Los trastornos de la percepción

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* Trastornos de la intensidad de la percepción:

Bajo determinadas circunstancias puede haber un incremento o decremento en la intensidad de las sensaciones
(dado algunas lesiones del sistema nervioso central y periférico bajo el efecto de algunos medicamentos y
depresores como el alcohol, morfina, etc.) dentro de estas se encuentran la hiperestesia (aumento excesivo de la
captación de los sentidos) la hipoestesia (reducción de la intensidad de la captación de los estímulos)

Escisión de las percepciones:
El sujeto no asocia un fenómeno que es consubstancial con el objeto, principalmente se describe en algunas
alteraciones orgánicas como intoxicación con mezcalina y esquizofrenia. Por ejemplo “cuando mi madre hablaba no
era posible asociar lo que decía con ella, como si las palabras y mi madre jamás pudieran representar una misma”

Traslación de la calidad de las sensaciones:
Se relaciona con un acontecimiento común con una interpretación delirante, por ejemplo “todo lo que hablo o se
dice en mi cercanía; por insignificante que sea, lo percibo como un golpe en mi cabeza”.

Sensaciones anormales simultáneas: (contaminación perceptiva o aglutinación)
Se trata de una forma alucinación cinestesia (mezcla de varios sentidos diferentes) ciertas percepciones nos evocan
la activación de otro. Por ejemplo una persona escucha música y entonces empieza a ver los colores de la música.






























TRASTORNOS DE LA PERCEPCIÓN

Siguiendo la división clásica de Jaspers (2), vamos a separar las alteraciones
perceptivas en los siguientes apartados:
1. Anomalías de la percepción;
2. Caracteres anormales de la percepción;
3. Percepciones engañosas.

ANOMALÍAS DE LA PERCEPCIÓN

Trastornos de la intensidad
Existiría un fracaso de los mecanismos reguladores del umbral sensitivo. Puede
alterarse tanto en sentido positivo como negativo.
En sentido positivo, tendríamos la hiperestesia o percepción acentuada: sería
el aumento extraordinario de intensidad de captación de la percepción.
Aparece en numerosos procesos (migraña, estados tóxicos como la resaca tras
la ingesta de alcohol, depresión,...). En estos casos no hay una mejoría en la
percepción sino que existe una disminución para el umbral de dolor en el que
una sensación pasa a ser molesta (Ej.: sonidos, luces,...). En otras ocasiones,
como las experiencias de éxtasis, puede aparecer una hiperestesia visual: los
colores parecen más intensos o vívidos. Pueden suceder en las intoxicaciones
con LSD, en la manía y, menos habitualmente, en el aura epiléptica
En el sentido negativo estaría la hipoestesia o percepción embotada: por el
contrario, aquí habría una reducción de la intensidad de captación del mundo
de las percepciones, pudiendo llegar en su máxima expresión a la anestesia.
Existen hipoestesias orgánicas, por lesiones de las vías u órganos sensoriales,
y psicógenas. Nos vamos a referir a estas últimas. Algunos enfermos
neuróticos son incapaces de captar determinadas informaciones sensoriales.
También se pueden inducir mediante sugestiones hipnóticas a sujetos
susceptibles de la población general. Añadamos que siempre que se dé una
focalización de la atención hacia un determinado objeto del campo de la
conciencia, éste suele hacerse hiperestésico mientras que el resto de objetos
se convierten en hipoestésicos. Así se comprende que un soldado apenas
sienta el dolor de las heridas mientras se encuentra luchando, pero aparezca
en toda su intensidad cuando cesa la batalla. Está descrita la hipoalgesia en los
esquizofrénicos. En general, toda la gama sensorial suele estar disminuida en
las depresiones: todo se vuelve gris, insípido, monótono,...