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LA DIMENSIÓN ÉTICA

de la
ENSEÑANZA
del
DERECHO INTERNACIONAL*

Zlata Drnas de Clément**

Introducción

El Derecho Internacional1 , distribuido, generalmente, en dos o tres asignaturas,
constituye parte de los planes de estudio de las distintas carreras de Derecho, de
Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, de Ciencias de la Información y otras
Ciencias Sociales.

Entendiendo que: * la Universidad, i.a., constituye un ámbito con función
creadora y rectora de la realidad social, renovadora de diseños y estructuras sociales,
siendo una institución cuya finalidad es contribuir a la realización del ideal de vida
racional en su más alto nivel2 , y que, * el Derecho Internacional (DI), conforma un
eslabón en el cumplimiento de los objetivos de los distintos planes de estudios, resulta
imprescindible detenerse en la reflexión de su rol en el diseño y realización de un
modelo de sociedad más racional y más justo, objetivo final del DI, que posee un
carácter profundamente ético.

El DI, especialmente el Público, a pesar de su debilidad estructural y la “triste
distancia entre la teoría y la práctica”3 , no ha podido desprenderse, en ninguno de sus
modelos jurídicos (unidimensional, tridimensional, ni multidimensional4 ), de
fundamentaciones y especulaciones de carácter ético. Los criterios valorativos han
estado presentes en el fenómeno jurídico de modo expreso o subyacente, consciente o
subliminal, desde que “lo jurídico ha sido concebido como un reparto de derechos y
deberes, de facultades y prohibiciones.

*Trabajo publicado en la Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional
de Córdoba-Argentina, Vol. 7, Nº 1 y 2, pp 89-110.
**- Catedrática de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la
Universidad Nacional de Córdoba.
1
- Al referirnos al Derecho Internacional en esta oportunidad, lo hacemos en el plano educativo, si bien,
tal como lo señala Oriol Casanovas y La Rosa, el Derecho Internacional puede ser concebido, también,
como ordenamiento jurídico y como una rama de la ciencia jurídica (CASNOVAS Y LA ROSA, O.-
“Derecho Internacional Público”, en La Enseñanza del Derecho en España, Tecnos, Madrid, 1987, p.
151).
2
- V. nuestro trabajo “Pautas Metodológicas para la Elaboración de Programas de Derecho
Internacional Público”, en Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, UNC (Nueva Serie),
Vol. 2, N.1, Córdoba, 1994, p. 81 y ssgtes.
3
- TRUYOL SERRA, A.- “Ética y Sociedad Internacional”, en Anales de la Real Academia de Ciencias
Morales y Políticas, Año XLVIII, N. 73, Madrid, 1996, p. 101.
4
- Ya sean éstos aplicados a la Investigación o a la Enseñanza del Derecho Internacional.

1
Algunas Consideraciones de Carácter Histórico en la Relación a la Ética y el
Derecho Internacional

No pretendemos visualizar el desarrollo de la Ética a través de sus
manifestaciones filosóficas desde la antigüedad, sino solamente rescatar algunos hitos
en el desarrollo de ciertas especulaciones sobre la Ética que han constituido aportes para
el desarrollo del Derecho Internacional.

En el siglo V, San Agustín -a quien Truyol Serra adjudica la primera percepción
de un tema básico, propio del Derecho de Gentes: el universalismo- en su obra De
Civitate Dei (IV.5), ha concebido una pluralidad de pueblos conviviendo mutuamente
en paz, considerando a esta última como un valor superior para la comunidad humana.
Su noción de “guerra justa” y las ponderaciones éticas que la idea conlleva, han servido
de base para desarrollos doctrinarios de teólogos, civilistas y canonistas5 , trabajos que
condujeron al nacimiento de la Ciencia del Derecho Internacional.

En la obra de los clásicos españoles aparecen importantes manifestaciones de la
presencia de la dimensión ética del fenómeno jurídico internacional. Así lo observamos
en ciertas consideraciones de Francisco de Vitoria: vg: * en su preocupación por la
legitimidad del poder; * en su concepción del Derecho de Gentes como Derecho Natural
pero también como Derecho Positivo (fruto de la voluntad humana), reconociendo al
derecho del conjunto del género humano (orbis) la potestad de dictar “leyes justas” que
convengan “a todos” (bonum commune totium orbis), normas que, entendía, debían
estar por encima de los intereses de las comunidades políticas particulares6 .

Francisco Suárez, expresamente, en su obra De Legibus (Libro II, Cap. 19.9)
expresa: “El género humano, aunque dividido en varios pueblos y reinos (...) posee
unidad, no sólo específica, sino también cuasipolítica y moral”. Destaca, asimismo, que
la communitas perfecta que constituye cada uno de los reinos o repúblicas, es también
miembro del universo”, i.a., “para ser mejor”, “para mejor utilidad”, “por necesidad
moral”.

Grocio, en una Europa sacudida por luchas religiosas y políticas, elevó la
consigna de la paz, la conciliación, la confianza en la capacidad humana para aceptar el
pluralismo y la tolerancia. En el centro mismo de su obra se halla el principio de
humanización del derecho de guerra (temperamenta - medii in bello) como principio
jurídico7 .

Rescatamos, con simple golpe de vista, la dimensión ética ínsita en los
numerosos proyectos de “paz perpetua”, paz a la que puede considerarse como instalada
en la cúspide de los valores que busca realizar la sociedad internacional. A título
ejemplificativo, recordamos los proyectos de Pierre Dubois, Antoine Marini, Emeric
Crucé, Maximiliano de Béthune (Duque de Sully), William Penn, Charles Irenée Castel

5
- I.a.: San Isidoro de Sevilla (Etimologías V.6.; XVIII.1.), Santo Tomás de Aquino (Suma Teológica
II.ii.qu.40), Bartolo de Sassoferrato (Tractatus Represaliarum), Juan de Legnano (Tractatus de Bello, de
Represaliis et de Duello). Cf. TRUYOL SERRA, A.- Historia del Derecho Internacional Público,
Tecnos, Madrid, 1998, p. 36 a 39. V. asimismo, MOREAU - REIBEL, J.- “Le Droit de Société
Interhumaine et le Jus Gentium”, en RCADIH, N. 77 (1950-II), p 515 y ssgtes.
6
- De Indiis,3.2.; De Potestate Civili, 21.
7
- Visualización que no ha dejado de desarrollarse hasta nuestros días.

2
(Abate de Saint Pierre), Jeremías Bentham, James Lorimer, Immanuel Kant, Claude
Henri de Rouvroy (Conde de Saint Simon), Pierre Joseph Proudhon, William Ladd,
Heinrich Lammasch, Walter Schücking, Carlos Saavedra Lamas, Alejandro Álvarez.

La Dimensión Ética en los Distintos Modelos Jurídicos 8

Al inicio de esta Introducción hemos expresado que todos los paradigmas
jurídicos han incluido a la dimensión ética en su construcción, incluso el modelo
unidimensional, el que no ha podido sustraerse a su presencia subliminal.

Si bien, la visión unidimensional *ha buscado la “pureza jurídica”; *ha
concibido al derecho como un “orden coactivo”; * ha aislado el texto normativo de su
contexto político, social, cultural y, pretendidamente, del ético; * ha entendido que sólo
es norma jurídica aquella que ha sido creada de conformidad a los procedimientos
legítimamente instituidos en una sociedad dada; *ha señalado que una norma que
prescribe una conducta determinada no es verdadera ni falsa, justa ni injusta, sino válida
o no válida; * ha negado a la persona humana derechos derivados de su condición de tal;
* ha considerado que la justicia es un ideal no susceptible de conocimiento científico....,
no obstante, no ha podido sustraerse, totalmente, a que la dimensión ética ingrese en su
paradigma.

Tal como lo señala Ciuro Caldani -si bien lo hace al referirse al derecho positivo
en la teoría trialista- en las normas subyacen, siempre, contenidos valorativos
(endoaxiología, axiología “dentro” del derecho positivo)9 .

El mismo Kelsen, normativista “puro”, ha entendido que la norma jurídica no es
tal por su contenido sustantivo (considerado, éste, metajurídico por el Profesor checo),
sino por su contenido coactivo y por su legitimidad, cuestiones que dependen de la
regularidad formal del acto normativo y de la fuerza jurídica de la norma de la que se
deriva. En el orden jurídico escalonado de Kelsen, cada norma recibe su validez de la
superior. En la cúspide de la pirámide se halla la “norma fundamental” (Grundnorm),
norma hipotética, hipótesis científica que asegura la unidad del orden jurídico y que
puede describirse como la norma lógicamente necesaria para tal fin. Esa norma
hipotética, no hace más que reflejar la convicción y reconocimiento de la necesidad de
vivir bajo un ordenamiento jurídico ínsita en la conciencia de los integrantes de la
comunidad nacional o internacional10 . La sola idea de un orden jurídico entendido como
lógicamente necesario (Grundnorm: norma fundamental, norma no escrita) involucra
una consideración de valor, en la cual, subliminal e inexorablemente, se halla el
reconocimiento del entendimiento-orden del colectivo humano como valor sustantivo11 .

8
- Análisis sobre los paradigmas jurídicos, aplicable tanto a la enseñanza como a la investigación del DI.
9
- CIURO CALDANI, M. A.- “Comprensión Trialista de las Relaciones entre la Ética y el Derecho”, en
Anuario de Derecho, N. 3, pp. 41-42 .
10
- Ello de conformidad a que sitúe en la cima de la pirámide, por debajo de la norma fundamental, el
derecho interno o el internacional.
11
- “Llamaremos norma básica a la presuposición de que el sentido subjetivo del acto constituyente es
también su sentido objetivo, es decir, la presuposición de que mediante ese acto se ha establecido una
norma jurídica válida, es decir obligatoria o, en otros términos, la presuposición de que debemos
comportarnos como la constitución lo prescribe” (KELSEN, H.-Contribuciones a la Teoría Pura del
Derecho, Serie Filosofía y Derecho N.7, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1969, p. 96). El
resaltado nos pertenece.

3
Asimismo, Hart, ha expresado que no puede discutirse (...) que el desarrollo del
derecho, en todo tiempo y lugar, ha estado de hecho profundamente influido tanto por la
moral convencional y los ideales de los grupos sociales particulares, como por las
formas de crítica moral esclarecida, formulada por individuos cuyo horizonte moral ha
trascendido las pautas corrientemente aceptadas. (...) Un sistema jurídico tiene que12
exhibir alguna concordancia específica con la moral o con la justicia, o tiene que13
apoyarse en una convicción ampliamente difundida de que hay una obligación moral de
obedecerlo”14 15 .

El modelo jurídico tridimensional concibe al derecho como “experiencia
jurídica” (normas16 , hecho17 y valor18 ) 19 . En esta percepción, el derecho es experiencia,
en tanto no está constituido sólo por la lógica o el encadenamiento de los hechos. Reale
entiende que “de la integración del hecho en el valor, surge la norma”. El mismo autor
define al derecho como “hecho social en la forma que le da una norma racionalmente
promulgada por una autoridad competente, según un orden de valores”, como un
conjunto de repartos de potencia e impotencia captados por normas y valorados, los
repartos y las normas, por la justicia 20 . Para el modelo tridimensional, el valor es
objetivo y trascendente, porque no es creado ni inventado por los hombres sino
únicamente descubierto y conocido por ellos.

Tal como lo señala Ciuro Caldani, “la doctrina trialista se aparta de los desvíos
liberales radicales y positivistas que escinden la Ética y el Derecho”. Agrega, el mismo
autor, que “es inherente al Derecho el deber de realizar los valores que culminan en la
justicia”21 . A diferencia de las posiciones que mezclan la Ética y el Derecho en una
“complejidad impura”, y de las corrientes que los escinden en una pretendida

12
- El resltado pertenece al mismo autor.
13
- Idéntica circunstancia a la referida en la nota anterior.
14
- HART, H. L. A. - El Concepto de Derecho , Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1992, p.229.
15
- La pretensión de independencia entre Derecho y Moral se produce plenamente con John Austin, al
proclamar, éste, en su obra Lectures en Jurisprudence que la jurisprudencia compete sólo a la ley
positiva. Esta idea, desarrollada por la Escuela de Viena, sostiene que Derecho y Moral siguen vías
totalmente independientes. (GHIRARDI, O.- “La Ruptura de la Relación Ética-Derecho en la
Concepción del Estado”, en Ethos y el Estado de Derecho en Occidente, Academia Nacional de Derecho
y Ciencias Sociales de Córdoba, Córdoba, p. 150. Cf. JUNYENT BAS, F.- “Los Fundamentos Éticos de
los Principios Jurídicos y la Enseñanza del Derecho”, en Congreso de Academias Iberoamericanas de
Derecho, Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Córdoba, Córdoba, 1998, p. 151).
16
- Orden de normas: dimensión normológica. En esta dimensión, el eje central gira en torno al empleo de
la lógica en la interpretación e integración del derecho.
17
- Orden de comportamientos: dimensión sociológica. En esta dimensión existe la preocupación por
determinar la relación entre vigencia y eficacia de la norma, por analizar las repercusiones sociales de la
misma.
18
- Orden de valores: dimensión dikelógica. En esta dimensión el jurista, busca explicitar los fines y
valores que se pretenden realizar con una normatividad dada.
19
- BARRERA BUTELER, G. et al.- Ciencia, Derecho y Sociedad, Facultad de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba, 1998, p. 60.
20
- CIURO CALDANI, M. A. - Op. cit. “Comprensión....”, p. 39.
21
- No obstante, “(...) puede haber (...) conflictos entre la ética natural y el derecho positivo y, rambién,
entre la ética positiva y el derecho natural”. El doctrinario referido expresa que “ conforme a las
posiciones de los valores (...) cabe reconocer que puede haber una Ética contraria al Derecho positivo,
manifestada cuando se producen carencias axiológicas, una Ética paralela al Derecho, que se desarrolla
en la exoaxiología y una Ética según el Derecho, que se despliega con referencia a la endoaxiología y a la
periaxiología. Cf. CIURO CALDANI, M. A.- Op. cit. “Comprensión...”, p.50.

4
“simplicidad pura”, la teoría trialista concibe a la Ética y al Derecho en una relación en
una relación de “complejidad pura”, que los diferencia sin escindirlos22

El modelo multidimensional busca “reafirmar la fe en el derecho” desde un
nuevo humanismo jurídico. El fenómeno jurídico está constituido por las dimensiones
antropológica, sociológica, cultural, ética y positivo-normativa.

Martínez Paz define al “modelo” como una construcción teórica23 configurada
por una red de enunciados, por una trama de relaciones y por una serie de propiedades
que constituyen una representación selectiva y esquemática de una o varias dimensiones
de la realidad. El fenómeno jurídico multidimensional (variedad de fenómenos socio-
culturales), se produce en el “mundo jurídico”, entendido éste como una red de
relaciones complejas cuyos componentes fundamentales son los términos de la relación
“hombre-sociedad-cultura-derecho”. Todos esos componentes están impregnados de
consideraciones éticas.

Así, *en la dimensión antropológica se pregunta sobre la realidad ético-social
del hombre; *en la dimensión sociológica, al analizar sus componentes esenciales:
democracia, pluralismo y participación, reconoce, respectivamente, en relación a cada
componente, valores superiores del ordenamiento social: la “igualdad” de los seres
humanos en la sociedad; su derecho a expresarse en un marco de respeto a la diversidad;
su contribución activa en la construcción de una sociedad democrática, labor entendida
como un fin ético, un método y una pedagogía; *en la dimensión cultural, entendida
como “matriz de vida dotada de sentido”, rescata, en la base de esa matriz, los valores
que aportan los fundamentos de acción; *en la dimensión positivo-normativa destaca el
conjunto de principios ético jurídicos que subyacen en el ordenamiento jurídico. De ese
modo la dimensión ética, tal como es concebida por Martínez Paz, no sólo constituye,
una ética dentro del derecho positivo, sino, también, propia del hombre, de la sociedad y
de la cultura.

El Concepto de Ética24

Antes de ocuparnos de la dimensión ética de la enseñanza del Derecho
Internacional, recordaremos algunas aproximaciones conceptuales a la idea de ética.

Etimológicamente, ética significa moral, costumbre25 26 27 . Antiguamente, se dio
función adjetiva (no sustantiva) a la palabra, usándola para calificar los caracteres
estimables de los comportamientos humanos ordenados.

22
- Ibidem, 51.
23
- Esquema interpretativo y explicativo de la realidad, en permanente revisión, que actúa como mediador
entre la realidad y el pensamiento (MARTÍNEZ PAZ, F.- El Mundo Jurídico Multidimensional,
Advocatus, Córdoba, 1996, pp 14-15).
24
- No entraremos en el conflictivo campo del deslinde conceptual entre moral, ética, deontología,
axiología. Estos términos han sido objeto de continuas referencias inter se, hallándose ligados, a menudo,
tanto en su definición como en su desarrollo. (Cf. LÓPEZ GUZMÁN, J. y APARISI MIRALLES, A. –
“Aproximación al Concepto de Deontología”, en Persona y Derecho, N. 30, Pamplona, 1994, p. 165).
25
- Del gr. ethikos= moral relativa al carácter; gr. ethos= costumbre.
26
- “Moral”. Etimológicamente proviene del lat. mos, moris= costumbre.
27
- Por su parte, la Deontología, etimológicamente equivale a “tratado o ciencia del deber” (gr. deon-
deontos= deber), mientras que la Axiología (gr. axios= digno) ha sido definida como parte de la Filosofía

5
Como disciplina filosófica, la Ética, aparece en Grecia, al sistematizarse el
conocimiento sobre el fenómeno, pasando a ser una “doctrina de las costumbres”, tal
como señala Beltramino al recordar la definición dada por Ferrater Mora en su
Diccionario de Filosofía28 .

Una comprensión ulterior del término Ética adquirió visión más específica, al
ocuparse del comportamiento moral y jurídico, reflexionando sobre la libertad de las
acciones humanas, la moral, la rectitud de las costumbres (lo bueno, lo honesto, lo
justo). Esa sistematización, tal como lo expresara del Vecchio, se concibe en un doble
orden de valoraciones: * los actos humanos en relación al sujeto mismo de la acción
(consideración subjetiva) y *los actos en relación a otros sujetos (consideración
objetiva). Estos últimos constituyen el campo propio del Derecho 29 .

En el ámbito de la Filosofía, algunos autores, particularmente desde Schelling a
Hegel, han designado con el término ethos a la raíz común del Derecho y de la Moral,
entendiendo que el ethos otorga sustento y unidad a ambos órdenes normativos30 .

Rodríguez Luño ha conceptualizado a la Ética como “parte de la Filosofía que
estudia la moralidad del obrar humano; es decir, considera los actos humanos en cuanto
son buenos o malos31 . Es parte de la Filosofía en tanto estudia a la luz de la razón, las
exigencias morales que se derivan de la naturaleza humana. Cuando la Ética parte de
postulados inaccesibles a la razón, deja de ser ciencia filosófica para transformarse en
ciencia teológica32 33 .

Truyol Serra señala que “la ética confrontada con la realidad internacional” no
es otra cosa que “la moral internacional”. Recuerda a Herbert Kraus, quien definió la
moral internacional como “el conjunto de las normas morales que se aplican a las
relaciones de los distintos Estados u otros sujetos asimilados al Estado entre sí (...)”34 .

El Código de Moral Internacional de la Unión Internacional de Estudios
Sociales de Malinas definió a la moral internacional como “la rama de la moral especial

que estudia la problemática de los valores (teoría de los valores). Se estima que el término Deontología ha
sido utilizado por primera vez por Jeremías Bentham para no emplear la expresión moral, a la que
rechazaba por sus connotaciones trascendentes a la razón y vinculadas a la idea de un Legislador
Supremo. Maximiliano Simon ha sido el inicidor del empleo de la expresión deontología en relación a
un área profesional y los deberes de quienes se desenvuelven en determinada actividad autonómica de
interés público. (En el caso de Simon, el uso fue en relación a la Medicina), Cf. LÓPEZ GUZMÁN, J. y
APARISI MIRALLES, A. – Op. cit “Aproximación...”, pp. 164-168. (V. LEGA C.- Deontología de la
Profesión de Abogado, Civitas, Madrid, 1983, p. 163 y ssgtes.).
28
- BELTRAMINO, J. C. M.- Ética y Relaciones Internacionales. Ponencia presentada en el III Congreso
Extraordinario de la AADI, CARI, 17 de octubre de 1996, p.1.
29
- DEL VECCHIO, G.- Filosofía del Derecho, Bosch, Barcelona, 1953, pp. 335-336.
30
- BATTAGLIA, F.- Curso de Filosofía del Derecho, Vol II, Reus, Madrid, 1951, p. 331.
31
- RODRÍGUEZ LUÑO, A.- Ética, Eunsa, Pamplona, 1989, p. 17.
32
- Ibidem, pp 20-23.
33
- La Moral, de conformidad a la visión de Benavente, se ocupa de los actos humanos, de la bondad del
sujeto que actúa. (BENAVENTE, J. W. – “Moral y Derecho. Estudio en Perspectiva Funcional”, en
Persona y Derecho, N. 25, Pamplona, 1991, p.265.
34
- KRAUS, H.- “La Morale Internationale”, en RCADIH, T.16 (1927-I) p. 410. Cf. TRUYOL SERRA,
A.- Op. cit. “Etica...”, p. 91.

6
que rige las relaciones de los hombres y, en particular, la de los gobernantes, en sus
relaciones internacionales”.

La Enciclopedia Mundial de Relaciones Internacionales y Naciones Unidas ha
definido a la moral internacional como el conjunto de “los principios éticos que han de
regir las relaciones internacionales, tales como el principio de buena fe o las bases
fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas, las que tienen la finalidad de
afianzar la paz, el desarrollo de los derechos del hombre, la cooperación internacional
en general”35 .

La Enciclopedia Jurídica Omeba, describe a “lo ético” como dimensión
ontológica de la conducta del hombre, progresivamente indentificada con lo bueno, lo
honesto, lo justo y, en general, con lo positivamente valioso dentro de un orden de vida
plenaria exigible 36 .

Tal como señalara Bunge, hasta hace poco tiempo, la Ética, a la que define como
“teoría de la moral” 37 , era ocupación exclusiva de algunos filósofos y teólogos, ya que,
los analíticos y cientistas, estimaban imposible abordar la Ética por falta de
herramientas lógicas y científicas suficientes. No obstante, el mismo autor observa que,
en las últimas décadas se ha comenzado a considerar al discurso ético como sujeto
digno del análisis lingüístico (sintáctico, semántico, pragmático) y también del
metodológico. Especialmente, destaca la intensidad y confluencia de las tres corrientes
éticas signadas por la ciencia: * la Ética descriptiva (que estudia la diversidad de
códigos morales), * la Ética analítica (que investiga el carácter y elementos de lo
moral) y * la Ética de la ciencia (que se ocupa de los problemas morales de los
cientistas analistas). Pone de relieve que, incluso, quienes no son especialistas en ética,
tienen problemas éticos (teóricos) en tanto tienen problemas morales (prácticos) 38 .

Si bien la ética es teoría, implica el estudio de problemas de orden práctico,
desarrollados no sólo con el objeto de conocer, sino de orientar las acciones de
conformidad a ciertos fines39 40 . Así, Aristóteles expresaba: “(...) La Ética nos parece
una rama de la Política, ya que no se puede hacer nada en las cuestiones relativas al
Estado, de no hallarse en posesión de ciertos hábitos éticos, es decir del bien” 41 42 .

35
- OSMAÑCZYK, E. J.- Edit. Fondo de Cultura Económica, Méjico, 1979, p. 754.
36
- V. Etica, p. 259.
37
- Idéntica definición da REVERTE COMA, J. M.- Las Fronteras de la Medicina, Díaz de Santos,
Madrid, 1983, p. II. Cf. LÓPEZ GUZMÁN, J. y APARISI MIRALLES, A.- Op. cit “Aproximación...”, p.
166.
38
- BUNGE, M.- Etica, Ciencia y Técnica, Sudamericana, Buenos Aires, 1996, pp. 7 a 16.
39
- Parte de las ciencias teleológicas.
40
- Ya Aristóteles distingúía entre virtudes éticas (exteriorizadas por el hombre en su vida práctica y que
conllevan un fin constructivo social, tales como justicia, bien común, solidaridad...) y virtudes dianoéticas
(inherentes a la actividad teórica, entre ellas la sabiduría como virtud esencial de la inteligencia y de la
razón).
41
- ARISTÓTELES- Gran Ética, Tor, Buenos Aires, 1946, Lib. 1, Cap. 1, pp. 5-6.
42
- Enunciado que alcanza especial significación en nuestros días a la luz de la corrupción política,
reconocida como generalizada en el reciente congreso internacional sobre las secuelas de la corrupción,
organizado en el marco de las Naciones Unidas, el que adjudicara el incremento de los niveles de pobreza
en los países periféricos a la alta corrupción de las élites gobernantes.

7
Sólo a título de breve recordación de la evolución del concepto de ética
deseamos rescatar: * la lex aeterna de San Agustín43 ; *la distinción de Tomás de
Aquino entre moral individual y moral social44 ; * la clasificación de Tomasio de las
ciencias relativas al comportamiento humanos en tres categorías: Ética o Moral (fuero
interno de la conciencia del sujeto45 ), Política (fuero externo basado en el decorum=
decencia 46 ) y Derecho (fuero externo regulador de las relaciones interindividuales47 );
*el imperativo categórico de Kant como un a priori racional absoluto48 ; * los valores
vitales de Nietzsche, precursores de la Ética naturalista49 ; * la Ética material axiológica
de Scheler y Hartmann que sustituye la objetividad de la norma moral por la objetividad
del valor50 ; la Ética teleológica utilitaria de Mill y Bentham51 ; * la Ética como producto

43
- Ley que tiene a Dios por autor y se manifiesta en la intimidad de la conciencia humana como ley ética
natural. Es el fundamento de las leyes humanas o temporales de modo que nada en estas últimas es justo y
legítimo, a menos que se derive de la ley de Dios. (TRUYOL SERRRA, A.- Historia de la Filosofía del
Derecho y del Estado. 1. De los Orígenes a la Baja Edad Media, Alianza, Madrid, 1998, p.165).
44
- “Por ser racional el hombre, tiene libre albedrío” (Suma Teológica, I, 83, 1). La voluntad es elección
entre opciones posibles y si bien, el hombre por naturaleza busca el bien, puede de hecho buscar un bien
menor, un bien temporal, un bien para el propio sujeto, lo cual implicaría un desorden de la voluntad y en
ello radica el pecado. Santo Tomás distingue entre actos humanos (los que realiza haciendo uso de su
inteligencia y su voluntad) y actos del hombre (los que realiza en común con los animales). La moral es,
un movimiento del hombre racional hacia Dios, Bien supremo, Bondad misma. La verdadera libertad y la
felicidad sólo se alcanzan en la búsqueda del Bien supremo. La ley en general, no es más que “cierta
ordenación de la razón al bien común, promulgada por quien tiene a su cuidado la comunidad humana”
(Suma Teológica, I-II, 90, 4). El aquinense distingue tres niveles de legalidad: * lex aeterna (la divina); *
lex naturalis (la porción de orden divino que alcanza la razón humana en forma imperfecta); lex humana
(positiva, hecha por el hombre). La distinción entre moral individual y moral social, más tarde, habría de
alcanzar importante desarrollo en el marco de la teoría realista de las relaciones internacionales,
especialmente en las obras de Reinhold Niebuhr (Moral Mann and Immoral Society) y Hans Morgenthau
(Politcs Among Nations). (V. DOUGHERTY, J. E. y PFALTZGRAFF, R. L. (h)- Teoría en Pugna en
las Relaciones Internacionales, GEL, Buenos Aires, 1993; BETRAMINO, J. C. M.- Op. cit. “Ética...”).
45
- Quod vis, ut alii sibi faciant, tute tibi facies: Hazte lo que quisieras que los demás se hagan a sí
mismos.
46
- Quod vis, ut alii tibi faciant, tu ipsis facies: Haz a los demás lo que quisieras que los demás te hagan a
ti.
47
- Quod tibi non vis, fieri alteri ne feceris: No hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti.
48
- En su Lógica, Kant distingue una Filosofía en sentido académico (Schulbegriff) y una en sentido
cósmico o mundano (Weltbegriff), que sería la ciencia “de los fines últimos de la razón humana” o la
ciencia de las “normas supremas del uso de nuestra razón”. Esta última Filosofía consiste en responder a
cuatro preguntas esenciales: * qué puedo saber (Metafísica); * qué debo hacer (Moral); * qué puedo
esperar ( Religión); * qué es el hombre (Antropología). (Cf. GARCÍA VENTURINI, J. I.- Historia
General de la Filosofía, T. 2, Guadalupe, Buenos Aires, 1973, p. 103). En su Principios Metafísicos del
Derecho, Kant, ha expresado: “La conformidad o la no conformidad pura y simple de una acción con la
ley, sin tener en cuenta sus motivos, se llama legalidad o ilegalidad. Pero esa conformidad, en la cual la
Idea de deber deducida de la ley es, al mismo tiempo, un móvil de acción, es la moralidad de la acción”.
(KANT, I. - Principios Metafísicos del Derecho, Américalee, Buenos Aires, 1974, p. 27). Su visión
idealista ha vislumbrado el objeto de la “unificación jurídica de la humanidad” (civitas maxima), no
obstante, ha destacado que “la verdadera política no puede dar ni un solo paso sin haber rendido antes
homenaje a la moral” y, si bien, ha reconocido que la paz perpetua es irrealizable, ha señalado el deber de
una aproximación perpetua a ella. (KANT, I. - La Paz Perpetua y lo Bello y lo Sublime, Austral, Buenos
Aires, 1964. Cap. 1, párr 17-22). (TRUYOL SERRA, A.- Presentación Sobre la Paz Perpetua, Tecnos,
Madrid, 1991, p. XVII).
49
- Proclama la “nueva moral” (la voluntad de vivir), frente a la “vieja moral” (de los esclavos, de los
rebaños inertes). Lo fuerte pasa a ser sinónimo de lo bueno, una especie de biologismo con valor
supremo. (GARCÍA VENTURINI, J. I. - Op. cit. “Historia...”, p. 148-149).
50
- Scheler propone una ética material de los valores (axiológica), a priori, pero no formal como en Kant,
sino como “evidencia emocional”. La moral consiste en respetar esa escala de valores, en una elección
que es, necesariamente a priori, en tanto, los que es a posteriori (empírico) es la elección de los bienes
(vg.: objetos) que contienen los valores. Hartmann pone énfasis en la libertad humana, entendiendo que la

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social dependiente de las circunstancias históricas, contingentes y variables de
Durkheim52 ....

La Dimensión Ética de la Enseñanza del Derecho Internacional

Truyol Serra observa que el mayor problema de la moral internacional no es ya
su formulación y conocimiento, sino su aplicación y efectividad. Problema que se ve
agudizado en la sociedad internacional dada su heterogeneidad y multiculturalidad. El
autor mallorquino pone énfasis en una consecuencia de la sociedad globalizada y la
interdependencia de sus componentes: la solidaridad, no ya sólo como una virtud sino
como una necesidad de la aldea global53 . Precisamente, la enseñanza del DI contribuye
a la amalgama fde los elementos básicos del consenso global.

A través de la docencia, los internacionalistas debemos contribuir a la
construcción de una conciencia valorativa del esfuerzo de la comunidad internacional en
la construcción progresiva de un orden jurídico capaz de asegurar la paz y promover la
justicia internacionales. Construcción que, por variados motivos, a menudo, encuentra
escollos y retrocede en su impulso de acción positiva y unitaria.

El docente de Derecho Internacional no puede dejar de observar que las normas
jurídicas que forman el ordenamiento internacional -con mucha más intensidad que en
otras ramas del derecho- no son expresión de la vis ac potestas (relacionada a la idea de
coacción) sino que van acompañadas de la auctoritas (vinculada a la idea de justicia y
de consensus). De allí que no podemos dejar de lado, al estudiar el Derecho
Internacional en sus contenidos, especialmente el DI Público, consideraciones sobre los
componentes morales y racionales, que están en la base misma del derecho.

El problema axiológico, la tensión permanente entre el “ser” y el “deber ser”,
constituyen el verdadero motor del progreso jurídico en la construcción de la comunidad
internacional pacífica y justa perdurable, a la que, en último término, aspiramos.

Entendemos que los valores, que se manifiestan a través de comportamientos
culturales colectivos y que orientan los distintos comportamientos, en sí, son eternos,
inmutables, perfectos, plenos, abstractos (vg.: justicia, equidad, libertad, igualdad,
solidaridad, bienestar...) a pesar de que su realización o la búsqueda de su realización en
situaciones concretas es perpetuamente perfectible, variable, incompleta, tanto como lo
es el ser humano mismo. El Derecho, desde la antigüedad había sido definido como el

moral atenta contra esa libertad. A diferencia de Scheler, considera que ética y religión son inconciliables
(Ibidem, p. 174-175 y 200-201).
51
- Ambos, sustentadores del utilitarismo, asentaron su concepción ética en la mayor felicidad para el
mayor número. En esa visión de conjunto se insertan las obras Principles of Morals and Legislation
(Bentham) y A System of Logic (Mill), en las cuales enuncian las bases éticas del “Derecho
Internacional”. (TRUYOL SERRA, A.- Op. cit “Historia...”, p. 98).
52
- El derecho como fruto de las fuerzas sociales. El sociologismo de Durkheim rechaza las enseñanzas de
la Historia, por considerar que la evolución social impide referir a una época las experiencias de la otra.
No existe “La Historia”, “La Civilización” sino distintos estadios dotados de entidad diferente, cerrados
en sí mismos. Estudia los hechos jurídicos como son, sin planterse cómo deben ser. Busca las causas
sociales de los fenómenos jurídicos, dando prioridad a lo social sobre lo individual (VALLET DE
GOYTISOLO, J. B. - Estudios sobre Fuentes del Derecho y Método Jurídico, Montecorvo, Madrid,
1982, p. 585 y ssgtes.).
53
- Op. cit. “Ética...”, p. 101.

9
“arte de lo bueno y de lo justo”, verdadera “arquitectura basada en un código de ruta” en
cuya base se hallan las consideraciones ideológicas y axiológicas54 .

El estudioso, el docente de Derecho Internacional Público, no puede evitar
discurrir sobre esta problemática, en tanto, por ejemplo, la misma Carta de Naciones
Unidas (al igual que muchos otros documentos internacionales), ya en sus primeros
artículos, lo enfrenta a problemas propios de la dimensión ética.

Así, al enunciar los propósitos y principios de la Organización, aparentemente,
entran en colisión ciertas formulaciones. Vg.:

-* soberanía estatal e integridad territorial vs. libre determinación de los
pueblos;

-* no uso de la fuerza y no intervención vs. legítima defensa individual y
colectiva y medidas coactivas adoptadas por órganos de organizaciones
internacionales;

-* igualdad de los Estados vs. derecho de veto;

-* libertad, soberanía vs. obligación de cooperación;

-* soberanía del Estado vs. limitaciones por razones de humanidad....

Indudablemente, tales aparentes dicotomías desaparecen al ser interpretadas en
el contexto del ordenamiento jurídico concebido como un todo, a la luz de los objetivos
fundamentales de la ONU, los que condensan las bases de la jerarquización de valores
que permite priorizar uno u otro de los principios en aparente colisión.

*La soberanía estatal, conlleva el derecho del Estado a velar por su
conservación, integridad territorial y unidad. No obstante, no se trata de un
derecho del Estado por ser Estado, sino en tanto él es la organización que
representa la voluntad del pueblo. Por ello, la Resolución 2625 (XXV) de la A.G.
de NU pone condiciones a la garantía de integridad territorial en el párrafo
séptimo del principio referido a la igualdad de derechos y libre determinación de
los pueblos, al expresar: “ninguna de las disposiciones (...) precedentes se
entenderá en el sentido de que autoriza o fomenta cualquier acción encaminada a
quebrantar o menoscabar, total o parcialmente, la integridad territorial de los
Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el
principio de igualdad de derechos y libre determinación de los pueblos (...) y
estén, por tanto dotados de un gobierno que represente a la totalidad del pueblo
perteneciente al territorio, sin distinciones por motivos de raza, credo o color”.
No obstante, frente al resurgimiento de las reclamaciones autonomistas o
independentistas de pueblos y naciones (fruto, predominantemente, de la
denominada “Caída del Muro de Berlín”, la perestroika y la expansión espacial
de los valores vinculados a la democracia y al pluralismo) las N.U. se vieron
obligadas a poner un freno a esas reivindicaciones más allá de consideraciones

54
- DAVID, E.- “Le Performatif dans l’Énonciation et le Fondement du Droit International”, en
“Mélanges Offerts a Charles Chaumont-Méthodes d’Analyse du Droit International”, Pedone, París,
1984, p. 245.

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relativas a si se trataba de pueblos bajo colonialismo interno con derecho a la
libre determinación o no, en aras de salvaguardar un bien superior: la
Organización misma, único sistema de organización a nivel planetario con que
cuenta la sociedad internacional55 .

*El principio de no intervención prohibe la ingerencia en asuntos internos y
externos de jurisdicción interna de los Estados. Pero estos asuntos son sólo
aquéllos en los que el orden jurídico internacional no impone un deber
internacional concreto a los Estados. Así, cuando surge una conducta lesiva de
deberes internacionales (vg.: uso de la fuerza para impedir el ejercicio de la
libre determinación de los pueblos, violaciones graves a los derechos humanos
como el genocidio, esclavitud, apartheid...) aparece la obligación de la sociedad
internacional de no asistir impasible a la violación. Ello, siempre que las fuerzas
necesarias para la contención del infractor no lleven a poner en peligro la paz y
seguridad internacionales en el contexto de la política internacional y las
alianzas y lealtades tradicionales entre Estados. Así, Gros Espiell destaca la
importancia relevante que hoy posee la cuestión de los derechos humanos, tanto
a nivel interno como internacional, llevando a que sean estudiados desde el
punto de vista jurídico, político y, particularmente, ético56 .

*A la contraposición entre el principio de igualdad jurídica de los Estados y el
llamado “derecho de veto”, se ha opuesto el juego entre los conceptos de
igualdad de derecho e igualdad de hecho. Esa misma composición, en su otro
extremo, enlaza las ideas de libertad y cooperación al propugnar, frente a la
igualdad jurídica de los Estados, el derecho a la desigualdad compensadora....57
58
. Debemos recordar que la igualdad es considerada, en la casi totalidad de los
ordenamientos internos de los Estados, como un valor superior, fundamental en
el Estado social y democrático de derecho, pero no entendida la igualdad como
valor a priori por la igualdad en sí misma, sino en la medida que cohonesta con
la justicia. Idéntica visión ha tenido, en el plano internacional, la CPJI en los
asuntos relativos * a la minoría checa en Albania, * a las escuelas minoritarias
griegas en Albania, * a la negativa polaca a reconocer los contratos de preguerra
celebrados por colonos del territorio ocupado con anterioridad por Alemania, * a
las medidas adoptadas contra la población de habla polaca en Danzig. En todos
los casos, el alto tribunal internacional buscó la igualdad no sólo de derecho sino
de hecho.

55
- Boutros Boutros-Ghali en su Mensaje de 23 de marzo de 1995, reflexionó sobre los aspectos negativos
de la explosión de reclamaciones nacionales, que hacían desbordar las posibilidades funcionales de la
ONU.
56
- GROS ESPIELL, H.- “Derechos Humanos: Ética, Derecho y Política”, en Revista del Instituto
Interamericano de Derechos Humanos, enero-junio de 1996, San José. El autor, al efectuar cita en
relación a lo expresado, remite a POLITIS, N.- La Morale Internationale, Neuchatel, 1843, p. 31 y
KRAUSS, H.- “La Morale Internationale”, en RCADIH, vol. 16, 1927.
57
- Kelsen, aún desde el normativismo puro, ha señalado como jurídico el principio: “a todos los hombres
iguales, igual trato” (“los desiguales deben recibir trato diferenciado”), lo que extendido al plano
internacional echa luz sobre las discutidas pretendidas “desigualdades” surgidas del derecho de veto. (V.
HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, M. del P.- “El Principio de Igualdad en la Jurisprudencia del Tribunal
Constitucional Español” en Boletín Mexicano de Derecho Comparado, Instituto de Investigaciones
Jurídicas, UNAM, Méjico, N. 2, 1995).
58
- Cf. en nuestro trabajo “El Orden Jurídico Internacional en el Umbral del Siglo XXI”, en Revista de
la Facultad, Vol. II, Nº 1 , Año 1993 (Nueva Serie), p. 396-397.

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*Asimismo, la protección internacional de los derechos humanos y el desarrollo
del derecho humanitario son fruto de la manifestación de la moral social de
nuestros días, la que ha reconocido derechos y obligaciones erga omnes,
llevando a la distinción entre crímenes/delitos internacionales (atribuibles a los
Estados) y crímenes/delitos de derecho internacional (imputables a los
individuos) y a la construcción de la denominada jurisdicción penal
internacional. Ello implica reconocer que la sociedad internacional no es sólo
una sociedad de Estados, sino que es en su base y por sobre todo, una sociedad
de seres humanos59 . Precisamente, la cuestión de los derechos humanos (con
raíces religiosas y éticas) constituye, actualmente, uno de los mejores ejemplos
de una materia que, tradicionalmente, había sido considerada como incluida en
el dominio reservado de los Estados, y que, con el devenir del tiempo, ha llegado
a transformarse en uno de los temas más destacados del DI de nuestro tiempo.

Tal como los expresa Gros Espiell, parafraseando a Bergson, “la idea misma de
justicia – (la) que impregna, da sentido, legitimidad y validez a todo el Derecho- es en el
fondo una noción moral”60 .

Numerosos documentos internacionales enlazan ética o moral con derecho. Así,
La Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, en el párrafo tercero de
su Preámbulo, señala que “los deberes de orden jurídico presuponen otros, de orden
moral, que los apoyan conceptualmente y los fundamentan”. En su párrafo sexto, el
mismo documento, señala el deber de todo hombre de acatar siempre los principios
morales.

Por otra parte, el liberalismo con su escepticismo radical respecto a los valores,
tal como lo señala Martii Koskenniemi, no puede servir de base a un ejercicio coherente
de solución de problemas y, si pretende remitirse al carácter objetivo de determinados
ponderaciones, entra en conflicto consigo mismo61 .

Las Fuentes del DI Según el Modelo Jurídico y Rol de la Dimensión Ética

La visualización de la dimensión ética del fenómeno jurídico tiene particular
manifestación en la jerarquía asignada por los doctrinarios a las fuentes del Derecho
Internacional Público62 .

59
- V. TRUYOL SERRA, A. - “La Sociedad Internacional de Cara a los Nuevos Desafíos”, en Instituto
Superior de Cièncias Sociais e Políticas. Centro de Estudos de Institucoes Internacionais, Lisboa, 1995,
p. 46.
60
- BERGSON, H.- Les Sources de la Morale et de la Religion, Ouvres. París, 1970, p. 1033. Cf. GROS
ESPIELL, H.- Op cit. “Derechos Humanos....”, p. 46.
61
- KOSKENNIEMI, M. – “From Apology to Utopia: The Structure of International Legal Argument”,
Helsinki, 1989, p.68; Cf. CASANOVAS Y LA ROSA, O.- “La Vuelta a la Teoría” en Hacia un Nuevo
Orden Internacional y Europeo. Estudios en Homenaje al Profesor Manuel Díez de Velasco, Tecnos,
Madrid, 1993, p.194.
62
- Creemos que, acertadamente, Manuel Díez de Velasco Vallejo vuelve a insertar en la décima edición
de sus “Instituciones de Derecho Internacional Público” (Tecnos, Madrid, 1994) el Capítulo relativo al
Ordenamiento Internacional y su Carácter Jurídico: la Obligatoriedad y Juridicidad del Derecho
Internacional, que había suprimido en la novena edición.

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La jerarquía de las distintas las fuentes del DI, depende de la concepción que se
tenga del Derecho.

Desde posiciones jusnaturalistas, los principios (de naturaleza ética63 ) se
colocarán en primer lugar, en tanto las convenciones y la costumbre serán vistas como
manifestaciones y concretizaciones de los principios generales.64 Para los jusnaturalistas
los principios generales provienen del Derecho Natural, constituyen “la fuente profunda,
la fuente real del DI”65 . Así, Truyol Serra, expresa que los principios generales del
derecho responden a las exigencias inherentes a todo orden jurídico humano 66 .

Así, desde un punto de vista positivista, se dará preeminencia a las
convenciones y, en segundo lugar, estará la costumbre. Los principios generales del
derecho- concebidos por algunos doctrinarios como categoría sui generis de la
costumbre internacional- sólo tendrán un rol suplementario, admitiéndose su aplicación,
unicamente, como medio de interpretación del texto normativo y no como base del
desarrollo progresivo del derecho. Los positivistas entienden que esos principios son los
del foro doméstico, despojados de los elementos particulares propios de los distintos
ordenamientos internos, enunciados a partir de las constantes de valor puestas de
manifiesto.

De conformidad al Artículo 38 c) del Estatuto de la CIJ, los principios generales
del derecho constituyen una fuente de derecho internacional independiente, distinta de
los tratados y la costumbre.

Verdross ha entendido que, de conformidad al Art. 38 del Estatuto de la CIJ, los
principios pueden ser considerados como generalizaciones, fruto de las coincidencias
observables en los órdenes jurídicos de las naciones civilizadas, o bien, como principios
que están en la base del DI, en tanto resultan de la naturaleza social del hombre. Como
ejemplo de la dualidad expresada, señala el principio pacta sunt servanda67 .

La doctrina soviética del DI ha negado la existencia de principios generales
comunes a todos los Estados (vg.: capitalitas-socialistas) debido a las diferencias
radicales entre ambos en la concepción de la sociedad. Sólo admiten principios
sustentados por la lógica jurídica, tales como, “ley posterior deroga la anterior”, “ley
especial deroga a la general”....

Conclusiones

Al enseñarse DI debe tenerse presente, tal como lo señala Ciuro Caldani, que
hay por los menos un valor superior al Derecho, que es la humanidad y que, también,
hay una Ética superior al Derecho, la Ética del valor humanidad68 .

63
-Inspiradores del ordenamiento jurídico positivo (vg.: igualdad, libertad, seguridad, bien común,
equidad...) y, al mismo tiempo, parte del sistema normativo, en tanto “lo jurídico”no es sólo lo escrito.
64
- Cf. TRUYOL SERRA, A.-“Théorie du Droit International Public”, en RCADIH, Tomo 173 (1981-
IV), p. 258 (nota 466), V. Opinión Disidente del Juez Kotaro Tanaka en la Sentencia de la C.I.J.en el
Asunto sobre el Sud-Oeste Africano-Segunda Parte).
65
- LE FUR, en su obra “Régles Générales du Droit de la Paix”, en RCADIH, T. 54 (1935-IV), p. 387
los ha definido de ese modo: “la source profonde, la source réelle du droit international”.
66
- Cf. TRUYOL SERRA, A.- Op. cit “Théorie... ”, p 251.
67
- Ibidem, pp. 248-252.
68
- CIURO CALDANI, M.A.- Op. cit. “Comprensión...”, p. 51.

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La dimensión ética en el ejercicio de la docencia del DI adquiere especial
relevancia cuando se toma de conciencia que “al enseñarse Derecho Internacional”, se
lleva adelante “una misión de paz” 69 .

Ello implica que, entre los objetivos del docente, no sólo debe estar el lograr que
los estudiantes conozcan la estructura jurídica de la comunidad internacional sino,
también, y especialmente, que lleguen a valorar los esfuerzos de esa comunidad en la
construcción de una sociedad planetaria con justicia internacional70 , desarrollando
actitudes positivas y responsables, como actores (mediatos o inmediatos) en la
ejecución esa obra.

69
- DEL ARENAL, C.- “El Derecho Internacional Público y las Relaciones Internacionales como
Ciencias de la Realidad Internacional”, en Anuario Mejicano de Relaciones Internacionales, Méjico,
1980, p. 330.
70
- Lo que es presupuesto y condición de la paz.

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