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EMPRENDEDORES

:
MODA “LO URBANO Y LO VINTAGE SE ENLAZAN EN ESTOS DISEÑOS”



Cuando Christhian Armijos retornó a Ecuador, hace dos años, lo hizo con la
idea de crear su propia marca de ropa. Este diseñador ecuatoriano que estudió,
durante ocho años en la Universidad de Palermo (Argentina), Diseño de Modas
se abre espacio en la moda nacional. Armijos bautizó a su marca como
Joaquín Lapin y tiene un conejo en blanco y negro como logotipo.

A Armijos sus amigos le dicen Joaquín y además es el nombre de su abuelo, y
lapin significa conejo en francés.

Este diseñador confecciona prendas con tela nacional y confiesa que se inclina
más por el estilo de la moda europea. En sus prensas fusiona el diseño urbano
con la tendencia vintage (retro o antiguo). "Mis creaciones están fuertemente
inspiradas por la moda, especialmente la de los años 50 y 60", expresa el
diseñador.

Su primera colección la lanzó a inicios de años y la denominó Vamos al páramo
pero llevemos al gato. Esta colección de 24 prendas que incluye vestidos,
pantalones para mujer, chaquetas, blusas, camisas y camisetas estampadas
tiene un toque de fantasía y estampados como el 'polka dot'.

En dos de estas prendas se fijó Jackie Loza, quien contactó a Armijos por la
red social Facebook. "Me llamó la atención porque son prendas vanguardistas
e innovadoras que no ves muy a menudo en las calles de la ciudad", indica
Loza.

Armijos prepara su segunda colección. En esta presentará ropa para la playa y
trajes de baño. "Me estoy inspirando en las tribus, en la selva, en las frutas
tropicales para presentar algo fresco y que sea del agrado de todos", señala.

El emprendedor invirtió USD 5 000 que obtuvo de un préstamo familiar. Con
ello compró telas, botones, hilos, tres máquinas de coser y una máquina para
estampado. Su taller funciona en su casa, en el las paredes están adornadas
de sus creaciones que primero plasma en un papel y luego confecciona.

Fabricar una prenda le toma de dos días a una semana desde la concepción
del diseño hasta que logra coserla y perfeccionar la prenda. "Diseñar los
modelos se me da muy fácil, pero soy perfeccionista y busco crear las prendas
como las he imaginado", confiesa el diseñador.

Laura Rodríguez adquirió uno de los vestidos del diseñador. "Fui una vez a la
feria La Placita y me enamoré de los diseños porque reflejan comodidad",
indica. Este negocio factura mensualmente alrededor de USD 700. En tres
semanas, la marca Joaquín Lapin tiene previsto abrir un local en Montañita
(Santa Elena).

"Ese lugar es una vitrina, mis prendas pueden llegar al exterior y es un buen
referente para conquistar el mercado de la moda nacional", dice Armijos.