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Entrevistas en Jerusalén

Relatos en torno del relato lucano de la Pasión
Néstor O. Míguez
Resumen
Nos proponemos recuperar el relato lucano de la Pasión desde los lugares propios
de la participación de quienes podían mostrar las reacciones de los más
desprotegidos: las viudas y los huéranos! los po"res y postergados y e#cluidos
$desplazados% del tiempo de &es's. (l hacerlo hemos optado por privilegiar una
apro#imación narrativa! reinventando persona)es que puedan reunir las
características sociales y culturales! los *mundos vitales+ de los actores posi"les
de los sectores populares del ,srael de la época.
("stract
,n this article -e underta.e the tas. o recovering the Passion narrative in /u.e
rom the place o those participants -ho could e#press the though and attitudes o
the dispossessed: -ido-s and orphans! the poor and despised! the e#cluded and
displaced in &esus0 time. 1e have done so using a narrative approach! not only in
the analysis "ut also in the e#position! re2creating those characters that could give
lie to the -orlds o the actors rom the popular sections o the ,sraelite society o
that period.
En cuanto al método
3n este artículo de 4,5/( nos proponemos una variante metodológica que hace
tanto a la orma de la investigación como al modo de e#posición. 6onsiste en
asumir la mirada de los distintos persona)es que intervienen en los te#tos! y
reconstruir sus relatos por detrás del relato inal que los incorpora al te#to "í"lico! y
especialmente por detrás de los siglos de interpretación doctrinal que los mismos
han reci"ido. 7uienes practican la /ectura Popular de la 5i"lia estarán
acostum"rados a la incorporación de estas perspectivas. 8ampoco es totalmente
nueva en la esera académica. /a idea es mantener el tono narrativo de los
relatos! es decir! en lugar de analizarlos mediante una e#posición conceptual!
hacerlo recuperando el discurso narrativo que está a la "ase de los te#tos
evangélicos.
3llo no signiica disminuir el sentido e#igente de la investigación. 3l te#to de"e ser
cuidadosamente leído! los resultados de la investigación histórico2crítica de"en
evaluarse con e#actitud! los componentes te#tuales y su estructura nos orientarán
en el modo de e#posición y los énasis del autor "í"lico. /os conte#tos de las
perícopas en sus te#tos más amplios y la interte#tualidad intra y e#tra"í"lica
tam"ién hacen a esta reconstrucción de sentido.
8am"ién de"en incorporarse! y con mayor razón a'n! los conte#tos históricos en
los cuales ocurrieron los hechos narrados tanto como la redacción de la versión
que hoy tenemos en el te#to de las 3scrituras. 3n el caso particular de /ucas! que
ahora nos proponemos estudiar! han mediado seguramente un poco más de 9:
a;os entre la crucii#ión de &es's y la versión escrita que hoy tenemos como
canónica. Por lo tanto la lectura y evaluación de estos hechos! y sus
consecuencias! se miden de otra manera. /a "'squeda de reconstruir las miradas
de los actores hace que esos conte#tos históricos de"an considerarse "a)o otro
enoque. /a distancia entre el relato del testigo y la construcción literaria es de
tiempo! estilo! enoque y lugar del su)eto! y ninguno de estos elementos puede
de)arse de lado.
3n un tiempo la "'squeda del *&es's histórico+ apunta"a a recuperar los hechos
de &es's antes de su mitiicación religiosa y las pala"ras de &es's por detrás del
te#to eclesiástico. 3n ese intento se "uscó poder acceder a la *teología de &es's+
como predicador apocalíptico! o a la dimensión proética de &es's en tanto
iniciador de una secta )udía disidente. 3n tiempos más recientes esa
reconstrucción histórica de la "iograía de &es's "uscó destacar sus aristas
políticas! su opción o no por el movimiento celote o su uncionalidad al tiempo
social en el que vivió. 3ste de"ate! que a'n no se ha e#tinguido! está presidido por
las opciones ideológicas desde las cuales se u"ican los estudiosos. 3n el presente
tra"a)o no escapamos a ese condicionamiento! sino que asumimos
conscientemente las limitaciones de estas recuperaciones del &es's histórico.
Pero más que una *"iograía+ o *ideología+ del &es's de la historia! nos vamos a
centrar en la reconstrucción de la dinámica social de la época! que nos permitirá
acceder a su signiicación para los dierentes grupos sociales con los cuales
interactuó el nazareno. No "uscamos ni la bruta facta ni la ipsisima verba! sino
mas "ien la dynamis $movimiento! uerza! acción% que se da en la sociedad )udía
de la primera mitad del siglo < $en la cuenta cristiana%! y lo que genera en ello la
presencia de este taumaturgo y predicador errante y su muerte. Por ello el
esuerzo de"e centrarse en la posi"ilidad de acceder a los *mundos vitales+! a las
cosmovisiones sectoriales que podían dar signiicación y sentido diverso a sus
actos.
3sto implica una visión distinta de la historia. Nos ponemos a un costado del
de"ate $p. e).! entre 4. 5ro-n y &. =. 6rossan! ver "i"liograía al inal% acerca de la
acticidad de los acontecimientos relatados! cuánto verdaderamente ocurrió y
cuánto ue una reconstrucción *proética+ de hechos que no ocurrieron. /a historia
es relato de hechos interpretados. /os hechos son registrados como tales por la
memoria! y al registrarlos y transmitirlos! los interpretamos. ( su vez! no hay
interpretación sin un *n'cleo duro+ áctico que la genere. Pero tanto uno como
otro! relato como hecho! son signiicados! co"ran sentido! desde lugares sociales
distintos. > esto genera las distintas visiones! registros! memorias so"re los
mismos acontecimientos. =e manera que antes de llegar al *hecho+! o siquiera
identiicar la interpretación! es necesario tratar de a"ordar las ópticas y
condicionamientos socio2culturales en los cuales los hechos son vividos y se
genera la memoria interpretativa.
6iertamente que contamos con escasos elementos para ello! especialmente en lo
que hace a los sectores populares! que no suelen de)ar relatos escritos o
documentos perdura"les para la investigación histórica. Pero! a partir de esos
pocos datos! las reconstrucciones arqueológicas y ciertas tendencias que pueden
intuirse a través de la comparación con situaciones antropológicas similares!
intentaremos dar vida a las narrativas que muestren las percepciones populares
que su"yacen al discurso lucano de la crucii#ión.
6omo se;alara! hay ciertamente otros intentos al respecto. 7uizás el más
conocido es el de ?. 8heissen! La sombra del Galileo. (llí 8heissen intenta hacer
una versión narrativa de la vida de &es's so"re la "ase de sus investigaciones del
*movimientos de &es's+. (parte de lo discuti"les y discutidas que han sido sus
herramientas tomadas de la sociología uncionalista! es interesante ver la
estructura de su li"ro. @u persona)e *narrador+ se u"ica como un comerciante )udío
acomodado al servicio $involuntario% del ,mperio. 8oda una deinición de la
perspectiva desde la cual escri"e. > sus notas aclaratorias están dirigidas a una
autoridad académico2eclesial ante la cual quiere dar cuenta de sus opciones
e#egéticas. 8am"ién lo u"ica. Mi intento! mucho más modesto en su producción y
alcance! hace otras opciones. 8rata de recuperar a los persona)es del pue"lo más
llano y las notas están dirigidas a aclarar ciertos puntos para las comunidades que
quieran proundizar esta línea de tra"a)o.
/os persona)es serán icticios! si "ien incorporamos en ellos características
detecta"les en la redacción evangélica. Pero nada asegura que muchas de las
investigaciones e#puestas en lengua)e *académico+ no sean igualmente o más
icticias a'n. @epan los lectores disculpar si mi escasa ha"ilidad literaria hace que
los discursos de los distintos persona)es se parezcan demasiado entre sí o usen
un lengua)e poco coloquial $he evitado los modismos pues! teniendo en cuenta la
amplia llegada de 4,5/(! entiendo que ciertos modismos normales en una región
pueden ser incomprensi"les o incluso insultantes en otra%.
Por otro lado mi e#periencia en el tra"a)o directo con las comunidades y grupos! y
a'n en cele"raciones regulares! me ha mostrado la productividad de esta
apro#imación. 3sta *lectura del 3vangelio+! a veces presentada eectivamente
como entrevista! o leída como testimonio! o en alg'n caso dramatizada! ha
provocado una *hermenéutica+ muy rica por parte de los participantes! que han
podido *cruzar+ sus propias historias vitales con las de estos *testigos de la 6ruz+.
Por eso he limitado las interpretaciones actualizadoras en este tra"a)o. 3ntiendo
que esto puede surgir con mucho mayor riqueza como resultado de la "'squeda
colectiva en conte#tos concretos a partir de las puertas y ventanas que a"ren
estos testimonios. =e manera que si "ien las notas preliminares recurren a un
lengua)e más *técnico+! más adecuado a agentes pastorales y estudiantes! para
que puedan ayudar a proundizar estos estudios! mi propósito es que el te#to de
las *entrevistas+ puede ser usado directamente con las comunidades! quizás con
las variantes de lé#ico que permitan darle un sa"or más local.
En cuanto a Lucas
6omo ya se;alamos! hay unos 9: a;os entre la muerte de &es's y el relato
lucano. 3n esos cincuenta a;os han cam"iado circunstancias históricas $ha
ocurrido la primera parte de *las ?uerras &udías+! han sido destruidos el 8emplo y
la ciudad de &erusalén! el cristianismo se ha dispersado y *gentilizado+% que hacen
que el relato de los hechos sura dierentes mediaciones. 3l autor del evangelio
pro"a"lemente proviene de la gentilidad! mientras que la mayor parte de los
actores del drama evangélico son israelitas y se mueven dentro del mundo
israelita! sin desconocer el espacio decisivo *gentil+ que signiica la presencia de
Pilato y el trasondo imperial romano. 3llo tam"ién inluye en el relato. /as
e#presiones orales de los testigos directos serán tam"ién distintas del
ordenamiento selectivo que nos propone el tercer evangelio. Por ello! sin
pretender aquí una introducción a los te#tos lucanos! se;alo algunas
características que puedan ayudarnos a u"icar el relato y dierenciar el relato
canónico de los posi"les relatos precanónicos que lo originaron.
3l relato lucano es ruto de una *investigación histórica+ al modo de la época. Por
lo tanto reconoce la secundariedad de sus uentes y e#plícitamente se;ala su
deseo de *ordenarlas+ $/c <!<2A%. 3ste ordenamiento será siempre un
ordenamiento seg'n una determinada concepción! a un in esta"lecido por el
redactor inal . 6iertamente los relatos de los testigos de los cuales se vale el
evangelista tam"ién tendrían un cierto orden! el orden dado por sus propios
actores en sus propios mundos vitales. (l ser incluidos en este otro orden! con
otra intención teológica! son modiicados por el conte#to en el cual son incluidos! y
seguramente recortados para enca)ar en esa icción creada como *orden+ por
/ucas. 3se orden lucano es un orden que responde a una concepción teológica
ela"orada ya en la tercera generación cristiana! por una iglesia que se dierencia!
hasta polémicamente! de su origen )udaico! y que necesita ela"orar puntos de
contacto con el entorno del mundo político en el que vive. 6uánto de ello marca el
relato de la crucii#ión de &es's en /ucas y hasta qué punto es posi"le separar
ese marco reerencial para recuperar los testimonios anteriores son asuntos en
de"ate.
/a ciudad de &erusalén! el templo! y la clase sacerdotal a los que se reieren los
relatos ya no e#isten al tiempo de la redacción inal. @in em"argo /ucas muestra
cierto interés por precisar las prácticas y actitudes de la clase sacerdotal en la
e)ecución de &es's $y más allá de ella tam"ién%. Pero tam"ién se empe;a en
se;alar que esta clase sacerdotal no act'a sola! sino en connivencia con otros
sectores go"ernantes $arjontes% que indica a los detentores del poder económico y
político tanto )udío como gentil. 3n ello muestra que está relativamente "ien
documentado. (lgunos interpretan que destacar el papel activo de la clase
sacerdotal es una manera de cargar con el peso de la responsa"ilidad por la
muerte de &es's a un sector que ya no puede deenderse! o so"re el cual ya no es
posi"le poner demandas! y así e#culpar! al menos parcialmente! al go"ierno
romano. 3sta lectura *apologética+! como ha sido llamada! no puede ocultar! sin
em"argo! que la dimensión política de la muerte de &es's aparece en un primer
plano. 3l relato lucano permite apreciar así! a veces indirectamente! los )uegos de
poder que se da"an entre la casta sacerdotal y el ,mperio. @i un go"ernador
romano no puede impedir la muerte a manos de la elite política local de un hom"re
que considera inocente! y termina poniendo a sus soldados al servicio de esa
e)ecución! ello ya está deiniendo cómo son las políticas romanas! con quienes
pactan y con quienes no! y a qué precio.
3l uso de las pala"ras pue"lo y multitud $laos y ojlos, respectivamente% es
am"iguo en el te#to lucano. @i "ien es el evangelio que más recurre a la pala"ra
*pue"lo+! laos! $B< veces contra C veces en Mc y << en Mt%! su uso no siempre es
consistente. ( veces aparece simplemente como sinónimo de ojlos $usa en D!<<
ojlos para el mismo grupo que llama laos en D!<B%. Otras veces la utiliza con la
carga propia de la idea de pue"lo como el con)unto los ha"itantes más humildes
de un lugar $así ocurre principalmente en los primeros <B capítulos%! muchas
veces por oposición a los go"ernantes $p. e). C:!C<E CC!C%E pero tam"ién los asocia
en la e#presión *go"ernantes del pue"lo+ $p. e).! <D!AF%E o como *el pue"lo de
=ios+ en contraste con los gentiles en <!<FE C!BCE F!<G. 3sto es importante para el
enoque que hemos de dar a nuestro estudio. No podemos suponer que siempre
que ha"la de *pue"lo+ o multitud ha"la de los mismos actores. (sí! por e)emplo! el
uso de ojlos en CC!AF! cuando el arresto de &es's! no puede leerse *multitud+!
como en los pasa)es en los que se ha"la de &es's predicando ante mucha gente
$9!<9 et passim%. 3l grupo que sale a restar a &es's! con &udas y el @umo
@acerdote y su gente! se lo puede llamar *tur"a+ por su carácter tumultuoso! como
hace adecuadamente 4eina2Halera! pero no multitud por su n'mero. (sí que de"e
distinguirse entre los usos de la misma pala"ra. (lgo similar ocurre con *pue"lo+!
pues en CB!<B esa pala"ra se reiere a los ha"itantes de intramuros de &erusalén!
que conorma"an parte de la élite ur"ana! mientras que es evidente que la misma
e#presión unos versículos más tarde! en CB!CF de"e reerirse a los peregrinos
venidos de ?alilea! dada la dierencia undamental de actitud y conducta entre
am"os grupos.
*/ucas+ tiene reerencias de segunda mano de las tensiones entre &udea y ?alilea!
que en cam"io se perci"en en orma más directa en Mateo. 3llo oscurece en parte
el relato al no dierenciar entre el *pue"lo+ $laos% del cual ha"la en ?alilea! de
cuando lo hace en &erusalén! como ya hemos notado. (unque sí parece tener
uentes ieles en cuanto a dierenciar actitudes del pue"lo de las de sus dirigentes
en los relatos de crucii#ión. 3n eso es más cuidadoso que los otros sinópticos. (
su vez de"en reconocerse tensiones internas dentro del pue"lo en ?alilea que no
se de"en sólo a la disposición *religiosa+ a seguir a &es's o a atenerse al mandato
ariseo. /as opciones eran mucho más variadas. No olvidemos que el movimiento
de su"levación que culmina con la toma y posterior caída de &erusalén se inicia en
?alilea contra &erusalén! y contra el ,mperio 4omano en tanto sustentador del
pacto con la casta sacerdotal go"ernante! a la cual la mayoría de los israelitas
considera"a impostora e ilegitima. 7ue los sucesores de los ariseos hayan
quedado como la acción que luego toma el control intelectual del )udaísmo no
de"e oscurecer la posi"ilidad de notar un panorama mucho más variado en el
tiempo de la pre2guerra. 3n ese sentido! Mateo aparece más condicionado por
esta conrontación directa con el )udaísmo ormativo de origen ariseo! mientras
que la limitación de ese conlicto en /ucas es a la vez su virtud: permite reconocer
una mayor variedad de actores en este drama.
3n este tra"a)o nos resultará diícil aislar el relato lucano de sus coincidencias con
Mc y Mt. @in em"argo! como varios autores han notado $p. e).! 4. 5ro-n%! por
momentos se acerca más al relato )oanino que a los otros sinópticos. 3n las
reconstrucciones que siguen hemos procurado! sin em"argo! destacar aquellos
elementos propios de /ucas! si "ien integrados en los relatos comunes con los
otros evangelios. Iemos agregado elementos que el relato lucano da por
supuesto $que tam"ién resultan redundantes para los persona)es narradores% pero
que son necesarios para el intérprete contemporáneo: los horarios en que se
a"ren las puertas! ciertas prácticas rituales! las características de la po"lación
residente en los intramuros de la ciudad! entre otros. 3stos resultan necesarios
para dar una imagen socialmente situada de los hechos.
Tres entrevistas en Jerusalén
8rataré de rele)ar esta pluralidad de miradas mediante tres relatos icticios. No se
trata solamente de hacer más amena la e#posición! si lo consigo! sino de mostrar
la posi"ilidad de mundos vitales distintos a'n en el seno del mundo de los po"res
del tiempo de &es's. /as reconstrucciones! como di)imos! son necesariamente
precarias! dado que la empresa de incluirnos en las variantes culturales de aquél
tiempo se sostienen con hipótesis "astante rágiles. Pero intentar estos relatos es
tam"ién una orma de ponerlas a prue"a en su verosimilitud! de ver su capacidad
de proveer elementos que ayuden a conirmarlas o corregirlas.
Ana, 45 años, viuda, de Jerusalén, un año después de la Crucifixión.

Reconstrucción del personaje.
3n el persona)e de (na he intentado componer la visión de los ha"itantes más
humildes de la ciudad de &erusalén. 3lla no es *po"re+ por su origen amiliar! pero
si lo es en su condición de viuda y despo)ada. 3sto nos permite u"icarla en la
ciudad de &erusalén aunque no sea un miem"ro de la elite ur"ana. 6iertamente el
persona)e es icticio! tomado de la viuda que deposita sus 'ltimas monedas en el
arcón del 8emplo. /a relación con &osé de (rimatea es un recurso a los eectos de
introducir secundariamente tam"ién este actor de la crucii#ión. ( través de esta
*historia de vida+ pueden veriicarse algunas de las denuncias evangélicas de las
actitudes de los go"ernantes de ,srael! así como las aristas hegemónicas de su
ideología y práctica. Para esta reconstrucción hemos usado "ásicamente
herramientas tomadas del análisis cultural que esta"lece las distinciones campo2
ciudad y los códigos de honraJvergKenza impuestos para el mundo emenino de su
época.
/a u"icación de esta *testigo+ dentro de las murallas es indispensa"le para el
conocimiento de los sucesos que llevan a la crucii#ión. =esde una localización
imaginaria que le dé relativo acceso a los movimientos nocturnos de la ciudad se
puede conigurar los pasos que narra /ucas! lo que sería imposi"le para alguien
que no ha"itara cerca del espacio del 8emplo en &erusalén. 3ste dato es decisivo
para la interpretación de los eventos ocurridos y dierenciar los actores
)erosolimitanos de los peregrinos galileos. 3n su discurso he procurado orecer
una lectura más apegada a la tradición )udaica de algunos de los eventos que
protagoniza &es's! así como una interpretación alternativa a algunos episodios $p.
e).! la misma signiicación de la orenda de la viuda%. ( través de sus pala"ras se
insin'a la oposición &udea2&erusalén rente a ?alilea en la visión desde el
am"iente del 8emplo. /a posi"ilidad de que algunos ha"itantes de &erusalén!
incluso escri"as y ariseos! se integren a la comunidad primitiva es tam"ién un
aporte lucano en Iechos.
La entrevista. Hala Ana!

3n realidad! si "ien casi toda mi vida ha transcurrido en &erusalén! mi amilia vivía
de una propiedad que teníamos en 5etania. Mi padre cultiva"a olivos y vendía su
producción de aceite al 8emplo. ( los <A a;os me casaron con @amuel! hi)o de un
vecino nuestro. Lna parte de nuestro olivar ue mi doteE el resto quedó para mi
hermano mayor. @amuel hizo una casa para nosotros en la ciudad. 6ontinuó con
el negocio del aceite. No era mucho! pero podíamos vivir "ien! ya que heredó una
parte del olivar de su propia amilia! contiguo a la parcela que reci"ió conmigo. 3so
era parte del acuerdo matrimonial que hicieron nuestros padres.
Ml murió hace ya unos <9 a;os. >o no le pude dar hi)os. 3so hizo que algunos
pensaron que era maldita delante de =ios. >o me sentí sin valor! sin honra ante
los demás y ante mí misma. 3sto me hizo desde entonces avergonzada y
vulnera"le. Lna viuda estéril está en el más "a)o escalón de la sociedad. 8oda mi
vida ha quedado marcada por esa situación.
6uando enviudé! todo lo que esta"a preparado para mí se desvaneció. 6omo
mu)er! yo no podía comerciar! y menos a'n con el 8emplo. /os sacerdotes me
propusieron que diera el olivar como orenda permanente $6or"án%! y ellos me
darían el valor de mi dote $que al allecer mi marido de"ía volver a mi amilia% y
mantendrían mi casa en &erusalén. Me convencieron! pues yo no veía otra salida.
6uántas oraciones y sacriicios hicieron para cele"rar mi *donativo+ $/c C:!AF%.
Pero luego vinieron pidiendo diezmos! y otras orendas! y poco a poco se
quedaron con mi dote y con la casa de &erusalén tam"ién. 3l esposo de una prima
mía! un escri"a de (rimatea! se compadeció de mi situación y se oreció como mi
protector $go’el) y me al"ergó en su casa. 8enían una casa en &erusalén para
cuando tienen que venir por las reuniones del 6oncilio $@anedrín%. 7ueda cerca
del 8emplo! a unos pocos pasos de la muralla de la ciudad! por el lado de la torre
(ntonia! donde están los soldados romanos. Me di)o que me quedara para cuidar
la casa cuando ellos esta"an en (rimatea. 3llos venían para las iestas! reuniones
del 6oncilio! o cuando tenían que hacer alg'n tra"a)o! registro! no sé! esas tareas
que tienen los escri"as.
/os doctores de la ley decían que si yo seguía dando mis orendas el @e;or i"a a
tener piedad de mí. Me envolvían con sus pala"ras! sus citas y e#plicaciones de la
/ey! y además tenían el poder de su parte. 3se día previo a la Pascua me acerqué
para dar mi orenda! seg'n la costum"re. 3n realidad! era lo 'ltimo que me
queda"a. Ia"ía mucha gente en el 8emplo y muchos traían sus orendas. Ia"ía
peregrinos de todas partes! pero la mayoría eran de ?alilea.
(llí lo conocí a &es's. Ml esta"a con un grupo de sus seguidores a la entrada del
8emplo! ense;ando. >o no sa"ía quién era. Noté que se interrumpió para mirarme
$/c C<!<2A%. Me o"servó con cuidado. Miró como yo da"a esas 'ltimas monedas.
Mira"a serio! noté como una e#presión de disgusto en su rostro. > luego hizo un
comentario a sus amigos! diciendo que yo ha"ía puesto más que todos los ricos!
porque ha"ía puesto mi propio sustento. @entí como una especie de orgullo! pero
pronto se me pasó. @us pala"ras eran más "ien duras! no de elogio. Me acerqué
curiosa. @iguió ha"lando: *No va a quedar piedra so"re piedra de este ediicio
construido con orendas como estas+ $/c C<!92G%.
No me gustó nada: era como decir que mi orenda ha"ía sido in'til. 3ra una alta
de respeto al 8emplo. > si "ien yo de alguna manera me sentía despo)ada! no lo
quería reconocer. 8oda mi vida! antes y después de enviudar! ha"ía girado en
torno del 8emplo. 3sta"a acostum"rada a sus ceremonias y presencia. 3ra el
centro de toda la ciudad! su uente de sostén. @i uno no orenda"a para mantener
el 8emplo! todo ,srael caería. No se puede pensar &erusalén sin 8emplo! ni un
,srael sin &erusalén. @ostener el 8emplo era airmar la voluntad eterna de =ios. /o
que decía &es's era terri"le. @é que hay algunos que dicen que los sacerdotes se
han corrompido! o que no son legítimos porque no pertenecen a la amilia de
@adoq. Pero una cosa es decir que hay que cam"iar los sacerdotes! y otra que el
8emplo todo será destruido. (lguien tiene que hacer algo para que no siga
ha"lando así! pensa"a yo en aquél momento. @e ve que no era la 'nica.
@iguió con un discurso muy duro. (nuncia"a conlictos que so"revendrían! se
enrenta"a con los maestros de la ley en la misma puerta del 8emplo. 3n ese
momento me pareció muy atrevido! irrespetuoso. Ponía en duda no solo el valor
del 8emplo! sino tam"ién de muchas de nuestras tradiciones! parecía no coniar
en la santidad de &erusalén! alenta"a divisiones! predecía persecuciones. Para mí!
ormada en amilias que servían al 8emplo! esto me pareció escandaloso. @in
em"argo! para mucha gente! especialmente los peregrinos venidos de ?alilea! sus
pala"ras eran una verdadera revelación! e#presa"an sus propias e#pectativas. >o
de"o reconocer que no entendía mucho de lo que pasa"a en ese momento.
=espués! cuando me acerqué más a los discípulos ui entendiendo y valorando
me)or esas ense;anzas.
3n in! la cuestión es que la gente de &erusalén no le gusta"a lo que escucha"a!
pero no se atrevían a hacerle nada pues siempre esta"a rodeado de mucho
pue"lo! especialmente los campesinos de ?alilea que lo tenían por proeta $/c
<D!AN%. > a la noche se i"a a alg'n lugar de las aueras donde no podían
encontrarlo.
3sa noche yo no podía dormir. Por un lado pensa"a que ha"ía entregado mi
'ltima orenda! que ya no sa"ía de qué i"a a vivir. Por otro me pregunta"a qué
querían decir esas pala"ras de &es'sO 3l esposo de mi prima! &osé! i"a y venía!
platica"a en secreto con algunos de sus amigos! era todo muy oculto. Me parecía
que algo raro esta"a pasando. =e repente! mientras yo mira"a todo ese
movimiento desde la puerta de la casa! escucho un gran revuelo de voces.
(lcancé a ver como se a"ría una de las puertas laterales de la ciudad y entra"a un
grupo armado con palos! espadas y lanzas. /o enca"eza"a el @umo @acerdote en
persona! aunque tam"ién ha"ía otros uncionarios y gente de la guardia del
8emplo. 3n el medio venía &es's. =os guardias lo tenían tomado de los "razos.
/e venían empu)ando con los palos y alguno le tira"a alg'n golpe. */o van a
castigar y e#pulsar de &erusalén para que no siga ha"lando así! pensé. Ml se la
"uscó+. 6uando entraron todos volvieron a cerrar la puerta! aunque me pareció ver
que uno de los seguidores de &es's ha"ía logrado meterse en la ciudad.
&osé salió de nuevo de la casa. =i)o que tenían una reunión del @anedrín. Me
pareció e#tra;o pues el 6oncilio no de"e sesionar de noche y todavía no ha"ía
amanecido. >a que esta"a desvelada y la casa agitada! aproveché para
acercarme a ver qué pasa"a. 3ntonces vi a ese hom"re que se ha"ía iniltrado en
la ciudad. (unque después! cuando le preguntaron si era uno de los seguidores de
&es's lo negó varias veces. Mucho después supe que era Pedro.
>o volví a la casa pero no pude acostarme! esta"a desvelada. 6uando
comenza"a a clarear! en cuanto comenzaron a moverse las tropas de la torre
(ntonia! vi que salían de la casa del @umo @acerdote él y muchos de los
principales del pue"lo y que i"an al lugar donde se alo)a el Procurador Pilato. /o
lleva"an a &es's. 8enía marcas de algunos golpes y esta"a atado. /e ha"ían
vendado los o)os. &osé i"a con ellos! se nota"a preocupado. Me hizo se;as que
me metiera adentro y cerrara la puerta. Pero yo! curiosa! seguí espiando. Otros de
los miem"ros del 6oncilio! por el contrario! le decían a sus amigos y amilia que
los siguieran! que salieran de las casas y se unieran a ellos. /legaron a )untarse
unos B::. 3ran todos vecinos importantes de &erusalén! con sus amilias y
allegados! con sus dependientes! los servidores del 8emplo! las amilias de los
escri"as y sacerdotes. 3sta"an los comerciantes que &es's ha"ía pretendido
echar del 8emplo. /os soldados romanos los mira"an con desconianza! pero
como venían con el @umo @acerdote los de)aron entrar. Ocuparon todo el patio al
rente de la 8orre. /a gente que ha"ía venido para la Pascua! especialmente los
de ?alilea! que son los más po"res y eran los que seguían a &es's o lo
escucha"an en el 8emplo! todavía no ha"ían entrado a la ciudad. /as puertas de
los muros esta"an cerradas.
Iu"o mucho movimiento. 3n un momento vi salir a un grupo de soldados llevando
a &es's hasta el Palacio de Ierodes! y volver al poco tiempo con él! más golpeado
a'n! aunque le ha"ían puesto un ino manto "ordado para cu"rirlo. 3ra una "urla.
3ra la orma de decirle que era un hom"re sin honra. 3ntonces Pilato se apareció
en el patio! y di)o que lo i"a a soltar! pues le parecía un tipo sin importancia. Pero
la gente del @anedrín comenzó a gritar. Pasaron la consigna que pidieran a
5arra"ás. 6omenzaron a pedir a gritos que cruciicaran a &es's. Pilato se sintió
molesto. Iizo un gesto de desprecio y mandó a sus soldados a que lo cruciicaran
como ellos querían. @acaron tam"ién a otros dos presos! dos muchachos del
campo que ha"ían traído hacía unos días para que Pilato los )uzgara. 4ecuerdo la
cara de triuno que tenía el @umo @acerdote. 3ntonces! como ya el sol ha"ía
salido y ha"ía luz se a"rieron las puertas de la ciudad.
Lno de los primeros en entrar ue un muchacho negro! de 6irene. /os soldados lo
tomaron y le hicieron llevar la cruz! porque a &es's lo tenían atado. =espués supe
que se llama"a @imón. Poco a poco ueron entrando el resto de los peregrinos.
6uando vieron lo que pasa"a comenzaron a gritar y clamar! pero ya era tarde.
&es's esta"a rodeado de soldados romanos! nadie podía hacer nada. (l verlo así!
sentí como una gran congo)a. >a di)e que mi primera impresión ha"ía sido de
rechazo! porque lo veía como irrespetuoso. Pero ahora! al ver esa multitud
entristecida que lo seguía! y al verlo tan golpeado! aceptando el camino de muerte
con una digna humildad! me conmoví. Me "rota"an las lágrimas.
=e nuevo me miró! notó mi presencia! como me ha"ía visto en el 8emplo cuando
puse la orenda. Pero ahora su mirada era distinta! de compasión. Ml! camino a la
cruz! sentía compasión por mí! una estéril viuda de &erusalén. > di)o: *No lloren
por mí! lloren por si mismas y por sus hi)os+. > luego! mirándome y como
conociendo lo que me pasa"a agregó */legarán días en que dirán
"ienaventuradas las estériles! los vientres que no criaron y los pechos que no
amamantaron. @i esto hacen con el ár"ol verde! Pqué no harán con el secoQ+.
3sas pala"ras me llegaron muy hondo. Hi mi propia vida pasar delante de mis o)os
en ese momento dramático. R>o era una de esas estérilesS No solo porque no
ha"ía tenido hi)os. 3stéril era todo lo que envolvía mi vida! lo que ha"ía hechoE
ha"ía perdido mi olivar! mi casa! mis orendas. 8oda mi uerza y mis cosas ha"ían
ido a parar a manos del 8emplo. =e una situación de vida tranquila ha"ía quedado
a merced de la caridad de mi amilia y las limosnas de los amigos. /o vi a &es'sO
Hi como lo esta"an golpeando! llevando a la cruzO *si esto hacen con el ár"ol
verde! qué no harán con el seco+! me repetía a mi misma.
@entí que me toma"an del hom"ro. 3ra el hi)o de mi prima. *Hamos! (na! me di)o!
no es "ueno que nos vean aquí. =ice mi padre que vuelvas a casa+. Me llevó casi
a la uerza. Hi que &osé esta"a a lo le)os! )unto con otros miem"ros del 6oncilio!
o"servando lo que pasa"a! controlando que no se alterara demasiado el orden.
&osé se veía algo angustiado! pero algunos miem"ros del grupo ariseo y los
sacerdotes parecían estar disrutando el momento. 6uando salieron de la ciudad
hacia el ?ólgota no los seguí. Ia"ía visto otras crucii#iones! pero ha"ía algo en
&es's que me ha"ía impresionado de una orma distinta. >o ha"ía pensado que
no podía ha"lar así cuando lo escuché en el 8emplo! pero al ver ahora que i"a a la
muerte! sus pala"ras me parecieron verdaderas. Nos volvimos a la casa.
=esde entonces muchas cosas han cam"iado. &osé se reveló como un seguidor
de &es's. ,ncluso ue él quien pidió el cuerpo para darle sepultura. >a no lo
admiten en el @anedrín. (unque hay otros escri"as que tam"ién están
acercándose a nosotros. 3l Pedro miedoso que vi esa noche dramática ahora se
ha vuelto un poderoso predicador! incluso ha realizado algunas curaciones que
han molestado al 6oncilio. >a lo han encarcelado más de una vez. > a un )oven
griego que nos ayuda"a! 3ste"an! lo apedrearon hasta matarlo. Pero nosotras
tenemos conianza! sa"emos que &es's resucitó y nos acompa;a.
( mí me reci"ieron muy "ien. 3stoy )unto con otras viudas! cola"orando con los
apóstoles en la tarea de hacer y repartir comida. (quí no nos piden orendas a los
más po"res! aunque todo el que tiene algo! voluntariamente lo trae y comparte.
Hiviendo en esta comunidad entendí de otra manera las pala"ras de &es's cuando
me vio depositar la orenda en el 8emplo. Lna vez! conversando con uno de los
discípulos de &es's le conté que yo era esa viuda que ha"ía puesto las 'ltimas
monedas en la ca)a de las orendas del 8emplo. Me e#plicó que &es's! como
algunos proetas antiguos! decía que ha"ía que tener misericordia! y no pedir
sacriicios. 7ue no es que se hu"iera eno)ado conmigo! sino que ha"ía visto en mí
una víctima de la arrogancia y avaricia de los que mane)a"an el 8emplo. =e cómo
ha"ían )ugado con la /ey de =ios para ponerla al servicio de su propia
conveniencia. 7ue las viudas de ,srael de"ían reci"ir su sustento de las orendas y
diezmos! y no ponerlas para mantener un culto que ya no agrada"a a =ios.
Poco a poco voy entendiendo. 6laro! tengo que cam"iar! ahora de vie)a! una
manera de pensar en la que ui ormada desde chica! y que tanto mal me hizoO 3l
8emplo con sus dierencias! con sus patios e#cluyentesO me ha"ía acostum"rado
a ello! a que eso era lo correcto. ( ver cómo el dinero era arrancado a los po"res
para adornar las casas donde viven unos pocos ricos. *Hendan lo que tienen y
denlo a los po"res+! ha"ía dicho &es's más de una vezO $/c <C!BBE <N!CC%. (quí
estamos tratando de que esto se pueda hacer realidad. Poco a poco me voy
poniendo del otro lado! del lado que los mismos agentes del 8emplo me pusieron!
entre los po"res. (quí se ve la orenda como lo que se comparte para dar vida! y
no como que uno tiene que poner lo que lo sustenta para *pagarle+ la vida a =ios.
Lna y otra vez los que estuvieron con &es's se;alan que él ha"la"a de compasión
y no de sacriicios. Hoy entendiendo que lo que pasó en la cruz ese día que aca"o
de contarles no ue un sacriicio! ue la consecuencia de una vida vivida en amor!
el resultado de una gran misericordia.
"ena#e$, %& años, ca$pesino de Cora'(n. A los pocos d(as de la
Crucifixión.
Reconstrucción del personaje.
3n ese caso ponemos en "oca de un ine#istente $o quizás sí% Menahem la visión
que podría tener un )oven campesino de ?alilea. 3l nom"re de =imas ha sido
provisto por la tradición so"re *el "uen ladrón+ cruciicado con &es's. Mi parárasis
de esos diálogos! así como de la intervención de los soldados romanos! muestran
una interpretación dierente de esa tradición. Procuramos rele)ar en estos
persona)es las tensiones que se vivían en el área rural del Norte! "a)o la
administración de Ierodes y el dominio romano. /a coniscación de campos y su
transormación en latiundios al modo romano! con e#plotación esclavista! se
realiza"a a través de mecanismos *legales+! por lo cual muchos campesinos
po"res perdieron sus peque;as parcelas amiliares! y otros las mantenían
precariamente rente a la triple e#acción impositiva $los impuestos romanos! los
tri"utos e#igidos por Ierodes y las orendas y diezmos del 8emplo%. @iguiendo
estudios recientes no apelamos a la denominación de celotes para los "andidos
rurales! porque entendemos que en época de &es's no se ha"ía conormado a'n
un partido de tales características! como se dará posteriormente en el GG. @e
trata"a mas "ien de grupos inarticulados! constituidos por aquellos campesinos
e#pulsados en los medios rurales! que se dedica"an al pilla)e! como lo rele)a en el
te#to lucano la pará"ola llamada *del 5uen @amaritano+. 3ran los emergentes de
los conlictos sociales! que tenían un grado de violencia inorgánica pero deinida y
creciente.
L"icar este persona)e en 6orazín ha sido inspirado por el lamento so"re 6orazín
en /c <:!CB. 3llo rele)a una situación que se dio unos a;os después! donde
aldeas que en alg'n momento reci"ieron la visita de &es's y a'n su impacto!
luego rechazaron al naciente movimiento cristiano. @i "ien cierta interpretación
posterior tiende a pensar que ese rechazo a los seguidores de &es's se de"e al
apego a las normas ariseas $o su continuidad en el )udaísmo ormativo%! mi
lectura de lo mismo es que estas aldeas se plegaron al movimiento de los celotes.
/uego! en la guerra! ueron destruidas! como ocurrió con muchas aldeas del norte
de ?alilea. 3l discurso apocalíptico de &es's! que Menahem y =imas no escuchan
Tver después el testimonio de 5arsa"ásT se;alaría que los cristianos no de"en
asumir esa guerra. Ie intentado rele)ar esa discusión en las dudas de Menahem y
de =imas. 8am"ién se muestran las reerencias de &es's al quie"re de la unidad
amiliar por su causa $/c <C!9B%.
3s imposi"le conocer! menos a'n reproducir en castellano! el modo de ha"lar de
lo que podía ser un )oven campesino de ?alilea. Ocasionalmente he incluido
algunas e#presiones que pretenden marcar el tono posi"le de este discurso! y de
paso se;alar algunas de las costum"res y sentimientos pensa"les dentro de ese
mundo vital. 3l testimonio a"ierto quiere mostrar que no todos los sectores
admitían el discurso de &es's! como lo de)a entrever el propio testimonio lucano
$p. e). en la llamada *pará"ola del sem"rador+! N!<2<9! esp. vv. <C2<A%. @us
ense;anzas provoca"an conlicto con los ariseos $minoritarios en el Norte de
?alilea%! pero tam"ién separaciones en el seno de los mismos sectores
campesinos po"res $/c <C!AD29B%.
La entrevista. Hala "ena#e$!

>o estuve cuando cruciicaron a &es's. 3n realidad! no estuve por &es's. 3s que
)unto a él cruciicaron a mi amigo =imas. 3l padre de =imas tenía un peque;o
campo al lado del nuestro! allá en 6orazín! en ?alilea. Por eso crecimos )untos! en
la misma aldea. Ml es dos a;os mayor que yo. 6uando el padre se enermó! unos
tres a;os atrás! comenzaron a endeudarse. Uinalmente murió en el invierno! hace
poco más de un a;o. 3l )ee de pu"licanos de la zona se quedó con su campo por
la deuda. /os hermanos de =imas ha"ían muerto siendo ni;os! y la madre
tam"ién ha"ía muerto en el 'ltimo parto. 3so pasa mucho en el campo. 3l cerdo
traidor que se quedó con su campo se llevó a la 'nica hermana que ha"ía
so"revivido! como sirvienta para su casa. =imas se quedó solo.
@olo! sin su tierra! Pqué i"a a hacerQ @e ue a las grutas para )untarse con otros
que tam"ién ha"ían perdido sus campos. Ia"ía amilias enteras allí. >o casi me
voy con ellos! pero mi madre llora"a que no uera! que no de)ara a la amilia! que
tenía que seguir ayudando en casa. Nosotros! por suerte! pudimos mantener
nuestro terreno! y por ahora lo que sacamos nos alcanza para so"revivir. (penas!
uno siempre se acuesta con ham"re. 3ntre los impuestos de esos perros romanos
y los tri"utos de Ierodes! mas los diezmos que los sacerdotes se llevan para el
8emplo! mas lo que hay que guardar como semilla! es poco lo que queda para
comer o para el trueque y conseguir algo en el mercado. Pero al menos todavía
tenemos la casa y el campo.
Nosotros sa"íamos quién era &es's. Ml ha"ía pasado por nuestra aldea poco
antes que =imas se uera. Por desgracia su padre ya ha"ía muerto! porque en
esos días que él estuvo ueron curados muchos enermos $/c <:!<B%. ,ncluso
estuvo en la reunión del sá"ado y ense;a"a con las pala"ras de los proetas. 3n
realidad &es's tenía muchos seguidores en ?alilea. /a gente de las aldeas lo
quería mucho! las multitudes lo seguían de una aldea a otra! le traían los enermos
para que los sanara! lo escucha"an cuando decía sus pará"olas. @e decía que
hacía muchos milagros! se hacían toda clase de comentarios. 6uentan! yo no lo vi!
que varias veces les dio de comer a sus seguidores. 3n algunas aldeas lo tenían
por un santo de =ios. Muchos pensa"an que era 3lías que ha"ía vuelto. (l
principio! en nuestra aldea hu"o varios que se entusiasmaron con sus
ense;anzas.
Pero no todos pensa"an igual. (lgunos preerían una persona más severa! como
&uan. =ecían que &es's se mezcla"a mucho con cualquiera. Ioy esta"a en la
aldea con los más po"res! y ma;ana comía en casa de un escri"a. &uan nunca
hu"iera hecho eso! los condena"a con pala"ras uertes. @e queda"a en el
desierto y les llama"a ví"oras. &uan se mostra"a como uno de los )ustos! no
tolera"a ninguna alta. Por eso lo metieron preso y lo mataron. Otros decían que
por el camino que ha"ía elegido &es's no se llega le)os! que él espera"a
demasiado en que =ios actuara. Nos decían que ha"ía que prepararse para una
guerra! que ha"ía que conseguirse espadas! que pronto vendrá un Mesías que
nos llevará a la victoria. 5ueno! Ld. sa"e! estamos hartos de esos sacerdotes
corruptos! esos impostores! y más hartos todavía de los perros invasores. (lgunos
pensa"an que &es's haría eso! se levantaría como un Mesías para devolver el
4eino a ,srael. Pero a mí no me parecía estar pensando en armar ning'n e)ército.
@i no! =imas lo hu"iera seguido! de seguro. > yo pro"a"lemente tam"ién! aunque
mi madre no quisiera.
Ia"ía otros que lo critica"an porque no guarda"a las normas de pureza. 3so
especialmente los que quieren quedar "ien con los escri"as de la ciudad. Pero
esos tampoco sirven. @on unos alsos! no sa"en lo que es la vida de los po"res.
Ia"lan de leyes que nadie puede cumplir. 3n eso &es's era dierente! el conocía
las cosas desde a"a)o! se ha"ía criado como nosotros.
3n 6orazín tuvo pocos seguidores. Mi madre ue una de ellas. Pero =imas no!
tenía el corazón ya muy duro! esta"a muy golpeado. Ml ya ha"ía elegido su
camino. No voy a decir que no escuchá"amos a &es's. /o veíamos sincero! tenía
autoridad. Pero no podíamos aceptar eso de *a cualquiera que tome lo que es
tuyo! no pidas que te lo devuelva+ $/c G!BD%. 3ra demasiado para =imas! que
aca"a"an de ro"arle su campo! su herencia! su 'nica hermana. *Mi ley va a ser la
venganza Tme ha"ía dicho. @i tengo que ro"ar para recuperar mi campo! ro"aré
como ellos me ro"aron! y si tengo que matar! los mataré. > si muero! en mi ley
moriré+. 7ue triste proecía so"re sí mismo! la de mi amigo =imas. =imas y sus
compa;eros pronto se unieron con otros desalo)ados como ellos y ormaron una
"anda. @e ueron al sur! a &udea! cerca de &ericó. >o ya no lo vi más hasta ahora.
>o vine a &erusalén poco antes de la Pascua. Hine con otra gente del pue"lo! para
traer mi orenda! pues dentro de poco me caso y tuve que pagar los ritos de
puriicación. @iempre trato de venir para la Pascua! es una gran iesta. (ntes venía
toda la amilia! pero ahora ya no podemos. Mi padre está vie)o y no puede hacer el
esuerzo y mis hermanos se quedaron tra"a)ando! es tiempo de sem"rar. 6uando
llegué al 8emplo vi que esta"a &es's! ense;ando. Noté que sus pala"ras ha"ían
cam"iado de cuando esta"a allá en ?alilea. (hora su discurso era más severo.
(cá los "andos esta"an más deinidos. /a gente del pue"lo! la multitud de los
peregrinos lo escucha"an. Pero los de &erusalén! especialmente los ariseos!
desconia"an y trata"an de conundirlo con preguntas para poder desprestigiarlo!
ponerlo en ridículo. No hay peor cosa para un proeta que quedarse sin respuesta.
Pero una y otra vez él les da"a vuelta las preguntas y los que queda"an sin
responder eran ellos. 3l pue"lo disruta"a de esto! y las autoridades se sentían
cada más eno)adas. Pero no le podían hacer nada por temor a que la multitud se
les re"elara.
Ln día lo vi a =imas. /o tenían preso y todos los mediodías lo saca"an a él y a
otro que yo no conocía para darles con el látigo y que todos lo vean. Me enteré lo
que pasó. 6on su "anda les caían a comerciantes solos! a alg'n uncionario que
tuviera una escolta peque;a! a las caravanas que transporta"an aceite! y cosas
como esas. Ln día una avanzada romana les tendió una trampa. /os
sorprendieron cuando salían al descu"ierto y les cayeron encima. Mataron a casi
todos! pero a =imas y al otro los tomaron vivos y los tra)eron a &erusalén para
matarlos acá. > todos los días los azota"an! los muy perros. 6omo sa"ían que en
esta echa vienen muchos peregrinos de ?alilea! querían e)ecutarlos en p'"lico
para que sirviera de escarmiento! para asustar a la gente. (llí ue que lo vi y lo
reconocí. No me atreví a acercarme. Ml se dio cuenta y miró para otro lado. 3s un
"uen amigo! no quiso comprometerme. Pero yo me sentí mal. Lno de esos
malditos usureros de &erusalén me di)o que eso le pasa"a porque se ha"ían
dedicado a ro"ar en el camino. Me lo comentó mirándome mal! me lo di)o como
una advertencia. /os tuvieron presos como <9 días! esperando que llegara Pilato.
Malditos perros! ya no se soportan más.
(sí que esta Pascua ue muy poco alegre para mí. Ia"ía llegado para este)ar y
contento porque me voy a casar y ahora veía a mi amigo de inancia preso y
azotado. 3l día de Pascua! cuando entré a la ciudad para ir al 8emplo para las
'ltimas ceremonias antes de volver a 6orazín! mi tristeza se completó. Hi que lo
lleva"an a =imas y a otros cargando cruces para matarlos. > mi sorpresa ue más
grande todavía cuando vi que uno de los otros era &es's. >o sa"ía que eso podía
pasar con =imas y con su compa;ero. Pero hasta ayer a la noche! poco antes de
la puesta del sol! ha"ía visto a &es's ense;ando en el 8emplo. /o ha"ía visto
retirarse para cele"rar la Pascua con su grupo de seguidores. ,ncluso a la noche!
donde acampá"amos cerca del Monte de los Olivos! me pareció ver a algunos de
su grupo. No supe qué pasó. P6ómo era que ahora lo lleva"an a cruciicarQ Ia"ía
mucha gente de los peregrinos gritando! las mu)eres llora"an. 8oda la ciudad
parecía al revés P3sto era la iesta! para esto ha"íamos venido a la ciudadQ
Muchos uimos hasta el lugar de la crucii#ión. (lgunos por curiosos! otros porque
les importa"a más qué pasa"a con &es's que la iesta del 8emplo. >o! por estar
con =imas! aunque sea de le)os. R7ué dolor ver clavar a mi amigo so"re esos
maderosS Mi pecho hervía de eno)o! de impotencia. Me acerqué lo más que pude.
Ln soldado me renó empu)ándome con el palo de la lanza. Me detuve. 3scuché
como los go"ernantes insulta"an a &es'sO *>a que eres un salvador! sálvate a ti
mismo+! le grita"an. *P=ónde está ahora el @anto de =iosQ! se "urla"an. /as
cosas que el pue"lo le ha"ía dicho con admiración unos días atrás! ahora ellos se
las repetían como "urla. 3ra la venganza por ha"erlos e#puesto y ridiculizado ante
el pue"lo. 3so no se lo i"an a perdonar nunca. /os soldados romanos se reían:
*Hamos! ahora! este es el 4ey de los &udíos+O 3sos perros se "urla"an de todos
nosotros. Mi odio crecía dentro de mí. 3n alg'n momento no voy a aguantar más!
este pue"lo no va a aguantar más y todos tomaremos el camino de =imasO
=imas me vio nuevamente. Movió la ca"eza! me hizo un gesto como diciéndome
*?racias por acompa;arme+. /eí la 'ltima resignación en sus o)os.
3l compa;ero de =imas di)o algo! no alcancé a escuchar. (lgo como que los
salvara a ellosO parecía decirle a &es's: *Mira para que te sirvió tu ense;anza del
amor al enemigo! ahí los tienes! qué vas a hacer con ellosO+. =e repente lo
escuché a =imas. 3n medio de los gritos lo escuché clarito! aunque su voz esta"a
de"ilitada. *Pero! Pestás con ellosQ Ono te das cuenta que ese es el )uego de los
poderosos que nos esclavizanO+! le di)o a su compa;ero. > continuó! como
ha"lándose a sí mismo! o quizás a mí: *(hhh! si yo le hu"iera escuchado me)or un
tiempo atrásO tendría que ha"erlo oído cuando ha"la"a de lo que es el verdadero
temor de =ios. (hora estamos muriendo en nuestra ley! como yo ha"ía dicho.
7uisimos pelear! peleamos y perdimos. (hora pagamos el precio. Pero él! Ppor
quéQO si es verdaderamente un &usto. 3sto muestra la verdadera in)usticia que
padecemos+. =e repente un 'ltimo destello de esperanza volvió a "rillar en sus
o)os! y le di)o a &es's: *(hora veo porque decías que el 'nico 4eino )usto es el
4eino de =ios. &es's! recí"eme contigo cuando vengas en ese reino+.
@eguramente =imas recordó esas historias que conta"an los a"uelos cuando se
reunían en la plaza de la aldea! los sá"ados. (llí conta"an de aquellos hermanos
de la época de los maca"eos que no ha"ían negado a =ios ni "a)o la peor tortura!
cuando está"amos "a)o los griegos. @e decía que i"an a resucitar cuando =ios
triunara. &es's seguramente tam"ién recordó esa historia! porque le contestó
*Ioy estarás conmigo en el paraíso+.
( los pocos minutos el cielo pareció oscurecerse! aunque a'n era temprano.
4ecordé el @almo *aunque pase por oscuro valle de muerte. t' estarás conmigo+O
Me quedé en silencio! con la ca"eza "a)a. =imas esta"a muy dé"il! tantos días
maltratado en la cárcel! azotado. Parecía ha"erse ya desmayado del dolor. 8enía
la ca"eza caída a un costado! la "oca a"ierta! aunque se nota"a todavía el
movimiento de respiración entrecortadaO esta"a muriendo. &es's tam"ién!
aunque a él no lo ha"ían maltratado durante tanto tiempo. /as voces de insulto se
ha"ían acallado un poco. ,nesperadamente se oyó un grito tremendo! proundo! de
los que llegan hasta el ondo de los huesos. 3ra &es'sO *PadreO+ clamó.
/evanté la vista. Pasaron unos segundos terri"lesO y luego agregó *Oen tus
manos encomiendo mi espíritu+. > murió.
3l soldado que esta"a al lado! el mismo que me ha"ía empu)ado con la lanza!
miró. *3ste era uno de los que ustedes llaman Vun )usto0+! me di)o! como si yo
tuviera algo que ver. 6omo si él tuviera el derecho a repetir lo que ha"ía dicho
=imas. No los aguanto a esos perros. =e"e ha"er visto mi cara de odio por que
me hizo se;as como para que retrocediera. /a mayoría de la gente comenzó a
irse! ca"iz"a)os! entristecidos! a"rumados. (lgunos se golpea"an el pecho! como
desesperados! decepcionados. RHaya PascuaS! pensé. Hi que =imas todavía se
sacudía con tem"lores! pero ya esta"a aca"ado! los o)os en "lanco. *7uiera =ios
que sea cierto! que hoy estará en el paraíso Tme di)e! solo así será posi"le la
)usticia de =ios+. *(diós! amigo+! susurré entre dientes. > yo tam"ién me ui. >a no
podía soportarlo más. (l irme me crucé con los amigos de &es's! que mira"an de
le)os. Ia"ía varias mu)eres de ?alilea que le ha"ían seguido hasta aquí. Pensé
que si mi madre hu"iera podido venir sería una de ellas. R7ué triste se va a poner
cuando le cuenteS
3so es lo que yo vi. Más no sé. 7uizás si se encuentra con alguno de sus
seguidores le pueda agregar algo. >o! como le di)e! en realidad vine por =imasO
R(lg'n día voy a vengar su muerteS 3sos malditos perrosO esos cerdos
traidoresO esos sacerdotes usureros! todo la misma "ostaO (unqueO qué le voy
a decirO no sé que pensar! qué me quiso decir =imas desde la cruzO 3sas
'ltimas pala"ras que tuvo con &es'sO me siguen sonando en la ca"ezaO no sé
que pensarO por ahora me vuelvo a 6orazínO veré si puedo cam"iar de ánimo
en el camino! me espera mi novia! hay que arreglar la "odaO ya veremosO
)arsa*s, +5 años, pescador de "a,dala, varios años después.
Reconstrucción del personaje

Ia"iendo e#plorado el mundo de los ha"itantes de &erusalén con (na! y el de un
)oven campesino galileo con Menahem! me parece necesario ampliar estos
testimonios con alguien del propio grupo de &es's. 3l nom"re nos lo provee el
relato de Iechos! que nos da la le#i"ilidad de reconocer en este &osé a un
seguidor de &es's desde la primera hora! aunque no integre el grupo de los =oce.
$Ich <!CB% (lgunos e#égetas sospechan que este sería el mismo &osé *5erna"é+
$Ich A!BG%! que /ucas! al tra"a)ar con uentes de segunda mano y poco conocedor
de la primera comunidad! ha conundido. Pero lo que relata el mismo li"ro de
Iechos so"re 5erna"é no nos invita a creer que podría ser del grupo original de
&es's en ?alilea.
3l so"renom"re *&usto+ daría a entender que se podría tratar de alguien que
provenía de los grupos de la piedad proética a los que ya hemos hecho alusión en
la *entrevista+ anterior. 3l hecho de que haya participado del "autismo de &uan
$Ich <!CC! el te#to es conuso en cuanto a lo que esto pueda signiicar y cómo ha
de traducirse% nos permitirá vincularlo con los antecedentes del "autizador. Por
eso depositamos en este persona)e una serie de características que lo u"ican
cercano a los grupos de la piedad popular del ,srael del tiempo de &es's! con
contornos apocalípticos y resonancias mesiánicas. 6leoas hu"iera sido otro "uen
candidato para esta entrevista.
Por estas características lo tomamos como un ha"itante de las orillas del lago de
?alilea. 3n él depositaremos una visión más cercana a la dinámica interna del
movimiento de &es's! y los sucesos que relata /ucas con una mirada *desde
adentro+. Para este persona)e usamos tam"ién más a"undantemente la segunda
o"ra lucana! Iechos! pues nos permite ver como el autor e#plica"a los sucesos de
la cruz desde la comunidad de &erusalén. 8am"ién nos puede servir de vehículo
para se;alar las propias incompresiones de la misión de &es's en el grupo
apostólico! seg'n quedan reveladas en las intervenciones lucanas del 4esucitado.
8rataré de evitar! aunque no creo que lo consiga! de incurrir en demasiados
*teologismos+ en la e#posición de este persona)e.
La entrevista. Hala )arsa*s!

3n realidad mi nom"re es &osé. 5arsa"ás es por reerencia a mi padre! @a"ás! el
ára"e! y me llaman así para distinguirme de otros &osé del grupo! por e)emplo! de
5erna"é. Mi hermano &udas tam"ién es de este caminoE él es uno de los que llevó
la carta a (ntioquía cuando hu"o que resolver las cosas relativas a los creyentes
gentiles $Ich <9!CC%. 6omo he tratado de seguir en mi vida las ense;anzas de los
proetas me llaman *&usto+! pero no soy el 'nico que viene de ese grupo. 3n alg'n
momento casi me incluyen entre el grupo de los doce! pero la suerte le tocó a
Matías. No me oendí. 6on &es's aprendí que el 'nico honor que uno tiene es el
de servir. &es's nos trata"a a todos por igual. >o tam"ién soy apóstol! pues yo
estuve entre aquellos que mandó de a dos a todas las ciudades y aldeas de los
alrededores $/c <:!<%.
>o vengo de una amilia de pescadores tam"ién. 6omo Pedro o varios de los
otros! aunque no de 6aperna'n sino de Magdala. @í! de donde viene tam"ién
María. >o estoy con &es's desde el comienzo! desde que se encontró con &uan.
Nosotros siempre í"amos a escucharlo a &uan! le ha"íamos pedido que nos
"autizara. 3n alg'n momento pensamos que &uan podía ser el Mesías esperado.
5ueno! esa es una larga historia! y si se la cuento toda no alcanza el tiempo. /e
diré lo que pasó cuando cruciicaron a &es's.
Ia"íamos llegado a &erusalén unos días antes de la iesta! )unto con otros
muchos peregrinos. Uue el inal de una larga )ornada cargada de distintos
momentos! ense;anzas! entrevistas de &es's! maniestaciones de su poder para
sanar y e#pulsar demonios. Muchos de los peregrinos reconocieron a &es's y
comenzaron a aclamarlo $/c <D.CN2AA%. Ml mismo no ue a)eno a esa e#presión del
pue"lo! ya que ha"ía preparado todo para entrar de una orma especial! montado
en un "orrico. 3sta"a emocionado. @e conmovió hasta las lágrimas al ver la
ciudad de &erusalén! y al mismo tiempo predi)o su ruina. /uego ue derecho al
8emplo para echar a los mercaderes. (llí se puso a ense;ar! y así lo hizo todos
los días siguientes.
6uando los uncionarios del 8emplo quisieron cuestionarlo! les contestó
)ustamente apelando a &uan $/c C:!<2N%. 3llos no lo querían a &uan tampoco!
aunque el pue"lo sí. &es's usó la memoria de &uan para mostrar una vez más por
donde corría la línea de separación! quién representa"a al verdadero pue"lo de
=ios! si los que hoy nos go"iernan! o el pue"lo sencillo que lo reconoce. 3s que
&uan ya ha"ía anunciado lo que podía ocurrir! y &es's ue a'n más le)os. Pero
ellos son sordos! no escuchan al pue"lo! solo tratan de mantener su poder
negociando con los romanos. Por eso &es's nunca pretendió el poder de ellos!
sino otro poder! el que viene de =ios y el pue"lo puede reconocer.
3so lo aprendimos durante la 'ltima cena. (lgunos piensan que solo estuvieron
los doce! pero &es's nos llama"a discípulos a muchos de sus seguidores. 3n un
momento! después de esa e#presión solemne y misteriosa que hizo! y que
nosotros hoy repetimos! so"re su entrega! con su pan y copa! di)o que entre
nosotros ha"ía un traidor. @e generó una discusión. Por un lado! quién sería el
traidor! y por el otro! quién sería el más grande $/c CC!CA2CF%. Parecía que al sa"er
que se acerca"a el momento más diícil! comenzaran a disputar los lugares y
)erarquías. No para acompa;ar a &es's en la lucha! sino para igurar y adquirir
prestigio. R7ué diícil nos resultaría entender lo que verdaderamente esta"a
pasandoS
(llí aprovechó &es's para ense;arnos so"re el sentido del poder: */os reyes se
hacen due;os de las cosas y los uncionarios que act'an con poder gustan que
además los llamen "eneactores. Pero entre Lds.! el mayor que act'e como el
más )oven! y el que go"ierna como el que sirve+. 6on un solo dicho a"olió las
)erarquías de edad y las dignidades de poder. ( la vez que mostró irónicamente
las prácticas de poder de los go"ernantes! nos dio un nuevo sentido so"re lo que
signiica poder como relación de amor! como anulación de las dierencias. No se
trata de imponerse a otros sino disponerse en igualdad a servir a los demás. 7ué
diícil resulta esto. 3ntre nosotros mismos! unos pocos a;os después de estas
cosas! ya van apareciendo nuevamente )erarquías y dierencias! "uscadores de
prestigio y títulos. /a misma pala"ra de *servidor+ $diakonos% se ha vuelto una
e#presión de dierencia. 3s que el sentido de orgullo y la "'squeda de prestigio
parece go"ernar todas nuestras relaciones! mientras que &es's decía que solo la
igualdad y el amor esta"lece esa otra relación que llamamos *4eino de =ios+.
@i nosotros no podíamos entenderlo! sí lo entendieron las autoridades del 8emplo
y los ariseos. Porque a través de sus pará"olas! las respuestas que les dio ante
sus preguntas tramposas y con algunas rases directas! les mostró que él no
acepta"a el poder de ellos y que =ios mismo los rechaza"a. =ios espera"a que
ellos compartieran el ruto de su vi;a! pero ellos quisieron guardarlo para sí $/c
C:!D2<D%. > por eso =ios destruiría todo lo que ellos representa"an. 3sta parte de
su mensa)e atraía a mucha gente! pues son muchos los que están cansados de
los a"usos de los sacerdotes! especialmente nuestros vecinos de ?alilea. /os
ariseos y los sacerdotes le manda"an espías para poder acusarlo ante los
romanos y condenarlo $C:!C:%.
Muchos! incluso nosotros! pensamos que inalmente &es's se pondría a la ca"eza
como ungido de =ios para recuperar el 4eino de ,srael $/c CA!C<E Ich <!G%. >a lo
ha"ía dicho &uan: *el hacha está puesta a la raíz de los ár"oles+. 8odo de"e
ocurrir pronto. /os dirigentes y los sacerdotes quisieron evitar que ello ocurriera.
@ería su principal motivo de "urla cuando lo cruciicaron. Pero &es's! como les
decía! tenía otra orma de ver las cosas! las mira"a "a)o otra luz. Por eso! cuando
ha"ló de la destrucción del 8emplo! que nosotros pensamos que sería su
momento de triuno! cuando =ios mismo se presentaría como lo hizo ante Moisés
o 3lías! en lugar de maniestaciones de poder nos previno de enga;os y
persecuciones. 3l testimonio de &es's ha"ía que darlo en medio de persecución!
en medio de traiciones! y aun a costa de la propia vida $/c C<!F2<D%. 3so es lo que
estamos viviendo ahora. > cuando se unieran tropas para rodear a &erusalén y
destruirla! no serían las nuestras! porque nos advirtió que no nos acerquemos a
ella! que vayamos a los montes $/c C<!C:2CA%. Por eso! ahora que va creciendo la
violencia y que muchos ha"lan de re"elarse contra los sacerdotes o contra el
romanos! nosotros no nos comprometemos con esas consignas. 4ecordamos que
&es's nos ense;ó que el 4eino es otra cosa! otra manera de entender nuestras
relaciones con los demás! algo que ya vive entre nosotros! porque él vive entre
nosotros! como acostum"ra a decir Pa"lo. =ios traerá su gloria de una orma
impensada! nos advirtieron los ángeles cuando &es's ascendió.
Pero eso lo entendimos después. &es's no e#plica"a estas cosas! decía que son
cosas que se hacen! no que se e#plican. 6uando mucho! lo decía por sus
pará"olas. Por eso la gran ense;anza ue la misma cruz. Ml podría ha"er dicho
todas estas cosas y nadie las recordaría si no uera porque las vivió él mismo
hasta lo 'ltimo! y porque =ios le levantó de los muertos. por eso ahora 4eina en
los cielos $Ich C!BC2BG%! y nosotros esperamos pronto la maniestación inal de
esa gloria. (sí lo vio nuestro hermano 3ste"an antes de que lo mataran $Ich F!992
9G%. No nos preparamos para una "atalla porque sa"emos que él ya la dio y
venció. (hora nos toca anunciar esta presencia y esperar que muestre toda su
gloria. Pero tam"ién como él lo hizo! no solo con pala"ras sino con hechos!
viviendo como él nos ense;ó! siguiendo este camino! e#presando en nuestros
cuerpos su )usticia y amor.
3n in! volviendo a las cosas como ocurrieron! de"emos reconocer con vergKenza
que sa"en más la gente de auera que nosotros mismos. Porque ninguno de
nosotros lo acompa;ó cuando lo arrestaron. =espués de aquella cena! ha"íamos
salido de &erusalén a nuestro campamento a pasar la noche! como siempre. &es's
nos pidió que nos mantuviéramos en oraciónE él mismo se retiró un poco para orar.
Pero yo me quedé dormido. Me despertó una tur"a que venía! con &udas a la
ca"eza. 7uisimos deenderlo. Lno sacó una espada y logró herir a uno de los
ayudantes del @umo @acerdote. >a nos disponíamos a pelear! cuando &es's
mismo nos di)o que no! y curó al que ha"ía sido herido. /es recriminó su co"ardía!
que salían de noche y armados. pero no opuso resistencia. @e lo llevaron.
Nosotros no supimos como reaccionar. 3l 'nico que lo siguió a la distancia ue
Pedro! pero después se aco"ardó tam"ién a la hora de deenderlo.
6uando inalmente nos atrevimos a acercarnos nuevamente a &erusalén! ya lo
esta"an cruciicando. Nos quedamos mirando a lo le)os. (hora lo recuerdo y me
avergKenzo. (quella gente del pue"lo que lo ha"ía seguido ue más iel que
nosotros mismos. Muchos se acerca"an y llora"an! se golpea"an el pecho! por lo
menos esta"an allí. Permanecían en silencio mientras los uncionarios lo
insulta"an o los soldados se "urla"an y repartían sus ropas . Nosotros mirá"amos
de le)os $/c CB!AD%. (lgunos dicen que en la 6ruz hizo una oración pidiendo al
Padre que perdonara a los magistrados que lo cruciica"an porque no sa"ían lo
que hacían! pero no sé si es cierto . 3n todo caso! si &es's hu"iera querido
perdonarlos! podría ha"erlo hecho! ya que perdonó los pecados de muchos. Pero!
desde la cruz! no les pudo perdonarE en todo caso! será el Padre el que )uzgará en
el )uicio inal y podrá o no perdonar este pecado. Porque ellos no sa"ían lo que
hacían! y tomar la vida de un )usto! mandar a matar a &es's por rencor y am"ición
sin sa"erlo! aumenta su pecado! no lo disminuye. Porque ellos se dicen que todo
lo sa"en! que son los sa"ios en las 3scrituras. @u orgullo aumenta su condena! no
la achica.
Uue un escri"a! mi tocayo &osé de (rimatea! el que mostró mayor cora)e! porque
ue el que pidió el cuerpo para sepultarlo. Nosotros no sa"íamos que él ya seguía
a &es's desde antes. Ml y su amilia son ahora parte del camino. Ln camino que
estamos aprendiendo a caminar de a poco. &es's nos ense;ó a leer las 3scrituras
de otra manera. ( descu"rirnos a nosotros mismos en ellas! descu"riéndolo a él.
Nuestra vecina María ue la primera en ver su sepulcro vacío. =espués uimos
muchos en ver a &es's resucitado. 8ras su 4esurrección nos quedamos en
&erusalén y él ue ense;ándonos acerca del 4eino de =ios! de una manera muy
distinta de cómo pensá"amos antes. 3l 4eino es un camino a seguir! una orma
de vivir. &es's desapareció de nuestra vista una ma;ana! pero sa"emos que
aunque no lo vimos más! volveremos a verlo un día. (hora tenemos la e#periencia
del 3spíritu que nos anima a seguir dando testimonio.
=espués de un tiempo nos volvimos a Magdala. 3stamos recorriendo las aldeas!
como él nos mandó! y nos encontramos con muchos que guardan la memoria de
&es's! recuerdan sus ense;anzas! nos cuentan de las curaciones y "ienes que
ue haciendo en cada lugar. Otros han ido a @amaria! y ya tam"ién hay muchos
gentiles que han aceptado a &es's! por causa de Pa"lo. 3sto tra)o ciertas
tensiones! es cierto! pero parece que ya vamos a resolverlo. 6omo le di)e! mi
hermano &udas estuvo en la reunión donde trataron estas cosas. /as gentes
humildes de todos lados van aceptando a &es's! conían en él! quieren caminar el
camino del 4eino. 6omo aquellos peregrinos que siguieron a &es's a la cruz
mientras nosotros nos manteníamos a distancia! nuevamente los más sencillos
son los que =ios eligió para avergonzar a los uertes! como dice Pa"lo.
Por supuesto! tendría mucho más que contar. No me canso de ha"lar de &es's.
3spero que cuando escri"a estas cosas haya muchos más que puedan seguir
este camino.
Néstor O. Míguez
5uenos (ires
Pascua de C::C
,@3=38
(rgentina

5i"liograía
4aymond 3. 5ro-n: The Death of the Messiah! C Hol.! =ou"leday! Ne- >or.! <DDA
4ichard &. 6assidy y Philip &. @charper $ed.% olititcal !ssues in Luke"#cts. Or"is
5oo.s! mary.noll! Ne- >or.! <DNB. 3sp.:
4ichard &. 6assidy: */u.e0s (udience! the 6hie Priests and the motive or &esus0
=eath+! pp. <AG2<GF.
3. &ane Hia: *(ccording to /u.e! 1ho puts &esus to =eathQ+! pp. <CC2<A9.
&ohn =. 6rossan: $ho %illed &esus' Iarper! @an Urancisco! <DD9.
4o"ert 6. 8annehill: The (arrative )nity of Luke"#ctas* # literary interpretation.
Holume <: the Gospel according to Luke* Uortress Press! Philadelphia! <DNG.
?. 8heissen! La sombra del Galileo. @ígueme! @alamanca! <DDF.
?. 8heissen y (nnette Merz: +l &es,s -ist.rico* Manual. @ígueme! @alamanca!
<DDD.
No entramos aquí en el de"ate acerca de la inluencia del relato marcano en la
redacción de /ucas! la incidencia de la uente de las logia $7%o las uentes
independientes de /ucas. @e encontrará un detallado resumen de ello en la o"ra
de 4. 5ro-n: The Death of the Messiah! Hol. <! =ou"leday! Ne- >or.! <DDA! pp.
GA2F9. (sumimos el hecho de que /c usa Mc y 7! lo hace con cierta
independencia de criterio! y que además cuenta con otros relatos y tradiciones
$orales u escritos% que le ayudan a matizar sus uentes.
Notar que en /ucas! a dierencia de los otros sinópticos! el pue"lo no participa de
los agravios al cruciicado. 3n &uan el tema de los insultos al cruciicado está
totalmente ausente.
3l sentido dudoso de esta rase proviene del hecho de que los me)ores
manuscritos no la incluyen. ( pesar de la importancia teológica que tomó después
en ciertas teologías! su ausencia en los te#tos más antiguos supone la e#istencia
de tradiciones mayoritarias que no incluyen la primera parte de CB!BA.