You are on page 1of 3

http://www.caretas.com.pe/Main.asp?

T=3082&idE=833&idS=301
Caretas. Edicin 208!. 2"/#$n/200%
&a C'a(e de )ic*ens
Pensaba escribir otra vez sobre política, como todo el mundo en estos días. Pero la
conversación con un grupo de estudiantes sobre la entropía del periódico contemporáneo y el
creciente pesimismo respecto de su futuro me llevó a cambiar de tema sin culpa alguna.
Lo paradójico respecto de esa visión sobre el destino del periódico, la percepción de
encontrarse cerca del fin de una era –del progresivo silencio de las imprentas, del encogimiento
en las redacciones–, no ha sido causada solamente por fuerzas retrógradas sino, en mucha
medida, por una de las mayores revoluciones tecnológicas en la istoria! el internet.
La crisis de los periódicos, ya se ha dicho muchas veces, es mundial. "l decaer, los periódicos
hacen por lo general recortes en las redacciones# y dentro de ellas, los primeros en salir
tienden a ser los periodistas de investigación.
Pocas industrias han sido tan mal manejadas, en t$rminos generales, como la periodística. La
prioridad por obtener utilidades altas llevó al corte de costos como m$todo y hasta filosofía. La
reinversión, la investigación y desarrollo, fueron en promedio ra%uíticos. Los cortes mayores de
costos se aplicaron a las redacciones y ese proceso llevó paulatina pero ineluctablemente a la
defunción de muchos periódicos y a adaptaciones dolorosas incluso entre los sobrevivientes
mejor calificados. &'ui$n hubiera imaginado hace pocos a(os %ue )upert *urdoch iba a
convertirse en due(o del Wall Street Journal y %ue +arlos ,lim sería un importante accionista
del New York Times-
" trav$s de la istoria, nuevas tecnologías han causado la p$rdida de saberes valiosos. Pero,
aun%ue supongo %ue el mundo podrá vivir sin el periódico de papel, no podrá hacerlo .por lo
menos no en un mundo de ciudadanos libres/ sin el periodismo y la ,ala de )edacción! la
mejor organización creada para reportar, completar, verificar, conte0tualizar y narrar la
información %ue los ciudadanos, la gente, %uieren y necesitan conocer.
Pero junto con el periódico se entierra la sala de redacción, y muchos de los %ue sobreviven las
enanizan y fuerzan a la anore0ia. 1so e0plica en buena medida por %u$ algunos de los peores
y más generalizados fracasos en la cobertura de eventos de importancia, sucedieron en la
llamada 2edad de la información3 o del 2conocimiento3. Las coberturas de la guerra de 4ra5 y la
de la crisis financiera mundial, fueron ejemplos de mala información y de desinformación.
"n$mica y desmoralizada, la prensa sirvió –salvo e0cepciones– muy mal a su sociedad.
6o %ueremos un mundo sin salas de redacción fuertes, independientes, dedicadas a informar al
ciudadano y a investigar sobre todo a los poderosos. 7 como ocurre algunas veces, la solución
futura debe buscarse en el pasado.
&'u$ hizo crecer al periodismo %ue conocemos hoy- 1l progreso tecnológico de su tiempo,
junto con la narrativa serializada.
ace alg8n tiempo estudi$ las fascinantes pero olvidadas ense(anzas de ese pasado
relativamente reciente. Las rese(o.
,in mucha licencia digamos %ue todo empezó con 9ic5ens. La publicación fascicular de su
obra in$dita! the Pickwick Papers, en :;<=, no fue la primera pero sí, de lejos, la más e0itosa.
Las primeras entregas fueron decepcionantes, pero a partir de la cuarta las ventas se elevaron
rápidamente, hasta alcanzar los >? mil ejemplares por mes.
@odo el )eino Anido de Bran Creta(a no llegaba a los DE millones de habitantes en :;>?, y el
analfabetismo estaba en el rango del <?FE?G de la población. La capacidad ad%uisitiva era, en
promedio, muy baja.
Pero a partir de Pickwick, el crecimiento en lectoría y tirajes en 4nglaterra fue sostenido. Lo
mismo sucedió en 1uropa continental y en 1stados Anidos.
Paulatinamente, la publicación en fascículos cedió lugar a la serialización en revistas y
periódicos, %ue ofrecían simultáneamente dos novelas, además de artículos y reportajes, por el
mismo precio.
Pese a su demografía y economía, se calcula %ue entre :;<H y :;H? se escribieron entre ; mil
y I mil obras de ficción en 4nglaterra, lo %ue refuerza lo sabido! %ue la mejor manera de
con%uistar la realidad es alimentar la fantasía.
Los vemos ahora como libros completos, muchos de ellos obras maestras, pero surgieron
como seriales, con capítulos sujetos a los mismos apremios, las fiebres del cierre %ue todo
periodista conoce bien.
"sí,
*ar5 @Jain serializó Huckleberry Finn en la revista +entury, entre :;;> y :;;E.
F erman *elville publicó Bartleby the Scrivener en dos partes en la revista Putnam’s
F Cret arte serializó Babriel +onroy en :? episodios en la revista Scribner’s onthly
F !l "on#e #e ontecristo, de "lejandro 9umas, fue inicialmente publicado como serial entre
:;>> y :;>E
F Bustave Klaubert publicó a#ame Bovary en = partes en la $evue #e Paris en :;E= y :;EH
F Leon @olstoi publicó %nna &arenina en una serialización %ue empezó en :;HE y terminó en
:;HH
F Kedor 9ostoievs5y tambi$n publicó en serial 'os Hermanos &arama(ov, entre :;HI y :;;?.
F +harles 9ic5ens serializó en revistas %ue $l fundó y dirigió, como fue el caso de )reat
!*pectations, entre :;=? y :;=:.
La publicación episódica significó cambios importantes de forma y estilo! 9esde la división de la
obra en capítulos de e0tensión uniforme, hasta la necesidad de mantener el inter$s del lector y
el suspenso en cada capítulo. 1l escritor serial debía trabajar con fecha de cierre, e0tensión fija,
diálogo permanente con los editores, ambos con la atención puesta en la reacción del lector,
%ue afectaría de inmediato la circulación.
La relación entre los lectores, el escritor y la publicación en torno al desarrollo del argumento,
era intensa y llegaba a niveles %ue hoy parecen inconcebibles .a menos %ue uno vea
telenovelas/. Lo ilustran las multitudes esperando en el muelle de 6ueva 7or5 al barco
procedente de 4nglaterra %ue traía el episodio de 9ic5ens donde se resolvía el destino de la
pe%ue(a 6ell, preguntando a gritos a los pasajeros en cubierta si la pe%ue(a había muerto o,
9ios lo %uisiera, sobrevivido# o, a(os más tarde, ejercitando tanta presión sobre "rthur +onan
9oyle, %ue $ste se vio obligado a resucitar a ,herloc5 omes.
1l crecimiento de los tirajes provocará lágrimas entre los editores de hoy. +on el concurso de
los geniales autores mencionados, la revista Harper’s saltó de un tiraje inicial de H,E??
ejemplares a E?,???, en seis meses. 1n :;I?, su circulación estaba en el rango de :?? mil a
D?? mil ejemplares. 1l Scribner’s onthly reportó una lectoría de :?? mil personas en :;H;. 1n
:;;H, "entury afirmó tener DE? mil lectores. 1l c"lure’s, saltó de :HE mil ejemplares en :;IE
a DE? mil en :;I=. 1l 'a#ies’ Home Journal, fundada en :;;<, fue la primera revista en romper,
en :I??, la barrera del millón de ejemplares.
La gente leía la literatura como hoy el periodismo. Leer episodios tomaba un tiempo
relativamente corto, %ue se retomaba periódicamente. La lectura era, a la vez, más fresca,
frecuente y simultánea. "utores notables publicaban y eran leídos simultáneamente. 6o había
%ue escoger en los ana%ueles de una librería. 1staban ahí, juntos, columna de por medio.
La serialización no solo tuvo $0ito en la literatura de ficción. Lunto con recuentos de historia
contemporánea %ue fueron muy e0itosos, los uckrakers, el e0cepcional grupo de periodistas
sociales %ue dio el rostro temprano .y %uizá el mejor/ al periodismo de investigación en 1stados
Anidos, utilizaron tambi$n el formato serial. 1n :I?< el c"lure’s a+a(ine publicó una serie
de :E artículos sobre la historia de la Stan#ar# ,il "ompany, escritos por 4da @arbell, %ue
tuvieron un gran $0ito.
La serialización abandonó, por muchas razones, las revistas y periódicos en forma paulatina a
lo largo del siglo MM, pero no dejó de prosperar en los nuevos medios. 9esde Simplemente
ar-a hasta 'ost, la narrativa serializada mantiene su fuerza perdurable.
7 lo %ue hizo posible ayer al periodismo, podrá salvarlo ma(ana.