Síndrome de inmovilidad en

el anciano
Dr. Julio Reyes
GERIATRIA I
Maestria en Geriatria y Gerontologia
FACISA - GALILEO
 La capacidad de movilidad o desplazamiento resultan
imprescindibles en una persona para mantener una
correcta autonomía, y es considerado a su vez, un
indicador del nivel de salud y calidad de vida del
anciano.
 El anciano inmovilizado es considerado un paciente de
alto riesgo para la aparición de complicaciones médicas,
pasa a ser dependiente para las actividades básicas de la
vida diaria, y aumenta por ello el riesgo de
institucionalización, así como la mortalidad.
 Podemos definir la inmovilidad como la disminución de
la capacidad de desplazamiento de la persona en el
medio que le rodea, con una disminución de la
capacidad para desempeñar actividades de la vida diaria
y, por tanto, una merma de su autonomía.
 Se caracteriza por una escasa tolerancia al ejercicio, una
progresiva debilidad muscular y, en casos extremos,
incluso la pérdida de los reflejos posturales que
imposibilitan la recuperación de la deambulación.
 La inmovilidad aguda, entendida como el
episodio de declive rápido de la movilidad
durante un mínimo de tres días, constituye una
auténtica urgencia médica y requiere una
atención inmediata, tanto por su pronóstico
funcional, como por la elevada mortalidad que
conlleva, un 33% de fallecimientos a los tres
meses y 58% al año.
 Puede diferenciarse en dos tipos el síndrome
de inmovilidad:
 Relativo o parcial, en el que el anciano lleva
una vida sedentaria, pero es capaz de
movilizarse, con limitación de determinados
movimientos y ejercicios musculares, pero que
no impiden el desarrollo de una vida
relativamente normal.
 Absoluto o total, que implica un
encamamiento crónico, requiriendo una
dependencia total.
 Un 1% de la población anciana presenta
inmovilización total y un 6% tiene graves
limitaciones para la realización de las
actividades de la vida diaria.
Aumenta con la edad, es mayor en mujeres,
niveles socioeconómicos y culturales bajos,
y en pacientes institucionalizados.
Las posibles causas del síndrome de
inmovilidad o síndrome por desuso son
numerosas.
Se puede considerar que la principal causa
es el encamamiento prolongado del paciente
tras enfermedades agudas, sobre todo en
casos de hospitalizaciones prolongadas que
mantienen al anciano encamado durante
largos periodos de tiempo.
Etiología
Enfermedades Condiciones
Musculoesqueleticas Osteoartrosis extremidades inferiores
Fracturas extremidades inferiores
Artritis inflamatorias
Enfermedad muscular primaria o debilidad muscular
por hipotiroidismo
Trastornos dolorosos de los pies (onicolisis,
hiperqueratosis, hallux valgus).
Polimialgia reumática.
Neurologicas AVE
Enfermedad de Parkinson
Neuropatía periférica
Deficiencia de vitamina B 12
Espondilosis cervical
Estenosis espinal
Demencia
Hidrocefalia normotensiva
Cardiovasculares Insuficiencia cardíaca congestiva
Enfermedad coronaria
Vasculopatía periférica
Miocardiopatía hipertrófica
Pulmonares Enfermedad pulmonar obstructiva crónica
Enfermedades pulmonares restrictivas
Otras Ceguera
Enfermedad sistémica grave
Caquexia
Diabetes
Factores psicologicos Depresión, desesperanza
Desamparo Temor a las lesiones
Falta de motivación
Ganancias secundarias por la discapacidad
Ambientales y
iatrogenicas
Inmovilidad forzada
Obstáculos físicos (escaleras, luz insuficiente, piso
resbaladizo, etc.)
Falta de apoyo social
Efectos colaterales de las drogas.
Alteraciones fisiológicas asociadas a
disminución de la movilidad en el adulto
mayor
Sensoriales Disminución sensibilidad propioceptiva
y parestesias
Tiempo de reacción lento
Disminución de los reflejos correctores
Motoras Pérdida de masa muscular
Disminución de las contracciones
voluntarias máximas
Cardiovasculares Alteraciones de los barorreceptores
Disminución de la capacidad aeróbica
máxima
Valoración Clínica
 Es fundamental intentar determinar las causas que
están originando la disminución de la movilidad.
– Historia clínica
– Situación funcional del paciente
– Datos sobre la forma de aparición y grado de la
inmovilidad
– Historia farmacológica
– Búsqueda de posibles factores de riesgo para la
inmovilidad
– Situación psico-social
– condiciones ambientales
Exploración física general
 Tras recoger todos estos datos se realizará una exploración física
general y completa al paciente, prestando especial interés a los
sistemas cardiorrespiratorio, músculo esquelético y nervioso.
 Se debe tomar la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, así
como medir el rango de movilidad activa y pasiva de las
articulaciones.
 También es importante evaluar el tono y la fuerza muscular, y
detectar posibles contracciones o deformidades.
 Es necesario examinar cuidadosamente la piel del anciano en
busca de alguna posible úlcera incipiente o ya desarrollada, y no
se debe olvidar buscar la existencia de una probable patología
podológica o ungueal.
 La exploración física se completa con una valoración afectiva y
de la función mental, y con una exploración en busca de
posibles deficiencias visuales o auditivas.
Exploración de la movilidad
 Examinar la movilidad en la cama y la capacidad de girar y de
incorporarse a la posición de sentado.
 Se evaluará la realización de las transferencias de la cama a la silla, y
al baño.
 Debe reflejarse si el paciente realiza los cambios posturales y es capaz
de desplazarse de manera independiente, con vigilancia, o con ayuda
escasa o importante.
 En cuanto a la marcha y el equilibrio, se valora como se levanta de una
silla, como inicia y mantiene la marcha, como gira, su capacidad para
subir escalones.
 Es importante reflejar que la evaluación de la movilidad del paciente es
un proceso continuo, dado que habrá de valorarse y revalorarse de
manera progresiva, para observar progresos en el tratamiento
rehabilitador
Tratamiento
 Hay que tener en cuenta que las consecuencias del
síndrome por desuso se empiezan a evidenciar
rápidamente, por lo que la actuación diagnóstica y
terapéutica ha de ser muy rápida.
 Se realizará un plan de actuación con unos objetivos
individuales y realistas, que se centrarán en :
– El tratamiento de la causa de inmovilidad.
– Establecer una rehabilitación individual, encaminada a evitar su
progresión.
– Valorar la necesidad del uso de ayudas y adaptaciones en el hogar.
– Y en la prevención de las complicaciones asociadas.
 En el programa de ejercicios se intentará conseguir una
movilización gradual del paciente.
– Primero deben realizarse cambios posturales pasivos, como
mínimo cada dos horas, asegurando que la postura y la
alineación de los miembros sea correcta.
– Después se pasará a la sedestación en el sillón. La
transferencia de la cama a la silla se hará estando el enfermo
sentado en la cama, con los pies apoyados en el suelo, asirá
los brazos del sillón e impulsará el cuerpo hacia él.
– El siguiente paso, si es posible, será conseguir la
bipedestación.
– Tras conseguir la bipedestación, lo próximo es la
deambulación.
– Por último, se debe seguir un programa de ejercicios o
gimnasia
Compliaciones asociadas
Complicaciones músculo esqueléticas:
– Las más frecuentes.
– Aparece atrofia y rigidez muscular, junto con
fibrosis y anquilosis de las articulaciones.
– Además se produce un aumento de la
osteoporosis y del riesgo de fracturas en las
movilizaciones.
– También son más frecuentes los episodios de
artritis y tendinitis, y de posturas viciadas.
Complicaciones cardiovasculares:
– Las más graves.
– Existe una disminución de la función de bomba
del corazón y un descenso de la tolerancia al
ejercicio;
– Además es más frecuente una tendencia a la
hipotensión ortostática y un aumento del riesgo
de trombosis venosas profunda, conllevando
esto último la existencia de un aumento de la
probabilidad de tromboembolismo pulmonar.
Complicaciones pulmonares:
– Existe hipoventilación debido al debilitamiento
de los músculos respiratorios y al
encamamiento, impidiendo ambas cosas una
buena dinámica respiratoria.
– Además existe una disminución del reflejo de
la tos y de la capacidad para expulsar las
secreciones, que va a favorecer la aparición de
neumonías e infecciones pulmonares.
Complicaciones gastrointestinales:
– Tres son las que se muestran con más
importancia:
• la disminución del apetito, que provoca desnutrición
y deshidratación,
• el estreñimiento y
• la incontinencia fecal.
– También aparece una tendencia al reflujo
gastroesofágico y a los atragantamientos.
Complicaciones genitourinarias:
– Las más molestas.
– Se ve favorecido el riesgo de infecciones
urinarias, así como de retenciones e
incontinencia urinaria, y de litiasis renal.
Complicaciones metabólicas:
– Tendencia a la hiperglucemia hiperlipidemia,
hipoproteinemia y a la perdida urinaria de
calcio, fósforo, magnesio, sodio y potasio.
Complicaciones cutáneas:
– Tendencia a la aparición de áreas cutáneas
dolorosas, úlceras por presión y maceración de
la piel.
Complicaciones neuro-psicológicas:
– Se produce una mayor probabilidad de
deterioro cognitivo, de alteraciones del
equilibrio y de la coordinación.
– Así como una mayor tendencia a la ansiedad,
al delirio, a la depresión, a la falta de
motivación y a la pérdida de autoestima.
– Son frecuentes las actitudes de rechazo,
mutismo y a veces agresividad, en el paciente
anciano inmovilizado.
Complicaciones sociales:
– Mayor frecuencia de la existencia de
aislamiento social, y una mayor probabilidad de
acabar institucionalizado
Prevención
Es posible romper en cierto modo el círculo
de la inmovilidad, generadora de más
inmovilidad, evitando su progresión.
Para una correcta prevención de la pérdida
de movilidad, y por tanto de la autonomía e
independencia, se debería actuar a tres
niveles:
Prevención primaria
 La mejor medida preventiva para mantener el
grado de movilidad es la actividad física.
 Los beneficios de la realización regular de
ejercicios físicos y su influencia sobre el aparato
locomotor, sistema cardiovascular y sistema
respiratorio, entre otros, conducen al
mantenimiento de la salud.
 Es necesario estimular al anciano a mantenerse
activo y proponerle que acuda a clubes de anciano
o centros de día.
Prevención secundaria
Disminuye los casos de inmovilidad ya
existentes:
Para ello es imprescindible realizar una
evaluación diagnóstica exhaustiva, corregir
los posibles peligros ambientales y los
distintos factores de riesgo existentes.
Prevención terciaria
 Destinada a disminuir la aparición de complicaciones generadas
por la inmovilidad:
 Sistema músculo esquelético: Se debe realizar cambios
posturales regulares, dirigidos tanto a la prevención de las
úlceras por presión como a aumentar el confort del paciente.
 Sistema cardiovascular: La movilización activa o pasiva de
forma periódica de los músculos de las extremidades inferiores
evita la estasis venosa y las posibles complicaciones derivadas
de ello.
 El uso de medias elásticas y los masajes también pueden ayudar
a su prevención.
 Se debe ser cuidadoso en las movilizaciones, incorporando
lenta y gradualmente al paciente encamado, para evitar así la
hipotensión ortostática y disminuir el riesgo de fracturas.
 Sistema respiratorio:
– Mantener incorporado al paciente, dar de comer con la
cabeza de la cama elevada y no acostar hasta después de más
de 30 minutos de la ingesta, son maniobras importantes para
evitar el riesgo de aspiración de alimentos, y por tanto, el
riesgo del infecciones respiratorias.
– Además la realización de ejercicios respiratorios
(inspiraciones profundas y provocación de tos), junto con
golpes suaves en la espalda del anciano con las palmas de las
manos ahuecadas ("clapping"), favorecen la movilización y
expulsión de las secreciones.
– Además, mantener una buena hidratación, también
contribuirá a ello.
 Sistema gastrointestinal:
– Se debe intentar aumentar el apetito en lo posible,
utilizando alimentos fáciles de digerir, cuidando su
presentación, atendiendo a las preferencias del paciente,
y procurando que coma siempre en compañía.
– Habrá que tener un especial cuidado con la higiene
bucal (limpieza oral y de las prótesis dentarias).
– Es importante que la dieta sea rica en proteínas, agua y
fibra, y en general debe tener muchas calorías.
 Sistema genitourinario:
– Se debe mantener siempre una correcta higiene perineal en el paciente
encamado, para evitar la aparición de maceración y lesiones de la piel.
– Se puede presionar sobre el abdomen para conseguir un vaciamiento
urinario completo de la vejiga, e intentar así evitar las retenciones.
– Con la adaptación de la dieta empleando huevos, quesos, cereales
integrales, ciruelas, zumo de arándano, y evitando bebidas carbonatadas y
alimentos ricos en levadura, se consigue acidificar el pH de la orina, y por
tanto, se reduce el riesgo de infección y de formación de cálculos renales.
– La realización de ejercicios destinados a fortalecer el músculo que
controla la orina, disminuye el riesgo de incontinencia urinaria, y
consisten en empezar a orinar y parar en varias veces a lo largo de la
micción.
Cuidados psicológicos:
– Se debe fomentar la realización de actividades
en lo máximo posible para mantener la
autonomía del mayor, lo cual contribuye de
forma positiva sobre el aspecto psicológico y
sobre su evolución.
– Se debe mantener la motivación planteando
objetivos de recuperación accesibles a corto y
medio plazo.
GRACIAS