Por la Dra.

Debbie Weissman, Jerusalem
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Ref lexiones judías
sobre el liderazgo
“Una familia de líderes”
Primera entrega: Aarón
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n los últimos años, se ha invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzo
para capacitar y desarrollar líderes tanto legos como profesionales para las comunidades judías en
todo el mundo. Cuando capacitamos para el liderazgo comunitario dentro del pueblo judío, sin duda
debemos valernos de conocimientos, información, técnicas e ideas provenientes de diversas fuentes, entre
ellas, disciplinas académicas tales como la psicología, la sociología y la administración de empresas.
Sin duda, podemos aprender de los modelos de liderazgo y gestión que tienen origen en
la comunidad en general. Pero ¿debemos también consultar textos judíos clásicos que
podrían arrojar luz sobre distintos aspectos del liderazgo?
La respuesta no es simple. Por un lado, podríamos pensar que esos textos fueron
escritos en un contexto social y cultural tan diferente del nuestro que pueden
parecernos irrelevantes y a veces incluso ofensivos. Después de todo, en el mundo antiguo
las personas tenían ideas acerca de la autoridad radicalmente distintas de las nuestras.
También tenían nociones inamovibles sobre los roles de cada género que a menudo se
oponen a nuestras ideas. La sociedad estaba organizada y estratificada de modo diferente.
Sin embargo, y por otro lado, la cultura judía es, entre otras cosas, una acumulación de miles de años de
experiencia humana. La organización de la sociedad puede haber cambiado, pero ¿acaso la “naturaleza humana”
es tan radicalmente distinta que no podemos hallar conocimientos y sabiduría en la experiencia de nuestros
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ancestros? Tal vez no sea así. Tal vez la integración de ideas, valores y –principalmente– relatos
judíos de nuestro pasado pueden ser una herramienta útil para desarrollar modelos de liderazgo
judío comunitario en el presente. Digo relatos principalmente porque en tiempos antiguos, los
conceptos y los conocimientos a menudo se presentaban a través de una historia o relato.
Comencemos con relatos acerca de tres hermanos de una de las familias líder más importantes de la historia
judía: Aarón, Miriam y Moisés. Acá aparecen según el orden de nacimiento, algo que demostrará ser importante
a medida que avancemos. Empezaremos con el mayor, Aarón.
El texto bíblico mismo lo presenta después de los otros y por lo general escatima detalles. Recién en el capítulo
4 del Éxodo encontramos a Aarón por primera vez, como el Gran Comunicador, quien ayudará a su hermano
Moisés, que no sabía expresarse bien (“torpe de boca y torpe de lengua”). La ayuda entre hermanos en el libro del
Éxodo es extraña si se consideran las relaciones fraternales en el Génesis. De hecho, cuando los rabis comentan
acerca del conocido versículo 1 del Salmo 133: “Mirad, cuán bueno y cuán placentero es que habiten los hermanos
juntos”, explican que no hay manera de que se refiera a los hermanos que aparecen en el Génesis: Caín y Abel,
Ismael e Isaac, Esaú y Jacob, José y sus hermanos. Esas historias comienzan con fraticidio, continúan con tensiones,
expulsiones y engaños ¡y terminan con la venta de un hermano como esclavo! Por lo tanto, dicen ellos, debe de
referirse a Aarón y Moisés.
Cuando Aarón muere, en Números 20:28-29, la Torá dice que “toda la casa de Israel [lo] lloró” durante treinta días,
un homenaje que no se menciona con respecto a Miriam. Aarón parecería haber sido una figura muy querida, y
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podemos deducir esto especialmente de su rol en la historia del
becerro de oro (Éxodo 32). Sin embargo, en ese relato, aparece
como una persona débil, que cede a la presión popular.
Esta cualidad en sí misma es problemática. La raíz hebrea
N-G-D ha dado origen a dos palabras relacionadas con el
liderazgo: 1) En la Edad Media, uno de los roles más importantes
dentro de la comunidad era el del nagid. Por ejemplo, Samuel ha-Nagid
(Samuel, el “Visir”), de origen judeo-español, vivió en el siglo XI y fue estadista, poeta, estudioso y comandante militar.
2) En el ejército israelí actual, se le llama nagad al suboficial. La raíz N-G-D está también en la palabra neged, que
significa “contra”. Así, a veces el líder debe estar por encima y en contra de la voluntad popular. La popularidad no puede
y no debe ser la única medida del liderazgo. Entonces, ¿de qué modo Aarón puede ser considerado un líder ejemplar?
Para obtener respuestas a esta y otras preguntas, tenemos que ver más allá de p’shat, el significado simple del texto
bíblico, y concentrarnos en la rica tradición de midrashim rabínicos. Para completar las omisiones del texto y
así comprender mejor la cuestión del liderazgo de Aarón, vayamos a Avot de Rabi Natán 12. Este es un antiguo
comentario rabínico sobre el libro mishnaico Pirké Avot (“Máximas de los maestros”).
Cuando Aarón salía a caminar y se encontraba con una persona mala o perversa, solía saludarla.
Si en alguna ocasión futura, esa persona se disponía a hacer algo malo, se decía: “¡Pobre de mí!
¿Cómo puedo mirar a Aarón a los ojos después de hacer algo así? Como me saludó, me sentiría tan
avergonzado”. El resultado era que esa persona se contenía de hacer algo malo.
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Según esta historia, Aarón ejercía un fuerte efecto sobre las personas porque creía en ellas y en su
capacidad de cambio. Los líderes a menudo son descriptos como personas con visión. La visión del
líder está dirigida al cambio. Pero ¿es una visión de cambio solamente social o institucional? ¿No
puede, o en realidad, no debe ser también una visión de cambios personales, individuales e incluso de
cambios cada vez mayores? En efecto, no habría ninguna raison d’etre para profesiones como la educación,
la psicología o el trabajo social si el profesional no se planteara como base de su tarea la capacidad humana del
cambio y la autotrascendencia. Cuando Aarón veía a una persona, incluso malvada, reconocía en ella la posibilidad
de que se transformara en alguien diferente.
Pero lo que es quizás aun más sorprendente es que Aarón podía transmitir todo eso en la forma en que saludaba
a las personas, algo que pone de relieve sus excelentes habilidades de comunicación. Todo líder debe ser un
comunicador claro. Con su saludo cotidiano, Aarón lograba más de lo que muchos predicadores podrían haber
logrado con sus sermones torpes y densos.
Del mismo modo, cuando veía a dos personas discutiendo, Aarón iba y se sentaba con una de ellas y le
decía: “Hijo mío, escucha lo que tu amigo está diciendo. Arranca su corazón y rasga sus vestiduras, y
dice: ‘¡Pobre de mí! ¿Cómo puedo mirar a mi amigo a los ojos? Me siento tan avergonzado de haberle
hecho mal’”. Y se sentaba con la persona hasta que esta sacara todo el rencor de su corazón.
Luego, Aarón iba y se sentaba con la otra persona y le decía: “Hijo mío, escucha lo que tu amigo está
diciendo. Arranca su corazón y rasga sus vestiduras, y dice: ‘¡Pobre de mí! ¿Cómo puedo mirar a mi
amigo a los ojos? Me siento tan avergonzado de haberle hecho mal’”. Y se sentaba con la persona
hasta que esta sacara todo el rencor de su corazón.
Finalmente, cuando las dos personas se encontraban, se abrazaban y se saludaban con un beso
1
.
Aquí vemos a Aarón usar su poderosa personalidad y sus excelentes habilidades de comunicación para tratar
conflictos interpersonales. Una vez más, ofrece la posibilidad de una visión transformadora para el cambio dentro
del individuo. Cabe destacar que en ambos relatos, se reconoce que la imagen personal y la autoestima del individuo
son afectadas profundamente por la forma en que los demás lo ven. Cómo nos ven los demás influye sobre cómo
nos vemos a nosotros mismos.
Sin embargo, tal como la Torá observa en otro contexto (Números 13:33), lo contrario puede también ser válido:
cómo nos vemos a nosotros mismos afecta cómo nos ven los demás. Cuando los espías entraron en Canaán para
explorar la tierra, volvieron y dijeron: “[…] y éramos nosotros a nuestros propios ojos como langostas; y así
también éramos a los ojos de ellos”. Probablemente sea mejor concluir que la imagen de
uno mismo es una función del proceso interactivo con el Otro.
Sin embargo, podríamos cuestionar la ética de lo que estaba haciendo Aarón. ¿En realidad, no estaba
diciéndole a la gente “pequeñas mentiras piadosas”? ¿Acaso no se supone que un líder sea un modelo de
conducta moral, y por lo tanto, debería “decir la verdad, la pura verdad y nada más que la verdad”?
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Traducción al español de Avot de Rabi Natán 12, en Daniel Siegel, Family Reunion: Making Peace in the Jewish Community (1989), pp. 63-64.
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Por otro lado, la tradición judía permite decir algo que no es cierto para lograr la paz (Talmud
Baba Metzia 87a). La paz es un valor fundamental para la tradición judía. En Sota, el Talmud
da como ejemplo que el nombre de D’s puede borrarse para que los esposos hagan las paces.
Por otra parte, tal como acertadamente explica la Encyclopedia Judaica (volumen 15, p.1414): “En
el judaísmo, la verdad es principalmente una noción ética: no describe lo que es sino lo que debe ser”. Así,
nuevamente, tenemos aquí la visión transformadora de Aarón. ¿Estaba diciendo realmente una mentira o se estaba
anticipando a lo que podía ser verdad si los dos individuos se acercaban más al potencial de su fuero interno?
Para concluir, presentamos otro relato rabínico, no sobre Aarón sino sobre otro par de conciliadores. Está en el Talmud
de Babilonia, Taanit 22a. Lo veremos junto con algunas sugerencias para su aplicación en el plano educativo:
1- Rabi Broka Chozaa solía frecuentar el mercado de Bai Lefet.
2- Eliau (el profeta) a menudo estaba allí con él.
3- Rabi Broka le preguntó a Eliau:
4- “¿Hay alguien en este mercado que merezca
5- recibir las recompensas del Mundo Por Venir?”
6- Mientras tanto,
7- se acercaron dos personas,
8- y Eliau le dijo a Rabi Broka:
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9- “Estos recibirán las recompensas del Mundo Por Venir”.
10- Entonces, Rabi Broka les preguntó:
11- “¿A qué se dedican?”
12- Y ellos respondieron:
13- somos bromistas; hacemos reír a los que están tristes.
14- Y cuando vemos a dos personas discutiendo,
15- nos esforzamos por que haya paz entre ellos”
2
.
Tal como explica Rabi Daniel Siegel, este texto tiene la intención de tomarnos por
sorpresa. Antes de enseñarlo, sería una buena idea preguntarles a los alumnos lo siguiente: Si
hicieran una encuesta y preguntaran quién merece las bendiciones de la Eternidad, ¿cuáles piensan serían
las respuestas más comunes? ¿Serían parecidas a la respuesta de esta historia? Cuando se enseña el relato en sí,
puede resultar útil ir revelándolo línea por línea, y preguntarles a los alumnos, al menos al final de las líneas 3, 5,
9 y 11, cómo piensan que será la próxima línea. Compare lo que escriben con el original
3
.
El análisis detallado de este texto plantea muchas preguntas importantes en el contexto de nuestro debate: ¿Cuál es
la relación entre la risa y la felicidad, y entre la risa y la paz? ¿De qué modo los bromistas o los que siempre tienen
buen humor aportan paz al mundo? ¿El humor también puede ser destructivo? ¿En qué circunstancias es beneficioso
o destructivo? ¿Cómo podemos usar el humor en forma positiva en nuestra vida cotidiana? ¿Hay un “payaso” en
2
Traducción al español de la cita en inglés en] Daniel Siegel, op. cit.
3
Le debo esta técnica al Dr. Eli Holtzer, de Jerusalem.
9
el curso? ¿Cuál es su rol? ¿Cuál es la diferencia entre “reírse de alguien” y “reírse con alguien”? “Reírse con
alguien” puede ser, como la conducta de Aarón, algo transformador y tal vez incluso redentor.
Uno de los libros más interesantes y profundos del campo de la sociología de la religión y la sociología del
conocimiento es un delgado volumen publicado por primera vez en 1969 por el ilustre sociólogo cristiano Peter
Berger: A Rumor of Angels: Modern Society and the Rediscovery of the Supernatural
4
. En nuestro mundo moderno,
esencialmente secular y desacralizado, Berger habla de “señales de trascendencia” en la situación humana. Una de
las más poderosas, sugiere, es el humor, que él describe como “una característica intrínsicamente humana”.
El humor no solo reconoce la cómica discrepancia de la condición humana, sino que también la
relativiza, y por ende, sugiere que la perspectiva trágica sobre las discrepancias de la condición humana
también puede relativizarse.
Al menos mientras dura la percepción cómica, la tragedia del hombre es puesta entre paréntesis. Al
reírse del encarcelamiento del espíritu humano, el humor da a entender que ese encarcelamiento no es
definitivo sino que será superado, y a través de esta insinuación, brinda otra señal más de trascendencia,
en esta instancia como un indicio de redención. Por eso, yo diría que el humor, tal como la infancia y el
juego, pueden verse en última instancia como una reivindicación religiosa de la alegría. (p. 70)
Para concluir, tratemos de resumir lo que hemos aprendido acerca del liderazgo a través de este breve estudio de
Aarón como modelo:
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N. de T.: Traducción al español: Rumor de ángeles: la sociedad moderna y el redescubrimiento de lo sobrenatural.
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1) Uno de los dilemas respecto del liderazgo es lograr el
equilibrio adecuado entre ceder ante la voluntad de los
que son liderados y oponerse a ellos. La popularidad no es
la única medida del liderazgo.
2) Un buen líder cree en las personas y en su capacidad innata para el cambio. Tiene una visión guía del
potencial humano.
3) El líder debe ser un comunicador eficaz. Utiliza sus competencias de comunicación para tratar de
resolver conflictos.
4) La verdad puede no ser un valor absoluto, en especial cuando lleva a la discordia. Puede no representar
una descripción de lo que es, sino más bien una visión de lo que podría ser.
5) Todo buen líder trata de desarrollar el sentido del humor, pero lo usa sólo de modo benévolo.
Debbie Weissman
Jerusalem

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