You are on page 1of 5

1

Elecciones europeas, continuismos y temblores de tierra.

Jesús Sánchez Rodríguez
i
26/05/2014

Los resultados de las elecciones en Europa.

Las elecciones europeas tienen dos características diferenciadoras en relación a otro tipo de
elecciones como las parlamentarias, las regionales o las municipales, y estas características son
comunes a la mayoría de los países del continente.
La primera de ellas es la alta abstención. En las siete elecciones al Parlamento Europeo
celebradas entre 1979 y 2009 la participación ha bajado, cita tras cita, desde el primer 61,99% al
43,08% de hace 5 años. Correlativamente a cada descenso de participación en cada nueva
elección se correspondía con un Europa comunitaria más amplia, de los 9 miembros de 1979 se
ha pasado a los 27 actuales. A mayor espacio, menor porcentaje de participación. Esto orienta
hacia una primera hipótesis interpretativa, los ciudadanos europeos se sienten cada vez más
extraños a unas instituciones cada vez más lejanas, siendo percibido, además, el Parlamento
Europeo como un órgano sin impacto en las decisiones que les afectan. En las elecciones de este
año por primera vez la participación se ha mantenido al mismo nivel que la de 2009 lo que
podría interpretarse en el sentido de que la abstención europea ha tocado fondo. Sin embargo
utilizar el dato de la participación media entre los 27 Estados de la UE oculta las grandes
diferencias entre algunos extremos como la alta participación de alrededor del 90% en países
donde es obligatorio votar, como en Bélgica y Luxemburgo, y la muy baja participación en
otros, sobre todo en los países de reciente incorporación en el este europeo, donde la
participación se situó por debajo del 30%, o casos extremos como la República Checa (19%) o
Eslovaquia (13%).
La segunda de las características de las elecciones europeas es que suelen ser utilizadas por los
ciudadanos para expresar un voto de protesta de manera más acusada que en otro tipo de
elecciones donde los efectos sobre la vida cotidiana tienen consecuencias más inmediatas y
directas. El parlamento europeo sigue viéndose como una institución lejana y con poca o nula
capacidad de intervención en los asuntos que afectan a los ciudadanos europeos, percepción
agudizada con la actual crisis económica en la que esta institución ha tenido un protagonismo
2

absolutamente secundario frente al peso de países como Alemania u otras instituciones como la
Comisión Europea y el Banco Central Europeo.
Dicho esto, los resultados generales pueden englobarse dentro de las siguientes tendencias:
Permanece el dominio de los conservadores y socialdemócratas aunque con correctivos para los
cuatro principales grupos de europarlamentarios, los conservadores pierden 64 escaños (212),
los socialistas 10 (186), los liberales 13 (70), y los verdes 2 (55). Por el contrario crecen los
grupos que representan un voto de protesta contra la actual UE, tanto por la izquierda como por
la extrema derecha, la izquierda gana 8 parlamentarios (43), los ultraderechistas del grupo
europeo de la Libertad y la Democracia ganan 5 (36) sin contar con dos grandes vencedores en
Francia y Gran Bretaña que no pertenece a este grupo, así, el Frente Nacional ha pasado de 6 a
24 escaños y el UKIP que pasa de 13 a 23.
Efectivamente continua la preocupante tendencia, expresada en las elecciones europeas de 2009
y en otras de tipo nacional en estos últimos cinco años, de implantación y crecimiento de
partidos xenófobos y ultraderechistas por toda Europa hasta alcanzar cerca de un 25%, y
englobando tanto a países especialmente golpeados por la crisis y las medidas de austeridad,
como Grecia donde Amanecer Dorado se sitúa en tercera posición con un 9,4% de votos y Laos
con el 2,8%, como a países que han sorteado la crisis con menos problemas como en Dinamarca
y Austria donde han obtenido un 25% de los votos. Pero sin duda ha sido la victoria obtenida
por el Frente Nacional en Francia el dato que más repercusión ha tenido al situarse como el
primer partido más votado, convirtiéndose, de esta manera, en la referencia de toda la extrema
derecha en Europa. Este ascenso de las posiciones xenófobas y ultraderechistas tendrá
consecuencias seguramente en tres aspectos, primero, servirá de aliciente al crecimiento de estos
partidos en toda Europa, segundo, arrastrará hacia posiciones más derechistas a los partidos
conservadores para intentar recuperar electorado o evitar mayores pérdidas y, tercero,
repercutirá en las decisiones del parlamento europeo. Mucho es de temer que las posiciones
xenófobas y ultranacionalistas continúen creciendo en Europa tras este resultado.
En el campo de la izquierda los resultados han sido mediocres con la excepción de Grecia, con
la victoria de Syriza, y España con el ascenso de IU y la irrupción de Podemos, pero sobre
España dedicaré un análisis más detallado más abajo.
Efectivamente, con la excepción de Syriza, los resultados de la izquierda europea no han
supuesto avances significativos. En Grecia por primera vez, y después de varias elecciones,
Syriza se ha convertido en la fuerza política más votada, multiplicando por seis los resultados de
hace cinco años, esto significa que se ha consolidado como referente de la izquierda tanto en
Grecia (donde la izquierda sigue fragmentada y el KKE (comunistas) ha obtenido un 6%) como
en Europa. Su gran reto es consolidar este resultado en futuras elecciones nacionales, evitando
3

que una parte de su apoyo sea una expresión de protesta solo en las europeas. Como ya se había
comentado en artículos anteriores esta situación de la izquierda en Grecia es fruto de tres
circunstancias especiales, primero la dureza de las medidas de austeridad con las que se ha
castigado a las clases populares griegas y las continuas movilizaciones de protesta con las que
han respondido éstas, segundo, la capacidad de la mayoría de la izquierda griega para levantar
una organización unitaria para responder a la crisis y, tercero, al hundimiento de la
socialdemocracia griega, inicialmente por la traición a su electorado cuando gobernó en solitario
y luego por su alianza con los conservadores.
En el resto de Europa la izquierda ha mantenido unos resultados mediocres para una época de
crisis como la actual. En Alemania La Izquierda obtiene 7 eurodiputados, perdiendo uno. En
Portugal la coalición de comunistas y verdes alcanzó el 12,4% y el Bloque de Izquierda ha
bajado al 4,5%, perdiendo en conjunto un eurodiputado. Y en Francia, el Frente de Izquierdas
alcanzó un modesto 6,34% y tres eurodiputados, después de los desastrosos resultados
obtenidos en las últimas elecciones municipales.

Los resultados de las elecciones en España.

Las elecciones europeas de 2014 han producido un pequeño terremoto político en cuatro países
por diferentes circunstancias. En Gran Bretaña por la victoria del partido xenófobo y
antieuropeo del UKIP, en Francia por la victoria del Frente Nacional, en Grecia por la victoria
del izquierdista Syriza y en España por varios factores que ahora pasaremos a analizar.
El primero de estos factores ha sido el hundimiento del bipartidismo conformado por los
conservadores y los socialistas que había dominado el sistema electoral español desde la
transición. En concreto, ambos partidos han cosechado ahora un 49,07% de los votos cuando en
las anteriores elecciones europeas obtuvieron el 82,05%. Los votos perdidos por el PP y el
PSOE han redundado en beneficio de partidos menores ya existentes o de nueva creación. Esta
situación ha fragmentado el sistema electoral español, y su consolidación en las próximas
elecciones del 2015 obligaría a gobiernos de coalición, entre los que no puede descartarse uno
entre los dos principales partidos como evocó el ex-presidente de gobierno Felipe González.
El segundo factor lo representa el fuerte aumento de la izquierda en España, tanto de la ya
existente, IU, que pasa de un 3,77% y dos eurodiputados en 2009 a un 9,99% y 6 diputados en
las actuales elecciones, como del recién creado partido Podemos que ha irrumpido con un
inesperado 7,94% y 5 escaños. España era el país de Europa donde más avanzado estaba el
proceso para intentar repetir el modelo de Syriza, el de una izquierda fuerte capaz de ponerse a
4

la altura electoral del PSOE. En España la socialdemocracia, al contrario que en Grecia, que ha
sufrido una debacle por los motivos más arriba apuntados, lo que está sufriendo es un fuerte
desgaste que hace que la izquierda ascienda, también, de manera progresiva. Los pronósticos
daban un mayor crecimiento de IU en estas elecciones, de manera que se aproximase al modelo
Syriza. Sin embargo la irrupción de Podemos, como partido representante del movimiento
15-M, ha cortocircuitado esta posibilidad. Lo que resta por ver ahora es si el modelo Syriza de
ascenso de la izquierda a primeras posiciones en el terreno electoral queda definitivamente
arruinado en España o puede ser retomado por una alianza entre IU y sus socios de una parte, y
Podemos de otra. Entre ambas formaciones representan prácticamente un 18% de los votos
frente al 23% del PSOE. Este es un proceso lleno de incógnitas que debe resolverse en los
próximos meses. Podemos es un partido recién creado sobre la base de una nebulosa de
activistas y algunos partidos de la izquierda radical que han tenido como punto de unión un
personaje mediático, un proceso de primarias y un discurso anti-partidos y anti-austericidio.
Pero ahora, con el peso adquirido, se encuentra ante la obligación de elaborar un programa
detallado para llevar a la práctica y una política de alianzas. Veremos si el modelo Syriza se
retoma en España a otro nivel o queda definitivamente descartado.
El tercer factor originado en estas elecciones europeas y que ha provocado el pequeño terremoto
del que hablamos ha tenido lugar en un territorio concreto, en Cataluña, y como consecuencia
del proceso soberanista que está allí planteado. En primer lugar, en Cataluña la participación en
las elecciones ha sido un 10% superior a la registrada en 2009 y, en segundo lugar, los
resultados han reflejado el contencioso por el derecho a decidir. Así el partido gobernante, CiU,
que ha aplicado una política de austeridad similar a la del PP en el resto de España, sin embargo
apenas ha sufrido un ligero desgaste del 0,65%, aunque ha sido desbancado por ERC que ha
triplicado el número de votos y se ha convertido en la fuerza más votada en Cataluña. La
izquierda, ICV-EUiA, que también apoya el derecho a decidir y ha combatido las medidas de
austeridad ha duplicado sus apoyos hasta el 10,3%. Estos resultados, especialmente el de ERC,
sin duda que servirán para reforzar la voluntad en Cataluña de celebrar el referéndum en
noviembre próximo, en contra de la posición del gobierno y el parlamento español.
El conjunto de estos factores plantean un panorama con un desarrollo abierto a múltiples
posibilidades entre las que se encuentran la disputa por el liderazgo de la izquierda, la política
de alianzas ante una perspectiva de fragmentación electoral, y el conflicto soberanista en
Cataluña. Y como telón de fondo de todo ello, la lucha entre las clases populares y la burguesía
en torno a la crisis económica y social que sigue pesando sobre España.

5


i
Se pueden consultar otros artículos y libros del autor en el blog : http://miradacrtica.blogspot.com/, o en
la dirección: http://www.scribd.com/sanchezroje