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LA ATALAYA - 15 DE OCTUBRE DE 2009 PÁGS.

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¿PUEDE imaginar lo atemorizante que será “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso”?
(Rev. 16:14.) El profeta Miqueas describió esa guerra con imágenes muy impactantes: “Las
montañas tienen que derretirse [...], y las llanuras bajas mismas se henderán, como cera debido al
fuego, como aguas que se derraman por un lugar empinado” (Miq. 1:4). ¿Qué les espera a
quienes no adoran a Jehová? Un final desastroso. La Biblia señala: “Los muertos por Jehová
ciertamente llegarán a estar en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el mismísimo otro
extremo de la tierra” (Jer. 25:33).
En vista de estas advertencias, los padres —muchos de los cuales están criando solos a su
familia— deberían preguntarse si sus hijos que ya tienen uso de razón sobrevivirán a la catástrofe
que se avecina. La respuesta, de acuerdo con la Biblia, es sí, pero siempre y cuando estén fuertes
espiritualmente, tomando en cuenta su edad (Mat. 24:21).
¿Por qué es importante dedicar tiempo a adorar a Jehová en familia?
Ustedes, padres, deben hacer todo lo posible por criar a sus hijos “en la disciplina y regulación
mental de Jehová” (Efe. 6:4). Nunca está de más recordar la importancia de estudiar la Biblia con
los hijos. Queremos que nuestros jóvenes sean como los cristianos de Filipos, a quienes Pablo
felicitó por obedecer de buena gana a Jehová. Les dijo: “Amados míos, tal como siempre han
obedecido, no durante mi presencia solamente, sino ahora con mucha más prontitud durante mi
ausencia, sigan obrando su propia salvación con temor y temblor” (Fili. 2:12).
¿Obedecen sus hijos a Jehová cuando usted no está presente? ¿Cómo se comportan en la
escuela? ¿Cómo podría convencerlos de que lo más sabio es seguir las leyes de Jehová en todo
momento, sea que usted los vea o no?
La adoración en familia puede contribuir muchísimo a fortalecer la fe de sus hijos. Veamos tres
requisitos necesarios para lograr un estudio de familia fructífero.
Sea constante
La Biblia enseña que Dios convoca a sus hijos angelicales en momentos específicos (Job 1:6).
Usted puede hacer algo parecido. Fije un día y una hora específicos para la Noche de Adoración
en Familia y respete ese horario. Además, establezca otro momento en la semana por si surge
algún imprevisto.
Pero tenga cuidado; con el paso del tiempo podría perder de vista la importancia de ser
constante y empezar a descuidar el estudio de familia. No olvide que sus hijos son los estudiantes
de la Biblia a los que más atención debe prestar y que son uno de los blancos predilectos de
Satanás (1 Ped. 5:8). Si en vez de llevar a cabo la adoración en familia, se ponen a ver televisión
o a realizar otra actividad trivial, Satanás les habrá ganado la partida (Efe. 5:15, 16; 6:12; Fili.
1:10).
Haga que el estudio sea práctico
La adoración en familia no debe ser únicamente un ejercicio teórico; debe tener valor práctico.
¿Cómo puede usted lograr ese objetivo? A veces podría abordar situaciones a las que se
enfrentarán sus hijos en los próximos días o semanas. Además, podría prepararlos para el
ministerio. Tenga presente que a los jóvenes les gusta hacer las cosas que les salen bien. Por eso
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se sentirán más seguros en las diversas facetas
del ministerio si ensayan cómo hacer presenta-
ciones y vencer objeciones (2 Tim. 2:15).
También podría programar sesiones en las
que sus hijos practiquen cómo enfrentarse a la
presión de grupo. El capítulo 15 del libro Lo que
los jóvenes preguntan. Respuestas prácticas
(volumen 2) puede ser de gran ayuda. La sección
“Estrategia contra la presión de grupo” (páginas
132 y 133) contiene muy buenas sugerencias.
Además, invita al joven a pensar en cómo podría
reaccionar ante diversas situaciones. Al final de la
página 133, aparece este comentario: “Ensaya la
escena con un familiar o con un adulto en quien
confíes”. Así que sería una buena idea incluir de vez en cuando dichos ensayos en la adoración
en familia.
La Noche de Adoración en Familia da a los padres una magnífica oportunidad para enseñarles
a sus hijos lo provechoso que es ponerse metas espirituales. En el capítulo 38 del volumen 2 de
Los jóvenes preguntan, titulado “¿Qué haré con mi vida?”, hay información muy interesante sobre
este tema. Al analizarlo, ayude a sus hijos a entender que lo mejor que pueden hacer con su vida
es servir a Jehová. Fomente en ellos el deseo de ser precursores, servir en Betel, asistir a la
Escuela de Entrenamiento Ministerial o emprender alguna otra faceta del servicio de tiempo
completo.
Sin embargo, hay padres bienintencionados que se concentran tanto en lo que quieren que sus
hijos logren en el futuro que se olvidan de lo que ya están logrando ahora. Claro está, es bueno
animar a los hijos a pensar en el servicio de Betel, en ser misioneros y en otras metas parecidas.
Pero recuerde que si los presiona demasiado para que cumplan con sus expectativas, podrían
exasperarse y desanimarse (Col. 3:21). Reconozca los logros de sus hijos y felicítelos; no se
centre solo en lo que no hacen. Tenga presente que ellos deben servir a Jehová por amor, no por
complacerlo a usted (Mat. 22:37). Ayúdelos a apreciar todo lo que Jehová ha hecho y deje
que sea el amor por él lo que los impulse a actuar.


Sea creativo

“Cuando estudiábamos con las niñas, mi esposo y yo repasábamos la información de las
reuniones y les pedíamos a ellas que hicieran un dibujo que resumiera lo que habíamos estudiado.
En ocasiones representábamos pasajes bíblicos o ensayábamos presentaciones para la
predicación. Teníamos en cuenta la edad de las niñas y procurábamos que esos ratos fueran
interesantes, positivos y divertidos.” (J. M., Estados Unidos.)
“Una señora que estudiaba con nosotros tenía un hijo al que queríamos enseñarle cómo se
usaban los rollos en tiempos bíblicos. De modo que decidimos hacer un rollo del libro de Isaías.
Imprimimos en la computadora el libro completo sin los números de los capítulos y versículos.
Luego unimos las hojas y pegamos cada extremo a un tubo. Le pedimos al niño que intentara
hacer lo mismo que Jesús había hecho en la sinagoga de Nazaret. Lucas 4:16-21 cuenta que
Jesús ‘abrió el rollo [de Isaías] y halló’ el pasaje que estaba buscando (Isa. 61:1, 2). Pero al niño le
costó mucho encontrar el pasaje porque el rollo era muy largo. Entonces comprendió la habilidad
de Jesús. Quedó tan impresionado que dijo: ‘¡Jesús es lo máximo!’.” (Y. T., Japón.)

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Haga que el estudio sea ameno
El tercer requisito para que un estudio de familia sea fructífero es hacer que sea una
experiencia agradable. ¿Y cómo puede usted lograrlo? Por ejemplo, podría escuchar con su
familia la grabación de un drama o ver y analizar alguno de los videos que ha producido la
organización. También podrían leer juntos la Biblia y asignar un personaje o una sección a cada
uno.
En las revistas La Atalaya y ¡Despertad! hay información muy útil para analizar en familia. Por
ejemplo, en la página 31 de ¡Despertad! encontramos la sección “¿Qué respondería usted?”.
Además, La Atalaya, en su edición para el público, presenta de forma alternada las secciones “El
rincón del joven”, que plantea propuestas de investigación, y “De padres a hijos”, pensada para los
niños.
Si tiene hijos adolescentes, le resultará particularmente útil la serie “Los jóvenes preguntan”, de
¡Despertad!, así como el volumen 2 de Los jóvenes preguntan. Al analizar ese libro, no olvide
repasar el recuadro “Y tú, ¿qué piensas?”, que aparece al final de cada capítulo, pues su objetivo
no es solo hacer un repaso, sino dar pie a una conversación entre padres e hijos.
Ahora bien, evite convertir las sesiones de estudio en interrogatorios. No trate de obligar a sus
hijos a leer en voz alta lo que escribieron en la sección “Tus reflexiones” ni en ninguna otra
sección interactiva del libro. En la página 3 aparece un mensaje dirigido a los padres que dice en
parte: “Si ustedes quieren que sus hijos escriban en el libro lo que de verdad piensan, es
fundamental que se comprometan a no leer
sus anotaciones. Si respetan su privacidad,
es probable que ellos mismos les cuenten
lo que escribieron”.
Tenga la seguridad de que Jehová
bendecirá todos sus esfuerzos por ser
constante y por hacer que el estudio sea
práctico y ameno. Esos momentos tan
especiales en los que la familia adora junta
a Jehová contribuirán a mantener fuerte la
espiritualidad de todos.




Procure que la Noche de Adoración en Familia sea una experiencia agradable

LA ATALAYA - 15 DE ENERO DE 2010 PÁGS. 16 A 19

Cómo ayudar a los hijos
a enfrentar sus problemas
NUESTROS jóvenes se hallan bajo mucha presión. Están expuestos al espíritu del mundo
perverso de Satanás y tienen que luchar con “los deseos que acompañan a la juventud” (2 Tim.
2:22; 1 Juan 5:19). Y por si fuera poco, como hacen todo lo posible por ‘acordarse de su Magnífico
Creador’, tienen que aguantar las burlas —y hasta el acoso— de quienes desprecian sus
creencias (Ecl. 12:1). Un cristiano llamado Víctor recuerda lo siguiente de su época escolar:
“Siempre había alguien hostigándome, acosándome o provocándome por el hecho de ser Testigo.
Muchas veces la presión era tanta que no quería ir a la escuela”.*
Además de las presiones del mundo, nuestros jóvenes posiblemente tengan que luchar
también contra su propio deseo de ser como los demás. “No es agradable que te consideren rara”,
dice una adolescente llamada Katy. Alan, un Testigo joven, admite: “Mis compañeros me invitaban
a menudo a salir con ellos los fines de semana, y la verdad es que yo quería ir”. A otros les
encantaría participar en las competiciones deportivas de la escuela, pero como eso los expondría
a las malas compañías, no lo hacen. “Me apasionan los deportes —comenta Tania—. Los
entrenadores de la escuela siempre me insistían para que jugara en el equipo. Me costaba mucho
decir que no.”
Padres, ¿cómo pueden ayudar a sus hijos a enfrentarse a tantos problemas? Jehová les ha
dado a ustedes la comisión de guiarlos (Pro. 22:6; Efe. 6:4). Su objetivo debe ser implantar en el
corazón de ellos el deseo de obedecer a Jehová (Pro. 6:20-23). De ese modo resistirán
voluntariamente las presiones del mundo aun cuando ustedes no estén delante.
No es nada fácil ganarse la vida, criar una familia y atender los asuntos de la congregación,
todo al mismo tiempo. Y encima, algunos tienen que hacerlo sin el apoyo de un cónyuge o pese a
la oposición de su cónyuge no creyente. Pero eso no es todo: Jehová espera que los padres
también dediquen tiempo a sus hijos para ofrecerles guía y apoyo. Siendo así, ¿cómo pueden
ayudarlos a resistir la presión de grupo, el acoso y las tentaciones que enfrentan diariamente?
______
* Se han cambiado algunos nombres.











¿Tienen sus hijos
un programa personal
de lectura de la Biblia?

LA ATALAYA - 15 DE ENERO DE 2010 PÁGS. 16 A 19

La importancia de la relación personal con Jehová
En primer lugar, nuestros jóvenes necesitan ver a Jehová como alguien real. Pero requieren
ayuda para “[ver] a Aquel que es invisible” (Heb. 11:27). Víctor, mencionado antes, explica que sus
padres le ayudaron a desarrollar una relación personal con Jehová. “Me enseñaron la importancia
de orar —comenta—. Recuerdo que, desde muy pequeñito, oraba todas las noches antes
de acostarme. Jehová era muy real para mí.” ¿Oran ustedes con sus hijos? ¿Escuchan
las oraciones que le hacen a Jehová? ¿Se limitan ellos a repetir siempre lo mismo? ¿Reflejan sus
oraciones lo que sienten por Jehová? Si ustedes escuchan sus oraciones, percibirán si sus hijos
están progresando espiritualmente.
La lectura personal de la Biblia es otra forma de acercarse más a Jehová. Katy, mencionada
anteriormente, cuenta: “Leer la Biblia entera de jovencita me ayudó a convencerme de que,
aunque otros estuvieran en mi contra, contaba con el apoyo de Jehová”. ¿Tienen sus hijos un
programa personal de lectura de la Biblia? (Sal. 1:1-3; 77:12.)
Es cierto que cada hijo responde de forma distinta a la dirección de sus padres y que la edad
puede influir en el progreso espiritual. Pero sin dirección, a los jóvenes les resultará difícil llegar a
ver a Jehová como una persona real. Los padres deben inculcar en ellos lo que Dios dice para
que, dondequiera que estén, tengan presente el punto de vista divino (Deu. 6:6-9). Sus hijos han
de tener la certeza de que Jehová se interesa por ellos.
Comunicación de calidad
La buena comunicación con los hijos es clave para ayudarlos. Va más allá de solamente hablar
con ellos: abarca hacer preguntas y escuchar con paciencia sus respuestas, aunque estas
no sean las que ustedes hubieran querido oír. Anne, madre de dos chicos, dice: “Les hago
preguntas hasta que logro entender lo que piensan y los problemas que afrontan”. ¿Sienten sus
hijos que ustedes los escuchan? Tania, citada antes, explica: “Mis padres me prestaban mucha
atención y se acordaban de lo que yo les decía. Sabían cómo se llamaban mis compañeros de
clase y hasta me preguntaban por ellos y por algunas situaciones de las que habíamos hablado
antes”. De modo que para una comunicación de calidad hace falta escuchar y recordar.
Muchas familias han comprobado que las horas de las comidas son propicias para este tipo de
comunicación. “Para nosotros era muy importante comer juntos —explica Víctor—. Se esperaba
que, en lo posible, toda la familia estuviera sentada a la mesa. Mientras comíamos, no podíamos
ver la televisión ni escuchar la radio ni leer. Pero como nuestras conversaciones eran amenas, las
horas de las comidas eran momentos de calma que me ayudaban a desconectarme del desorden,
la confusión y las presiones de la escuela.” Y añade: “Dado que estaba acostumbrado a hablar
con mis padres a la hora de comer, no me costaba contarles asuntos más serios”.
Pregúntense: “¿Cuántas veces a la semana comemos en familia?”. Seguramente concordarán
en que mientras más lo hagan, mejor será la comunicación con sus hijos.
El valor de las sesiones de práctica
Llevar a cabo semanalmente la adoración en familia también contribuye a la comunicación de
calidad y ayuda a los jóvenes a afrontar problemas concretos. Alan, ya mencionado, recuerda:
“Mis padres aprovechaban el estudio de familia para sondearnos. Escogían temas acordes con las
situaciones que atravesábamos”. La madre de Alan cuenta: “Dedicábamos parte del estudio de
familia a realizar sesiones de práctica. Aquellas sesiones prepararon a nuestros hijos para
defender su fe y demostrar la veracidad de sus creencias, y esto les dio la confianza necesaria
para enfrentar sus problemas”.

LA ATALAYA - 15 DE ENERO DE 2010 PÁGS. 16 A 19


























SESIONES DE PRÁCTICA
_______________________________________________

A continuación aparecen algunas situaciones
que pueden escenificarse durante la Noche
de Adoración en Familia.

► Un entrenador invita a su hija a jugar con el
equipo de la escuela.

► De camino a casa, un compañero le ofrece
un cigarrillo a su hijo.

► Algunos chicos amenazan a su hijo con
darle una paliza si lo ven predicando otra
vez.

► Su hija llama a una puerta durante el servicio
del campo, y sale una compañera de clase.

► Se le pide a su hija que explique delante de
toda la clase por qué no saluda la bandera.

► Un chico se burla continuamente de su hijo
por ser Testigo.






Cuando los jóvenes se ven ante la presión
de sus compañeros, no siempre basta con
que digan que no y luego se marchen.
Es necesario que sepan explicar los porqués
de sus creencias y que estén seguros de lo
que harán cuando se burlen de ellos por su
religión. De lo contrario, les faltará valor para
mantener su postura a favor de la adoración
verdadera. Las sesiones de práctica les
pueden infundir la seguridad y confianza que
necesitan.
En el recuadro de esta página aparecen
algunas situaciones que ustedes y sus hijos
podrían escenificar en la Noche de Adoración
en Familia. Ahora bien, para que estas se
apeguen a la realidad, cuestionen las
respuestas que ellos les den. ¿Y qué tal si
además analizan las lecciones prácticas de
diversos relatos bíblicos? Sin lugar a dudas,
esta preparación en casa ayudará a sus hijos
a enfrentar los problemas que se presenten
en la escuela y en cualquier otro lugar.
¿Es su hogar un refugio seguro?
¿Anhelan sus hijos regresar a casa al salir
de la escuela? Si su hogar es como un
refugio en el que reina la paz, sus hijos
hallarán en él la ayuda para enfrentarse a los
problemas cotidianos. Una hermana que
actualmente sirve en Betel dice: “Mi hogar era
un verdadero refugio, y esa fue una de las
cosas que más me ayudaron en mis años
escolares. Por difícil que fuera la situación en
la escuela, yo sabía que al llegar a mi casa
habría paz”. ¿Qué ambiente reina en su
familia? ¿Es común que se produzcan
“arrebatos de cólera, altercaciones [y]
divisiones”, o existe “amor, gozo [y] paz”?
(Gál. 5:19-23.) Si llegan a la conclusión de
que su hogar no es del todo pacífico, ¿por
qué no tratan de hacer los cambios
necesarios para convertirlo en un refugio
seguro para sus hijos?
Otra manera de ayudar a los hijos a
enfrentarse a sus problemas es propor-
cionándoles compañías edificantes. Por
ejemplo, ¿por qué no incluyen a hermanos
espirituales de la congregación en sus ratos
de esparcimiento familiar? Tal vez podrían
LA ATALAYA - 15 DE ENERO DE 2010 PÁGS. 16 A 19

planear una comida sencilla en su casa e invitar al superintendente viajante o a otros hermanos
que están en el servicio de tiempo completo. ¿Conocen a algunos misioneros o betelitas con los
que sus hijos puedan cultivar amistad, aunque solo sea por carta, por correo electrónico o
llamándolos por teléfono de vez en cuando? Esa clase de compañías les ayudarán a ir por el buen
camino y a ponerse metas espirituales. Piensen en la influencia positiva que ejerció el apóstol
Pablo en el joven Timoteo (2 Tim. 1:13; 3:10). La estrecha relación que los unía ayudó a Timoteo a
mantenerse concentrado en metas espirituales (1 Cor. 4:17).
Elogien a sus hijos
A Jehová le complace ver a nuestros jóvenes defender lo que es recto a pesar de las presiones
del mundo de Satanás (Sal. 147:11; Pro. 27:11). Seguro que a ustedes también les alegra verlos
escoger el buen camino (Pro. 10:1). Expresen a sus hijos el cariño que les tienen y no escatimen
elogios. Jehová es un magnífico ejemplo para los padres. Cuando Jesús se bautizó, le dijo: “Tú
eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado” (Mar. 1:11). En vista de las muchas pruebas que le
esperaban a Jesús, ¡cuánto debieron fortalecerle esas palabras de su Padre! Hagan ustedes lo
mismo: digan a sus hijos que los aman y que se sienten orgullosos de ellos.
Ya se sabe que nunca podrán protegerlos por completo de las presiones, las burlas y el acoso.
Pero sí pueden enseñarles a enfrentar estos problemas. Ayúdenlos a desarrollar una relación
personal con Jehová. Esfuércense por crear un ambiente que fomente la comunicación de calidad.
Procuren que el estudio de familia resulte práctico y que su hogar sea un refugio seguro.
Si aplican estos consejos, lograrán que sus hijos estén preparados para enfrentar sus problemas.




¿Incluyen a hermanos espirituales en sus ratos de esparcimiento?

NUESTRO MINISTERIO DEL REINO - OCTUBRE DE 2008 PÁG. 4

Es vital estudiar la Biblia
individualmente y en familia
1
Al igual que en el siglo I, el Cuerpo Gobernante vela por el bienestar del pueblo de Jehová
(Hech. 15:6, 28). Ya se divisan los negros nubarrones de la gran tribulación y es más urgente que
nunca que los publicadores del Reino estrechemos nuestra relación personal con Jehová. ¿Cómo
vamos a utilizar el tiempo dedicado hasta ahora al Estudio de Libro de Congregación? Todos
haremos bien en usarlo sabiamente para la adoración en familia. De este modo conseguiremos
ahondar en la Palabra inspirada de Dios y extraer sus aguas de vida (Sal. 1:1-3; Rom. 11:33, 34).
2
Una noche para la adoración en familia. Exhortamos a los cabezas de familia a asumir su
responsabilidad ante Jehová y encargarse de seguir fielmente un buen programa de estudio
bíblico en familia (Deu. 6:6, 7). Los solteros que no tengan parientes a su cargo podrán utilizar
este tiempo para el estudio bíblico y la investigación personal. Es vital que cada uno de nosotros
“[compre] todo el tiempo oportuno que queda” para estudiar y meditar. Así mantendremos la
fortaleza espiritual que necesitamos en estos “días [...] inicuos” (Efe. 5:15, 16).
3
Qué podemos estudiar. Tanto el Índice de las publicaciones Watch Tower como el CD-ROM
Watchtower Library son magníficas ayudas para localizar información que hará del estudio en
familia una ocasión muy agradable. Una posibilidad es examinar artículos de La Atalaya, como los
de las secciones “Consejos para las familias”, “De padres a hijos” y “El rincón del joven”. O
también repasar artículos de ¡Despertad!, como los de la serie “Los jóvenes preguntan” o
reportajes sobre las maravillas de la creación.
4
La lectura pausada de la Biblia es un buen medio de grabar en la mente y el corazón de todos
las lecciones y principios cristianos (Heb. 4:12). Otra buena opción es ver y comentar juntos de
vez en cuando alguna de las videograbaciones de la organización. Hay muchas oportunidades de
demostrar ingenio y creatividad. ¿Por qué no les preguntamos a los demás miembros de la familia
cuáles son sus preferencias?
5
Por qué es más necesario que nunca. Si nos fortalecemos espiritualmente, nos
encontraremos listos para cumplir con esta exhortación: “Estén firmes y vean la salvación de
Jehová” (Éxo. 14:13). Los padres necesitan la guía divina para criar a sus hijos “en medio de una
generación torcida y aviesa” (Fili. 2:15). Y los hijos requieren ayuda para hacer frente a la
degradación moral que reina en las escuelas (Pro. 22:3, 6). Las parejas tienen que fortalecer la
“cuerda triple” que han formado con Jehová (Ecl. 4:12). Así pues, usemos todos sabiamente el
tiempo restante para edificarnos en nuestra “santísima fe” (Jud. 20).
____
1. ¿Por qué se preocupa el Cuerpo Gobernante en nuestros días, y qué razones tiene para ello?
2. ¿De qué manera podemos organizar nuestra noche de adoración en familia?
3, 4. ¿Qué información se recomienda usar, y con qué objetivo?
5. ¿Por qué es tan importante que estudiemos personalmente y en familia?

LA ATALAYA - 15 DE JULIO DE 2010 PÁGS. 25 A 28



Fomente en sus hijos
el amor por la lectura
y el estudio





POCAS cosas influyen tanto en el futuro de los hijos como el que se les enseñe en casa a leer
y estudiar. ¡Y cuánto disfrutan todos haciéndolo! Muchos adultos recuerdan con cariño los
momentos que sus padres pasaban leyéndoles. Además de ser una actividad muy agradable, la
lectura reporta numerosos beneficios. Y más aún en el caso de los siervos de Dios, pues el
estudio de la Biblia fortalece su espiritualidad. Un padre cristiano comentó: “Las cosas que más
valoramos las aprendemos gracias a la lectura y el estudio”.
Los buenos hábitos de estudio ayudarán a los hijos a ser amigos de Jehová (Sal. 1:1-3, 6).
Aunque saber leer no es una condición indispensable para recibir la salvación, ofrece grandes
beneficios espirituales, como bien reconoce la Biblia. Por ejemplo, Revelación 1:3 dice: “Feliz es el
que lee en voz alta, y los que oyen, las palabras de esta profecía”. Además, Pablo le dio a Timoteo
un consejo inspirado que destaca la importancia de la concentración, la cual es parte clave del
estudio. El apóstol escribió: “Reflexiona sobre estas cosas; hállate intensamente ocupado en
ellas”. ¿Con qué fin? “Para que tu adelantamiento sea manifiesto a todos.” (1 Tim. 4:15.)
Claro, el que alguien posea destrezas de lectura y estudio no garantiza que vaya a
aprovecharlas bien. Aunque mucha gente domina esas habilidades, prefiere dedicar su tiempo a
ocupaciones menos útiles. Si usted tiene hijos, ¿qué puede hacer para infundir en ellos el deseo
de adquirir conocimientos provechosos?
La importancia del amor y el ejemplo
Si usted realiza las sesiones de estudio en un ambiente de amor, sus niños las disfrutarán. Dos
padres cristianos, Owen y Claudia, recuerdan así la reacción de sus dos hijos: “Esperaban con
ansias esos momentos. Para ellos eran especiales, pues se sentían cómodos y protegidos.
Llegaron a verlos como una muestra de nuestro cariño”. Ese entorno afectuoso influirá en los
muchachos incluso durante los difíciles años de la adolescencia. En el caso de Owen y Claudia,
sus hijos son ahora precursores y aun hoy se benefician de que les infundieran amor por la lectura
y el estudio.
Otro elemento fundamental es que usted les dé un buen ejemplo. Si tiene buenos hábitos de
lectura y estudio, es más probable que ellos acaben adoptándolos de forma natural. Pero ¿y si a
usted no le gusta leer? En ese caso es conveniente que modifique sus prioridades o su actitud
(Rom. 2:21). Si todos los días dedica tiempo a leer, les pondrá un buen modelo. No podrán menos
que observar su interés por la lectura bíblica, la preparación para las reuniones y el estudio en
familia, y les quedará claro que son actividades muy importantes.
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Fomente la lectura
• poniendo libros a su alcance
• leyéndoles en voz alta
• promoviendo la participación
• comentando juntos lo que les lea
• pidiéndoles que le lean
• animándolos a hacer preguntas












Fomente el estudio
• dando el ejemplo
• enseñándoles las claves para estudiar:
○ concentrarse
○ comparar
○ resumir
○ repasar
○ tomar notas
• creando un ambiente propicio
• destacando el valor práctico

LA ATALAYA - 15 DE JULIO DE 2010 PÁGS. 25 A 28

Como vemos, es esencial que les demuestre amor y les dé un buen ejemplo. Pero ¿qué más
puede hacer para animarlos a leer?
El amor a la lectura nace leyendo
Si quiere que sus hijos lleguen a aficionarse a la lectura, asegúrese de que tengan
publicaciones a su alcance desde muy pequeños. Un superintendente que recibió un excelente
legado de amor por los libros recomienda: “Deje que los tomen en las manos. Los verán como
amigos suyos y como parte de su vida”. Incluso antes de saber leer, muchos niños se encariñan
con obras cristianas como Aprendamos del Gran Maestro y Mi libro de historias bíblicas. Si usted
se las lee a sus hijos, conseguirá que dominen mejor el lenguaje y, sobre todo, que aprendan
“asuntos espirituales” y “palabras espirituales” (1 Cor. 2:13).
Léales en voz alta todos los días. Gracias a esta buena costumbre les enseñará a pronunciar
bien las palabras y cultivará su gusto por la lectura. Es importante que adopte una actitud
entusiasta, pues seguramente se les contagiará. De hecho, es muy probable que acaben
pidiéndole que les repita la misma historia una y otra vez. Deles el gusto. Ya verá que más
adelante quieren explorar nuevos temas. Pero no convierta estas actividades en una obligación.
Imite a Jesús, quien enseñaba a las personas solo “hasta el grado que podían escuchar” (Mar.
4:33). No los presione. Así logrará que esperen con gusto esos momentos, y estará avanzando en
su objetivo de inculcarles amor por los libros.
Promueva la participación y comenten juntos lo que les lea. En poco tiempo verá satisfecho
que, ya a tierna edad, reconocen, pronuncian y entienden muchas palabras. Al comentar juntos lo
que les lee, se acelerará su progreso. Según una guía para promover la lectura en la infancia,
gracias a la conversación, los niños “aprenden las palabras que más adelante tendrán que
reconocer y entender en sus lecturas [...;] para un pequeño cuya mente se está esforzando por
aprender a leer y escribir, la conversación es esencial, y cuanto más significativa [...], mejor”.
Pídales que le lean y luego anímelos a hacer preguntas sobre lo que han leído. O formule
usted preguntas sobre el pasaje y deles a elegir entre varias respuestas. Así, aprenderán que los
libros son una fuente de información y que las palabras que leen tienen significado. Esta manera
de enseñar es particularmente útil cuando se trata de una publicación basada en la Biblia, el libro
más importante de todos (Heb. 4:12).
Ahora bien, recuerde que no es fácil dominar la lectura; hace falta tiempo y práctica.* Por eso,
felicite a sus hijos por cualquier progreso que hagan. Así alimentará su amor por la lectura y
conseguirá que se entreguen a ella con más ganas.
Una actividad placentera y útil
Cuando los hijos aprenden a estudiar, valoran más la lectura. Estudiar implica adquirir datos,
comprender cómo se relacionan entre sí y luego saber organizarlos, recordarlos y emplearlos.
El niño que adquiere las técnicas necesarias y experimenta por sí mismo los beneficios llega a
considerar el estudio como una actividad útil y placentera (Ecl. 10:10).
Enséñeles las claves para estudiar. Aproveche la Noche de Adoración en Familia, el análisis
del texto diario y otras ocasiones similares. En primer lugar, al lograr que permanezcan sentados
durante períodos cortos de estudio, los acostumbrará a concentrarse, algo indispensable para el
_____

* La lectura y el estudio son particularmente difíciles si el niño tiene problemas de aprendizaje.
Encontrará sugerencias útiles en ¡Despertad! del 22 de febrero de 1997, páginas 3 a 10.
LA ATALAYA - 15 DE JULIO DE 2010 PÁGS. 25 A 28

aprendizaje. A fin de habituarlos a comparar, pídales que expliquen la relación entre lo que acaban
de leer y lo que ya conocen. Mándeles resumir la información en sus propias palabras, pues así la
captarán y recordarán mejor. Otra ayuda para la memoria es repasar los puntos esenciales. Y algo
que facilitará que se concentren, aun a corta edad, es hacerles tomar notas durante las sesiones
de estudio y las reuniones de la congregación. Estas sugerencias conseguirán que el aprendizaje
sea más interesante y productivo para usted y sus hijos.
Cree un ambiente propicio. Ayúdelos a concentrarse buscando un lugar cómodo y tranquilo
que cuente con buena iluminación y ventilación. Además, demuestre una buena actitud hacia el
estudio. Una madre cristiana señala: “Es vital que uno cumpla fielmente con los períodos de
lectura y estudio en familia. Así, los hijos aprenden que deben ser organizados y que cada cosa
tiene su tiempo”. Muchos padres no permiten que durante esos momentos realicen otras
actividades, lo que, según una autoridad en la materia, les inculca buenos hábitos de estudio.
Destaque el valor práctico. Por último, muéstreles qué relación tiene la información con la vida
real, pues así comprenderán la verdadera razón por la que están estudiando. Un joven cristiano
reconoce: “Si no entiendo cómo me va a ayudar lo que leo, me cuesta mucho analizarlo. Pero si
veo los beneficios, lo hago con más ganas”. En efecto, cuando los hijos comprenden que van a
conseguir algo que vale la pena, terminan enfrascándose en el estudio y disfrutándolo. Les pasa
como cuando estaban aprendiendo a leer: están deseosos de realizar esa actividad.
La mejor recompensa
Entre los innumerables beneficios de infundir en los hijos amor por la lectura y el estudio están
los siguientes: buen desempeño académico y laboral, mejores relaciones humanas, una clara
visión del mundo que los rodea y una relación más estrecha con los padres, por no hablar del
placer y la satisfacción que les proporciona realizar estas actividades.
Sobre todo, el amor al estudio puede ayudar a sus hijos a ser personas espirituales, abriéndoles
la mente y el corazón para que comprendan “la anchura y longitud y altura y profundidad” de las
verdades bíblicas (Efe. 3:18). Usted tiene mucho que enseñarles. Dedíqueles tiempo y atención y
haga todo lo posible por sentar unas buenas bases, con la esperanza
de que un día decidan servir a Jehová. Si les ayuda a adoptar
buenos hábitos de estudio, les dará los medios necesarios
para cuidar su espiritualidad y acercarse más a Dios.
Sin duda, Jehová escuchará sus peticiones y
bendecirá sus esfuerzos por fomentar en ellos
amor por la lectura y el estudio (Pro. 22:6).