CARTA A LA CONAIE. por Dr.

Carlos Figueroa
Posted by lalineadefuego on mayo 19, 2014 · Dejar un
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CARTA A LA CONAIE
Ecuador, 18 de mayo de 2014
Resolución del V Congreso de la CONAIE
7. Solidaridad y respaldo irrestricto a los criminalizados por
la protesta social en zonas de conflicto como Javier Ramírez
de Intag para quien exigimos su inmediata libertad, y la
persecución a los hermanos Cléver Jiménez, Carlos Figueroa
y Fernando Villavicencio. Exigir respeto a las medidas
cautelares asignadas por la CIDH en favor de estos
compañeros.
Estimados hermanos de la CONAIE
Estimado hermano Jorge Herrera, Presidente de la CONAIE
Estimados hermanos del Consejo de Gobierno.
Presento mi saludo respetuoso y solidario a ustedes como los
nuevos dirigentes de la CONAIE y confirmo mi adhesión a las
resoluciones y orientaciones decididas en el V Congreso. En
particular, agradezco el apoyo solidario para exigir el cese de
la persecución contra nosotros y el respeto a las medidas
cautelares de la CIDH.
Las resoluciones tomadas marcan el rumbo no sólo del
movimiento indígena, sino de todas las organizaciones y
movimientos sociales, de independencia ante los gobiernos de
turno, de alianza y unidad para luchar por la transformación
social y de movilización por la vida.
Presento mi saludo respetuoso y mi agradecimiento al Pueblo
de Sarayacu que nos ha acogido por el principio de defensa de
la vida, por la exigencia del respeto a las medidas cautelares
de la CIDH.
Ante el autoritarismo de Rafael Correa y de Alianza País, ante
las resoluciones de una “justicia” dependiente, Cléver,
Fernando y mi persona, decidimos refugiarnos en la
solidaridad del pueblo Sarayacu.
¿Por qué lo hicimos? Porque nos dimos cuenta que había un
pueblo digno, referente de la lucha anti extractivista y de la
construcción del Estado plurinacional. Cómo no íbamos a
darnos cuenta del nivel de conciencia, dignidad y lucha
solidaria con la humanidad concentrada en una sola
comunidad, un pueblo con una larga lucha contra las
compañías petroleras y que tuvo que soportar, de forma
pacífica pero activa, la agresión militar y política del Estado
ecuatoriano que decidió afectar el territorio de la comunidad
para entregarlo a las transnacionales, sin consulta previa ni
respeto a la vida de la comunidad y de la Madre Tierra.
La lucha consciente tuvo su recompensa y feliz término con la
sentencia a favor del pueblo de Sarayaku por parte de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos, dictada el 27 de junio
del 2012, en donde se dispone el respeto y la reparación al
derecho a la consulta previa y a la propiedad comunal del
territorio del pueblo Sarayacu.
Cómo no ir a un pueblo cuyos dirigentes han sido referentes
nacionales de dignidad como Marlon Santi, Patricia Gualinga,
José Gualiga, Franco Viteri y muchos compañeros con un
nivel de conciencia enorme, pero sobre todo insobornables y
con una voluntad inquebrantable de todo un pueblo a pesar de
cualquier gobierno en el poder. Entonces, estábamos seguros
en un pueblo que no hipoteca sus convicciones ni por
amenazas y peor por dádivas; seguros, en un pueblo que no se
vendería por un cargo público o una embajada, migajas que
han corrompido a algunos dirigentes sociales.
Pero más allá de nuestra protección, esta experiencia sirvió
para saber que hay cosas escritas con mucha lírica en la
Constitución, pero que al momento de poner en práctica,
como el Estado plurinacional o las resoluciones del derecho
internacional, se acaba la poesía y entra la realidad cruel del
estado central y controlador.
Hoy sabemos, en lo concreto, que el discurso de Correa y de
Alianza País sobre el Estado plurinacional o sobre el sumak
kawsay solo es una quimera, una maniobra para legitimar un
poder autoritario; siguen pensado como los antiguos
conquistadores; sabemos que los derechos de los pueblos
ancestrales están por debajo de los intereses de las
transnacionales, y que tristemente habrá traidores, negociantes
e inconsecuentes con sus pueblos que corren tras un sueldo o
un puesto de funcionario público, para cantar loas al régimen
de turno.
Como dice irónicamente Cléver, gracias, Señor Presidente,
por darnos la oportunidad de volver a aprender de la selva, de
la comunidad; y yo añado, personalmente, por darme la
oportunidad de descubrir el poder de la comunidad-
humanidad y de la naturaleza-Pachamama, por darme la
oportunidad de saber que mi vocación médica es una vocación
de servicio, una forma de sentirme parte de la comunidad.
Hermanos, ustedes saben cómo empezó la historia de la
persecución contra Cléver, Fernando y contra mi persona.
A raíz del 30S, recogiendo el clamor y las dudas de muchos
sectores sociales y ciudadanos, presentamos un pedido a la
Fiscalía para que abra una investigación sobre las
responsabilidades del Presidente Correa en este grave
acontecimiento, en particular, pedimos que se averigüe quién
ordenó disparar contra un Hospital, en contra de disposiciones
del derecho internacional.
A la distancia, reconozco que cometimos dos errores: confiar
en la “democracia”, en la independencia de la justicia, para
poder esclarecer los hechos; y en ese momento actuamos con
el nivel de información que teníamos, no nos dábamos cuenta
del alcance y significación del 30S, como un hecho que abre
no sólo el comportamiento individual de Correa, sino el
carácter del régimen. Particularmente yo, como médico, actué
en defensa de una casa de salud, del personal médico, de los
pacientes, colocados en medio de un enfrentamiento bélico.
Aunque en realidad el problema no empezó allí, pues Cléver
Jiménez, como Asambleísta, con la asesoría de Fernando
Villavicencio, venía realizando una ejemplar labor de
fiscalización del Gobierno y de denuncia de la corrupción. Al
poder le estorbaba esa lucha. Seguramente también le
molestaba que yo acompañe la lucha de los médicos por sus
derechos y luego la resistencia ante la política represiva contra
la práctica médica en el COIP.
Nosotros somos militantes del Movimiento Pachakutik, y el
Presidente no podía aceptar que exista un movimiento político
independiente que represente los intereses, los anhelos, los
sueños de los pueblos indígenas, de los movimientos sociales
y de los ciudadanos y ciudadanas comprometidos con la
transformación social.
Rafael Correa, basado en un gran aparato propagandístico y
en el control de la justicia, ha desarrollado una larga estrategia
para silenciar los hechos e imponer su visión sobre los
acontecimientos del 30S. Yo seguiré esperando que algún día
la historia pueda esclarecer qué mismo pasó y cuáles son los
responsables de la muerte de cinco ciudadanos ecuatorianos,
que ahora ya están olvidados.
Haré un breve resumen de nuestro caso, debido a que
compañeros e incluso legisladores y abogados no saben lo que
pasa con nosotros, y hay un linchamiento mediático oficial
para presentarnos como delincuentes y como prófugos de la
justicia.
1.- La demanda de la verdad sobre el 30S fue convertida por
Correa, el individuo-presidente, en delito, en calumnia. Montó
un doble juicio, con total ausencia de un justo y debido
proceso; peor aún, un juicio para poder presentar los
documentos probatorios de nuestra denuncia. Por eso no
pudimos presentar pruebas como los documentos reservados
del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y de la Policía
(GIR y GOE).
2.- La actuación parcializada del Fiscal Chiriboga y de los
jueces de la Corte Nacional de Justicia le llevó a proceder en
contra de artículos expresos del Código Penal. Por ejemplo no
podían juzgarnos con el artículo 494 porque el mismo exige
que la denuncia haya sido probada en un JUICIO y este nunca
existió. Es decir no hay el tipo penal.
3.- No se levantó la inmunidad del asambleísta Cléver
Jiménez, porque cuando iniciaron el proceso Alianza País no
tenía los votos suficientes en la Asamblea y después era
demasiado tarde.
4.- Agotamos todas las instancias jurídicas nacionales, pero no
había espacio para nuestra defensa. La persecución contra
nosotros formaba parte de una política de criminalización de
las luchas sociales.
5.- Ante la falta de garantías y el abuso de la justicia
ecuatoriana, solicitamos que actúe la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que, luego de
analizar y verificar que en nuestro país no hemos tenido las
garantías de un debido proceso, justicia imparcial e
independiente, nos concede las medidas cautelares; las
mismas que no son discrecionales u opcionales como dicen el
gobierno de Correa y los poderes bajo su control.
6. El 24 de marzo del 2014 se dictó la orden de prisión en
contra del Asambleísta por Pachakutik, Cléver Jiménez; el
periodista y asesor parlamentario, Fernando Villavicencio y
quien suscribe, Carlos Figueroa, médico y cirujano.
7. Las medidas cautelares de la CIDH suspenden la sentencia
de la justicia ecuatoriana; pero conocedores del irrespeto de
que hace gala este gobierno, los imputados en este caso
preferimos el estar a buen recaudo y elegimos el asilarnos en
la comunidad del Pueblo Originario Kichwa de Sarayaku. No
se trata de una resolución de los dirigentes, como dice el
Presidente Correa; eso es faltar no sólo a la verdad, sino al
respeto a un pueblo que es un ejemplo de cómo debe
practicarse una verdadera democracia. Fui testigo de la
resolución de toda la comunidad, después de informes y
argumentaciones, para darnos protección en defensa del
derecho a la vida y para exigir que el Gobierno respete las
medidas cautelares dictadas por la CIDH.
Y entonces apareció otra dimensión del problema. Ya no era
sólo la persecución a los tres sentenciados injustamente, sino
que el ataque se dirigió en contra del pueblo de Sarayacu,
repitiendo las viejas acusaciones de atentar contra la
integridad nacional y pretender “crear un Estado dentro de
otro Estado”, de tener grupos paramilitares. Qué triste ver a un
Presidente y su aparato de propaganda mentir para buscar la
intervención represiva de las Fuerzas Armadas.
Hoy, también sabemos que al sentirse acorralado, Correa
corrió a refugiarse en las armas de los cuarteles para pedir la
intervención en Sarayaku. Al no tener la obsecuencia de los
militares, el jueves 16 de mayo han aprobado en la Asamblea
el uso discrecional de las FF.AA., es decir las Fuerzas de las
armas a voluntad del presidente. Por eso decidimos movernos
a otros sitios, para no dar la oportunidad a la represión del
Gobierno contra el pueblo de Sarayacu; la Amazonía es
amplia y acogedora.
La prepotencia del régimen le llevó a intentar la división y la
cooptación de la CONAIE. Pero ha chocado con la conciencia
de una organización que ha resuelto: “2. Mantener nuestra
independencia política frente a los gobiernos de turno,
construyendo alianzas con las organizaciones y movimientos
sociales afines que luchan por la transformación social a nivel
nacional e internacional.”
Cada vez es más evidente que nos encontramos frente a una
dictadura disfrazada de democracia con todos los poderes
funcionando bajo el control de una sola persona que pretende
perennizarse en el poder y que no permitirá oposición ni
antiextractivista ni antiminera, ni la defensa de los derechos a
la dignidad y a la vida; y que buscará imponer su voluntad con
la cárcel o con los fusiles.
Es la presencia de un gobierno autoritario y dictatorial que no
cumple con las leyes internacionales que pretende burlarse de
la justicia internacional, en este caso, de la CIDH, a la que
incluso el mismo gobierno de Correa acudió para salvar de la
pena de muerte a un ciudadano ecuatoriano en EE.UU.
medida que fue acatada por ese país. Pero aún más, que no
cumple la propia Constitución del país, que le estorba la
declaración del Estado ecuatoriano como plurinacional, así
como le estorba la prohibición de los transgénicos.
Tenemos un gobierno corrupto que está desangrando a nuestro
país, se está consumiendo el petróleo al precio más alto de
toda la historia y nos dejará endeudados en varias
generaciones y pretende convertir al país en un desierto lleno
de huecos mineros y torres petroleras.
Estoy consciente que la lucha es difícil, pero sé que no
estamos solos, que formamos parte de miles de hombres y
mujeres, pueblos, organizaciones y movimientos sociales, que
no estamos dispuestos a renunciar a un Ecuador incluyente,
democrático, pacífico, justo. La voz de la CONAIE ratifica
esta convicción.
Con respeto, agradecimiento y compromiso,
Dr. Carlos Figueroa.
TOMADO DE: http://lalineadefuego.info/2014/05/19/carta-a-
la-conaie-por-dr-carlos-figueroa/
A las 14:10 p.m. el miércoles 21 de mayo de 2014

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