas de best*sellers %como ocurre $o#% # $acer
'ugar la lógica de los -reenvíos de ascensor. entre los escritores%periodistas # los periodistas%
escritores, los 'óvenes autores de VEE e'emplares, #a sean poetas, novelistas, sociólogos o
$istoriadores, van a estar cada ve! con menos posibilidades de publicar. 6Paréntesis&
parado'almente pienso que la sociología #, en particular, la sociología de los intelectuales contribu#ó
al estado de cosas que observamos en el actual campo rancés intelectual. 1nvoluntariamente.
Puede tener el ob'eto de dos empleos opuestos& uno cínico, que consiste en servirse del
conocimiento de las le#es del medio para volver sus estrategias más eicaces2 el otro, que se puede
llamar clínico, que consiste en servirse del conocimiento de las le#es o las tendencias para
combatirlas. 0engo la convicción de que un cierto número de cínicos, los proetas de la transgresión,
los !ast*thin0ers de la televisión # los $istoriadores periodistas, autores de diccionarios o de balances
del pensamiento contemporáneo en casettes, se sirven deliberadamente de la sociología " o de lo
que comprenden acerca de ella " para dar golpes de uer!a, golpes de Estado especíicos en el
9CDEFDGE9C
21
campo intelectual. ,e podría decir lo mismo del supuesto criticismo del pensamiento de 3ebord que,
constituido en un gran pensador del espectáculo, sirve de coartada a un also radicalismo cínico #
propio para neutrali!arlo.7
La colaboraci"n
Pero las uer!as # las manipulaciones periodísticas pueden intentar también, de manera
más sutil, emplear la lógica del caballo de 0ro#a, es decir, introducir en los universos autónomos,
productores $eterónomos que, con el apo#o de uer!as e(ternas, recibirán una consagración que no
pueden recibir de sus propios pares. Estos escritores para no escritores, ilósoos para no ilósoos, #
así sucesivamente, tendrán un costado televisivo, un peso periodístico acorde con su peso
especíico en su propio universo. Es un $ec$o& cada ve! más, en algunas disciplinas, la
consagración por los medios es tomada en cuenta por las comisiones de la C@A,. Cuando tal o cual
productor de emisiones de televisión o de radio invita a un investigador, le da un reconocimiento que
$asta a$ora era más bien una orma de degradación. Mace apenas treinta aOos, Aa#mond ?ron era
proundamente sospec$ado en sus capacidades, poco discutibles, de universitario porque estaba
ligado a los medios en tanto que periodista del "igaro Mo# el cambio de relaciones de uer!as entre
los campos es tal que, cada ve! más, los criterios de evaluación e(ternos "el paso por el programa
de Pivot, la consagración en las revistas, los retratos% se imponen contra el 'uicio de los pares. ,ería
necesario tomar e'emplos en universos más puros, el campo cientíico de las ciencias duras 6en el
universo de las ciencias sociales, esto sería comple'o porque los sociólogos $ablan de la sociedad
en la que todo el mundo tiene sus apuestas, intereses2 de modo que $a# buenos # malos sociólogos
por ra!ones que no tienen nada que ver con la sociología7. En el caso de disciplinas aparentemente
más independientes, como la $istoria o la antropología, o la biología # la ísica, el arbitra'e mediático
se vuelve cada ve! más importante #a que la obtención de créditos puede depender de una
notoriedad de la cual no se sabe demasiado qué debe a la consagración mediática # qué a la
reputación ante los pares. 0engo la impresión de decir cosas e(cesivas pero, desgraciadamente,
podría multiplicar los e'emplos de intrusión de los poderes mediáticos, es decir, económico%
mediati!ados, en el universo cientíico más puro. Es por ello que la cuestión de saber si uno puede
$acerse entender o no en la televisión es central # querría que la comunidad cientíica se ocupe de
ello verdaderamente. ,ería importante, en eecto, que la toma de conciencia de todos los
mecanismos que describí lleve a tentativas colectivas para proteger la autonomía, que es condición
del progreso cientíico, contra la inluencia creciente de la televisión.
Para que la imposición del poder de los medios pueda e'ercerse sobre universos como el
cientíico, es preciso que encuentre complicidades en el campo considerado. Complicidad que la
sociología posibilita entender. 5os periodistas observan a menudo con muc$a satisacción que los
universitarios se precipitan en los medios, pidiendo rendición de cuentas, mendigando una
invitación, protestando contra el olvido en que $an caído2 #, a 'u!gar por sus testimonios
aterrori!adores, inclina a dudar verdaderamente de la autonomía de los escritores, los artistas # los
sabios. Ma# que tomar en cuenta esta dependencia # sobre todo tratar de comprender las ra!ones o
las causas. Ma#, en alguna medida, que intentar comprender quién colabora. Empleo el término
como ensa#o. ?cabamos de publicar en Actes de la recherche en sciences sociales, un número que
contiene un artículo de /iséle ,apiro acerca del campo literario rancés ba'o la ocupación. Este buen
análisis no tiene como inalidad decir quién $a colaborado o quién no lo $i!o # arreglar cuentas
retrospectivamente. ,e trata de comprender por qué, en ese momento, algunos escritores eligieron
tal o cual campo más que tal otro, a partir de un cierto número de variables. Para ir más rápido, se
puede decir que la gente reconocida por sus pares #, en consecuencia, rica en capital especíico, era
llevada a tener una actitud de resistencia2 a la inversa, cuanto menos autónomos repecto de sus
prácticas especíicamente literarias, es decir, atraídos por lo comercial 6como Claude Farrere, autor
de novelas de é(ito, de las que $o# también se tienen equivalentes7, eran más proclives a la
colaboración.
Pero debo e(plicar me'or lo que se debe entender por autónomo. 8n campo mu#
autónomo, el de las matemáticas por e'emplo, es aquél en el que los productores no tienen por
clientes más que a sus competidores, aquéllos que $ubieran podido estar en su lugar en relación con
el descubrimiento que presentan. 6Bi sueOo es que la sociología se convierta en eso&
desgraciadamente todo el mundo se me!cla. 0odo el mundo cree conocerla, # B. Pe#reitte cree
darme lecciones de esta disciplina. ) por qué no lo podría $acer, me dirán ustedes. )a que se
9CDEFDGE9C
22
encuentran sociólogos e $istoriadores para ir con él a la televisión...7. Para conquistar la autonomía,
$a# que construir este espacio de torre de maril en el interior de la cual se 'u!ga, se critica, incluso
se combate, pero con conocimiento de causa2 se enrenta, pero con armas, instrumentos cientíicos,
técnicas, métodos. Be ocurrió un día debatir en la radio con uno de mis colegas $istoriadores. En el
aire, me dice& -4uerido colega re$ice su análisis de las correspondencias 6se trata de un método de
análisis estadístico7 acerca de los patrones # no encuentro lo mismo que usted... Pensé& -Ses
magníicoT Por in alguien que me critica verdaderamente..... *curre que $abía tomado otra
deinición de lo que entendía por patronato # $abía aplicado a la población sometida a análisis los
parámetros correspondientes a los banqueros. Bastaba que los reintrodu'era 6lo que comprometía
elecciones teóricas e $istóricas importantes7 para estar de acuerdo conmigo. Ma# que tener un alto
grado de acuerdo en el terreno del desacuerdo # en los medios de regularlos para tener un auténtico
debate cientíico que pueda conducir a una verdadera conormidad o disconormidad cientíica.
,orprende a veces ver en la televisión que los $istoriadores no están de acuerdo entre ellos. @o se
comprende que, a menudo, estas discusiones oponen a personas que no tienen nada en común #
que no deberían sentarse a $ablar 6es como si se invitara "los malos periodistas adoran esto% a un
astrónomo con un astrólogo, un químico con un alquimista, un sociólogo de las religiones con el 'ee
de una secta, etcétera.7.
,e tiene así, con la elección de los escritores ranceses ba'o la ocupación, una aplicación
particular de lo que llamo -la le# de +danov.& cuanto más un productor cultural es autónomo, rico en
capital especíico # e(clusivamente llevado al mercado restringido en el que tiene por clientes a sus
propios competidores más estará dispuesto a la resistencia. Por el contrario, si destina sus productos
al mercado de las grandes producciones 6como los ensa#istas, los escritores%periodistas, los
novelistas conormistas7, más inclinado estará a colaborar con los poderes e(tran'eros, el Estado, la
1glesia, el Partido #, $o#, periodismo # televisión, # a someterse a sus demandas o a sus órdenes.
Es una le# mu# general que se aplica también al presente. ,e me ob'etará que colaborar
con los medios no es lo mismo que colaborar con los na!is. Es cierto # no condeno a priori,
evidentemente, toda orma de colaboración con los diarios, la radio # la televisión. Pero desde el
punto de vista de los actores que inclinan a la colaboración, entendida como sumisión sin
condiciones a las restricciones destructivas de las normas de campos autónomos, la
correspondencia es conmovedora. ,i los campos cientíicos, políticos, literarios están amena!ados
por la inluencia de los medios, es porque $a# en el interior de estos campos personas $eterónomas,
poco consagradas desde el punto de vista de los valores especíicos de un campo o, para emplear
un lengua'e ordinario, -racasados. o en vías de serlo que tienen interés en la alta de autonomía, en
buscar uera consagraciones 6rápidas, precoces, prematuras o eímeras7 que no obtuvieron en el
interior del campo # que, además, serán mu# bien vistas por los periodistas porque no les temen 6a
dierencia de los autores más autónomos7 # porque están pró(imos a aceptar sus e(igencias. ,i me
parece indispensable combatir a los intelectuales $eterónomos, es porque son el caballo de 0ro#a a
través del cual la $eteronomía, es decir las le#es, de la economía, se introducen en el campo.
5lego mu# rápido al e'emplo de la política. El campo político mismo tiene cierta autonomía.
Por e'emplo, el parlamento tiene una especie de arena en el interior de la cual van a regularse, por
el lengua'e # por el voto, según ciertas reglas, un cierto número de disputas entre su'etos que están
llamados a e(plicar intereses divergentes o incluso antagónicos. 5a televisión produce en este
campo eectos análogos a aquéllos que produce en otros, en particular en el campo 'urídico&
cuestionará los derec$os de autonomía. Para mostrarlo contaré brevemente una $istoria contenida
en el mismo número de Actes de la recherche en sciences sociales dedicada a la inluencia del
periodismo, el a!!aire de la pequeOa Harina. Es una niOa del sur de Francia que ue asesinada. El
diario local reiere los $ec$os, las protestas indignadas del padre # del $ermano del padre que
organi!a una pequeOa maniestación local, retomada por un pequeOo diario # luego por otro. ,e
dice& -Ses atro!, un c$icoT SMa# que restablecer la pena de muerteT.. 5os políticos locales se
me!clan, las personas pró(imas al Frente @acional están particularmente e(citadas. 8n periodista
de 0oulouse un poco más consciente advierte& -Cuidado, es un linc$amiento, $a# que rele(ionar..
5as asociaciones de abogados se me!clan también cuando les llega el turno # denuncian la tentativa
de 'usticia directa... 5a presión aumenta2 # al inal de cuentas, la cadena perpetua se restablece. En
esta película acelerada, se ve cómo, a través de los medios, la inormación movili!adora, como una
orma perversa de democracia directa, puede ocupar un lugar que elimina la distancia en relación
con la urgencia, con la presión de las pasiones colectivas, no necesariamente democráticas, que es
normalmente asegurada por la lógica relativamente autónoma del campo político. ,e ve reconstituir
una lógica de la vengan!a contra la cual todo el pensamiento 'urídico, e incluso político, se
9CDEFDGE9C
23
constitu#ó. *curre también que los periodistas, a alta de guardar la distancia necesaria para la
rele(ión, 'uegan el papel de bombero incendiario. Pueden contribuir a crear un acontecimiento,
levantando un suceso menor 6el asesinato de un 'oven rancés por otro 'oven también rancés pero
-de origen aricano.7 para luego denunciar a los que arro'an más uego a la ogata que ellos $an
incentivado, es decir el F@ que, evidentemente, e(plota o trata de e(plotar -la emoción suscitada por
el acontecimiento., como dicen los diarios poniendo en la misma bolsa, mac$acando al inicio de
todos los noticiosos, etc.2 # pueden e(poner a continuación un sentimiento de virtud, de una buena
alma $umanista, denunciando grandes crisis # condenando sentenciosamente la intervención racista
de aquél al que $an contribuido a crear # al que continúan oreciendo sus me'ores instrumentos de
manipulación.
Derec+o de en!rada % deberes de salida
4uerría a$ora decir algunas palabras acerca de las relaciones entre el esoterismo # el
elitismo. Es un problema en el que se $an debatido, # a veces empantanado, todos los pensadores
desde el siglo U1U. Por e'emplo, Ballarmé que es el símbolo mismo del escritor esotérico, puro,
escritor para algunas personas en una lengua ininteligible para el común, se preocupó toda la vida
en devolver a todos lo que $abía conquistado a través de su traba'o como poeta. ,i $ubiera $abido
medios, alguien podría preguntarse& -KPo# a la televisiónL KCómo conciliar esta e(igencia de
Ipure!aJ que es in$erente a toda especie de traba'o cientíico e intelectual # que lleva al esoterismo
con la preocupación democrática de volver estas adquisiciones accesibles a un gran número de
personasL. *bservo que la televisión produce dos eectos. Por una parte, reduce el derec$o de
admisión a un cierto número de campos, ilosóico, 'urídico, etc.& puede consagrar como sociólogo,
escritor o ilósoo, a personas que no pagaron el derec$o de admisión desde la perspectiva de la
deinición interna de su proesión. Por otra parte, alcan!a al ma#or número de personas. 5o que me
parece diícil de 'ustiicar es que se argumenta con la e(tensión de la audiencia para reducir el
derec$o de admisión en el campo. ,e ob'etará que esto# en tren de sostener propósitos elitistas, de
deender la ciudadela sitiada de la gran ciencia # la gran cultura, o incluso de pro$ibir al pueblo
6tratando de pro$ibir la televisión a aquéllos que a veces se denominan portavoces del pueblo, con
sus $onorarios # sus estilos de vida abulosos, ba'o el prete(to de que saben $acerse entender por
él, $aciéndose plesbicitar por el rating7. 3eiendo las condiciones necesarias de producción # la
diusión de las creaciones más altas de la $umanidad. Para escapar a esta alternativa del elitismo #
de la demagogia, $a# a la ve! que deender el mantenimiento e incluso la elevación del derecho de
admisión en los campos de producción "decía recién que desearía que sea así para la sociología,
cu#as desgracias provienen para la ma#oría del $ec$o de que el derec$o de admisión es demasiado
ba'o% # el reuer!o del deber de salida, acompaOado por una me'ora de las condiciones # los medios
de salida.
,e esgrime la amena!a de la nivelación 6es un tema recurrente del pensamiento
reaccionario que se encuentra notablemente en Meidegger7. En resumen, puede provenir de la
intrusión de las e(igencias mediáticas en los campos de producción cultural. Ma# que deender a la
ve! el esoterismo in$erente 6por deinición7 a toda búsqueda de vanguardia # la necesidad de $acer
esotérico lo esotérico # luc$ar por obtener los medios para $acerlo en buenas condiciones. En otros
términos, $a# que deender las condiciones de producción necesarias para $acer progresar lo
universal #, al mismo tiempo, $a# que traba'ar para generali!ar las posibilidades de acceso a lo
universal, para $acer que cada ve! más la gente reúna condiciones necesarias para acceder a lo
universal. Cuanto más comple'a es una idea, porque está producida en un universo autónomo, más
diícil es la restitución. Para sobrellevar esta diicultad, es preciso que los productores que están en
su pequeOa ciudadela sepan salir # luc$ar, colectivamente, para tener buenas condiciones de
diusión, para tener la propiedad de sus medios de diusión2 luc$ar así, en relación con los
proesores, con los sindicatos, las asociaciones, etc., para que los receptores obtengan una
educación que los lleve a elevar su nivel de recepción. 5os undadores de la Aepública, en el siglo
U1U, decían 6se los olvida a menudo7 que el in de la instrucción, no es sólo saber leer # escribir,
contar para ser un buen traba'ador, sino disponer los medios indispensables para ser un buen
ciudadano, para estar en condiciones de entender las le#es, comprender # deender sus derec$os,
creer en las asociaciones sindicales... Ma# que traba'ar para la universali!ación de las condiciones
de acceso a lo universal.
,e puede # se debe luc$ar contra el rating en nombre de la democracia. Esto parece
9CDEFDGE9C
24
parado'al porque la gente que deiende el reino del rating pretende que no $a# nada más
democrático 6es el argumento avorito de los anunciantes # de los publicitarios más cínicos,
consultados por algunos sociólogos, sin $ablar de los ensa#istas de ideas cortas, que identiican la
crítica de los sondeos "# el rating% con la crítica del suragio universal7, que $a# que de'ar a la gente
la libertad de 'u!gar, de elegir 6-esos son sus pre'uicios de intelectuales elitistas que los llevan a
considerar todo eso como despreciable.7. El rating es la sanción del mercado, de la economía, es
decir, de una legalidad e(terna # puramente comercial, # la sumisión a las e(igencias de este
instrumento de mar0eting es el e(acto equivalente en materia cultural de lo que es la demagogia
orientada por los sondeos de opinión en materia política. 5a televisión regida por el rating contribu#e
a $acer pesar sobre el consumidor supuestamente libre e iluminado las restricciones del mercado,
que no tienen nada de e(presión democrática de una opinión colectiva iluminada, racional, de una
ra!ón pública, como quieren $acerlo creer los demagogos cínicos. 5os pensadores críticos # las
organi!aciones encargadas de e(plicar los intereses de los dominados están mu# le'os de pensar
claramente este problema. 5o que contribu#e bastante para reor!ar todos los mecanismos que traté
de describir.
9CDEFDGE9C
25
ANE,O
LA IN'LUENCIA DEL (ERIODIS-O
El ob'eto que aquí nos ocupa no es -el poder de los periodistas. %# menos aún el
periodismo como -cuarto poder.%, sino la inluencia que los mecanismos de un campo cada ve! más
sometido a las e(igencias del mercado 6lectores # anunciantes7, e'ercen, en principio, sobre los
periodistas 6# los intelectuales%periodistas7, # luego, en parte a través de ellos, sobre los dierentes
campos de la producción cultural 6'urídico, literario, artístico, cientíico7. ,e trata de e(aminar cómo
la restricción estructural que pesa sobre este medio, él mismo dominado por las restricciones del
mercado, modiica más o menos proundamente las relaciones de uer!a en el interior de los
dierentes campos, aectando lo que se $ace allí # lo que se produce # e'erciendo eectos mu#
parecidos en universos enoménicamente mu# dierentes. Ello sin caer en uno u otro de los dos
errores opuestos, la ilusión del -'amás visto. # la ilusión del -siempre así..
5a inluencia que el campo periodístico #, a través de él, la lógica del mercado, e'ercen en
los campos de la producción cultural, incluso los más autónomos, no es radicalmente novedosa& se
podría sin problemas componer, con te(tos de los escritores del siglo U1U, un cuadro realista de los
eectos más generales que produce en el interior de esos universos protegidos.
V
Pero $a# que
cuidarse de ignorar la especiicidad de la situación actual que, más allá de las similitudes resultantes
de la comparación, presenta características relativamente sin precedentes& los eectos que el
desarrollo de la televisión produce en el campo periodístico #, a través de él, en todos los otros, son
incomparablemente más importantes, en su intensidad # su amplitud, que aquéllos que la aparición
de la literatura industrial, con la gran prensa # el olletín, $abía provocado, suscitando en los
escritores reacciones de indignación o de revuelta de donde salen, según Aa#mond Qilliams, las
deiniciones modernas de cultura.
Estos eectos que el campo periodístico genera se relacionan, por su orma # eicacia, en
su propia estructura, es decir, en la distribución de los dierentes periódicos # periodistas según su
autonomía respecto de las uer!as e(ternas, las del mercado de lectores # las del de anunciantes. El
grado de autonomía de un órgano de diusión se mide, sin duda, por las ganancias que provienen de
la publicidad # de la a#uda del Estado 6ba'o la orma de publicidad o subvenciones7, pero también
por el grado de concentración de los anunciantes. En cuanto al nivel de autonomía de un periodista
en particular, depende en principio del grado de concentración de la prensa 6que, al reducir el
número de empleados potenciales, aumenta la inseguridad del empleo72 luego de la posición del
diario en el espacio de los periódicos, es decir, más o menos pró(imo del polo -intelectual. o del polo
-comercial.2 también de su ubicación en el diario u órgano de prensa 6eectivo, temporario, etc.7, que
determina las dierentes garantías estatutarias de las que dispone 6ligadas sobre todo a la
notoriedad72 de su salario2 #, inalmente, de su capacidad de producción autónoma de la inormación
6algunos periodistas, como los divulgadores cientíicos o los analistas económicos, son mu#
dependientes de este actor7. Es claro que los dierentes poderes, # en particular las instancias
gubernamentales, inlu#en no sólo por las restricciones económicas que están en condiciones de
e'ercer sino también por todas las presiones que admite el monopolio de la inormación legítima
%sobre todo de las !uentes o!iciales %2 este monopolio da, en principio, a las autoridades
gubernamentales # de la administración, a la policía, por e'emplo, pero también a las autoridades
'urídicas, cientíicas, etc. armas en la luc$a que los opone a los periodistas # en la que tratan de
manipular las inormaciones o a los agentes encargados de transmitirlas, mientras que la prensa
3
,e podría, por e'emplo, advertir esto le#endo la obra de +ean%Barie /oulemot # 3aniel *ster,
8ens de lettres ,crivans et 9oh#mes, donde se encuentran muc$as observaciones # notaciones
constitutivas de una sociología espontánea del medio literario que los escritores producen, sin
detenerse, en principio, en ob'etivar a sus adversarios o al con'unto de lo que los desagrada en su
campo 6c. +.%B. /oulemot # 3. *ster, 8ens de lettres ,crivans et 9oh#mes, Paris, Binerve, 9;;G.7
Pero la intuición de las $omologías puede también leerse entre las líneas de un análisis del
uncionamiento del campo literario en el siglo último2 allí se esbo!a una descripción de los
mecanismos escondidos del mundo literario de $o# 6como lo $i!o P$ilippe Burra#, -3es regles de
lJart au( coulisses de sa mis=re., Art 5ress, 9:<, 'unio, 9;;V, pp. FF%<W7.
9CDEFDGE9C
26
intenta por su parte mane'ar a los que detentan la inormación para que la brinden o para tener la
e(clusividad. ,in olvidar el poder simbólico e(cepcional que coniere a las grandes autoridades
estatales la capacidad de deinir, por sus acciones, sus decisiones # sus intervenciones en el campo
periodístico 6entrevistas, conerencias de prensa, etc.7, el orden del d+a # la 'erarquía de los sucesos
que se imponen a los diarios.
Al$unas )ro)iedades del ca)o )eriod.s!ico
Para comprender cómo contribu#e el campo periodístico a reor!ar, en el seno de todos los
campos, lo -comercial. en detrimento de lo -puro., a los productores más inclinados a las
seducciones del poder económico # político a e(pensas de los productores que deienden los
principios # los valores del m#tier, $a# que advertir que se organi!a según una estructura $omóloga
a la de otros campos # que el peso de lo -comercial. es aquí muc$o ma#or.
El campo periodístico se constitu#ó como tal, en el siglo U1U, alrededor de la oposición
entre los diarios que orecían -novedades., preerentemente -sensacionales. o, me'or dic$o,
-sensacionalistas. # los diarios que proponían análisis, -comentarios. # se dierenciaban respecto de
los primeros, airmando siempre los valores de -ob'etividad.
C
. Es el sitio de una luc$a entre dos
lógicas # dos principios de legitimación& el reconocimiento por los pares, brindado por aquéllos que
reconocen más cabalmente los -valores. o los principios internos, # el reconocimiento por el ma#or
número, materiali!ado en la cantidad de lectores, de espectadores # de la audiencia, esto es, por las
ciras de ventas 6best*sellers7 # la ganancia en dinero& la sanción del plesbiscito que es en este caso
inseparable del mercado.
Como el literario o el artístico, el campo periodístico es el sitio de una lógica especíica, en
verdad cultural, que se impone a los periodistas a través de las restricciones # los controles cru!ados
que $acen pesar unos sobre otros2 # el respeto consiguiente a esas reglas 6a veces nombrado como
deontología7 unda las reputaciones de $onorabilidad proesional. En síntesis, uera qui!ás de estas
-marcas. %cu#o valor # signiicación dependen de la posición en el campo de quienes las $acen # de
quienes se beneician% $a# pocas sanciones positivas relativamente indiscutibles2 en cuanto a las
sanciones negativas, contra aquél que omite citar las uentes, por e'emplo, son casi ine(istentes " si
bien se tiende a no citar la uente, sobre todo cuando se trata de un medio menor, para no pagar el
derec$o correspondiente.
Pero 6como el campo político # el económico, # muc$o más que el mundo cientíico,
artístico o literario, o incluso el 'urídico7 el campo periodístico está sometido permanentemente a las
pruebas # veredictos del mercado, a través de la sanción directa de la clientela o indirecta del rating
6incluso si la a#uda del Estado asegura cierta independencia respecto de las restricciones inmediatas
del mercado7. ) los periodistas están más inclinados a adoptar el criterio rating en su producción
6-$acer simple., -$acer corto., etc.7 o en la evaluación de sus productos e incluso de sus productores
6-da bien en la televisión., -se vende bien., etc.7, cuando ocupan una posición más encumbrada
6directores de canal, redactores 'ee, etc.7 en un órgano más directamente ligado al mercado 6un
canal comercial por oposición a un canal cultural, etc.7. 5os periodistas más 'óvenes # menos
comprometidos con un medio son, por el contrario, más proclives a oponer los principios # los
valores del m#tier a las e(igencias más realistas o más cínicas, de sus -antecesores..
F
4
?cerca de la emergencia de la idea de ob'etividad en el periodismo americano como producto del
esuer!o de los diarios deseosos de ser respetados para distinguir la inormación del simple relato de
la prensa popular ver B. ,c$udson, 3iscovering the ne4s, @eX )orN, Basic BooNs, 9;W:. ,obre la
contribución que la oposición entre los periodistas más pró(imos al campo literario # ansiosos de
escribir # los periodistas más pró(imos al campo político, aportó, en el caso de Francia, a este
proceso de dierenciación e invención de un -métier. propio 6sobre todo el reportero7, se podrá leer
0. Ferenc!i, L1invention du :ournalisme en "rance; naissance de la presse moderne a la !in du $I$
siecle, Plon, 9;;V. ?cerca de la orma que adopta esta oposición en el campo de los diarios #
semanarios ranceses # sobre su relación con las dierentes categorías de lectura # de lectores, ver
P. Bourdieu, La 3istinction Criti.ue sociale du :ugement de gout, Paris, Ed. 3e Binuit, 9;W;, p.F9W%
FG< 6$a# versión en espaOol7.
5
Como en el campo literario, la 'erarquía según el criterio e(terno %el é(ito de venta% es casi lo
inverso de la 'erarquía según el criterio interno %el periodismo -serio.%. ) la comple'idad de esta
9CDEFDGE9C
27
En la lógica especíica de un campo orientado $acia la producción de este bien altamente
perecedero que son las noticias, la competencia por la clientela adopta la orma de una disputa por
la prioridad, es decir, por las nuevas más nuevas 6la primicia<
=
,% # ello es en tanto más,
evidentemente, cuanto más pró(imo se está del polo comercial. 5a restricción del mercado no se
e'erce más que por intermedio del eecto de campo& un número considerable de estas primicias, que
son buscadas # apreciadas como victorias en la conquista de la clientela, $an debido permanecer
ignoradas por los lectores o los espectadores # son sólo percibidas por los competidores 6los
periodistas que son los únicos que leen todos los diarios...7. 1nscripta en la estructura # los
mecanismos del campo, la competencia por la prioridad busca # avorece a los proesionales que se
inclinan a ubicar toda la práctica periodística ba'o el reinado de la velocidad 6o de la precipitación7 #
de la renovación permanente.
W
3isposiciones reor!adas por la temporalidad misma de la práctica
periodística que, obligando a vivir # a pensar al día # a valori!ar una inormación en unción de su
actualidad, avorece una suerte de amnesia permanente que es el revés negativo de la e(altación de
la novedad # también una tendencia a 'u!gar a los productores # a los productos según la oposición
de -nuevo. # -pasado..
:
*tro eecto del campo, absolutamente parado'al # poco avorable a la airmación de
autonomía colectiva o individual& la competencia incita a e'ercer un cuidado permanente 6que puede
llegar $asta al espiona'e mutuo7 sobre las actividades de los rivales, a in de sacar provec$o de sus
racasos, evitando los mismos errores, # de contrarrestar sus é(itos, tomando prestados los
instrumentos supuestos de sus logros 6temas de números especiales que son retomados2 libros
retomados por otros # de los cuales -no puede no $ablarse.2 invitados que $a# que tener2 asuntos
que se deben -cubrir. porque otros los $an descubierto e incluso periodistas que son disputados,
tanto para impedir a la competencia tenerlos cuanto por el deseo real de poseerlos7. ?sí, en este
dominio como en otros, la competencia, le'os de ser automáticamente generadora de originalidad #
de diversidad, tiende a menudo a avorecer la uniormidad de la oerta, como se puede ácilmente
advertir comparando los contenidos de los grandes semanarios, de los canales o las radios de gran
audiencia. Pero este mecanismo, mu# poderoso, tiene también por eecto el $ec$o de imponer
insidiosamente al con'unto del campo las -elecciones. de los instrumentos de diusión más directa,
completamente sometidos a los veredictos del mercado, como los de la televisión2 lo que contribu#e
a orientar toda la producción en la conservación de los valores establecidos, como lo atestigua, por
e'emplo, el $ec$o de que los premios periódicos con los cuales los intelectuales%periodistas se
esuer!an en imponer su visión del campo 6#, en avor de los -ascensos en ascensor., el
reconocimiento de los pares...7 #u(taponen casi siempre autores de productos altamente
perecederos # destinados a igurar durante algunas semanas, con esuer!o, en la lista de los best*
sellers, # autores consagrados que son a la ve! -valores seguros. propios para seOalar el buen gusto
de aquéllos que los consagran # también, en tanto clásicos, los best*sellers de la larga duración. Es
decir que, incluso si su eiciencia se alcan!a casi siempre a través de las acciones de personas
singulares, tanto los mecanismos por los cuales el periodismo es el sitio # sus eectos sobre los otros
campos están determinados en su intensidad # su orientación por la estructura que lo caracteri!a.
Los e#ec!os de la in!rusi"n
distribución según una estructura quiasmática 6que es también la de los campos literario, artístico o
'urídico7 está ortalecida por el $ec$o de que se encuentra, en el seno de cada órgano de prensa %
escrito, radioónico o televisivo, que unciona él mismo como un subcampo% la oposición entre el
polo -cultural. # el polo -comercial. que organi!a el con'unto del campo, de manera que se tiene una
serie de estructuras enca'onadas 6del tipo a&b&&b9&bG7.
6
El scoop 6en inglés en el original7.
7
Es a partir de las restricciones temporales, impuestas a menudo de manera puramente arbitraria,
que se e'erce la censura estructural, prácticamente desapercibida, que pesa en los propósitos de los
invitados a la televisión.
8
,i la airmación -#a pasó. tiene tan a menudo, # más allá del campo periodístico, en toda
argumentación crítica, es también porque los que se pretenden apresurados tienen un interés
evidente en poner en obra este principio de evaluación que brinda una venta'a indiscutible al recién
llegado, al más nuevo. Este criterio reducido a la oposición casi vacía entre el antes # el después,
les dispensa de $acer sus pruebas.
9CDEFDGE9C
28
5a inluencia del campo periodístico reuer!a en los agentes # las instituciones más
dependientes del eecto del número # del mercado. Este eecto se e'erce tanto más cuanto los
campos que lo suren están más estrec$amente sometidos, en su uncionamiento, a esta lógica # el
campo periodístico está él mismo subordinado, co#unturalmente, a las restricciones e(ternas que,
estructuralmente, lo aectan más que a los otros campos de producción cultural. ,e observa $o# por
e'emplo que las sanciones internas tienden a perder su uer!a simbólica2 los periodistas # los diarios
-serios. pierden su aura # están ellos mismos impelidos a $acer concesiones a la lógica del mercado
# del mar0eting introducida por la televisión comercial # a este nuevo principio de legitimidad que es
la consagración, llamada -visibilidad mediática., capa! de conerir a algunos productos 6culturales o
incluso políticos7 o a algunos -productores. el sustituto aparentemente democrático de las sanciones
especíicas impuestas por los campos especiali!ados. ?lgunos -análisis. de la televisión $an tenido
é(ito ante los periodistas, sobre todo ante los más sensibles al eecto de la audiencia, porque
conieren legitimidad democrática a la lógica comercial, contentándose con plantear en términos de
política, en consecuencia de plesbiscito, un problema de producción # de diusión culturales
>
?sí, la creciente inluencia de un campo periodístico cada ve! más sometido a la
dominación directa o indirecta de la lógica comercial tiende a amena!ar la autonomía de los
dierentes campos de producción cultural, reor!ando, en el seno de cada uno de ellos, a los agentes
o las empresas que están más dispuestas a ceder ante los beneicios -e(ternos. porque son menos
ricos en capital especíico 6cientíico, literario, etc.7 # menos seguros de los beneicios propios que el
campo les garanti!a en lo inmediato o a término más o menos pró(imo.
El ascendiente del periodismo sobre los otros campos de producción cultural 6en materia
de ilosoía # sobre todo de ciencias sociales7 se e'erce principalmente a través de la intervención de
productores culturales situados en un lugar incierto sobre el medio periodístico # los campos
especiali!ados 6literario o ilosóico, etc.7. Estos -intelectuales%periodistas.,
9E
que se sirven de la
doble pertenencia para esquivar las e(igencias especíicas de los dos universos # para importar en
cada uno de ellos los poderes adquiridos en el otro, están $ec$os a medida para e'ercer dos eectos
ma#ores& por una parte, introducir ormas nuevas de producción cultural, ubicadas en un espacio
mal deinido entre esoterismo universitario # e(otismo periodístico2 por otra parte, imponer, por
medio de 'uicios críticos, principios de evaluación de las producciones culturales que, ratiicando con
una apariencia de autoridad intelectual las sanciones del mercado # reor!ando la inclinación
espontánea de ciertas categorías de consumidores a la allodo2ia tienden a reor!ar el -eecto
audiencia. o de best*seller list sobre la recepción de productos culturales # también, indirectamente,
sobre la producción, orientando las elecciones 6la de los editores, por e'emplo7 $acia obras menos
e(igentes # más vendibles.
) pueden contar con el sostén de aquéllos que %identiicando la -ob'etividad. con una
suerte de saber vivir de buena compaOía # de neutralidad ecléctica en relación con todas las partes
involucradas% toman los productos de cultura media por obras de vanguardia o denigran las
investigaciones de vanguardia 6# no sólo en materia de arte7 en nombre de los valores del buen
sentido2
99
pero éstos pueden en su momento contar con la aprobación o incluso con la complicidad
de los consumidores que, como ellos, están inclinados a la allado2ia por su distancia del -reducto de
los valores culturales. # por su propensión a disimular los límites de sus capacidades de apropiación
" según la lógica de la sel! deception que evoca la órmula a menudo empleada por los lectores de
9
Basta para ello enunciar problemas de periodismo 6como la elección entre 0F9 # ?rte7 en un
lengua'e que podría ser el del periodismo& -Cultura # televisión& entre la co$abitación # el apart$eid.
63. Qolton, ,loge du grand public, Paris, Flammarion, 9;;E, p. 9<V 6Ma# versión en espaOol, 3.
Qolton, ,logio del gran publico , Barcelona, /edisa, , 9;;G7. *bservemos, para tratar de 'ustiicar lo
que el análisis cientíico puede tener de comple'o # $asta de laborioso, $asta qué punto la ruptura
con las preconstrucciones # los presupuestos del lengua'e ordinario, # en particular periodístico, se
impone como una condición de la construcción adecuada del ob'eto.
10
Bastaría con poner aparte, en el interior de esta categoría, las ronteras más lábiles, los
productores culturales que %según una tradición que se instaló con el surgimiento de la producción
-industrial. en materia de cultura% requieren de los m#tiers del periodismo medios de e(istencia # no
poderes 6de control o de consagración7 susceptibles de e'ercerse sobre los campos especiali!ados
6eecto +danov7.
11
Buc$as críticas recientes del arte moderno casi no se dierencian sino qui!ás en la pretensión de
sus e(pectativas, de los veredictos que se obtendrían si se sometiera el arte de vanguardia al
plesbiscito o, lo que viene a ser igual, al sondeo de opinión.
9CDEFDGE9C
29
las revistas de vulgari!ación& -es una revista cientíica de mu# alto nivel # accesible a todos..
?sí se encontrarían amena!ados los logros obtenidos por la autonomía del campo # por su
capacidad de resistir a las demandas mundanas, aquéllas que simboli!a $o# el rating # que los
escritores del siglo pasado enrentaban e(presamente cuando se levantaban contra la idea de que el
arte 6se podría decir lo mismo de la ciencia7 pudiera someterse al veredicto del suragio universal.
?nte este peligro, son posibles dos estrategias, más o menos empleadas según los campos # su
grado de autonomía& seOalar irmemente los límites del campo # tratar de restaurar las ronteras
amena!adas por la intrusión del modo de pensar # actuar del periodismo2 o salir de la torre de maril
6según el modelo inaugurado por Yola7 para imponer los valores surgidos de la reclusión en ella, #
servirse de todos los medios disponibles, en los campos especiali!ados o auera, # en el seno mismo
del periodismo, para imponer en el e(terior las adquisiciones # las conquistas posibles por su
autonomía.
Ma# condiciones económicas # culturales que permiten un 'uicio cientíico esclarecido # no
se puede pretender que el voto universal 6o las encuestas7 delimite los problemas de la ciencia
6aunque a veces se $aga indirectamente # sin saberlo7 sin desavorecer al mismo tiempo las
condiciones mismas de la producción cientíica, es decir, la barrera que protege la ciudadela
cientíica 6o artística7 contra la irrupción destructiva de los principios de producción # de evaluación
e(ternos, impropios # despla!ados. Pero no signiica que la barrera no pueda ser atravesada en otro
sentido # que sea intrínsecamente imposible traba'ar en una redistribución democrática de los logros
posibles por la autonomía. Esto es actible a condición de que se advierta claramente que toda
acción que diunda las adquisiciones más raras de la investigación cientíica o artística supone el
cuestionamiento del monopolio de los instrumentos de di!usión de esta in!ormación 6cientíica o
artística7 que el campo periodístico detenta de $ec$o # también la crítica del $ori!onte de
e(pectativas que diseOa la demagogia comercial de los que tienen los medios de interponerse entre
los productores culturales 6entre quienes se puede contar, en este caso, a los políticos7 # la gran
masa de consumidores.
5a distancia entre los productores proesionales 6o sus productos7 # los simples
consumidores 6lectores, o#entes, espectadores # también electores7 que encuentra su undamento
en la autonomía de los campos especiali!ados es más o menos grande, más o menos diícil de
sobrellevar # más o menos inaceptable, desde el punto de vista de los principios democráticos,
según los campos. ), contrariamente a las apariencias, se observa también en el orden de la política
que ésta contradice los principios declarados. ?unque los agentes comprometidos en el campo
periodístico # en el político estén en una relación de competencia # de luc$a permanentes # aunque
el periodismo sea, de alguna manera, englobado en el campo político donde e'erce eectos mu#
poderosos, ambos tienen en común el estar mu# directamente # estrec$amente ubicados ba'o el
imperio de la sanción del mercado # del plesbiscito. ,e sigue que la inluencia del campo
periodístico reuer!a las tendencias de los agentes comprometidos en la política a someterse a la
presión de las demandas # las e(igencias del ma#or número, a veces pasional e irrele(ivas, # a
menudo constituidas en reivindicaciones movili!adoras por el lugar que reciben en la prensa.
,alvo cuando emplea libertades # poderes críticos que le aseguran su autonomía, la
prensa, sobre todo la televisiva 6# comercial7, unciona en el mismo sentido que el sondeo, con el
que debe contar& aunque pueda servir también de instrumento de demagogia racional tendente a
reor!ar la cerra!ón sobre sí misma del campo político, el sondeo instaura con los electores una
relación directa, sin mediación, que pone uera de 'uego a todos los agentes individuales o
colectivos 6como los partidos o los sindicatos7 socialmente ordenados para elaborar # proponer
opiniones constituidas2 e(propia a todos los mandatarios # a quienes pretender ser sus portavoces
6al igual que los grandes editorialistas del pasado7 el monopolio de la e(presión legítima de la
-opinión publica. #, al mismo tiempo, de su capacidad de traba'ar en una elaboración crítica 6# a
veces colectiva, como en los poderes legislativos7 de opiniones reales o supuestas de sus
mandantes.
0odo esto $ace que la inluencia acrecentada de un campo periodístico, él mismo sometido
a una presión creciente de la lógica comercial, sobre el campo político obsesionado por la tentación
de la demagogia 6especialmente en un momento en que los sondeos orecen el medio para e'ercerla
de manera racionali!ada7 contribu#e a debilitar la autonomía de lo político #, al mismo tiempo, la
capacidad acordada a los representantes 6políticos u otros7 de invocar su competencia de e2pertos o
su autoridad de guardias de los valores colectivos
9CDEFDGE9C
30
KCómo no evocar, para inali!ar, el caso de los 'uristas que, al precio de una -piadosa
$ipocresía., insisten en que sus veredictos encuentran su principio no en las restricciones e(ternas,
sobre todo económicas, sino en las normas trascendentes de las cuales ellos son sus guardianesL El
campo 'urídico no es lo que cree ser, es decir, un universo puro de todo compromiso con las
necesidades de la política o de la economía. Pero el $ec$o de $acerse reconocer como tal
contribu#e a producir eectos sociales reales #, en principio, sobre aquéllos que tienen como traba'o
$ablar de derec$o. KPero qué llegarán a ser los 'uristas, encarnaciones más o menos sinceras de la
$ipocresía colectivaL, Kqué ocurrirá si se convierte en pública notoriedad que, le'os de obedecer a
las verdades o a los valores trascendentes # universales, están atravesados, como todos los otros
actores sociales, por restricciones como aquéllas2 si es evidente que se alteran los procedimientos o
las 'erarquías por la presión de las necesidades económicas o la seducción de los é(itos
periodísticosL
(e/ue0o )os!1scri)!u nora!ivo
3evelar las restricciones ocultas .ue pesan sobre los periodistas 7 .ue inciden a su vez
sobre todos los productores culturales no es *?es necesario decirlo@* denunciar a los responsables,
seAalar con en el +ndice a los culpables
(B
,s intentar o!recer a unos 7 otros una posibilidad de
liberarse, por la toma de conciencia, de la in!luencia de estos mecanismos 7 proponer .uizás el
programa de una acción concertada entre los artistas, los escritores, los sabios 7 los periodistas,
detentadores del Ccuasi<monopolio de los instrumentos de di!usión /ólo una colaboración de este
tipo permitir+a traba:ar e!icazmente en la divulgación de los logros más universales de la
investigación 7 tambi#n, por otra parte, a la universalización práctica de las condiciones de acceso a
lo universal
RE'ERENCIAS CITADAS
?ccardo, ?lain, con /. ?bou, /. Balastre, 3. Barine, Dournalistes au cotidien, 'utils pour
une sociologie des prati.ues :ournalisti.ues, Bordeau(, 5e Bascaret, 9;;F.
?ccardo, ?lain, -5e destin scolaire., in Pierre Bourdieu, La Misère du monde, Paris, ,euil,
9;;V, pp. W9;%WVF.
Bourdieu, Pierre, -5JEmprise du 'ournalisme., Actes de la recherche en sciences sociales,
9E9%9EG, mars, 9;;C, pp. V%;.
%%% 6avec Qacquant 5oic7, E#sponses, Paris, ,euil, 9;;G.
C$ampagne, PatricN, -5a construction médiatique des Imalaises sociau(., Actes de la
recherche en sciences sociales, ;E, décembre 9;;9, pp. <C%WF.
%%% -5a vision médiatique., in La Misère du monde, Paris, ,euil, 9;;V, pp. <9%W;.
%%% -5a loi des grands nombres. Besure de lJaudience et répresentation politique du public.,
Actes de la recherche en sciences sociales, 9E9%9EG, mars 9;;C, pp. 9E%GG
3eleu!e, /illes, F propos des nouveau2 philosophes et d1un problème plus g#n#ral, Paris,
Binuit, 9;W:.
/odard, +ean%5uc, /odard par /odard. 3es années Bao au( années :E, Paris,
Flammarion, 9;:F.
5enoir, Aemi, -5a parole est au( 'uges. Crise de la magistrature et c$amp 'ournalistique.,
Actes de la recherche en sciences sociales, 9E9%9EG, mars 9;;C, pp. WW%:C.
,apiro, /isele, -5a raison littéraire. 5e c$amp littéraire ranZais sous lJ*ccupation 69;CE%
9;CC7., Actes de la recherche en sciences sociales, 999%99G, mars 9;;<, pp. V%VF.
%%% -,alut littéraire et littérature du salut. 3eu( tra'ectoires de romanciers cat$oliques&
Francois Bauriac et Menr# Bourdeau(., Actes de la recherche en sciences sociales, 999%99G, mars
9;;<, pp. V<%F:.
12
Para evitar producir el eecto de #pinglage o de caricatura que se corre el riesgo de suscitar
cuando se publican tal cual los propósitos i'ados o los te(tos impresos, debimos varias veces
renunciar a reproducir documentos que $abrían dado toda su uer!a a nuestra demostración # que
$ubieran además recordado al lector, por el eecto de puesta en relieve que desbanali!a arrancando
el conte(to amiliar, todos los e'emplos equivalentes que la rutina de la mirada ordinaria de'a
escapar.
9CDEFDGE9C
31
9CDEFDGE9C
32