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El campo magnético de la Tierra es un ente físico cuya fuente de energía se encuentra en

el núcleo externo de la Tierra, a unos 2.900 kilómetros de profundidad. Este núcleo
externo, al encontrarse en un estado semifundido debido a las altas presiones y
temperaturas existentes, permite la circulación de partículas ionizadas que dan origen a
este campo magnético. Una de las características que hace que este campo sea de
especial interés es su carácter grabador. Las rocas tienen la capacidad de almacenar la
información del campo magnético terrestre existente en la época de formación de las
mismas. Por tanto, si analizamos el campo magnético registrado en una roca de hace
doscientos millones de años, podemos obtener las características del campo magnético
de la Tierra de hace doscientos millones de años. Al estudio del campo magnético en el
pasado a través de registros pétreos se le conoce como ‘paleomagnetismo’, y si ese
estudio se restringe sólo a material pétreo usado en la construcción de hornos, termas,
hogares y demás estructuras arqueológicas, se le denomina ‘arqueomagnetismo’.
Esta disciplina empezó a tomar forma a inicios del siglo XX, cuando investigadores
franceses aplicaron los métodos paleomagnéticos a estructuras arqueológicas analizando
las características del campo magnético en los últimos dos mil años y definiendo curvas
de variación de los parámetros que definen al campo magnético: declinación, inclinación e
intensidad magnética. Desde entonces numerosos estudios arqueomagnéticos han
permitido que en la actualidad se cuente con curvas de variación del campo magnético en
diferentes regiones o países europeos (como son las curvas de Francia, Reino Unido,
Iberia, Alemania, Italia, Bulgaria, Hungría, Austria…). Existe una cierta relación entre ellas,
pero no muestran la misma información, ya que el campo magnético de la Tierra, además
de variar en el tiempo también lo hace en el espacio, por lo que el campo magnético
registrado, por ejemplo, en Madrid en el siglo XV, es diferente al registrado en Roma en el
mismo siglo. Estas variaciones del campo magnético en el pasado permiten que se pueda
utilizar como herramienta de datación arqueomagnética al igual que el bien conocido
método del carbono 14.
Uno de los grupos encargados de estudiar el pasado del campo magnético de la Tierra en
la región de Iberia y norte de África es el Grupo de Paleomagnetismo de la Universidad
Complutense de Madrid. Este grupo de investigación, centrado principalmente en estudios
de paleomagnetismo, inició sus primeros pasos en este campo en los años 90. La
densidad de datos arqueomagnéticos ha crecido exponencialmente en nuestro país y ello
ha permitido generar la primera curva de variación del campo magnético para los últimos
tres mil años en la península Ibérica.
Sin embargo un nuevo método físico-matemático de modelización ha permitido generar el
primer modelo de campo magnético terrestre a escala continental abarcando toda la
región europea, norte de África y la parte occidental de Asia. El modelo, desarrollado por
los integrantes de este grupo de la Universidad Complutense, permite obtener las
características del campo magnético terrestre en cualquier punto de la región
anteriormente descrita y en cualquier instante de tiempo contenido en los últimos tres mil
años (desde el año 1000 a.C. hasta el 1900 d.C.).
Una de las aplicaciones directas del modelo de campo magnético, al que han bautizado
como ‘modelo regional scha.dif.3k’, es la datación arqueomagnética. Cuando en una
estructura arqueológica capaz de registrar el campo magnético de la Tierra no se conoce
su edad, un análisis del campo magnético grabado y comparado con los valores del
campo magnético dados por este modelo permitirá establecer un rango de edad para esta
estructura. El método empleado en la datación es similar al del carbono 14: comparar
estadísticamente los datos obtenidos de la estructura arqueológica con aquellos
proporcionados por el modelo. Esto da como resultado una función de probabilidad que
indica la edad de la estructura.
La técnica de datación a través de este modelo ya ha sido aplicada con éxito en diferentes
estructuras arqueológicas distribuidas en todo el continente y zonas vecinas.
Recientemente se ha datado un horno encontrado en la ciudad de Túnez. En este caso, la
datación por carbono 14 fue inviable y, sin embargo, la estructura mostró potencial para
un análisis arqueomagnético. Después del análisis y de la comparación con el modelo
regional magnético, se estableció una edad para la estructura entorno al año 1100 d.C.

Modelos numéricos
La ecuaciones de la geodinamo son extremadamente complejas de resolver, y el realismo
de las soluciones está limitado principalmente por la potencia de cálculo. Durante décadas
los teóricos estuvieron limitados a la creación de dinamos cinemáticas, en los que la
velocidad del fluido está prescrita con antelación al cálculo del efecto del campo
magnético. La teoría de dinamo cinemática era esencialmente cuestión de probar
diferentes geometrías del flujo y comprobar si podía adaptarse a una dinamo.
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Los primeros modelos de dinamo autoconsistentes, los que determinan tanto la velocidad
del fluido como el campo magnético, fueron desarrollados por dos grupos en 1995, uno en
Japón y otro en los Estados Unidos. El último recibió mucha atención porque consiguió de
manera satisfactoria reproducir algunas de las características del campo terrestre,
incluyendo las inversiones geomagnéticas.
Corrientes en la ionosfera y la magnetosfera
Las corrientes eléctricas inducidas en la ionosfera generan campos magnéticos (región de
dinamo ionosférica). Este tipo de campo siempre es generado en la zona donde la
atmósfera se encuentra más cercana al Sol, y causa alteraciones diarias que puede
alterar los campos magnéticos en la superficie hasta 1º. Las variaciones típicas diarias de
la intensidad del campo son de alrededor 25 nT , con variaciones en la escala de los
segundos en el orden de 1 nT.
Modelos estadísticos
Cada medida del campo magnético se toma en un instante y lugar particular. Si se
requiere una estimación precisa del campo en otros lugares y momentos, las medidas
deben convertirse a un modelo válido para realizar predicciones.
Armónicos esféricos



Representación esquemática de los armónicos esféricos sobre una esfera y sus líneas
nodales. La función P
ℓm
es nula en m círculos que pasan por los polos y en ℓ círculos de
igual latitud. La función cambia de signo cada vez que se cruza una de estas líneas.


Ejemplo de campo cuadrupolar. También puede construirse al juntar dos dipolos. Si esta
disposición fuera colocada en el centro de la Tierra, entonces una investigación científica
en la superficie descubriría dos polos norte magnéticos (en los polos geográficos) y dos
polos sur en el ecuador.
La forma más común de analizar las variaciones globales del campo magnético de la
Tierra es ajustar las medidas a un grupo de armónicos esféricos. Este método fue
empleado por primera vez por Carl Friedrich Gauss. Los armónicos esféricos son
funciones que oscilan en la superficie de una esfera. Son el producto de dos funciones
angulares, una que depende de la latitud y otra de la longitud. La función dependiente de
la longitud es nula en un determinado número de círculos que pasar por los poloss norte y
sur; el número de dichas líneas nodales es el valor absoluto del orden m (o n, según
fuente). El número de círculos de latitud en los que la función de latitud se anula es igual
al orden ℓ. Cada armónico es equivalente a una determinada ordenación de las cargas
magnéticas en el centro de la Tierra. Un monopolo es una carga magnética aislada,
fenómeno que nunca ha sido observado. Un dipolo es el equivalente a dos cargas
opuestas cercanas y un cuadrupolo dos dipolos juntos. Un ejemplo de campo cuadrupolar
se muestra en la figura de debajo a la derecha.
Los armónicos esféricos puede representar cualquier campo escalar que satisfaga
determinadas propiedades. El campo magnético se trata de un campo vectorial, pero si se
expresa en componentes cartesianas XYZ, cada componente es la derivada de una
misma función escalar denominada el potencial magnético. Los análisis del campo
magnético terrestre usan una versión modificada de los armónicos esféricos corrientes
que difieren en un factor multiplicativo. Los ajustes de las medidas del campo magnético
descomponen el campo magnético de la Tierra a una suma de armónicos esféricos,
multiplicados cada uno por el coeficiente de Gauss (g
m

o h
m

) más apropiado.
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El coeficiente de Gauss de menor orden g
0
0
, que proporciona la contribución de una carga
magnética aislada es por tanto nulo (no se han detectado monopolos magnéticos). Los
siguientes términos (g
0
1
, g
1
1
y h
1
1
) determinan la dirección e intensidad de la contribución
dipolar; el ajuste dipolar está inclinado con un ángulo de 10º con respecto al eje de
rotación, tal como se ha descrito antes.
Dependencia radial
El análisis de armónicos esféricos puede ser usado para diferenciar las contribuciones
externas e internas al campo cuando las medidas están disponibles a más de una altitud
(por ejemplo, observatorios en superficie y satélites). En este caso, cada término de
coeficiente g
m

o h
m

puede ser descompuesto en dos términos: uno que disminuye con el
radio en un factor 1/r
ℓ+1
y otro que se incrementa con el radio con r

. Los términos
crecientes son los que se ajustan a fuentes externas (corrientes en la ionosfera y la
magnetosfera). Sin embargo el promedio temporal de estas contribuciones a lo largo de
unos pocos años es nulo.
9

El resto de términos predicen que el potencial de una fuente dipolar (ℓ=1) decae con 1/r
3
.
El campo magnético, que es una derivada del potencial, cae por tanto con 1/r
3
. Los
términos cuadrupolares cae con 1/r
4
. El resto de componentes de orden superior decaen
con un orden progresivamente más rápido con el radio. El radio del núcleo externos es
aproximadamente la mitad del radio terrestre. Si el campo en la frontera entre núcleo y
manto se ajusta a armónicos esféricos, la componente dipolar en más pequeña en un
factor 1/8 que la de la superficie. Por diversos argumentos, se suele asumir que sólo
términos de orden 14 o inferior tienen su origen en el núcleo. Estos términos tienen
longitudes de onda de 2000 km o inferiores. El resto de componentes de menor magnitud
se atribuyen a anomalías en la corteza.
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Modelos globales
La Asociación Internacional de Geomagnetismo y Aeronomía emplea un modelo global
estándar de campo denominado el International Geomagnetic Reference Field (Campo
Geomagnético Internacional de Referencia). Se actualiza cada cinco años. El modelo de
undécima generación, IGRF11, fue desarrollado usando datos de satélites (Ørsted,
CHAMP y SAC-C) y de una red mundial de observatorios geomagnéticos. El desarrollo en
armónicos esféricos fue truncado en orden 10, con 120 coeficientes, hasta el año 2000.
Los modelos posteriores a esta fecha han sido truncados en un grado 13 (195
coeficientes).
Otro modelo de campo global es el producido conjuntamente por el National Geophysical
Data Center norteamericano y el British Geological Survey británico. Este modelo se
trunca en el orden 12 (168 coeficientes). Es el usado por el Departamento de Defensa de
los Estados Unidos, el Ministerio de Defensa británico, la OTAN y la oficina hidrográfica
internacional, así como por múltiples sistemas civiles de navegación.
Un tercer modelo, producido por el Centro de Vuelo Espacial Goddard (NASA y GSFC) y
el Instituto Danés de Investigación Espacial, emplea un «modelado exhaustivo» que trata
de conciliar datos de muy diferente resolución temporal y espacial obtenidos en superficie
y de fuentes satelitales.
Bibliografía
- http://es.wikipedia.rog/wiki/Campo_magnetico
- Http://pendientedemigracion.ucm.es/info/otri/cult_cient/infocientifica/noti_dice_09_
03.htm