La apendicitis aguda es la inflamación del apéndice vermiforme; es un padecimiento grave, con

importantes complicaciones que pueden llevar a la muerte, en particular cuando se retrasan el
diagnóstico y la terapéutica oportuna. La apendicitis es causa frecuente de cirugía de urgencia.
Casi 6 % de la población sufre este padecimiento en algún momento. Aunque clásicamente se ha
considerado una enfermedad de personas de 10-30 años, afecta a todos los grupos de edad

El apéndice en el adulto es de forma tubular ciega, de aproximadamente 9 cm de longitud,
variando desde formas cortas de 5 cm hasta formas largas de 35 cm. El apéndice posee un
pequeño mesenterio que contiene la arteria apendicular en su borde libre, en dicho mesenterio no
aparecen las arcadas típicas de la irrigación intestinal por lo que la arteria apendicular es terminal,
este hecho puede traslaparse al entorno clínico, ya que al ser parte de una irrigación terminal, la
arteria apendicular en casos de apendicitis es incapaz de abastecer las necesidades del tejido,
generándose daño isquémico. La base del apéndice recibe también aporte sanguíneo de las
arterias cólicas anterior y posterior, de allí la importancia de una ligadura adecuada del muñón
apendicular, con el fin de evitar sangrado de estos vasos


La fase inicial se caracteriza por obstrucción del lumen apendicular causada por hiperplasia
linfoide, fecalitos, tumores o cuerpos extraños como huesos de animales pequeños, o semillas;
esto favorece la secreción de moco y el crecimiento bacteriano, generándose entonces distención
luminal y aumento de presión intraluminal. Posteriormente se produce obstrucción del flujo
linfático y venoso, favoreciendo aun más el crecimiento bacteriano y desencadenando la
producción de edema. En este momento encontramos un apéndice edematoso e isquémico,
causando una respuesta inflamatoria. Esta isquemia a la que se somete al apéndice puede generar
necrosis de la pared con translocación bacteriana, desarrollándose la apendicitis gangrenosa. Si
este proceso se deja evolucionar y el paciente no es intervenido el apéndice ya gangrenoso se
perfora y puede generar un absceso con peritonitis local siempre y cuando la respuesta
inflamatoria y el omento logren contener el proceso, pero si estos son incapaces se producirá una
peritonitis sistémica. Otras teorías han sido descritas como el compromiso del suministro vascular
extrapendicular, la ulceración de la mucosa por infección viral y posterior colonización bacteriana,
así como una dieta pobre en fibra con enlentecimiento del tránsito intestinal y retención de las
heces en el apéndice.


El principal síntoma de la apendicitis aguda es el dolor abdominal. De manera característica, al
inicio el dolor se centra de modo difuso en el epigastrio bajo o el área umbilical, es
moderadamente intenso y constante, en ocasiones con cólicos intermitentes superpuestos.
Después de un periodo variable desde 1 a 12 horas (por lo general en 4-6 horas) el dolor emigra al
cuadrante inferior derecho. Aunque el dolor puede iniciar en dicho cuadrante y permanecer ahí en
algunos casos. La variación de la ubicación del dolor va en relación a la ubicación anatómica del
apéndice por ejemplo un apéndice largo e inflamado con la punta en el cuadrante inferior
izquierdo puede causar dolor enesta zona, otro ejemplo de variante anatómica es el que
correspondea la apéndice retrocecal que origina dolor en flanco o espalda, una apéndice pélvica
refiere dolor suprapubico, una apéndice retroileal puede causar dolor testicular por irritación de la
arteria espermática y el uréter. La apendicitis se acompaña casi siempre de anorexia, con una
frecuencia tan constante que debemos de dudar de apendicitis si el paciente no la presenta. En
casi un 75% de los pacientes se presentan vómitos los cuales no son notables ni prolongados y por
lo general son uno o dos episodios, secundarios a estimulación neural y presencia de Íleo. La
mayoría de los pacientes refieren un episodio de constipación previo al dolor abdominal, el cual
creen que alivia con la defecación, aunque en algunos casos podemos encontrar diarrea
principalmente en niños, por lo que el patrón de la función intestinal tiene poco valor predictivo.
En alrededor de 95% de los pacientes con apendicitis aguda el primer síntoma en aparecer es la
anorexia, seguido de dolor abdominal y pudieran seguir los vómitos si estuvieran presentes. Si los
vómitos preceden al dolor es poco probable un cuadro de apendicitis.


El dato más constante es la leucocitosis (entre 10 000 y 16 000 por mm3), acompañada de un
predominio porcentual de los neutrófilos y presencia de formas en banda; ésta es una reacción
inespecífica del proceso infeccioso y no es exclusiva de la apendicitis (también aparece en otros
padecimientos abdominales). Cifras mayores a 18 000 se observan en el absceso apendicular, la
peritonitis generalizada o en el absceso hepático.
El examen general de orina es normal excepto en el apéndice retrocecal, que involucra al uréter o
a la vejiga; esto puede hacer pensar al clínico en una infección de vías urinarias.
Las placas simples de abdomen en posición de pie y en decúbito, muestran una o dos asas
distendidas por gas, ubicadas en el cuadrante inferior derecho del abdomen; puede apreciarse el
fecalito y también el borramiento de la sombra del músculo psoas derecho, la ausencia de gas en
colon y una zona de opacidad en el cuadrante inferior derecho.



Una vez formulado el diagnóstico se practica apendicectomía a la brevedad posible. El periodo de
preparación debe ser menor de cuatro horas y requiere ayuno, suministro de soluciones
electrolíticas por vía parenteral y corrección de la deshidratación y del desequilibrio electrolítico;
en caso de íleo paralítico o distensión abdominal por gases se coloca una sonda nasogástrica.
Se aplica una dosis de antibiótico profiláctico que cubra anaerobios y gramnegativos, 30 a 90
minutos antes de incidir la piel (metronidazol más un aminoglucósido); esto sirve para disminuir el
número de infecciones de la pared abdominal en el posoperatorio. Después de la operación puede
prescribirse un antibiótico terapéutico en los apéndices perforados, con absceso o en la
peritonitis, aunque no son necesarios en apéndices no complicados. La cirugía laparoscópica es útil
tanto para la exploración diagnóstica como para el tratamiento; sigue los mismos principios de la
técnica quirúrgica tradicional y su empleo es cada vez más frecuente.