Dentro de los últimos dos años, la construcción del puente

de Chacao ha sido uno de los temas más controversiales en el
archipiélago de Chiloé. El proyecto pretende levantar una estructura
de aproximadamente 21 metros de ancho y 2.5 kilómetros de largo,
medida que corresponde al espacio más angosto entre el continente
y la isla. Debido a los cambios que provocaría un proyecto de tal
envergadura, las opiniones en relación al tema son diversas.
La inversión estimada es de $740 millones de dólares, suma
lo suficientemente elevada como para resolver los problemas
internos del archipiélago. Aquí, nace la primera pregunta: ¿qué tan
necesaria y productiva es la construcción de esta obra? Si
consideramos sólo algunas de las demandas de chilotes y chilotas,
nos daríamos cuenta de que hay cosas primordiales e
impostergables dentro de las necesidades básicas de la población.
Basta recordar las constantes manifestaciones por una salud y
educación dignas y de calidad.
La función principal del proyecto es otorgar una conexión
permanente entre la Isla grande de Chiloé y el continente,
manteniendo plena conectividad con la Ruta 5. Los beneficios
entonces serían la reducción de los tiempos de viaje de las personas
que cruzan el canal, la reducción del consumo de combustible de
vehículos y transbordadores y, finalmente, el ahorro por concepto
de costos de operación y mantención de infraestructura naviera.
Otros beneficios no valorados, según el MOP, y que ayudarían al
incremento del efecto social del proyecto son:
- Una mejora en el acceso a rutas de “alto potencial
económico”, Chiloé y región de Aysén, lo que ayudará a su
desarrollo e incremento de PIB local. Pero, no hay que
ignorar, que este “desarrollo” también permitirá el fluido
fácil de materias primas entre el archipiélago y el
continente.
- La plusvalía de terrenos. Quien no querría tener una casa de
veraneo en la Isla Grande de Chiloé, comprar unas mil
hectáreas y hacer un parque de turismo para la elite, sin
duda, un buen negocio, pregúntele al presidente. Chiloé ya
es lo suficientemente valioso y cuidarlo es nuestro deber.
- Se permitirá un mejor acceso a la salud y sus especialistas,
manteniendo una conexión más rápida y expedita con la
capital regional. En este punto, hay que considerar que la
red de salud del archipiélago tiene una administración
independiente de la que posee el servicio de salud de la
capital regional. Además, por qué no mejorar la salud dentro
de la isla y nos evitamos muertes en ambulancias camino a
Puerto Montt.
- El puente, ayudará a que chilotes y chilotas tengan paso a
una mejor educación (básica y media). Y en la isla, cómo
está la educación ¿no hay colegios ni liceos buenos? Si es
así, ¿por qué construir un puente que saca a estudiantes de
sus tierras? ¿por qué no invertir en mejoras en
establecimientos isleños? No se trata de infraestructura, se
trata del cuidado de la gente, la preocupación por la
enseñanza de calidad y consciente.