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El amor como praxis

Estudio de Lucas 7,36-50
Cristina Conti
Resumen
Este artículo estudia un relato importante en el evangelio de Lucas, y por eso bien
ubicado redaccionalmente. n an!lisis estructural demuestra claramente "ue es
una composici#n comple$a pero estudiada. %ncidentalmente, es apropiado
deconstruir la identi&icaci#n sospec'osa de la mu$er pecadora con (aría
(agdalena. El artículo explora la signi&icaci#n del episodio desde el punto de vista
de la antropología cultural, en el marco del entorno cultural mediterr!neo del
primer siglo. )ambi*n se anali+a el problema "ue constituye la relaci#n de la
par!bola con el relato mayor. ,inalmente, algunas pistas 'ermen*uticas acercan
el texto a nuestra re&lexi#n y a nuestra vida.
Abstract
)'is article studies an important story in t'e -ospel o& Lu.e, /'ic' /as t'us
inserted in a meaning&ul place. 0 structural analysis clearly demonstrates t'is is a
complex but /ell t'oug't composition. %ncidentally, it is &itting to deconstruct t'e
suspicious identi&ication o& t'e sinner /it' (ary (agdalene. )'e article explores
t'e meaning o& t'e story mainly &rom t'e perspective o& 1ultural 0nt'ropology,
/it'in t'e &rame/or. o& t'e &irst-century2s (editerranean cultural bac.ground. )'e
problem o& t'e relations'ip bet/een t'e parable and t'e main story is also
addressed. ,inally, some 'ermeneutical 'ints bring t'e message o& t'e text to our
contemporary li&e and re&lection.

3. %ntroducci#n

La 'istoria de la pecadora arrepentida, "ue unge los pies de 4es5s y los lava con
sus l!grimas, es exclusiva de Lucas. Existen otras 'istorias de ungimiento en los
evangelios, pero las dem!s son pre-pascuales 6(c 37,3-89 (t :6,6-339 4n 3:,3-;<.
En todas ellas, la unci#n de 4es5s es una preparaci#n para la pasi#n. Lucas, en
cambio, no relata ning5n ungimiento pre-pascual.
:. 1ontexto literario

El pasa$e "ue estamos estudiando est! muy bien insertado en su contexto dentro
del evangelio de Lucas. =o s#lo est! relacionado con los pasa$es inmediatos, sino
tambi*n con otros "ue se encuentran a mayor distancia. Lucas es un escritor muy
talentoso y 'a puesto buen cuidado de colocar los materiales "ue le llegaron en
los lugares m!s apropiados.
En el pasa$e inmediatamente anterior encontramos un vínculo claro con nuestro
texto en el versículo 37, donde 4es5s dice "ue se lo critica por ser >amigo de
publicanos y pecadores?. La 'istoria narrada en 7,36-50 &unciona precisamente
como una ilustraci#n de este amor de 4es5s por los pecadores.
@in embargo, el contexto literario puede rastrearse 'asta 5,30 donde &ariseos y
escribas murmuran contra los discípulos por"ue comen con publicanos y
pecadores. En realidad, al cuestionar a los discípulos, est!n cuestionando a 4es5s
en su 'onor como maestro. Aor eso es 4es5s mismo "uien respondeB >=o 'e
venido a llamar a $ustos sino a pecadores al arrepentimiento? 6v. 3:<. Cay una sutil
ironía en la respuesta. En realidad, 4es5s no los est! identi&icando como $ustos
6díkaioi<, sino como los "ue se creen $ustos. Esto est! en la misma línea de 36,35
>Dosotros sois los "ue os $usti&ic!is a vosotros mismos 6hoi dikaioûntes heautoús<
delante de los 'ombres?. La 'istoria de la pecadora es una muestra de lo "ue 'a
dic'o 4es5s en 5,3:. El 'a venido a llamar a los "ue se sienten pecadores como
ella, no a los "ue se creen $ustos como el &ariseo.
En 7,35 encontramos un dic'o de 4es5s "ue sirve redaccionalmente para
introducir el relato de 36-50. Fespondiendo a las críticas de la gente de su
generaci#n 6vv. 33-37<, dice 4es5sB >G es $usti&icada la sabiduría por todos sus
'i$os?, es decir por los seguidores "ue origina. 0 partir del versículo siguiente se
presenta a la pecadora arrepentida como la clase de seguidores "ue produce un
pro&eta y maestro como 4es5s. En cambio, el &ariseo es presentado como el
prototipo de los >$ustos? no arrepentidos a los "ue se 'a re&erido 4es5s en el
versículo 30.
0 su ve+, la pecadora perdonada es un anticipo de las mu$eres del pasa$e
siguiente 6;,3-3< "ue 'an sido curadas de diversas dolencias y, en gratitud o
reciprocidad , acompaHan y sirven a 4es5s y a sus discípulos. Lo 'acen, gastando
para ello de sus propios bienes, es decir "ue 4es5s y sus seguidores est!n
sostenidos econ#micamente por estas mu$eres discípulas.
2.1. Las discípulas que acompañaban a Jesús
Fe&erirse en detalle a lo "ue signi&icaba en la cultura $udía del primer siglo este
seguimiento y servicio de mu$eres a un predicador itinerante y su s*"uito daría
para escribir otro artículo. En esta ocasi#n alcan+a con mostrar los rasgos m!s
importantes.
Lo "ue primero puede llamar la atenci#n en un contexto latinoamericano es "ue
4es5s y sus discípulos no se sintieran menoscabados en su masculinidad por ser
mantenidos por mu$eres. Icurre "ue la comunidad de los seguidores de 4es5s era
una comunidad de iguales , donde >no 'ay var#n y mu$er, pues todos son uno en
1risto 4es5s? 6-!l 3,:;cd<. Estas 'ermanas tenían recursos "ue ponían a
disposici#n de su maestro y de los otros 'ermanos. Era como una gran &amilia, tal
como se ve claramente en la descripci#n "ue 'ace Lucas de la organi+aci#n de la
primera comunidad cristiana de 4erusal*n 6Cc' 7,3:-35< . En esa etapa no
encontramos ninguna tra+a de $erar"uía. La iglesia estaba naciendo como tal y
a5n no 'abía empe+ado a imitar el modelo institucional del %mperio.
En la sociedad del primer siglo Jtanto en la $udía como en la griega, y un poco
menos en la romana J las mu$eres respetables estaban con&inadas al espacio
privado de sus casas. El espacio p5blico era dominio de los varones. Las mu$eres
podían salir a dic'o espacio s#lo si iban >debidamente? acompaHadas de sus
esposos o de un var#n de la &amilia . =o estaba bien visto "ue un var#n 'ablara
p5blicamente con una mu$er . Aodemos imaginar el esc!ndalo "ue debe 'aber
sido "ue estas discípulas acompaHaran en sus via$es al grupo compuesto por
4es5s y sus discípulos varones, en especial si pensamos en 4uana, una mu$er
casada y de clase alta, >mu$er de 1usa, un administrador de Cerodes?6;,3<.
Kentro de la cultura mediterr!nea del siglo %, era de esperarse "ue estas mu$eres
'icieran algo por 4es5s en reciprocidad por la sanidad "ue 'abían recibido de *l.
Lo "ue no era de esperarse era "ue esas discípulas tambi*n lo siguieran en sus
recorridos. Aero ellas "uerían servir a 4es5s, seguirlo y aprender de *l.
El modelo de 4es5s para el ministerio cristiano es precisamente el servicio 6(c
8,359 (t :0,:5-:;9 :3,;-339 4n 33,3-35<. Esto es algo "ue las mu$eres pueden
entender me$or "ue los varones, ya "ue la inculturaci#n de g*nero nos 'a
entrenado para servir a los dem!s. @i se 'ubiera seguido la enseHan+a de 4es5s
sobre el ministerio como servicio, las iglesias no se 'abrían convertido Jen mayor
o menor medidaJ en instituciones $er!r"uicas. G las mu$eres no serían
discriminadas dentro de ellas .
:.:. %denti&icaci#n de la pecadora con (aría (agdalena

En vista de la relaci#n redaccional entre el relato de la pecadora y la descripci#n
de las seguidoras de 4es5s, no es de extraHar "ue se buscara identi&icar a la
pecadora sin nombre con alguna de las mu$eres nombradas a continuaci#n, en
;,:-3. La primera en la lista de mu$eres es precisamente (aría (agdalena, una
líder tan importante en la iglesia primitiva, "ue suele encabe+ar casi todas las
listas de mu$eres "ue encontramos en los evangelios . @eguramente, el intento de
identi&icar a la pecadora innominada iba a comen+ar con el primer nombre de la
lista, (aría (agdalena.
En todas las culturas, la gente tiende a estructurar su mundo por medio de
clasi&icar a las personas y a las cosas. La clasi&icaci#n ordena lo "ue de otro modo
parecería ca#tico, y provee claves al universo simb#lico del grupo social . En
culturas como la mediterr!nea del siglo primero, la gente solía clasi&icar a los
dem!s por ar"uetipos. La mu$er podía ser una de estas
tres cosasB virgen, madre L esposa o pecadora. )oda mu$er caía dentro de alguna
de estas tres categorías.
@i anali+amos el caso de (aría (agdalena, no 'ay indicaciones de "ue &uera una
virgen. 0dem!s ya 'abía en la tradici#n una virgen importante vinculada a 4es5s,
su madre. Aor lo tanto, 'abía "ue buscar por otro lado.
Es claro "ue (aría (agdalena no era tampoco madre ni esposa, por"ue en tal
caso se la 'abría conocido por el nombre del esposo o del 'i$o, como a tantas
otras mu$eres del =) 6(aría la de 4acobo, (aría la de 1leo&!s, etc.<. En cambio
ella era conocida por el nombre de la ciudad de donde era oriunda, igual "ue los
varones, "ue eran nombrados por su lugar de origen 6@aulo de )arso<, o por su
padre 6@im#n, 'i$o de 4on!s<, su a&iliaci#n 6@im#n el celote <, o su ocupaci#n
6Kionisio el 0reopagita<.
0dem!s, por la rivalidad "ue le 'abían inventado algunos autores de la iglesia
primitiva con la madre de 4es5s 6virgen y madre<, el ar"uetipo "ue "uedaba para
(aría (agdalena era el de pecadora. 0sí, no &ue raro "ue se la llegara a ver como
una pecadora redimida por 4es5s, "ue lo seguía y lo servía por gratitud. Ke a'í a
identi&icarla con la pecadora innominada de la perícopa anterior, s#lo 'abía un
paso.
El primero en identi&icar a (aría (agdalena con la pecadora de Lucas 7,36-50 &ue
-regorio (agno 6570-607<. Lo 'i+o en una de sus 'omilías, pero sin dar ra+ones
para tal identi&icaci#n 6Homiliarum in evangelia lib. II. 'om. MMD< . G no de$a de ser
sospec'oso "ue la idea de -regorio &uera aceptada sin reparos, al menos en la
iglesia de occidente. 0sí surgi# la (agdalena de la tradici#n medieval, "ue era
puesta como e$emplo a los pecadores. (!s tarde se llegaría incluso a considerarla
como la santa patrona de las prostitutas.
Kigno de ser notado es "ue la identi&icaci#n de (aría (agdalena con la pecadora
solamente se dio en la tradici#n de la iglesia occidental, de 'abla latina9 en la
iglesia oriental, de 'abla griega, siempre se mantuvo la di&erenciaci#n entre las
dos mu$eres .
=o 'ay "ue olvidar "ue (aría (agdalena 'abía sido una persona de muc'o
prestigio en la iglesia primitiva. El 'ec'o de ser la primera testigo de la
resurrecci#n le daba una autoridad especial y la convertía en una líder natural
dentro de la iglesia. Aero el lidera+go de las mu$eres empe+# a ser reprimido ya
desde mediados del siglo segundo y, como el modelo para la autoridad de las
mu$eres en la iglesia era precisamente (aría (agdalena, buscaron desautori+arla.
na de las &ormas de 'acerlo &ue inventarle un pasado de pecadora y en&ati+arlo
por encima de cual"uier otra de sus características. Itra &orma m!s mal*vola &ue
inventarle una rivalidad con la Dirgen (aría en momentos en "ue se estaba
'aciendo popular la devoci#n mariana.
3. 0n!lisis estructural

El an!lisis estructural es un an!lisis sincr#nico, es decir "ue no tiene en cuenta la
evoluci#n del texto ni sus di&erentes etapas de composici#n, sino el texto en sí, tal
como aparece actualmente. Ke esta aproximaci#n, veremos solamente la
estructura mani&iesta, ya "ue un an!lisis completo excedería los límites de este
artículo.
3.3. Estructura mani&iesta

a fariseo le pidió que comiera con él
b Jesús se reclinó (kateklíthê
A !"#!$a %ntroducción & mu'er pecadora conocida
(mu'er pecadora entra (gunê hêtis ên en tê pólei
hamartôlós
b( Jesús reclinado (katákeitai
a2 en casa del &ariseo
N 37b per&ume de muc'o costo O muc'o amor
1 3;a mu$er se 'umilla coloc!ndose a los pies de 4es5s
1) con lágrimas (dákrusin) mojaba
K 3;b acciones de la mu$er :< besaba sus pies 6katefílei toùs pódas...<
3) los ungía con perfume (êleifen tô
múrô)
3! el fariseo "e solamente una pecadora ("erbo horáô)
6idôn d... tís ka! potap" h" gun"... hóti hamartôlós estin<
a 4es5s 6tengo algo "ue decirte<
, 70 di!logo
b @im#n 6(aestro, di<
a dos deudores
M 73-7: Aar!bola M a ambos perdon# 6amfot#rois
e$arísato<
a2 cu!l de ellos
b2 @im#n 6supongo "ue al "ue m!s perdon#<
,2 70 di!logo
a2 4es5s 6rectamente $u+gaste<
E2 77ab 4es5s 'ace "ue el &ariseo vea a la mu$er 6verbo bl#pô<
6bl#peis taút"n t"n guna%ka&<
3< no-agua LL l!grimas 6d'krusin<
K2 77c-76 no-acciones del &ariseo :< no-beso LL besando 6katafiloûsa<
LL acciones de la mu$er 3< no-ungimiento de cabe+a con
aceite
6elaíô t"n kefal"n mou ouk "leipsas<
LL ungimiento con per&ume de los pies
(múrô "leipsen toûs pódas mou)
12 77a 4es5s exalta y perdona a la mu$er
N2 77b por"ue am# muc'o
02 7;.50 conclusi#n a declaraci#n del perd#n 6af#ôntai sou<
6mu$er no-pecadora sale< x asombro de los comensales por el
perd#n
a2 con&irmaci#n del perd#n a causa de su
&e
6h" pístis sou s#sôk#n se<
!.2. An)lisis de la estructura manifiesta
La estructura del pasa$e es conc*ntrica. La introducci#n, el epílogo y el centro 60,
M, 02 respectivamente< tambi*n muestran subestructuras conc*ntricas.
En el centro de la introducci#n, la mu$er entra en la narraci#n y es presentada
como una pecadora conocida en la ciudad. =o se la nombra, ni a"uí ni en el resto
del relato. @#lo se la conoce por su condici#n de pecadora. En cambio, en el
epílogo 'ay una inversi#n de situacionesB la mu$er "ue sale ya 'a sido perdonada,
así "ue, sem!nticamente 'ablando, es una no-pecadora.
El relato est! construido sobre la base de la inversi#n de situaciones. )al recurso
no s#lo aparece en la introducci#n y la conclusi#n. En 1 6v. 3;a< la mu$er se
'umilla al colocarse detr!s y a los pies de 4es5s, en la posici#n de una sierva9 en
12 6v. 77a< 4es5s exalta a la mu$er al 'acer Jen tercera persona y dirigi*ndose al
&ariseoJ el primer anuncio de perd#nB >sus pecados son perdonados?. Las
acciones de la mu$er para con 4es5s son descritas en K 6v. 3;b<, mientras "ue en
K2 6vv.77b-76< sus acciones est!n contrastadas con las no-acciones del &ariseo.
En E 6v. 38< el &ariseo no ve a la mu$er como un ser 'umano, sino "ue s#lo ve el
papel "ue ella tiene en la sociedad, el de una pecadora notoria9 en E2 6v.77a<
4es5s 'ace "ue el &ariseo realmente vea a la mu$er como persona.
)al ve+ necesite alguna explicaci#n el paralelismo entre N y N2. En N 6v. 37b< la
mu$er llega, pero no con las manos vacías, sino "ue trae un &rasco de alabastro
con per&ume. Los per&umes, en esa *poca, eran aceites esenciales cuyo precio
era altísimo. Ella viene a 'acerle a 4es5s una o&renda costosa "ue, $unto con las
acciones "ue va a reali+ar sobre los pies de 4es5s, constituyen una ine"uívoca
muestra de amor. En N2 6v. 77b< 4es5s en&ati+a el amor de la mu$erB >por"ue am#
muc'o?.
Cay un "uiasmo a distancia en los di!logos de , y ,2 entre 4es5s y @im#n 6aLb LL
b2La2<. En , 6v. 70< el primero en abrir el di!logo es 4es5s, "uien llama al &ariseo
por su nombreB >@im#n, tengo para ti algo "ue decir? . En este di!logo, aparece por
primera ve+ en el relato el nombre del &ariseo. Este le respondeB >(aestro, di?,
d!ndole un título "ue indica 'onor. Deremos m!s adelante las implicaciones "ue
esto tiene. En cambio, en ,2 6v. 73< el primero en 'ablar, respondiendo a la
aplicaci#n de la par!bola 6vv. 73-7:< es @im#nB >@upongo "ue a "uien m!s
perdon#?. Entonces, 4es5s aprueba su respuestaB >Fectamente 'as $u+gado?.
El centro de toda la estructura es la par!bola, y en el centro del centro,
encontramos el perd#n otorgado por pura gracia, el perd#n inmerecido "ue no
depende de los m*ritos del pecador 6deudor< sino de la gracia del "ue perdona
6acreedor<.
La expresi#n utili+ada con el signi&icado de PperdonarP en el centro del relato no es
la misma "ue encontramos al &inal. 0llí 6v. 7;< el verbo es afí"mi, el "ue
generalmente se emplea al 'ablar de perd#n. En cambio, en la par!bola 6v. 7:< el
verbo usado es $arí*omai, derivado de $'ris 6gracia<. 0sí, la &rase central de toda la
estructura en&ati+a el perd#n otorgado por gracia.
El centro del epílogo 6v. 78< muestra el asombro de los otros comensales ante el
perd#n concedido a la mu$er. Duelven implícitamente los temas del pro&etismo y la
identidad de 4es5s. Lo "ue en realidad est!n diciendo es si acaso este 'ombre,
"ue 'asta perdona pecados, es m!s "ue un pro&eta. En el versículo 38, el &ariseo
'abía pensado "ue 4es5s no podía ser un pro&eta, ya "ue no se 'abía dado
cuenta de "u* clase de mu$er era la "ue lo estaba tocando. En su respuesta al
&ariseo, 4es5s le demuestra "ue sabe per&ectamente lo "ue est! pensando, y "ue
tambi*n conoce los pecados de la mu$er. 0sí se 'ace evidente para el &ariseo Jy
para los lectoresJ "ue 4es5s es e&ectivamente un pro&eta.
Esta alusi#n de los comensales al pro&etismo de 4es5s 6v. 78< est! enmarcada
entre dos declaraciones de perd#n para la mu$er, o para ser m!s exactos, una
declaraci#n de perd#nB >)us pecados son perdonados? 6v. 7;< y una con&irmaci#n
de perd#n y salvaci#nB >)u &e te 'a salvado, ve en pa+? 6v.50<.

*. +emas teoló,icos - antropoló,icos
En el relato 'ay varios temas teol#gicamente importantes pero, por una cuesti#n
de espacio, veremos s#lo algunos de ellos.

7.3. 4es5s como pro&eta
Es muy com5n "ue se entienda "ue un pro&eta es alguien "ue anuncia el &uturo,
pero seg5n la perspectiva bíblica, un pro&eta es alguien "ue trae un mensa$e de
Kios para el presente . En todo el capítulo 7 se insiste en el tema de 4es5s como
pro&eta. Aero ya en el capítulo 7, en el discurso program!tico de 4es5s en la
sinagoga de =a+aret 67,36-30<, *l se 'abía identi&icado tres veces como pro&etaB
3. En la cita de %saías 63,3-: seguida del anuncio de "ue esa palabra se
cumplía en *l 67,3;-:3<.
:. 1ompar!ndose con Elías y Eliseo 6vv.:5-:7<.
3. Kirectamente en 7,:7 diciendo "ue ning5n pro&eta es bien recibido en su
propia tierra. 4es5s ilustra este 'ec'o con dos e$emplosB a pesar de "ue
'abía muc'as viudas en %srael, Elías &ue enviado a la viuda de @arepta 63
Fe 37,;-:7< y, 'abiendo muc'os israelitas leprosos, Eliseo san# a =aam!n
el @irio.

=inguno de estos dos pro&etas es nombrado en el capítulo 7, pero Lucas utili+a
allí, como en muc'as otras partes de su evangelio, un recurso literario "ue es
bastante &recuente en la literatura 'elenística, la imitatio. Esta consiste en elaborar
un relato de tal manera "ue recuerde a "uien lo lee otro relato bien conocido. Ke
esa &orma, se identi&ica al protagonista del segundo relato con el del primero .
@i bien en el capítulo 7 'ay re&erencias explícitas a Elías y Eliseo, en el capítulo 7
lo "ue encontramos son dos 'istorias de milagros en las "ue 4es5s act5a como
Eliseo y Elías respectivamenteB sanando al siervo del centuri#n 67,:-30< y
revivi&icando al 'i$o de la viuda de =aín 67,33-37<. Ke tal modo, se &orma un
"uiasmo a distanciaB
0 revivi&icaci#n del 'i$o de la viuda de @arepta 67,:5-:6<
N curaci#n de =aam!n el @irio 67,:7<
N2 curaci#n del siervo del centuri#n 67,:-30<
02 revivi&icaci#n del 'i$o de la viuda de =aín 67,33-37<
Luego de e&ectuar este 5ltimo milagro 67,36<, 4es5s es aclamado como un >gran
pro&eta? 6prof"t"s m#gas<, t*rmino "ue el pueblo suele aplicar m!s a un pro&eta
taumaturgo J'acedor de milagrosJ "ue a un pro&eta proclamador, "uien
usualmente no es tan popular. 0sí se introduce el pasa$e siguiente, en el "ue los
discípulos de 4uan el Nautista le dicen "ue *ste "uiere saber si 4es5s es el "ue
esperaban, es decir el pro&eta escatol#gico 6vv. 3;-:0<. Este pro&eta escatol#gico
esperado era considerado como un nuevo (ois*s, m!s un maestro "ue un
pro&eta, entendido principalmente como un int*rprete inspirado de las Escrituras.
Aero 4es5s ser! el nuevo (ois*s reci*n despu*s de la resurrecci#n . Los milagros
"ue se enumeran a continuaci#n 67,:3< tampoco corresponden a un nuevo
(ois*s, sino m!s bien a un nuevo Elías, un pro&eta taumaturgo. En el capítulo 7
Lucas insiste en presentar a 4es5s como esa clase de pro&eta, de$ando para
despu*s de la Aascua al pro&eta escatol#gico. Este $uego de >+a? y >todavía no?
&orma una estructura conc*ntricaB
a >+a? 4es5s como pro&eta taumaturgo 67,:-37<
x >todavía no? 4es5s como pro&eta escatol#gico 67,3;-:0<
a2 >+a? 4es5s como pro&eta taumaturgo 67,:3<
0sí, Lucas en&ati+a el 'ec'o de "ue, 'asta ese momento, 4es5s era un pro&eta al
estilo de Elías y Eliseo.
*.2. .ompartir la mesa
En la cultura mediterr!nea del siglo %, las comidas eran acontecimientos sociales
sumamente comple$os. Aara entenderlos, es necesario decodi&icarlos. @e trataba
de complicadas estructuras de relaciones sociales, grados $er!r"uicos,
reciprocidad, transacciones econ#micas, etc. En suma, las comidas y ban"uetes
reproducían el sistema social. Es lo "ue los antrop#logos llaman >redundancia? en
los patrones sociales, o sea la reproducci#n de los mismos valores y patrones de
comportamiento en diversas !reas de una determinada cultura .
@eg5n algunos autores, los &ariseos "ue invitaban a 4es5s a comer en sus casas
pertenecían a la clase media, como la mayoría de los &ariseos . Itros opinan "ue
seguramente &ormaban parte de la elite urbana adinerada . Esta elite constituía
solamente entre un 5 y un 30 por ciento de la poblaci#n total del país, pero era la
"ue controlaba el sistema político y econ#mico, con la legitimaci#n aportada por
los grupos religiosos y educativos. Estos eran los >guardianes de la tradici#n? y los
autores de la versi#n >o&icial? de la cultura .
Los miembros de la elite no se relacionaban con gente "ue no conocían o con los
"ue no eran de su mismo rango social. %nvitar a alguno de un rango social in&erior
era exponerse al rec'a+o de sus pares, lo cual ponía en peligro la posici#n social,
la &ortuna y el 'onor de la &amilia. )odo eso estaba supeditado a la delicada red de
relaciones sociales en la "ue estaban inmersos los "ue pertenecían a las clases
superiores .
Los religiosos, aun"ue no tuvieran dinero, go+aban de 'onor y prestigio social.
Eran los 5nicos, aparte de su propio grupo, con los "ue se relacionaban los "ue
pertenecían a la elite $udía. Los ban"uetes eran verdaderas ceremonias "ue
consolidaban la posici#n social y la red de relaciones de los an&itriones .
*.!. Los /alores de 0onor - /er,1en2a
Cay en este relato tres persona$esB dos varones 'onorables 6el &ariseo y 4es5s< y
una mu$er sin 'onor, la pecadora.
En la sociedad $udía, los &ariseos eran vistos como personas sumamente
respetables. @u escrupulosidad y la &irme+a de sus convicciones los convertían en
casi irreproc'ables. La in&luencia de los &ariseos en la sociedad $udía era tan
grande "ue, a pesar de "ue la casta sacerdotal era saducea, la liturgia se
reali+aba seg5n las reglas &ariseas .
Los &ariseos se veían a sí mismos como >separados? y >santos?, t*rminos "ue para
ellos eran sin#nimos . El apelativo fariseo deriva precisamente del t*rmino parûs
6separado<. @e mantenían separados tanto de los gentiles, como de los $udíos "ue
no observaban apropiadamente la )or!.
El &ariseo del relato se dirige a 4es5s llam!ndolo (aestro, lo cual muestra "ue lo
considera un igual. =ing5n &ariseo invitaría a comer a alguien, a menos "ue &uera
de su mismo nivel y, por lo tanto, digno de compartir su mesa. 0l ser 4es5s un
maestro y un pro&eta, es decir un religioso, go+aba del respeto y la consideraci#n
de los &ariseos y de otros grupos socialmente 'onorables.
@in embargo, el &ariseo no 'abía cumplido con los signos de 'ospitalidad
re"ueridos de un an&itri#nB agua para lavar los pies, beso de bienvenida, aceite
para ungir la cabe+a. @u descuido implicaba una &alta de consideraci#n y un
des'onor para 4es5s , "uien se lo recrimina al comparar sus no-acciones con las
acciones de amor de la mu$er 6vv. 77-76<.
1ontrariamente a 4es5s y al &ariseo, la pecadora es una mu$er sin 'onor, por su
condici#n de pecadora notoria y por su actuaci#n en el relato. @i la vergQen+a J
entendida en un sentido positivo, como conciencia de la propia reputaci#nJ era
considerada como el mayor 'onor de las mu$eres , esta mu$er cae en la categoría
de desvergon+ada. En a"uel contexto social eso era lo peor "ue se podía decir de
una mu$er. G todo lo "ue ella 'ace muestra su desvergQen+aB
• se introduce en casa de un 'ombre 'onorable y en una comida de varones
• toca a un var#n y le besa los pies
• se suelta el pelo delante de todos
• da rienda suelta abiertamente a sus emociones

=o debemos pasar por alto la connotaci#n sexual, o al menos sensual, "ue tienen
las 5ltimas tres acciones. La actuaci#n de la mu$er tiene una innegable carga
er#tica, especialmente evidente en la sociedad $udía del primer siglo. =inguna
mu$er respetable de esa *poca 'aría tales cosas en p5blico. Aero 4es5s
demuestra "ue las convenciones sociales lo tienen sin cuidado. El ve muc'o m!s
all! de las apariencias.
4es5s 'ace algo inaudito en esa cultura al comparar al var#n 'onorable con la
mu$er desvergon+ada, y m!s aun al mostrar "ue ella sale ganando en la
comparaci#n. Aara 4es5s no importan ni el g*nero, ni el status social, ni el 'onor
ante el mundo, ni si"uiera la condici#n de pecado. Lo "ue importa es el amor.
3. An)lisis del relato
@eguidamente anali+aremos el relato parte por parte. Los temas vistos
anteriormente, puesto "ue ya &ueron anali+ados, apenas ser!n mencionados
3.1. %ntroducción (/. !"
no de los &ariseos invita a comer a 4es5s 6v. 36a<. Aara los &ariseos, y para los
miembros de todas las clases sociales con prestigio en la sociedad $udía, la
comida era una ceremonia social. La misma invitaci#n 'ec'a a 4es5s ya est!
demostrando "ue el &ariseo lo considera un igual. 1omo ya 'emos visto, la gente
de esa cultura s#lo compartía su mesa con sus iguales.
En este evangelio se relatan tres comidas en casas de &ariseos 67,36-509 33,37-57
y 37,3-:7<. Las tres siguen el modelo del simposio helenístico. @e trataba de
comidas seguidas por un simposio, una conversaci#n en la cual se intercambiaban
ideas seg5n ciertas reglas. 0dem!s, el papel de cada invitado era especí&ico y los
lugares a la mesa se asignaban seg5n el estatus social de cada uno. El invitado
principal se reclinaba a la derec'a del an&itri#n y los otros invitados lo 'acían en
orden decreciente seg5n su importancia en la sociedad .
En los tres casos, los an&itriones son &ariseos y 4es5s es el invitado principal, pero
tambi*n 'ay otros invitados 6los comensales en 7B789 los legistas en 33B75-5:9 los
legistasy &ariseos en 37B:-3<. 1omo corresponde al invitado principal, 4es5s
provee el motivo de conversaci#n por medio de una pregunta 67B709 37B3< o por
sus acciones 633B3;<. En todas las ocasiones, 4es5s dirige la conversaci#n .
3.2. 4ntrada - acciones de la mu'er (//. !$#!5
La mu$er pecadora muestra una gran valentía al atreverse a entrar en la casa de
un respetable &ariseo de donde, por su condici#n de pecadora, podría 'aber sido
expulsada sin miramientos. Esta mu$er est!, adem!s, invadiendo un !mbito
reservado a los varones. En la cultura $udía, y tambi*n en la griega, cuando 'abía
invitados, las mu$eres servían pero no participaban ni comían con los varones .
Esta mu$er se introduce subrepticiamente en una reuni#n de varones, pero entra a
servir, a e$ercer las &unciones de una siervaB lavar los pies, secarlos, ungir. Ke
'ec'o, como se ver! en la comparaci#n de sus acciones con las omisiones 6no-
acciones< del &ariseo para con su 'u*sped, la mu$er tiene las atenciones "ue
debería 'aber tenido el an&itri#n, al menos por medio de alguno de sus siervos.
@eg5n la teología lucana del arrepentimiento como condici#n necesaria para el
perd#n, el arrepentimiento demostrado por la pecadora la revela, ya desde su
aparici#n, como una no-pecadora.
La ra+#n de "ue las atenciones de la mu$er se concentren en los pies de 4es5s
parece ser una alusi#n a %saías 5:,7ss, >RSu* 'ermosos son los pies del "ue trae
buenas nuevas 6euang#lia< de salvaci#n...T?. 0l ungir los pies de 4es5s, la mu$er
los est! preparando para la misi#n "ue *l est! por emprender >Aroclamar y
anunciar la buena nueva 6euang#lion< del Feino? 6;,3<. )odo esto sirve a su ve+
para introducir la par!bola del sembrador 6;,37-3;<, donde se ilustra el e&ecto "ue
esas buenas nuevas tienen en las di&erentes clases de personas "ue las reciben.
@eg5n @c'leiermac'er, el pasa$e siguiente 6;,38-:3<, "ue 'abla sobre "ui*nes son
la verdadera &amilia de 4es5s, remite a ;,3-3 y signi&ica "ue sus seguidores J
varones y mu$eres en pie de igualdadJ constituyen la verdadera &amilia de 4es5s .
3.!. Reacción del fariseo (//. !6#*7
Los gestos de amor de la mu$er, y el 'ec'o de "ue 4es5s los acepte, escandali+an
al &ariseo. Este, "ue seguramente pensaba "ue 4es5s era un pro&eta, lo pone en
duda al ver "ue se de$a tocar por una pecadora. La reacci#n del &ariseo est!
provocada por sus creencias sobre la ley, la pure+a y por sus ideas de lo "ue debe
ser un pro&eta. =ing5n pro&eta se de$aría tocar por una mu$er impura.
El &ariseo no 'a visto realmente al ser 'umano "ue est! a los pies de 4es5s. @#lo
'a visto a una persona "ue *l considera doblemente despreciable, por ser
pecadora y por ser mu$er.
4es5s le demuestra "ue realmente es un pro&eta al responder a lo "ue @im#n
estaba pensando, al demostrar "ue sabe muy bien "ue la mu$er es una pecadora y
al dar a @im#n una lecci#n.

3.*. La par)bola (//. *1#*2a
La par!bola es una alegoría, puesto "ue todos sus componentes representan
elementos de la realidad aludidaB la pecadora es el deudor mayor, el &ariseo es el
deudor menor, Kios es el acreedor, las sumas de dinero debidas son los pecados
ante Kios, la imposibilidad de pagar es la imposibilidad del ser 'umano de
salvarse a sí mismo.
La enseHan+a de la par!bola es "ue el perd#n es otorgado por la misericordia del
acreedor, por pura gracia, sin m*rito alguno de parte de los deudores.
3.*.1. +ensión entre la 0istoria - la par)bola
@e 'a seHalado repetidamente la tensi#n "ue existe entre la enseHan+a de la
'istoria y la de la par!bola, algo "ue es especialmente evidente en las dos partes
del versículo 77. En 77a el amor parece ser la causa del perd#n. En cambio, en
77b y en la par!bola el perd#n es la causa del amor.
Nuscando una soluci#n a esta inco'erencia, se 'a 'ablado de una traducci#n
alternativa del hóti "ue une las dos partes de la primera declaraci#n del perd#n a
la pecadora 6v. 77a<. La traducci#n usual de esta con$unci#n es >por"ue?, pero
tambi*n se la puede traducir como >por tanto?. 0sí se arreglaría el problema,
"uedando la &rase como sigueB >,ueron perdonados sus muc'os pecados, por
tanto am# muc'o?. El amor no sería la causa del perd#n, sino su consecuencia,
como en la par!bola y en la otra parte del versículo 77, >Aero a "uien poco es
perdonado, poco ama?.
Itra soluci#n "ue se 'a "uerido encontrar para la aparente inco'erencia entre la
'istoria principal y la par!bola, y entre las dos partes del versículo 77, 'a sido
'ablar de una composici#n de dos 'istorias alternadas. La par!bola y su
aplicaci#n estarían dirigidas solamente al &ariseo 673-73U77b<. La 'istoria principal
se uniría con los paralelismos de 77-76 y con 77a 636-70 U 77-76 U 77a<. El autor
de esta teoría presenta varios otros e$emplos de composici#n alternada en la obra
lucana 68,76-77 U 7;b9 38,33 U 35b-:69 Cc' 5,3:V U 35-36< .
Ke todos modos, la par!bola parece una ilustraci#n poco apropiada para la
'istoria. Wilgallen seHala otros tres &actores "ue re&le$an la &alta de co'erencia
entre la 'istoria y la par!bola B
• (ientras "ue la par!bola presenta tres persona$es 6dos deudores y un
acreedor<, su aplicaci#n s#lo menciona a dos, el acreedor y el deudor
mayor. El deudor menor desaparece. El &ariseo no puede ser identi&icado
sin m!s con el deudor menor, puesto "ue el relato no dice "ue 'aya sido
perdonado, o "ue su deuda sea pe"ueHa. La par!bola aplica s#lo a dos
personas de la 'istoriaB a la mu$er y a 4es5s, "ue representan al deudor
mayor y al acreedor respectivamente.

• El *n&asis de la par!bola no est! en el arrepentimiento sino en la gratuidad
del perd#n. La libertad absoluta "ue tiene el acreedor para perdonar a los
deudores re&le$a la libertad absoluta de Kios para perdonar a los pecadores.
El arrepentimiento necesario para recibir el perd#n Juna constante en la
obra lucanaJ no aparece en la par!bola.
• =o 'ay ninguna re&erencia de "ue la mu$er 'aya sido perdonada
previamente. @in embargo, en la par!bola el amor sigue al perd#n de la
deuda.

3.*.2. La par)bola como inserción
)rataremos de ver si la par!bola es un componente de la 'istoria original o no, es
decir si la par!bola es una inserci#n. @in embargo, si lo &uera, 'abría "ue ver si
tambi*n la introducci#n y la conclusi#n de la par!bola son parte de la inserci#n.
Aara empe+ar, es digno de atenci#n el 'ec'o de "ue reci*n en la introducci#n de
la par!bola se da el nombre del &ariseo, lo cual podría indicar una &uente di&erente
a la de la primera parte del relato. Este persona$e aparece simplemente como >el
&ariseo? 'asta la segunda parte del versículo 70, donde de pronto se lo llama
@im#n. Luego el relato lo nombra dos veces m!s como @im#n 6vv. 73 y 77<. Estas
tres menciones del nombre ocurren en la introducci#n y la conclusi#n de la
par!bola. Deremos si tambi*n *stas &orman parte de la inserci#n.
• Aara descubrir una inserci#n, uno de los primeros pasos es estudiar el
vocabulario del pasa$e en cuesti#n. 0parte del caso del nombre @im#n, "ue
acabamos de ver, el vocabulario del relato parece ser bastante uni&orme.
Kelobel 'ace un ex'austivo an!lisis de dic'o vocabulario y llega a la
conclusi#n de "ue la redacci#n es innegablemente lucana, pero dice "ue,
de todos modos, la par!bola puede ser una inserci#n anterior a Lucas, ya
"ue no se adapta per&ectamente al tema de la 'istoria .

• Itro de los pasos es comprobar la fluide* del relato9 ver si, "uitando la
supuesta inserci#n, el relato sigue siendo co'erente. En nuestro caso, 'ay
"ue ver si la narraci#n puede pasar &luidamente del versículo 70a al 77b, es
decir, c#mo "ueda la 'istoria sin la par!bola, su introducci#n y su
conclusi#n .
36 no de los &ariseos le pedía "ue comiera con *l, y 'abiendo entrado en la casa
del &ariseo, se reclin# a la mesa. 37 G 'e a"uí "ue cierta mu$er, "ue era conocida
en la ciudad como pecadora, enterada de "ue *l est! 6sic< reclinado a la mesa en
casa del &ariseo, tra$o un &rasco de alabastro con per&ume, 3; y una ve+ ubicada
detr!s, a los pies de *l, llorando, comen+# a mo$arle con l!grimas los pies, los
secaba con los cabellos, besaba sus pies y los ungía con el per&ume, 38 Aero
'abiendo visto XestoY, el &ariseo "ue lo 'abía invitado se di$o a sí mismoB >Este, si
&uera pro&eta, sabría "ui*n y de "u* clase es la mu$er "ue lo toca, pues es
pecadora?. 70a G respondiendo, 4es5s le di$oB 77b >ZIbservas a esta mu$er[ Entr*
a tu casa, no me diste agua para los pies9 pero *sta con l!grimas mo$# mis pies y
con sus cabellos los sec#. 75 Neso no me diste9 pero *sta desde "ue entr* no de$#
de besar mis pies. 76 1on aceite de oliva mi cabe+a no ungiste9 pero *sta con
per&ume ungi# mis pies. 77 Aor esta ra+#n te digoB ,ueron perdonados sus
muc'os pecados, por"ue am# muc'o9 pero a "uien poco es perdonado, poco
ama?. 7; G di$o a ellaB >Can sido perdonados tus pecados?. 78 G comen+aron los
"ue estaban reclinados con *l a decirse para síB >ZSui*n es *ste, "ue tambi*n
perdona pecados[? 50 G di$o a la mu$erB >)u &e te 'a salvado9 ve en pa+?.
1omo vemos, el relato no pierde &luide+. Las partes correspondientes de los
versículos 70 y 77 armoni+an, y la 'istoria &unciona per&ectamente sin la par!bola
y su marco.
• Itra &orma de detectar una inserci#n es por medio del an!lisis de su
estructura manifiesta. Deamos si *sta admite la remoci#n de la par!bola y
su entorno.

a fariseo le pidió que comiera con él
b Jesús se reclinó (kateklíthê
A !"#!$a %ntroducción & mu'er pecadora conocida
(mu'er pecadora entra (gunê h#tis ên en tê pólei
hamartôlós
b( Jesús reclinado (katákeitai
a2 en casa del &ariseo
N 37b per&ume de muc'o costo O muc'o amor
1 3;a mu$er se 'umilla coloc!ndose a los pies de 4es5s
1) con lágrimas (dákrusin) mojaba
K 3;b acciones de la mu$er :< besaba sus pies 6katefílei toùs
pódas...<
3) los ungía con perfume (êleifen tô
múrô)

3! el fariseo "e solamente una pecadora ("erbo horáô)
6idôn d... tís ka! potap" h" gun"... hóti hamartôlós estin<
M
70a.77b 4es5s 'ace "ue el &ariseo vea a la mu$er 6verbo bl#pô<
6ho I"soûs e%pen pr,s autón- bl#peis taút"n t"n
guna%ka&<
3< no-agua LL l!grimas 6d'krusin<
K2 77c-76 no-acciones del &ariseo :< no-beso LL besando 6katafiloûsa<
LL acciones de la mu$er 3< no-ungimiento de cabe+a con
aceite
6elaíô t"n kefal"n mou ouk "leipsas<
LL ungimiento con per&ume de los pies
(múrô "leipsen toûs pódas mou)
12 77a 4es5s exalta y perdona a la mu$er
N2 77b por"ue am# muc'o
02 7;.50 conclusi#n a declaraci#n del perd#n 6af#ôntai sou<
6mu$er no-pecadora sale< x asombro de los comensales por el
perd#n
a2 con&irmaci#n del perd#n a causa de su
&e
6h" pístis sou s#sôken se<
El centro de la estructura, sin la par!bola y su marco, pasa a ser un centro doble
6vv. 38-70a . 77b<, donde se $uega con dos acepciones distintas de la acci#n de
verB los verbos hor'ô y bl#pô.
J 38 Aero 'abiendo visto XestoY, el &ariseo "ue lo 'abía invitado se di$o a sí
mismoB >Este, si &uera pro&eta, sabría "ui*n y de "u* clase es la mu$er "ue lo toca,
pues es pecadora?.
J 70a G respondiendo, 4es5s le di$oB 77b>Z.bservas a esta mu$er[
El primer verbo 6v. 38< es el participio aoristo de hor'ô 6idôn d ho farisa%os<. Este
verbo indica la acci#n de ver en &orma natural, sin la intenci#n de observar. G lo
5nico "ue el &ariseo ve es a una pecadora, no al ser 'umano "ue es esa mu$er. En
cambio, bl#pô, el verbo "ue usa 4es5s en su respuesta 6v. 77b<, implica mirar con
atenci#n 6bl#peis taút"n t"n guna%ka&<. 4es5s pide al &ariseo "ue mire atentamente
a esa mu$er, a ese ser 'umano "ue 'a demostrado tanta contrici#n y tanto amor. G
lo "ue sigue 6vv. 77c-76< es la comparaci#n "ue 'ace 4es5s entre el &ariseo
respetable y la mu$er despreciada, comparaci#n en la "ue ella sale aprobada y *l
no.
0dem!s, en el centro estructural del relato, 4es5s responde a lo "ue el &ariseo
acaba de pensar como si 'ubiera oído sus palabras. 0l mostrar "ue conoce lo "ue
el &ariseo estaba pensando, 4es5s le demuestra "ue sí es un pro&eta, puesto "ue
la clarividencia era considerada una de las características de un verdadero
pro&eta. Esto pone al tema de 4es5s como pro&eta Jtan importante en todo el
capítulo 7J en el mismo centro del relato.
La conclusi#n del an!lisis "ue acabamos de 'acer, del vocabulario, la &luide+ del
texto y la estructura mani&iesta, muestran "ue la par!bola y su entorno deben de
'aber sido incorporados a la 'istoria en la etapa oral o, m!s probablemente, en la
&uente exclusiva de Lucas 6L<. @i, como se cree, *sta era una &uente escrita, eso
explicaría la 'omogeneidad del vocabulario.
=o es &actible "ue 'aya sido Lucas "uien agreg# la par!bola por"ue, siendo un
autor tan cuidadoso, no 'abría aHadido algo "ue no combinara per&ectamente con
la 'istoria "ue estaba relatando. Ke cual"uier manera, el relato "ue est! en el
canon incluye la par!bola, por lo "ue seguiremos anali+!ndolo tal como lo
tenemos, con par!bola incluida.
3.3. 4nseñan2a de Jesús (//. *2b#*$
La respuesta del &ariseo a la pregunta did!ctica "ue sigue a la par!bola pone en
evidencia su &alta de apertura y de inter*sB P@upongo "ue a "uien m!s perdon#P
6v. 73<. El relato no registra ni una sola palabra m!s del &ariseo. )al silencio es
m!s "ue elocuente en el nivel narrativo.
4es5s se embarca luego en una comparaci#n, "ue al &ariseo debe 'aberle
resultado especialmente o&ensiva. En su comparaci#n entre las actitudes de la
mu$er y las del &ariseo 6vv. 77-76<, 4es5s de$a en evidencia la &alta de amor de *ste
5ltimo y el gran amor de la mu$er. En suma, le est! pidiendo al &ariseo "ue ame, al
menos un poco.
3.". 4pílo,o (//. *5#37
La conclusi#n de la 'istoria sería, seg5n ,it+myer, un ap*ndice redaccional con el
"ue Lucas convierte en narraci#n la combinaci#n previa de 'istoria de
pronunciamiento y par!bola encontrada en L, su &uente particular .
El anuncio del perd#n 6vv. 77a9 7;< provoca el asombro de los comensales,
"uienes se preguntan "ui*n ser! su compaHero de mesa, "ue incluso perdona
pecados, algo "ue no 'ace un simple pro&eta. @in embargo, Lucas ya 'abía tocado
el mismo tema en el capítulo 5, en la 'istoria del paralítico, donde se dice
especí&icamente "ue el Ci$o del 'ombre tiene poder para perdonar pecados 65,:7<.
4es5s es muc'o m!s "ue un simple pro&eta, es el Ci$o del 'ombre, esa &igura
escatol#gica proveniente del libro de Kaniel 6Kn 7,8-:7<. 0llí se re&iere al pueblo de
%srael 6Kn 7,:7<, "ue va a recibir el Feino de manos de Kios, el 4ue+ del mundo.
En el =uevo )estamento, se identi&ica a 4es5s con el Ci$o del 'ombre, "uien ya no
es una &igura pasiva, sino "ue tambi*n tiene la &unci#n de $u+gar. El Ci$o del
'ombre, en ambos casos, es una &igura "ue apela a la esperan+a de los oprimidos
y de todos los "ue su&ren.

Auesto "ue, en el relato, los comensales tienen la misma &unci#n de los coros del
teatro griego, su pregunta se extiende a los lectores y las lectoras "uienes, en
5ltima instancia, deber!n responderla.
". Apro&imación 0ermenéutica
El perd#n otorgado por pura gracia divina, el amor ag'p" como clave de la
conducta cristiana y la igualdad ante Kios, son las principales propuestas del
relato.
Aara una 'ermen*utica &eminista, el tema m!s importante del relato es la igualdad
de g*nero "ue se evidencia en la &orma en "ue 4es5s trata al &ariseo y a la mu$er.
El no 'ace distinci#n entre varones y mu$eres 6-!l 3,:;<, ni acepci#n de personas.
Aara Kios no existen las di&erencias "ue parecen tan importantes en la sociedad
'umana. Esta es una de las cosas "ue 4es5s vino a mostrarnos, y "ue la sociedad
y las iglesias tan a menudo olvidan.
Aodemos preguntarnos entonces por "u* en la mayoría de las iglesias las mu$eres
siguen siendo consideradas como cristianas >de segunda clase?. )ambi*n
podemos preguntarnos por "u* se siguen esgrimiendo los argumentos m!s
absurdos para negar a las mu$eres el acceso al sacerdocio 6o pastorado< tanto en
la %glesia 1at#lica Fomana, como en algunas di#cesis de la %glesia 0nglicana, en
las iglesias evang*licas conservadoras, y en muc'as otras. 0rgumentos "ue no se
sostienen ante un mínimo de in&ormaci#n y conocimiento de la Niblia, como el "ue
dice "ue las mu$eres no pueden ser sacerdotes por"ue 4es5s eligi# s#lo a varones
para ser sus ap#stoles . )ambi*n podemos preguntarnos por "u* en la mayoría de
las iglesias y de las sociedades cristianas se sigue pregonando la subordinaci#n
de las mu$eres, siendo "ue 4es5s $am!s enseH# tal cosa, sino todo lo contrario.
4es5s se cuid# de de$ar bien en claro "ue la aprobaci#n de Kios no pasa por el
prestigio social o religioso, ni por las obras de la ley, ni por el g*nero, sino por la &e
"ue act5a en amor. El amor es lo m!s importante para un Kios cuya característica
principal es ser precisamente 0mor.
@in embargo, nuestro amor por Kios no ser! una condici#n para obtener su
perd#n, sino una consecuencia de 'aberlo recibido, una respuesta agradecida al
amor in&inito "ue Kios nos da. Ke todas &ormas, el amor ag'p" no es en lo
absoluto una >obra de m*rito? sino una actitud &undamental ante Kios y el pr#$imo.
1omo "ueda evidente en el relato, Kios perdona libremente, sin "ue los pecadores
necesiten 'acer m*ritos. @e trata de la gracia inmerecida de un Kios de amor cuya
manera de ser nuestro 4ue+ es siendo, m!s "ue nada, nuestro Aadre y (adre.

.ristina .onti
1amacu! :5:
3706 Nuenos 0ires
0rgentina
El principio de reciprocidad, o Pcontrato di!dicoP, es una obligaci#n t!cita 6no legal<
regida por el sentido del 'onor, "ue implica una serie de acciones de ayuda
mutua. DerB Nruce 4. (alina, /l mundo del 0uevo 1estamento. 2erspectivas
desde la antropología cultural 6EstellaB Derbo Kivino, 3885< 3:7-330.
n >discipulado de iguales?, como siempre dice Elisabet' @c'Qssler ,ioren+a.
Aor un an!lisis ex'austivo de la comunidad cristiana en el libro de Cec'os, ver
Aablo Fic'ard, /l 3ovimiento de 4esús antes de la Iglesia. 5na interpretación
liberadora de los Hechos de los 6póstoles 61osta FicaB KE%, 388;<.
Aor un estudio comparativo del papel de las mu$eres en las culturas griega y
romana, ver \endy 1otter, >\omen2s 0ut'ority Foles in Aaul2s 1'urc'esB
1ountercultural or 1onventional[?B 0ovum 1estamentum 36, 7 63887< 35;-370.
Nruce 4. (alina, /l mundo del 0uevo 1estamento, 6;-70.
4oac'im 4eremias, 4erusal#n en tiempos de 4esús 6(adridB 1ristiandad, 38;0<
373-37:.
Fosemary Fad&ord Fuet'er, 3u$er nueva- tierra nueva. 7a liberación del hombre +
la mu$er en un mundo renovado 6Nuenos 0iresB La 0urora, 3877< ;3-;:.
La 5nica excepci#n es la lista de 4uan 38,:5, donde ella aparece en el 5ltimo lugar
de una lista encabe+ada por la Dirgen (aría.
4erome C. =eyrey, >1eremonies in Lu.e-0ctsB )'e 1ase o& (eals and )able
,ello/s'ip? en 4. C. =eyrey 6ed.< 1he 8ocial 9orld of 7uke:6cts 6Aeabody, (@B
Cendric.son, 3883< 363.
=o con&undirlo con un miembro de esa secta, "ue a5n no existía en la *poca de
4es5s. La secta de los celotes surgi# y pereci# durante la -uerra 4udía 666-7:<. En
los evangelios, >celote? signi&ica simplemente >celoso de la ley?.
1armen Nernab* bieta, 3aría 3agdalena. 1radiciones en el cristianismo
primitivo 6EstellaB Derbo Kivino, 3887< :7:-:76.
1itado en 1. Nernab* bieta, 3aría 3agdalena, 386.
%bid., loc. cit.
Aor argumentos y algunos textos sobre el tema, ver las p!ginas 57-55 de mi
artículo >%n&iel es esta palabra. 3 )imoteo :,8-35?B ;I<76 37 6:000L3< 73-56.
Cay una ligera pero importante di&erencia con la traducci#n 'abitual de esta &raseB
>)engo algo "ue decirte?. En cambio lo "ue 4es5s realmente est! dici*ndole al
&ariseo es "ue tiene algo para *l. @e ver! "ue ese >algo?es una enseHan+a. En
todos los casos en "ue se citan textos del =) estoy usando mi propia traducci#n,
lo m!s literal posible.
Der en este mismo n5mero de ;I<76 el artículo de 4. @everino 1roatto, >4es5s
muere como pro&eta en 4erusal*n. La construcci#n lucana del 4es5s pro&eta?.
). L. Nrodie, >Lu.e 7,36-50 as an %nternali+ation o& : Wings 7,3-37. 0 @tudy in
Lu.e2s se o& F'etorical %mitation?B <iblica 67 638;3< 757ss9 del mismo autor,
>)o/ards nraveling Lu.e2s se o& t'e Ild )estamentB Lu.e 7,33-37 as an %mitatio
o& 3 Wings 37,37-:7?B 0e= 1estament 8tudies 3: 638;3< :77-:57.
Fevivi&icaci#n es un t*rmino m!s a$ustado para re&erirse al milagro de devolver a
la vida a L!+aro, a la 'i$a de 4airo, a los 'i$os de las viudas de @arepta y =aín, etc.
Estas personas revivi&icadas &inalmente murieron como cual"uier ser 'umano.
Fesurrecci#n, en cambio, es un t*rmino escatol#gico "ue implica un pasa$e a otra
clase de vida, en la "ue ya no existe la muerte.
4. @. 1roatto, >4es5s muere como pro&eta en 4erusal*n?, ba$o :.7 6c&. Cc' 7,37<9 en
la introducci#n del mismo apartado aparece una lista de los di&erentes modelos
pro&*ticos.
4. C. =eyrey, >1eremonies in Lu.e-0cts?, en 4. C. =eyrey 6ed.< 1he 8ocial 9orld of
7uke:6cts, 36:-639 3;6-;7.
4. 4eremias, 4erusal#n en tiempos de 4esús, :63 y :739 \. K. Kavies,
6pro>imación al 0uevo 1estamento, 6(adridB 1ristiandad, 3878<, 7:.
Calvor (oxnes, >Aatron-1lient Felations and t'e =e/ 1ommunity in Lu.e-0cts?,en
4. C. =eyrey 6ed.<, 8ocial 9orld, :56.
Fic'ard L. Fo'rbaug', >)'e Are-%ndustrial 1ity in Lu.e-0ctsB rban @ocial
Felations? en 4. C. =eyrey 6ed.<, 8ocial 9orld, 333-337.
%bid., 375-377.
4oac'im 4eremias, 4erusal#n en tiempos de 4esús, 330-333.
%bid., :7;.
%bid., :63.
4. C. =eyrey, >1eremonies in Lu.e-0cts?, 3;6.
Nruce 4. (alina, /l mundo del 0uevo 1estamento, 70-75.
4erome C. =eyrey, >1eremonies in Lu.e-0cts?, 367-365.
%bid, 377.
\endy 1otter, >\omen2s 0ut'ority Foles in Aaul2s 1'urc'esB 1ountercultural or
1onventional[?, 360.
1itado por 4. Kelobel, >L2onction par la p*c'eresse. La composition litteraire de
Luc D%%,36-50?B /phemerides 1heologicae 7ovanienses 7:B3 63866< 775.
L*onard Famaroson, >@imon et la p*c'eresse anonyme?B 8cience et /sprit :7
6387:< 378-3;3.
4. 4. Wilgallen, >0 Aroposal &or %nterpreting Lu.e 7,36-50?B <iblica 7:L3 63883< 308-
337.
4. Kelobel, >L2onction?, 757-766.
1omo siempre, usar* mi propia traducci#n.
4osep' ,it+myer, 1he ?ospel 6ccording to 7uke I:I@ 60N :;, -arden 1ityB
Koubleday, 38;3< 6;7.
Aor la discusi#n de argumentos de ese tipo, ver el capítulo %D de mi libro
Hermen#utica bíblica desde la perspectiva de las mu$eres, "ue ser! editado
pr#ximamente por la Editorial Derbo Kivino, de Suito.