You are on page 1of 50

TM

P u b l i c a c i o n e s
K e n n e t h
C o p e l a n d
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas fueron tomadas de la Versión
Reina Valera 1960.
Las citas marcadas con las siglas LBLA fueron tomadas de La Biblia de la Americas
®
,
© 1986, 1995, 1997 por The Lockman Foundation. Usado con permiso.
Las citas marcadas con las siglas NVI fueron tomadas de La Santa Biblia, Nueva
Versión Internacional
®
NVI
®
© 1999 por la Biblica, Inc.
®

Las citas marcadas con las siglas DHH fueron tomadas de la Biblia Dios Habla Hoy
®
,
© Sociedades Biblicas Unidas, 1966, 1970, 1979, 1983, 1996.
Traducción libre de The Amplified Bible fueron tomadas de The Amplified Bible, Old
Testament © 1965, 1987 por The Zondervan Corporation, y The Amplified New
Testament © 1958, 1987 por The Lockman Foundation. Usado con permiso.
El Poder de la Lengua
The Power of the Tongue
PDF ISBN 978-0-88114-328-7 30-8048S
Traducido y editado por KCM Guatemala.
© 1980 Kenneth Copeland
© 1985 International Church of the Word of Faith Inc. ahora Eagle Mountain
International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland.
Traducción autorizada de la edición en inglés. Esta traducción es publicada y
vendida de acuerdo con el permiso de Eagle Mountain International Church Inc.,
también conocida como Ministerios Kenneth Copeland, propietario de todos los
derechos para publicar y vender este material.
Derechos reservados de acuerdo con leyes internacionales. Ninguna parte de esta
publicación puede ser reproducida o transmitida en ninguna forma o por ningún
medio electrónico o mecánico, de fotocopia, grabación, por ningún sistema de
almacenamiento y recuperación informática sin el permiso escrito del editor; a
excepción de citas breves usadas en reseñas.
Este libro digital es autorizado para su uso personal, no comercial y no puede ser
re-vendido o regalado a otras personas. Si usted desea compartir este libro, o desea
sembrar una copia en la vida de otra persona, por favor, compre una copia adicional
para cada persona con quien desea compartirlo. Si está leyendo este libro y no
lo compró, y/o no lo adquirió para su uso personal, por favor visite es.kcm.org y
adquiera su propia copia.
Publicaciones Kenneth Copeland
Fort Worth, TX 76192-0001
Para obtener más información acerca de Ministerios Kenneth Copeland, visite
es.kcm.org o llame al 1-800-600-7395 (sólo EE.UU.) o +1-817-852-6000.
El poder de la lengua
“La muerte y la vida están en el poder de la
lengua y aquellos que la consienten comerán
del fruto de ella [para muerte o para vida]”
(Proverbios 18:21, Traducción libre de The
Amplified Bible).
Existe un secreto bíblico acerca de las
palabras. Ellas pertenecen al ámbito
espiritual y tienen poder. Lo que hablamos
es determinante para nuestra vida. Jesús dijo:
«Mas yo os digo que de toda Palabra ociosa
que hablen los hombres, de ella darán cuenta
en el día del juicio. Porque por tus palabras
serás justificado, y por tus palabras serás
condenado» (Mateo 12:36-37).
Cuando Dios nos creó, nos dio la
habilidad especial de escoger nuestras
- 4 -
propias palabras y hablarlas según nuestra
voluntad. Esta cualidad hace al ser humano
distinto del resto de las criaturas, incluyendo
a los ángeles, quienes sólo pueden hablar
las palabras que el Señor les dice, y actuar
únicamente por orden de Dios.
Un factor clave en el desarrollo de la
raza humana ha sido la habilidad única que
tienen los humanos de escoger sus palabras
y expresarlas.
El poder creador de las
palabras
Desde el inicio de los tiempos, las palabras
han jugado un papel muy importante en
la vida. Dios usó palabras cuando creó el
cielo y la Tierra: «Por la fe entendemos haber
sido constituido el universo por la palabra de
Dios…» (Hebreos 11:3). Dios llamo al universo
para que existiera, y la evidencia de eso es
Génesis 1: «Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la
luz» (versículo 3). Todo el poder del mundo
natural —mundo físico— vino a la existencia
cuando Dios expresó esas palabras.
- 5 -
Luego dijo Dios: Haya expansión
en medio de las aguas, y separe las
aguas de las aguas.
Dijo también Dios: Júntense las aguas…
Después dijo Dios: Produzca la tierra
hierba verde…
—Génesis 1:6, 9, 11
La expresión: Dijo Dios, aparece diez
veces en Génesis 1. Para la mente natural
esta repetición es monótona. Sin embargo, a
través del entendimiento espiritual, usted se
dará cuenta de que el Espíritu Santo hizo que
se escribiera de esa manera para enfatizar la
función vital de las palabras en la Creación.
Dios estaba creando: Él hablaba y liberaba
Su fe —la fuerza creadora que logra hacer
realidad Sus palabras—. Todas las cosas
fueron creadas por el poder de Su Palabra,
y según Hebreos 1:3, Él todavía sustenta la
creación con la Palabra de Su poder.
Las palabras de Dios producen exactamente
lo que Él dice. Su método de operación nunca
cambia. Una vez que habla, Sus palabras se
- 6 -
cumplen. Vea otra vez Génesis 1 y observe
que la frase: «... Dijo Dios...» se confirma en la
expresión: «...Y fue así». ¡Cuando Dios habla,
desata Su poder y las cosas suceden!
Dios creó el mundo y todo lo que en él hay,
luego dijo:
…Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del
mar, en las aves de los cielos, en las
bestias en toda la tierra, y en todo
animal que se arrastra sobre la tierra.
Y creó Dios al hombre a su imagen,
a imagen de Dios lo creó; varón y
hembra los creó.
—Génesis 1:26-27
En el momento que Dios dijo las
palabras del versículo 26, el hombre tuvo
vida. El ser humano fue creado con las
palabras llenas de fe de Dios —palabras de
poder, autoridad y vida—. Éstas surgieron
del mismo interior de Dios, en donde reside
- 7 -
Su omnipotencia. Es decir, todo el poder
que el hombre necesitaba para dominar
la Tierra era parte de él desde el principio.
El ser humano fue hecho con poder, y
pertenecía al mismo género de Dios, por
haber sido creado a semejanza de Dios,
tenía libertad para actuar (libre albedrío).
En Génesis 1:28, leemos: «Y los bendijo
Dios…». Bendecir significa: “decir algo bueno”.
Él los bendijo diciéndoles: «…Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y
señoread en los peces del mar, en las aves de
los cielos, y en todas las bestias que se mueven
sobre la tierra».
Cuando Dios dijo: «…Fructificad…
multiplicaos… llenad… sojuzgad… y señoread»,
hizo un pacto con el hombre. Dios había
creado al ser humano con poder; luego el
Señor, por medio de un pacto, le dio autoridad
para usar ese poder, garantizándole el
dominio sobre la Tierra.
El hombre tenía autoridad total para
gobernar como un dios sobre todas las
criaturas vivientes en la Tierra, y la
forma en que debía hacerlo era mediante
palabras habladas. Sus palabras llevarían
- 8 -
el poder y la unción de Dios, pues el Señor
lo había creado con estos atributos.
El poder fue corrompido
No fue sino hasta que Satanás entró
en escena que el poder de las palabras se
corrompió para traer muerte y destrucción.
Satanás no es un dios, sino un ángel caído.
No pertenece al mismo género de Dios; por
consiguiente, no hay poder creador en él.
Como un ángel de Dios, Lucifer (Satanás)
tenía prohibido actuar por voluntad propia.
Sin embargo, él escogió exaltarse a sí mismo
por encima de Dios. Trató de usar el poder
de las palabras contra Dios cuando dijo:
«…junto a las estrellas de Dios, levantaré
mi trono, y en el monte del testimonio me
sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas
de las nubes subiré, y seré semejante al
Altísimo» (Isaías 14:13-14).
Al escoger sus propias palabras, Satanás
quebrantó una ley fundamental en el mundo
espiritual. Violó los límites de su autoridad
y eligió ponerse en contra de Dios. El diablo
- 9 -
dijo: «...seré semejante al Altísimo» «...junto
a las estrellas de Dios, levantaré mi trono...».
Pero Dios lo refutó respondiéndole: «Mas tú
derribado eres hasta el Seol, a los lados del
abismo» (Isaías 14:15).
En ese momento, las palabras de ambos
se enfrentaron, y la Palabra de Dios —la
Palabra de un Espíritu libre, un Espíritu
con autoridad— reinó triunfante por encima
de la palabra de un poder de ángel. De
inmediato, Satanás fue expulsado del cielo.
Usando la astucia y el engaño, Satanás
se acercó a Adán y a Eva en el huerto de
Edén. En Génesis 3, veremos como el diablo
usó muy sutilmente las palabras que Dios
les había hablado. El enemigo retó la fe y la
obediencia de los humanos.
Dios había dicho: «… De todo árbol del huerto
podrás comer; mas del árbol de la ciencia del
bien y del mal no comerás; porque el día que de
él comieres, ciertamente morirás» (Génesis 2:16-
17). Pero Satanás vino en forma de serpiente, y
les dijo: «¿…Con que Dios os ha dicho…?» (Génesis
3:1). En la Nueva Versión Internacional dice así:
«...¿Es verdad que Dios les dijo…».
- 10 -
En 1 Timoteo 2:14, vemos que la mujer
fue engañada, pero el hombre no. Adán
tenía los ojos bien abiertos y sabía lo que
hacía cuando desobedeció el mandamiento
de Dios (tomó del fruto prohibido). Por la
desobediencia del hombre, Satanás pudo
obtener autoridad en la Tierra; y así fue
como se convirtió en el dios del ser humano,
o como se le llama en 2 Corintios 4:4: «El
dios de este mundo...» (LBLA).
Aunque Satanás no tiene poder creativo
propio, usa el poder creador de las palabras
de los seres humanos para manipular las
circunstancias en el mundo. El diablo
sólo falsifica las cosas reales, toma lo que
Dios ya ha creado y lo tergiversa para sus
propios intereses.
En Santiago 3:6 leemos que la lengua
es inflamada por el infierno, Satanás
desea usar la lengua de las personas; esas
criaturas que pertenecen al género de
Dios y cuyas lenguas son muy poderosas.
Recordemos que la humanidad fue creada
a la imagen de Dios.
- 11 -
La Palabra de Dios es
enviada
Dios pone las palabras en una prioridad
alta. Como hemos visto en Génesis 1, todo lo
que él hace, primero lo dice.
La Palabra de fe de Dios fue el poder original
en el universo. En la Creación, Dios activó lo
que yo llamo la ley de Génesis: Que todo ser
viviente dé fruto según su género o especie.
El plan del Creador era que los seres
humanos vivieran por la eternidad,
produciendo una especie que tuviera amistad
y comunión con Dios. Pero cuando Adán
desobedeció, el plan se alteró. La autoridad
que le había sido delegada al ser humano, se
halló de repente en las manos de Satanás.
En ese momento, Dios tuvo que retornar
a la fuente original: Su Palabra. Él no podía
hacer otro hombre del polvo de la Tierra
porque ésta había sido maldecida. Tenía que
volver a hablar Su Palabra llena de fe.
Pronto, Dios comenzó a buscar a un
hombre que estuviera dispuesto a enseñarles
- 12 -
a sus descendientes, y viviera con rectitud
ante Él. Finalmente, encontró a la persona
que buscaba; se llamaba Abram.
Él hizo un pacto con Abram —un pacto
que debía durar para siempre—. «He aquí
mi pacto es contigo… y te multiplicaré en gran
manera… Y estableceré mi pacto entre mí
y ti, y tu descendencia después de ti en sus
generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu
Dios, y el de tu descendencia después de ti»
(Génesis 17: 4, 6-7).
Una vez establecido el pacto, Dios
comenzó a liberar Su Palabra sobre la Tierra.
Empezó a esbozar, para la gente, la figura
de un Redentor, un hombre que sería la
manifestación de Su Palabra en la Tierra.
La única forma en la que Dios podía
implantar Sus palabras en la Tierra era a
través de la humanidad. Conforme Él
hablaba palabras llenas de vida en relación a
Su pacto con Abraham, Sus profetas repetían
Sus palabras al pueblo. Éste fue un proceso
fatigoso y difícil, ya que los profetas del
Antiguo Testamento no habían nacido de
nuevo. La razón por la que podían recibir
instrucción de parte de Dios era porque
- 13 -
vivían bajo el Pacto Abrahámico y Dios
les tomaba en cuenta su fe como justicia
(Romanos 4:22).
Así que, antes que Jesús viniera a la
Tierra, Dios habló Su Palabra una y otra
vez. ¿Cuántas veces repitió que el Mesías
vendría? Fue profetizado por cientos y aun
miles de años. Dios constantemente decía:
“Él viene, Él viene”.
Las circunstancias en el mundo daban
la impresión de que Dios no podría cumplir
Su promesa de ninguna manera, pero Él
continuó declarándola. Él no se movió por
las cosas que miraba, y una vez que Su
Palabra fue recibida en la Tierra por un
hombre, esa Palabra permaneció aquí. En
Isaías 55:11, leemos que Dios dijo: «…así será
mi Palabra que sale de mi boca; no volverá
a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y
será prosperada en aquello para que la envié».
Dios no desistió, pues, por medio de sus
profetas, continuó enviando Su Palabra.
Finalmente, el gran momento llegó
cuando esa Palabra vino a la Tierra en forma
humana: «Aquel que es la Palabra se hizo
hombre, y vivió entre nosotros. Y hemos visto
- 14 -
su gloria, la gloria que recibió del Padre,
por ser su Hijo único, abundante en amor y
verdad» (Juan 1:14, DHH).
La Palabra, la cual ya existía antes de la
fundación de la Tierra, vivió por treinta y tres
años en forma humana. Su nombre era Jesús.
Él ministró durante tres años como profeta
bajo el Pacto Abrahámico. Luego se entregó
a Sí mismo para ser el último sacrificio del
Antiguo Testamento o Antiguo Pacto. Jesús
se convirtió en el cordero sacrificial ofrecido
en el altar de la Cruz por una razón: vencer
a Satanás.
Jesús fue el postrer Adán (1 Corintios 15:45).
Él triunfó en la prueba que el primer Adán
perdió. Pagó el precio por la transgresión
de Adán y tomó el castigo de éste. También
cargó con la naturaleza pecaminosa, las
enfermedades, las dolencias y la vergüenza
de la humanidad. Jesús llevó todo esto como
si Él hubiera sido el que traicionó a Dios.
Jesús derrotó a Satanás al ir a la Cruz a
sufrir una muerte horrible, y al pasar tres
días y tres noches en el corazón de la Tierra:
el infierno mismo (Mateo 12:40). En Hechos
2:24, se relata que Jesús fue levantado y
- 15 -
librado de los dolores de la muerte. A Jesús
se le llama el primogénito de los muertos —el
primero en resucitar— (Colosenses 1:18). Él
fue el primer hombre que nació de nuevo, de
la muerte a la vida. Cuando Él se le apareció
a Juan en la isla de Patmos. dijo: «…No temas;
yo soy el primero y el último; y el que vivo, y
estuve muerto; más he aquí que vivo por los
siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de
la muerte y del Hades» (Apocalipsis 1: 17-18).
Jesús venció a Satanás en un combate
terrible y a la vista de todas las tropas del
diablo. Jesús le quitó a Satanás las llaves
del infierno, y recuperó la autoridad que el
enemigo le había robado a Adán en el huerto
de Edén. También exhibió públicamente
a los principados y a las potestades,
triunfando sobre ellos en su propio terreno
(Colosenses 2:15).
Nuestra autoridad como
creyentes
Satanás todavía es: «…el dios de este
mundo…» (2 Corintios 4:4, LBLA), y tiene
- 16 -
autoridad en la Tierra sobre las personas
que no han nacido de nuevo; pero Jesús le
proveyó a Su cuerpo de creyentes poder y
autoridad para vencer a Satanás. ¡Nosotros
no somos de este mundo, por tanto, el diablo
no es nuestro dios! En Mateo 28:18-19 leemos
que Jesús dijo: «Toda potestad me es dada en el
cielo y en la tierra. Por tanto id…».
En Marcos 16:15-18, vemos que el Señor le
da a cada creyente esa potestad o autoridad
para enfrentarse a Satanás. Es nuestra
responsabilidad atar las fuerzas del enemigo
y dejarlo indefenso. A través de Jesús, Dios
nos libró del dominio de las tinieblas, y nos
trasladó a Su reino (Colosenses 1:13). Sin
embargo, tenemos que ser firmes y fuertes
para impedir que el diablo nos robe la victoria.
Debemos ser juiciosos acerca del reino
de Satanás. En Pedro 5:8-9 leemos «sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario
el diablo, como león rugiente anda alrededor
buscando a quien devorar; al cual resistid
firmes en la fe».
- 17 -
Las armas de nuestra
guerra
Jesús pagó un enorme precio para que
nosotros, como creyentes en Él, pudiéramos
librarnos de la influencia satánica. Luego
para que logremos vivir en libertad, Dios nos
dio armas; esto podemos corroborarlo en 2
Corintios 10:4: «Las armas con que luchamos
no son del mundo, sino que tienen el poder
divino para derribar fortalezas» (NVI).
El arma fundamental de todo nuestro
equipo es: «…la espada del Espíritu, que es
la palabra de Dios» (Efesios 6:17). Jesús es la
Palabra viviente, la Palabra de Dios hecha
carne. Luego Dios proveyó la Palabra escrita
—la Biblia— para que la usemos en nuestra
guerra espiritual contra Satanás.
En Apocalipsis 1:16, el apóstol Juan describe
su visión en la isla de Patmos. Él vio que de la
boca de Jesús salía una espada aguda de dos
filos. Esa espada, la poderosa Palabra de
Dios, es nuestra. Es para usarla en defensa
de los derechos que tenemos como hijos
de Dios nacidos de nuevo. Según Hebreos
- 18 -
4:12, la Palabra es viva y llena de poder (eficaz),
es más cortante que una espada de dos filos,
para penetrar y dividir el alma y el espíritu, las
coyunturas y los tuétanos.
Nuestras armas son mucho más poderosas
que las armas de Satanás; sin embargo,
para ser efectivos contra el diablo, debemos
saber cuáles son y cómo funcionan. En un
entrenamiento de combate, un soldado es
perfectamente adiestrado para desarmar su
rifle y armarlo de nuevo, hasta en la oscuridad
si fuera necesario. Así es como cada creyente
debería ser entrenado en la Palabra de Dios.
Pero necesitamos hacer algo más que sólo
conocer nuestras armas, debemos estar listos
y dispuestos a usarlas. El rifle de un soldado
no es de valor para él si no lo usa. Hoy
en la guerra espiritual, muchos cristianos
ingenuamente están tratando de pelear sin el
verdadero conocimiento de la Biblia. Incluso
algunos que la conocen cometen el error de
esperar hasta el último minuto para tomar su
posición en la batalla.
Hace varios años, el Espíritu de Dios me
enseño una valiosa lección. Cuando estaba
orando por mis reuniones, el Señor me mostró
- 19 -
que yo estaba tratando de pelear la batalla
después de que el enemigo había venido y
ocupado mi posición.
Yo esperaba hasta que la reunión
comenzara para orar por el éxito de ésta,
en lugar de interceder por las personas con
semanas de anticipación para establecer
el escenario espiritual antes de empezar la
reunión. Yo había estado viviendo un día a la
vez. Cuando Satanás me atacaba en un área,
yo peleaba contra él en esa área; pero luego,
me atacaba en otra. De esa manera el diablo
me mantenía ocupado constantemente,
peleando pequeñas batallas.
Entonces el Señor me reveló algo que
nunca olvidaré. Dijo: “Si hubieran sacado
de Chicago a Alcapone cuando era tan sólo
un malhechor de poca monta, no hubiera
sido tan difícil controlarlo. Sin embargo,
esperaron hasta que se convirtió en un
criminal de primera clase debido a las
fuerzas que organizó alrededor de él, y por
eso, se necesitó un ejército para derribarlo”.
Aprendí bien mi lección. En la actualidad,
oramos e intercedemos por nuestras
reuniones varias semanas o meses antes, y
- 20 -
cuando comienzo un seminario puedo decir
confiadamente: «Padre, en el nombre de Jesús
te entrego esta reunión».
Ejerciendo autoridad
Satanás lo retará como pueda para probar
la disposición de usted en cuanto a mantenerse
firme. Sin embargo, al comprender y ejercer
su autoridad como creyente, siempre podrá
triunfar sobre el diablo.
Un excelente ejemplo del uso de la
autoridad es un oficial de policía, quien usa
una insignia para mostrar esa autoridad y
porta un arma para reforzarla. Cada policía
tiene derecho a usar su arma en nombre de
la ley. Para impedir la autoridad de la ley, un
criminal sabe que debe evadir el arma; y si
puede evitar ésta, también puede eludir la
ley. Satanás opera muchas veces de la misma
forma. Para evitar a Dios, el diablo tiene que
tratar de anular la Palabra de Dios porque es
ahí donde reside el poder.
Usted como cristiano nacido de nuevo está
equipado con la Palabra del Señor, y tiene el
- 21 -
poder de Dios a su disposición. Al llevar la
Palabra a lo profundo de su espíritu y luego
hablarla con autoridad, usted desata el poder
espiritual que cambia las circunstancias
naturales de su vida.
Jesús poseía autoridad en la Tierra y la
ejerció al usar Sus palabras. Cuando Él estuvo
en medio de una tempestad en el mar, dijo las
palabras: «...Calla, enmudece...», y las fuerzas
de la atmósfera fueron prontas para obedecer
(Marcos 4:35-41). El Señor conocía la ley
espiritual y a Su enemigo, Satanás. Jesús no
permitió que nada ni nadie se interpusiera en
la misión que estaba llamado a cumplir.
El poder de las
palabras de Jesús
En Santiago 3, encontramos una poderosa
enseñanza con respecto a la lengua y el poder
que ésta tiene. El apóstol Santiago era medio
hermano de Jesús, y ambos habían crecido en
el mismo hogar. Él vio a Jesús tratar con los
asuntos cotidianos.
- 22 -
Aunque Jesús comenzó a hacer milagros
hasta que tuvo treinta años, vivió por fe toda
su vida. En Hebreos 11:6 leemos que sin fe es
imposible agradar a Dios; y por consiguiente,
Jesús ciertamente complació al Padre.
En Lucas 2:40, leemos lo siguiente
con respecto a Jesús: «Y el niño crecía y se
fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la
gracia de Dios era sobre él». Luego en Lucas
2:52, se afirma lo siguiente: «Y Jesús crecía en
sabiduría y en estatura, y en gracia para con
Dios y los hombres».
Jesús vivió por fe desde el momento en
que supo cómo gobernar Su propio cuerpo
físico. Debido a que una persona no puede
vivir en fe sin hablar fe, Jesús también hablo
fe. La madre de Jesús se dio cuenta de eso,
ella sabía que cualquier cosa que Él dijera,
sucedería. En la fiesta de las bodas de Caná,
María le dijo a los siervos: «...Haced todo lo
que os dijere» (Juan 2:5).
Todo lo que Jesús dijo e hizo fue
completamente contrario al sistema del
mundo. Según Marcos 3:21, los mismos
parientes de Jesús pensaban que Él estaba
mentalmente trastornado. No podían entender
- 23 -
la conducta de un hombre que caminaba
y hablaba por fe. Aun Santiago, el medio
hermano de Jesús, no pudo entenderlo hasta
que nació de nuevo y tuvo al Espíritu Santo en
su interior para que le enseñara acerca de las
cosas espirituales.
La lengua: un pequeño
miembro
La epístola de Santiago le revela a la Iglesia
algunas de las cosas que él vio en Jesús. Sus
palabras son vitales para que comprendamos
el poder de la lengua. Quiero que lea con
mucha atención todo el capítulo 3 de Santiago.
Hermanos míos, no os hagáis
maestros muchos de vosotros,
sabiendo que recibiremos mayor
condenación. Porque todos ofendemos
muchas veces. Si alguno no ofende en
palabra, éste es varón perfecto, capaz
también de refrenar todo el cuerpo.
He aquí nosotros ponemos freno en
- 24 -
la boca de los caballos para que nos
obedezcan, y dirigimos así todo su
cuerpo. Mirad también las naves;
aunque tan grandes, y llevadas de
impetuosos vientos, son gobernadas
con un muy pequeño timón por
donde el que las gobierna quiere. Así
también la lengua es un miembro
pequeño, pero se jacta de grandes
cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque
enciende un pequeño fuego!
Y la lengua es un fuego, un mundo de
maldad. La lengua está puesta entre
nuestros miembros, y contamina
todo el cuerpo e inflama la rueda
de la creación; y ella misma es
inflamada por el infierno. Porque
toda naturaleza de bestias, y de aves,
y de serpientes, y de seres del mar,
se doma y ha sido domada por la
naturaleza humana; pero ningún
hombre puede domar la lengua,
- 25 -
que es un mal que no puede ser
refrenado, llena de veneno mortal.
Con ella bendecimos al Dios y Padre ,
y con ella maldecimos a los hombres,
que están hechos a la semejanza de
Dios. De una misma boca proceden
bendición y maldición. Hermanos
míos, esto no debe ser así. ¿Acaso
alguna fuente echa por una misma
abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la
higuera producir aceitunas, o la vid
higos? Así también ninguna fuente
puede dar agua salada y dulce.
¿Quién es sabio y entendido entre
vosotros? Muestre por la buena
conducta sus obras en sabia
mansedumbre. Pero si tenéis celos
amargos y contención en vuestro
corazón, no os jactéis, ni mintáis
contra la verdad; porque esta
sabiduría no es la que desciende de lo
- 26 -
alto, sino terrenal, animal, diabólica.
Porque donde hay celos y contención,
allí hay perturbación y toda obra
perversa. Pero la sabiduría que es de
lo alto es primeramente pura, después
pacífica, amable, benigna, llena de
misericordia y de buenos frutos, sin
incertidumbre ni hipocresía. Y el
fruto de justicia se siembra en paz
para aquellos que hacen la paz.
En este capítulo hay dos ideas principales
en las que le ruego poner especial atención:
1. No hay nada en esta Tierra tan
grande y tan poderoso, incluyendo
el cuerpo físico, que no pueda ser
controlado por la lengua.
2. Todo el rumbo de la naturaleza
y las circunstancias que rodean a
cada ser humano son controlados
por la lengua de cada persona.
En los versículos 3-5, Santiago Usa la
siguiente ilustración:
- 27 -
He aquí nosotros ponemos frenos
en la boca de los caballos para
que nos obedezcan, y dirigimos
así todo su cuerpo. Mirad también
las naves; aunque tan grandes, y
llevadas de impetuosos vientos,
son gobernadas con un muy
pequeño timón por donde el que
las gobierna quiere. Así también
la lengua es un miembro pequeño,
pero se jacta de grandes cosas. He
aquí, ¡cuán grande bosque enciende
un pequeño fuego!
No importa qué tan grande o fuerte sea
un caballo, éste puede ser dominado al
colocarle un freno en su boca. Asimismo,
no importa el tamaño de un barco ni qué
tan impetuosos sean los vientos, dicha nave
puede ser dirigida por un timón.
Esta comparación entre el timón de un
barco, el freno en la boca de un caballo y la
lengua humana es extraordinaria. Parecen
insignificantes por sí solos, pero el poder que
cada uno ejerce es notable.
- 28 -
Usted es quien lleva las riendas y
controla el caballo. Es decir, es el jinete. De
la misma forma, usted es el gobernador o
capitán del barco, y quien maneja el timón.
Independientemente de la situación, usted
tiene autoridad siempre y cuando mantenga
el control.
La lengua es un elemento clave en
su vida. Sin importar qué tan dura sea la
tormenta o qué tan agobiante sea el problema,
su lengua puede cambiar la situación.
Ninguna circunstancia es tan difícil que
usted, como creyente, no pueda vencer con
la Palabra de Dios en su boca. Su confesión
controlará el barco en medio de la tormenta.
La lengua es un fuego
En el versículo 5, Santiago establece
una comparación entre la lengua y la leña
para el fuego. «He aquí, ¡cuán grande bosque
enciende un pequeño fuego». La lengua es a sus
circunstancias lo que la leña es al fuego. Con la
leña se enciende el fuego. Una enorme hoguera
se inicia con sólo un trozo de madera; usted no
puede encenderla con un gran tronco, pues no
- 29 -
ardería. Debe hacerlo con pedazos de madera
para usarlos como leña; y cuando los ponga al
fuego causará que el tronco arda.
Así es como funcionan las circunstancias
de nuestro mundo. Satanás no es tan poderoso
como para encender una fogata con grandes
troncos; por eso, el diablo también debe
comenzar con leña, y la lengua humana
es la leña que él usa.
Ya que Satanás es un ángel caído sin poder
para crear, él usa y manipula para su beneficio
el poder que le fue delegado al hombre.
El diablo no puede hacer nada en esta Tierra
sin usar las palabras de una persona. Cuando
Satanás tiene control sobre las palabras, también
puede dominar toda la vida de un ser humano.
Las palabras son la clave
El versículo 6 nos muestra cómo trabaja
Satanás: «Y la lengua es un fuego, un mundo de
maldad. La lengua está puesta entre nuestros
miembros, y contamina todo el cuerpo e
inflama la rueda de la creación, y ella misma
es inflamada por el infierno».
- 30 -
En el mundo natural, la lengua funciona
como fuego y determina el curso completo
de la vida. Al usar la lengua de la gente,
Satanás controla las circunstancias de la
existencia. Primero él siembra maldad y
pensamientos negativos en la mente. Luego
si las personas meditan obsesivamente en
esos pensamientos, éstos descienden al
espíritu y finalmente, de la abundancia del
corazón habla la boca.
Analicemos las palabras de Jesús:
«Así que no se preocupen diciendo: «“¿Qué
comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué
nos vestiremos?”» (Mateo 6:31 NVI). Primero
usted piensa con preocupación y después
habla. Así es como Satanás obra en su vida.
El problema no es lo que usted expresa una
sola vez, sino lo que repite una y otra vez.
Todo comienza con una idea en la que usted
piensa continuamente hasta que se hace
abundante dentro de su espíritu. Entonces
un día, la idea se expresa con las palabras
audibles que salen automáticamente de
su ser interior sin pasar por su intelecto.
Esas palabras pueden estar llenas ya sea
de fe o de temor, o bien sea de amor u odio.
Eso depende de sus pensamientos y de las
palabras que usted haya estado expresando.
- 31 -
Al hablar pensamientos negativos
se encienden pequeñas llamas, y si no
detenemos esos fuegos que la lengua inicia,
se convierten en enormes hogueras que
causan destrucción.
Cada situación de nuestra vida, es decir,
el rumbo completo de la existencia se basa
en las palabras. Recuerde que la muerte
y la vida están en el poder de la lengua y
aquellos que la aman comerán del fruto de
ella (Proverbios 18:21). El fruto de su boca
se manifestará en su vida, ya sea bueno
o malo, o bien sea bendición o maldición.
Jesús dijo que lo que contamina al hombre
no es lo que entra en su boca, sino lo que
sale de ésta (Mateo 15:11-18).
Desde su nacimiento, usted ha sido
entrenado para hablar en forma negativa
y usar expresiones que hacen referencia a
la muerte.
En su conversación diaria de manera
inconsciente usa variantes del verbo morir,
y acepta la enfermedad, la escasez, el
temor, la duda y la incredulidad. “Casi
me muero del susto. Me muero de la risa.
Me muero por ir. Eso me enferma. Estoy
- 32 -
enfermo y cansado de este desorden. Me
estoy resfriando. No podemos pagar eso.
Lo dudo”.
Particularmente en lo que respecta a
las finanzas, las personas se preguntan
por qué Dios no las bendice, cuando todo
el tiempo Su deseo es hacerlo a través de
las palabras que salen de su propia boca,
los seres humanos impiden la voluntad del
Señor en sus vidas. Dicen: “Dios nunca me
ha dado nada. Él no me daría nada. ¿Quién
me daría algo?”. Sus palabras se han vuelto
violentas contra Dios (Malaquías 3:13).
Usted expresa esas palabras sin
darse cuenta, y cuando lo hace pone en
movimiento fuerzas negativas en su vida,
y el fuego se enciende. Ahora, usted puede
entender el mensaje de Santiago 3:10-12:
«De una misma boca procede bendición
y maldición. Hermanos míos, esto no debe
ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una
misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera
producir aceitunas o la vid higos? Así
también ninguna fuente puede dar agua
salada y dulce».
- 33 -
Hablando la Palabra en fe
¿Entonces cómo apago el fuego? Con
el lavamiento del agua mediante la Palabra
(Efesios 5:26).
Siembre la Palabra de Dios en lo
profundo de su interior. Jesús dijo: «Porque
de la abundancia del corazón habla la boca»
(Mateo 12:34). La Palabra saldrá de su boca
cuando abunde en su espíritu. Al hablarla,
usted reemplazará las fuerzas negativas que
operan en su vida por las fuerzas positivas
que brotarán del buen tesoro de su corazón.
Así como sus palabras desatan el poder
de Satanás, también pueden desatar el
poder de Dios. Si antes sus palabras le
atraían muerte y enfermedad, ahora la
Palabra de Dios en sus labios le dará vida y
sanidad. Si sus palabras producían pobreza
y escasez, la Palabra de Dios producirá
prosperidad y abundancia.
El principio espiritual de Marcos 11:23 es
básico para su vida como creyente nacido
de nuevo. Así es como Dios usa su fe. Jesús
mismo dijo: «…Tened fe en Dios» (Versículo 22).
- 34 -
Lo que también puede interpretarse como:
Tener la fe de Dios. Luego él explico cómo
funciona la fe de Dios. Observe la estrecha
relación entre confesar con la boca y creer
con el corazón: «Porque de cierto os digo
que cualquiera que dijere a este monte:
Quítate y échate en el mar, y no dudare en su
corazón, sino creyere que será hecho lo que
dice, lo que diga le será hecho».
La salvación de usted se basa en sus
palabras. En Romanos 10:9-10, leemos: «Que
si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,
y creyeres en tu corazón que Dios le levanto
de los muertos, serás salvo. Porque con el
corazón se cree para justicia, pero con la boca
se confiesa para salvación».
Recuerde las palabras de Jesús en Mateo
12:36-37: «mas yo os digo que de toda Palabra
ociosa que hablen los hombres, de ella darán
cuenta en el día del juicio. Porque por tus
palabras serás justificado, y por tus palabras
serás condenado».
Usted no es justificado por los ayunos ni
por el tiempo que dedique a la oración. Jesús
dijo que usted es justificado o condenado
por las palabras que salen de su boca. Las
- 35 -
palabras que usted pone en sus labios tienen
un gran valor.
Detenga a Satanás con
palabras
La táctica principal que Satanás utiliza
contra usted es mantener su atención en
las experiencias de la vida. El diablo lo
mantendrá analizando lo que le pasó y por
qué. Tratará de venderle la mentira que
muchas personas religiosas han comprado:
las tormentas de la vida llegan para enseñarle
algo. Y mientras usted lo crea, Satanás podrá
mantenerlo involucrado en esas tempestades
y se encargará de que usted no tenga una
vida triunfante.
El enemigo le dirá: “No vas a lograrlo”.
Si le cree, él lo tratará sin misericordia y lo
presionará tanto como pueda. Pero usted debe
saber esto: usted sí puede detener a Satanás.
Jesús dijo: «Así que no se preocupen
diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué
beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos»
- 36 -
(Mateo 6:31, NVI). Primero, recibimos
pensamientos de preocupación, luego los
expresamos. Entonces si usted comprende
este principio, puede detener a Satanás.
Detenga el pensamiento, luego diga: “No,
Satanás la Palabra de Dios afirma que tengo
autoridad sobre ti. No tengo por qué escucharte.
He sido hecho la justicia de Dios por medio
de Jesucristo, y me niego a dar un paso más
bajo tu influencia. Ya no permitiré que pongas
ninguna dolencia ni enfermedad en mi cuerpo.
Tú no eres mi dios, Jesús es mi Señor.”
Una vez que usted toma esa decisión y
habla la Palabra de Dios, debe mantener su
posición inalterable; no debe ceder terreno
en ninguna forma. Satanás lo retará, así que
deberá permanecer firme y no concederle ¡ni
un centímetro!
Me han criticado de ser una persona
muy dura por predicar de esta forma. Sin
embargo, he aprendido que si no lo soy,
estaría cometiendo una injusticia en contra
de ellos. Pues algunas veces se necesita ser
firme con la gente para impactar su forma
de pensar y hacerles conciencia sobre cómo
Satanás los está golpeando.
- 37 -
En Mateo 15:22-28, observamos que
cuando la mujer cananea vino a Jesús, Él le
respondió de una forma que parecía cruel:
«No está bien tomar el pan de los hijos, y
echarlo a los perrillos». Sus palabras fueron
duras, pero penetraron la incredulidad de la
mujer. Cuando ella comenzó a creerle a Dios,
Jesús le dijo: «…hágase contigo como quieres».
Las palabras tienen poder: transmiten vida
o muerte, bendición o maldición. ¿Alguna vez
ha pensado por qué es tan inaceptable oír
que las personas usen el nombre de Dios en
vano? ¿Por qué no tiene sentido decir que Dios
maldice? Porque Él no es quien maldice,
tampoco es el destructor, sino el Creador.
Pero hay personas que aunque sienten
repugnancia cuando alguien usa el nombre
de Dios en vano, son las mismas que lo culpan
por toda clase de problemas: “Dios se llevó a
mi bebé. Dios mató a mi padre. Dios hizo que
un tornado destruyera mis plantaciones y
matara mi ganado”.
Acusar a Dios de matar y destruir
equivale a decir que Dios maldice. Dios es
amor y es vida. Él crea y produce buenas
cosas. Al decir que Dios causó muerte o
- 38 -
destrucción, usted permite que Satanás
pueda condenar y destruir. El diablo hace
algo malo, y ¡a Dios se le culpa por ello!
En nuestra pólizas de seguros usamos
la frase: “un acto de Dios” cuando se trata
de incendios, inundaciones, terremotos,
tornados, etc. Es lo mismo decir que Dios
trajo condenación al sur de California
con un terremoto que expresar que Dios
maldice. En la Palabra, leemos: «Cuando
alguno es tentado o [sometido a pruebas o
tribulaciones], no diga que tentado de parte
de Dios; porque Dios no puede ser tentado por
el mal, ni él tienta a nadie» (Santiago 1:13).
En nuestra mente hemos clasificado
ciertas palabras y frases como profanas. Pero
¿qué significa profano? Para Dios significa:
“Cualquier cosa que se oponga a Su Palabra, Su
naturaleza, Su nombre, Su poder y Su amor”.
Dios es amor. Él no es enfermedad,
dolencia, maldición o destrucción. Jesús
dijo: «El ladrón no viene sino para hurtar
y matar y destruir; yo he venido para
que tengan vida, y para que la tengan en
abundancia» (Juan 10:10).
- 39 -
La vida abundante se ofrece de forma
gratuita. Sin embargo, muchos cristianos
no están viviendo conforme a ésta por
ignorancia: «Mi pueblo fue destruido,
porque le faltó conocimiento…» (Oseas 4:6).
Una vez que usted aprenda cómo funciona
el sistema, podrá ver cómo Satanás lo ha
manipulado para su beneficio.
«La lengua es un fuego. Es un mundo de
maldad… Está encendida por el infierno
mismo, y a su vez hace arder todo el curso de
la vida» (Santiago 3:6, DHH). Así es como
funciona el sistema. Satanás usa la lengua
de usted en contra suya para prenderle
fuego a todo el rumbo de la vida. Desde
el momento en que usted vino al mundo,
se le comenzó a instruir para que hablara
de forma negativa sobre su vida y sobre
las circunstancias que lo rodean. Cuando
usted utiliza la lengua, Satanás activa el
curso de su naturaleza en usted.
Deténgase y oiga lo que habla todos los
días. Entrénese para escuchar sus propias
palabras. Muchas de ellas, llamadas
“casuales”, reflejan que nunca pensó en el
efecto que tendrían en su vida.
- 40 -
Por ejemplo, cuando empieza la estación
fría, se platica mucho acerca de la temporada
de gripe que se acerca. La gente comenta
sobre las cuentas extras que tendrán que
pagarle al médico. Esta clase de comentarios
son producto del temor —el temor de que se
enfermarán, creyendo que es inevitable—.
Si yo preguntara: ¿Cree usted en la
sanidad?, usted respondería: “Sí, por supuesto”.
No obstante, lo que habla a diario podría
contradecir esa declaración de fe. En la Palabra
se afirma que usted queda atrapado con las
palabras de su boca (Proverbios 6:2, DHH).
Cuando usted hace declaraciones de temor,
duda e incredulidad; la pequeña flama de la
destrucción se enciende y Satanás empieza
a avivar la llama de cualquier manera en
que pueda hacerla crecer. Luego, una vez
que logra que ese fuego arda alrededor de
usted, lo ataca. A su vista, parecerá que la
tragedia surgió de la nada. Lo primero que
usted hace es preguntarse: “¿Por qué? ¿Por qué
me sucedió esto?”. Parece ser una pregunta
sin respuesta, pero sí la hay: la lengua hace
arder la trayectoria de la vida, la lengua es
encendida por el infierno mismo.
- 41 -
Sabiendo que su lengua controla el curso
completo de su vida, usted puede poner un
alto a Satanás. Puede controlar al diablo
aprendiendo a dominar su propia lengua.
Aunque parezca imposible, se puede lograr,
pero se requiere del poder del Espíritu Santo
obrando en usted.
En Santiago 3:7-8, leemos: «Porque
toda naturaleza de bestias, y de aves, y de
serpientes, y de seres del mar, se doma y ha
sido domada por la naturaleza humana; pero
ningún hombre puede domar la lengua, que
es un mal que no puede ser refrenado, llena de
veneno mortal». El ser humano puede domar
bestias salvajes, pero no puede domar su
propia lengua.
Allí no dice que la lengua no puede
ser domada. Simplemente se menciona
que el hombre no puede dominarla. La
lengua no puede ser domada con el mismo
poder natural que el ser humano usa para
amansar a los animales. Se necesita poder
espiritual, y cada creyente renacido lo tiene
a su disposición. Jesús dijo que Sus palabras
son espíritu (Juan 6:63). ¡ Gracias a Dios por
Su Palabra escrita!
- 42 -
Su lengua es sólo un instrumento. En su
corazón es donde está la clave. Cualquier cosa
que exista en abundancia en su corazón, saldrá
de su boca. Si usted llena su ser interior con la
Palabra de Dios, entonces Palabra de Dios
saldrá de sus labios. Usted puede establecer
hoy un estándar en su vida, cambiando las
palabras que salen de sus labios. Pero primero
necesita usar la autoridad de la Palabra de
Dios para romper el poder de las palabras que
habló en el pasado.
He preparado una confesión de la
Palabra de Dios para que la use como un
arma espiritual. Apague el fuego que Satanás
ha estado encendiendo en su vida. ¡Debe
extinguirlo ahora mismo!
Gracias a Dios que usted tiene la Palabra,
el poder del Espíritu Santo y el nombre de
Jesús. Y además, puede acudir a Jesús como
su Abogado, según la primera epístola de
Juan: «Si confesamos nuestros pecados, él es
fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad… y si alguno
hubiere pecado, abogado tenemos para con el
Padre, a Jesucristo el justo» (1 Juan 1:9, 2:1).
¿Cómo recibió a Jesús como su Señor? Al
- 43 -
confesarlo. ¿Cómo expulsa usted el pecado
de su vida? Al confesarlo. Usted pronuncia
ese pecado con su boca y lo desecha. En
Apocalipsis 12:11, leemos: «Y ellos le han
vencido por medio de la sangre del Cordero y
de la palabra del testimonio de ellos…».
Dios respaldará Su Palabra con Su poder.
Coloque la Palabra en su corazón y ésta
saldrá de sus labios. Su boca no tiene opción,
pues hablará de lo que abunde en su corazón.
¡Comience a construir un nuevo futuro al
rendir su lengua a Jesús y a Su Palabra!
Repita la siguiente oración:
Padre, en el nombre de Jesús, yo
tomo una decisión de calidad para
controlar mi lengua.
Renuncio, rechazo y me arrepiento
de cada palabra que hablé en contra
Tuya y en contra de Tu obra en mi
vida. Cancelo el poder de esas palabras
y dedico mi boca a hablar Tu Palabra.
De la abundancia del corazón
habla la boca, así que me dispongo
- 44 -
a llenar mi corazón con Tu Palabra.
Señor, guarda mis labios.
Me dispongo a hablar de acuerdo
con Tu Palabra. Como Tu hijo, confieso
que estoy sano y lleno de Tu poderoso
Espíritu Santo; y además, declaro que
soy la justicia de Dios en Jesucristo.
Soy un triunfador en cada área de mi
vida, pues Tú me has hecho así.
Padre, te agradezco porque ya no
seré una persona de doble ánimo a
causa de las palabras de mi boca.
Yo permito que la Palabra de Cristo
more en mí en abundancia con toda
sabiduría. Todo lo que hago, ya
sea de palabra o de hecho, lo hago
en el nombre del Señor Jesucristo
dándote gracias.
En el nombre de Jesús. Amén.
Oración para recibir salvación y el
bautismo del Espíritu Santo
Padre celestial, vengo a Ti en el nombre de Jesús. Tu
Palabra dice: «Y todo aquel que invocare el nombre del
Señor, será salvo» (Hechos 2:21). Jesús, yo te invoco y te
pido que vengas a mi corazón y seas el Señor de mi vida
de acuerdo con Romanos 10:9–10: «Que si confesares
con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque
con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se
confiesa para salvación». Yo confieso ahora que Jesús es el
Señor, y creo en mi corazón que Dios le resucitó de entre
los muertos.
¡Ahora he nacido de nuevo! ¡Soy cristiano, hijo
del Dios todopoderoso! ¡Soy salvo! Señor, Tú también
afirmas en Tu Palabra: «Pues si vosotros, siendo malos,
sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto
más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo
a los que se lo pidan?» (Lucas 11:13). Entonces te
pido que me llenes con Tu Espíritu. Santo Espíritu,
engrandécete dentro de mí a medida que alabo a Dios.
Estoy plenamente convencido de que hablaré en otras
lenguas, según Tú me concedas expresar (Hechos 2:4).
En el nombre de Jesús, ¡amén!
En este momento, comience a alabar a Dios
por llenarte con el Espíritu Santo. Pronuncia esas
palabras y sílabas que recibes, no hables en tu
idioma, sino en el lenguaje que el Espíritu Santo te da.
Debes usar tu propia voz, ya que Dios no te forzará a
hablar. No te preocupes por cómo suena, pues ¡es una
lengua celestial!
Continúa con la bendición que Dios te ha dado, y ora
en el espíritu cada día.
Ahora, eres un creyente renacido y lleno del Espíritu
Santo. ¡Tú nunca serás el mismo!
Busca una iglesia donde se predique la Palabra de
Dios valientemente, y obedece esa Palabra. Forma parte
de la familia cristiana que te amará y cuidará, así como tú
ames y cuides de ellos.
Necesitamos estar conectados unos con otros, lo cual
aumenta nuestra fuerza en Dios, y es el plan del Señor
para nosotros.
Vuélvete un hacedor de la Palabra. Tú serás bendecido
al ponerla en práctica (lee Santiago 1:22–25).
Acerca del autor
Kenneth Copeland es cofundador y presidente de los
Ministerios Kenneth Copeland en Fort Worth, Texas, y es
autor de varios libros cuales incluyen LA BENDICIÍON del
Señor enriquece y no añade tristeza con ella y Honor: viviendo en
honestidad, verdad e integridad.
Desde el 1967, Kenneth ha sido ministro del evangelio
de Jesucristo y maestro de la Palabra de Dios. Él es también el
cantante en álbumes premiados y algunos nominados para el
Grammy como, Only the Redeemed, In His Presence, He Is Jehovah,
Just a Closer Walk, y su álbum recientemente lanzado Big Band
Gospel. También es coprotagonista, haciendo el papel de Wichita
Slim, en los videos infantiles, Te Gunslinger, Covenant Rider
y la película de largo metraje Te Treasure of Eagle Mountain,
y también en el papel de Daniel Lyon en los videos de la
Comandante Kellie y los Superniños
TM
, Armor of Light y Judgment:
Te Trial of Commander Kellie. Kenneth también coprotagoniza
como padrino hispano en la película del 2009 Te Rally.
Con la ayuda de oficinas en los Estados Unidos, Canadá,
Inglaterra, Australia, Sudáfrica, Ucrania y Singapur, Kenneth
está cumpliendo su visión de predicar con valentía la Palabra
de Dios no adulterada desde el tope del mundo hasta el valle
más profundo, y todo alrededor. Su ministerio llega a millones
de personas en el mundo a través de programas de televisión
semanales, revistas, mensajes en audio y videos de enseñanza,
convenciones y campañas, y a través de la red mundial del
internet.
Adquiere más información acerca de los Ministerios Kenneth
Copeland. Visita nuestra página web es.kcm.org
Cuando el SEÑOR le indicó a Kenneth y Gloria Copeland
que iniciaran la revista La Voz de Victoria del Creyente...
Les dijo: Ésta es su semilla. Envíensela a todo el que responda a su
ministerio, y ¡jamás permitan que alguien pague por su suscripción!
Por más de 40 años, ha sido un gozo para los Ministerios Kenneth Copeland
llevarles las buenas nuevas a los creyentes. Los lectores disfrutan las enseñanzas
de ministros que escriben acerca de vidas en comunión con Dios, y testimonios
de creyentes que experimentan la victoria en su vida diaria a través de la Palabra.
Hoy, la revista LVVC es enviada mensualmente por correo, llevando ánimo y
bendición a los creyentes de todo el mundo. Incluso muchos de ellos la utilizan
como una herramienta para ministrar, se la obsequian a otras personas que
¡desean conocer a Jesús y crecer en su fe!
Solicite hoy una suscripción GRATUITA para recibir
la revista La Voz de Victoria del Creyente!
Visita es.kcm.org/LVVC para enviar tus datos, o escríbanos a: Kenneth Copeland
Ministries, Fort Worth, TX 76192-0001. También puede suscribirse llamándonos al
1-800-600-7395 (sólo en EE.UU.) o al +1-817-852-6000
¡Estamos aquí para ti!
Tu crecimiento en la PALABRA de Dios y tu victoria en Jesús son el centro
mismo de nuestro corazón. Y en cada área en que Dios nos ha equipado, te
ayudaremos a enfrentar las circunstancias que estás atravesando para que
puedas ser el victorioso campeón que Él planeó que tú sea.
La misión de los Ministerios Kenneth Copeland, es que todos nosotros
crezcamos y avancemos juntos. Nuestra oración es que tú recibas el beneficio
completo de todo lo que el SEÑOR nos ha dado para compartirle.
Dondequiera que te encuentres, puedes mirar el programa La Voz de
Victoria del Creyente por televisión (revisa tu programación local) y por la
Internet visitando es.kcm.org.
Nuestro sitio web: es.kcm.org, te brinda acceso a todos los recursos que
hemos desarrollado para tu victoria. Y, puedes hallar información para
comunicarte con nuestras oficinas internacionales en África, Asia, Australia,
Canadá, Europa, Ucrania, y con nuestras oficinas centrales en Estados
Unidos de América.
Cada oficina cuenta con un personal dedicado, preparado para servirte y
para orar por ti. Puedes comunicarte con una oficina a nivel mundial más
cercana a ti para recibir asistencia, y puedes llamarnos para pedir oración a
nuestro número en Estados Unidos, 1-817-852-6000, de lunes a viernes de
9:30 am a 5:00 pm (Hora central).
Te animamos a que te comunique con nosotros a menudo y ¡nos permitas
formar parte de tu andar de fe de cada día!
¡Jesús es el SEÑOR!
Kenneth y Gloria Copeland