La renovación de la Vida Consagrada en el marco del derecho eclesial

postconciliar
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El espíritu de la renovación conciliar en el marco del Derecho Canónico
Del Concilio Vaticano II mucho se ha dicho y escrito en los más diversos
temas, y entre estos se encuentra la Vida Consagrada y el Derecho Canónico:
especialmente porque ambos fueron objeto de reforma !ara ser más precisos,
la Iglesia toda ha sido sujeto y objeto de reforma, por lo que el derecho que la
rige y las formas de vida que se encuentran en su seno no pod"an menos que
ser revisadas y aggiornadas
#n este punto, nos interesa decir algunas palabras sobre le esp"ritu
reformador que inspiró todas las actividades y las desiciones del Concilio !or
tanto, las palabras $reforma% y $renovación% son palabras claves y, a la ve&,
muy utili&adas a la hora de hablar de este acontecimiento eclesial y por lo que
tambi'n nosotros haremos referencia, aunque siempre en relación al Derecho
Canónico y a la Vida Consagrada
#n este sentido, puede decirse que si se pretend"a una aut'ntica
renovación de la Iglesia (y prescindiendo ahora de la discusión sobre el punto
de partida de dicha reforma( era necesario reformar el derecho eclesial,
teniendo en cuenta su propia tradición y, a la ve&, adaptándolo a los tiempos
que corr"an Con esta idea de fondo, puede decirse que en el conte)to del
Concilio estaba presente la pregunta por la identidad y misión de la Iglesia y,
por ello, era preciso constrastar las imágenes y comprensiones eclesiológicas
vigentes con la misma revelación !ara esto pueden servirnos las palabras de
* *hirlanda cuando afirma que $cada 'poca ha proyectado una imagen de
Iglesia para e)presar la realidad misteriosa de la misma +s" pues, por una
parte, de forma más profunda, una imagen e)presa la conciencia que en una
momento histórico tiene la Iglesia de s" mimsa que consiguientemente traduce
lo que ella es en su esencia y lo que tiene que ser, por otra, e)presa la figura
histórica, la forma concreta, que ofrece la Iglesia de una manera e)teriormente
perceptible%
-
!ero, .cómo se autocomprend"a la Iglesia de aqu'l etonces/, o
más bien, .a qu' autocomprensión llegó con el Concilio/ $#l concilio Vaticano
II 0afirma el mismo autor antes citado( llega a ver la Iglesia como comunión
bajo el impulso de tres factores: el movimiento ecum'nico, que encontró su
est"mulo despu's de la primera guerra mundial, la e)igencia sentida por
diversas partes de una menor centrali&ación y de una consiguiente mayor
1
Comentario al artículo dado por el profesor sobre “Cambios legislativos en la Vida Consagrada después
del Concilio Vaticano II”.
-
GHIRL!"# G.# El derecho en la Iglesia misterio de comunión. Compendio de derecho eclesial, $an
%ablo# &adrid# '(()# p*g. +,.
1
autonom"a de las Iglesias particulares, la renovación eclesiológica de la primera
mitad de nuestro siglo, que se ha dado tanto en la Iglesia católica como en la
ortodo)a y en las comunidades cristianas separadas%
2
+ todo esto, podemos
agregar, respecto a la vida consagrada en concreto, lo que dec"a tiempo atrás
el teólogo franc's 3 4 5 6hilard que $cualquier renovación de una familia
religiosa, sea cual fuere la naturale&a de la misma, es aut'ntica sólo si se
reali&a en comunión con la iglesia%, es decir, $la relación con las necesidades
concretas y con las situaciones de la iglesia, sometida siempre a las
cambiantes condiciones de tiempos y de lugares 789 esto significa que la vida
religiosa es una realidad en la iglesia y para la iglesia%
:

Con este conte)to y tras la refle)ión eclesiológica sobre la Iglesia como
misterio de comunión 0e)preseada en los documentos conciliares, entre ellos
el más destacado es Lumen Gentium( se inició no sólo la reforma del derecho
canónico, sino tambi'n la renovación de la Vida Consagrada en todas sus
dimensiones, entre ellas, la jur"dica
La accommodata renovatio de la Vida Consagrada
!ara comen&ar este punto, nos parece importante traer a cuenta una
aclaración que aparece en el art"culo que comentamos $;o era la primera ve&
que un Concilio 0re&a el art"culo( se planteaba la reforma de la vida religiosa
#s más, muchas veces este anhelo de reformar toda la Iglesia ha tenido su
fundamenteo, precisamente, en una renovación de la Vida religiosa, que ha
sido fermento de la subsiguiente reforma eclesial 789 <in embargo, en la
reforma del Concilio Vaticano no parece, al menos desde un punto de vista
superficial, que la Vida Consagrada haya tenido ese peso espec"fico que otras
'pocas le han atribuido% #stas palabras nos sirven de punto de partida para
comprender no sólo lo que dice el art"culo, sino tambi'n para poder
comprender mejor el lugar, alcance y sentido que ocupó la renovación de la
vida consagrada en el marco de la reforma general de la Iglesia y su derecho
#n primer lugar, es conveniente decir algo sobre las palabras
$renovación% y $adaptación%, ya que 'stos son los t'rminos en los que e)preso
su deseo de reforma el mismo Concilio <evereino 4= +lonso nos brinda una
e)plicación al respecto, sobre todo cuando afirma que $estas dos palabras
tienen que ir siempre juntas !orque juntas fueron pronunciadas en el Conilio y
juntas fueron escritas 6an juntas que, en el original latino, no son dos
sustantivos, sino un sustantivo y un adjetivo que lo determina: accommodata
renovatio ;o es l"cito 0ni posible( separarlas <on los dos tiempos de un
2
Ibid., pág :>
:
-ILLR".# .. &. R.# “Renovaci/n”# en0 R1"RIG234# . . 5 C!L$ C$$# ..# Diccionario Teológico
de la vida consagrada# %ublicaciones claretianas# '(6(# p*g.# ',7).
-
mismo movimiento ?as dos vertientes de un mismo proceso @n adverbio 0
AsimulB, que significa Aa la ve&B, Aal mismo tiempoB( subraya todav"a más en el
te)to conciliar esta unidad <e completan entre s" C se condicionan
mutuamente%
D
#n este sentido, la renovación hace referencia a la restauración
de los valores primitivos, los valores esenciales, restauración de lo antiguo, no
por el hecho de ser antiguo, sino por ser sustancial y en cuanto sustancial !or
otro lado, la adaptación implica acomodación del estilo de vida y de la actividad
de los Institutos a las necesisades y e)igencias de los tiempos actuales y a la
diversidad de lugares y de situaciones
>
#n esta tarea de renovación(
adaptación los elementos jur"dicos que configuran a la vida religiosa dentro de
la Iglesia ocuparon un lugar importante y tambi'n se vieron sometidos a
e)ámen
#l art"culo por su parte, intenta describir el proceso por el cual se fue
reali&ando la adecuada renovación de la Vida Consagrada en el marco de la
reforma de toda la Iglesia Dicho proceso pasó por diversas etapas y no sin
ciertas tensiones, avances y retrocesos De todos modos, es clara la dificultad
0 como se ice en el art"culo( de $hacer una valoración definitiva del proceso,
puesto que ha pasado poco tiempo <i comparamos esta reforma con
cualquiera de las que le han precedido estamos en ciernes% !or lo que una
mayor distancia histórica permitirá hacer un diagnóstico más preciso del
devenir de la renovación
La Vida Consagrada como orden esencial de la Iglesia
#l art"culo hace referencia a la reforma del estatuto de la Vida
Consagrada dentro del marco de la nueva eclesiolog"a propugnada por el
Concilio +clarando que dicha reforma ten"a que abordar diferentes cuestiones
esenciales como: $la posisción de la Vida Consagrada dentro de la estructura
eclesial general, la definición del mismo concepto de consagración por medio
de los consejos evang'licos como un estado 7forma de vida estable en la
Iglesia9 y su posición respecto a la radical consagración bautismal o al
ministerio sagrado%
<in pretender aboradar todas estas cuestiones 0ni siquiera repetir lo
mismo que dice el art"culo( podemos presentar sint'ticamente algunas ideas
claves, por lo menos, respecto de la posición de la Vida Consagrada dentro de
la Iglesia y como tambi'n acerca de su concepto
#n primer lugar, puede decirse que durante el Concilio hubo posiciones
contrapuestas a la hora de vislumbrar la ubicación de los religiosos dentro de la
D
L1!$1# $.# La vida consagrada. Síntesis teológica, %ublicaciones Claretianas# &adrid# )88'# p*g. ''9.
>
Ibid., pág 11:
2
Iglesia, la cuestión puede resumirse en la siguiente pregunta, .la vida
consagrada pertenece al orden esencial de la Iglesia, es decir, una estructura
$de% la Iglesia o, es más bien, dentro del fenómeno asociativo, una estructura
$en% la Iglesia y, por tanto, no esencial a ella/ +nte este interrogante, $tanto el
Concilio como el Código 0re&a el art"culo( se mantienen un tanto inciertos en el
posicionar a la Vida Consagrada como un orden esencial a la Iglesia% De todos
modos, este cuerpo de ideas debe ser complementado con documentos
magisteriales post(conciliares que intentan perfilar de un modo más concreto la
reforma comen&ada en la aulas conciliares Vita consecrata de 3uan !ablo II 0
por citar un ejemplo( fue un hito esencial al respecto +ll" se dice en el nE -F: $la
profesión de los consejos evang'licos pertenece indiscutiblemente a la vida y a
la santidad de la Iglesia #sto significa que la vida consagrada, presente desde
el comien&o, no podrá faltar nunca a la Iglesia como uno de sus elementos
irrenunciables y caracter"sticos, como e)presión de su misma naturale&a% #n
este sentido, $la Vida Consagrada se plantea de esta forma como un elemento
esencial, irrenunciable, necesario, para que en la Iglesia este presente esa
imagen de Cristo pobre, casto y obediente% + todo esto podemos agregar la
siguiente apreciación de Domingo 3 +ndr's, que sostiene que $parece
innegable que de ninguna asociación, grupo o comunidad eclesial puede
afirmarse que, segGn el CDC, na&ca, cre&ca y viva tan en el cora&ón de las
iglesia como los IVC y <V+, no por casualidad el principio que inspira toda esta
atmosfera eclesiológica tan intensa es el que pertenecen a la vida y a la
santidad de aqu'lla%
H

#n segundo lugar, de los cambios respecto del concepto de Vida
Consagrada quisi'ramos seIalar dos datos que nos brinda el art"culo !rimero,
decimos con el art"cilo que$el Código consigue recoger as" el esp"ritu conciliar y
da a los consagrados un instrumento precioso para definir su identidad tanto
general 7como consagrados9 como particular 7como instituto espec"fico9%
<egundo, que la #)hortación +postólica Vita consecrata antes citada tambi'n
en este caso logra esbo&ar una definición de la Vida Consagrada diciendo en el
nE 2J que se trata de $una singular y fecunda profundi&ación de la consagración
bautismal%
Nuevos institutos y movimientos
<e trata de la irrupción de nuevas formas de vida consagrada, como lo
esbo&a el art"culo al que venimos haciendo referencia #sto nos remite al
cánon >JD que regula la aparición de una nueva especie distinta a las formas
de vida consagrada e)istentes y perfectamente reguladas por el Código, y,
como se dice, en el art"culo $cabe interpretar el c >JD en un doble aspecto:
H
!"R:$# ". ..# “"erec;o Can/nico”# en0 R1"RIG234# . . 5 C!L$ C$$# ..# Diccionario
Teológico de la vida consagrada# %ublicaciones claretianas# '(6(# p*g.# 96,.
:
71E9 la fundación de cada nueva forma, entendida 'sta como un instituto
particuar que, sin embargo, no se corresponde con unas de las especies
reglamentadas espec"ficamente por el Código 7I religioso, secular o <ociedad
de vida apostólica9, y 7-E9 la creación con esa fundación de una nueva especie
de institutos cuya reglamentación base trasciende la particular de 'se, o esos,
que puede ser planteados como primeros o modelos y qu', como base
gen'rica, puede ser adecuada para otros institutos similares% + su ve&, en la
historia se han corroborado casos de este tipo, como por ejemplo, los Insitutos
de votos simples y los Institutos seculares #n este sentido, afirma * *hirlanda
que $en esta perspectiva pueden considerarse los movimientos eclesiales, en
donde se va abriendo camino a nuevas formas de cosagración a Dios en el
servicio eclesial%
K

!or Gltimo, y volviendo a nuestro comentado art"culo, podemos decir que
$la nueva eclesiolog"a conciliar, antes apuntada, ha llamado a todos los
cristianos a cooperar efectiva y afectivamente en la misión de Cristo dada a la
Iglesia y, aunque el Código se adelanta a puntuali&ar Acada uno segGn su
estadoB, esto ya no es posible entenderlo como, tal ve&, se hubiese hecho en
otros tiempos, de forma totalmente segregada ?os carismas son entendidos
como dones que desbordan una categor"a espec"fica de personas y los nuevos
movimientos son dif"cilmente englobables en una categor"a o estado de
personas% #sta es la realidad que se nos presenta desde el Concilio hasta el
d"a de hoy ?os movimientos eclesiales, que tienen su ra"& y su origen en un
don espec"fico del #sp"ritu, son llamados as" por estar formados de todas las
categor"as y órdenes de fieles 7obispos, presb"teros, diáconos, seminaristas,
laicos y laicas, casados, casadas o c'libes, viudos o viudas, religiososo
religiosas, personas consagradas en el movimiento de forma contemplativa,
apostólicao secular9 para vivir en la Iglesiaun elemento o aspecto particular de
su misterios como la unidad, la comunión, la caridad, el anuncio del evangelio,
la vida evang'lica, las obras de misericordia, etc
F
<in embargo, el mismo autor
reconoce que su mayor problema está a nivel de su aprobación y regulación
jur"dica Linalmente, podemos decir que sólo un distanciamiento histórico
mayor podrá permitir e)traer conclusiones más precisas no sólo sobre estos
nuevos movimientos sino tambi'n sobre la renovación de la Vida Consagrada
en sus más variadas dimensiones
Materia: Derecho Canónico
ro!esor: 3avier Carnerero !eIalver
"lumno: Mruno ; DN+ndrea O+5
K
Op. cit., GHIRL!"# G.# El derecho en la Iglesia…, $an %ablo# &adrid# '(()# p*g. )''.
F
Iid., p*g. )66.
D