El Discipulado

El discipulado

Consejos prácticos y sencillos para discipular a otros.
Por Justo Llecllish M. Contenido Jesús tuvo una visión fantástica. Estando en la tierra la puso en práctica, y antes de ascender, Introducción dejó encargado que la continuemos, hasta su 1. Definición el discipulado retorno. La visión de Jesucristo fue discipular a todas las 2. Potencial del discipulado naciones. Así que cogió a 12 y los discipuló 3. Proceso del discipulado durante 3 años. No requirió de más, ya que su 4. El punto del discipulado estrategia fue la multiplicación espiritual. Y le fue bien. ¡Tu y yo somos frutos de esa 5. Ministerio del discipulado reproducción en cadena! Pero aún falta mucho 6. Medición del discipulado para alcanzar a todos los pueblos de todas las naciones. Conclusiones Ane la pregunta ¿qué podemos hacer?, la respuesta será: Continuar multiplicándonos es la clave. Así, nuestra ciudad y nuestra nación, y hasta lo último de la tierra, será alcanzada. Sueño y trabajo por una iglesia en la que todos sus miembros estén comprometidos con la tarea de hacer discípulos. Una iglesia en la que sus miembros sí pueden responder satisfactoriamente a la pregunta ¿quién es tu discípulo? Una iglesia en la que el mayor gozo de un discípulo sea que su discípulo esté discipulando a otro. Y así, alcanzar nuestra ciudad, nación, y hasta el último pueblo de nuestro globo terráqueo. En tus manos tienes un estudio en forma de bosquejo. Está preparado para entrenarte para una tarea exitosa de hacer discípulos. Y es mi oración que esta visión se te meta en la mente y corazón. Y que a medida que la leas y estudies, el Espíritu Santo produzca en lo más profundo de tu ser un firme deseo de discipular a otros.

Estudio

A. Definición de discipulado
1. Es el objetivo de la gran comisión. En Mateo 28 leemos: “Id y haced discípulos... bautizándolos... y enseñándoles...”. En forma imperativa sólo aparece haced discípulos. En el original griego, para el verbo id aparece matheusate; y éste no es un verbo imperativo, sino un gerundio. Por lo tanto, debería leerse yendo (Véase Mat 28: 18-20). Respecto a los verbos: id, bautizando, y enseñando, Juan Carlos Miranda dice que “éstos aparecen como gerundios y deben entenderse como auxiliares del imperativo”. Juan Landrey afirma que estos “tres verbos aparecen como gerundios secundarios, describiendo la acción del verbo principal”. 2. No es para los recién nacidos. Tú no comienzas a discipular después que tu “blanco” ha nacido de nuevo. Pues Jesús mismo comenzó a discipular a los 12 aún antes de que nazcan de nuevo. Cuando uno nace de nuevo, el Espíritu Santo viene a morar en nuestro corazón. Jesús antes de ascender, reunió a sus discípulos, y luego de soplar, les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. Fíjate: Aún no habían nacido de nuevo, y ya estaban siendo discípulos por Jesús.
3.

Es una cualidad de las personas. Cuando tú entablas amistad con alguien, ya comenzaste a discipularlo. Aunque aún no le hayas hablado de Cristo, ya comenzaste a discipularlo, a menos que él sea quien te esté discipulado. Continúa cultivando esa amistad; con tus palabras y con tus actitudes y acciones preséntale a Cristo; y aunque a la primera no lo reciba como Salvador, continúa siendo su amigo. Y cuando lo reciba, continúa discipulándolo.

4. Es un proceso en dos fases. El hacer discípulos es un proceso, en el que interactúa el discípulador y el discípulo en dos fases. La primera, antes de su nuevo nacimiento. La segunda, después de su nuevo nacimiento. En la primera, apuntas a su nuevo nacimiento; en la segunda, le ayudas a “ser un cristiano responsable y reproductivo”. El concepto bajo el cual trabajaremos tiene relación con la “biología espiritual” de los hijos de Dios. Y sería bueno que lo aprendamos no mecánicamente, sino reflexiva y críticamente. Lo veremos gráficamente; y decimos: Este es un proceso que va de menos a más. Primero lo engendramos; y luego de atender su Nuevo Nacimiento (punto “cero”), habrá que ayudarle a crecer y desarrollarse y reproducirse en otros. Y todo esto por la influencia de nuestra presencia, actitudes, acciones y palabras para con él.

¿Qué es hacer discípulos? Es colaborar con Dios en el engendramiento, nacimiento, crecimiento, desarrollo y reproducción espiritual de hombres y mujeres, permitiendo el obrar del Espíritu Santo a través de nuestra presencia, actitudes, palabras y acciones. Presencia Actitudes Acciones Palabras El tiempo que pasan juntos. Lo que el discípulo percibe de su discipulador. Lo que el discípulo ve hacer a su discipulador. Lo que el discípulo oye de su discipulador. Cuantitativo Cualitativo Multiplicativo

Crecimiento Desarrollo Reproducción.

B. El potencial del discípulado
1.

El potencial reproductor. Todos nos reproducimos; o se nos reproducen.

2. El potencial social. Todos podemos tener amigos; y es bueno cultivar amistades no cristianas, para discipularlas. A veces caemos en el engaño de apartarnos de todas nuestras amistades, dizque para santificarnos. Amigos, vecinos, familiares.

Un discípulo es uno que: Está donde está su Maestro. Aprende de su Maestro. Reproduce en otros la vida de su Maestro.

3. El potencial fructífero. El discípulo no ha elegido al Señor; sino ha sido elegido y puesto por el Señor para llevar fruto. Jn.15:16 • Fruto abundante (cantidad). • Fruto permanente (calidad). Desmitificación Hay ciertos mitos que han entorpecido la salud y el crecimiento de la iglesia, que desvaloran el potencial de los discípulos de Cristo. Mito Es tarea del pastor No es mi don No tengo tiempo. No siento. Estoy muy ocupado. Me da vergüenza. Realidad El pastor es el entrenador Quizá no seas un evangelista, pero sí un discipulador, por naturaleza. No es cuánto tiempo tienes, sino cómo lo usas. No importa lo que sientas; hay que obedecer al Maestro. Mejor. El Señor no busca gente ociosas. Dios no te ha dado espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio.

Proceso del discipulado
1. Milicia e intercede en oración. a. El diablo impedirá que entienda el evangelio. 2Cor. 4:4 b. Y si te escucha, el diablo influenciará para que se olvide. Mat.13:4,19 c. Si oras, el Señor abrirá su corazón. Hch.16:14
2.

Mantente en total y constante comunión con Dios, y sigue la guía del Espíritu Santo. Hch 8:26-35 a. Persona precisa. b. Circunstancia precisa. c. Palabra precisa. Siempre que ministres, hazlo en el poder del Espíritu Santo. En tus propias fuerzas, fracasarás. 1Ped. 4:11 a. ¿Estoy lleno del Espíritu? b. ¿Mi carne me está dirigiendo? Siempre habla la Palabra. Si lo haces, el Espíritu Santo usará la palabra que sale de tus labios, y como con una espada los traspasará. Heb. 4:12; Hch. 6:9-10 a. Ridiculizará su intelecto. b. Conmoverá sus emociones. c. Los provocará a la acción. d. Calmará su sed espiritual. e. El traerá convicción.

3.

4.

5. Limítate a presentar el mensaje, y no te aloques por convencerlo. ¡Eso es tarea del Espíritu Santo! Jn. 16:8 a. No discutas, si no sabes. b. Discute, si sabes dónde estás parado y si disciernes que es oportuno. 6. No busques decisiones inmediatas. Lo importante es que sepa cómo ser salvo. ¡Y no te desanimes! a. Uno siembra, otro cosecha. b. Podrías tener una oportunidad. c. Le podría ser útil en sus últimos minutos. Tu meta no es lograr su conversión. Hay un proceso que continuar: Crecimiento, desarrollo y reproducción. Si tu discípulo se reproduce en otro, te ha ido bien. Y si logras multiplicarte hasta cuatro generaciones, podrás considerarte exitoso.2Tim.2:2

El punto del discipulado
1. Primero, influéncialo a través del contacto personal. a. Tus actitudes. b. Tus acciones. c. Tus palabras.
2.

Puedes hacerle estas preguntas.
Preguntas Calificadoras
(Tomado de Avanzando en el Discipulado, por Humberto Lay)

¿Si murieras hoy, ¿estás seguro de que irías al cielo? Si responde que no está seguro o segura, puedes contarle cómo tú tampoco lo estabas, hasta que descubriste por la Biblia que sí era posible estarlo. Si te responde que sí está seguro, no lo contradigas. Entonces añade la siguiente pregunta. Supongamos que mueres esta noche y tienes que presentarte ante Dios. Si El te preguntara: “¿Por qué debo permitirte entrar al cielo?”, ¿qué le responderías? Si da cualquier otra razón que no sea la fe en la obra de Cristo en la cruz, sabes con mucha probabilidad que no ha nacido de nuevo. Es muy común que esté confiando en sus buenas obras, o en que no hace daño a nadie.

3. Puedes usar este bosquejo para presentarle el mensaje de salvación. a. El hombre es pecador. Rom. 3:23 b. Su destino es el infierno. Rom. 6:23 c. Dios le ama y no desea que vaya allí. Jn 3:16 d. La única forma de ser salvo es recibiendo a Jesús como Salvador y Señor. Rom. 10:9 4. Guíalo a la decisión por Cristo. a. Asegúrate que haya entendido el mensaje. b. Pregúntale si está decidido. c. Que repita después de ti la oración de decisión. Dios, reconozco que soy un pecador. Pero tú has enviado a Jesús para que muera por mis pecados. Ahora me arrepiento de todos mis pecados, y recibo a Jesús como mi Salvador, y le confieso como mi Señor. 5. Termina orando con él. 6. Llévalo a la iglesia y preséntalo al Pastor. También preséntalo a tus amigos. a. Allí no queda todo. b. Continúa el proceso.

Ministerio del discipulado
1. Minístralo con tu oración a. El sol lo quemará si no echa raíces. Mat. 13:5,6,20,21 b. Los afanes lo podrían ahogar. Mat. 13:7,22 c. Que el Espíritu Santo lo fortalezca en su espíritu. Efes. 3:16 2. Minístralo con tu presencia. a. Sé uña y carne con él. b. Que vea en ti un ejemplo digno de imitar: Tus actitudes, palabras y acciones. c. Usa bien el tiempo que dispones. d. Busca y logra objetivos. e. Calidad de tiempo vs. Cantidad de tiempo. 3. Minístralo con tus actitudes. a. Practica el arte de escuchar. b. No le cortes el expresarse. c. No te distraigas; fija toda tu atención en él. d. Compréndelo, de padre a hijo. e. La transformación no es inmediata. f. Jamás seas negativo. g. Dios está en el control. h. Todas las cosas nos ayudan a bien. Rom. 8:28 i. Siempre hay una salida. 4. Minístralo con tus palabras. a. Desata sobre él palabra; repíteselo una y otra vez, hasta que veas un cambio de actitud. b. Ten siempre palabra y pensamientos para él. c. Aliéntalo. d. Confórtalo. e. Desafíalo. f. Consuélalo. g. Transmítele la visión, plan, políticas y filosofía, propias, de tu iglesia local. h. Enséñale el curso ABC Bíblico.

Medición del discipulado
1. Si reconoce su problema y quiere hacer algo. a. Habla de su vacío y despropósito. b. Hace muchas preguntas. c. Le gusta escucharte. d. Le atrae tu estilo de vida. 2. Si está cursando los estudios básicos que ofrece la iglesia local. a. Ayúdale a comprar su Biblia. b. Enséñale a tomar apuntes de los mensajes. c. Enséñale a meditar. d. Anímalo a concluir sus estudios básicos satisfactoriamente. 3. Si está asistiendo voluntariamente a los cultos. a. Siéntate con él y acompáñalo siempre. b. Con tu ejemplo enséñale a alabar y adorar. c. Durante 5 domingos, tráelo a los cultos. d. Luego, esté atento respecto a su asistencia; y si falta, visítalo inmediatamente. e. Haz lo mismo con respecto a las células. f. Participen de los eventos que se organizan. g. Anímalo a obedecer con respecto al bautismo en agua. 4. Si ha aprendido a orar con toda oración. a. Que repita después de ti. b. Que ore por ti. c. Poco a poco, que lo haga sólo. d. Participen de ayuno s y vigilias. e. Compromételo con algún programa de intercesión de la iglesia. 5. Si está sirviendo al Señor. a. Involúcralo en el ministerio que estás sirviendo. b. Si le interesa servir en otro ministerio, involúcralo y asegúrate que lo discipularán. c. Comunica a tu líder inmediato superior acerca de sus habilidades. 6. Si está discipulando a otro. a. Explícale sobre lo que se espera de él. 2Tim. 2:2 (cf. Mar. 3:14). b. Que tenga a la mano este estudio (Haced Discípulos). c. Ayúdale a reproducirse. d. Que te acompañe, cuando tengas que compartir con otros.

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