EL ARTE Y EL AMOR

Por
Aarón Peña

Capítulo 1
– Eh! Otro grupo más de Arte…Detesto que me manden invitaciones a estos grupos. Todos se empeñan
en publicar sus trabajos para que un montón de desconocidos, que, además de no saber nada de arte se
toman el atrevimiento de criticar los trabajos ajenos – Ah! pero que insolentes, en esta era tecnológica ya
nunca se sabe cuándo es verdadero arte o una fantasía computarizada, los artistas deberíamos de estar en
Duelo.
Cuando hablas de tecnología, todos se imaginan la cantidad de dispositivos electrónicos que ahora
existen y, la infinidad de cosas que puedes hacer con ellos – Redes sociales, noticias, llamadas, videos,
mensajes - pero un dispositivo electrónico nunca logrará suplantar al papel y lápiz. Puedes comunicarte
con tus amigos, la familia e incluso hacen más fácil tu trabajo, pero más allá de eso no le encuentro la
utilidad.
Dice con cierta arrogancia - Yo soy Edmon Signoret, un artista en búsqueda de inspiración, luchando por
ser escuchado, contendiendo con el mundo por ser libre de expresarse y que su arte sea reconocido y
apreciado - ¡Pero es la tecnología la culpable que los tiempos ya no sean favorables para los artistas!
Claude – ¡Oye! Mi querido Botticelli Vamos a la cafetería con los demás chicos – en la cafetería todos
con su móvil, Tablet o cualquiera de esos aparatejos, enviado mensajes, descargando aplicaciones, y un
par de palabras cada tantos minutos, casi de forma automática.
Edmon replicando – ¿Amigos dices…? Creo que el término debe actualizarse, pienso que la nueva
definición debería ser “tecno-amigos” algo entre un amigo y un robot. Todo inicia con un mensaje de
texto, en esta época las personas ya no quieren hablar.
– Pero… ¡basta! Que somos seres humanos pensantes, racionales y con la facultad de
socializar.
– No entiendo cómo pueden mantener una conversación y enviar infinidad de SMS al mismo tiempo, el
mundo debe de estar por acabarse, sin duda esta era tiene que ser la peor y lamentablemente yo estoy en
ella.
- ¡Bing! Notificación de Facebook. – Selma Sabagh ha publicado en Art-group.
Edmon exclama - ¡Pero Que exquisito trabajo! al parecer quedan aún algunos artistas serios en estos
tiempos.
Claude – Eh! Pero si tú mismo dices que no le encuentras la utilidad a la tecnología, que encontrar algo
que sea de tu agrado me parece imposible – sonríe – Edmon – pero de que hablas, aún sigo
considerándolo inútil pero tengo que aceptar que me ha impresionado, pero no creo que sea el mejor

lugar para publicar tus obras. Claude – Bien, bien ya te veré publicar a ti – Edmon responde - ¡Nunca
suceda eso!-
Claude sonriente y con un poco de sarcasmo – Nunca se sabe mi querido amigo pueda que la tecnología
hasta sea el encuentro perfecto entre “El arte y el amor”; algo que no te vendría mal a ti. – Edmon - Eso
está en duda.
Podría decirles que la vida de un artista está ligada a la soledad, a la incomprensión. El arte necesita un
complemento para poder expresarse con total libertad y liberarse de lo bohemio que solo te siega de la
realidad.
La vida está llena de realidades y una de ellas es que el ser humano debe amar, todos nacemos de una
manera amando. Un bebé muestra amor a su madre desde que está en su vientre, aun cuando no ha
nacido, sin conocer el rostro de su madre la reconoce y muestra su apego y afecto hacia ella. El ser
humano debe de amar.
Los artistas nos olvidamos de eso. Olvidamos que la esencia del arte es eso mismo; el Amor, amor a lo
que hacemos, amor a nuestro semejante, amor a lo desconocido. La puerta miles de formas de
expresarnos se abre el momento cuando rozamos nuestro papel con amor.
-¿Podría estar equivocado?- Por mucho tiempo pensé que ser artista es ser fiel al arte, pero de una
manera inesperada he comprendido que ser artista es ser fiel a nuestra naturaleza. Los hombres rechazan
su naturaleza y evolucionan en terribles bestias, es en nuestro interior donde nacen las peores atrocidades
y las más bellas obras. Para ser un buen artista debemos aprender a dominar nuestro interior, que ha
dejado de ser natural desde hace mucho tiempo.
Claude – Creo que si el artista de esta obra te ha hecho pensar así deberías conocerle. – ¿Qué esperas que
haga? Responde Edmon – No lo sé, podrías enviarle una solicitud a quien la ha publicado ¿Come es que
se llama? ¿Es una mujer, verdad? Y es muy bella.
Levanta la mirada, lo ve, y sonriente dice: La belleza atreves de una pantalla. Creo que hasta tú podrías
verte bello en una computadora. Sigue escribiendo. Claude lleva sus brazos tras su cuello y con serenidad
responde – Recuerda que las chicas se derriten por mí, para mí no es necesario ni un solo retoque de
computadora. Vamos hombre que no pierdes nada con escribirle, dame ahí – levantándose de prisa toma
el ordenador.
– Pero que no la conozco! ¿De dónde es? – Marruecos dice Claude – a mi parecer tienen mucho en
común.