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El capital social amplía las li-
bertades de las personas, al
generar la mayor participación
e inclusión en su propio desa-
rrollo. El capital social, me-
diante la confianza, la interac-
ción social, la reciprocidad y
cooperación, aumenta la dis-
ponibilidad de información, re-
duce costos y facilita las tran-
sacciones entre las personas.
Estos elementos del capital
social permiten alcanzar deci-
siones y acciones colectivas y
disminuyen el comportamiento
oportunista de los miembros
de una comunidad.
El capital social es percibido
como un conjunto de recursos
sociales que se desarrollan en
la estructura social
1
y producen
un resultado que puede ser po-
sitivo o negativo. Los recursos
sociales pueden ser las redes,
la confianza, la participación, la
reciprocidad, la cooperación,
la solidaridad, la cohesión so-
cial y la acción colectiva, entre
otros. Los resultados positivos
1
Se refiere al aparato donde se desenvuelven relaciones
sistemáticas que vinculan a miembros de una determinada
comunidad aunque no necesariamente se establezca un
contacto directo.
se refieren al logro de un bene-
ficio, la solución de un proble-
ma o alcanzar oportunidades.
El resultado negativo puede
consistir en un malestar para la
sociedad.
De acuerdo con Lindon Ro-
bison y Marcelo Siles, el capital
social tiene influencia en el lu-
gar donde vivimos, en donde
se produce nuestro bienestar
económico y social y en donde
nos ganamos la vida. El capital
social, a través de las relacio-
nes, es importante porque
afecta la adopción de leyes, las
actividades económicas, el cui-
dado del medio ambiente y con
quien suscribimos tratados o
declaramos la guerra.
Aun cuando tenemos algu-
nas respuestas prácticas a la
utilidad del capital social toda-
vía quedan interrogantes como:
¿Qué políticas públicas se pue-
den diseñar para aprovechar el
capital social de las personas?,
¿qué efectos pueden tener es-
tas políticas en el desarrollo? y
¿cuál es la diferencia de una
política pública que considera
cuestiones de capital social y
otra que no lo hace? Para dar
respuesta a estas preguntas,
este artículo presenta un diag-
nóstico y algunas recomenda-
ciones de políticas públicas ba-
sados en los estudios empíri-
cos sobre el capital social en
México realizados en el marco
de la Encuesta Nacional sobre
Capital Social en el Medio Ur-
bano (ENCASU) 2006.
2
La ENCASU 2006 propor-
ciona información sobre los ni-
veles de confianza, las redes
sociales, la participación en or-
ganizaciones, la cohesión so-
cial y la acción colectiva, así
como los valores ciudadanos y
derechos; se levantó en el ám-
bito urbano en el año 2006,
considera dos mil 167 vivien-
das y 700 hogares en las regio-
nes Norte, Centro-Occidente y
Sur-Sureste, es consistente
con otras encuestas de capital
social y se distingue por su
“enfoque de activos”.
Para entender la contribu-
ción de estos estudios basa-
2
Estos estudios se presentaron en una serie de seminarios
en el ITAM, la UIA y El COLMEX durante 2009-2010
coordinados por la autora de este artículo y serán parte
de un libro sobre capital social publicado por El COLMEX.
El capital social en el fortalecimiento
de la política social
Patricia López-Rodríguez
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dos en la ENCASU 2006 al co-
nocimiento del tema, cabe re-
cordar que existen al menos
tres medios por los cuales las
personas pueden allegarse re-
cursos para satisfacer sus ne-
cesidades. El primero es el libre
intercambio, en donde a través
de la compra y venta a precios
de mercado las personas pue-
den obtener lo que desean pa-
gando por ello. El segundo es
la acción del Estado, recibien-
do una asignación de recursos
públicos a la que se pudo ha-
ber contribuido o no de alguna
forma. El tercero es el capital
social, haciendo uso de los vín-
culos interpersonales (familia-
res, amigos, conocidos, grupos
afines o relaciones de jerarquía)
que facilitan recursos basados
en un sistema de reciprocidad.
Los estudios que se realizaron
en el marco de la ENCASU
2006 documentan la relevancia
de este último en el desarrollo.
Los estudios empíricos so-
bre el capital social en México
basados en la ENCASU 2006
muestran que este activo so-
cial se relaciona positivamente
con medidas del bienestar
como la educación, la salud, el
empleo, la distribución del in-
greso, la disminución de la po-
breza, el acceso a servicios, la
seguridad social, la migración,
el género, la participación
política y la influencia en las
autoridades. Aunque muchos
de estos resultados no están
directamente relacionados con
la cooperación para la búsque-
da de un bien común, la bús-
queda de la superación de
condiciones individuales produce
una asociación con conse-
cuencias colectivas, por ejem-
plo al elevarse el bienestar
familiar, de un grupo o una
comunidad.
El diagnóstico que realizan
estos estudios empíricos pro-
duce un factor común: el
capital social pone énfasis en
las personas como poseedo-
ras y dueñas de sus recursos
sociales que producen acti-
vos en sus relaciones con los
demás u otros. Estos recur-
sos crean oportunidades de
ingresos y bienestar para las
personas que de otro modo
podrían tener a un mayor cos-
to; apoyan a las personas
para hacer frente a las fluctua-
ciones de ingresos y otros
eventos inesperados como
enfermedades o pérdida de
empleo. Estos recursos forta-
lecen a las personas en el al-
cance de sus objetivos y
como actores de su propio
bienestar, lo que sugiere que
la identificación, manteni-
miento y fortalecimiento del
capital social puede ser una
herramienta importante para
el desarrollo.
De los estudios empíricos
se infiere que el capital social
es heterogéneo, depende de
factores como el grado de di-
versidad cultural y étnica, el
nivel de desarrollo económi-
co, la fortaleza y extensión
de tradiciones culturales de
cooperación, la solidaridad
de lazos horizontales (inter-
grupos) y lazos verticales
(gobierno y sociedad civil) y la
densidad de las organizacio-
nes, esta heterogeneidad le
otorga una diversidad de usos
en políticas públicas.
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También se infiere que no
todas las formas de capital so-
cial son de la misma naturale-
za, ni son igualmente útiles
para todas las políticas; los la-
zos familiares, por ejemplo, son
muy diferentes de los lazos en
organizaciones formales o los
que se mantienen en estructu-
ras jerárquicas. También su uso
y origen es diferenciado, las or-
ganizaciones formales son más
dóciles para el trabajo externo
que las redes sociales informa-
les basadas en parentesco. La
participación con estructuras
externas depende de la dispo-
sición, confianza y expectati-
vas, por ejemplo grupos étni-
cos parecen ser más difíciles
en el trabajo externo que los
grupos religiosos.
Para entender el uso de los
hallazgos de los estudios sobre
el capital social en la política
pública surge el siguiente cues-
tionamiento: ¿cuál es la diferen-
cia de una política pública que
considera cuestiones de capital
social y otra que no lo hace? En
los resultados empíricos para
México se encuentra que una
política pública en materia edu-
cativa que involucra a los pa-
dres de familia en la toma de
decisiones de la escuela, y for-
talece las relaciones entre estu-
diantes, profesores y directivos,
produce diferencias en térmi-
nos del logro educativo.
En el tema de salud, se en-
cuentra que el capital social
permite tener un ingreso dispo-
nible más estable frente a even-
tos de enfermedad, una política
pública que considere las re-
des sociales en el asegura-
miento de salud podría propi-
ciar que la población escape
de un círculo de enfermedad y
empobrecimiento. En materia
de empleo, se encuentra que
una política pública que genere
un mejor funcionamiento de un
sistema nacional de empleo
podría tener efectos en los pro-
blemas de información entre
trabajos requeridos y las habili-
dades de solicitantes.
En materia de desigualdad y
pobreza, se percibe que apro-
vechar el capital social en la red
de beneficiarios de los progra-
mas sociales puede generar
cambios en la distribución del
ingreso y en la incidencia de
la pobreza. Asimismo, se men-
ciona que incrementar la esco-
laridad de la población y
fomentar la confianza interper-
sonal tiene efectos en las redes
sociales y en la condición de
pobreza de las personas. Con
base en los resultados se su-
giere que aprovechar el capital
social de la población en po-
breza podría fortalecer la parti-
cipación social en programas
públicos de superación de la
pobreza y que inciden en el
empleo, el crédito y la seguri-
dad social.
En temas como la migra-
ción, se menciona que estruc-
turar programas que propicien
el uso de remesas para mante-
ner la cohesión social de
las comunidades podría tener
un efecto para lograr que la
comunidad se beneficie de la
migración y no únicamente los
familiares directos. En materia
de género, se sugieren políti-
cas que impacten en las fallas
de mercado para la creación y
desarrollo de otras formas de
organización democráticas en
donde las mujeres participen
activamente.
Los resultados de los estu-
dios empíricos proponen la ins-
trumentación de programas
con efectos en la confianza in-
terpersonal e institucional, a tra-
vés del fomento a la participa-
ción en asociaciones civiles y
estrategias de fortalecimiento
de las personas en círculos cer-
canos, como vecinos, jefes y
parientes. También sugieren
políticas públicas que incluyan
la promoción y el apoyo a pro-
cesos de participación ciuda-
dana y asociación de las perso-
nas en el ámbito local y en su
ambiente cotidiano, acciones
encaminadas a la generación
de espacios públicos que fo-
menten la interacción de los
ciudadanos en la comunidad, el
vecindario y con sus amistades.
En términos generales, de
estos estudios empíricos se in-
fiere que el capital social en
México funciona como un me-
canismo compensatorio ante la
carencia de otros tipos de ca-
pital pero también que una vez
que se potencia el capital so-
cial este activo contribuye al
desarrollo del capital humano,
del capital físico, del capital po-
lítico y del capital natural.
Estos estudios sustentan que
la participación de las personas
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fortalece actividades específi-
cas del Estado y sirve para el
sostenimiento de una política
pública cuando una sociedad
se basa en las acciones que se
derivan de estas actividades.
De acuerdo a Robert Putnam el
capital social es el factor intan-
gible que permite a sus miem-
bros trabajar juntos y desarrollar
relaciones de cooperación entre
sí y con grupos externos. Este
factor cambia con el tiempo y
tiene efectos positivos y negati-
vos para los propios grupos y la
sociedad. En el aspecto negati-
vo podría ser utilizado para
crear un comportamiento anti-
social, perseguir objetivos crimi-
nales y generar conflictos de
forma imperceptible con los ob-
jetivos deseables de la política.
Aún cuando puede ir cam-
biando poco a poco, es lo sufi-
cientemente constante como
para convertirse en un recurso
estable para usos políticos.
Cuando es usado con fines po-
sitivos puede servir los propó-
sitos de una política pública,
como una forma de inversión
que crea valor añadido. Los
usos apropiados del capital so-
cial pueden enriquecer la efi-
ciencia y eficacia de una políti-
ca y al mismo tiempo generar
beneficios en los participantes.
Algunas de las recomenda-
ciones generales de políticas
públicas que se desprenden de
estos resultados comprenden:
instrumentar programas que
usen el capital social focalizan-
do en los grupos que utilizan
este activo con fines benéficos
para la comunidad; una mayor
inversión en la confianza inter-
personal a través de mayores
niveles de escolaridad; la gene-
ración de espacios públicos
que fomenten la interacción de
los ciudadanos; y propiciar una
mayor participación evitando la
exclusión, inequidad y depen-
dencia en la toma de decisio-
nes y en la recepción de los re-
cursos de programas sociales.
El objetivo de estas políticas
sugiere involucrar a las perso-
nas en la toma de decisiones
sobre sus propios entornos de
desarrollo y eliminar las “barre-
ras a la entrada” para la ges-
tión y participación en la de-
manda y aprovisionamiento de
sus recursos. Una alternativa
para lograr este objetivo es
tratar de hacer conexiones efi-
caces entre la participación
formal de un pequeño grupo y
la participación de un grupo
más amplio que basa sus vín-
culos en redes sociales cotidia-
nas informales. Otra alternativa
consiste en fomentar la mayor
participación ciudadana coti-
diana de las personas median-
te el diseño de estructuras
formales de gobierno que
aprovechen los espacios infor-
males situados en la rutina
de la vida comunitaria. Otra
opción está relacionada con un
cambio efectivo de la cultura de
participación, en el largo plazo,
este cambio podría ser proba-
blemente más eficaz que más
estructuras de participación.
En suma, estos estudios
muestran la importancia del
capital social en el desarrollo
porque genera recursos a las
personas a un menor costo,
ayuda a diseminar la informa-
ción y facilita la toma de deci-
siones colectivas. Este tipo de
capital es importante en políti-
ca social, por un lado, porque
permite aprovechar la partici-
pación y el compromiso de las
comunidades en su desarrollo,
y por otro, porque contribuye a
fortalecer los lazos, a través de
la confianza, generando cana-
les de colaboración entre los
ciudadanos y las instituciones.
La ampliación de las liberta-
des se sostiene con la mayor
credibilidad en las instituciones
y confianza de los ciudadanos
en la democracia. El capital so-
cial amplía la libertad de las
personas al generar una parti-
cipación más amplia e inclu-
sión en el logro de sus objeti-
vos. Las personas que utilizan
su capital social dejan de ser
agentes pasivos o simples be-
neficiarios receptores de apo-
yos de programas sociales y se
convierten en agentes activos
de su propio desarrollo.