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05/11/13 APROXIMACION DESDE LA PSICOLOGIA JURIDICA AL HOMICIDIO EN LA CAPITAL DE COLOMBIA PSICOLOGIA JURIDICA Y FORENSE

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APROXIMACIÓN DESDE LA PSICOLOGÍA JURÍDICA AL HOMICIDIO EN LA CAPITAL DE
COLOMBIA

Sandra Parra Dionicio
Elkin Louis García

[...] El cuerpo político, igual que el cuerpo del hombre, comienza a morir desde su nacimiento y lleva en si
mismo las causas de su destrucción. Pero tanto uno como otro puede tener una constitución mas o
menos robusta y apta para conservarlo mas o menor tiempo [...]
Rousseau
(Contrato Social, pg114)
Bogotá, atraviesa por un momento importante en su gestión administrativa a tal punto que algunos
expertos promulgan que la capital del país se ha vuelto el epicentro de la política publica no solo a nivel
distrital sino también nacional, los avances se dimensionan en diferentes ámbitos; espacio publico,
atención a población vulnerable, atención al infractor penal y por supuesto en la reducción significativa de
los homicidios y los delitos de impacto social, (hurto sobre personas, hurto a vehículos, hurto a entidades
comerciales, hurto a bancos, lesiones personales, entre otros) por lo tanto, de la criminalidad.

El caso mas representativo de este control lo constituyen los delitos contra la vida, en particular el
homicidio, donde el descenso ha sido sensible; de 80 homicidios por cada 100 mil habitantes en el 1993,
se paso en el 2000 a 30, para el 2003 llegar a 11, fijándose para el 2004 la meta de 9 por cada 100 mil
habitantes, situación que ha generado diversas preguntas en torno a la causa de la disminución, así se
encuentran como posibles respuestas acciones concretas, tales como la ley zanahoria, las
modificaciones arquitectónicas y urbanísticas que la ciudad ha sufrido, la vigilancia policial y por supuesto
las medidas de control al porte de armas.

En este marco contextual – el bogotano pero por sobre todo el humano - el comportamiento violento se
expresa de diversas formas, psicológica, sexual, económica y físicamente, entre otras, esta
heterogeneidad también se manifiesta en los diferentes mecanismos utilizados como medio para
efectuarlo, así por ejemplo, se encuentra las armas blancas, las contundentes, las punzantes y las de
fuego.

Sin embargo mas allá del tipo de violencia y el tipo de arma, es primordial centrar la atención en el sujeto
que lleva a cabo el hecho, es decir, en la parte subjetiva de la violencia, lo que necesariamente implica
abarcar las motivaciones, intenciones, estilos de resolución de problemas del sujeto, que ve en la
violencia la mejor manera de defender su vida y sus bienes .

En este sentido, se hace necesario abarcar la situación desde tres ángulos primordiales: la violencia, el
mecanismo utilizado, el actor o sujeto activo en el hecho, por esta razón a continuación se realiza una
presentación de estos elementos.

Del Homicidio Visto a la Luz de la Psicología Jurídica.

Una concepción criminológica propiamente dicha, aborda la violencia como una conducta (individual o
social) de agresión destructiva, que acude al empleo ilegítimo, o por lo menos ilegal de la fuerza, para
llegar a una meta, entonces, se considera la violencia una manifestación de la agresión para autores
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como Anderson y Bushman (2002) en su articulo Human Agression, se entiende la violencia como la
Patología de la agresión, es decir, la violencia es el comportamiento que en si mismo pretende el daño
en extremo del otro. Para Franco (2001) el comportamiento violento, se constituye en la interacción de
diferentes factores, así, se establece una aproximación a través de contextos explicativos, a saber:

La distorsión del concepto del bien y del mal está cimentada como creencia cultural entre no pocos
grupos poblacionales, "matar por defender el honor o castigar a un delincuente que roba no es pecado.
Así, como el asesinato de un enemigo". Esta condición contracultural facilita el que sucedan hechos como
las masacres o las mal llamadas limpiezas sociales.

La matriz contracultural de agresión: Ritualización del hecho violento con gran carácter simbólico, de ahí
la ocurrencia de homicidios colectivos o las muertes por venganza o como prueba para ingresar a un
grupo determinado (pandilla, bandas, sectas, guerrilla).

Dificultades de la justicia: Debido al aumento de la criminalidad, la interdependencia y yuxtaposición de
los actores delincuenciales que hacen más difícil diferenciar la delincuencia homicida generada por la
subversión, a la originada por grupos armados ilegales o la de las bandas delincuenciales, dificulta
individualizar el origen de determinado hecho de violencia y por lo tanto la respectiva judicialización de los
autores.

La facilidad de propagación del conflicto: En muchos casos las partes involucradas son redes familiares y
de lealtades (de la guerrilla, de los grupos armados ilegales).

El consumo de alcohol y estupefacientes: Genera situaciones que en ocasiones terminan con un
homicidio y se inicia la cadena de venganzas que llevan a la producción de homicidios múltiples, o en
otras oportunidades constituyen un factor de riesgo victimal.

Falta de previsión del ciudadano la falta de previsión del ciudadano y la de disminución de las medidas
preventivas, una vez "creen" que el peligro ha aminorado, le da "oportunidades" al delincuente, facilitando
la comisión de un ilícito. No hay continuidad en la práctica de las acciones preventivas sugeridas o
implementadas, este hecho determina el incremento y localización de ciertos delitos como el raponazo y
el atraco, en su mayoría acompañados de violencia.

Facilidad para adquirir armas: Es claro que los hechos violentos se están cometiendo tanto con armas
ilegales como amparadas por salvoconducto, lo que da sólidas bases a la teoría según la cual la
posesión de armas generalmente lleva a su uso fatal, en las más diversas circunstancias, incluso
accidentales.

La disponibilidad de individuos para ejecutar actos violentos, es factor importante, puesto que el autor
intelectual no tiene las condiciones para actuar, pero sí para influir en la población que compone los
"escuadrones de la muerte", "sicarios", "grupos de justicia privada", etc. De igual forma, las
características culturales pueden afectar el estilo de comportamiento donde responder de forma violenta
se convierte en un habito.

Utilización de la violencia como estrategia de intimidación, para someter e imponer condiciones, de igual
forma se constituye en una manera de demostrar poder ante el potencial enemigo, llámese Estado,
guerrilla, bandas, mafias, grupos de autodefensa.

Entonces, se puede plantear que la violencia al ser producto de la interacción de diversos factores,
determina cada una de las manifestaciones particulares que de ella se deriven, en este sentido, para
autores como Garrido (1998) y Echeburrua (2000) el proceder antisocial, es una de sus máximas
expresiones o manifestaciones del comportamiento violento, dado que es en esta interacción donde se
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perjudica al sujeto y a sus propiedades, es decir, donde se vulneran gran parte de los derechos y se
generan conductas legalmente tipificadas, denominadas delitos.

Entre estos comportamientos se encuentra el homicidio, definido como la acción de producir la muerte de
un humano de manera violenta, con la característica de que dicha acción es realizada por otro ser
humano: que se lleva a cabo con conocimiento e intención de hacerlo, es decir, se abarcan cuatro
elementos cruciales:

Eliminación de una vida humana

Acto ejecutado por otro ser humano

Conocimiento que el daño infligido puede producir la muerte

Con la intención de producirla

En este sentido es necesario considerar como factor delimitante del documento a realizar el
comportamiento violento manifestado a través del homicidio.

El segundo aspecto relevante para abordar, es el mecanismo, es decir, el arma utilizada, de acuerdo con
lo planteado en el Decreto 2535 Art.5° Se define como arma aquellos instrumentos fabricados con el
propósito de producir amenaza, lesión o muerte a una persona. Para los efectos del Decreto las armas
se clasifican: Armas de guerra, de uso restringido, y de uso civil, definidas estas ultimas como aquellas
que con permiso de autoridad competente pueden tener o portar los particulares, pueden ser de defensa
personal, deportiva y de colección. Al respecto es primordial establecer que existen diversas armas en
manos de particulares, así se encuentran las armas cortantes (cuchillos), las contundentes (un golpe con
un mazo), las de fuego (pistola, revolver), entre otras.

Debido a la incidencia del arma de fuego en la comisión del homicidio en la Capital del país y las
diversas estrategias que ha empleado la administración distrital y la Policía Metropolitana de Bogotá, se
ahonda en las dos posiciones que el porte de armas ha suscitado; así por ejemplo, los organismos
encargados de controlar este comportamiento, de manera general asocian el porte de armas con la
violencia en la calle, optando entonces como medida de control, su restricción al porte y tenencia
pretendiendo enfatizar en éste como único factor de influencia, lo que conlleva a la idea de eliminar las
armas antes que combatir las causas de la violencia.

En Marzo de 1999 en Massachusetts el Biólogo y Psicólogo, Michael Ghiglieri publicó el libro titulado "El
lado Oscuro del Hombre", en el cual desde la psicología y la biología explica delitos como el homicidio, la
violación y el genocidio. Uno de los puntos que discute es el del porte de armas y la tasa de homicidio En
su argumento sostiene que las armas tienen menos que ver con el homicidio que las actitudes de la gente
y del Sistema de Justicia respecto a la aceptación y rechazo del asesinato. Además, comenta que la
Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha concluido que la investigación disponible no
demuestra que la mayor disponibilidad de armas aumente el número de eventos violentos. El número de
asesinatos no depende del número de armas sino de las características de quienes las posean. Para
reducir los homicidios, "El Panel de la Academia Nacional sobre el entendimiento y el control de la
conducta violenta" recomendó la existencia de leyes gubernamentales sobre la compra, reventa y uso de
armas de fuego.

Actualmente existen dos líneas de pensamiento relacionadas con la restricción en el uso de armas: una,
que defiende el uso de armas legalizado por el Estado, donde el acceso a éstas es más fácil y su porte
no se restringe, y otra, que propone mantener a la ciudadanía desarmada puesto que cualquier persona
que porta un arma puede ser un delincuente en potencia.
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La primera postura esgrime como argumentos la evidencia de similitud en el número de homicidios tanto
en los países donde no hay restricción como en los que la hay, además los resultados de estudios con
delincuentes donde es claro que ellos evalúan el riesgo al cometer un delito y se inhiben ante la
posibilidad de que la víctima posea un arma, lo cual contribuye a disminuir el número de delitos y de
sujetos pasivos de actividades delictivas.

La segunda, argumenta que ante situaciones de riesgo (riñas y agresión, entre otras), cualquier persona
puede provocar un accidente o cometer un delito. La principal razón para ello es la impulsividad y la
combinación de porte de armas con consumo de licor. Ante los resultados de investigaciones
anteriormente mencionadas esta postura sugiere que los datos citados han podido ser manipulados o
mejor aun no haber tenido en cuenta todos los aspectos influyentes en los cambios de tendencias,
además argumentan que es muy peligroso sugerir la conclusión de que "se pueden salvar vidas si los
ciudadanos llevan armas de fuego".
En síntesis, básicamente se han desarrollado dos posturas al respecto del porte de armas, a saber:

1. Autores como Jhon Lott, ante la prohibición de armas, consideran que un mayor número de armas
reduce el crimen, afirmando que en la medida que los ciudadanos comunes puedan andar armados
podrán defender a víctimas inocentes y en contraposición, la prohibición crea un violento mercado negro
dominado por bandas organizadas.

2. Mark Duggan en el 2000 plantea que a mayor numero de armas circundando en la cotidianidad mayor
será la violencia homicida experimentada, demostrando que la posesión de armas lleva al incremento de
las tasas de homicidio, el argumento lo base en el hecho de quien posee un arma esta dispuesto a
utilizarla.

En lo referente a investigaciones realizadas sobre el tema en nuestro país es importante mencionar los
hallazgos obtenidos por Villaveces, quien plantean que la restricción al porte de armas de forma
intermitente tiene efectos en la reducción del homicidio, de igual manera la investigación titulada
"Caracterización de la Violencia Homicida en Bogotá", estudio que consistió en la georeferenciación del
homicidio, la persistencia de este y los posibles móviles y el efecto de dos políticas aplicadas por la
administración: la Hora zanahoria y el desarme; En cuanto a la primera el objetivo consistió en observar el
control del consumo de alcohol como factor de riesgo de la violencia impulsiva, respecto al desarme
reconoce que su incidencia contribuyo a la disminución de la violencia homicida en Bogotá, en un 14%,
pero ignora las razones, de igual forma determina que los bogotanos rechazan la posibilidad de armarse
como mecanismo para defenderse.

En el mismo sentido plantea que entre las dos medidas, el porte de armas de fuego muestra mayor
potencial de reducción de violencia homicida, siempre y cuando este asociada con la estrategia que se
adopte para llevar a cabo el decomiso de armas. Al observar la caída porcentual del numero de
homicidas generada por el numero de armas decomisas por la Policía en las localidades bogotanas
entre 1996-99, se encuentro que por cada arma adicional decomisada se redujo un séptimo de
homicidio. Esto sugiere que las armas es un fenómeno indiscriminado y disperso entre toda la población.

Así por ejemplo, la incautación de armas por localidades en la ciudad, durante 1997 y 1999 parece haber
sido hecha por distribución espacial aleatoria sin tener en cuenta la geografía de la violencia en la capital,
por cuanto no guarda relación entre los índices de la violencia y el decomiso de armas. El estudio
encuentra un supuesto errado en la política de desarme: el porte de armas es un fenómeno
indiscriminado y disperso entre toda la población.

De igual forma es importante mencionar las diferencias en criminalidad que presentan los países
extranjeros donde se realizan los estudios, es así como prima como delito de impacto el hurto en todas
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sus modalidades y los delitos contra la vida ocupan un lugar poco preponderante en su realidad nacional,
situación que difiere enormemente con el caso colombiano , razón por la cual el optar por una posición
necesariamente implica el estudio particular de la dinámica criminal, de tal forma que la medida responda
a las características socioculturales del país y en microcontexto de su capital.

Sin embargo y pese a que el problema se ha centrado en el mecanismo, la propuesta que se enmarca en
este documento plantea como punto estratégico al sujeto, es decir, el actor social que emite el
comportamiento violento, en la ciudad. En la cotidianidad se piensa que el sujeto que es capaz de atentar
contra la vida de otro ser humano, es una persona con características particulares, para algunos un tanto
patológico, para otros anormal, sin embargo es claro que todo ser humano tiene la capacidad de agredir
al otro y en este orden de lacerar su vida.

Es entonces, cuando se hace necesario abordar los motivos que llevan a una persona a cometer un
homicidio, la primera postura plantea que ocurre como consecuencia de robo, atraco y al sentirse
atacado por la víctima o en peligro de ser capturado; por venganza hacia un compañero al ser delatado;
por terceros; por una herencia, entre otros (Vélez, 1990). Al respecto es importante mencionar que en
Bogotá, los principales móviles son las riñas, los atracos y las venganzas (Centro de Investigaciones
Criminológicas, 2004).

Una segunda postura obedece a la propuesta por Frederic Wertham (citado por Pineda, 1990) en la cual
se postula que "las razones por las que los hombres matan no son distintas de las que hacen que
cometan otros delitos. Se basan en emociones negativas como: codicia, celos, temor y recuerdo
persistente del miedo, distorsiones y frustraciones en el desarrollo sexual, ansias de venganza,
irritaciones, hostilidad, ambición desmedida, fijaciones sádicas, resentimientos y rivalidades en todas las
esferas. Estas emociones se producen por diversas situaciones o acontecimientos que se encuentran
muy relacionados con las costumbres de la época".

De lo anterior se puede establecer que la conducta homicida está en función de las circunstancias
frustrantes, más el contacto repetido del homicida con personas a quienes considera frustrantes y de la
predisposición innata y adquirida que tiene para definir la frustración como algo intolerante y a creer que
no lo puede soportar por mucho tiempo; de esta manera se puede concluir que la mayoría de individuos
que cometen homicidio presentan una baja tolerancia a la frustración (Ellis, 1978).

Es precisamente por esto, que se hace necesario establecer que autores presentan mayor vulnerabilidad
a cometer este tipo de delito, razón por la cual y teniendo como base los hechos delictivos ocurridos en
Bogotá en los últimos meses, se puede sintetizar como autores de los homicidios comunes los
siguientes:

Subversión: Actúan con violencia indiscriminada motivada por intereses de tipo económico y de
mantener el poder en su grupo; por tal razón no dudan en cometer homicidios colectivos contra personal
de la Fuerza Pública; dirigentes políticos, líderes comunales y sobre todo en la población civil.

Delincuencia Organizada: Bajo esta categoría se encuentra formas de violencia tales como las dirigidas
a los ajustes internos de cuentas que se representan en casos de homicidio colectivo y pueden llamarse
homicidio por violencia intra o Inter mafias.

Violencia de Particulares Organizados: Se les sindica de los homicidios denominados de "limpieza
social" y de algunos cometidos por "grupos de justicia privada". A pesar del rechazo general aún persiste
esta modalidad que corrobora la asimilación de contravalores y la idea de que la impunidad de la justicia
debe ser suplantada por los particulares.

Delincuencia Común: Los homicidios que tienen como móvil el atraco callejero, el raponazo y los
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conflictos entre pandillas e indigentes.

Violencia de Particulares en su vida privada: La experiencia ha mostrado que un numero considerable de
homicidios ocurre bajo los efectos del licor, la droga, la agresividad exagerada al momento de resolver
problemas cotidianos como problemas de tránsito, riñas callejeras, problemas de pareja, conflictos entre
ciudadanos por diferentes causas.

Sin embargo cuando se hace mención al sujeto, no solo se puede relacionar al agresor del hecho
delictivo, y es aquí donde la victimología moderna juega un papel importante, por esta razón se debe de
manera imprescindible hacer mención a la víctima, se puede plantear que esta corresponde al sujeto
sobre el cual recaen los hechos, tan importante en el desarrollo del conducta punible como el mismo
agresor, razón por la cual es necesario hablar de la participación de esta en su comisión, La víctima en
diversos delitos juega un papel importante como sujeto activo, es así como varios autores hablan de
diversidad de tipos de víctima así se encuentra la participante, la facilitadora, la propiaciadora, la
inocente, entre otras.

Estas clasificaciones permiten entrever que el comportamiento ejercido por el persona en el que recae el
hecho punible es de vital importancia tal vez igual a la del propiciador, en los delitos contra la integridad
física y moral, el comportamiento victimal se convierte en un eje central para entender la dinámica del
fenómeno. Tal como lo planteo Heuting la víctima no es un objeto inanimado, sino un objeto activo en la
dinámica del asesinato, es por esto que en la criminogénesis del delito es necesario establecer el papel
jugado por ella, de igual forma estudiar las situaciones victimógenas que propician el delito cuando el
autor es conocido, en este sentido es necesario abordar la relación víctima - autor: es usual que en
delitos contra la vida y la integridad personal, la víctima conozca previamente al agresor porque surgen de
problemáticas derivadas de convivencia y relación vecinal (Soria, 1993). Por lo general en este tipo de
delito víctima y victimario guardan una relación que los hace crimino –impelentes bien sea porque son
pareja, amigos, enemigos o porque la victima posee algo que el agresor requiere y opone resistencia.

En este sentido, el estudio del homicidio debe abarcar las tres perspectivas planteadas, la violencia, el
autor y el mecanismo como elementos centrales a los cuales subyace la motivación del hecho, como
elemento subjetivo, que permite establecer las directrices que deben tomar las autoridades competentes
para controlar y explicar dicho fenómeno, en este orden de cosas es primordial entender que la
disminución del homicidio no obedece a una medida particular sino al trabajo desarrollado en los
diversos contextos explicativos mencionados al inicio de este documento.

Para lograr tal fin se han utilizado diversas metodologías que permitan determinar el móvil, las
características del agresor, la participación de la víctima y los contextos explicativos del hecho, dentro de
estas se encuentra la aplicada por el FBI en el estudio de crímenes violentos, específicamente, cuándo se
trata de asesinos en serie, constituyéndose en una de las que mayor logro ha obtenido en el alcance de
su objetivo. Debido a lo anterior, se considera como una herramienta de análisis que permite estudiar en
forma profunda el hecho criminal, a través de las diferentes variables que pueden afectar su
comportamiento, específicamente en la capital del país.

REFERENCIAS

Centro de Investigaciones Criminológicas Policía Metropolitana de Bogotá (2004)
Documento de circulación Interna
Garrido V, Stangeland PP y Redondo S (2001) Principios de Criminología. Madrid: tirat lo Blanch
Anderson y Bushman (2002) Human Agression, en Annual Review Psychological No. 53
Franco S (2000) El Quinto no Matar
Ghíglieri, Michael. The dark side of man: tracing the origins of male violence. Helix Books: Massachusetts.
1999.
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psicologiajuridica.org/psj83.html 7/7
Llorente (2002) Caracterización de la violencia Homicida en Bogotá. Bogotá: Secretaria de Gobierno de
Bogotá
More Guns, less Crime. University of Chicago Press, Segunda edición, (2000).
Periódico el tiempo, julio de 2001
SORIA (1993) La víctima entre la justicia y la Delincuencia. Aspectos psicológicos, sociales y jurídicos .
Barcelona P.P.U