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La extradición.

La extradición es el procedimiento jurídico (penal-administrativo) por el cual una
persona acusada o condenada por un delito conforme a la ley de
un Estado es detenida en otro Estado y devuelta al primero para ser enjuiciada o
para que cumpla la pena ya impuesta.
Si bien existe una cooperación internacional muy activa para la represión de los
delitos, continúa existiendo la regla de que un Estado está obligado a conceder la
extradición de un delincuente extranjero, solamente si existe tratado
internacional con el Estado requirente o Convención Internacional sobre ex
tradición, de la que ambos estados sean firmantes. Cuando no hay tratado o
convención internacional, el Estado requerido está facultado para acordar la ex
tradición, pero no está obligado a concederla. Sin embargo la obligación señalada
no es absoluta pues siempre el estado requerido conserva la facultad soberana de
no conceder la ex-tradición si de acuerdo a su legislación interna no se cumplen
los requisitos establecidos para tal efecto.

Condiciones/Requisitos
En la mayor parte de los tratados de extradición se requiere que el Estado que la
pide demuestre la existencia de causa para enjuiciar o castigar al requerido; que el
delito imputado se haya tipificado como tal tanto en la legislación penal del Estado
requerido como en la del Estado requirente.
Se establece la extradición con respecto a las personas procesadas o condenadas
por las autoridades de un Estado y que se encuentre en el territorio de otra. Para
ello se requiere que la condena o proceso en el otro Estado sea de cierta
gravedad; una condena superior a un año o un proceso por un juicio del que
puede resultar sanción superior a dos años. Se solicita además que el Estado
requirente tenga jurisdicción para conocer y fallar el delito. No se extraditará hacia
los Estados que tengan pena de muerte y en caso de que el mismo delito por el
que se requiere a un individuo ya haya sido juzgado en el Estado requerido.

Como principios fundamentales de la Extradición se tienen los siguientes:
Competencia del Estado requeriente. El criterio procura que se aplique la
extradición a hechos cometidos en el ámbito territorial del estado requeriente. Se
exceptúan los delitos cometidos en el territorio del Estado requerido y se excluyen
los casos en que hay competencia de este.
Doble probabilidad. En términos generales no se conocen la extradición por
hechos no previstos como delitos en la ley del Estado requerido.
Subsistencia de la pretensión punitiva. Esto exige que no haya extinguido la
acción por prescripción, amnistía, indulto, y que no exista cosa juzgada.
Entidad mínima del delito. Consiste en que no se concede extradición por
delitos menores o contravenciones.
Carácter común del delito. No se concede la extradición por delitos políticos y
conexos y militares.
Debido proceso legal. La doctrina acepta no conceder la extradición de quienes
hayan sido juzgada en rebeldía, o por tribunales ad hoc.
Fundamentacion. La solicitud de extradición debe acompañarse de los
documentos exigidos para cada caso.
Extraditabilidad de las personas. Se deben tener en cuenta los convenios
internacionales y la legislación interna para determinar cuales personas son
extraditables.


soluciones acogidas por el sistema venezolano de derecho internacional privado.

Fuentes de derecho internacional privado venezolano
Antes de la aprobación de la ley del derecho internacional privado, la doctrina venezolana
estaba dividida entre el universalismo manciano y el territorialismo de bello. Un elemento a
favor de la concepción universalista del derecho internacional privado era la disposición
que establecía la prelacion de sus fuentes. El código de procedimiento civil señalaba la
dicha prelacion en su artículo ocho: en primer lugar se aplicarán los tratados internacionales
ratificados por Venezuela, en segundo, sus leyes internas, a falta de éstas, lo que se
desprende de la mente de la legislación patria (analogía) y, en su defecto, los principios del
derecho internacional aceptados generalmente. Esta amplitud de fuentes, establecidas en
una norma legal, existencia es tan importante para el sistema continental, permitía resolver
cualquier caso del derecho internacional privado y no limitarse a la aplicación territorial de
la lex fori.
Sin embargo, no faltan voces que abogaran a favor de la concepción territorialista, aunque
cada vez con menos insistencia.
El articuló 1 de la ley del derecho internacional privado deroga el artículo 8 del código de
procedimiento civil y prevé, como fuente primaria del derecho internacional privado, las
normas del derecho internacional público sobre la materia, en particular las establecidas en
los tratados internacionales. Hasta un tratado internacional se reafirma la vigencia del
derecho interno, cuya norma de conflicto, en la mayoría de los casos, va a determinar la
aplicación del derecho extranjero. Por cuanto la ley no pretende regular todos los supuestos,
se reiteran las fuentes supletorias: analogía y principios generales del derecho internacional
privado. En la práctica también se aplica a las fuentes complementarias: doctrina y
jurisprudencia.
La relación entre el derecho internacional y el derecho interno está regulada en dos fuentes,
una de carácter internacional y otra interna. La primera es la convención interamericana
sobre normas generales de derecho internacional privado, vigente en la República y que, en
su artículo primero, claramente establece la superior era el día del tratado frente a la ley
interna; Bill la fuente interna es el artículo 1 de la ley del derecho internacional privado,
agregando, como ya se ha mencionado, como primera fuente, las normas del derecho
internacional público sobre la materia.
En nuestro ordenamiento jurídico la fuente primaria siempre ha sido el tratado, que es, por
lo demás, un factor común en el derecho comparado. Así lo determine la ley polaca (1966),
la ley húngara (1979), el código civil alemán (1986, reformado en 2001), la ley suiza
(1989), la ley italiana (1995) entre otras.
Es significativa, la ya tradicional en Venezuela, revisión a los principios del derecho
internacional privado generalmente aceptados, en cuanto destaca la autonomía de nuestra
disciplina y reafirma que la regulación del derecho internacional privado no puede tener
carácter exclusivamente nacional, sino que debe apoyarse en las fuentes internacionales.
fuentes internacionales
El Congreso boliviano aprobó 14 acuerdo, sin embargo el más relevante para en esta
materia es el acuerdo sobre ejecución de actos extranjeros, el cual contiene algunas
disposiciones de derecho procesal internacional que van más allá de la materia prevista por
su denominación. El pacto suscrito en Caracas ratificado por todos los países signatarios.
El compromiso asumido por Venezuela al ratificar el acuerdo boliviano consiste en la
obligación de reconocer y ejecutar las sentencias que cumplen con los requisitos
establecidos en dicho acuerdo.
También significativa ha sido la participación de Venezuela en las discusiones del código
de Bustamante, ratificado por Venezuela en 1932, con 44 reservas especiales las cuales, en
su mayoría, se refiere a la materia del derecho de familia, de las sociedades mercantiles y
de la ejecución de sentencia extranjeras; las disposiciones que regulan esta última materia
está reservada en su totalidad al ser derecho positivo vigente en Venezuela, debe ser
aplicado a los casos con elementos extraños que se susciten en relación con lo
ordenamiento jurídico de los estados parte, excepto en aquellas materias que,
taxativamente, fueron objeto de reserva. Además también es aplicable, a falta de
ratificación de otros tratados internacionales que regulen la materia, frente a los estados no
partes del código, bien como principio del derecho internacional privado generalmente
aceptado, bien por la analogía.
En 1975, año en que comienzan una fase de codificación interamericana, Venezuela es uno
de los países más activos en el proceso de codificación en América. Desde la proposición
de los temas, pasando por la elaboración y discusión de los proyectos de convenciones,
finalizando con la aprobación y ratificación de las mismas, nuestro país juega en este
proceso un rol protagónico muchos de los proyectos discutidos en la conferencia
especializada interamericana sobre derecho internacional privado han sido elaborados con
la participación de Venezuela.
A partir del año 1984, Venezuela ha ratificado 12 convenciones interamericanas y dos
protocolos adicionales. A esto debe agregarse cinco convenciones de la Haya, y tres de las
naciones unidas.
Así, en los últimos 25 años el desarrollo de esta materia en Venezuela está marcado por tres
factores: ratificación de numerosos tratados internacionales; la promulgación de la ley del
derecho internacional privado, y un gran movimiento doctrinal corresponde al progreso
regional y universal de esta disciplina.
Normas del derecho internacional público sobre la materia
Lo novedoso el artículo 1 de la ley consiste en agregar un nuevo elemento como fuente
derecho internacional privado: las normas del derecho internacional público sobre la
materia.
En comparación con el artículo número del código de procedimiento civil, que se refiere a
“… los tratados públicos de Venezuela con el estado respectivo, en cuanto al punto en
cuestión…”, la norma del artículo 1 de la ley extiende el contenido de los tratados: pueden
ser derecho internacional público, siempre y cuando tengan una incidencia en las relaciones
jurídicas privadas, o de derecho internacional privado por tratarse de materias diferentes, se
aplicarán simultáneamente o guardando la prelacion que debe responder al contenido del
tratado. Si se está frente a un caso en el cual podría suponerse la violación de los derechos
humanos, o un problema de la inmunidad de jurisdicción, ambos objeto de derecho
internacional público, se aplicará, en primer lugar, el tratado que regula la materia; y si la
aplicación de este último permite continuar la solución del caso, se aplicará el
correspondiente tratado derecho internacional privado, atendiendo a la especialidad
derivada de la materia regula.
¿Se trata solamente de las fuentes convencionales sobre esta materia o, acudiendo al
artículo 38 del estatuto de la Corte Internacional de Justicia, de las demás fuentes
mencionadas en dicho artículo? ¿Cuáles son las demás normas del derecho internacional
público contenidas en el ordenamiento jurídico venezolano? Y con frecuencia normas
internas referentes a los derechos humanos que no pasan desapercibidas para el derecho
internacional privado. Por ejemplo, en la aplicación del derecho extranjero el aspecto de los
derechos humanos un rol importante, ¿pero pueden considerarse las disposiciones internas
acerca de los derechos humanos como norma de derecho internacional público?. Las
fuentes internas, cualquiera que sea su contenido no constituyen normas de derecho
internacional público, debido al carácter nacional de la regulación que no es aplicable en las
relaciones entre los estados otros sujetos de la comunidad internacional. La solución
debería limitarse a los tratados internacionales de derecho internacional público e
internacional privado y, una vez agotada esta fuente, proceder a aplicar las fuentes internas
de derecho internacional privado.
Vigencia de los tratados
La constitución venezolana hace depender la validez de los tratados internacionales de la
aprobación de la ley especial, salvo lo dispuesto en los artículos 153 y 154 de la
constitución de la República.
El artículo 153, se refiere a la aplicación directa de las normas adoptadas en el marco los
acuerdos de integración de carácter general, lo cual responde a las inquietudes de la
doctrina venezolana que insistía en el tratamiento especial de las normas comunitarias.
Dentro de estas “ normas que se adopten en el marco de los acuerdos de integración”
debemos diferenciar el acuerdo de Cartagena y sus sucesivas modificaciones, las cuales han
sido debidamente incorporadas a nuestro derecho interno, así como los demás instrumentos
a través de los cuales se crearon los órganos de la comunidad andina de naciones.
Éstos instrumentos convencionales se ubican dentro del llamado “ derecho comunitario
originario”, mediante el cual “ el estado venezolano adquiere nuevas obligaciones
internacionales, o incorpora a su derecho interno principios no recogidos expresamente por
la constitución, o que implique la realización de actos que excedan las competencias
ordinarias y la ley o la constitución atribuye al ejecutivo nacional.
De acuerdo con el artículo 6 del acuerdo de Cartagena, se crea una comisión a la cual se le
atribuye la competencia para adoptar, por consenso, normas jurídicas, las cuales constituye
una verdaderas leyes de la comunidad de que las mismas “ obligan a los países miembros
desde la fecha en que sean aprobadas por la Comisión”. Estas normas jurídicas constituyen
el llamado derecho comunitario derivado, ya que estas emanan de los órganos
supranacionales creados a través de los tratados previamente ratificados por el estado
venezolano, dirigidos a facilitar el proceso de integración económica de la nación.
A este tipo de derecho derivado es al que le hace referencia el artículo 153 de la
constitución y cual deberá ser considerado parte integrante del ordenamiento jurídico y de
aplicación preferente a la legislación interna.
El artículo 154 establece la distinción entre tratados internacionales que necesitan la
aprobación legislativa y aquellos otros que no la requieren. Aún hoy, esta norma, aunque de
objetivos aparentemente claros, presenta dificultades en su interpretación.
Sin temor a equívocos, se puede afirmar que en Venezuela la mayoría de los tratados
internacionales debe someterse a la aprobación legislativa. Una vez aprobado por la
Asamblea Nacional, el Presidente la República procederá a la promulgación de la ley
aprobatorio del tratado de la posterior ratificación del mismo. Estas facultades del ejecutivo
nacional son eminentemente discrecionales, ya que no está obligado a promulgar
internamente la ley probatoria del tratado, ni ratificar internacionalmente el tratado
aprobado por la asamblea. La ratificación del tratado por el presidente de la República que
implica su entrada en vigencia, ya que esta está suspendida a la fecha e estableciéndola en
el mismo o en su defecto, con el canje del documento de ratificación, que se trata de un
acuerdo bilateral con el depósito del número preestablecido de instrumentos de ratificación,
ante el organismo competente para recibirlos, es un tratado multilateral.
Fuentes internas
CONSTITUCION de la República bolivariana de Venezuela, 1999
Como todas las ramas jurídicas, el derecho internacional privado desarrolla en el marco
constitucional y no sólo porque en la actualidad todo el ordenamiento jurídico se han
“constitucionalizado” . Hay que evidenciar relaciones entre la carta magna y las fuente
derecho internacional privado. También encontramos en la constitución los principios
rectores para la aplicación de la ley del derecho internacional privado nuestro principal
fuente interna en esta materia.
Un tema, ampliamente debatido en la doctrina como ha sido resuelto por la constitución
venezolana vigente. Se refiere al nombre de la materia motivo de controversias en
Venezuela y en el derecho comparado. La constitución pone a estos debates al acoger el
nombre de derecho internacional privado, en su artículo 156, numeral 32. Al hacer
referencia a las materias de la competencia del poder público nacional, incluye la potestad
de legislar en materia de derecho internacional privado. Es la primera vez que la
constitución menciona la disciplina e indirectamente considera importante su codificación
interna.
La constitución de 1999 no contiene normas de conflicto ni tampoco consagra normas de
jurisdicción. Solamente el artículo 151 pudiera citarse como una excepción, ya que, según
este artículo, en materia contratos de interés público, sino por improcedente según la
naturaleza de los mismos, se considerará incorporada aún cuando no estuviera expresa, una
cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos
contratos y que no llegare a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán
decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin
que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras.
Es evidente que se trata de una norma unilateral que indica la aplicación del derecho
venezolano y la jurisdicción de los tribunales de la República, en un supuesto especifico
que no permite su generalización.
El impacto de la normativa constitucional se observa en varios ámbitos de derecho
internacional privado. En primer lugar, en la columna vertebral de esta materia: la
aplicación del derecho extranjero indicado por la norma de conflicto. Se impone el análisis
de la relación entre normas constitucionales y los principios de orden público. Por cuanto
no todas las normas de la carta magna consagra principios fundamentales, es
imprescindible revisar caso por caso para determinar si efectivamente el derecho extranjero
resulta violatorio de estos principios de nuestro ordenamiento jurídico. En caso afirmativo,
se rechazará la aplicación del derecho extranjero. Esto reitera la concepción restrictiva del
orden público considerado como una indeseable excepción.
Ejemplos de los principios fundamentales lo encontramos en las disposiciones que
consagran la protección de los derechos esenciales, especialmente de los derechos humanos
que, entre otros, permita fundamentar el derecho internacional privado en la identidad
cultural del individuo. En este sentido el derecho internacional privado venezolano podría
construirse e interpretarse en base al artículo 20 de la constitución que señalar: "toda
persona tiene derecho a libre desenvolvimiento de su personalidad, sin más limitaciones
que las que derivan del derecho de las demás y del orden público y social”.
Ley de derecho internacional privado, 1998
Antecedentes
El sistema interno venezolano de derecho internacional privado, como la mayoría de los
ordenamientos jurídicos latinoamericanos, nace primordialmente bajo la influencia de dos
factores que lo acompañan a lo largo de su evolución: la recepción del código Napoleón
con su estructura estatutaria y, posteriormente, de la escuela italiana de Mancini; y el apego
al territorialistas o el código de Andrés bello. Efectivamente, las disposiciones sobre esta
materia aparecen en el primer código civil venezolano, en 1862. Este código incorpora la
estructura estatutaria reflejada en los artículos 8 (actualmente 9), 9 (actualmente el 10) y 11
(actualmente 11 también).
El artículo 8 el código civil de 1862 regula, mediante una norma unilateral, el estado y la
capacidad de los venezolanos y los somete a la ley venezolana. Nos señale expresamente
cuál es la ley competente para regir el estado y la capacidad de los extranjeros. Sanojo, al
comentar los códigos de 1867 y 1873, vio en el silencio del por una laguna la ley y
procedió a llenarla declarando aplicable el estado y capacidad del los extranjeros su
respectiva ley nacional. Sólo en 1880 el codificador incluye la disposición contenida en el
actual artículo 26 del código civil (con poca modificación desde su redacción originaria)
permitiendo aplicar al estado y capacidad de los extranjeros su ley nacional.
En cuanto al estatuto real, los códigos civiles de 1862 y 1867 someten los bienes inmuebles
situados en Venezuela, a la ley venezolana y los bienes muebles, a la ley del domicilio de
su propietario. Los códigos de 1873 y 1880 sólo se refieren a los bienes inmuebles y los
regulan por la ley del lugar de su publicación. Sobre los bienes muebles existe un silencio
total. Las cuales de este silencio fueron motivo de distintas interpretaciones, la más veraz,
probablemente, es la que lo atribuye a la cierta reserva de someter también los bienes
muebles a la lex sitae, de acuerdo con la doctrina europea imperante. En los códigos
sucesivos (1896, 1904, 1916, 1922, 1942 y 1982) ambas categorías de bienes se rigen por la
ley del lugar de su ubicación.
En relación con el estatuto mixto, el código de 1862 menciona la exigencia de documento
público para ciertos actos y somete su forma a la ley. El código de 1867 regula la forma y
solemnidades de los contratos con testamentos y todo instrumento público, por la ley del
lugar de su otorgamiento. Los códigos de 1873 y 1880 repite la solución referente a la
forma de los actos y consagre la aplicación de la ley venezolana a los actos celebrados por
los venezolanos en el extranjero ante autoridad venezolana competente. Y los códigos de
1896 y 1904 se extiende este derecho a los extranjeros domiciliados en Venezuela y en los
sucesivos (1916, 1922, y 1982) no se hace distinción alguna entre venezolanos y
extranjeros. Junto con el sistema estatutario, basado en el factor de conexión
"nacionalidad", aparece el primer código civil venezolano una norma absolutamente
territorialistas (artículo 7, actualmente artículo 8), transcripción exacta del artículo 14 del
código civil chileno de 1855, redactado en su mayor parte por Andrés bello. Esta norma
impone la aplicación a todos los habitantes de la República de las leyes venezolanas. La
influencia de bello está reforzada por el contenido del ordinal tercero del artículo 3 del
código de Napoleón, se pero no acoge la acción que hace éste último al referirse a las leyes
de policía y seguridad. La disposición encuentra su antecedente legislativo venezolano en el
artículo 218 de la constitución de 1830, según el cual los extranjeros en Venezuela estaban
sometidos a las mismas leyes que los ciudadanos venezolanos.
La existencia de dos elementos antagónicos, es decir, de un sistema estatutario, con factor
de conexión nacionalidad, enmarcado en la prelación de las fuentes y que puede
considerarse universalista, congruente y lógico y, por otra parte, la vigencia de una
disposición absolutamente territorialista, han marcado el desarrollo del derecho
internacional privado en Venezuela. En el siglo XIX principios del siglo XX, pocos
tribunales, algunos de provincia, se han comprometido con la aplicación del derecho
extranjero. Era y sigue siendo más fácil aplicar el derecho propio, en vez de preocuparse
por tener, mediante engorrosas investigaciones, la necesaria, y a veces difícil, información
sobre los diversos aspectos de fuentes extranjeras para poder aplicarlas en forma
congruente y lógica.
Apoyados en el contenido territorial del artículo ocho del código civil, los tribunales
venezolanos se preocupaban poco por sus normas de conflicto y conducir a la aplicación
del extranjero. Sin embargo y a pesar de las dificultades, la idea de poder contar con un
instrumento legislativo que resuelva estos problemas nunca abandonó al foro venezolano.
Es curioso observar el interés de la doctrina venezolana por el derecho internacional
privado, lo cual determina el lento, pero sostenido desarrollo de la jurisprudencia, al
comienzo reacia a la aplicación del derecho extranjero. La doctrina se preocupó por
encontrar interpretaciones congruentes del artículo 8 del código civil, limitándolo de
acuerdo con la correspondiente disposición del código Napoleón, a las normas de orden
público. Esta interpretación no fue totalmente convincente, por cuanto la calificación de las
leyes como el orden público debería haberla hecho expresamente el legislador, al redactar
la norma; además, esta interpretación relacionaba el orden público con la llamada
Concepción “apriorística”, contraria al evolución de esta institución en el mundo y en la
doctrina y jurisprudencia venezolana.
Buscando otras vías, notables internacionalistas venezolanos (Joaquín Sánchez, y Gonzalo
Parra) interpretar una norma que obliga a aplicar el derecho venezolano a todo los
habitantes del territorio la República, como una afirmación general de la unidad del
ordenamiento jurídico que incluye también al derecho internacional privado, de prioritaria
aplicación en los casos con elementos extraños. Si estas normas ordena la aplicación del
derecho extranjero, el juez deberá obedecer su mandato. Es interpretación ha permitido, no
sin obstáculos, el desarrollo más congruente del derecho conflictual.
A este “hibridismo antagónico”, se agregaba la escasez y la dispersión de normas del
derecho internacional privado en el código civil, en el código de comercio, en el
procedimiento civil y en algunas leyes especiales, lo cual dificultaba la solución de casos
con elementos foráneos.
Historia legislativa
El caos interno y las contradictorias soluciones producidas por la ratificación de numerosas
convenciones internacionales han sido determinantes para que la doctrina insiste en la
necesidad de una nueva legislación interna. En esta labor ha sido de gran ayuda el primer
intento de codificar el derecho internacional privado mediante una ley especial. En el año
1912, el conocido jurista venezolano, Pedro Arcaya, elabora el proyecto de la ley de
aplicación del derecho internacional privado "… A fin de que los jueces sepan cómo deben
proceder en los asuntos que envuelvan cuestiones de esta índole…”. El proyecto fue objeto
de elogios por parte de la doctrina venezolana, pero nunca se convirtió en el vigente.
A pesar del constante y manifiesto interés de la doctrina y, especialmente, del doctor
Lorenzo Herrera Mendoza, sólo en el año 1963 se elaboró el segundo proyecto, por la
Comisión ad hoc, designada por el ministro de justicia e integrada por Roberto Goldshmidt,
quien la presidió, Joaquín Sánchez-Covisa y Gonzalo Parra. El proyecto fue ligeramente
modificado por sus proyectistas en 1965.
Las soluciones consagradas en este proyecto han inspirado a los redactores de las
convenciones interamericanas sobre derecho internacional privado, en las cuales
encontramos normas similares.
El proyecto de 1965, alabado por la doctrina extranjera, tampoco contó con el apoyo
necesario para convertirse en ley vigente. Esto se debe, entre otras razones, a la falta de
madurez del foro venezolano para la aplicación práctica del derecho internacional privado,
las dificultades inherentes a su adaptación a la legislación vigente, debido a lo novedoso de
sus soluciones, así como la falta de interés por la materia, la cual se redujo a las aulas
universitarias que las corporaciones científicas. Sin embargo, nunca cesó la inquietud por la
necesidad de una legislación adecuada en esta materia.
Transcurridos treinta años desde la elaboración del proyecto, y después de varios intentos
frustrados de llevarlo a las cámaras legislativas, se fueron removiendo los obstáculos y, a
iniciativa de todas las cátedras de esta asignatura del país, en 1995, 1 grupo de profesores,
con la participación de una los redactores del proyecto original, Gonzalo Parra, procedió la
revisión y actualización del proyecto, labor que finalizó en 1996. En esta revisión se
mantienen las disposiciones fundamentales del proyecto anterior, se adapta a las leyes
vigentes en Venezuela y se recoge en su articulado la evolución de la doctrina en la
jurisprudencia. Sus soluciones responde a las necesidades prácticas, tales como la
sustitución de factor de conexión nacionalidad, por el factor domicilio, y están acordes con
las modernas corrientes doctrinales y legislativas en el derecho comparado. Este proyecto
fue remitido al Congreso y aprobado definitivamente con algunas modificaciones el 6 de
agosto de 1998.
Objetivos
De acuerdo con la exposición de motivos, la ley persigue los siguientes objetivos concretos:
✓ resolver los problemas que presentaba el sistema venezolano de derecho internacional
privado, caracterizado por sus contradicciones entre el personalismo y territorialismo, su
carácter estatutario y la dispersión de sus disposiciones en los códigos y leyes especiales.
✓ Ajustar la legislación venezolana de derecho internacional privado la realidad social del
país. Esto se refleja especialmente en la adopción de factor de conexión personal
"domicilio", propio de los países y inmigratorios y más con sonoros con las concepciones
territorialistas que han sido predominantes en Venezuela. En esta forma disminuye la
posibilidad de rechazar la aplicación del derecho extranjero, ya que la ley califica el
domicilio como la residencia habitual de una persona física, que esté más fácil
determinación. Otras disposiciones que no responden a las realidades sociales sino más
bien a la idiosincrasia venezolana se refiere a la consagración de la legítima (artículo 35) y
de la injerencia yacente favor del estado venezolano (artículo 36). Sin estas soluciones,
criticadas buenas razones, por Neuhaus, la aprobación de la ley hubiera sido muy difícil.
✓ Adaptar las soluciones internas a los avances consagrados en la codificación
convencional, específicamente las convenciones interamericanas y las convenciones de La
Haya sobre derecho internacional privado. La ratificación de esas convenciones ha
producido una brecha entre las regulaciones consagradas en las fuentes internacionales y las
previstas en la legislación interna causas del tratamiento distinto de los casos con elementos
extraños, hecho atentatorio contra la deseable armonía de soluciones.
✓ Adaptar las soluciones venezolanas al evolución universal de la materia y en las
legislaciones más recientes, que se han convertido en instrumentos válidos para el armónico
desarrollo de las relaciones jurídicas entre los particulares. Efectivamente, el actualización
del proyecto de 1965 se han tomado en cuenta las más recientes legislaciones internas, tales
como la ley de Suiza (1987), la ley italiana (1995), la ley de Liechtenstein (1996), la
reforma de la ley introductoria al código civil alemán (1986), así como la reforma de los
códigos civiles de Louisiana (1991) y de Quebec (1991).
Filosofía
El fin fundamental de la ley consiste en dar respuestas a los requerimientos del mundo
globalizado, especialmente dentro los procesos de integración interamericana, así como
adaptarse a las nuevas corrientes del método neoclásico conflictual del sistema venezolano
acoge punto.
La filosofía de la ley responde al convencimiento de que en el método conflictual tiene que
prevalecer el logro de la justicia material frente a la justicia formal, es decir, la justicia del
caso y no del sistema. Por ello el juez y, lo que Werner Goldschmidt denomina el método
sintético judicial, se convierten en los protagonistas de la ley.
Si revisamos distintas disposiciones de la parte general, encontramos la confirmación de
esta filosofía. Por ejemplo, en el artículo 2 de referencia la aplicación del derecho
extranjero de acuerdo con los objetivos perseguidos por las normas venezolanas de
conflicto. También la solución en materia de la cuestión incidental abre al juez la
posibilidad de aplicar la norma de su propio derecho internacional privado o la norma de
conflicto del ordenamiento jurídico que vive la cuestión principal. La escogencia de una u
otra solución debe hacerse en función de la equidad del caso concreto (artículo 6).
En la difícil tarea de adaptación, el juez le corresponde la responsabilidad de encontrar la
solución "impuesta por la equidad en el caso concreto" (artículo 7). En materia contractual,
y a falta de la determinación de la ley por las partes, el juez aplicará la lex mercatoria, es
decir usos y prácticas comerciales de general aceptación con la finalidad de realizar las
exigencias impuestas por la justicia y equidad en la solución del caso concreto (artículo 31).
En apoyo al juez, la ley ofrece una serie de elementos que facilitarán la búsqueda el
derecho que permitirá una solución equitativa.
Estructura
La ley se divide en 12 capítulos, referentes a: disposiciones generales, domicilio, personas,
familia, bienes, obligaciones, sucesiones, formas y prueba de los actos, jurisdicción y
competencia, eficacia la sentencia extranjeras, procedimiento y disposiciones finales. La
enumeración de sus capítulos permite conocer el contenido fundamental de la ley:
disposiciones generales, derecho civil internacional y derecho procesal internacional.
La exposición de motivos de la ley, a la cual nos adherimos, explica las razones de a estos
tres grandes aspectos. Efectivamente, su carácter general aconseja limitarse a estas ramas
jurídicas, más allá de las cuales tendrían que darse temas muy específicos cuya
consideración excedió los objetivos de la ley, tales como: seguro o quiebra, sociedades
mercantiles, etc., los cuales ameritan ser regulados por las leyes especiales sobre materias
además, las disposiciones de derecho civil internacional aplicables a los aspectos generales
del derecho comercial internacional, en virtud de la creciente tendencia a la unificación del
derecho privado.
La inclusión del derecho procesal internacional en el ámbito de Derecho Internacional
Privado aún hoy despierta la desconfianza en algunos procesalistas. Consideramos que esta
inclusión responde a la existencia de las relaciones íntimas entre la cuestión de la
jurisdicción, el derecho aplicable y, por último, el reconocimiento de sentencias extranjeras,
contenido triple de Derecho Internacional Privado contemporáneo. Esta relación es
innegable y se refleja en algunos disposiciones de la ley cuando, por ejemplo, el derecho
rige el fondo del asunto determina la jurisdicción en casos de acciones relativas a las
universalidad de este bienes (artículo 41) y en materia estado y relaciones familiares
(artículo 42).
Características
a. Autonomía de la ley: se trata la ley especial que consagra la autonomía legislativa, lo
cual responde a la tendencia actual en la evolución del Derecho Internacional Privado,
iniciaba con la ley polaca de 1926 inspirada en el proyecto austríaco de 1913 e
incrementada, especialmente, desde los fines de los años 70, con la promulgación, entre
otras, de las siguientes leyes especiales: Austria (1978), Hungría (1979), Yugoslavia
(1979), Turquía (1982), Suiza (1987), Rumania (1992), Italia (1995), Liechtenstein (1089)
y Eslovenia (1990). En el continente americano no ha permanecido alejado de esta
tendencia, al elaborar varios proyectos de leyes especiales, tales como los de Brasil (1924 y
1995), el de Argentina (1974) y otros proyectos de reciente data. La codificación en una ley
especial no sólo responde carácter autónomo del Derecho Internacional Privado, sino a la
conveniencia, por razones prácticas, facilitando una posible actualización.
b. Carácter general: se ha considerado aconsejable que esta ley especial incluye
disposiciones de carácter general, a fin de que sirva de marco a las disposiciones que
permanecerían en las correspondientes leyes. Tal generalidad se aconseja, debido a la
amplitud de la materia que habría obligado a elaborar una ley excesivamente larga y, en
consecuencia, de difícil aplicación.
c. Similitud con las convenciones interamericanas: la aproximación al texto de los tratados
ratificados debe ser el objetivo de la codificación interna de todo estado para evitar la
creación de regímenes distintos aplicables a los supuestos con elementos extraños. En el
caso la ley venezolana, existe otra circunstancia que cuál suba a este acercamiento: las
convenciones interamericanas se apoyaron, en numerosos casos (especialmente en lo que a
situaciones generales que se refiere), en el texto del proyecto de ley de normas del Derecho
Internacional Privado de 1965 y, en consecuencia, no se puede afirmar, que la ley se nutrió
solamente de las convenciones.
Metodología
La ley es, en principio, exponente del método neoclásico que utiliza normas indicadoras,
pero sus propósitos finales consiste en resolver asuntos conectados con varios
ordenamientos jurídicos en el marco de la justicia material, con lo cual la ley abandone la
exclusividad de criterio formal de la conexión idónea.
Aunque la mayoría de las normas que utiliza la le hizo normas de concepto, tales como: "la
existencia, estado y capacidad de las personas se rigenn en el derecho de su domicilio"
(artículo 16) o "las sucesiones se rigen por el derecho del domicilio del causante" (artículo
34), también encontramos normas materiales complementarios o aclaratorias, por ejemplo,
el artículo 17 consagra el cambio de domicilio no restringe la capacidad adquirida; el
artículo se refiere a la fórmula lex favore negotii; y el artículo 19 reitera el principio
constitucional que rechaza toda las limitaciones basadas en preferencias de taza,
nacionalidad, religión o rango.
En el caso de las sucesiones encontramos normas materiales que regulan legítimas a favor
del de sobreviviente, los descendientes descendientes (artículo 35), así como la herencia
yacente a favor del estado (artículo 36). Por otra parte la ley incluye normas materiales
independientes. Un poco estas normas luego tomó el artículo 10 de la ley, que ordena la
aplicación de las disposiciones imperativas que regulan los supuestos de hecho conectados
con varios ordenamientos jurídicos. Esta disposición ha generado interrogantes relativas a
las normas imperativas internas, cuya explicación tendría que resolver el juez en cada caso
concreto. En el derecho comparado la aplicación de normas imperativas se consagra en
forma más amplia. El método plural utilizado en la ley, responde al que encontramos en la
codificación internacional e interna recientes fechas, ya que es el único que garantiza el
proceso y dorio de solución de casos concretos como elementos foráneos.
Comentarios de las disposiciones más relevantes
A. sustitución del factor conexión nacionalidad por el domicilio: este cambio es
fundamental para el sistema venezolano por cuanto se adapta mejor al carácter inmigratorio
del país. La identificación del domicilio con la presidencia habitual le da carácter práctico
nuevo factor de colección o facilitando la determinación del domicilio y con ello la
localización del derecho aplicable. La adopción del domicilio impone la regulación del
mismo y por ello la ley dedica todo el capítulo II a su regulación. Se incluye una
calificación autónoma del mismo, considerado en forma general (artículo 11), y tres
domicilios especiales: domicilio la mujer casada (artículo 12), de los menores e incapaces
(artículo 13), y de los funcionarios públicos (artículo 14). Estas calificaciones garantizan la
correcta interpretación del factor conexión personal. Por último, se establece la esfera de
aplicación de estas calificaciones, la cual se reduce a todos los casos en que el domicilio
constituye un medio para terminar el derecho aplicable o la jurisdicción competente
(artículo 15). Cualquier otra calificación de domicilio ajena al Derecho Internacional
Privado, mantiene, en principio, su vigencia.
B. Aplicación del derecho extranjero: al regular el tratamiento el derecho extranjero
(artículo 2 y 3), la ley consagra la tesis jurídica y consagra su aplicación de acuerdo a los
objetivos perseguidos por las normas de conflicto venezolano, objetivos que se resuelven
en la búsqueda general de la justicia del caso concreto y de los objetivos particulares de
cada norma de conflicto. Esta disposición resulta particularmente importante en la medida
en que la legislación venezolana interna no había establecido normas sobre el particular.
C. Regulación de las instituciones generales: la ley regula todas las instituciones generales
del Derecho Internacional Privado, con excepción de las calificaciones fraude a la ley. La
exclusión de estas dos instituciones se debe a causas diferentes. En lo que ha calificaciones
se refiere, el legislador consideró que, por tratarse de una institución en pleno desarrollo,
debería dejarse a la libertad del juez la aplicación de las alternativas más adecuadas, con
franca tendencia hacia la calificación autónoma. Por otra parte, se ha omitido el fraude la
ley, debido su poca utilidad en el ámbito de Derecho Internacional Privado y porque
fácilmente puede sustituirse por otras instituciones, tal es o orden público internacional o,
no ir a resoluciones tan drásticas al abuso del derecho, etc. la inclusión de las instituciones
generales no sólo responde a la tendencia de la doctrina venezolana hacia el contenido de la
convención interamericana sobre normas generales de Derecho Internacional Privado de la
reafirmación de la base científica de la materia. También, toma en cuenta que estas
instituciones son elementos coadyuvantes del juez en la búsqueda de la solución equitativa
de caso concreto.
Las instituciones generales consagradas en la ley son: reenvío de primer grado y un herido,
con exclusión expresa del circular y de grados sucesivos, respeto a las situaciones jurídicas
válidamente creadas (artículo 5); cuestión incidental, la cual puede resolverse a través de la
lex causae o la lex fori; orden público internacional en su concepción a aposteriori (articulo
8) e instituciones desconocidas, cuya aplicación está concebida en forma restringida
(artículo 9).
D. regulación es el derecho civil internacional:
- unificación de la regulación de los efectos personales y patrimoniales del matrimonio. Los
efectos personales y patrimoniales del matrimonio quedan sometidos al domicilio común de
los coyotes o, en su defecto, el último domicilio común (artículo 22). Esta unificación
efectos matrimoniales, en lo que el derecho aplicable se refiere, renuncia a la inmutabilidad
del régimen patrimonial que no responde a los cambios vertiginosos en esta materia a favor
de la protección de la mujer.
- Capitulaciones matrimoniales, el artículo 22 incluye una disposición, muy novedosa, en
materia capitulaciones matrimoniales válidamente celebradas en el extranjero. Esta norma
permite registro en cualquier momento, en aquellos casos en que se pretenda que produzcan
efectos respecto a terceras personas, de buena fe, sobre bienes inmuebles situados en
Venezuela. Se podría preguntar a qué se debe este cambio, de que Venezuela los requisitos
temporales y el aspecto registral de las capitulaciones matrimoniales tiene carácter de
normas imperativas. Efectivamente, frecuentes planteamientos prácticos, que hasta ahora
no habían podido ser solucionados, determinaron la inclusión de esta disposición.
- La regulación del divorcio y la separación de cuerpo. Éstos aspectos se someten al
derecho del domicilio de conyugues que intenta la demanda, solución que se adopta en
virtud de su identificación con la realidad del país. Esta solución se le critica "la invitación"
para elegir el derecho aplicable en fraude la ley, ya que basta con domicilio hace en un
estado que prevé una regulación más favorable, para que sea esta la que se aplique.
- Protección de niños y adolescentes. Las disposiciones referentes a la filiación (artículo
24), la adopción (artículo 25 Cervantes, la tutela y las demás instituciones de protección del
menor (artículo 26) tienen como norte el bien superior del niño, principio fundamental
contenido la convención de Naciones Unidas sobre los derechos del niño, de las
convenciones de la haya interamericanas o la materia es interesante observar que las
regulaciones incluyen el estado autónomo del niño, que es la ley de su domicilio, solución
frecuente en las más recientes legislaciones comparadas de cuatro a las decisiones
equitativas en materia de menores.
- Obligaciones. Con relación a las obligaciones convencionales se destaca la aplicación del
principio de la autonomía de la voluntad, sin limitación alguna, para darle terminación de la
ley aplicable; y, a falta de ella, se prevé la aplicación de la ley con la cual estemos más
directamente vinculadas dichas obligaciones. La introducción del vínculo más estrecho,
como el factor de conexión contractual, adapta el ordenamiento jurídico interno a las
soluciones contempladas en la convención interamericana sobre derechos aplicables a los
contratados internacionales, y corresponde a la tendencia civilizadora del Derecho
Internacional Privado
- Legítima y bono vancatia. La normativa referente a las sucesiones, las somete la ley del
domicilio del causante (artículo 34), y consagra a través de una norma imperativa, la
institución venezolana de la legítima (artículo 35), la cual puede definirse como una
porción de la sucesión intestada que corresponde de pleno derecho a ciertos herederos
legítimos y de la cual, por consiguiente, no fue exponer el causante por testamento.
E. regulaciones de derecho procesal internacional
- Jurisdicción internacional y competencia interna. Las normas sobre jurisdicción prevista
en la nueva ley tiene importancia fundamental. Las mismas contemple y, en parte
modifican, las reglas del código procedimiento civil que resultaron insuficientes o
discutibles. La ley reafirma el criterio general atributivo de la jurisdicción tres domicilio del
demandado (artículo 29) y, además, regula los supuestos de demandados no domiciliados
en el territorio la República, distinguiendo entre los criterios atributivo de jurisdicción en
materia de acciones de contenido patrimonial (artículo 40), sobre universalidad este bienes
(articulo 41) y sobre estado y relaciones familiares (artículo 42). También, sustituye el
término competencia procesal internacional, utilizado por el código de procedimiento civil,
por jurisdicción, para evitar confusiones con la competencia territorial interna.
- Eficacia sentencias extranjeras. Las normas que enumeran los requisitos de fondo y de
forma para el eficacia extraterritorial de las sentencias extranjeras, establecen criterios
tradicionales en esta materia, revisados y actualizados, sin referirse al procedimiento
respectivo para cuya regulación deberán aplicarse las normas del código de procedimentos
civil (artículo 853 al 857). Destaca en esta materia la ausencia del requisito de reciprocidad
tantas veces criticado por la doctrina venezolana y la regulación expresa la eficacia parcial
de una sentencia extranjera (artículo 54). Es importante destacar, que y salvo lo establecido
en el artículo 47 de la ley, que se refiere a las materias en las cuales no procede la
derogatoria convencional de la jurisdicción los tribunales venezolanos, todo lo concerniente
al arbitraje comercial internacional se regirá por las normas especiales que regula la
materia.
- Cooperación judicial internacional: se consagra la cooperación judicial internacional,
tanto los casos en que Venezuela se estado requerido como en los que sea estado requirente,
a través de exhortos y comisiones rogatorias (artículo 59). La norma se refiere
exclusivamente a los actos de mero trámite, quedando excluida la posibilidad de realizar
actos coactivos. Esta disposición responde a la necesidad de establecer medios créditos para
la eficaz aplicación del Derecho Internacional Privado, en los casos en que se hace
necesaria la actuación de autoridades extranjeras.
Otras leyes especiales
Debido al carácter general de la ley del Derecho Internacional Privado conserva su vigencia
algunas disposiciones contenidas en leyes especiales. Estas disposiciones se refiere al
derecho aplicable y a la jurisdicción, así como a normas imperativas.
A continuación citamos ejemplos de estas leyes especiales:
a) la ley que regule y fomenta la multipropiedad y el sistema de tiempo compartido, 1995.
Determina que los contratos sobre multipropiedad y tiempo compartido, celebrados
conforme con ordenamientos jurídicos extranjeros, para ser ejecutados en territorio
venezolano, se regirán por el derecho venezolano en todo lo referente la creación,
regulación o extinción de los derechos reales (artículo 3). Esta solución responde el artículo
10 del código civil, derogado por el artículo 27 de la ley del Derecho Internacional Privado,
así como las normas imperativas en materia turística, urbanística y de protección al
consumidor y el usuario.
b) Ley sobre derecho de autor, 1993. Determina cuanto a las diversas obras de ingenio se
aplicara el derecho venezolano (artículo 125-129).
c) Ley de arbitraje comercial, 1998. Prevé la posibilidad de reconocimiento automático de
los laudos arbitrales y, en consecuencia, la posibilidad de ejecución forzosa sin previo
exequatur (artículo 48).
d) Ley orgánica para la protección del niño y del adolescente, 2006. Regula la adopción
internacional.
e) Ley de mensajes de datos y firmas electrónicas, 2001. Establece sobre solemnidades y
formalidades de ciertos actos (artículo seis), sobre presunción del domicilio (artículo 12) y
sobre la eficacia jurídica de los certificados electrónicos extranjeros (artículo 44).
f) Ley de comercio marítimo, 2001.
g) Ley de procedimiento marítimo, 2001. El capítulo II, intitulado "de la jurisdicción de la
competencia los tribunales marítimos", se establece jurisdicción de los tribunales marítimos
se determinará por lo dispuesto en las leyes respectivas de los tratados y convenios
internacionales (artículo 5).
Analogía
La alusión a la analogía adquiere global importancia, por cuanto la ley del Derecho
Internacional Privado ofrece numerosas soluciones que podrán aplicarse a supuestos
similares a los que ella misma prevé, pero disminuirles la aplicación por analogía de los
tratados internacionales, ya que sólo procederá a falta de las normas pertinentes de la ley.
En la doctrina venezolana el estudio del concepto de analogía es muy limitado. Algunos
autores tratan de diferenciar este concepto de otros, tales como integración, la
investigación, averiguación interpretación. Otros se refieren "impulsión del derecho en la
dirección apuntada por la ley", que va mucho más allá de la interpretación. Es importante
aclarar el concepto forma sencilla: se trataron procedimiento que decide casos concretos,
cuyos supuestos no aparecen en disposiciones legales precisas, mediante la aplicación de
normas que han sido dictadas para casos similares.
Se han confundido las disposiciones legales expresas con los principios de Derecho
Internacional Privado:
“… es un precepto expreso de nuestro derecho procesal, concordante con principios de
Derecho Internacional Privado, que las causas de divorcio el juez competente para conocer
es el que ejerza la plena jurisdicción ordinaria en la primera instancia en el lugar del
domicilio conyugal…” es principio de derecho procesal internacional, reconocido
generalmente y consagrado en las convenciones, que cuando procedimiento se sigue en
rebeldía no puede entenderse que exista sumisión tácita del contumaz a la competencia del
tribunal.
“Esta conclusión es evidente no sólo a la luz de las leyes patrias, sino también en el punto
de vista de los principios de Derecho Internacional Privado, generalmente admitidos. Sigue
rigiendo entre los estados lo que Andrés bello describiera hace más de un siglo: si un
tribunal extranjero no puede, según el derecho de gentes, ejercer la jurisdicción que asume,
sus sentencias no tienen valor alguno".
Principios generales de Derecho Internacional Privado
Antes de la promulgación de la ley de Derecho Internacional Privado, a falta la regulación
interna, las soluciones del código Bustamante se aplican no sólo a los estados partes del
mismo, sino también a los estados no parte, por analogía o como principios generalmente
aceptado ser Derecho Internacional Privado.
En el artículo 1 de la ley de Derecho Internacional Privado se consagra específicamente los
principios generales como fuente supletoria del Derecho Internacional Privado.
Antes de la promulgación de la ley, encontramos en la jurisprudencia algunas fórmulas de
soluciones como consecuencia de la aplicación de principios generales de Derecho
Internacional Privado. Son ellas, por ejemplo: la concepción "jurídica" del derecho
extranjero, es decir, su aplicación de oficio por el juez, la autonomía de las partes como
criterio principal, tanto en materia obligaciones convencionales de carácter civil, como de
índole mercantil.
El artículo 30 de la ley de Derecho Internacional Privado subraya la relevancia de los
"principios generales de derecho comercial internacional aceptados por organismos
internacionales". Esta disposición se refiere especialmente a las obligaciones contractuales.
El artículo 31 también menciona los principios del derecho comercial internacional en el
marco del la lex mecatoria.
La convención interamericana sobre derecho aplicable a los contratos internacionales
admiten aplicación de los "principios generales del derecho comercial internacional
aceptados por los organismos internacionales" (artículo 9). A pesar del evidente
positivización de soluciones, los principios generales seguirán aplicándose en el sistema
venezolano, ya que sea constituido en una tradicional fuente de relevante importancia para
el derecho internacional privado.
La costumbre. lex mercatoria
Otra fuente de especial importancia la actualidad amerita comentarios: la lex mercatoria
que, según James – Otis Rodmer, consiste en “… usos, prácticas y costumbres que regula
las relaciones comerciales y financieras internacionales…”. Para algunos autores aceptable
por ser un cuerpo de normas de conducta sin procedencia terminada, para otros su utilidad,
o más bien, su necesidad en el ámbito Derecho Internacional Privado, puede ser tema de
discusiones.
Según la definición de Irineu Strenger, que acogemos, la lex mercatoria “… es un conjunto
de principios, que instituciones y de reglas de múltiples orígenes, que se han inspirado y se
inspiran tanto en las estructuras legales como el funcionamiento legal de la colectividad de
los operadores del comercio internacional. Ella tiene su base en la autonomía de la voluntad
incorporada a las cláusulas contractuales y en las decisiones arbitrales que contribuye a la
elaboración de los principios del comercio internacional”.
En el ámbito del Derecho Internacional Privado, en general y, en especial, del derecho
comercial internacional se aceptado la lex mercatoria como fuente, por su amplia aplicación
en los negocios internacionales y las ventajas que genera en las relaciones comerciales del
mundo globalizado. Sin embargo su aplicación original varias interrogantes: ¿cuál es su
ubicación en la escala de la prelación de las fuentes? ¿Deberá tener carácter supletorio, es
decir, deberá aplicarse a falta de todas las demás fuentes formales? ¿O podrá tener rango
prioritario, en el ámbito mercantil?. La convención interamericana sobre derecho aplicable
a los contratos internacionales, ratificada por Venezuela, responde en parte a este
interrogante. A elección del derecho por las partes, somete el contrato al derecho con el
cual tendrá vínculos más estrechos. Para encontrar este derecho autoriza al juez a tomar en
cuenta todos los elementos objetivos y subjetivos del contrato, así como los principios
generales de derecho comercial internacional aceptados por organismos internacionales
(artículo 9).
La misma convención, en su artículo 10, consagra la aplicación de la lex mercatoria
(costumbre, principios del derecho comercial internacional, usos, prácticas comerciales de
General aceptación) para lograr la solución justa y equitativa del caso concreto.
Los artículos 30 y 31 de la ley de Derecho Internacional Privado los algunos elementos
para formular la respuesta. El artículo 31 se refiere a la lex mercatoria como elemento
importante para “… realizar las exigencias impuestas por la justicia y equidad en la
solución del caso concreto". En este artículo la lex mercatoria es un correctivo, cuyo fin es
lograr la solución justa y equitativa. En el segundo, se otorga al derecho espontáneo una
merecida importancia, ya que se aplicaría la lex mercatoria “ cuando corresponda", para
lograr decisiones justas. En este último caso, el tribunal decidirá al momento oportuno para
ello.
En conclusión, la aplicación de la lex mercatoria en Venezuela es indiscutible en los casos
previstos en las disposiciones señaladas, que demuestra que el derecho comercial
internacional no totalmente fuera de la aplicación de la ley Derecho Internacional Privado y
podrá aplicarse en otros casos relacionados con esta misma materia.
Aunque en la práctica se observa escasa aplicación de la lex mercatoria, la doctrina
venezolana presenta un consenso sobre la importancia y la necesidad de esta fuente,
especialmente en materia contratos y arbitrajes.
fuentes conplementarias
Como se ha dicho, la evolución histórica del Derecho Internacional Privado nos demuestra
que es una disciplina jurisprudencia y doctrinal. En Venezuela no pueden dejar de
mencionarse los casos sobresalientes de soluciones jurisprudenciales que ha aceptado
instituciones generales del Derecho Internacional Privado, tales como reenvío y
calificaciones; también se eleva al nivel de los principios generales la aplicación de oficio
derecho extranjero, interpretación de alcance de orden público en materia divorcio, etc.
En los sistemas "civiles", como el venezolano, la función de la doctrina se refleja en la
búsqueda de soluciones apropiadas a nuevos planteamientos que surgen paralelos a los
constantes cambios sociológicos y económicos.
Jurisprudencia
En la resolución de casos de Derecho Internacional Privado, el poder judicial venezolano
tiene importante tarea de contribuir a la armonía interna de soluciones. Esta forma, además
de desarrollar el derecho, colmar los vacíos legales, interpretarlo y aplicarlo, en ocasiones,
e incluso crea derecho y, en caso de lagunas, nuestros tribunales están llamados a cumplir
una importante labor en el desarrollo del Derecho Internacional Privado venezolano.
Los tribunales venezolanos han aplicado y aplican los tratados en materia Derecho
Internacional Privado aunque con ciertas restricciones. El acuerdo boliviano sobré
ejecución de actos extranjeros de 1911, ha sido aplicado en materia de ejecución de actos
de autoridades extranjeras provenientes de los estados parte. Así la sala político
administrativa ha hecho referencia al acuerdo en múltiples oportunidades. No obstante, en
ocasiones el Tribunal Supremo de justicia acordó el exequátur, fundamentándose en las
normas del código de procedimiento civil, a pesar del reconocimiento expreso de la
primacía del acuerdo.
El código Bustamante ocupa un lugar especial en la jurisprudencia venezolana. Su
aplicación, exceptuando las reservas especiales, ha sido frecuente tanto en forma directa, a
los supuestos conectados con los ordenamientos jurídicos de los estados partes del código,
por analogía o como principios del Derecho Internacional Privado generalmente aceptados.
En varios casos se han utilizado los criterios retributivos de competencia procesal
internacional directa establecidos en el código Bustamante, con relación a la validez de la
sumisión expresa y tácita (artículo 318 al 342); en el periódico habiéndose aplicado con
mayor frecuencia en materia aplicación del derecho extranjero.