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Curso sobre diseño e instalación de

TUBERÍAS para el transporte de agua

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA





Cálculo mecánico






Ávila, abril de 2002


Luis Balairón Pérez
Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX
Profesor Asociado de la Universidad de Salamanca

























El presente documento está elaborado (en parte) a partir de las
“Recomendaciones para el proyecto, instalación y mantenimiento de
tuberías para el transporte de agua a presión”
realizadas por el CEDEX para la
Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas
del Ministerio de Medio Ambiente



Cálculo mecánico



Índice

1 Tipos de tubos en función de su resistencia mecánica ............................................................... 1

2 Acciones de cálculo.................................................................................................................... 3

3 La hipótesis pésima de carga...................................................................................................... 5
3.1 Tubos sometidos a presión hidráulica interior..................................................................... 5
3.2 Tubos con funcionamiento en lámina libre ......................................................................... 8

4 Métodos de cálculo para las acciones......................................................................................... 9

5 Dimensionamiento de la tubería............................................................................................... 11
5.1 Tubos sometidos a presión hidráulica interior................................................................... 11
5.2 Tubos con funcionamiento en lámina libre ....................................................................... 13
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1 Tipos de tubos en función de su resistencia mecánica
Es muy frecuente la división de los tubos en rígidos y flexibles según sea su comportamiento mecánico
ante las solicitaciones a que estén expuestos, si bien no es muy precisa la frontera o división entre unos
y otros tipos de tuberías.
Hoy en día, la tendencia más aceptada es a entender la condición de rígido o flexible no como una
propiedad del tubo analizado de forma individual, sino del conjunto que forman el propio tubo como
tal, junto a las características del terreno que lo rodea, las condiciones de la instalación, etc, de manera
que, la posibilidad de que un tubo en unas condiciones determinadas fuera una estructura flexible y en
otras rígida ya no dependería solo de la geometría, como en el caso anterior, sino ahora también del
tipo de relleno que lo rodee, de la compactación alcanzada, etc.
Así las cosas, los tubos flexibles son aquellos que admiten ciertas deformaciones por la acción de las
cargas verticales, produciéndose un efecto de ovalización que, al aumentar el diámetro horizontal,
hace que entren en juego los empujes pasivos del terreno, aumentado de forma considerable su
resistencia.
Estos tubos quedarían fuera de servicio (las tensiones en la pared superarían las admisibles) si se
alcanzasen deformaciones circunferenciales muy elevadas, superiores al 20% del diámetro ó mas. Por
ello, se dimensionan para que la citada deformación causada por la acción de las cargas externas no
supere un valor del orden del 3% ó el 6% del diámetro, no alcanzándose para entonces el agotamiento
de su capacidad resistente.
En el extremo opuesto estarían los tubos rígidos, en los que la deformación por la acción de las cargas
ovalizantes es tan pequeña que no se benefician del posible empuje pasivo del terreno, sino que
absorbe todas las solicitaciones el propio tubo. En este caso, el tubo queda fuera de servicio cuando el
estado tensional en la pared excede el valor admisible.
Los estudios al respecto de los últimos años concluyen que, efectivamente, la división entre tubos
flexibles y rígidos sería excesivamente simple, ya que habría un estadio intermedio, que serían los
tubos semirígidos o semiflexibles, los cuales admiten cierta deformación ante las cargas externas, la
cual es suficiente para poder hacer variar el empuje de las tierras (comportamiento flexible).
En ellos puede ocurrir tanto que la deformación alcanzada para el estado tensional último sea muy
pequeña (menor, por ejemplo del 2 ó del 3%: comportamiento rígido) como que sea muy grande (más
de, por ejemplo, el 10%, de modo que se dimensionen limitando la deformación radial admisible a un
valor del orden del 3 ó el 5% del diámetro: comportamiento flexible). Por tanto, en el


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dimensionamiento de estos tubos hay que comprobar que en cada instalación ni las deformaciones ni
las tensiones superan los valores admisibles (en los tubos flexibles puros bastaba con comprobar
únicamente lo primero, y en los absolutamente rígidos lo segundo).
Los criterios anteriores son, sensiblemente, los recogidos en la norma UNE-EN 805:2000, la cual
clasifica a los tubos de la siguiente manera:
- Tubos rígidos: “aquellos cuya capacidad de carga está limitada por la rotura, sin que
previamente aparezcan deformaciones significativas en su sección transversal”.
- Tubos flexibles: “los que su capacidad de carga está limitada por la deformación admisible”.
- Tubos semirígidos: “aquellos cuya capacidad de carga puede estar limitada bien por la rotura o
bien por la deformación transversal”.
Otra forma de entender la rigidez o flexibilidad de un tubo sería tal como lo aborda el proyecto de
norma europea prEN 1295-3:2001. Dicho documento introduce un criterio de clasificación a partir del
parámetro que denomina “rigidez relativa, S
c
”:
) 1 ( * * 8
2
s
s
c
S
E
S
υ −
=
donde E
s
es el módulo de elasticidad del suelo, υ
s
es el módulo de Poisson del suelo, para el que
generalmente se utiliza el valor 0,3, y S es la rigidez anular de la tubería.
Se considera que la tubería se comporta como rígida cuando S
c
≤9 y como flexible cuando S
c
>9. Sin
embargo, aquellos casos en los que la rigidez relativa está comprendida entre 9 y 24 se suelen
denominar tuberías semirrígidas o tuberías semiflexibles caracterizadas porque su deformada mantiene
una forma elíptica.
A la luz de todo lo anterior, debe decirse, en primer lugar, que no ha lugar a establecer clasificaciones
absolutas de los tubos por rígidos, flexibles o semirrígidos, ya que dicha condición no depende solo
del propio tubo como tal sino además de las condiciones de la instalación (en rigor, habría que
distinguir entre un tubo rígido o flexible y un comportamiento rígido o flexible).
En cualquier caso, sí puede decirse que, en general, los tubos de acero y los de materiales plásticos
(PVC-U, PE, PRFV) se comportan siempre o casi siempre de manera flexible, que los de hormigón lo
hacen de forma rígida y que la fundición tendría un comportamiento semirígido, ya que éste variará
de rígido a flexible según diámetros.
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2 Acciones de cálculo
Las principales acciones que, en general, deben considerarse en el cálculo mecánico de la tubería son
las siguientes (clasificación según norma NBE AE 88, del Ministerio de Fomento):
a) Acciones gravitatorias. Son tanto las producidas por los elementos constructivos de la tubería
como las que puedan actuar por razón de su uso.
a.1) Peso propio. Es la carga debida al peso de la tubería
a.2) Cargas permanentes o cargas muertas. Son las debidas a los pesos de los posibles
elementos constructivos o instalaciones fijas que tenga que soportar la tubería
a.3) Sobrecargas de uso. Son aquellas cargas derivadas del uso de la tubería y cuya
magnitud y/o posición puede ser variable a lo largo del tiempo. Son, básicamente, las
siguientes:
a.3.1) Carga debida al peso del agua en el interior de la tubería
a.3.2) Presión interna actuante, incluyendo el golpe de ariete
b) Acciones del terreno. Son las producidas tanto por el empuje activo como por el empuje
pasivo del terreno. En su determinación deben tenerse en cuenta las condiciones de instalación
de la tubería, así como que ésta sea rígida o flexible, el tipo de apoyo, el tipo de relleno, la
naturaleza del terreno, etc.
c) Acciones del tráfico. Son las producidas por la acción de los vehículos que puedan transitar
sobre la tubería.
Estas acciones derivadas del tráfico son, por su propia naturaleza, unas sobrecargas puntuales
que, además, tendrían la consideración de “acciones dinámicas”, las cuales actúan con un
cierto impacto. Por ello, al determinar su valor hay que multiplicar a la propia sobrecarga por
un “coeficiente de impacto” que tenga en cuenta esta circunstancia.
Otras acciones del tráfico serían, por ejemplo, las acciones causadas por máquinas
compactadoras que produzcan vibraciones, en cuyo cálculo habría que tener en cuenta también
la influencia de dichas vibraciones.
Las acciones más determinantes en el dimensionamiento de tuberías enterradas suelen ser la
presión interna (a.3.2), así como las acciones del terreno (b) y las del tráfico (c).
Por ello, para referirse a ellas pueden emplearse los términos “acciones internas” (para la


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presión interior), y “acciones externas” (para las acciones tanto del terreno como del tráfico).
d) Acciones climáticas. Son las derivadas de los fenómenos climatológicos.
d.1) Acciones del viento. Son las producidas por las presiones y succiones que el
viento origina sobre la superficie de la tubería
d.2) Acciones térmicas. Son las producidas por las deformaciones debidas a los
cambios de temperatura.
d.3) Acciones de la nieve. Son las originadas por el peso de la nieve que, en las
condiciones climatológicas más desfavorables, podría acumularse sobre la tubería
e) Acciones debidas al nivel freático. Es el empuje hidrostático generado por el agua subterránea.
f) Acciones reológicas. Son las producidas por las deformaciones que experimentan los
materiales en el transcurso del tiempo por retracción, fluencia bajo las cargas u otras causas.
Salvo en las tuberías de hormigón armado y, sobre todo en las de hormigón pretensado, en las
que si que pueden tener cierta importancia estas acciones, en el resto de las tuberías
contempladas en las presentes Recomendaciones, este fenómeno, en general, es despreciable.
g) Acciones sísmicas. Son las producidas por las aceleraciones de las sacudidas sísmicas.
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3 La hipótesis pésima de carga
Se entiende por "hipótesis pésima de carga" en una sección de una tubería a la combinación de
acciones de cálculo que produzca la máxima solicitación o deformación en esa sección.
Por “combinación de acciones”, la EHE (artículo 13) entiende el “conjunto de acciones
compatibles que se considerarán actuando simultáneamente para una comprobación
determinada. Cada combinación, en general, estará formada por las acciones permanentes, una
acción variable determinante y una o varias acciones variables concomitantes. Cualquiera de las
acciones variables puede ser determinante”.
3.1 Tubos sometidos a presión hidráulica interior
En las instalaciones aéreas, para todas las tipologías de materiales, la hipótesis pésima de carga
suele corresponder bien al estado tensional en la pared del tubo derivado de la sola acción de la
presión interior, o bien a la flexión longitudinal producida por las acciones gravitatorias, si bien,
en ocasiones, tal como se detalla en los apartados siguientes, puede haber alguna otra situación
también condicionante, como el pandeo, las posibles tracciones longitudinales o las tensiones en
los apoyos, etc.
En las instalaciones enterradas (lo más habitual), usualmente, las más determinantes son la
presión interior actuante (a.3.2), las acciones del terreno (b) y las del tráfico (c), de manera que
la hipótesis pésima de carga suele producirse por la combinación de las acciones que se indican
a continuación, según tipologías de tuberías.
- Tubos de acero. Las solicitaciones condicionantes suelen ser el estado tensional producido
por la sola acción de la presión interna o las deformaciones causadas en la hipótesis de
actuación única de las acciones externas. En estos tubos, debe, además, comprobarse el
comportamiento ante el pandeo o colapsado.
- Tubos de hormigón. La situación más desfavorable es el estado tensional causado por la
acción de las cargas externas e internas, bien individualmente o bien en conjunto.
- Tubos de materiales plásticos (PVC-U, PE y PRFV). Las solicitaciones condicionantes son
el estado tensional (causado bien por la acción individual de la presión interna, o bien junto
a las acciones externas), o las deformaciones causadas por las acciones externas, debiendo
en estos tubos plásticos comprobar también el comportamiento ante el pandeo transversal o


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colapsado.
- Tubos de fundición. En el caso de diámetros grandes las solicitaciones condicionantes
serían el estado tensional producido por la sola acción de la presión interna o las
deformaciones causadas en la hipótesis de actuación única de las acciones externas
(comportamiento flexible), mientras que en los diámetros pequeños la situación más
desfavorable sería el estado tensional causado por la acción de las cargas externas e
internas, bien individualmente o bien en conjunto (comportamiento rígido).
Tabla 1 Hipótesis pésima de carga habituales en los diferentes tipos de tubos en instalaciones enterradas
Hipótesis pésima de carga



Tipo de tubo


Solicitación
condicionante

Solo acciones
internas


Solo acciones
externas
Carga
combinada
(acciones
internas y
externas)

Estado tensional
Acero Deformaciones
Pandeo o colapsado
Hormigón Estado tensional
Estado tensional
Fundición
Deformaciones
Estado tensional
PVC-U y PE Deformaciones
Pandeo o colapsado
Estado tensional
PRFV Deformaciones
Pandeo o colapsado

En resumen, las comprobaciones que hay que hacer en las tuberías enterradas son las siguientes:
a) Tensiones debidas a la presión hidráulica interior. En cualquier tipología de tubería,
debe comprobarse que, al actuar únicamente la presión hidráulica interior, las tensiones
producidas en la pared del tubo no exceden los valores admisibles.
b) Tensiones debidas a la acción conjunta de presión hidráulica interior y de las acciones
externas. En los tubos de hormigón y en los de materiales plásticos (PVC-U, PE y
PRFV), debe comprobarse que la actuación conjunta de la presión interior y de las
acciones externas produce un estado tensional inferior al admisible.
En estos tubos, determinadas combinaciones de presiones interiores (P) y momentos
flectores debidos a las cargas externas (W) agotan la tubería.
Los primeros estudios que profundizaron en lo anterior se realizaron para los tubos de
fibrocemento, para los que, tradicionalmente, se representaban dichas combinaciones
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mediante la conocida como parábola de Schlick (Hüneberg, 1971), de forma que la
curva que representa estados de agotamiento de la tubería venía representada por la
ecuación:
r r
P
P
W
W
− = 1

W Momento flector de aplastamiento
W
r
Momento flector de rotura al aplastamiento
P Presión interna
P
r
Presión interna de rotura

En los tubos de hormigón pretensado, dicha curva viene representada por una ecuación
similar, en concreto (Moser, 1990):

3 1
r r
P
P
W
W
− =

En los tubos de materiales plásticos, la curva que representa los valores de W y P que
agotan la tubería es algo diferente (Liria, 1995), del estilo de la mostrada en la siguiente
figura. En ella puede verse que la presión máxima soportable es superior a la presión
aislada de rotura, ya que la presión interior anula parte de las flexiones producidas por
las acciones externas, disminuyendo las ovalizaciones, de forma que la combinación de
solicitaciones es mejor para el estado tensional.

Esta comprobación del estado tensional derivado de la acción de las cargas combinadas
no suele realizarse ni en los tubos de fundición ni en los de acero. Algunos textos
(Ductile iron pipe compendium, Pont a Mousson, 1986) han estudiado en profundidad
esta hipótesis de carga en los tubos de fundición, concluyendo en que, efectivamente, no
es una situación condicionante.

0,0
0,2
0,4
0,6
0,8
1,0
1,2
1,4
0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0
W/Wr
Fibrocemento
Hormigón
0,0
0,2
0,4
0,6
0,8
1,0
1,2
1,4
0,0 0,2 0,4 0,6 0,8 1,0
W/Wr
Fibrocemento
Hormigón
Plásticos

Fig 1Curvas de rotura por la acción conjunta de la presión interior y las cargas externas


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c) Tensiones debidas a la acción exclusiva de las acciones externas. En los tubos de
hormigón y en los de PRFV, debe comprobarse además que, en la hipótesis de tubo
vacío, por la sola acción de las acciones externas, no se alcanza el estado tensional
último.
d) Deformaciones causadas por las acciones externas. En todas las tipologías excepto en
los de hormigón, debe comprobarse que las deformaciones causadas por la sola acción
de las cargas externas no excede un valor del orden del 3 ó el 6% del diámetro del tubo,
según materiales y diámetros.
e) Pandeo transversal o colapsado. En los tubos de acero y de materiales plásticos (PVC-
U, PE y PRFV) debe comprobarse que no se produce la rotura por pandeo.
3.2 Tubos con funcionamiento en lámina libre
En este caso, mucho más sencillo que el anterior, la hipótesis pésima de carga corresponde al
estado tensional o deformacional en la hipótesis de actuación única de las cargas externas,
conforme puede verse en la tabla adjunta
Tabla 2 Hipótesis pésima de carga habituales en los diferentes tipos de tubos en instalaciones enterradas




Tipo de tubo
Solo acciones
externas

Solicitación
condicionante
Gres Estado tensional
Hormigón Estado tensional
Estado tensional PVC-U y PE
Deformaciones
Estado tensional
PRFV
Deformaciones

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4 Métodos de cálculo para las acciones
Para la determinación de las acciones pueden utilizarse distintos métodos de cálculo, si bien
para las acciones más determinantes (terreno y tráfico) en España los más habituales son los
siguientes:
- Acciones del terreno
Estas acciones, en las tuberías enterradas se han venido calculando tradicionalmente en
España mediante las teorías de Marston, desarrolladas en la Universidad de Iowa, Estados
Unidos, entre los años 1910 y 1920.
Las teorías de Marston son sobre todo de aplicación para los tubos rígidos (hormigón), en
los cuales se aplica un coeficiente reductor a la carga obtenida.
Hay muchos textos en los que se pueden encontrar con el suficiente detalle el desarrollo de
dicha metodología. Como referencias españolas, por ejemplo, puede citarse la IET-80 y en
el ámbito norteamericano el “Concrete pipe design manual”, de la American Concrete Pipe
Association, o el “Manual M9. Concrete pressure pipe”, de la AWWA.
En los tubos de acero, por el origen norteamericano de la mayoría de la normativa existente
al respecto, es también práctica habitual utilizar la teoría de Marston para el cálculo de las
acciones del terreno, si bien en este caso no se suele emplear ningún coeficiente reductor, lo
que supone una seguridad adicional. Y en los tubos de fundición y de PRFV, es también
práctica habitual seguir este proceder.
Recientemente, en los años 1980, se ha desarrollado en Alemania el conocido como método
ATV de aplicación para todos los tipos de materiales, pero especialmente para las tuberías
flexibles o semirígidas. En España es el método que se emplea habitualmente para el cálculo
de las acciones del terreno en los tubos de PVC-U y en los de PE, y, en ocasiones, también
en los de PRFV.
Por último, existe otra posibilidad, desarrollada en Francia en los años 1990, que es el
conocido como método del Fascículo 70, de aplicación también, en principio, para todas las
tipologías de materiales, si bien en España se utiliza solo en ocasiones para los tubos de
fundición.



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- Acciones del tráfico
En los tubos de acero y hormigón, de forma clásica, las acciones del tráfico se han venido
calculando mediante las teorías de Boussinesq, las cuales se encuentran desarrolladas (con
pequeñas variaciones entre unas fuentes y otras) en la norma DIN 1072:1985 o en la IET-
80.
En los tubos de PVC-U y en los de PE (y también en ocasiones en los de PRFV), de manera
análoga a las acciones del terreno, en España suele emplearse el método ATV para la
determinación de las acciones del tráfico.
Por último, en los tubos de fundición y de PRFV pueden emplearse los procedimientos
específicos previstos en las normas UNE-EN 545:1995 y AWWA C950 (o en el Manual
AWWA M45), respectivamente.
Tabla 3 Métodos habituales de cálculo de las acciones del terreno y del tráfico en tuberías enterradas en España
Acción Tubos de
fundición
Tubos de
acero
Tubos de
hormigón
Tubos de
PVC y PE
Tubos de
PRFV
Terreno
Marston sin
coefcte.
reductor
Marston sin
coefcte
reductor
Marston con
coeficiente
reductor
ATV Marston sin
coefcte reductor
ó ATV
Tráfico UNE-
EN545:1995
Boussinesq Boussinesq ATV AWWA M45
ó ATV

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5 Dimensionamiento de la tubería
5.1 Tubos sometidos a presión hidráulica interior

Los métodos de cálculo habitualmente empleados en España para la comprobación de las
solicitaciones pésimas indicadas en el apartado anterior, y en consecuencia recomendados en el
dimensionamiento, son los que se indican a continuación, los cuales se resumen en la tabla
adjunta.
Tabla 4 Métodos habituales para el dimensionamiento de tuberías en España
Solicitación Tubos de
fundición
Tubos de
acero
Tubos de
hormigón
Tubos de
PVC y PE
Tubos de
PRFV
Estado
tensional por
presión
interna

Fórmula de los “tubos
delgados”:
σ = PxCxDN/(2xe)

IET-80

Presión < PN
Estado
tensional por
carga
combinada

IET-80

ATV

AWWA
M45 ó
ATV
Estado
tensional por
las acciones
externas

IET-80

AWWA
M45 ó
ATV
Deformación
por las
acciones
externas

Spangler

Spangler

ATV

Spangler ó
ATV
Pandeo o colapsado Luscher Luscher Luscher
Normativa UNE-EN
545:1995
IET-80 UNE
53331:1997 IN
AWWA
C 950

a) Tensiones debidas a la presión hidráulica interior. La comprobación de que la MDP no
excede el valor admisible de la tensión se realiza en los tubos de material homogéneo


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mediante la fórmula de los tubos delgados:
e
DN C MDP
adm
×
× ×
=
2
σ
σ
adm
tensión admisible del material constitutivo tubo
C coeficiente de seguridad
DN diámetro nominal
e espesor de la pared del tubo
Simplificadamente, en los tubos que se fabriquen bajo distintas series de presiones
nominales (plásticos, básicamente), la comprobación anterior, no obstante, puede
sustituirse simplemente por verificar que la PN del tubo sea superior a la presión de
servicio, ya que en el concepto de PN va implícito el que el tubo resista en ausencia de
cargas externas, y de forma continuada y a largo plazo, una presión igual a la presión de
servicio. Debe, en cualquier caso, comprobarse que las sobrepresiones debidas al golpe
de ariete son igualmente soportables por el tubo.
b) Tensiones debidas a la acción conjunta de la presión y de las acciones externas. Los
métodos de cálculo habitualmente empleados en España para la determinación del
estado tensional por la acción conjunta de las cargas combinadas son muy variados.
Así, por ejemplo, en los tubos de PVC-U y en los de PE, viene en utilizarse desde los
años 1990 el método ATV (desarrollado en la norma UNE 53331:1997 IN), mientras
que en los de PRFV puede utilizarse bien el mismo método ATV o bien el
procedimiento recogido en la norma AWWA C-950 (o en el manual M45 que amplia el
contenido de dicha norma). En los tubos de hormigón, por último, suele emplearse la
formulación descrita en la IET-80.
c) Tensiones debidas a la acción exclusiva de las cargas externas. Para esta comprobación,
cuando sea necesaria, se emplean los mismos procedimientos que en el caso anterior.
d) Deformaciones causadas por las cargas externas. Esta comprobación suele realizarse
mediante la fórmula de Spangler en los tubos de fundición y acero y mediante el
método ATV en los de PVC-U y PE. En los tubos de PRFV puede utilizarse cualquiera
de ambas.
e) Pandeo transversal o colapsado. Cuando sea necesaria su comprobación (acero y
materiales termoplásticos), la carga crítica de pandeo P
crit
suele calcularse mediante la
formulación de Luscher:
3
2
1
2







=
DN
e E
P
crit
υ

P
crit
carga crítica de pandeo, en N/mm
2

E módulo de elasticidad del material de la tubería, en N/mm
2

ν coeficiente de Poisson del material de la tubería.
e espesor del tubo, en mm
DN diámetro nominal del tubo, en mm
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5.2 Tubos con funcionamiento en lámina libre
Tabla 4 Métodos habituales para el dimensionamiento de tuberías en España
Solicitación Tubos de
fundición
Tubos de
gres
Tubos de
hormigón
Tubos de
PVC y PE
Tubos de
PRFV
Estado
tensional por
las acciones
externas
W
tota
l<
W
rotura
/C
W
tota
l<
W
rotura
/C
ATV
AWWA
M45 ó
ATV
Deformación
por las
acciones
externas

Spangler



ATV

Spangler ó
ATV
Normativa UNE-EN
598
UNE-EN
295
UNE 127010 UNE
53331:1997 IN
AWWA
C 950

Las comprobaciones de las deformaciones causadas por las acciones externas en los tubos de
fundición y de materiales plásticos, así como la verificación del estado tensional en estos tubos
plásticos es tal como se indicó en el apartado anterior.
En los tubos rígidos (gres y hormigón) se trata de comprobar que las cargas totales que solicitan
al tubo (derivadas de la acción del terreno y del tráfico si la hubiere) es inferior a la carga de
rotura al aplastamiento del tubo, disminuida por un factor de seguridad que debe tener en cuenta
el tipo de apoyo de la tubería.
Las cargas de rotura al aplastamiento de los tubos son un parámetro de clasificación de los
mismos (60, 90, 135 y 180 kg/cm
2
en los tubos de hormigón ó 95, 120,160 y 200 kp/cm
2
en los
tubos de gres).