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INSTITUTO NACIONAL DE CIENCIAS

PENALES


CRIMINOLOGÍA Y POLÍTICA CRIMINAL

MATERIA: INTRODUCCIÓN AL DERECHO
PENAL


ARTÍCULO 11 DEL CÓDIGO PENAL DL
DISTRITO FEDERAL: MOMENTO Y LUGAR


ALUMNA: REBECA VALDÉS VILLALVAZO




Artículo 11 Momento y lugar del delito

El Artículo 11 del Código Penal para el Distrito Federal, nos dice: “el momento y el
lugar de realización del delito son aquellos en que se concretan los elementos de
su descripción legal”.
Es de trascendencia para cualquier estudioso del Derecho, determinar de
forma clara cuales son las áreas a las que va dirigido el mandato del Estado, para
ser obedecido por los que, como personas, integran la población del mismo y
tener bien delimitado el espacio y el tiempo, para saber a plenitud el lugar y la
época en que una ley está vigente y, por lo tanto, debe ser aplicada.
Así mismo, es importante determinar la exactitud del momento y el lugar
del delito o bien del lugar y tiempo en que este se comete. Esto nos permitirá
solucionar cualquier duda que se tenga en torno a la aplicación de la ley penal en
cuanto al ámbito espacial y temporal. Para entender si una conducta o hecho ha
tenido lugar en el territorio de la aplicación de la ley y a qué tribunal corresponde
conocer del hecho o bien saber si esa conducta o hecho tienen un carácter
delictivo, porque en ese lugar en específico se está contemplado como tal, es
decir, saber si esa conducta o hecho típico son o no punibles
1
, deben calificarse
de antijurídicos o culpables.
Por ejemplo cómo podemos saber a qué tribunal corresponde conocer de
un caso en el que un sujeto A es atropellado por un sujeto B en el Estado de
México y el sujeto B recoge al sujeto A para llevarlo a un hospital y en el trayecto
el sujeto A muere dentro del territorio del Distrito Federal. Si queremos responder
¿cuándo se ha consumado el homicidio? y ¿en qué lugar se ha consumado el
hecho delictivo? Para poder contestar debemos basarnos en el Artículo 11 del
Código Penal para el distrito Federal.
El problema del tiempo de cometido el delito se aborda de diferente manera
por los penalistas; unos lo estudian desde la perspectiva de validez temporal la ley

1
Pavón, Vasconcelos, Francisco, Derecho penal mexicano. Parte general, 21° ed., México,
Porrúa, 2010, pág. 238.

penal y otros se enfocan en la conducta. Respecto al lugar del delito unos lo
incluyen en la validez espacial de la ley penal y otros desde la conducta.

Hay dos puntos de vista para resolver el problema correspondiente al
tiempo y lugar del delito; el unitario, en el que se aplican teorías existentes tanto al
tiempo como al lugar (momento y lugar) en que se comete un delito; partidario de
este punto es Jiménez de Asúa, que dice: “Al comenzar un estudio de las
cuestiones atinentes al lugar, ratificamos nuestro parecer proclamando como
decisiva la manifestación de voluntad no solo en cuanto al espacio en que ha de
estimarse ejecutado el acto, sino también, en lo que respecta al tiempo,
estableciendo un criterio uniforme para ambas tesis de lugar y tiempo”. El segundo
punto de vista en las que separan el estudio del tiempo y el lugar de cometido el
delito, apoyado por Bettiol, quien sostiene que “las cuestiones son diferentes por
que una concierne a la sucesión de leyes penales en el ámbito del Estado y la otra
por el contrario, a la aplicación de las leyes penales cuando un hecho ha sido
perpetrado en parte también en el extranjero
2
” Porte Petit, considera que deben
estudiarse conjuntamente los problemas de tiempo y lugar de cometido el delito
bajo los mismos criterios.
Las teorías para resolver el tiempo y lugar de de los delitos por acción son:
a) De la actividad o de la residencia, que considera que el delito se comete en el
momento en que se realiza la actividad o movimiento corporal, independiente del
resultado. En esta teoría no se vulnera el principio de legalidad o de reserva, no
hay delito sin tipo. Queda a salvo este principio, porque aceptando la teoría del
resultado, las conductas realizadas anteriormente al resultado y no tipificadas en
el lapso anterior a la conducta, serían sancionadas y equivaldría a establecer que
hay delitos sin ley penal por que esta no existía antes de la realización de la
actividad o inactividad.
b) La teoría del resultado, considera como cometido el delito, precisamente el
momento en el que se realiza y no en el que se lleva a cabo la actividad o
movimiento corporal. Esta teoría se objeta con relación a:

2
Bettiol, Giuseppe, Diritto Penale, 5ª ed., Palermo, G. Priulla, 1962, pág. 707.

1.- Los delitos de simple conducta o formales, porque estos no producen un
resultado material, es decir, una mutación del mundo exterior.
2.- La tentativa acabada o inacabada, ya que en ellas no se llega a producir un
resultado.
3.- Los delitos productores de varios resultados, habida cuenta, de que se
originará un conflicto en orden de jurisdicción.
4.- Que se viola el principio de nullum crimen sine legere, porque en el momento
en que se realizo la conducta, el hecho producido no era catalogado como delito.

c) La teoría unitaria o de la ubicuidad, que también es llamada de conjunto o
mixta, que pretende resolver la cuestión afirmando que el delito se comete tanto
en el lugar y tiempo en los que ha tenido verificativo la actividad, sea en forma
total o parcial, como en los que se produce el resultado. Con esto se intenta
resolver todos los problemas derivados del tiempo y del lugar, de la comisión del
delito, tales como ley aplicable, competencia y jurisdiccional, prescripción, etc.
Atendiendo no al total desarrollo de las características típicas de del hecho sino a
una o varias de ellas.
Reconociendo que no es posible, adoptar una posición general, uniforme
para todos los casos, que sólo es posible presentar soluciones para los distintos
problemas en concretos, esta teoría, la unitaria, mixta, de conjunto o de ubicuidad,
para precisar el tiempo y el lugar de la comisión del delito, nos permite adoptar un
criterio ambivalente, respecto a la actividad y el resultado, que tiene aplicación en
el artículo 11 del Código Penal del Distrito Federal.
d) La teoría de resultado intermedio o resultado intermediario más próximo, esta
teoría constituye una variedad de la teoría del resultado, importándole el lugar y el
tiempo del efecto antijurídico más próximo propuesto por la acción.
Existen ocasiones en las que no hay una coincidencia entre el lugar y el
tiempo en donde se realiza la conducta y aquellos en los cuales se produce el
resultado; esto es una muestra de la importancia que tiene el saber con exactitud
el cuándo y dónde (momento y lugar) ha tenido verificación el hecho delictuoso, es
decir, que lugar y momento se considerarán como aquellos en los que se ha

concretado los elementos de su descripción legal como lo marca el Articulo 11.
Esto se encuentra directamente relacionado con los ámbitos espacial y temporal.
La validez espacial y temporal están íntimamente ligadas al momento y lugar de la
realización de los delitos.
¿Por qué es importante conocer el momento y lugar en que se concreta un
hecho?
Es importante conocer el lugar para saber con certeza si se puede
considerar que ese hecho es o no punible en ese territorio y saber si la ley penal le
da obligatoriedad; así mismo, es importante establecer la competencia de los
tribunales; es decir, a quien le toca conocer de ese delito, a un estado o a otro, y
que código penal se considerará, si el de uno u otro estado. En cuanto al tiempo,
para determinar si una ley es aplicable o no en cuanto a su vigencia, es decir, si
ese hecho delictivo se puede o no considerar delito, de acuerdo con el momento
en que se cometió, si está vigente la ley que lo considera delito o no, dependerá
su aplicabilidad. También, es necesario saber el tiempo en que se ha cometido un
delito, para poder fundamentar la antijuricidad, imputabilidad y culpabilidad de la
conducta o hecho realizado; y finalmente, para poder aclarar si opera o no la
prescripción de la acción penal.

En razón del tiempo
De acuerdo a la teoría de la actividad, es determinante la acción ejecutada,
en otras palabras, lo que interesa es el movimiento corporal que exterioriza la
voluntad criminal. Esta teoría nos permite manifestar la validez temporal de la ley
penal. Para poder precisar el tiempo del a comisión del delito, hay que aclarar la
“total acción” respecto a la punibilidad de la misma.
La determinación de la imputabilidad y de la culpabilidad debe hacerse en
referencia al momento en el cual el sujeto ha realizado su actividad.
Para Porte Pettit, el estudio de la validez temporal origina el problema de la
retroactividad, la irretroactividad
3
o la ultractividad o la no ultractividad de la ley

3
Porte, Petit, Candaudap, Celestino, C. Apuntamientos de la parte general del
derecho penal1, 21ª ed., México, Porrúa, 2007, pág. 155.

penal. También nos dice que la ley penal tiene una vida determinada, como se ha
comentado en clase este concepto hace referencia al nacimiento de la ley (cuando
entra en vigor o vigencia en el Diario Oficial de la Federación) y a su muerte, es
decir, al momento de su abrogación o derogación. Por ello, la ley tiene vigor y rige
hacia el futuro, esto hace que la ley no tenga vigor hacia atrás, a menos que sea
favorable, o sea, la ley tiene vigencia por un lapso determinado y deja de tenerla
cuando otra ley aparece ocupando su lugar dando lugar a una sucesión de leyes
penales, ya que una ley sucede a la otra, la transcurre en tiempo.
Para poder entender los principios rigen a la sucesión de leyes o normas
penales, se mencionan las hipótesis que pueden presentarse en la anteriormente
señalada sucesión. Existen dos posiciones:
a) La que sostiene que los principios que gobiernan la sucesión de normas o
leyes son el número de dos: retroactividad o irretroactividad.
b) La otra, se inclina por la existencia de los principios de la irretroactividad y
de la no ultractividad, como rectores de la misma sucesión.
Por lo tanto la conclusión de Porte Petit nos dice” El problema de la
aplicación de la ley penal en relación al tiempo, debe regirse por una parte, con
los principios de la no retroactividad en la ley penal, a no ser que fueren
favorables, y por la otra, con el principio de la no ultractividad”.
Existen tres casos posibles en la sucesión de de las leyes o normas
penales:
I. Cuando una ley crea un tipo, no establecido por la ley anterior (Welzel nos dice
que el tipo es la materia de la prohibición de las disposiciones penales; que es la
descripción objetiva de la materia de la conducta prohibida que ha de realizarse
con especial cuidado en el derecho penal).
II. Cuando suprime un tipo que la ley anterior regulaba.
III. Cuando una ley modifica a otra ley; en este último caso: a) respecto a la parte
general; b) con relación al tipo; c) A la pena señalada en el tipo en particular.
De la creación de un tipo; podemos decir, que hace referencia a los casos
en los que la ley penal engendra o crea un tipo que antes no estaba considerado
como tal, un ejemplo podría ser el “feminicidio” que no existía en el Código Penal

Federal. Es un hecho que esta nueva norma no se aplica a la conducta o hecho
realizado con anterioridad a la misma, actuando así el principio de la
irretroactividad teniendo así pleno vigor el dogma “nullum crimen sine lege” ya que
de otra forma, si no se admite el principio de la irretroactividad de la ley se
invalidaría este principio de que no hay tipo penal sin ley penal.
Este dogma está fundamentado en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, en el Capítulo I, Artículo 14 nos indica: “a ninguna ley se dará
efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna; nadie podrá ser privado de la
libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio
seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con
anterioridad al hecho”. Es decir que si en el momento o con anterioridad de la
conducta no existía la ley penal que los considerara delito, entonces no debe
aplicarse la nueva ley, porque entonces se le darían efectos retroactivos, o sea,
que se le aplicaría una ley con relación a una conducta anterior, en cuyo momento
no existía la figura delictiva, y como se ha mencionado anteriormente, que no hay
delito sin ley; y en el tiempo en el que se realizo dicha conducta no existía ese
delito, rige entonces el principio: tempus regit actum.
¿Cómo se aplica este principio respecto a los delitos instantáneos,
continuados y permanentes?
Porte Petit nos dice: “En el caso del delito instantáneo, si una ley crea un
tipo que no estaba establecido en la ley anterior, la nueva ley no puede incluir esa
conducta, ya que su consumación es instantánea y fue anterior a ella, si lo hiciera,
sería retroactiva”. Que pasaría en el caso de los delitos instantáneos con efectos
permanentes; pues de igual forma no aplicaría, aún cuando se tratara de la
permanencia de los efectos de un delito instantáneo, ya que el hecho no es
punible, porque la ley anterior no castigaba la acción o la omisión que ahora
constituye un delito, mientras la nueva reprime el hecho mismo y no las inherentes
consecuencias del mismo.
En el caso de los delitos permanentes, puede ser que la conducta o hecho
no esté tipificado, no obstante, puede ser aplicable a la consumación que perdura,

la nueva ley, porque la consumación coincide con la nueva ley, y solo se
consideraría la consumación contemporánea en cuanto a la aplicación de la nueva
ley. Por ejemplo, una persona falsifica billetes desde hace 10 meses, en el
supuesto de que hace diez meses no estuviera contemplado en el código pena, el
tipo penal de falsificación, y a partir de hoy sí, es decir, entrara en vigor el día de
hoy, aunque el delito de falsificación inició hace diez meses, su consumación se
ha prolongado en el tiempo, y por lo tanto si hoy entra en vigor el tipo penal
falsificación, entonces sí se consideraría delito la falsificación, sin importar que el
delito inicio hace diez meses, porque sus efectos se están consumando cuando
entra en vigor el nuevo tipo penal de nuestro ejemplo. Lo anterior indica entonces,
que cuando se trata de conductas o hechos cuya consumación es permanente, la
nueva ley no se debe aplicar con relación a esas conductas, sino a las que son
contemporáneas a esta nueva ley.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha establecido que si “los actos
que constituyen un delito continuado, se prolongaron hasta la vigencia del Nuevo
Código Penal, entonces este era la ley expedida con anterioridad a estos hechos,
y al violar sus preceptos se colocó el infractor en la situación del delincuente,
conforme a sus prevenciones, por la que si la acción penal fue ejercitada dentro de
su vigencia, tuvo que ser con sujeción al mismo, y tal cosa no constituye
aplicación retroactiva, de una ley
4
”.
En cuanto al delito continuado, pude pasar que se hayan realizado
conductas (antes de la nueva ley), continuándose la realización de estas hasta la
vigencia de la nueva ley, entonces se deben aplicar ésta con relación a estas
últimas, esto es, que cuando se trate de conductas anteriores, cuya consumación
es discontinuada, la nueva ley no se aplicará con respecto a esas conductas, sino
en cuanto a las que son contemporáneas a la nueva ley.
En lo referente al Tipo Suprimido o ley abolitiva, se presenta la hipótesis de
delito suprimido o ley abolitiva. Esta hipótesis nos indica que cuando se suprime
del catálogo de delitos, al que se consideraba como tal en la ley anterior, se aplica
el principio de la retroactividad de la ley penal; es decir, que si un hecho no es

4
Semanario Judicial de la Federación, XXXV, págs. 59-60.

considerado delito en la ley posterior, no puede ser castigado en base a la ley
antecedente, porque ésta no es ultarctiva (es decir que no se trata de una ley que
en su aplicación retroactiva proporcionara un beneficio a la persona).
Cuando se dé el caso de que esté pendiente el proceso o se haya dictado
sentencia, condenatoria, causando ejecutoria, la Suprema Corte de Justicia de la
Nación establece que “cuando una ley viene a establecer que determinado hecho
que antes era considerado delictuoso, deja de tener ese carácter, a los
procesados por dicho hecho, se les debe poner en libertad inmediatamente
5
”, o
sea que si el día de hoy se despenalizara el robo, todas las personas que están
cumpliendo sentencia por ese delito deberían quedar en libertad de manera
inmediata. Esto en base también a las garantías que establece el artículo 16
constitucional, que indica que no se debe mantener preso por un hecho
determinado que ha dejado de ser delito, y que por lo tanto no merece sanción
alguna ni mucho menos pena corporal, o de lo contrario se incurriría en una
violación a las garantías, ya que si no hay conducta que empatar con el código
penal, no podemos hablar de delito y sin delito no hay castigo o pena.
Concerniente a las modificaciones en la nueva ley respecto a la Parte
General, en lo que respecta a la descripción del tipo, o a la pena señalada, en el
tipo en particular. Aquí de lo que se habla no es de la creación de un nuevo tipo ni
de su derogación, sino de las modificaciones en relación a la parte General; ya
sea agravando o atenuando al tipo o agravando, atenuando o trocando a la pena.
En cuanto a las modificaciones pueden presentarse dos casos:
a) La ley modificativa es más benigna o
b) La ley modificativa es más gravosa,
Si el delito es instantáneo puede darse el caso de que el la conducta se
realice cuando la vigencia sea más grave (antes de la ley más benigna) o por el
contrario que se realice cuando la vigencia sea más benigna (anterior a la más
grave); entonces en el primer caso, lo que aplicaría sería la ley más benigna y en
el segundo caso también aplicaría esta ley no vigente, porque se trata de la más
benéfica para el delincuente.

5
Seminario Judicial de la Federación, XXXVII, pág. 2290.

Para los delitos continuados, en el caso a), cuando la nueva ley modificativa
es más benigna, se pueden dar los siguientes casos:
1.- Que el delito continuado se termine antes que nazca la nueva ley.
2.- Que bajo la ley más grave se realicen varias conductas y respecto a la nueva,
una conducta, y entonces seguimos estando frente a un delito continuado,
coincidiendo, la última y única conducta bajo el imperio de la nueva ley.
3.- Que se realicen varias conductas bajo el imperio de la ley más grave y varias
bajo la ley más benigna.
En todas estas hipótesis la que regiría sería la ley más benigna, en el caso
2, cuando la nueva ley es más grave, pueden suceder estas otras hipótesis:
I. Que el delito continuado se termine antes que nazca la nueva ley, aquí no
habría problema alguno, pues se aplicaría la ley benigna durante la cual se
realizaron las conductas, de otra forma, si se considerara la ley más grave
estaríamos aplicando retroactivamente la ley.
II. Que bajo la ley más benigna se realicen varias conductas y respecto a la
nueva, una conducta, a la sazón, seguimos encontrándonos frente a un delito
continuado, coincidiendo la última y única conducta bajo el imperio de la nueva
ley; en este caso, la ley más grave se aplicaría respecto a la conducta
realizada durante esta ley, siendo irrelevantes las conductas cometidas con
anterioridad a la ley más grave.
III. Que se realicen varias conductas bajo el imperio de la más benigna y varias
bajo la ley más grave; entonces, se aplicaría por las mismas razones que en el
caso anterior, la ley más grave en relación con las conductas cometidas
durante esta ley.
En cuanto a los delitos permanentes, existen dos tesis:
a) Una que afirma que debe aplicarse la ley más favorable; y
b) Otra que sostiene que debe imperar la nueva ley.
La primera tesis
6
(a) ha sido defendida por Jiménez de Asúa, como se ha
expuesto al referirse a un delito continuado, argumentado que se trata de un delito
único y que por lo tanto debe imperar la tesis de la ley más favorable.

6
Bettioli, Giussepe, op. Cit. Nota 2

La segunda (b) autores como Bettioli, Ranieri, entre otros, piensan que en caso
de un delito permanente se aplica la nueva ley.
Por su parte Porte Petit considera que cuando la nueva ley es más benigna
se presentan estos dos casos:

A) Que el delito permanente se termine antes de que nazca la nueva ley.
B) Que se realice la conducta bajo el imperio de la ley más grave y que continúe
bajo la ley más benigna.
En estos casos no hay problema alguno, por que se aplica la ley benigna.
En el caso de delito permanente, cuando la nueva ley es más grave puede darse
los siguientes casos:
A) Que el delito permanente se termine antes de que nazca la nueva ley, se
aplicará la ley benigna, o de lo contrario se haría una retroactiva aplicación de
la ley.
B) Que se realice la conducta bajo el imperio de la ley más benigna y continúe bajo
la ley más benigna, aquí se aplica la ley más grave respecto a la conducta que
continúa bajo la vigencia de la nueva ley.
Al momento en que se plantea el problema de cómo debe entenderse la ley
más favorable, los criterios se dividen.
a) Unos autores, entre ellos Bettioli, consideran que no puede darse un concepto
de ley más favorable, ya que no pude darse una respuesta general a la
pregunta. Es necesario ver en concreto caso por caso.
b) Otros consideran que puede determinarse tal concepto en forma general y
abstracta.
El artículo 56 del Código Penal Federal, dice “La autoridad que esté conociendo
del asunto o ejecutando la sanción aplicará de oficio la ley más favorable. Cuando
el reo hubiese sido sentenciado al término mínimo o al término máximo de la pena
prevista y la reforma disminuya dicho término, se estará a la ley más favorable.
Cuando el sujeto hubiese sido sentenciado a una pena entre el término mínimo y
el término máximo, se estará a la reducción que resulte en el término medio
aritmético conforme a la nueva norma.

Debe entenderse por ley más favorable, a aquella que reporta un beneficio
al agente del delito, al sujeto que cometió el delito, con relación a cualquier
materia de la Parte General, al tipo, a la pena o a la medida de seguridad
señalada en los tipos en particular.

Para Zaffaroni, el principio de irretroactividad de la ley penal tiene carácter
constitucional, así que debe entenderse como aplicable a hechos que tengan lugar
sólo después de su vigencia y por lo tanto quedan eliminadas las leyes ex post
facto.
Este principio tiene como finalidad a) impedir que alguien sea penado por
un hecho que, al tiempo su comisión, no era delito, no era punible o proseguible, y
b) prohibir que a quien cometa un delito se le aplique una pena más gravosa que
la que legalmente se ha previsto al momento de la comisión, este principio
reconoce una importantísima excepción, que es el efecto retroactivo a la ley penal
más benigna, es decir que sin con posterioridad de la comisión del delito, la ley
dispone una la imposición de una pena más leve, el delincuente se beneficiará con
ello.
La ley penal más benigna no es sólo la que discrimina o la que establece
pena menor, sino que también puede tratarse de la creación de una nueva causa
de justificación, de inculpabilidad, de un impedimento a la operatividad de la
penalidad, o puede provenir también de otras circunstancias, como el menor
tiempo de la prescripción, una distinta clase de pena, una nueva modalidad
ejecutiva de la pena, el cumplimiento parcial de la misma, las previsiones sobre
condena condicional, probation, libertad condicional e incluso las consecuencias
procesales.
Como ya se mencionó anteriormente el artículo 14 establece que “a
ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna” y que la no
retroactividad de la ley tiene una excepción, en el principio de la aplicación de la
ley más favorable, en sus efectos al delincuente”.



En razón del espacio
Mir Puig nos dice que el fundamento del principio de territorialidad debe
verse en el interés del Estado, en el mantenimiento del orden público dentro del
territorio en que ejerce su soberanía. Considera que el delito es causa de alarma,
y por lo tanto es ahí donde se comete que debe apaciguarlo la pena, y que
además es más fácil encontrar y manejar las pruebas en el lugar del hallazgo, es
decir que el principio de territorialidad atiende al asunto de costo beneficio de la
proximidad del lugar del hallazgo y a ofrecer un paliativo a las ansiedades
sociales, es decir una especie de tranquilizante ante un hecho delictivo que
moleste a la sociedad en la que tuvo lugar.
El Estado presupone que el ejercicio de su poder debe encontrarse
enmarcado dentro de uno de los elementos que lo constituyen, o sea, del territorio
o lugar donde se encuentra en principio ubicada la población, que integra los
súbditos de dicho Estado, y que puede no coincidir con el territorio geográfico,
por ello para la aplicación de la ley debemos entender por territorio, “todo lugar o
porción de suelo, mar y espacio aéreo, así como el conjunto de cosa sobre las que
esa soberanía se ejerce”.
Por lo tanto, el principio de territorialidad, como regla general, no sólo es
consecuencia natural de la soberanía del Estado, sino que además viene
reforzado por los argumentos de penalistas y procesalistas. Los primeros, por
consideraciones de prevención general, en cuanto a la pena será más eficaz si se
impone y cumple en el lugar de de comisión del delito; los segundos, porque en
dicho sitio podrán acumularse con más seguridad las pruebas del mismo.
Nuestros Códigos siguen la directriz de territorialidad y también, como
excepciones a dicho principio, contienen formulas de extraterritorialidad, de tal
suerte que se proporciona competencia respecto de hechos realizados en otros
lugares, que pueden tener efectos en el territorio nacional; que afecten a
nacionales o a bienes que el Estado considere deban ser protegidos
especialmente y aspectos de solidaridad por razones de justicia.
La aplicación de la ley penal en el espacio está íntimamente relacionada
con el Derecho Internacional Público, y privado y su reglamentación jurídica no es

de Derecho Penal, sino de aplicación del Derecho Penal, o derecho de aplicación
y por consiguiente, no es Derecho Internacional sino un derecho rigurosamente
nacional.
A la validez espacial, se le conoce generalmente como conflicto de leyes en
el espacio. Para comprender el desarrollo de las ideas acerca del “conflicto de
leyes en el espacio”, se toman en cuenta dos perspectivas, la evolución antigua y
la moderna; la antigua da lugar a la creación de las Escuelas Italiana, que sostiene
un justo equilibrio entre la territorialidad y la extraterritorialidad, la Escuela
Francesa, que postula la territorialidad, atenuada por extraterritorialidad y por
último la Escuela Holandesa, que toma como base la cortesía internacional.
La evolución histórica moderna dio origen a al principio de territorialidad y
de la personalidad del Derecho, denominándose: Escuela Intermedia.
Se postulan los siguientes principios:
1.- De la territorialidad, consiste en aplicar la ley del Estado, con relación a los
delitos cometidos en su territorio independientemente de la nacionalidad de los
sujetos. De este principio se desprenden los siguientes requisitos: a) Delito
cometido en el Estado del nacional; b) Sujeto activo, nacional o extranjero; c)
Sujeto pasivo, nacional o extranjero y d) La ley aplicable es la del Estado donde se
ha cometido el delito, es decir, del Estado del nacional.
2.- De la nacionalidad de sujeción, de subditanía o de la personalidad.
3.- De protección real, objetivo, de defensa, de la tutela, o del orden jurídico
interesado.
4.- De la justicia mundial, cosmopolita, de la universalidad o comunidad
internacional.
Por territorio debemos entender; el espacio terrestre (suelo o subsuelo),
marítimo (superficie y fondo del mar y subsuelo marítimo), aéreo o ficticio (cosa:
naves y aeronaves) sobre las que ejerce el Estado la soberanía.
Se le denominará “mar libre, alta o pleamar” a la masa homogénea de agua
salada, con excepción del mar territorial y el mar nacional, que cubren una gran
parte del globo. En cuanto a la superficie del mar, se estudia la extensión del mar
territorial en su límite exterior.

La extensión del mar territorial debe enfocarse con relación al “límite
exterior”, es decir, el límite con el mar libre o alta mar y respecto a los “límites
laterales” del mar territorial.
En cuanto al espacio aéreo se define como la zona o capa de aire qu
envuelve al espacio terrestre y marítimo.
La validez espacial se encuentra reglamentada en los artículos 1 a 5 del
código Penal.
El artículo primero postula el principio territorial al establecer que “el código
se aplicará en el Distrito Federal, por los delitos de la competencia de los
tribunales comunes; en toda la Republica para los delitos de la competencia de los
tribunales federales”. El artículo 2° establece en la fracción I, que “se aplicará
asimismo: Por los delitos que se inicien, preparen o cometan en el extranjero,
cuando produzcan o se pretenda que tengan efectos en el territorio de la
República”; aplicándose el principio de protección y de la territorialidad. El artículo
3 establece que “los delitos continuos cometidos en el extranjero, que sigan
cometiéndose en la República, se perseguirán con arreglo a las leyes de ésta,
sean mexicanos o extranjeros los delincuentes”; aceptándose el principio de
territorialidad por que se aplica la ley mexicana con relación a los delitos
cometidos en la República Mexicana. El artículo 4°, preceptúa que “los delitos
cometidos en territorio extranjero por un mexicano contra mexicanos o contra
extranjeros, o por un extranjero contra mexicano, serán penados en la República,
con arreglo a las leyes federales, si concurren los siguientes requisitos: I. Que el
acusado se encuentre en la República, II. Que el reo no haya sido juzgado
definitivamente en el país en que delinquió, y III. Que la infracción de que se le
acusa tenga carácter de delito en el país en que se ejecutó y en la República”. En
este artículo se acepta el principio de la personalidad, de la nacionalidad, con
relación a las hipótesis de mexicano contra mexicano, de mexicano contra
extranjero y el principio real o de protección en el de extranjero contra mexicanos,
ya que se está atentando contra los intereses de un nacional por un extranjero. El
artículo 5°, reglamenta: “Se considerarán como ejecutados en el territorio de la
República: I. Los delitos cometidos por mexicanos o por extranjeros en alta mar a

bordo de buques nacionales, para que se consideren los delitos debe cumplir con
a) que sea en alta mar o mar libre y b) a bordo de buques nacionales; II. Los
ejecutados a bordo de un buque de guerra nacional anclado en puerto o en aguas
territoriales de otra nación, extendiéndose también en caso de que el buque sea
mercante si el delincuente no ha sido juzgado en esa nación a que pertenece el
puerto; III. Los cometidos a bordo de un buque extranjero anclado en puerto
nacional o en aguas territoriales de la República, si se turbase la tranquilidad
pública o si el delincuente o el ofendido no fuesen de la tripulación; de lo contrario,
se obrará conforme al derecho de reciprocidad; IV. Los cometidos a bordo de
aeronaves nacionales o extranjeras que se encuentren en territorio o en atmósfera
o aguas territoriales nacionales o extranjeras, en casos análogos a los que
señalan para buques las fracciones anteriores; V. Los cometidos en embajadas y
legislaciones mexicanas.
¿Qué ocurre en los casos de de los delios de omisión?
Para Mezger; “la omisión sólo se fundamenta de modo externo, y con
relación al deber que está contenido en la norma, la acción esperada y exigida, es
determinante en los problemas en lugar y tiempo de la omisión” Es decir que la
omisión está siendo cometida en todos los lugares y momentos donde el sujeto
hubiera tenido la obligación de desplegar la conducta activa, siendo indiferente el
lugar de residencia salvo que la ley lo exija.
Siendo al omisión la inactividad voluntaria con violación de un deber de
obrara, debe valorarse cometido el delito en el lugar y el tiempo en el que dicho
deber era exigible legalmente, es decir, que tratándose de una obligación cuyo
cumplimiento exige un actuar continuado, el delito se comete todo el tiempo y en
todo lugar, en los cuales existía ese deber de obrar.
Respecto a los delitos de comisión por omisión, tienen su esencia en la
violación de los deberes, uno de obrar y el otro de abstenerse, con producción de
un estado material. El lugar y el tiempo quedarán entonces determinados,
enfocándose en el resultado exigido por el tipo. Es decir, que los delitos de
comisión por omisión se entienden cometidos además en el lugar donde se
produce el resultado típico.

Porte Petit, nos dice que hay dos corrientes que pretenden resolver el
tiempo y el lugar de la omisión; una de estas corrientes nos propone que
utilicemos un criterio idéntico para los delitos de omisión simple y la comisión por
omisión, respecto a la cual se toman dos criterios distintos; uno que sostiene que
el lugar y tiempo donde se comete, es decir, donde se da la comisión por omisión
del delito, será considerada aquel donde se produce el resultado; y la otra
postura indica que debemos identificar la forma de omisión con la acción misma,
afirmando que el lugar y tiempo, o momento y lugar son aquellos, en que se
realiza la actividad.
Por último, podemos mencionar el aspecto de la tentativa en cuanto al lugar
y al tiempo; siendo esta un principio de ejecución del delito o de la realización total
del proceso ejecutivo, sin llegar a la consumación por causas ajenas a la voluntad
del agente, es indudable la eficacia del criterio de la actividad, con indiferencia al
tiempo y lugar, los cuales se tenía se tenía el propósito de producir el resultado;
ahí donde la voluntad criminal encuentra exteriorización, en un acto constitutivo de
un principio de ejecución, se tiene por realizada la tentativa.
















Bibliografía:

Calderón, Cerezo, Ángel y Choclán, Montalvo, José, A., Derecho penal. Parte
general, España, Bosch, 1999, t. 1.

González, Quintanilla, José, A. Derecho penal mexicano. Parte general y parte
especial, México, Porrúa, 1997.

Mir, Puig, Santiago, Derecho penal. Parte general, 3
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ed., Barcelona, PPU, 1990.

Pavón, Vasconcelos, Francisco, Derecho penal mexicano. Parte general, 21° ed.,
México, Porrúa, 2010.

Porte Petit Candaudap, Celestino, C., Apuntamientos de la parte general de
derecho penal 1, 21° ed., México, Porrúa, 2007.

Zaffaroni, Ernesto, Manual de derecho penal. Parte general, Buenos Aires, Ediar,
2005.

Legislación:

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Código Penal del Distrito Federal