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PREFACIO


El opúsculo que tiene en sus manos está orientado, fundamentalmente, a todas las personas
interesadas en informarse, cabalmente, sobre la Francmasonería. No es, ni pretende ser, una
historia de la institución, una guía para los iniciados, ni siquiera unos modestos «apuntes». La
pretensión es más menguada y se conforma con servir de breviario útil a todos aquellos que antes
de emitir un juicio apresurado, formado por contagio, o de adoptar una determinación respecto a su
posible solicitud de ingreso en la Orden, desean disponer de mayor conocimiento sobre ella.
A pesar de que la Francmasonería es una institución de respetable antigüedad y que de ella se
han ocupado ampliamente historiadores, filósofos, políticos y escritores, con variados enfoques,
sigue existiendo un desconocimiento profundo de lo que realmente es y significa una Orden
esparcida por todo el orbe, cuáles son sus fines y de qué medios se sirve para lograrlos.
Han circulado, y continuarán circulando, un cúmulo de falsedades y calumnias sobre la
Francmasonería, las más de las veces propaladas por personas, asociaciones, partidos, iglesias y
gobiernos, mal informados, tendenciosos, o claramente enemigos de un instituto que proclama que
todos los hombres son iguales, sin que existan más diferencias entre ellos que las que establezcan
los propios méritos; que pregona la existencia de la Moral Universal y de la Ley Natural dictadas
por la Razón y defendidas por la Ciencia; que defiende la libertad de conciencia, la libertad
religiosa y la libertad de culto; que propugna la libertad de Cátedra y la libertad de enseñanza y
sostiene el derecho de los padres a dar a sus hijos la educación que consideren más adecuada
conforme a sus creencias. Todos ellos exégetas del oscurantismo, del fanatismo y de los
totalitarismos, le han otorgado el extraño e indeseado privilegio de convertirla en foco de atracción
de la atención de amplios y poderosos sectores de la Sociedad.
Sin protección de los Estados ni de las Iglesias, tolerada en la mayor parte de las naciones,
perseguida con saña en otras, y oprimida o inquietada en buena parte de las restantes, sin medios
de comunicación de masas, la Francmasonería se eleva, en el transcurso de los años, de un círculo
de iniciados fieles y decididos, a la categoría de una Institución extendida por todo el mundo
civilizado que cuenta con millones de miembros que, pese a pertenecer a distintas naciones, poseer
diversas culturas, profesar diferentes creencias y sostener variadas opiniones políticas, se unen
libremente y de buena fe para perfeccionar al Hombre y a la Humanidad dentro del respeto y la
defensa de los valores de la libertad, la neutralidad político-religiosa y el amor al género humano.
Buena parte de quienes han escuchado en alguna ocasión referencias sobre la Francmasonería
observaron que les era presentada como una secta tenebrosa que acoge en sus filas a los
oportunistas, los cismáticos, los hombres sin credo ni religión, los políticos sin escrúpulos, los
conspiradores de todo jaez, los enemigos del altar y del trono, y los incautos como material
necesario para sus contubernios. Se supone, según los enemigos de la Orden, que el objetivo
principal de los trabajos masónicos consiste en destruir las religiones, con especial saña la católica,
y conspirar contra los gobiernos para lograr el dominio de las naciones; y el objetivo secundario de
conseguir el mayor número posible de cargos lucrativos en la política, las Administraciones
Públicas, la Industria, el Comercio, o donde quiera que sus miembros puedan ser introducidos para
controlar la Sociedad. Abundando en las falsedades, se ha dicho que la intimidación y el chantaje
son las armas con que se manejan eficazmente los juramentos prestados, y hasta se ha escrito sobre
espeluznantes venganzas masónicas. Todo ello no es más que una colección de falsedades
execrables.
Muy distinta es la idea que tienen los que han mantenido algunos contactos con miembros de
la Institución pero sin profundizar en ellos. Algunos han creído descubrir que los masones son
gentes inofensivas, idealistas ingenuos y trasnochados, que se reúnen periódicamente en sus
«logias», como podrían hacerlo en la tertulia del café, para “arreglar el mundo”. Para estos la
Francmasonería es como una especie de «club» en el que sus miembros vuelcan, en saludable
catarsis, la frustración e impotencia de los ideales fallidos y las metas inalcanzadas y buscan,
mediante discusión libre, un desahogo a las inquietudes y una cierta satisfacción en el intercambio
de conceptos filosóficos. Tampoco estos están acertados en su juicio de opinión.
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Existen obras, de distinto rigor y calado, escritas y difundidas por miembros de
organizaciones masónicas que, por haberse apartado de los Antiguos Usos y Costumbres y Reglas
de la Antigua Masonería, en todo o en parte, son considerados como «irregulares» y por ello
situadas al margen de la Masonería de Tradición. Pueden aquellas crear, en algunos aspectos
concretos, cierta confusión. La calificación de irregular no tiene sentido peyorativo alguno y, por
tanto, dichas organizaciones, como Asociaciones, o sus miembros, como francmasones, merecen y
tienen nuestro respeto.
Tras estas aclaraciones previas se exponen, en forma resumida, aquellas particularidades que
pueden ser de mayor interés para quien desee acercase a la Francmasonería y que no siempre se
pueden satisfacer por medio de la pregunta directa, pues es harto probable que quien la formule
reciba contestaciones vagas a causa del temor del francmasón de informar en demasía y violar las
normas de discreción que recomienda la Orden. Para llenar este hueco se escribió la presente
publicación. No es libro de consulta sobre la Masonería; tampoco una historia ni un simple apunte
histórico. Solo trata de presentar la Institución a quienes no la conocen o tienen de ella una visión
deformada. Queda mucho por decir, pero lo que a continuación se expresa puede ser suficiente
para quien se plantea la opción de iniciarse en la Francmasonería.
La rutina ha llegado a acuñar como un género las páginas de presentación que inician aún
libros humildes por su volumen y resultado, como benévolamente podría calificarse el que el lector
tiene en sus manos. Nos ahorraremos ese dispendio y entraremos en la exposición de su objeto.
Más que un método expositivo, se articula una secuencia de preguntas y respuestas; se añade un
complemento del vocabulario masónico más usual, y se proporciona una lista de francmasones
que, por diversas razones, han adquirido renombre dentro de las fronteras patrias o a nivel
universal.
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I

QUÉ ES LA FRANCMASONERÍA

Cuando por vez primera se escucha a una persona decir que: “Fulano de Tal es masón”, la
primera pregunta que nos hacemos, salvo que se tenga una idea preconcebida, es: “¿Qué significa
ser masón?.. ¿Es pertenecer a una religión extraña? ¿Es ser miembro de un club filosófico?’, ¿De
un partido político? ¿De una Sinarquía? ¿De un sindicato de intereses? ¿De una secta secreta y
perversa?”
Si acude al Diccionario de la Lengua Española, editado por la Real Academia, acaso no
encuentre un gran auxilio pero sacará una primera respuesta y es que masón significa albañil.
Sobre el origen de la masonería existen diversas versiones, siendo la más aceptada y segura
la que afirma que procede de los constructores medievales que dotaron a Europa de las mejores
Catedrales y Templos, y se denomina masonería operativa; posteriormente, cuando concluyeron
la construcción de las grandes Catedrales, las sociedades masónicas, o Corporaciones de
constructores, fueron admitiendo miembros honoríficos llamados masones aceptados, o
agregados, cuyas profesiones eran ajenas a la construcción, y, poco a poco, el elemento operativo
fue disminuyendo y se dio paso a la masonería especulativa. De la construcción de Templos y
Catedrales, los nuevos masones se hicieron constructores del templo simbólico de la Ciencia y de
la Virtud que construye la propia personalidad de cada masón. En otras palabras el francmasón es
un ser humano que trabaja en su propio perfeccionamiento y en evolucionar, tanto en sus
conocimientos como en su comportamiento moral, y para ello sigue las pautas que le indica la
Masonería o, más correctamente, la Francmasonería.
La Francmasonería actual es una asociación voluntaria de hombres cuyas raíces se afincan
en la antigüedad y agrupa a más de seis millones de miembros esparcidos por los cinco
Continentes. Es, con toda probabilidad, la alianza más extensa que existe en la Humanidad. La
expresión más certera de su objeto principal es que aspira a hacer un todo de las partes en que está
dividida la obra del Creador, a reconciliar a Éste con sus criaturas y a despertar el amor a Dios y al
Prójimo en el corazón de aquellas, afianzando así el principio de su emancipación histórica e ideal,
de manera que en la Francmasonería se liman o se borran los contrastes existentes en la naturaleza
humana y en su historia.
Es un movimiento de espíritu dentro del cual tienen cabida todas las tendencias y
convicciones favorables al mejoramiento moral y material del género humano, que supone una
herramienta primordial de realizaciones posibles, que espera la utilización correcta por parte de los
obreros que han de manejarla, es decir, por los francmasones.
Es un sistema de conducta moral o, como también se ha dicho, Institución Orgánica de la
Moralidad, abierto a todos los hombres amantes de la Humanidad y del Progreso, dotados de
rectitud de criterio y buena voluntad, donde se aprende, dentro de un modo de vivir ordenado, a
dominar los vicios, las pasiones, las ambiciones, el odio y los deseos de venganza que aprisionan al
hombre; donde se enseña a poseer y emplear modales corteses, evitar los modos groseros y a
cumplir con las obligaciones familiares, laborales y sociales. La Francmasonería se entiende
esencialmente como un sistema moral para el ordenamiento de la sociedad que establece como su
primer objetivo de trabajo el hombre. Es a través del francmasón como esa proyección moral ha de
llegar a la sociedad.
Es una sociedad fraternal que admite a todo hombre de buena reputación, sin distinción de
raza, religión, opinión o militancia política, o posición social; exigiendo únicamente que se posea
un espíritu filantrópico y el firme propósito de avanzar siempre en busca de la perfección.
Es una institución esencialmente ética, filosófica, iniciática y docente que, como
repetiremos, promueve la búsqueda de la verdad, a través del conocimiento del hombre en sí
mismo y del medio en que vive, exaltando la virtud de la tolerancia, rechazando toda afirmación
dogmática y todo fanatismo, propicia la justicia y promueve la paz y la convivencia social.
Se fundamenta en la creencia en un Ser Superior -Dios- al que denomina Gran Arquitecto del
Universo, como principio y causa de todas las cosas. En su seno se respetan las creencias de cada
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uno y su forma personal de rendir culto a Dios. A nadie se solícita ningún tipo de renuncia a sus
convicciones religiosas, si las tiene, ni adhesión a religión alguna.
Parece rígida en sus principios; pero es tolerante con las personas y enseña a respetar las
opiniones ajenas, aunque difieran de las propias, exhortando a todos sus miembros a la práctica del
respeto hacia las opiniones de los demás. Quien no se sienta con la serenidad de ánimo suficiente
para poder ser del todo tolerante con todas las creencias y con todas las opiniones, honradamente
profesadas y practicadas, no debe ser francmasón.
Su doctrina transmite, a través de ceremonias y psicodramas, el secreto de la regeneración del
alma. Por esa razón hoy se divide de nuevo en dos partes:
Masonería operativa, que consiste en una serie de actividades espirituales que se realizan en
el hombre, y Masonería especulativa, que tiene lugar en la Logia o Taller.
Sus miembros adquieren el conocimiento de sus preceptos en ceremonias ritualísticas
dramatizadas que siguen antiguas formas, usos y costumbres que utilizaban los constructores de la
Catedrales, empleando las mismas herramientas como guías alegóricas. Las reuniones masónicas
se desarrollan conforme a un formalismo, previamente regulado, de carácter solemne: un ritual.
En las Logias se aprende a amar a la Patria, someterse a las Leyes, respetar las autoridades
legalmente constituidas y a considerar el trabajo como un deber esencial del ser humano, y en
consecuencia a honrarlo en todas sus formas y a hacer por medio de la palabra, del escrito y del
ejemplo, toda propaganda útil. Trata de hacer de un hombre bueno un hombre mejor.
La Masonería es propagadora y defensora de la verdad, como simple verdad, y no como
credo de ningún hombre, de ninguna iglesia, ni de ningún partido o bandera; es muchas cosas, pero
por encima de todo es un modo de ser. La Declaración de Principios formulada por los Supremos
Consejos Confederados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado reunidos en Lausana en Septiembre
de 1876 dice que es una escuela mutua cuyo programa se resume en vivir honradamente;
obedecer las leyes del país; practicar la justicia; amar a sus semejantes; trabajar incesantemente
para el bienestar de la Humanidad; y procurar alcanzar por medios pacíficos y progresivos su
emancipación.
Ayuda al hombre a reforzar su carácter, a mejorar su visión moral y espiritual y a ensanchar
su horizonte mental. Tiene por divisa la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Esta trilogía no
sólo se refiere a los derechos y deberes políticos de los pueblos y de los seres humanos, sino
también a los derechos y deberes económicos, sociales y culturales de los mismos para garantizar
la paz y la justicia. Es una institución Universal humanista y esencialmente solidaria de tal forma
que nada de lo que en ella se hace tiene verdadero sentido si no se orienta a la reflexión sobre los
problemas y el destino de las razas humanas, a la tolerancia mutua y a la libertad absoluta de
pensamiento y conciencia. Está abierta a los hombres de todas las razas y de todas las
nacionalidades, sean cuales sean sus opiniones y creencias, con tal de que sean libres y de buenas
costumbres.
Podemos decir, en suma, que es una asociación universal, ética, filantrópica, filosófica y
progresiva, que procura inculcar a sus miembros el amor a la verdad, el estudio de la moral
universal, de las ciencias y de las artes, los sentimientos de abnegación y filantropía y la
tolerancia religiosa; que lucha por extinguir los odios de raza, los antagonismos nacionales o
nacionalistas, de opinión política, de creencias o de intereses, uniendo a todos los hombres por
lazos de solidaridad, fundiéndolos en una gran familia de hermanos unida por el amor, la
ciencia y el trabajo.
El francmasón debe ser hermano del francmasón siempre, y no debe permitir que se difame a
un hermano, debiendo defender siempre su reputación.
Para conocerla hay que vivirla. No basta con estar en ella.

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II

QUÉ NO ES LA FRANCMASONERÍA

Hace dos mil años en la Antigua Roma, el maestro Agrícola en su primera clase pidió a sus
alumnos que «pusieran bajo sospecha todo lo que hubiesen leído o escuchado anteriormente sobre
el tema». Pretendía, con este consejo, que abandonasen toda información que pudiera conducirles a
un juicio previo. Muy posteriormente Descartes, en su “Discurso del Método”, dice que el primer
precepto es «no admitir como verdadera cosa alguna que yo no la conozca evidentemente como
tal».
Así, teniendo presentes estos consejos, deberíamos dar comienzo al estudio y conocimiento
de los temas complejos, y el conocimiento de la Francmasonería sin duda alguna lo es. Apuntado
lo que es la Francmasonería, la afirmación, es preciso que se señale lo que no es: la negación. Al
desconocimiento y a la tergiversación de su naturaleza han contribuido tanto sus detractores como
sus turiferarios.
Al formar parte del tejido social del país en el que vive y se desarrolla, no está ajena al
acontecer socio-político; pero no es ni una secta, ni una religión, ni un partido, ni un Club de
intereses. Al prescindir de las pasiones o intereses de círculo e inspirarse en unos ideales más altos,
se afirma en su solidez y universalidad que le permite adaptarse a cada tiempo y a las evoluciones
de cada país.
Es preciso reafirmar que:
No es una «secta» de ningún género y nada tiene que ver con esa «secta secreta», tributaria
de las más abominables perversidades de que, con contumacia digna de mejor causa, le acusaron
sistemáticamente desde el siglo XIX por razones religiosas y políticas, y que culminó con aquel
estigma del llamado «contubernio judeo-masónico-comunista urdido contra la España auténtica»
que fue, durante largos años, el instrumento utilizado sin rebozo por los poderes públicos para
descargar sobre la Francmasonería sus frustraciones.
No es una organización política, ni tiene ideología política, ni es exégeta de ninguna forma
particular de gobierno, pues sus miembros pueden optar libremente por el sistema político de su
preferencia. Se abstiene, en su capacidad corporativa, de cualquier tipo de actividad en relación
con la política partidista. Educa a sus miembros para que sean buenos ciudadanos y trabajen
constantemente a favor de la Humanidad, y procura desarrollar en ellos los sentimientos de orden y
legalidad. Quien piense que es una organización política está equivocado, como suele equivocarse
quien observa superficialmente las cosas y no va más allá de las apariencias. Naturalmente, nunca
estuvo ni estará a favor de las instituciones enemigas del progreso y de la libertad, y ha sido y es
un instrumento de fecundo progreso social.
Cierto es que en sus Logias han trabajado Reyes, como Amadeo I de Saboya, Federico II el
Grande de Prusia, Francisco I y varios Reyes de Inglaterra, Suecia, Dinamarca; políticos, como
Talleyrand, Washington, Bolívar, Porfirio Díaz, Sarmiento, Yrigoyen, Flórez Estrada, Espartero,
Prim, Sagasti, Nicolás Salmerón, Lerroux, Martínez Barrio, Portela Valladares y Azaña; pero
también hubo sabios, como Ramón y Cajal, Einstein, Openheimer; filósofos, como Voltaire,
Proudhon, Kant y Krausse; músicos, como Mozart, Puccini y Breton; pintores, como Sorolla y
Juan Gris: literatos, como Echegaray; poetas, como Espronceda, Antonio Machado y Gabriel y
Galán; y juristas, además de tribunos, como Melquíades Álvarez, Jiménez Asúa, Demófilo de
Buen y Cano Ramírez de Arellano; científicos e inventores, como De la Cierva y Peral; militares,
como Oraa, Dulce, Concha, Espartero y tantos otros que nunca se ocuparon de la política como no
fuera desde un plano filosófico y humanista, además de centenares de profesionales liberales,
artesanos y obreros.
No es una sociedad secreta, pues no niega su existencia ni sus propósitos y fines y, en
España, está inscrita en el Registro de Asociaciones del Ministerio del Interior, donde obran sus
Estatutos y los nombres de sus dirigentes. Si la Francmasonería fue secreta en determinados países
y momentos históricos fue debido a la necesidad de sobrevivir a las crueles e injustificadas
persecuciones de que fue objeto. Cosa distinta es que sus miembros se comprometan a guardar los
secretos de sus trabajos o los que les sean revelados, y de las palabras y signos de reconocimiento.
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La reserva exigida «es la que se impone a los hombres de honor y buena educación en el trato
privado, sin que se reconozca secreto alguno que se obligue a ocultar a las autoridades
cuando procedan con arreglo a las leyes».
La discreción respecto a los trabajos, o los secretos que sean revelados al iniciado, no es
característica exclusiva de le Francmasonería. A principios del Siglo XX el Conde Albert de Mun
—aristócrata francés— fundó unas células de acción social y política, de carácter católico, que
debían ser ignoradas por aquellos que no las constituían. Unos setenta y cinco años más tarde, los
sacerdotes obreros de París, que no descubrían su misión sacerdotal hasta reunir a células de
catecúmenos, reprodujeron, en esencia, los procedimientos de Albert de Mun.
No es una asociación benéfica, aunque considera la práctica de la beneficencia como un
deber, y es uno de sus fines que ha cumplido y cumple siempre de modo predilecto. La filantropía
es virtud fundamental de la Francmasonería a la que están ineludiblemente obligados todos los
masones; pero se equivocan quienes ven en la Francmasonería poco más que un Club Social, como
los Rotarios o los Leones, aunque con cierto sabor arcaico de misticismo, adornado de cierta
pompa, que sólo sirve para dotar de marco y ambiente a los altruistas fines de ayuda mutua y
solidaridad fraterna que existen entre sus miembros. La caridad es una virtud que ha de cultivar el
francmasón y no un fuego de artificio que adorne su propio orgullo.
No es una religión, ya que no impone a sus miembros una creencia religiosa determinada.
Tampoco supone ninguna forma de sincretismo religioso. Los francmasones pueden practicar la
religión de su preferencia o no practicar ninguna, con tal de que respeten las creencias de los
demás. Sus principios prohíben atacar a ningún dogma y, por lo tanto, se abstienen de tomar parte
en los debates empeñados entre las diferentes iglesias o formas de culto como no sea para
reconocer que todas ellas representan modalidades de sentimiento de veneración del ser humano
hacia el Creador. Tampoco es un sucedáneo de religión. Un ilustre francmasón. Antonio Machado,
pone en boca de su personaje «Juan de Mairena» que “la divinidad se revela en el corazón del
hombre, de cada hombre, y desde ese punto de mira, la creencia en Dios es posición
esencialmente individualista”. Salir del dogmatismo no equivale a asumir una actitud
antirreligiosa.
No es una asociación para obtener beneficios, ya que no tiene por objeto procurar a sus
miembros ventajas ni en los negocios, ni en la política. Se equivoca quien se acerque a ella con la
intención de ingresar en un «lobby» o sindicato de intereses, o en una «oficina de colocación»
privilegiada. Cosa distinta es el cumplimiento de los deberes fraternales, de ayuda mutua y
socorro, que consisten en ayudar al Hermano en todo cuanto se pueda o indicarle dónde puede
obtener ayuda. La solidaridad es el sentimiento de unión que nace de los ideales comunes.
No es un «fórum», para discutir de política, religión o asuntos personales. No es un sistema
de «Clubs» que se apelliden conservadores, radicales, o revolucionarios, aunque sí puede estudiar
y definir, desde su perspectiva humanista, líneas de pensamiento para estructurar las nuevas
respuestas que la Humanidad reclama y reducir las situaciones de pobreza, falta de alimentación,
salud y cultura, y si puede oponerse a todo aquello que enfrenta a un hombre contra otro hombre
destruyendo la Paz y la Tolerancia.
No es un Círculo de Estudios ni una Escuela Filosófica, pero tiene una filosofía propia
basada en el estudio de símbolos y alegorías, que persigue, como finalidad, el desarrollo del
pensamiento propio y original, con el resultado de que cada francmasón percibe los frutos de ese
perfeccionamiento personal al notar que se amplia su manera de ver la vida, se despiertan aptitudes
dormidas, nacen perspectivas de mejora y entra en el camino que le transforma en guía de la
sociedad. A través del estudio de los símbolos el hombre se convierte en un buen padre, un buen
amigo y un buen ciudadano. Esa es, en síntesis, su filosofía.
Promueve entre sus miembros la búsqueda incesante de la verdad, el conocimiento de uno
mismo y del medio en que cada cual vive, rechazando toda forma de dogma, lo que permite que en
su seno convivan en armonía y recíproco respeto personas de diferentes razas, ideas filosóficas,
religiosas y políticas.
No es un movimiento social, aunque tiene una larga tradición emancipadora, y lucha para
que todos los hombres, de todas las razas, lleguen a ser libres, iguales y hermanos; pero ese es el
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deber ético de cada francmasón para no tener que preguntarse un día: ¿de qué me sirve ser libre e
independiente si tengo que convivir con otros hombres que no son realmente libres?
Marcio Poncio Catón, el Censor, historiador romano célebre por la austeridad de sus
principios, manifestó en la madurez de su vida que había luchado «no tanto por conseguir su
propia libertad, como por vivir entre hombres libres».
No hay nada más alejado del verdadero espíritu masónico que aquellos que excluyen de sus
Logias a quienes tienen distinto color, distinta religión o diferente ideología, porque no es posible
actuar en la Francmasonería volviendo la espalda a sus postulados.
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III

RESUMEN HISTÓRICO

Basta con contemplar las Catedrales, Templos y Monasterios establecidos sobre el suelo
español para llegar a la conclusión de que la masonería operativa, o arte sagrado, ha tenido en
nuestra Patria un considerable desarrollo.
La historia de la Francmasonería, como la de las naciones, tiene su base en la tradición.
Como toda organización de orígenes remotos, la oscuridad da lugar a numerosas hipótesis que, a
los fines de esta obra, vamos a simplificar. Es preciso distinguir dos épocas: una, anterior a 1717;
otra, desde esa fecha en adelante. La Francmasonería actual está íntimamente unida al arte de
construir en la Edad Media. También en aquella época sombría se constituyeron sociedades
juramentadas para la defensa común de los enemigos exteriores, primero, y de los grandes
poseedores de bienes que abusaban de su poder, después.
En el Siglo XVII la masonería que era a la vez, Gremio, Escuela y Cofradía, estaba a punto
de desaparecer con la terminación de las últimas Catedrales; pero en esa misma época, esta
institución, en Inglaterra, empezó a aceptar miembros honorarios cuya ocupación profesional no
era la construcción. Los llamaron «masones aceptados». Eran hombres interesados por la base
moral, el simbolismo, la generosidad y fraternidad de aquellas Corporaciones. Fue entonces
cuando nació, propiamente, la masonería de nuestros tiempos, la (tal ha conservado
cuidadosamente el espíritu de las antiguas Cofradías, sus Principales Constituciones y sus usos y
costumbres. Admitió entre sus miembros a hombres de todos los oficios y condición social, a la
par que daba una interpretación elevada y filosófica a sus símbolos; así adquirió un carácter más
amplio susceptible de extenderse por el mundo.
La primera Gran Logia se fundó en Londres en el año 1717. El 24 de Junio, festividad de San
Juan, se reunieron cuatro logias, según tenían por costumbre. En aquella ocasión no se acordó
fusionarse en una sola, sino federarse. Desde entonces surgió un nuevo concepto, el de
Obediencia: desde entonces la soberanía residirá en la Obediencia y únicamente ésta —la Gran
Logia— tiene autoridad para crear nuevas Logias. De aquella se derivan las Grandes Logias y los
Grandes Orientes que forman la Francmasonería moderna.
Las primeras Logias fundadas fuera de Inglaterra son las de Madrid y Gibraltar; de ahí que
podemos concluir que en España, tanto en la época operativa como en la moderna masonería
especulativa, la Francmasonería goza de respetable antigüedad. Las Logias iniciales se crearon en
1727 y 1728. En 1728 se fundó la “Matritense”, que funcionó en la calle Ancha en San Bernardo.
En 1740 Felipe V dictó un severísimo Decreto contra la Institución en virtud del cual la
Inquisición desencadenó una gran persecución. A pesar de ello la masonería continuó secretamente
sus trabajos y se extendió por todo el país. En 1809 se estableció en España la masonería escocista.
La primera Logia, con el nombre de La Estrella, tuvo por Venerable al Barón de Tinan, y tenía su
Templo en la calle de las Tres Cruces en el local que había ocupado la Inquisición, que había sido
abolida por un Decreto imperial. Poco después se constituyeron las de Santa Julia y de La
Beneficencia, y las tres Logias reunidas formaron una Gran Logia Nacional, bajo cuyos auspicios
se crearon varios Talleres en distintos lugares de España. En 1811 el Conde de Grasse-Tilly fundó
el Supremo Consejo del Grado 33º con la denominación de Gran Oriente de España y de Las
Indias; pero, realmente, excepto en los breves períodos que corresponden a la Guerra de la
Independencia y al Trienio Constitucional, hasta la Revolución de 1868, la masonería española
tuvo que trabajar en la clandestinidad.
El final de la invasión francesa dispersó a la mayor parte de los francmasones españoles y
produjo la suspensión de los trabajos masónicos. Durante la ocupación francesa se había
desarrollado la masonería, que algunos califican de Bonapartista, de talante oficialista y que en la
Capital del Reino llegó a tener cierta influencia en los elementos civiles e intelectuales. Fernando
VII, apenas recuperó el trono, restableció la Inquisición y proscribió la masonería, desencadenando
una persecución cuajada de atrocidades y martirios. El reinado comienza con la promulgación de
una Real Cédula de 19 de Enero de 1812 del Consejo de Regencia, antes de la promulgación de la
Constitución, prohibiendo la masonería en los dominios de Indias y Filipinas y continúa con el
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regreso del monarca, que dicta el Real Decreto de, 24 de mayo de 1814. En 1820 el Gran Oriente
Español reanuda la actividad bajo el Gran Maestrazgo del Conde de Montijo (padre de la
Emperatriz Eugenia), y de Berraza, como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo.
Amparada por las libertades alumbradas por “la gloriosa” (Revolución de Septiembre de
1868) la Orden se incrementó notablemente y sus hombres más representativos ocuparon altas
responsabilidades gubernamentales. A partir de 1869 surgieron diversas Obediencias, dándose una
pluralidad organizativa que se tradujo en variedad interpretativa de los Principios universales de la
Institución. Casi simultáneamente creáronse el Grande Oriente Hispano, el Grande Oriente Ibérico,
el Grande Oriente de España y el Gran Consejo General Ibérico y su Gran Logia Simbólica
Española del Rito Antiguo y Primitivo Oriental de Memphis y Mizrain. Los dos primeros tuvieron
una vida efímera y buena parte de sus Logias se integraron en el Grande Oriente de España. En el
último tercio del Siglo XIX coexistieron diversas Obediencias y los procesos de divisiones y
fusiones fueron debidos, en muchos casos, a razones puramente personales y, en algunos casos, a
motivos ideológicos.
La Constitución de 1876 establecía que nadie sería molestado por sus opiniones religiosas, y
en consecuencia con ella se modificó el Código Penal, con lo que las Logias pudieron trabajar en
un régimen de semilibertad.
El proceso de crecimiento continuó bajo el reinado de Alfonso XII y la Ley de Asociaciones
de 1887 brindó a la masonería española el marco jurídico adecuado para su legalización
presentando en los Gobiernos Civiles sus Estatutos, omitiendo la calidad masónica,
constituyéndose como asociaciones benéficas, culturales, recreativas, de instrucción y progreso,
etc., etc. Hasta Julio de 1889 no se presentaron unos Estatutos como propios de una Asociación
Masónica, y fueron los del Grande Oriente Español.
Entrado el Siglo XX alcanzó un gran desarrollo en el ámbito castrense, sobre todo durante la
Dictadura de Primo de Rivera, entre los militares que, por razones de servicio, estuvieron
destinados en Marruecos. En 1921 la Gran Logia Simbólica Catalana-Balear decidió pasar a tener
ámbito nacional con la denominación de Gran Logia Española. La caída de la Dictadura, primero,
y la proclamación de la República, después, fueron saludados tanto por el Gran Oriente Español y
la Gran Logia Española como por el Supremo Consejo del Grado 33º para España, que publicaba
en su Boletín de Junio de 1931 un artículo titulado La República es nuestro Patrimonio, en el que
se podía leer: “La República se ha instaurado en España, brindándonos un régimen basado en los
tres grandes e insustituibles principios que nuestra Institución reputa base fundamental y única de
toda organización política humana y racionalmente establecida: Libertad, Igualdad.
Fraternidad”.
Desdichadamente, en tiempos pasados, la masonería española se fue alejando de los
principios tradicionales de la creencia en el Gran Arquitecto del Universo y dejó de seguir las
reglas de no tratar de política partidaria ni de religión en las Logias, y por ello, no sólo no alcanzó
la pujanza que la Orden logró en otros países, sino que contribuyó a su propia debilidad, a
enfrentamientos de trágicas consecuencias, y a su leyenda negra. Si éste fue su pecado, lo purgó
muy caro. No obstante fue desatinado atribuirle un excesivo protagonismo en la caída de la
Monarquía y posterior implantación de la República. Niceto Alcalá Zamora, que fue su primer
Presidente, lo aclara en su libro “Régimen Político de Convivencia en España”, cuando escribió:
“para el triunfó de la República, que fue un movimiento espontáneo nacional, la masonería no
ejerció influjo decisivo, ni necesario, ni apenas perceptible”. Instaurada la República, un número
importante de francmasones —de las dos Obediencias existentes en España— tuvieron
participación activa en la vida política como Diputados, Gobernadores Civiles y Ministros, y
muchos francmasones, algunos muy destacados, como Augusto Barcia, pusieron en todo momento
notas de serenidad, tolerancia y moderación.
La sublevación militar del 18 de Julio de 1936 desencadenó contra la masonería española la
más feroz e inmisericorde persecución. Fueron asesinados francmasones en los dos bandos
contendientes; pero quien se llevó la palma, y donde se persiguió por el solo hecho de ser masón,
fue en el bando sublevado. El 15 de Septiembre de 1936 Franco promulgó su primer Decreto
contra la Masonería, aunque en esa fecha ya habían sido asesinados muchos francmasones. El 21
de diciembre de 1938 decretó que todas las inscripciones o símbolos de carácter masónico fueran
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destruidos o quitados de todos los cementerios. El 9 de febrero de 1939 se dictó la primera ley
contra los masones, la Ley de Responsabilidades políticas, y un año más tarde, el 1º de marzo de
1940, se dicta la Ley para Represión de la Masonería y el Comunismo, que define a la Orden como
“institución secreta que siembra ideas disolventes contra la religión, la Patria y la armonía
social”. Las depuraciones, encarcelamientos, fusilamientos y exilio ocasionaron la desaparición de
la Orden en España durante un largo periodo de años. La represión afectó por igual a las dos
Obediencias establecidas en España: el Grande Oriente Español y la Gran Logia Española, y a los
Supremos Consejos. Fue tras la llegada de la Democracia y a través de las Sentencias Nos 3.182 y
3.183 de la Sala 4ª del Tribunal Supremo, que confirmaron las dictadas por la Sección 1ª de la Sala
de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, cuando al fin pudo reconstruirse la
Francmasonería. La historia de las vicisitudes acaecidas desde entonces, excede del objeto de este
opúsculo.
El 1 de marzo de 1939 se emitió una «plancha de viaje», firmada por el Grande Oriente
Español y la Gran Logia Española, dirigida «A todos los talleres y masones regulares esparcidos
por la superficie de la Tierra» que decía: «Sabed que en el día de la fecha y en atención a las
causas que justifican el estado presente de la España Liberal, perseguida por el triunfo de las
fuerzas enemigas, la Francmasonería Española se ve obligada a abandonar su país, y espera de
todos prestáis la ayuda moral y material a vuestros hermanos que, en el exilio forzoso, no dudan
recibir de vosotros». Comenzaba así un largo y penoso exilio.
Durante la época franquista, a pesar de la persecución, el régimen, tan militantemente
antimasónico —talante que en Franco y en su más íntimo colaborador, Carrero, alcanzó caracteres
patológicos— autorizó el funcionamiento de Logias en el interior de las Bases Americanas —o
«de utilización conjunta»— establecidas en España. A pesar de ello siguieron con la detestable
táctica de cargar a la masonería las culpas de todos los reveses diplomáticos y políticos, e incluso
de algunos atentados. Entre ellos, el que se cobró la vida del Presidente del Gobierno, Almirante
Carrero Blanco.
Durante cuarenta años la Francmasonería desapareció de España, pero los masones en el
exilio recibieron ayuda y protección de sus hermanos en los países donde encontraron asilo, y
participaron en los trabajos de sus Logias, o fueron estableciendo y creando Logias Españolas en
los países de acogida. En el año 1943 se comenzaron a reconstruir en México la Gran Logia
Española, el Grande Oriente Español y el Supremo Consejo Español del Grado 33º, A través de
éstos y de las Logias de los países de acogida, los masones españoles mantuvieron viva la llama de
sus creencias y ello, unido a que algunos españoles residentes en España ingresaron en la
institución aprovechando viajes al extranjero, propició el reinicio de las actividades masónicas en
España.
La primera Obediencia que se estableció, llegada la democracia, fue el histórico Grande
Oriente Español que, unilateralmente, declaró disueltas las organizaciones masónicas en el exilio.
El 2 de noviembre de 1977 se celebró en Madrid la primera Asamblea masónica tras la guerra
civil. La división que se produjo en esta Obediencia histórica propició la creación del Gran Oriente
Español Unido, y ambas Obediencias reclamaron la legítima sucesión del Grande Oriente Español
en el exilio. Fueron legalizadas ambas y, tras una crisis interna, el Grande Oriente Español Unido
acabó integrándose en la Gran Logia de España, no a través de una fusión sino mediante la
adhesión o afiliación personal de sus miembros y posterior disolución y baja en el Registro
Nacional de Asociaciones en Septiembre de 1983.
Una gestión del Grande Oriente Español con M. Peridien, Presidente de la Fraternidad
Masónica, que agrupaba al 36% de los Diputados que formaban la Asamblea Parlamentaria del
Consejo de Europa, dio como resultado la incorporación de España a este Organismo, hecho hasta
ese momento poco menos que impensable.
En Octubre de 1980 se inscribió la Gran Logia de España, que se había creado como Gran
Logia de Distrito —en Cataluña— de la Gran Logia Nacional Francesa de Neuilly, quien,
invadiendo la jurisdicción masónica española, la incorporó a Toulouse. Años más tarde se
constituyó y reconoció por tres Grandes Logias Regulares la Gran Logia Federal de España, como
Obediencia genuinamente española. Ambas son, pues, las únicas Obediencias Regulares existentes
en España, cada una de ellas con su propia personalidad identificada con el mundo anglosajón y
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trabajando fundamentalmente el Rito de Emulación o Inglés, la primera; y con las de origen latino,
con las que existe mayor afinidad de historia y cultura, la segunda. Esta última, aunque
estatutariamente es multiritual —pues pueden constituirse Talleres que practiquen cualquiera de
los Ritos regularmente reconocidos— presta especial atención y apoyo al Rito Escocés Antiguo y
Aceptado, que es el tradicional en España.
También existen en España Obediencias mixtas (Gran Logia Simbólica Española) y Grandes
Logias femeninas (Gran Logia Femenina de España). Unas y otras están catalogadas dentro de las
denominadas Obediencias “Irregulares”.
A una persona ajena a la institución podría parecerle que la Francmasonería española es un
foco de disputas y disidencias. No es así, o al menos no lo es en mayor medida que otras
colectividades que han tenido que crearse o reconstruirse tras muchos años de persecución,
campañas de descrédito y exilio. Acaso buena parte de esta diversidad, de sensibilidades distintas,
se asiente en que en la Francmasonería no hay papado que imponga dogmas “ex-cathedra”, ni
nomenclatura que exija disciplina de partido, sino pluralidad y libertad.
14
IV

ORGANIZACIÓN

Existe una Francmasonería Universal si se entiende como tal una entidad espiritual, pero no
existe ni una jerarquía universal ni una unidad administrativa. No tiene papado y, en consecuencia,
no tiene magisterio. No tiene unidad doctrinal, pero existen unos Principios Inspiradores que son
reconocidos y admitidos por todas las Obediencias Regulares y que formarían lo que los juristas
denominan la doctrina, y se conocen como Antiguos Limites o “Landmarks”, Antiguos Deberes,
Usos y Costumbres; Obligaciones o Reglas para un Francmasón extraídas de los Doce Puntos de la
Francmasonería. Todos ellos son reconocidos y acatados por las Obediencias Regulares y, como
tal, por la Gran Logia Federal de España que, además, establece los diez principios básicos que
debe de reunir una Gran Logia o Gran Oriente para ser reconocida.
No existe autoridad internacional alguna que pueda dictar normas de obligado cumplimiento
a las Obediencias, las cuales gozan de absoluta soberanía e independencia en el territorio de su
jurisdicción. Ello no obsta para que periódicamente se reúnan las Grandes Logias y los Supremos
Consejos de diferentes Estados para estudiar conjuntamente los diversos problemas que se suscitan
a la Orden o a la Humanidad y cuyas conclusiones se recomiendan.
En 1921 se fundó, con sede en Ginebra, la A.M.I. (Asociación Masónica Internacional) bajo
los auspicios de la Gran Logia Suiza Alpina, y en el Congreso Constituyente participaron veinte
Potencias Masónicas. En 1923 agrupaba a treinta y ocho Potencias, ninguna anglosajona, y el 30
de Septiembre de 1945 celebró su último Convento en Lisboa. Finalizada la II Guerra Mundial la
Gran Logia Suiza Alpina, condicionada por Inglaterra y U.S.A., se vio obligada a proponer su
disolución. La A.M.I. no era, en absoluto, una Super-estructura ni un Super-Gobierno Mundial de
la Francmasonería. Sus aspiraciones fueron bastante más modestas.
Los francmasones se reúnen formando pequeños grupos autónomos e independientes los
unos de los otros, que reciben, los consagrados a los tres primeros grados, el nombre de Talleres o
Logias. La Logia es el Taller fundamental. En ella radica la soberanía masónica. En las ciudades
donde no existen Talleres ni quórum para formarlos pueden constituirse Triángulos, dependientes
de una Logia de las que radiquen en su Comunidad Autónoma, o directamente de la Gran Logia.
Considerada en su aspecto real, la Logia es una agrupación o sociedad de francmasones,
formada por un número ilimitado de miembros —pero nunca menos de siete- y constituida
conforme a unas reglas universalmente aceptadas y practicarlas para la organización de la
Francmasonería y la aplicación y desarrollo de sus principios y doctrinas. Es soberana, pues elige y
determina su propio gobierno, conforme a los «Landmarks» o Límites, a los Usos y Costumbres y
a la Constitución o Estatutos de la Gran Logia; es libre, pues su Reglamento de Régimen Interior y
la administración de sus recursos se deciden según su criterio, sin otras limitaciones que las que
establezcan los Estatutos y Reglamentos de la Gran Logia, y es quien puede admitir e iniciar al
profano y conferirle el carácter de miembro de la Orden.
Es un instituto práctico en el que se reúnen sólo amigos fieles que viven en sociedad, sin
renunciar a la sociedad de los demás: en él todos trabajan armónicamente para perfeccionarse
mutuamente con el fin de ser útiles a la Humanidad. Lo aprendido en las Logias debe ser
practicado en el mundo exterior.
Todas las Logias del mundo son iguales en derechos y obligaciones. Unidas por los lazos de
la solidaridad y la fraternidad, deben prestarse mutuamente el apoyo que pudieran necesitar unas
de otras, tanto para sí, como para sus miembros.
Las Logias se designan por el nombre o título distintivo que han adoptado al constituirse,
seguido del número de orden que les corresponde en el Registro de la Obediencia. Su origen y
esencia nacen de la solicitud de un grupo de francmasones que solicitan y obtienen del Gran
Maestro de la Gran Logia una Carta Patente o Constitutiva. La componen, según constaba en la
primitiva masonería, los tres grados llamados simbólicos, de Aprendiz, Compañero y Maestro.
Estas Logias se denominan «Particulares». La constitución de una nueva Logia está regulada
ritualmente de manera minuciosa.
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Estas Logias, denominadas «particulares”, celebran sus trabajos (Tenidas) en un local
expresamente acondicionado y consagrado para ese objeto, que se llama Templo. El Presidente de
una Logia, que recibe el nombre de Venerable Maestro, es elegido anualmente por sus miembros y
está asistido en sus funciones por dos Vigilantes y por los Oficiales de la Logia.
La Francmasonería se gobierna por medio de Consejos y Asambleas, formadas éstas por
todas las Logias existentes en el Estado, que asumen en él la máxima autoridad de la Institución.
Estos Cuerpos, situados en la cúspide de la jerarquía, que se denominan, en la Masonería
simbólica, Grandes Logias o Grandes Orientes, y en los Altos Grados de la masonería escocista,
Supremos Consejos, ejercen su autoridad con independencia unos de otros, y gobiernan a los
francmasones y dirigen los trabajos de las Logias y Cuerpos bajo su dependencia con arreglo a
normas propias.
Las Grandes Logias o Grandes Orientes, llamadas también Logias Generales, son sinónimos
que representan siempre una Obediencia y gozan con exclusividad de personalidad jurídica, en
cuanto a la masonería simbólica se refiere, en todo el territorio nacional, y a ellas corresponden las
relaciones internacionales. La soberanía plena reside en la Obediencia que representa, y gobierna
los intereses generales de todas las Logias colocadas bajo su jurisdicción. Tiene a su cargo el
ejercicio de la función legislativa y es la Suprema autoridad de la masonería simbólica dentro del
territorio de su jurisdicción. Tienen autoridad para investigar, regular y decidir sobre todo lo
relativo a la Institución en general, a las Logias en particular y a los Francmasones
individualmente. Cada Gran Logia tiene sus Constituciones o Estatutos Generales, y cada Logia o
Taller sus Reglamentos Particulares derivados de dichos Estatutos.
La Gran Logia está gobernada por la Asamblea General, por el Gran Consejo y por un Gran
Maestro, elegido por los representantes de las Logias de su jurisdicción en la forma que determine
su Constitución o Estatutos. A la persona de éste último está vinculada la más alta representación
de la Francmasonería Simbólica. Es el garante de la regularidad masónica de la Obediencia como
máxima autoridad de la misma; tiene las atribuciones y obligaciones que establecen los Estatutos y
Reglamentos Generales de la Gran Logia, los Usos y Costumbres y los Antiguos Límites o
“Landmarks” y está asistido del Diputado Gran Maestro, o Vice-Gran Maestro, y de los Grandes
Oficiales. La Gran Logia ejerce, en su ámbito de competencias, dentro de la Asociación, los
poderes ejecutivo y administrativo, legislativo y judicial o disciplinario.
Cuando dos Obediencias —Cuerpos Soberanos o Potencias supremas reconocidas por cierto
número de Logias de un mismo Círculo— han formalizado un Tratado de Amistad o de Mutuo
Reconocimiento, los miembros de las Logias de sus jurisdicciones pueden intercambiar visitas y
han de ser siempre bien recibidos. Tras la firma de un Tratado de Amistad o un Reconocimiento se
designan Representantes o Garantes de Paz y Amistad, ante las Potencias signatarias con la misión
de mantener viva la llama del reconocimiento fraternal, acoger a los Hermanos de la Obediencia
que representa, o fomentar la cooperación masónica externa.
En virtud de los antiguos Usos y Costumbres fundados en los principios de cortesía y afecto
fraternal, básicos en la Francmasonería, la Obediencia Gran Logia Federal de España acepta en sus
Logias, como visitadores, a todos los masones regulares independientemente de que esté, o no,
protocolizado un tratado de Amistad y Mutuo Reconocimiento con la Potencia a que pertenezca el
visitante.
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V

CÓMO SE PUEDE INGRESAR EN LA FRANCMASONERÍA

Nadie debe esperar que le pidan que ingrese en la Orden. Al menos nadie le invitará
directamente. La Francmasonería no hace proselitismo. Cuando alguien dice que se le quiso captar
invitándole a ingresar en la Orden, o bien falta a la verdad, o bien, si es cierto, quien pretendió su
captación vulneró una de las normas de funcionamiento consustanciales a la Institución. Muchos
hombres que hubieran deseado ser masones no lo fueron por desconocer que a un masón no le está
permitido invitar directamente a solicitar el ingreso a un posible candidato. Quien esté interesado
ha de dar el primer paso de forma personal y voluntaria. Lamentablemente, a veces se encuentran
hombres que afirman que esperaron en vano ser invitados.
Quien —eventualmente— tenga interés en ingresar o en recibir información ha de tomar
contacto con un francmasón. Quizás uno de sus amigos o un compañero de trabajo o profesión,
que es masón, puede tocar el tema en cl transcurso de una conversación; pero nunca le pedirá que
ingrese, pues en la Francmasonería se opina que el hombre debe de pedir el ingreso solamente por
su propia voluntad, no por haber sido solicitado para ello.
Si el interesado no conoce a ningún francmasón, puede dirigirse a las dependencias de la
Obediencia con quien desee entrar en contacto, o a las de sus Grandes Logias Territoriales, escribir
a sus apartados postales, a sus páginas web en Internet, o telefonear a sus oficinas, pues siempre
hallará buena acogida y podrá conseguir la información que desee y sea factible proporcionarle.
Ser admitido en la Francmasonería está al alcance todo hombre mayor de edad, sin distinción
de raza, religión, credo político o grupo social. Ha de tener buen carácter, un nivel cultural
adecuado para comprender y apreciar la simbología que encierran los principios masónicos, aptitud
para trabajar en grupo, medios de vida suficientes que le permitan abonar sus cuotas periódicas y
destinar una pequeña cantidad a la beneficencia, sin detrimento de sus obligaciones familiares,
tener buena reputación y creer en la existencia de un principio creador o Ser Supremo.
El ingreso de nuevos miembros, además de estas condiciones, que universalmente se exigen
a los candidatos, requiere que su admisión sea precedida de diversos trámites, siendo el primero de
ellos la lectura de la solicitud que ha de ser formulada por escrito por el candidato y es entregada
en la Logia por su presentador y que, tras ser votada y “tomada en consideración”, se traslada a
tres Maestros de la Logia que, por separado, y sin conocer ninguno de ellos quiénes son los otros
dos, entrevistan al peticionario y emiten individualmente su informe por escrito, refiriéndose a la
moralidad, cultura, inquietudes y otras cualidades dignas de tenerse en cuenta, que hayan
apreciado que concurren en el candidato. Es, después, votado cada informe de manera
individualizada, mediante sufragio secreto emitido por todos los francmasones de la Obediencia
que se encuentren presentes en las sesiones en que se verifique, mediante balotas —bolas—
blancas y negras. En el caso de haber sido aceptado, comienza el proceso de la iniciación.
En las encuestas, ordinariamente, se pregunta al candidato sobre sus ideas religiosas y
políticas (no debe ser ateo, ni totalitario), estudios, profesión; sobre su opinión sobre la virtud, la
dignidad humana, la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad; sobre sus ocupaciones laborales o
profesionales y sus recursos económicos. En este aspecto conviene aclarar que no interesa en
absoluto conocer sus ingresos ni su situación financiera o patrimonial, sino simplemente si puede
atender a sus —mínimas— obligaciones contributivas sin dejar de cumplir con sus deberes
familiares. Por último se le pregunta por las razones que le mueven a ingresar en la Fraternidad y,
si su estado civil es el de casado, si su esposa está conforme con su ingreso en la Orden. En estas
entrevistas, además, se informa al candidato sobre todos aquellos interrogantes de su interés con la
amplitud que sea factible.
Aunque todas se rigen por las mismas normas generales, cada Logia tiene su propia
personalidad y por ello es posible que un candidato sea dirigido preferentemente, salvo petición
expresa, hacia una Logia determinada a la cual podrá, por sus características y composición,
adaptarse mejor.
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VI

RAZONES PARA HACERSE FRANCMASÓN

Quien aspire a ingresar en la Francmasonería ha de saber que tiene que ser un hombre libre,
de buena reputación y buenas costumbres. “Libre” quiere decir «no atado» a ninguna sujeción
física o moral; las “buenas costumbres” serán del tipo medio de corrección o «standard» de
conducta que se tome como modelo. Aparte de ello es preciso, también, que tenga vocación de
masón, que se sienta afín a lo que significa la institución Masónica, pues no todo aspirante a la
iniciación a ella es iniciable.
Por ello, aunque la Francmasonería no es elitista en el sentido material del vocablo, pues
acoge a personas de todas las clases sociales, sí es, en cambio, selectiva, y por ello no da cabida a
quienes no demuestren tener buenas cualidades para la vida iniciática. Para ser iniciable es preciso
poner el ser por encima del tener, y acudir a la institución más con el propósito de dar que con el
de recibir.
Hay quienes dicen que la Masonería es algo anticuado que ya ha cumplido su ciclo, por lo
que no parece comprensible que un hombre moderno encuentre razones que le impulsen a hacerse
masón. Los que eso afirman incurren en ese defecto tan español de tomar la parte por el todo.
Aunque el lenguaje masónico pueda parecer anticuado, es, sin embargo, bello y sugerente, y lleva
en sí, como lo hace la Francmasonería, la esencia de la modernidad sin caer en los lugares
comunes. Los tres ejes de la Francmasonería —el perfeccionamiento individual, la búsqueda de un
fundamento de la existencia y la influencia en la historia como el centro de la unión— son tres
metas permanentes del hombre que no están vinculadas a ninguna época ni a ninguna cultura
concreta.
Luchar por la libertad de los seres humanos, liberándolos de la esclavitud de la ignorancia y
la pobreza; aportar su esfuerzo para el logro de una paz sin violencia, como resultado del diálogo;
comprometerse en que exista una auténtica igualdad de oportunidades para que todas las personas
desarrollen todo su potencial de trascendencia en la sociedad; enseñar la importancia de una ética
social que guíe, más allá de la Ley, el comportamiento de los ciudadanos; postular el reformismo
social y humanitario; instar la defensa de la neutralidad política y religiosa del Estado y propugnar
la plena vigencia de la totalidad de los Derechos Humanos —civiles, políticos, económicos,
sociales, familiares, culturales y de solidaridad, y de la ética en todo quehacer público— no se ha
quedado anticuado: como tampoco se ha quedado la lucha contra la corrupción que afecta
gravemente al cuerpo social, ni el procurar que la calidad de vida sea patrimonio compartido, y que
en las Naciones imperen la justicia y la honestidad, y que la responsabilidad e incorruptibilidad
sean normas de conducta para todos.
Pero a quien considere que se ha quedado fuera de los tiempos, le decimos que hacemos
nuestras las palabras de un francmasón ilustre, el Marqués de Lafayette: Los hombres denodados,
obstinados, algo estúpidos y perfectamente honorables, que tienen una Fe ciega en la libertad y en
la perfectibilidad de la Humanidad, son ridículos; por otra parte, gracias a ellos, y únicamente a
ellos, existe la posibilidad de civilizar la política del hombre y mejorar su suerte. Nos
encontrarnos entre esos hombres ridículos y algo estúpido, a mucha honra. A quienes opinen que
la Francmasonería es una utopía, podemos decirles que aún en ese supuesto sería una bella utopía
que merecería la pena vivirse.
El ser humano es sujeto y objeto del quehacer masónico. Por ello, la masonería en general y,
en concreto, la masonería escocista, orienta a sus miembros a la comprensión de su origen, esencia,
concepciones éticas y normas de relación con la sociedad, para impulsar su constante
perfeccionamiento y desarrollo.
Los motivos que tendrá un hombre de nuestro tiempo para hacerse masón son variables. No
será solamente el tan reprochado “arribismo”. En muchos casos la motivación se transmite de
padre a hijo. En algunos, puede ser que consideren que la Masonería puede ser un “complemento”
de una determinada adscripción política; y para otros, heridos por las vicisitudes de la vida, puede
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ser el encuentro con su verdadera familia: aquella que al dar un abrazo no miente. Sintetizando, los
motivos pueden ser de dos tipos:

1º Principales. Que son los de ingresar en una Institución, esencialmente ética, filosófica y
humanista, que persigue el perfeccionamiento material, cultural y espiritual de la sociedad en lo
referido a:

• La enseñanza esotérica.
• El conocimiento y perfeccionamiento de sí mismo y del medio en que vive.
• El servicio a la Humanidad corno miembro de una Orden humanista que, consecuente con
sus principios y tradición, manifiesta su preocupación por la crisis que afecta al Hombre, a la
Sociedad y a las Instituciones.
• La libertad, la dignidad y la autonomía del Hombre y de su espíritu.
• Arrojar nueva luz sobre el fundamento de la existencia del Hombre de modo que las
creencias que ya profesa se hagan más abiertas e integradoras.
• Contribuir a erradicar el fanatismo, el racismo y la intolerancia.
• La práctica de la solidaridad activa, no sólo con los francmasones sino con todos los seres
humanos.
• Luchar por la libertad de los seres humanos, liberándolos de la esclavitud de la ignorancia y
de la pobreza.
• Encontrarse con otros hermanos donde el apretón de manos es sincero, porque todos los
francmasones están obligados a ser amantes de la verdad.

2º Accesorios. Como son la búsqueda de apoyo y protección, pues los francmasones deben
apoyarse y socorrerse moral y materialmente, incluso con peligro de la vida, y cada miembro de la
fraternidad tiene una obligación de solidaridad hacia sus hermanos; el adquirir más capacidad para
el diálogo; profundizar en las relaciones interpersonales y profesionales; establecer nuevas
relaciones; poseer o aumentar el dominio del lenguaje a través de la práctica del diálogo, el debate
ordenado y la escritura; la valoración de los problemas y la búsqueda de nuevas soluciones para
ellos, e, incluso, como se subraya en los Estados Unidos de Norteamérica, para el ejercicio de
cualquier clase de liderazgo.
La fraternidad, la filantropía, la instrucción, la mejora moral de sus miemBROS, la mejora
integral de los pueblos y la lucha pacífica por el progreso, el fortalecimiento de la democracia
participativa, que son sus señas distintivas, son buenas y potentísimas razones que pueden impulsar
a un hombre de nuestro tiempo a integrarse en una institución que siempre ha aspirado a que sus
miembros sean coherentes entre lo que dicen y lo que hacen.
Los seres humanos libres y con voluntad actúan entre la fuerza de lo posible y el peso de lo
necesario, buscando, muchas veces a tientas, los caminos de lo verdadero, lo bueno y lo bello. Las
instituciones que se proclaman definitivamente realizadas y que excluyen de su seno la duda, la
crítica o las propuestas de mejora, se convierten en lugares inaccesibles e inhabitables para el
hombre pensante. La comunidad humana es una obra en permanente ejecución, abierta a todas las
ideas que contribuyan a su mejora, libre ella misma y libres sus componentes; inconclusa “como la
tela de Penélope o el mar de Ulises”. Quien desee contribuir a esa obra puede aspirar a ser
francmasón.
19
VII

SIGNIFICADO DE LA FRANCMASONERÍA

Hay que distinguir entre la Francmasonería y los francmasones. La primera la forman las
Grandes Logias o Grandes Orientes y los Supremos Consejos, y tiene unas posibilidades de acción
limitadas. Su actuación consistirá en preparar y motivar a sus miembros para participar en las
acciones concretas.
La Francmasonería es una fraternidad que trata de dar fundamento a la existencia. Su fin se
desdobla en dos: el perfeccionamiento del individuo y el de influir moralmente en la Historia. La
Gran Obra tiene dos aspectos: uno individual y otro universal, y ambos han de ser objeto del
esfuerzo y de la actividad del francmasón. La Institución muestra la autenticidad de su Ética al
exteriorizar su convicción en la eficacia social de la Virtud y la Moral. Sigue la tradición de los
antiguos esoterismos que, en medio de algunas rigideces, se distinguieron por ser inconformistas;
es decir, por buscar nuevas rutas en los campos de la filosofía, la evolución social y el estudio de la
Naturaleza.
Como institución ética tiene una triple dimensión: es un Thesauro, un Tesoro, una antología
que conserva tradiciones iniciáticas y culturales de la antigüedad; es una Escuela Moral Laica al
servicio del perfeccionamiento del Hombre y de la Sociedad; y es una Filosofía renovadora,
humanista y democrática.
Pone en práctica su capacidad orientadora y las aptitudes creativas de sus miembros para
proponer nuevos comportamientos éticos, pues la ética masónica es la que posee un móvil más
puro, porque con ella el hombre no aspira a ninguna recompensa, ni en la tierra ni en el cielo, sino
solamente a la satisfacción del deber cumplido. Para las Religiones, la vida del hombre es un
medio para alcanzar la vida eterna después de la muerte; para la Francmasonería la vida del
hombre es un fin en sí misma.
La Francmasonería es el verdadero ecumenismo y el verdadero supranacionalismo porque
“ella es el centro de la Cadena de Unión”. Se fundamenta en la trascendencia (en la imagen del
«Gran Arquitecto del Universo») puesto que sería una explicación de corto alcance sostener que el
azar y la transformación de la materia pudieran dar respuesta, por sí solos, de todo lo que ocurre en
el Universo. Admite a todos los hombres con sus diversas ideas y creencias, porque no teme a la
verdad.
Está en estrecha relación con el progreso de la Historia, puesto que ha estado en las raíces de
la Ilustración, y porque sus principios se incorporaron a la Declaración de los Derechos del
Hombre y del Ciudadano, y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de las Naciones
Unidas, del movimiento emancipador y de la Democracia y, en general, de todo lo que ha supuesto
libertad para los ciudadanos y los pueblos.
Actualmente, a través de su doctrina liberadora del Hombre y de los pueblos, sigue
contribuyendo al perfeccionamiento de la Democracia, al establecimiento de la Justicia, a la
mejora de la Educación y a la ampliación y defensa de los Derechos Humanos.
El contenido multidisciplinario de su función docente, su responsabilidad en el
perfeccionamiento y trascendencia de sus miembros y su compromiso con el ser humano y el
progreso social, llevan a sus Talleres el trabajo que les capacita para poder dar respuesta práctica a
los problemas del Hombre y del entramado sociológico que le rodea. La enseñanza de los
fundamentos de la Francmasonería está orientada no sólo a proporcionar a sus miembros
conocimientos, sino también a procurarles un desarrollo metódico en cada una de las etapas de su
formación. Inculcar el hábito de la lectura y de la constancia en el trabajo, desarrollando el
pensamiento, el uso de la palabra y de las energías intelectuales, constituye una parte
importantísima de la docencia masónica, a través de la cual se forma al Hombre para servir a la
Humanidad.
Dentro de todas estas coordenadas, la Francmasonería ha sido pionera de la libertad de
conciencia y de expresión, de la libertad de enseñanza, del derecho de todos los seres humanos a la
educación y a la cultura, sin distinción de clases sociales, del “habeas corpus”, del juicio por
jurados, de la abolición de la pena de muerte y de la separación (que no significa confrontación ni
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antagonismo) entre la Iglesia y el Estado. Ha luchado siempre contra toda clase de intolerancias y
fanatismos, ya tengan su raíz en causas étnicas, ya en razones lingüísticas, religiosas o políticas,
pero todo ello lo combina con la negación del nihilismo y del fraccionarismo. Como ha escrito el
investigador y jesuita P. Álvarez Lázaro (La Masonería, Escuela de Formación del Ciudadano)
“Los masones españoles legitimaron la existencia de la propiedad privada y reivindicaron la paz
social, pero, al mismo tiempo, denunciaron las situaciones de explotación y miseria de la clase
trabajadora y reclamaron la humanización del trabajo asalariado por medio de reformas sociales
controladas y limitadas».
Actualmente somos actores de una época de vertiginosas transformaciones en el cuerpo
social, en la Ciencia y en la Cultura. Los grandes avances en los campos de la Ciencia y de la
Tecnología han generado un enorme potencial, que contrasta con la miseria que se enseñorea de
gran parte del planeta; el nuevo milenio se enfrenta al desafío de la crisis que afecta al ser
Humano, a la Sociedad y a sus escalas de valores, y ante ello la Francmasonería tiene, de nuevo, la
ocasión de rescatar su papel histórico, como institución humanista y solidaria, orientando a sus
miembros hacia la comprensión de su origen, esencia, concepciones éticas, y obligaciones para con
nuestros semejantes y para con la Humanidad.
Este mundo de la globalización y de la revolución tecnológica es también. paradójicamente,
escenario de una escandalosa situación que ofende a la conciencia moral de la Humanidad, que no
puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de millones de seres humanos obligados a
abandonar sus países o a deambular sin rumbo ni horizontes, dentro de las fronteras de los suyos,
expulsados de sus hogares.
Al sufrimiento que produce el desarraigo, súmase la discriminación de que son víctimas los
emigrantes en los países que los reciben, motivados por prejuicios raciales, religiosos, o políticos,
o simplemente porque agravan el problema del desempleo.
Por ello, frente al siglo XXI, ha de volver a diseñar, inducir y luchar por la construcción de
una nueva sociedad y conducir a ésta hacia un futuro «masónicamente deseable» y posible de
alcanzar con seriedad y trabajo. Ello significa participar en la construcción de la paz, para que el
próximo milenio se asiente en un mundo sin violencia. Sin violencia en las familias, sin violencia
en las comunidades humanas, sin violencia entre Estados y sin violencia en el interior de las
propias Naciones; trabajar por el desarrollo y fortalecimiento de la Democracia, por el hallazgo de
soluciones que resuelvan los graves problemas que aquejan a los sectores más vulnerables de la
sociedad, impulsando un modelo de desarrollo a escala humana autosustentable, en el que el
Hombre sea objeto y sujeto de su desarrollo, privilegiando la educación y creando una mejor
calidad de vida.
Para ello el francmasón tiene como trabajo permanente el progreso en su perfeccionamiento
en todas sus dimensiones, para ponerse al servicio de la nueva sociedad que intenta construir. Se
prepara, forma y proyecta para intentar mejorar el funcionamiento de las instituciones, disminuir la
pobreza, hacer que se tome conciencia sobre el respeto al medio ambiente y a la Naturaleza, en
equilibrio con el ser humano y sus necesidades. Su presencia en el escocismo masónico tiene
validez en la medida en que proyecta sobre la sociedad su compromiso, aplicando los principios en
que se formó. Es la forma de demostrar que se es coherente con los principios que se proclaman, se
defienden y practican.

21
VIII

LA INICIACIÓN Y LOS ASCENSOS DE GRADO

LA INICIACIÓN

Iniciación significa “comienzo”. En la Francmasonería, es el comienzo de un proceso que se
desarrolla paulatinamente, pues encierra la teogonía del culto de la moral, la filantropía, las artes y
los conocimientos que poseía el mundo primitivo, y por ello no tiene su principio y su fin en una
ceremonia, en unas pruebas, en unos juramentos y en la comunicación de unos misterios. Eso es
sólo el principio. La instrucción masónica no se recibe en el primer grado sino que se va dando
poco a poco, a medida que se asciende de un grado a otro. La iniciación es la puerta a través de la
cual se accede a un nuevo estado. Ese nuevo estado, o manera de ser y de vivir, caracteriza al
iniciado. La finalidad de la iniciación es pasar de un mundo a otro. Sin una perfecta comprensión
de lo que es la iniciación no se puede comprender a la Masonería en su autenticidad.
No todo aspirante a ingresar en la Francmasonería —a ser iniciado— es «iniciable». La
“iniciación” se dirige a los espíritus inquietos e insatisfechos que desean saber más: que desean ver
la Luz.
Todo profano que reúna las condiciones exigidas para ingresar en la Orden debe de ser
iniciado en el Grado de Aprendiz, que corresponde al primero, con arreglo a un ritual
preestablecido, que contiene variantes según los distintos Ritos. El Rito Escocés Antiguo y
Aceptado —que es el de mayor arraigo y tradición en España— es el más rico y cargado de
simbolismo. Está lleno de hermetismo; pero conviene aclarar que el hermetismo no es una religión
sino una filosofía. El hermetismo vulgar tomaba la búsqueda de la «piedra filosofal» en un sentido
material, pero la significación filosófica de la Gran Obra Hermética era la terminación del
Hombre. Esa es la tesis de la Francmasonería escocista.
Las diferentes pruebas a las que se somete al aspirante no tienen nada de humillante ni
conllevan ningún tipo de riesgo para la integridad física del recipiendario. Baste decir, a este
respecto, que Voltaire que, cuando fue iniciado, sobrepasaba la edad de 80 años, las superó sin
riesgo ni quebranto alguno. La ceremonia tiene un contenido tan profundo, tan hermetista y, en
cierto sentido, «mágico», que deja en el neófito una huella indeleble. Las escuelas iniciáticas
establecen la «iniciación» como la vía de acceso al conocimiento y enseñan que la forma de
acceder a él es mediante una actitud de búsqueda permanente de la Verdad. La iniciación
representa para quien la recibe una adquisición permanente.
La masonería simbólica, cualquiera que sea el rito, comprende los grados de Aprendiz,
Compañero y Maestro. El primer grado enseña a cultivar la fraternidad y a practicar la moral,
acostumbrando al Aprendiz a interpretar los símbolos y alegorías masónicas. Durante el periodo de
aprendizaje se hace conocer al francmasón las Leyes, Usos y Costumbres de la Fraternidad y se le
sitúa en disposición de ser filántropo, estudioso, constante y prudente.
Desde el mismo momento de la iniciación comienza la enseñanza del neófito. Recibe una
preparación particular en su vestimenta. Durante buena parte de la ceremonia el candidato tiene los
ojos vendados para recordar «la ceguera» del profano. Los «viajes» que ha de realizar y las
pruebas que ha de superar, así como los signos, emblemas y útiles que emplea, despiertan en él el
deseo de conocer su significado y no necesitará excesivo tiempo para comprender los principios
fundamentales de la Orden.
Señalado el día y hora de la iniciación, el candidato se reúne con su presentador en un lugar
próximo a la Logia, partiendo hacia el Taller, y antes de penetrar en él se le vendarán los ojos y
será recogido por el Hermano Experto, con quien esperará que el Venerable Maestro ordene que el
candidato sea introducido en la Cámara de Reflexión.
Las etapas de la Iniciación —buena parte de las cuales se realizan «bajo venda»— son: 1)
Despojo de los metales. 2) La Cámara de Reflexión. 3) La introducción del candidato en Logia, ni
desnudo ni vestido. 4) Los tres viajes y la Purificación de los Elementos. 5) El cáliz de la
amargura. El juramento. La obligación. 6) La Luz. 7) La comunicación de los Secretos. 8) La
restitución de los metales, y 9) El Discurso del Orador
22
El masón aspira a construir su vida y su carácter con la misma atención y esmero que los
maestros de obra empleaban, siglos atrás, en la construcción de las Catedrales. La iniciación es un
proceso continuo del Hombre sobre sí mismo, lo cual se hace posible gracias al clima de serenidad,
de fraternidad y de tolerancia de sus hermanos que están siguiendo, o han seguido, su mismo
camino.
El Aprendiz masón estudia, practica y observa. Aprende a conocer que la disciplina del
silencio es una de las enseñanzas fundamentales de la Francmasonería; que saber callar no es
menos importante que saber hablar.
El análisis y comparación de las enseñanzas corresponde a los Compañeros, y la
determinación y aplicación de las doctrinas y la dirección de los trabajos es competencia de los
Maestros.

ASCENSOS DE GRADO

Si el Aprendiz se ha mostrado atento a los consejos y aplicado en la instrucción y en el
trabajo, tras cumplir su tiempo, será conducido al lugar que ocupan los Compañeros, de la mano
del Maestro, en una nueva ceremonia ritual. En la Logia cada miembro tiene el lugar de su asiento
según su grado y la función que desempeña. Un Aprendiz aplicado y con una asistencia regular a
los trabajos puede solicitar el aumento de grado a los seis meses de su iniciación. En algunas
Obediencias es obligatorio solicitarlo, salvo que medie excusa suficiente. Antes de conceder a un
Aprendiz el paso al Segundo Grado ha de leer en la Logia un trabajo sobre las impresiones
recibidas en su iniciación. Cuando se proclama que “ha terminado su tiempo”, y que su Maestro
está contento con él, comienzan las pruebas. El grado de Compañero, segundo del simbolismo, es
también universal, pues es aceptado por todos los ritos. Representa la segunda edad del hombre y
resume el estudio de sus deberes para con Dios, para consigo mismo y para con sus semejantes.
El citado grado tiene por objeto el estudio de las Ciencias Naturales y la investigación del
origen de las causas de todas las cosas, y enseña a comprender los grandes servicios que la
Francmasonería puede prestar al género humano contribuyendo a su bienestar por medio del
trabajo, de la Ciencia y de la Virtud; a transformar las asperezas en tolerancia con todas las
opiniones; a recordar que todos los derechos son inseparables de los subsecuentes deberes, y que
es preciso respetar el derecho ajeno para que se reconozca el propio.
Desde el momento en que un Compañero posee el conocimiento del grado, ha leído en Logia
un trabajo y asistido con regularidad a las tenidas, está en disposición de solicitar y aspirar a la
Maestría, tercero y último grado de la Masonería Simbólica, llamada también Masonería Azul.
Estos tres grados son los llamados de San Juan.
El grado de Maestro prepara al francmasón para emprender la verdadera misión filosófica y
progresiva de la Orden, y para acceder a los Cuerpos encargados de encomendar a sus miembros
nuevos estudios, colocándoles en condiciones de conocer y poseer los grados filosóficos. En él
están contenidos todos los misterios, alegorías y enseñanzas precisas para que un masón pueda
dirigir a sus hermanos en cada uno de los tres grados simbólicos, en los aspectos ritualísticos,
filosóficos, simbólicos e históricos, como Venerable Maestro de una Logia y tomar parte en el
gobierno de la Orden. El grado de Maestro supone llegar a la cima de la iniciación masónica.
En el grado de Aprendiz se procede —a través de pruebas e interrogatorios— a conocer las
intenciones, el carácter, los sentimientos y las aspiraciones del neófito; en el de Compañero se
recurre a la instrucción para situarle en condiciones de conocerse y de ilustrarse; en el grado de
Maestro se expone el cuadro de las miserias humanas, se estudian las causas que las producen y se
enseñan los métodos para remediarlas.
Los grados superiores al tercero, denominados Filosóficos o de Alta Masonería, son
otorgados, de acuerdo con su especial normativa, por el Supremo Consejo Español del Grado 33º
del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Francmasonería, que gobierna los grados
comprendidos entre el Cuatro y el Treinta y Tres, ambos inclusive.
23

IX

EL TRABAJO DE LOS FRANCMASONES

La Francmasonería impone a sus afiliados, corno deber ineludible, el trabajo, que es la gran
idea de la Institución y el pensamiento dominante en no importa qué parte de los rituales, que
constantemente recomiendan el cumplimiento de este deber. Todo francmasón debe ser trabajador.
No hay culto más elevado que el trabajo. Los trabajos masónicos representan la actividad colectiva
de los Hermanos. La apertura y el cierre de aquellos se realizan en horas convencionales y
simbólicas.
La vida masónica no está confinada al interior de la Logia. La vida de los francmasones se
desarrolla en dos planos: uno, envuelto en la ritualidad y los símbolos dentro de los Templos; otro,
dentro de la sociedad, a la que han de impregnar de un sentido ético y tolerante procurando realizar
el mayor bien posible al mayor número de seres humanos. Dentro y fuera de ella se dedican a
mejorarse como hombres y como ciudadanos, intentando vivir de acuerdo con el Código Moral de
la Francmasonería. En sus trabajos, la instrucción debe predominar sobre la educación. La
presencia de los francmasones en la sociedad ha de ser el reflejo de la preparación esotérica-
iniciática del Templo; una presencia que es, al tiempo, ideal y concreta. Ideal, en el sentido de
manifestar al mundo el propio modo de pensar, la propia reflexión y el propio entendimiento ético
y cultural. Concreta, en cuanto que el francmasón, con su preparación esotérica, participa
activamente en la solución de los problemas que se presentan a la Humanidad, desde la perspectiva
ética del mayor bien para el mayor número de personas. La Francmasonería no actúa en la
sociedad; son los francmasones quienes lo hacen.
No pretende tener el monopolio de los ideales que proclama su Código Moral; pero tiene sus
métodos peculiares para el desarrollo de estos ideales, que han dado resultados excelentes. La
masonería enseña y practica los principios y los ideales de gentileza, honestidad, amabilidad,
comprensión, tolerancia, solidaridad y afecto. Defiende la creencia de que todos los hombres
somos parte de la Gran Fraternidad Humana y sus miembros han de trabajar sin descanso para
propagar estos ideales. La mayor parte de este trabajo se desarrolla fuera de las Logias, en los
ámbitos profesionales, sociales y culturales de cada francmasón.
Todos los Francmasones repartidos por la superficie del globo, están, en principio, unidos por
un juramento de solidaridad y ayuda fraterna. De este juramento se derivan diversas obligaciones,
muchas de las cuales es fuera de la Logia donde se debe hallar su aplicación práctica mediante el
trabajo.
Los cuatro grandes principios que han de inspirar el trabajo masónico son:
1) Amor Fraternal. Cada francmasón verdadero mostrará tolerancia y respeto a las opiniones
ajenas, conduciéndose siempre con comprensión. Nunca criticará a su hermano aunque su
conducta sea realmente reprensible. Buscará y propiciará su reforma. Procurará evitar la condena
pública de un Hermano aunque no se haya comportado bien y se encuentre a años luz de merecer
el elogio. Siempre hay algo respetable en quien actúa abiertamente, aunque esté equivocado.
2) Ayuda y Consuelo. No sólo entre los francmasones sino con toda la comunidad humana.
Todos tienen derecho a sus buenos oficios, pues «cuando reina la ambición, el odio, la rivalidad y
el egoísmo, no puede establecerse la armonía en la colectividad».
3) Amor a la verdad, para conseguirla en la propia vida. La Francmasonería aspira a que
entre el patriotismo y la moralidad se alce el altar de la Verdad. Desde el momento de la iniciación,
enseña a sus miembros que la Verdad es un atributo de la divinidad y base fundamental de todas
las virtudes.
4) Amor a la virtud. La virtud puede definirse como la maximización de los principios éticos;
en otros términos, la virtud realiza de modo pleno el principio ético. Vivir virtuosamente es un
ideal masónico que supera los condicionamientos biológicos. El bien ético es superior al bien
biológico e impulsa al ser humano a seguir la ética y la virtud como método de conducta por
encima, incluso, de su vida física.
24
Existen, también, peculiaridades de la vida masónica que deben ser conocidas pues forman
parte de ella. Son las siguientes:
La solidaridad masónica, pues, repetimos, todos los francmasones deben socorrerse y
ayudarse en caso de necesidad. Es un principio fundamental que, en términos casi idénticos, se
refleja en las Constituciones o Estatutos de todas las Obediencias y en los juramentos iniciáticos.
La fórmula primaria es la de la beneficencia. Cada Logia tiene un Hospitalario que se
encarga de estos menesteres; pero la solidaridad en la Francmasonería no es solamente esto. Es
mucho más amplia y ha de practicarse aún en las condiciones más desfavorables.
La tolerancia, que es, a la vez, deber y virtud; ello es opuesto a permanecer dogmáticos y
ultramontanos en las Logias, a ser liberales con nosotros mismos e intransigentes con los demás.
La justicia masónica: la Francmasonería tiene sus normas disciplinarias con unos ámbitos de
aplicación claramente determinados, que se basa fundamentalmente en Jurados de Honor que, tras
un proceso revestido de todas las garantías, pueden aplicar sanciones que van, desde la
amonestación, hasta la expulsión de la Orden. La justicia masónica admite —también— las
reclamaciones hechas por «profanos» contra masones.
La Francmasonería, ajena a las luchas políticas y religiosas, profesa el más acendrado amor a
la libertad cuya extensión está definida por el consejo a sus miembros de que no hagan a los
demás lo que no quisieran para sí, y cuya causa ha defendido siempre a pesar de las persecuciones
de que ha sido y es objeto. El hombre, para ser masón, ha de ser libre en sus actos, conciencia y
opinión. Sostiene el principio de la igualdad, en las leyes y en todo lo que es susceptible de mejora
dentro de las variedades que, sin distinción de raza, cuna o posición social, ofrece la especie
humana. La fraternidad a cuya consecución aspira la Orden, constituye la idea filantrópica
desarrollada en pos de la paz, la caridad y el amor universal.
La práctica de estos principios y peculiaridades proyectada fuera de las Logias —a la
sociedad— nos lleva al problema de la exteriorización. La Francmasonería, se ha repetido muchas
veces, no es una sociedad secreta aunque sí es una sociedad discreta. Se ha admitido siempre que
un francmasón es libre de “descubrir”, o no, su pertenencia a la Orden. Es una cuestión de carácter
personal que queda a criterio del interesado. Sin embargo existe la regla, no siempre recogida en
las Constituciones y Estatutos, pero de obligado cumplimiento, de no «descubrir» la afiliación de
otro Hermano salvo que se cuente con su anuencia. El problema de la exteriorización de la
condición masónica tiene importancia en algunas naciones, como —por razones obvias— ocurre
en España; en otras, como sucede en los Estados Unidos de América, se hace constar, como dato
positivo de carácter relevante, en los “curriculum vitae” de las solicitudes de empleo.
Los dirigentes de la Orden, comenzando por los Venerables Maestros de las Logias, deben
ilustrar «al mundo profano» con el fin de evitar que éste siga alimentándose del error en cuanto se
refiere a la organización y objetivos de la Francmasonería. Para ello se organizan reuniones
abiertas a las que son invitados los profanos; también algunos dirigentes toman parte, con
asiduidad, en cursos, conferencias y mesas redondas, donde se discuten temas relacionados con la
Orden.
Todas las Potencias consagran los primeros preceptos de sus Estatutos, que les sirven de base
constitutiva, a la definición y proclamación de los grandes y universales principios que forman el
credo masónico e informan el acontecer de la Orden. No existe en cuanto a ellos secreto ni reserva
alguna. Su propagación forma parte del trabajo cotidiano del francmasón.
Quien no entienda así la Francmasonería, ni la viva así, no es masón, aunque erróneamente,
haya sido iniciado.
25



26
X

MASONERÍA Y SOCIEDAD

La Francmasonería exige a sus miembros respeto a las leyes del país en el que cada masón
vive y trabaja.
Los principios masónicos no sólo no pueden entrar en conflicto con los deberes que como
ciudadanos tienen los francmasones, sino que, más bien, tienden a esforzarlos en el cumplimiento
de sus responsabilidades públicas y privadas. Al contrario que las ideologías que pretenden
reformar la Sociedad, la Francmasonería induce a sus miembros a reformarse a sí mismos, con la
esperanza de que el progreso individual contribuirá a la mejora ulterior de la Sociedad. Por ello los
francmasones no pueden participar nunca en ninguna conspiración contra un poder legítimo. Para
un francmasón, sus obligaciones como ciudadano deberán prevalecer sobre cualquier otra
obligación. La Francmasonería no da consignas ni obliga —ni puede obligar— a tomar ésta o
aquella dirección.
La Francmasonería elige hombres, les educa y disciplina, les enseña a elegir los elementos
útiles del medio en que se desenvuelven y les orienta hacia el rumbo que ha de conducirlos a su
propio destino. Perfecciona al ser humano por medio de la Ciencia, a través del ejercicio de la
Justicia y por la actividad del Trabajo. Investiga y enseña sin que medien móviles políticos o
religiosos. Prescinde de los intereses del grupo para inspirarse y proyectarse en los más altos
ideales. En ello se fundamenta su solidez y su universalidad.
Su misión es el Hombre y todo lo que a él concierne. Conocedora de las características del
ser humano, de su historia, de sus antagonismos y de sus angustias, colabora en sus afanes, sobre la
base de la libertad, en la formación de su conciencia racionalista, crítica y creadora para que se
mantenga en una línea avanzada en cl proceso evolutivo e integrador de la sociedad.
La Masonería, según G.E. Lessing, sabía cuándo el patriotismo dejaba de ser virtud y la
religión degeneraba en fanatismo, y por eso trabajó siempre para lograr una sociedad mejor. Para
ser masón no basta pertenecer a una Logia, sino que se necesita organizar la propia existencia de
modo que contribuya al perfeccionamiento de aquella obra de arte que es la Humanidad entera.
La Francmasonería prohíbe expresar o discutir en sus Logias opinión alguna sobre cuestiones
políticas y religiosas. Gracias a ello ha podido superar el constante cambio de doctrinas y sistemas
que en diferentes coyunturas históricas han gobernado las naciones. Ello no quiere decir que deba
vivir de espaldas a ciertos fenómenos desestabilizadores de la Democracia y de la convivencia,
como es el de la corrupción. Planteado el problema de la corrupción como un mal institucional que
afecta al cuerpo social, en la lucha contra ella la Francmasonería puede y debe desarrollar un papel
preponderante. Ante esta lacra propugna la armonización de la moralidad y la legalidad a través
del Derecho, que ha de ser el medio de lucha contra la corrupción.
En Febrero de 1873, pocos días después de proclamarse la 1ª República en España, el Gran
Maestro Adjunto —el Gran Maestro Manuel Ruiz Zorrilla había tenido que exiliarse— del Gran
Oriente de España, dirigió a todos los masones de su Obediencia una Circular que decía: “La
masonería no pertenece a ningún partido político. En su seno se agrupan todos los hombres de
buena voluntad y no se les pregunta si vienen del campo de la Monarquía o de la República con
tal de que se ofrezcan a trabajar por la Libertad, por la Igualdad, por la Fraternidad del género
humano”.
El despertar de los pueblos en desarrollo o en vías de efectuarlo que no se resignan a un
presente inhumano o inseguro, hace que los procesos de cambio sean cada día más imperativos y
necesarios. La Francmasonería debe ocupar nuevamente la vanguardia de estos procesos de
cambio para que se desarrollen con el máximo respeto a los valores éticos y morales.
Debe dar respuestas a la juventud que busca con afán un techo donde cobijar sus afanes, y
para ello ha de defender que se enseñe en los Colegios la importancia de una ética social que guíe,
más allá de la norma jurídica, el comportamiento de los ciudadanos; que se enseñe y que se
entienda que el ordenamiento social se rompe y altera, no sólo con la violación de las leyes. sino
también con la transgresión de las normas morales que rigen en la sociedad; que el empresario,
comerciante o financiero, entienda y admita que no todo lo que es beneficioso para él es bueno
27
para la sociedad, y que ciertas prácticas, aunque carezcan de sanción legal, son socialmente
reprobables como lesivas para la moral.
Ha de proyectar fuera de sus Templos la idea de que el éxito, ligado al desmesurado afán de
lucro que caracteriza a la sociedad actual, sirve de coartada para faltar a la Moral y a la Ética en
perjuicio de otras personas, alertando de la falacia de que todo acto inmoral se pretende justificar
bajo la coartada de «tener que subsistir».
Nuevamente ha de denunciar que, si bien la esclavitud ha desaparecido de casi todas las
naciones, aún quedan colectivos humanos marginados del progreso y de la cultura. Los pueblos
subdesarrollados viven esclavizados a la incultura, prisioneros sin esperanzas de salir de ese estado
denigrante e inmoral. Tantas veces como sea necesario ha de decir a la Sociedad, en su sentido más
amplio, que la Ética considera que no sólo está humanamente degradado el ser humano que no
goza de libertad, sino que también viven en la indignidad, tanto quienes manejan a esos seres
humanos no-libres, como quienes permiten que esa situación subsista.
Ha de seguir proclamando que es partidaria del fortalecimiento de la individualidad humana,
de elevar la dignidad del Hombre y su capacidad cultural, y que entiende que ello debe de ser la
meta y función del Estado, pero que éste no debe absorber la facultad decisoria personal de los
ciudadanos ya que sólo ha sido creado para satisfacer sus necesidades y asegurar la convivencia
social; pero ello no podrá realizarse sino a condición de que exista un verdadero espíritu de
cooperación y concordia como algo indispensable para el desarrollo feliz de la vida humana. La
Francmasonería siempre ha trabajado, trabaja y seguirá trabajando en este sentido.
La enseñanza de la moral basada en la fraternidad de los hombres y la búsqueda permanente
de la verdad es la síntesis de estos esfuerzos. Deja que cada cual adore a Dios como le plazca, que
cada cual proponga los métodos que considere más adecuados para la solución de los problemas
políticos, sociales o económicos: pero pide que se tenga siempre presente que todos los hombres
somos hermanos y que nadie puede ser excluido de la parte que le corresponde de asegurar su
propia felicidad y su derecho a forjar su propia personalidad sin detrimento de la ajena.
28
XI

LA REGULARIDAD MASÓNICA

La regularidad masónica es la condición de igualdad y uniformidad de una Gran Logia o
Gran Oriente ante los antiguos Principios, Constituciones y Landmarks, que le confieren
prerrogativas formales, en el sentido de la obtención del reconocimiento de su legitimidad por
parte de otras Potencias masónicas Regulares, basándose —esencialmente— en la Regularidad de
su Origen y en la Regularidad de sus Prácticas.
Esta expresión que se emplea frecuentemente y se utiliza, a veces, como arma arrojadiza de
unas Obediencias contra otras, tiene importancia en la Gran Logia Federal de España porque esta
admite como visitantes en sus Logias solamente a los masones regulares que pertenezcan a otra
Obediencia Regular, y sólo autoriza a sus miembros a visitar las de aquellas que tienen ese mismo
carácter. No obstante, proclama que todos los francmasones del mundo son Hermanos.
La regularidad se refiere a tres aspectos: dos principales y uno secundario:

• Legitimidad o regularidad de origen
• Respeto a las Antiguas Reglas
• Reconocimiento

Legitimidad o Regularidad de Origen. Una Logia necesita, para ser regular la transmisión
de una Tradición. Es regular de origen una Obediencia, o una Logia constituida y consagrada
legalmente. Es regla generalmente aceptada que una nueva Gran Logia —o Gran Oriente—, para
ser regular de origen, ha de ser fundada por otra Gran Logia —o Gran Oriente— que sea a su vez
regular de origen, o bien por tres Logias que posean esa cualidad.
La Gran Logia Federal de España se constituyó sobre la base de doce Logias Regulares,
todas ellas con sus Cartas Patentes otorgadas por Obediencias Regulares; fue fundada por la Gran
Logia Regular de Portugal, y consagrada e instalada por las Grandes Logias regulares de Portugal
y Cuba y por el Grande Oriente de Italia, representadas las tres Obediencias, por sus Grandes
Maestros. Su legitimidad o regularidad de origen es, por lo tanto, incuestionable.
La Regularidad de Principios o Respeto a las Antiguas Reglas es el estado jurídico creado
y conservado por el cumplimiento de los Landmarks y las condiciones esenciales a la naturaleza
masónica.
Respeto a las Antiguas Reglas. Las principales de ellas han sido establecidas en Septiembre
del año 1929 al no haberse podido llegar a un acuerdo sobre los Landmarks ni entre las potencias
masónicas ni entre los tratadistas que representaban «la doctrina». Son ocho puntos que han sido
admitidos por todas las Obediencias Regulares y que son las condiciones establecidas para
reconocer como «regular» a un cuerpo masónico:

1. La Regularidad de Origen: es decir, cada Gran Logia ha de haber sido legalmente
establecida por una Gran Logia reconocida o. al menos, por tres Logias regularmente constituidas.
2. La Creencia en el G∴A∴D∴U∴ y en Su Voluntad Revelada es una condición
esencial en la admisión de cada miembro.
3. Todos los Iniciados aceptan su obligación sobre —o en presencia de— un Volumen
abierto de la Ley Santa; lo que significa que la revelación de lo Alto ata la conciencia de aquel que
se inicia.
4. Los miembros de la Gran Logia y de las Logias individuales deben componerse de
hombres exclusivamente; y cada Gran Logia no mantendrá relación alguna con las Logias mixtas o
de los organismos que admitan a mujeres como miembros.
5. La Gran Logia tendrá poderes de jurisdicción soberanos sobre las Logias bajo su
control; es decir, será una organización responsable que se gobierna independientemente y que
posee ella sola el poder de gobernar la Orden y los Grados Simbólicos de su Obediencia
29
(Aprendiz, Compañero y Maestro). No cederá ni compartirá esta autoridad, con un Consejo
Supremo o cualquiera otra Potencia que reivindicase el control o la autoridad sobre estos Grados.
6. Las Tres Grandes Luces de la Francmasonería —el Volumen de la Ley Santa, la
Escuadra y el Compás— estarán siempre expuestos durante los Trabajos de la Gran Logia o de las
Logias de su Obediencia. La más importante de las tres es el Volumen de la Ley Santa.
7. Toda discusión religiosa o política estará absolutamente prohibida en el interior de
las Logias.
8. Los principios de los Antiguos Reglamentos, Usos y Costumbres de la
Francmasonería serán estrictamente observados.

El respeto a estas Reglas y Tradiciones está recogido en sus Estatutos y Rituales.
Reconocimiento. Tiene un carácter secundario. Teóricamente establecida y contrastada la
regularidad de una Obediencia parece, como corolario lógico, que deberían establecerse relaciones
fraternales con las demás. En la práctica no ocurre necesariamente esto, al menos en la masonería
anglosajona; y ello porque —por desgracia— priman razones de política masónica que, a veces,
tienen tintes “neocoloniales”. De todas formas el reconocimiento es una obligación moral que se
debe extender; pero no es un derecho que se pueda exigir. La Masonería del ámbito anglosajón se
rige, en esta materia, por unos criterios o principios adoptados por la Gran Logia de Inglaterra en
1929.
La Gran Logia Federal de España tiene suscritos Tratados de Amistad y Mutuo
Reconocimiento con numerosas Obediencias de Europa y de Latino-América.
30
XII

OBLIGACIONES Y DERECHOS DEL
FRANCMASÓN


Toda Asociación o Corporación tiene el derecho a exigir a sus miembros el cumplimiento de
ciertas obligaciones y, a la vez, le hace acreedor a recibir ciertos beneficios. La Francmasonería no
es una excepción, por lo que es necesario que el candidato a formar parte de ella, antes de contraer
las obligaciones de todo masón, conozca cuáles son éstas y, en contrapartida, cuáles son los
derechos que adquiere.
El conjunto de normas jurídicas constituye el Derecho, sea que aquellas se consideren en sí
mismas, o sea en relación con el hombre que actúa y, en este último caso, en sus proyecciones
bilaterales de facultad y de obligación. Existe un Derecho Masónico que podría definirse como el
conjunto de las normas jurídicas que regulan la Francmasonería. Comprende tanto las que
señalan los fundamentos básicos de la Fraternidad, (Landmarks, Usos y Costumbres, ...) como las
que regulan el ingreso en la Orden, la formación y funciones de las Logias y de la Gran Logia,
derechos y deberes de los francmasones (Constitución o Estatutos) o que detallan actos
determinados (Reglamentos).
A continuación se resumen las principales Obligaciones y Derechos:

OBLIGACIONES

La primera de las grandes obligaciones que se contraen con el juramento consiste en guardar
un secreto absoluto sobre los secretos de la Orden y sobre las formas que, para reconocerse entre
sí, tienen los francmasones; guardar silencio sobre los asuntos tratados en las reuniones o “tenidas”
y no desvelar la pertenencia a la Orden de un hermano, salvo que se cuente con su autorización. La
Francmasonería —dijimos más arriba— no es una asociación secreta, pero sí discreta. A través del
tiempo ha podido constatar que sólo con la reserva se puede estar a salvo de los ataques que nacen
de la incomprensión, del fanatismo y de la envidia. A quienes opinan que en los tiempos actuales
no es preciso el secreto, pues existe libertad de expresión y respeto de todas las ideas, les dice que
están en su derecho de pensar así, pero que la Orden está estructurada de tal forma que le permite
seguir funcionando aún cuando imperare un sistema de restricción de las libertades (situación no
tan irreal ni descabellada, corno lo prueba la experiencia de tiempos no muy lejanos). No necesita
justificar la exigencia de que sus miembros guarden sus secretos, puesto que ello es parte de su
naturaleza y los efectos beneficiosos de esta obligación han sido constatados a través de la
Historia.
La segunda de las obligaciones es trabajar en beneficio de la perfección personal. El masón
deberá corregir sus defectos, combatir sus pasiones y prodigarse en el servicio a los demás. No es
un perfecto masón quien solamente se dedica a recopilar amplios conocimientos sobre Filosofía.
Historia, Ciencia, Liturgia. Sociología, etc, etc., si esos conocimientos no están acompañados de
un auténtico espíritu fraternal que le impulse a correr en auxilio de todo hombre que necesite sus
servicios. El buen masón cohonesta sus conocimientos con un comportamiento altruista y virtuoso,
y pone en juego ambas cualidades para hacer posible que sus buenos deseos se conviertan en
realidades concretas.
La tercera es el reconocimiento de los deberes de solidaridad que lo unen con los demás
masones. Debe considerarles a todos como hermanos.
Ayudar a los hermanos hasta donde alcancen sus fuerzas no quiere decir —como es lógico—
que deba hacerlo con perjuicio de otros, masones o no, o amparando injusticias o acciones
deshonestas.
La cuarta obligación es la de cumplir los Estatutos de la Gran Logia a que pertenezca y los
Reglamentos particulares de su Logia, así como los Antiguos Limites o Landmarks de la Orden y
los Antiguos Usos y Costumbres. En las Constituciones y Reglamentos se establecen las
31
obligaciones de asistir periódicamente a las reuniones, estar al corriente del pago de las cuotas
personales y conducirse siempre con decoro y orden.
En resumen: podemos establecer que los deberes, en la Masonería, son de tres clases: los de
la Logia para con los masones, los de los masones para con la Logia y con sus hermanos, y los de
los Dignatarios de la Orden para con todos los masones. La Logia debe dar protección, apoyo e
instrucción a sus miembros. Los masones se deben amor y ayuda mutua, y respeto y obediencia a
la Logia y a sus representantes. Los Dignatarios, por su parte, deben desempeñar sus cargos con
sujeción a los Reglamentos y Estatutos.

DERECHOS

La Francmasonería otorga a todos sus miembros el derecho a recibir ayuda y amor fraterno
en cualquier lugar del mundo en que se encuentren. El francmasón tiene hermanos en todas partes,
que deben correr en su auxilio en el momento en que se les demande, sin importar, a efectos de
ayuda y socorro, las diferencias de rito, los aspectos meramente formales, ni la jurisdicción u
Obediencia a que pertenezca. El buen masón está hermanado con todos los masones del mundo. El
francmasón que no lo entienda así no ha comprendido nada de las pruebas de su iniciación, ni del
contenido profundo de su ritual. Sea cual sea su grado y condición, no es más que un pobre
hombre que no ve a pesar de haber recibido la luz.
Como miembros de la Obediencia tienen el derecho al sufragio activo y pasivo; a elegir y a
ser elegidos para los cargos que deban proveerse mediante elección, a acudir a todas las instancias
de la justicia masónica en la forma y términos que establezcan los Estatutos y Reglamentos, y a
asistir a todas las Asambleas, Ceremonias y trabajos de su Logia o Gran Logia, según su grado.
La Masonería brinda a sus miembros la oportunidad de ampliar su campo de acción en el
mundo externo —profano-- y desarrollar una actividad de mayor alcance y trascendencia. Eso se
logra como resultado de la cohesión que se establece entre los masones y que después trasciende a
los diferentes campos de actuación en que se encuentran profesionalmente. Esto no es el resultado
de un plan de acción premeditado, sino la polarización espontánea de todos los hombres que
coinciden en el amor a la Libertad, a la Justicia y al Progreso.
Fuera de estas obligaciones y derechos, realmente no hay más. Unas y otros se basan en la
lealtad, que es un deber que no tiene una sola dirección sino que es un camino de ida y vuelta, y en
la Fidelidad, que supone un contrato tácito entre el dirigente y el dirigido. Cada francmasón lo es
por su libre y espontánea voluntad y tiene derecho a retirarse cuando lo desee, sin que por ello
sufra ataques, amenazas o difamaciones. Quien desee retirarse es libre de hacerlo y sólo cabe
despedirle recordándole que siempre será bien recibido si algún día decide volver. Sólo se le pide,
bajo palabra de honor, que no revele ninguno de los secretos de la Institución, y si no lo cumple,
quien únicamente se resiente es su honor, y no la Francmasonería, ya que el verdadero y más
preciado secreto masónico es inviolable por naturaleza.
32
XIII

PRINCIPIOS DOCTRINALES Y SÍMBOLOS

PRINCIPIOS DOCTRINALES

Francmasonería, ya hemos dicho, no es una religión, si bien proclama la existencia de un
Ser Supremo o Principio Creador al que denomina Gran Arquitecto del Universo. Sus miembros
pueden practicar la religión de su preferencia o no practicar ninguna. El francmasón está obligado,
por su compromiso, a obedecer a la ley moral. En los tiempos antiguos los masones debían, en
cada país, practicar la religión del mismo; pero después se estimó que no convenía imponerles otra
religión que aquella en que están de acuerdo todos los hombres, y dejar que cada cual actúe
conforme a sus propias opiniones.
La Francmasonería, repetimos, tampoco es un partido político. «La política separa y
enemista a los hombres; por eso la Francmasonería les dice: yo proscribo de mis reuniones todo
debate político; sé para tu Patria un servidor fiel y decidido, sin que necesites darme cuenta de
esos actos» («Constitución del Grande Oriente Nacional de España. 1893»). En su seno
conviven armónicamente personas de todas las tendencias políticas. Por eso se desarrolla
igualmente en los Estados de fuerte tradición monárquica que en los de forma republicana.
La Francmasonería es una Institución defensora de la dignidad humana y de la solidaridad
entre todos los seres humanos y se puede pertenecer a ella sin que el asociado pierda en lo más
mínimo su libertad asociativa, política o religiosa.
La Francmasonería es una Institución solidaria. Todos los francmasones, como hermanos
que son, deben socorrerse y ayudarse en la necesidad. Es un principio fundamental del que un buen
francmasón no debe excusarse con pretextos tales como la regularidad o la irregularidad del
hermano necesitado, o la existencia o inexistencia de relaciones entre Obediencias. Este principio
se aplica mediante la beneficencia masónica.
La verdadera beneficencia es secreta y espontánea, y no debe propiciar ninguna forma de
ostentación ni humillación. Prevenir las necesidades de un Hermano es más fraternal que esperar
que él pida ayuda.
El buen francmasón ha de hacer cl bien sin esperar recompensa y sin que le importen los
vicios y defectos del destinatario de su acción caritativa.
La Francmasonería se ocupa del perfeccionamiento moral e intelectual de sus miembros,
tanto individual como colectivamente, y les exige, únicamente, disciplina moral y honradez de
conducta, corregir con suavidad al hermano cuya conducta sea reprensible y ayudarle en su
reforma. Les francmasones se afanan en la construcción de un templo simbólico erigido a la
Verdad y a la Virtud.
La Francmasonería es una Institución democrática, en la que la autoridad emana del pueblo
masónico directamente, mediante sufragio universal directo y secreto o a través de representantes
elegidos libremente.
La Francmasonería debe practicar siempre la virtud de la fraternidad que, para sus
miembros, es un mandato insoslayable; una de sus divisas ha de ser la de «todos para uno y uno
para todos».
Ser masón es sinónimo de hombre libre, honrado y de buenas costumbres, porque tales son
las condiciones exigidas para ingresar en la Francmasonería. Ser hombre libre significa no estar
atado a las pasiones, no ser intolerante más que con el deshonesto y el intolerante; ser honrado
supone no aprovecharse dolosamente de la debilidad o de la buena fe ajena; ser de buenas
costumbres quiere decir no estar dominado por ninguno de los llamados «pecados capitales».

SÍMBOLOS

Los símbolos son tan antiguos como el hombre. Fueron la expresión manifiesta de los
primeros destellos de la inteligencia, que se sirvió de ellos para exteriorizar las primeras ideas que
33
tomaron cuerpo en la mente humana. Se ha dicho que la ciencia de los símbolos es la madre de las
Ciencias.
El símbolo es de naturaleza compleja. Comprende lo consciente y lo inconsciente; lo racional
y lo irracional. Le permite ser a la vez, figura estática y «διναµις»; permite desarrollar plenamente
las cuatro funciones superiores del ser humano; el pensamiento, el sentimiento, la intuición y la
acción.
Los símbolos masónicos fueron aplicados al arte de construir, desde los orígenes de este
mismo arte. El espíritu de la enseñanza simbólica estaba destinado a ejercer una influencia eficaz y
bienhechora en el seno de las Logias, porque obligó a que no se pudiera admitir a ningún aprendiz,
que no reuniera ciertas condiciones morales y aptitudes especiales que le permitieran comprender y
asimilar el lenguaje de los símbolos y saber aprovechar las lecciones que iba a recibir. Esta
enseñanza a través del lenguaje de los símbolos es el método que ha empleado y sigue empleando
la Francmasonería, que es la «ciencia de la moral velada por alegorías e ilustrada con símbolos».
El Simbolismo es, pues, el alma y vida de la Francmasonería; despojarla del simbolismo sería
desposeerla del alma y dejarla convertida en un cuerpo inerte.
Elementos importantes de esta simbología son los siguientes:
El Triángulo equilátero, figura perfecta por tener sus ángulos y sus lados exactamente
iguales, es sin duda la figura más importante de la Francmasonería. Sus tres lados representan,
esencialmente, la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. Representa, pues, una declaración
abreviada de los derechos y de los deberes humanos fundamentales y se coloca siempre de modo
que la Libertad y la Igualdad descansen sobre la Fraternidad, sentimiento absolutamente esencial,
puesto que considerándose todos los francmasones hermanos entre sí, no puede haber masonería si
no está basada en la Fraternidad.
La Escuadra o ángulo recto y el Compás, que significan, respectivamente, la rectitud moral
con que debe de vivir el francmasón y la equidistancia que debe guardar respeto a todos los
hombres, sin inclinarse servilmente ante los poderosos ni menospreciar jamás a los humildes. El
francmasón debe colocarse siempre «entre la escuadra y el compás», lo que equivale a decir que
debe esforzarse en ser justo en sus apreciaciones y en su conducta, sin dejar nunca de ser fraterno
con todas las personas.
La Estrella de cinco puntas, representativa de la figura humana, cabeza, brazos y piernas,
en cuyo centro se coloca unas veces la letra «G» inicial del nombre de Dios en algunos idiomas y
otras veces un ojo, que representa al ojo de Dios observando al hombre. La Francmasonería no es
atea ni antirreligiosa, como con grave error se ha dicho, sino que, muy por el contrario, proclama la
existencia de un Ser Supremo o Principio Creador al que denomina Gran Arquitecto del Universo,
en cuyo Nombre se abren y cierran siempre los trabajos de las Logias.
La Piedra Bruta, o piedra sin labrar, representa al Hombre sin instrucción y en su estado
natural. Es la imagen del alma del profano antes de ser instruido en los misterios masónicos. Para
mejorar sus relaciones con los demás necesita adquirir unos conocimientos generales que le den
los elementos de referencia precisos para interpretar los hechos que observa, y asimismo necesita
un Código moral para saber lo que debe y lo que no debe hacer en cada circunstancia.
La Piedra Labrada, o piedra útil para la Construcción del templo dedicado a la Virtud,
representa al Hombre que posee los conocimientos generales y ese Código moral antes señalado.
El francmasón se considera siempre en fase de transformación de piedra bruta a piedra labrada y
útil, y procura ser cada día mejor ciudadano, más humano, más culto y más educado. En su Código
moral no basta el importante mandato que dice: «no quieras para otro lo que no quieras para ti,
sino que, progresando, hace suyo el lema que dice «haz a favor de los demás lo que quisieras que
los demás hicieran a favor tuyo».
Los símbolos, que a la mayoría de las personas apenas les indicarán algo, hablan al que ha de
ser iniciado. El iniciado será quien sepa comprender el enigma que encierran, y entenderlo. Es una
criptografía que él debe clarificar. El francmasón, tras recibir la luz, se inicia a sí mismo; por eso
se encuentra en las Logias a algunos «iniciados ficticios», como se encuentra en el «mundo
profano» a «masones sin mandil».
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35





36
XIV

ESTRUCTURA Y GOBIERNO

Se denominan Obediencias los diferentes Cuerpos Soberanos o Potencias masónicas. La
diversidad de Obediencias existentes en el mundo no debe implicar detrimento alguno de la
fraternidad que inexcusablemente debe reinar entre los miembros de todas ellas,
independientemente de las relaciones «interobediencias» y la existencia, o no, del derecho de
visita. Es dolorosamente cierto que algunas Obediencias se han «excomulgado» entre sí, en
paralelismo con los más rancios y trasnochados cánones eclesiásticos, han señalado «herejías» y
producido cismas olvidando que la existencia de la herejía supone la existencia de una ortodoxia
premisa inadmisible si se considera la Francmasonería no tiene “magisterio”. ¿De dónde nace la
ortodoxia masónica? Si para que exista una «ortodoxia» tiene que existir un dogma; ¿dónde están
los dogmas y quién los ha promulgado?
Las primeras divisiones y/o «excomuniones» que se manifestaron en la Francmasonería
datan del año 1737 y se sitúan en la Gran Logia de Londres. También de allí partieron algunas de
las posteriores. En ocasiones las desavenencias surgieron por razones ritualísticas; en otras, por
razones organizativas y de sensibilidades históricas y culturales; y en algunas, no muy lejanas, por
los afanes hegemónicos de ciertas Potencias sobre otras. Por razones patrióticas se enfrentó la
Francmasonería española con la de los EE.UU. Durante la guerra de Cuba, el Gran Maestro M.
Morayta —que se libró de la prisión por encontrarse en Francia al ordenarse su encarcelamiento—
calificó el separatismo como un delito de lesa Patria, y todas las Obediencias españolas se
declararon contrarias al movimiento emancipador que era totalmente apoyado por las Logias
norteamericanas que tutelaban a las creadas en Cuba por exiliados. Ante los acontecimientos de
Cuba y Filipinas, el Grande Oriente Nacional de España declaraba: «El sentimiento de la Patria no
se discute; y nosotros, ante todo, somos españoles». El desencuentro de la Francmasonería
española con la norteamericana y las razones que lo propiciaron eran, entonces, evidentes.
En 1895 se había instalado en Cuba y Puerto Rico la masonería norteamericana. Tal hecho
suscitó la protesta de la española, que consideró ese proceder como una invasión de su territorio y
una injerencia en su soberanía.
En cuanto a Filipinas, la Francmasonería española propugnaba el asimilismo, iniciativa que
perseguía la representación parlamentaria del Archipiélago y la plena aplicación en él de la
Constitución y de las leyes de Prensa y Asociación.
Ahora bien, por encima y al margen de desencuentros puntuales, existen ciertos postulados
de base, tradicionales e inmemoriales, denominados Landmarks, consustanciales con la Orden
Masónica y que, según la gran mayoría, por contener lo esencial de la Institución y provenir de
tiempo más o menos remoto, se tienen por inviolables y se considera obligación de todo masón
mantenerlos intactos. El respeto a los Landrnarks es consustancial con la regularidad masónica. Se
considera que un Landmark puede ser descubierto, pero no creado. La relación de Landmarks ha
variado de una época a otra, de un autor a otro, aunque existe una coincidencia en lo fundamental
en las distintas variantes, que, precisamente por esa variedad, han causado en el mundo masónico
alguna confusión y hasta algunas divisiones.
La difícil construcción del concepto de Landmark (como ya señalamos al tratar de la
Regularidad Masónica) y la no menos difícil de ceñir ciertas costumbres a dicho concepto,
determina la existencia de diversos sistemas en la enumeración de las marcas; pero por encima de
estos sistemas —cuya enumeración excedería de nuestro propósito— y más importante que
conocer el nombre y número de Landmarks, es vivir conforme a los Principios, Costumbres y
Normas que son esenciales a la Orden que la sustentan como una Institución Iniciática. Esotérica.
Ética y Filosófica, constituyendo con ellos cada francmasón su propio templo interior.
La estructura de la Obediencia Gran Logia Federal de España es, como su denominación
establece, federal (una Gran Logia por cada Comunidad Autónoma): su gobierno es democrático,
con predominio de los cargos electivos sobre los de libre designación, y está profundamente
enraizada con las tradiciones de la Francmasonería española y de la continental. Aunque es
37
multirritual y admite por tanto la práctica de cualquiera de los ritos universalmente aceptados,
todas sus Logias practican el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Es una Obediencia soberana, que se constituye con los tres primeros grados llamados
simbólicos, o Masonería azul: de Aprendiz, o grado primero; de Compañero, o grado segundo, y de
Maestro o grado tercero, con el que se alcanza la perfección masónica o plenitud de conocimientos
del simbolismo, aunque el verdadero masón se considera siempre un Aprendiz.
Los Aprendices, Compañeros y Maestros se agrupan en Logias o Talleres, siendo necesaria
la existencia de un quorum determinado para que pueda constituirse una Logia. En la Logia reside
la soberanía masónica y en el curso de sus reuniones todos los francmasones son iguales,
cualquiera que sea el grado que posean. Para constituirse, es preciso obtener una Carta Patente que
concede el Gran Maestro. El Presidente —o Venerable Maestro— que gobierna la Logia, asistido
por dos Vigilantes y los oficiales que integran el cuadro ritualístico, se elige cada año por todos los
miembros de la Logia, y no es reelegible consecutivamente más que una vez. Si en alguna
localidad el número de Maestros es inferior a siete, la agrupación de masones no puede constituirse
en Logia. En este caso, y siempre que cuente, al menos, con un Maestro, recibe el nombre de
Triángulo.
Todas las Logias radicadas en un territorio se integran en una Gran Logia Territorial, que se
corresponderá con el ámbito de cada una de las Comunidades Autónomas que conforman el mapa
político de España. Para constituir una Gran Logia Territorial han de existir, al menos, tres Logias
simbólicas en el territorio de la Comunidad respectiva, y ha de contarse con el acuerdo previo de la
Gran Asamblea General. Si no se llega al número de Logias establecido, las existentes dependen
directamente de la Gran Maestría. Al frente de cada Gran Logia Territorial hay un Gran Maestro,
elegido por sus miembros, que está asistido por un Cuadro de Oficiales elegidos por la Asamblea
Territorial.
Las Grandes Logias Territoriales o Grandes Logias de Comunidad Autónoma tienen amplias
facultades de autogobierno dentro de su jurisdicción territorial, que están fijadas, tanto en los
Estatutos o Constitución de la Gran Logia Federal de España, como en sus Estatutos Particulares.
La Gran Logia Federal de España tiene como ámbito jurisdiccional todo el territorio del
Estado Español. La constituyen todos los francmasones que, en plenitud de sus derechos, están
bajo su jurisdicción. Al frente de ella figura un Gran Maestro, asistido por los Grandes Oficiales,
con el orden de prelación jerárquico que se establece en los Estatutos y se gobierna por una Junta,
denominada Gran Consejo Federal Simbólico, que se renueva mediante elección.
Este Gran Consejo está formado por varios Consejeros que desempeñan los diversos cargos
ritualísticos y de Gobierno de la Obediencia. La máxima autoridad reside en la Asamblea General
de la Gran Logia o Gran Asamblea, que se reúne preceptivamente, con carácter ordinario, una vez
al año. En ella reside la facultad de hacer normas generales, elegir al Gran Maestro y al resto de
Dignidades y Oficiales, y conocer y aprobar los Reglamentos Generales. Memorias sobre el
régimen de gobierno y administración, fijar los presupuestos de gastos e ingresos, y examinar,
censurar y aprobar las cuentas de los ejercicios.

38
XV

NORMAS MORALES MASÓNICAS

Las Normas que seguidamente se reseñan han de ser conocidas y aceptadas por todo
aspirante antes de solicitar formalmente su afiliación:

1º La Francmasonería es una asociación que tiene por objeto ayudar a la evolución del
hombre en su marcha ascendente hacia la perfección. Constituye una escuela de enseñanza mutua,
cuyo programa se encierra en los siguientes lemas: obedecer las leyes del país, vivir con honra,
practicar la justicia, amar a nuestros semejantes y trabajar constantemente por la felicidad de la
Humanidad.
2º La Francmasonería considera el trabajo como uno de los deberes sociales del
hombre; por tanto, honra al trabajo manual lo mismo que al intelectual.
3º Sus miembros constituyen una sola entidad universal, aun cuando por razones de
organización se divida en familias, por territorios o nacionalidades.
4º Inalterables principios de solidaridad masónica son los de tolerancia y respeto a
todas las ideas. Admite en su seno a individuos de las diversas razas y creencias, y considera las
religiones, costumbres, los sistemas filosóficos y los credos políticos como representaciones o
formas de desarrollo en la amplia visión del progreso humano, al cual señala su orientación en el
porvenir.
5º La Francmasonería ejerce su acción principalmente en las reuniones que se celebran
con objeto de difundir aquellos conocimientos que puedan llevar al Hombre hacia una existencia
mejor, por la senda de una mayor justicia.
6º La Francmasonería, que significa un grado de perfección en quien la profesa, quiere
que el Hombre sea ilustrado, moral y libre.
7º Ilustrado, para que pueda por si mismo distinguir —sin necesidad de consejeros o
tutores— la verdad y el error, y esté en aptitud de recurrir eficazmente a la obra del progreso
pretendida por la Historia y siempre reservada a las clases más instruidas.
8º Moral, para que, comprendiendo —también por si mismo— lo que es el mal y lo
que es el bien, cumpla por su propio impulso el fin de la vida, que consiste en realizar el bien —
que es algo más que no obrar mal— y poder lograr así la felicidad humana, sólo asequible para
quien tiene conciencia de haber cumplido siempre sus deberes.
9º Libre, porque sin libertad no hay responsabilidad, condición la más hermosa de la
vida, ni dignidad personal, ni medio, ni manera de afirmar íntegramente la personalidad humana.

El Código Moral Masónico establece los siguientes preceptos:

1º Adora al Gran Arquitecto del Universo.
2º El verdadero culto que se da al Gran Arquitecto del Universo consiste en las
buenas obras.
3º Ten siempre tu alma en un estado puro para parecer dignamente delante de tu
conciencia.
4º Ama a tu prójimo como a ti mismo.
5º No hagas mal para esperar bien.
6º Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
7º No lisonjees a tu hermano, pues es una traición; si tu hermano te lisonjea, teme que
te corrompa.
8º Escucha siempre la voz de tu conciencia.
9º Sé el padre de los pobres; cada suspiro que tu dureza les arranque es una
maldición que caerá sobre tu cabeza.
10º Respeta al viajero nacional o extranjero; ayúdale; su persona es sagrada para ti.
11º Evita las querellas, prevé los insultos, deja que la razón quede siempre de tu lado.
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12º Parte con el hambriento tu pan, y a los pobres y peregrinos mételes en tu casa:
cuando vieses al desnudo, cúbrelo, y no desprecies tu carne en la suya.
13º No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
14º Detesta la avaricia, porque quien ama las riquezas ningún fruto sacara de ellas y
esto es también vanidad.
15º Huye de los impíos porque su casa será arrasada; mas las moradas de los justos
florecerán.
16º En la senda del honor y de la justicia está la vida; mas el camino extraviado
conduce a la muerte.
17º El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios
donde se festeja la vanidad.
18º Respeta a las mujeres, no abuses nunca de su debilidad física y mucho menos
pienses en deshonrarlas.
19º Si el Gran Arquitecto del Universo te da un hijo, regocíjate; pero tiembla del
depósito que te confía. Haz que hasta los diez años te tema; hasta los veinte te ame; y hasta la
muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro; hasta los veinte, su padre, y hasta la muerte,
su amigo.
20º Piensa en darle buenos principios antes que buenas maneras; que te deba rectitud
esclarecida y no frívola elegancia. Haz, un hombre honesto antes que un hombre hábil.
21º Si te avergüenzas de tu destino, tienes orgullo; piensa que aquel ni te honra ni te
degrada; el modo con que cumples te hará uno u otro.
22º Lee y aprovecha; ve e invita; reflexiona y trabaja; ocúpate siempre del bien de tus
hermanos y trabajarás para ti mismo.
23º Conténtate de todo, con todo y por todo.
24º No juzgues ligeramente las acciones de los hombres; no reproches y menos alabes:
antes procura sondear bien los corazones para apreciar sus obras.
25º Sé entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza; y
entre los hermanos, firme sin ser tenaz, sereno sin ser irreflexivo y sumiso sin ser servil.
26º Habla moderadamente con los grandes; prudentemente con los iguales;
sinceramente con tus amigos; dulcemente con los pequeños; y tiernamente con los pobres.
27º Justo y valeroso, defenderás al oprimido y protegerás la inocencia, sin esperar
nada de los servicios que prestares.
28º Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito
personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.
29º Jamás juzgues las acciones de los hombres, perdonándolas o condenándolas; Dios
es el único que puede valorar sus obras.
30º El día que se generalicen estas máximas entre los hombres, la especie humana será
feliz y la masonería habrá terminado su tarea y cantado su himno regenerador.
40
XVI

LAS GRANDES LOGIAS Y LOS SUPREMOS
CONSEJOS

En la Francmasonería existen diversos ritos que implican ciertas variantes en cuanto a las
fórmulas y los símbolos que emplean, aunque, en lo esencial, mantienen unos mismos principios.
Los rituales son como el banco de trabajo en el que el operario hace la «obra maestra».
Los principales ritos que se practican actualmente en el mundo son: el Rito Escocés Antiguo
y Aceptado, (en Europa Continental y Latinoamérica); el Rito de Emulación (inglés): el de York
(Norteamericano); el Escocés Rectificado; con carácter minoritario, los Ritos de Menfis y de
Misrain, este último llamado también Rito Egipcio o Judaico: y el Francés o rito moderno.
En cada rito existen dos etapas: la simbólica, que comprende los grados 1º, 2º y 3º,
jurisdiccionada con plena soberanía a las Grandes Logias y/o Grandes Orientes, y la filosófica que,
en lo que se refiere a los ritos de Emulación y York, se desarrolla en los que denominan “Cuerpos
Colaterales”.
El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es un rito universal y hasta, si se prefiere, un cuerpo de
Obediencias radicadas en los cinco continentes. Comprende 33 grados: los tres grados simbólicos
o azules, de Aprendiz, Compañero y Maestro, gobernados con plena jurisdicción y soberanía por
las Grandes Logias o Grandes Orientes bajo la autoridad de un Gran Maestro, y los treinta grados
del 4º al 33º, ambos inclusive, llamados superiores. Altos grados o Alta Masonería, que son
gobernados y administrados por los Supremos Consejos del Grado 33º, último del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado, bajo la autoridad de un Soberano Gran Comendador, los cuales reclutan a
sus miembros entre los de una Gran Logia o Gran Oriente Regular. Este es, por excelencia, el rito
de los Altos Grados y en éstos el término Logia es sustituido por los de Logia Capitular de
Perfección (grados 4º al 14º), Capítulo (grado 18º), Cámaras (grados 24º a 30º), Consistorio
(grado 32º) y Supremo Consejo (grado 33º) que es el último y del cual dependen todos los
anteriores, que se denominan Cuerpos Subordinados). Es un rito absolutamente regular y sus
títulos históricos lo acreditan.
Los Supremos Consejos se establecen sobre la base de las Grandes Constituciones Masónicas
de 1789, que se atribuyen a Federico II de Prusia y tienen como finalidad complementar las
enseñanzas de los tres grados de la Masonería Simbólica, buscando el mejoramiento moral y
espiritual de todos sus miembros y cl engrandecimiento de la personalidad humana, laborando por
el bien común, sobre los principios de la Libertad, la Igualdad, la Fraternidad y la Tolerancia.
El Supremo Consejo Español defiende el laicismo en la educación estatal, respetando las
convicciones religiosas individuales y sin perjuicio del derecho que tiene cada familia a escoger,
para sus hijos, la educación que considere más adecuada. Considera que, por mutuo respeto, las
funciones del Estado y las de las Iglesias han de estar separadas; se abstiene de ejercer, en su
capacidad corporativa, cualquier tipo de actividad en relación con la política partidista; está abierto
a los hombres de todas las razas, nacionalidades y creencias, y considera un deber inculcar a sus
miembros los sentimientos filantrópicos, que deben exteriorizarse a través de hechos concretos,
sobre las bases de Rectitud, Responsabilidad, Amor a la Verdad, Justicia, Solidaridad, Tolerancia,
Libertad, Igualdad y Fraternidad.
Las Grandes Logias —y/o Grandes Orientes— y los Supremos Consejos, que se nutren de
estas Obediencias, deben cooperar entre sí desde su respectiva independencia. Ambos forman la
Cadena de Unión. Los Maestros Masones de la Gran Logia Federal de España, si desean acceder a
los “grados filosóficos”, previo el cumplimiento de los requisitos formales establecidos, ingresan
en los Cuerpos Subordinados del Supremo Consejo Español del Grado 33º del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado de la Francmasonería, donde cada grado representa por sí mismo una vida, un
trabajo y un ideal.
Al contrario de lo que se ha venido afirmando en los escritos antimasónicos, no existe en la
Francmasonería un centro mundial de poder. No existe una Jerarquía oculta; y aún mucho menos
cierto es que ese «superpoder» radique en quienes poseen el Grado 33º o en unos supuestos y
desconocidos “Grandes Orientes Universales” o “Grandes Logias Universales”, que asuman una
41
imaginaria “Dirección Mundial”. A veces algunos impostores han contribuido a dar pábulo a esta
falsedad atribuyéndose una autoridad que nadie les ha conferido ni les puede conferir. La
Francmasonería es Universal, pero está formada por familias, todas ellas soberanas, libres e
independientes. Cada Gran Logia, cada Gran Oriente, cada Supremo Consejo, son independientes
y soberanos, aunque mantienen entre sí relaciones por medio de representantes o a través de su
participación en Conferencias Internacionales porque, con independencia de la familia a la que
cada cual pertenezca, los francmasones forman una Cadena de Unión Universal.
Tanto la Gran Logia Federal de España como el Supremo Consejo Español del Grado 33º del
Rito Escocés Antiguo y Aceptado de la Francmasonería forman parte la masonería regular y
cuentan con el reconocimiento y amistad de sus homólogos en numerosos países de Europa y
América.
42
XVII

REHABILITACIÓN DE LA MASONERÍA
ESPAÑOLA

En los países anglosajones, en la Europa democrática y en Latinoamérica, el titulo de
«Masón» o de «Francmasón» tiene, como marchamo positivo, la garantía de que el ciudadano que
lo ostenta tiene virtudes cívicas superiores al ciudadano medio. En ningún país moderno sucede, en
la actualidad, que los francmasones hayan de ocultar su condición de tales por temor al rechazo
social. En todas las naciones de la Unión Europea, Estados Unidos de América. América Latina..,
la Francmasonería goza del respeto y agradecimiento histórico por haber luchado, a veces de forma
decisiva, por los valores de la libertad, la tolerancia, la solidaridad, que hoy son, o desean ser,
patrimonio de toda la Humanidad. En España, por el contrario, rige un estereotipo negativo: el de
ser el masón un sujeto perturbador, peligroso, sectario y conspirador, conspicuo enemigo del Altar
y del Trono o, en el mejor de los casos, un individuo anacrónico y raro que, no teniendo cosas más
útiles en que emplear su tiempo, lo malgasta en ceremonias sospechosas o, cuando menos, inútiles.
El secreto masónico fue adornado a placer del detractor y a gusto del destinatario del mensaje.
A titulo de ejemplo, recordemos de nuevo que, durante años, la sistemática campaña
antimasónica acusó a la masonería española de antinacional y antipatriótica, y de ser la culpable de
«la pérdida de nuestras Colonias» y, muy en concreto, de los desastres coloniales de Cuba y
Filipinas. Nada más falso. Como muestra se transcribe una nota de protesta publicada el 30 de
septiembre de 1896 en el Boletín del Grande Oriente Nacional de España: »EI Grande Oriente
Nacional de España. en virtud de los telegramas que denuncian los tristes acontecimientos de
Filipinas, declara que es tan español como su titulo; que al tratarse de una causa nacional, su
patriotismo no tiene limites; y que es su deber consignar su más enérgica protesta contra aquellos
que, fuesen quienes fuesen, hoy han podido o querido valerse de la noble institución
francmasónica para pantalla de torpes fines o para conducirla por derroteros que la deshonran.
El sentimiento de la Patria no se discute; y nosotros, ante todo, somos españoles». La elocuencia
de esta declaración nos libera de cualquier apostilla.
Años antes, un ilustre marino, Casto Méndez Núñez, preclaro masón, había escrito páginas
de gloria para la Armada y para España; y años más tarde, en las campañas de Marruecos,
distinguidos militares masones dieron, con su valor e inteligencia, un mentís rotundo a tan
calumniosa imputación. Algunos de ellos ganaron las más preciadas condecoraciones militares;
Cruces Laureadas de San Femando y Medallas Militares Individuales. Acusar de antiespañoles a
hombres como Daoiz, Velarde, Castaños, Espartero, Prim, Oraa, de la Concha, Dulce, Méndez
Núñez, López Ochoa, Núñez de Prado, Montaner Ciríici, Argüelles, Jovellanos, Ramón y Cajal,
Isaac Peral, de la Cierva, y tantos otros esclarecidos patriotas, es una abominable desmesura que se
desacredita en sí misma y desacredita a quien la hace suya.
Cuando, en 1906, se discutía en el Congreso de los Diputados la Ley de Jurisdicciones, el
ilustre patricio —masón— Melquíades Álvarez, que se oponía a ella, dijo: “De mis sentimientos de
admiración, de cariño y de entusiasmo por el Ejército no puede dudar nadie... No quiero un
divorcio suicida entre el Ejército y el Pueblo. Un pueblo sin ejército es una colectividad indefensa.
Desamparada; con su honra, que vale más que la vida, expuesta a todos los peligros; con su
territorio, que es solar donde mora la raza, expuesto a todas las codicias internacionales. Un
Ejército divorciado del Pueblo, sin hallarse compenetrado con sus sentimientos, con sus anhelos,
con sus esperanzas, no es, no puede ser, una institución nacional, enaltecido en su poder por la
confianza que en él ha puesto la Patria” ¿Un político que así se expresa puede ser tachado de
antipatriota sin incurrir en desmesura?
En 1915, a impulsos del Dr. Esquerdo —conspicuo masón— se fundó el Semanario
ESPAÑA que contaba entre sus redactores y corresponsales con varios francmasones. Uno de
ellos, Luis de Zulueta, planteó en sus columnas la cuestión de la soberanía de Gibraltar que debía
resolverse con honor para España de acuerdo con Inglaterra. ¿Es esto ser antipatriota o servidor de
los intereses extranjeros?
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En el campo de lo político se sigue identificando la Francmasonería con la Guerra Civil, sin
tener en cuenta que aquella fue la víctima y no la culpable, y obviando que la nueva masonería y
de ella son exponentes la Gran Logia Federal de España y el Supremo Consejo Español del Grado
33º de la Francmasonería— constituye una Institución nueva, regular, que prohíbe en sus Logias
toda discusión política o religiosa, y que sus miembros pretendan utilizarla con fines políticos.
En cuanto al Supremo Consejo Español del Grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado
que, a través de sus sucesores legítimos, ininterrumpidamente y en distintas circunstancias
históricas de tiempo y lugar, desciende del que fue instalado en España en el año 1811 (con la
denominación de Gran Oriente de España y de las Indias), igual que la Gran Logia Federal de
España, no pone en cuestión la actual forma de Estado, que expresamente reconoce está llevando a
cabo una actuación histórica positiva.
También existe esta deformación en el ámbito de lo oficial, pues a pesar de que la libertad de
asociación que consagra el artículo 22 de la Constitución Española, se ha aplicado a los Cuerpos
Masónicos, no lo fue como consecuencia de una decisión gubernamental, sino en virtud de dos
Sentencias de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo de 3 de Junio de 1979. Las autoridades
gubernativas se mostraron refractarias a autorizar la legalización de Francmasonería, a pesar de
que en 1977 ésta había propiciado decisivamente la incorporación de España a la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa.
A pesar del tiempo transcurrido desde el advenimiento de la Democracia y la promulgación
de la Constitución, aún se adeuda a la Masonería española el patrimonio incautado, en contraste
con la reparación, mediante devolución o cesión de inmuebles —incluso del dinero obrante en sus
cuentas corrientes— que se hizo a partidos políticos y sindicatos.
Nadie debe hoy, pues le faltarían títulos históricos y jurídicos, reclamar para sí la restitución
material de aquel despojo. La pretensión reparadora ha de ser de orden estrictamente moral y
debería resolverse a través de una Declaración Institucional. Esa deberá de ser, en este aspecto, la
meta fundamental. Cualquier compensación material que fuera factible, la actual masonería
española debería emplearla exclusivamente en actividades de orden filantrópico y social. La sangre
y el sufrimiento de tantos masones, sus aportaciones económicas, su trabajo personal y su esfuerzo
no es cuantificable materialmente y no permitiría otro destino.
La reparación de esta doble injusticia no debe sufrir más dilaciones. España tiene pendiente
la liquidación de una deuda moral con la masonería que ya ha sido protocolizada en el protesto de
la Historia. Su retribución es una exigencia democrática, es un grito de la justicia y es el clamor de
una pléyade de excelsos patriotas que formaron durante dos siglos la cadena de unión. Es la última
asignatura troncal pendiente de la Transición.
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XVIII

VOCABULARIO MASÓNICO BÁSICO

Abrazo: En la masonería se llama abrazo fraternal y es una demostración de buen
acogimiento, de paz y de afecto que recíprocamente se dan los masones. Ningún resentimiento
entre Hermanos resiste al abrazo fraternal que, en presencia de todo el taller, se dan dos masones.
Abreviaturas: Forma particular de escritura para representar determinadas palabras o
frases que se emplean en los escritos y documentos de la Francmasonería.
Acacia: Es una planta consagrada como símbolo en algunas ceremonias y espíritu de la
Francmasonería. Es el símbolo masónico de la inmortalidad.
Aclamación: Manera de elección unánime y pública que dispensa de la votación y
escrutinio secreto. Llámase también aclamación a una palabra o frase que los miembros de una
Logia pronuncian, en algunos momentos, en ocasiones, en voz alta, acompañados de determinadas
señales.
Actividad: Es el estado de un francmasón o de una Logia que cumple con sus deberes sin
interrupción.
Administración: Es el poder que reside en los cuerpos de la Francmasonería para hacer
cumplir las prácticas, ritos, leyes y reglamentos de la Orden.
Adopción: Recibe este nombre el acto de adoptar una Logia a un niño o un anciano. En el
primero de los casos debe atender a los gastos de su educación hasta tanto pueda cubrir sus
necesidades: en el segundo, ha de cuidar de su subsistencia.
El término también se usa para hacer referencia a la masonería de damas, o masonería de
Adopción. El Gran Oriente de Francia creó este rito que sometió a su jurisdicción, estableció las
reglas para su gobierno, prescribió que sólo los francmasones pudieran concurrir a sus reuniones y
que cada Logia de Adopción estuviera al cargo de una Logia masónica regularmente constituida y
que el Venerable Maestro de esta última —o sus Vigilantes, a falta de éste—, fuese la Autoridad
que la presidiese, acompañado de la Maestra Presidenta de la Logia de Adopción. El Rito de
Adopción consta de cuatro grados: Aprendiza, Compañera, Maestra y Maestra Perfecta.
Ad Universi Terrarum Orbis Summi Architecti Gloriam: Encabezamiento de todos los
documentos que otorgan y expiden los Soberanos Grandes Inspectores Generales o Supremos
Consejos del Grado 33º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Significa A la Gloria del Gran
Arquitecto del Universo.
Afiliación: Es la incorporación de un masón a una Logia distinta de aquella en la que fue
iniciado. Con este acto adquiere los mismos derechos y asume las mismas obligaciones, con
respecto a la Logia que le recibe, que cualquier otro miembro que se hubiera iniciado en ella.
Ágape: Entre los masones se denominan así algunas comidas místicas y frugales que
celebran los miembros de ciertos talleres.
Altos Grados: En términos generales se denominan así todos los grados que sobrepasan
los tres del simbolismo masónico. Estos grados los administran los Supremos Consejos.
Aplomación: Encuesta que se realiza por tres maestros de una Logia sobre todo aquel
candidato que desea ser iniciado en la Francmasonería.
Aprendiz: Denominación del primer grado de la Masonería simbólica en todos los ritos.
En este grado se enseña la moral, se explican algunos símbolos, se indica el paso de la barbarie a la
civilización y se predispone al neófito a la filantropía y al estudio.
Ara: Mesa consagrada por los francmasones para recibir los juramentos y depositar en ella
el libro de la Lev Sagrada, la Escuadra y el Compás.
Areópago: Taller de los Caballeros Kadosch, grado 30º del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado.
Arte Real: Nombre dado a la Francmasonería considerada como una ascesis y un ideal de
vida.
Atributos: Son los objetos de que se sirven los francmasones para representar las doctrinas
de la Orden. Hay atributos de los grados, los hay de los talleres y los hay de los cargos y
dignidades que se ejercen en las Logias.
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Aumento de salario: Es el ascenso de grado.
Auspicio: Relación de obediencia y subordinación existente entre una Logia o un Cuerpo y
una Potencia soberana.
Aut Vincere aut Mori: Lema de los francmasones de determinado grado del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado.
Balaustre: Documento redactado por los Altos Grados de la Francmasonería.
Balotaje: Forma de expresar los francmasones sus votos por medio de bolas o papeletas en
escrutinio secreto. Los Antiguos límites de la Institución prescriben que el balotaje de los
candidatos que pretendan la iniciación o la afiliación en una Logia debe ser, estricta e
inviolablemente, secreto.
Banquete: Convite masónico cuyo objeto es solemnizar, comiendo, determinados eventos
de la Orden. En todos los Talleres masónicos simbólicos o capitulares del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado se celebran al menos dos anualmente, que tienen lugar en los solsticios de verano e
invierno. Generalmente suelen designarse estas fiestas, con el nombre de «Fiestas de San Juan»,
bajo el doble nombre de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, patronos de la Orden. La
primera, el solsticio de verano, dedicada a San Juan Bautista, se celebra el 24 de junio; la segunda,
el solsticio de invierno, dedicada a San Juan Evangelista, el 27 de diciembre.
Aunque pudiera parecer a primera vista que estos banquetes no tienen otro interés que el
puramente social, no es así, pues tienen un significado, muy notable si se atiende a sus actos, su
simbolismo, a la disposición de la mesa y a la distribución de los comensales.
Beneficencia: Uno de los fines de la Francmasonería en todos los ritos. En todas las Logias
existe un Fondo de Beneficencia.
Bóveda: Parte de la arquitectura material que figura muchas veces en las construcciones y
ceremonias de la Francmasonería. Llámase Bóveda Celeste a la cubierta que, simbólicamente,
tiene una Logia para representar una de las medidas de su universalidad.
Caballero Kadosch: Grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Cadena de Unión: Es el nombre que se da a la unión de todos los hermanos que se hallan
en una Logia, cuando antes de despedirse se enlazan unos a otros dándose las manos representando
de esta manera la fuerza y solidaridad que deben unir a todos los miembros de la Orden.
Calendario Masónico: Tradicionalmente los Francmasones tienen la costumbre de fechar
sus trabajos y escritos con el año de la creación del mundo suponiendo que ésta tuviera lugar 4.000
años antes de la era cristiana. Cuando los documentos se fechan siguiendo el calendario normal,
tras la fecha, se añaden las iniciales e.v. que significan era vulgar.
Cámara: Nombre que reciben generalmente los talleres masónicos en los grados
filosóficos y administrativos y se diferencian según los grados y los ritos.
Se denomina Cámara del Medio a la Logia cuando ésta trabaja en grado de Maestro.
Cámara de Caballeros Kadosch, al Taller del Grado 30º

en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Cámara de Reflexión: Gabinete en el que se encierra al profano antes de su iniciación
para que medite acerca de la muerte y de las cosas del mundo material y espiritual. Simboliza el
centro de la tierra de donde venimos y a donde tenemos que volver.
Campamento: Nombre que toman algunas disposiciones del local donde celebran sus
reuniones algunos Altos Grados: pero el Campamento por excelencia en la Francmasonería es el
que constituye la base del Grado 32º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Capitación: Cotización anual debida por el francmasón a su Logia y Obediencia.
Capítulo: Nombre que reciben los Talleres del Orden Capitular, o sea de aquellos grados
superiores al simbolismo y que sirven de preparación para poder acceder a los grados filosóficos.
El Taller del grado 18º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado se denomina Capítulo Rosa Cruz.
Carta Constitutiva o Carta Patente: Recibe esta denominación la Carta Masónica o
Documento Oficial que tiene por objeto autorizar la fundación y ejercicio de una Logia, Capítulo o
Cuerpo Masónico. Garantiza la regularidad de la Logia o Cuerpo Masónico.
Catecismo: “Obra que redactada frecuentemente en preguntas y respuestas, contiene la
exposición sucinta de alguna ciencia o arte” (2ª acepción del Diccionario de Lengua Española).
Compendio particular que contiene, en forma abreviada, las instrucciones para las liturgias y
conocimientos del simbolismo de cada uno de los grados.
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Columnas: Adornos de los talleres masónicos que varían de forma y significado según los
grados y ritos. El Venerable Maestro y los Vigilantes se consideran columnas de la
francmasonería. También se denominan columnas los lugares que ocupan los masones, en el
templo, según esté alineado al lado de una u otra columna de las dos que existen en las Logias
simbólicas, a imitación de las colocadas en el vestíbulo del templo de Jerusalén, según la Biblia.
Compañero: Segundo grado del simbolismo en todos los ritos masónicos. Implica un
profundo estudio filosófico-social que tiene por objeto la moral entera, o sea los deberes del
hombre para con Dios, consigo mismo y con sus semejantes.
Compás: Uno de los atributos más usados y conocidos de la Francmasonería. Representa
la justicia con que deben medirse los actos de los hombres y por eso, junto a la Biblia y la
Escuadra, es una de las grandes joyas y de las grandes luces de la Francmasonería.
Consejo: Nombre que toman algunos talleres en los grados capitulares, filosóficos y
administrativos.
Consejo de Caballeros Kadosch: Es el Consejo por excelencia de la Francmasonería.
Taller del grado 30º.
Consistorio: Taller del grado 32º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Constitución: Ley Fundamental de una Potencia masónica y, en plural, equivale a las
reglas, leyes, tradiciones y jurisprudencia generalmente seguidas y aceptadas por todas las
Potencias.
Convento: Nombre dado a las grandes asambleas constituyentes o deliberativas. Se llama
Convento Anual a la Asamblea General Anual de una Obediencia.
Cuadro Lógico: Recibe esta denominación el conjunto de hermanos que figuran como
miembros activos de una Logia.
Cubrir el Templo: Abandonar el recinto del Templo.
Decoración: El ornamento de una Logia. A veces se usa impropiamente este vocablo para
designar las insignias y joyas que llevan los masones.
Deismo: La creencia en un Ser Supremo o Dios, en oposición al ateismo o negación de la
Divinidad.
Delta: Triángulo sagrado, símbolo de la Divinidad y de la Naturaleza.
Escocismo: Francmasonería de los Altos Grados inspirada en la tradición caballeresca.
Escuadra: Junto con el Compás, es uno de los símbolos más usuales de la Orden. Es el
símbolo de la rectitud a la que el Hombre debe sujetar todas sus acciones, y de la virtud que debe
rectificar los corazones del francmasón.
Espada: Es uno de los símbolos más usados en las ceremonias masónicas. La Espada
Flamígera, que tiene la hoja ondulada, es para los francmasones el símbolo del honor, de la
conciencia y de la protección.
Estrella Flamígera: Emblema de la divinidad. Símbolo hermético que se revela al recibir
el grado de Compañero.
Filantropía: Virtud fundamental de la Masonería a la cual están ineludiblemente obligados
todos los miembros por el solo hecho de pertenecer a la Orden.
Geometría: Una de las ciencias representadas en las ceremonias y símbolos masónicos. Es
considerada como la más esencial de todas las ciencias.
Grados: Reciben esta denominación las sucesivas iniciaciones que enseñan la doctrina y
fines de la Francmasonería. El número de grados varía según los ritos. La masonería simbólica está
compuesta por los tres primeros, reconocidos y practicados, con ciertas diferencias, en todos los
ritos. Se llaman Capitulares, los que siguen después de los tres primeros, y reciben el nombre de
Filosóficos los superiores de categoría a los Capitulares. y se denominan Administrativos o
Sublimes los de la categoría más elevada, superiores a todos los demás.
Gran Arquitecto del Universo: Símbolo de Dios, para unos masones; principio creador,
para otros; para todos, la Ley Universal. Las siglas A∴L∴G∴D∴G∴A∴D∴U∴ significan “A la
gloría del Gran Arquitecto del Universo”.
Gran Logia: Cuerpo superior (que en algunos países reúne al poder Supremo de la Orden).
Es el organismo masónico encargado de la administración de los tres grados simbólicos. En las
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Obediencias de corte federalista, también, cada una de las que constituyen las de las Comunidades
que forman la Federación,
Gran Maestro: Denominación de la dignidad más elevada a la que puede llegarse en la
Orden dentro del Simbolismo. Asume la dirección y administración de una Obediencia,
presidiendo la Gran Logia o el Gran Oriente que constituyen la Potencia soberana de un país, y en
las Obediencias de estructura federal, quien preside la Gran Logia Federada de cada Comunidad
Autónoma.
Gran Oriente: En cada país, la reunión de los Cuerpos que forman un gobierno masónico.
Es equivalente a una Gran Logia.
Hermano: Título con que se distinguen los francmasones.
Hijos de la Viuda: Nombre simbólico de todos los masones, que recuerda que todos son
hijos de la tierra, madre y fosa común de la Humanidad.
Hijos de Hiram: Nombre que también se da a los masones y, especialmente, a los
Maestros.
Hospitalario: Es el masón encargado de visitar, cuidar y socorrer a los enfermos que sean
miembros de su Logia.
Iniciación: Ceremonia ritual mediante la cual un profano ingresa en la Francmasonería.
Insignias: Alhajas y atributos que sirven para diferenciar a los masones de diversos grados
y ritos, y para distinguir a los dignatarios y oficiales de los talleres.
Instalación: Ceremonia ritual mediante la cual queda regularizada una Logia una vez que
la Potencia que la auspicia la ha concedido la Carta Patente. También recibe esta denominación la
ceremonia de toma de posesión anual de los Dignatarios y Oficiales de una Logia.
Irradiación o Radiación: Expulsión de la Orden de un hermano juzgado indigno, o que no
ha respetado sus compromisos.
Joyas: Son las insignias distintivas que sirven para caracterizar los cargos y para distinguir
a los dignatarios y oficiales de las Logias, cuando están en el ejercicio de sus funciones, así como
los distintos grados y jerarquías en la masonería.
Juramento: Una de las ceremonias más solemnes de la iniciación de un profano, pues
impone lazos y obligaciones para toda la vida. El juramento tiene también lugar, con los mismos
requisitos, en las afiliaciones y ascensos de grado.
Kadosch: Palabra que sirve para designar unas veces un grado y otras un sistema. La base
de los Caballeros Kadosch —grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado—, es la tradición
Templaria.
Lámpara: Entre los emblemas masónicos representa la luz imprevista que se recibe de
Dios. La Lámpara de Licopodio es un instrumento empleado en las ceremonias de iniciación para
producir llama.
Landmarks: Son reglas de conducta que rigen desde tiempo inmemorial y que se
consideran esenciales en la Orden masónica. Es opinión generalizada que son inmutables y todo
masón está obligado a conservarlas intactas. Se denominan también límites.
Libro de Arquitectura: Recibe esta denominación el libro en el cual las Logias conservan
sus acuerdos.
Libro de Asistencia: Es el registro en que firman, en cada Tenida, los miembros del Taller
que asisten a ella y los hermanos visitadores.
Logia: Llámase Logia el lugar donde trabajan los miembros de la Fraternidad y también el
grupo de masones que son reconocidos por una Obediencia por medio de una Carta Patente.
Las Logias son de dos clases, particulares y generales: las primeras son las logias
individuales propiamente dichas, y las segundas son las compuestas por varias particulares; o sea,
las denominadas Grandes Logias.
La orientación, estructura y composición de una Logia están regidas por unos cánones
previamente establecidos.
Logia Capitular: Es la que sirve de base a un Capitulo y trabaja en los Grados Capitulares.
Logia de Adopción: La que pertenece a la masonería de damas.
Logia de Perfección: Se denominan así todas las de los grados superiores al simbolismo
hasta los grados filosóficos.
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Logia Madre: La primera que existe en un país y que sirve de base para la fundación de
las demás. Los francmasones llaman Logia Madre a aquella en la que fueron iniciados.
Logia Simbólica: Es aquella en que solamente se trabaja en los grados simbólicos:
Aprendiz, Compañero y Maestro.
Luces: Las luces morales de una Logia son tres inanimadas y tres personales. Las primeras
son la Biblia, la Escuadra y el Compás; las segundas son el Venerable Maestro y los dos
Vigilantes.
Llamada: Se denomina así el acto de golpear las puertas de la Logia. Se denomina llamar
ritualmente al acto de dar los golpes correspondientes a cada grado.
Maestro: Es el título que se da al Tercero y último grado del simbolismo. Este grado
prepara al masón con conocimientos especiales para adentrarse en la verdadera misión filosófica y
progresiva de la Orden y participar en las tareas de gobierno de la misma.
Mallete: Nombre que se da al martillo o mazo de dos cabezas que es símbolo de autoridad
y corresponde al Venerable Maestro y a los dos Vigilantes de la Logia.
Mandil: Es uno de los símbolos más importantes de la Francmasonería. Es el delantal
usado por los masones en la Logia. Su decoración varía según el rito y el grado. El mandil,
símbolo del trabajo, es el único distintivo que da derecho al francmasón para entrar a los templos y
participar en las tenidas.
En las tenidas de algunos grados de la Alta Masonería están dispensados los hermanos de
ceñir el mandil, pero en los trabajos simbólicos es obligatorio.
Masón: Toda persona afiliada a la Francmasonería. Su verdadero nombre es el de masón
libre, o constructor libre, según las tradiciones de la Orden; pero como masón es equivalente a
francmasón, al reorganizarse la Orden en 1717 se quiso expresar con esta palabra que los masones
eran arquitectos constructores del edificio moral del perfeccionamiento humano.
Menfis-Misrain: Rito fundado por Garibaldi, fusionando el Rito de Menfis —llamado
también Oriental— con el de Misrain -llamado también judaico. En España, en 1889, se fundó la
Gran Logia Simbólica Española del Rito Antiguo y Oriental de Memphis y Misrain.
Metales: Signos externos de la riqueza y de las pasiones humanas.
Miembro Activo: El masón inscrito en el cuadro de una Logia en la que cotiza y en cuyos
trabajos toma parte. Los miembros activos y cotizantes son los únicos que están en la plenitud de
sus derechos.
Miembro Honorario: Es el titulo concedido a un masón por un taller en reconocimiento a
méritos contraídos por servicios especiales prestados a la Orden, a la Humanidad o al taller que
conceda el honor. Los miembros honorarios no tienen opción a desempeñar cargos en la Logia, a
menos que el título honorario vaya anejo a algún cargo, en cuyo caso podrá desempeñarlo
interinamente.
Nivel: Este instrumento es el símbolo de la igualdad masónica. Desempeña un importante
papel entre los emblemas de la masonería; en todos sus grados, en todos sus actos y en todos sus
signos, se encuentra la esencia de la igualdad simbolizada por el nivel.
Obediencia: Conjunto de Logias que se encuentran bajo los auspicios de una misma
potencia masónica.
Obreros: La masonería consagra e impone el trabajo a sus miembros como el primero de
los deberes; por eso los francmasones se distinguen entre sí con el nombre genérico de obreros.
Oficiales: Llámanse Oficiales los funcionarios de las Logias que siguen en dignidad a las
luces del taller. Cada Oficial tiene el nombre o título de sus funciones, y ese título es el mismo en
las Grandes Logias precedido de la palabra “Gran”. Son elegidos mediante sufragio secreto y las
funciones duran un año.
Reciben el nombre de Grandes Oficiales los dignatarios de algunos grados filosóficos y
administrativos y los de los Cuerpos Superiores de la Orden.
Orador: La Francmasonería da el nombre de Orador a uno de los cinco dignatarios de la
Logia, que sigue a los Vigilantes en el orden jerárquico. La joya de su cargo es un libro abierto que
va pendiente de una cinta, igual que los demás dignatarios. Viene a ser el contrapeso del
Venerable. Uno obra como agente; la acción del otro es resistente. Auxiliado por un buen Orador,
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es muy difícil que un Presidente se equivoque o se exceda inconscientemente en el ejercicio de sus
funciones.
El Orador es el guardián y conservador nato de los Estatutos y Reglamentos Generales de
la Orden y de los particulares del taller, y entre sus deberes se encuentra el de instruir y explicar a
los iniciados los símbolos de los grados.
Orden: Se llama así, en abstracto, a la Institución masónica.
Oriente: Simboliza el punto cardinal de donde parte la luz. Colócase en él el Venerable
Maestro o Presidente. También se denomina así la localidad donde está establecida una Logia.
Oriente Eterno: El localizado más allá de la muerte.
Palabra: La palabra es uno de los medios adoptados desde tiempo inmemorial reconocerse
los iniciados entre sí y que sirve también para acreditar los grados que se poseen o en los que se
pretenda dar a conocer. La palabra va, casi siempre, acompañada de signos o toques diversos para
cada grado, constituyendo un conjunto que sólo es penetrable e inteligible para el verdadero
iniciado.
Patente: Carta constitutiva mediante la cual una Obediencia —Gran Logia o Gran
Oriente— autoriza crear una nueva Logia.
Pentalfa: Figura geométrica, compuesta de cinco triángulos, que se atribuye a Pitágoras,
quien la consideraba emblema de la perfección y el supremo saber. Simboliza la vinculación
racional del hombre con el Universo. En las Logias simboliza la paz, el amor y la fraternidad
quintuplicados, o reunidos en las cinco luces de las mismas.
Piedra Bruta: Es la imagen del alma del profano antes de ser instruido en los misterios
masónicos. Es el símbolo de la edad primitiva y, por consiguiente, del hombre sin instrucción en su
estado natural.
Piedra Cúbica, Piramidal o Puntiaguda: Aquella sobre la que se ejercitan los maestros.
Plancha: Nombre que reciben los documentos masónicos.
Plancha de quite: Documento mediante el cual se concede la baja a un francmasón.
Plomada: Simboliza en la Masonería la atracción, la rectitud que debe resplandecer en
todos los actos y juicios de un buen masón y es también el emblema de la justicia y la equidad. Es
inseparable del nivel, que es la joya del Primer Vigilante, y las dos se reúnen en la escuadra, que es
la joya del Venerable Maestro.
Poderoso o Poderosísimo Soberano Gran Comendador (Tres veces) Titulo del máximo
Gran Dignatario del Supremo Consejo de los Soberanos Grandes Inspectores Generales del Grado
33º y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Potencia: En la Francmasonería se denomina comúnmente Potencia toda Gran Logia, Gran
Oriente o Supremo Consejo con autoridad.
Principios de la Francmasonería: Están consignados en las Constituciones y Estatutos de
la Orden. Ajena a las luchas políticas y religiosas la verdadera masonería profesa el amor a la
Libertad, cuya extensión define al aconsejar a sus miembros que no hagan a otro lo que no deseen
para sí mismos. Sostiene el principio de la Igualdad en las leyes y en todo lo que es susceptible de
mejora dentro de las variedades, que sin distinción de razas o condición social, ofrece la especie
humana. Lo que debe distinguir al hombre y elevarle son su talento, su laboriosidad y sus virtudes.
La Fraternidad, que constituye la idea filantrópica desarrollada en la triple excitación a la paz, la
caridad y el amor universal; estos principios son la base fundamental de la filosofía del derecho y
la moral masónicas.
Proclamación: El ingreso de nuevos miembros, los aumentos de grado, la elección para los
cargos, así como los Decretos, Acuerdos y demás actos que tengan carácter público y solemne en
la Francmasonería, no son válidos sino hasta después de haber sido proclamados en la forma
prescrita.
Profano: Todo aquel que no ha sido iniciado. Persona ajena a la Francmasonería
Proposición: Exposición de un plan propuesto o idea que se hace verbalmente o por
escrito. En el primer caso se hace en la Tenida, pidiendo la palabra en momento oportuno, y en el
segundo, echándolo en el saco o tronco de proposiciones cuando se haga circular éste.
Regla: Instrumento de madera o metal que sirve para trazar líneas rectas. Figura entre los
útiles alegóricos de la Francmasonería como emblema de la perfección.
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Regularidad: Encontrarse ajustado a la ley, uso, tradiciones y prácticas establecidas. Un
masón regular es aquel que cumpliendo con sus deberes se halla inscrito como miembro activo, en
el cuadro de una Logia regular. Logia Regular es aquella que está legalmente autorizada e
instalada, con Carta Patente de constitución concedida por una Obediencia Regular, y se halla
incluida en el cuadro de las Logias de su jurisdicción. Una Obediencia es Regular cuando ha sido
fundada por otra Obediencia regular o por tres Logias que posean dicha cualidad.
Regularización: Ceremonia o acto mediante los cuales una Logia o una Potencia masónica
otorga la regularidad a un masón o a un Taller.
Rito: El Rito, en la Masonería es el conjunto de reglas o preceptos que conforman la
práctica de las ceremonias y la concesión de grados y comunicación de signos, toques, palabras y
todas las instrucciones secretas de los grados; en este aspecto el Rito se refiere a una rama
particular de la Francmasonería que se distingue de las otras por la forma. Entre los diversos Ritos
que existen en la Francmasonería destacan el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Rito Escocés
Rectificado, el Rito de Emulación (o Reconciliación) el de Menfis-Misrain, el de York, el Francés,
o rito moderno....
Un masón, de cualquier Rito que sea, con tal de que se halle reconocido, es hermano de
todos los masones del Globo.
Ritual: En la Masonería reciben este nombre los libros que contienen el orden y las
fórmulas e instrucciones necesarias para la práctica uniforme y regular de los trabajos masónicos
en general, así como para las ceremonias de iniciación, aumentos de salario, o ascensos de grado,
fiestas y banquetes oficiales de la Orden, honras fúnebres, etc.
La adopción y aprobación del Ritual es facultad de la autoridad superior del Rito de cada
Cuerpo o de la Potencia Jurisdiccional.
Rosa - Cruz: Grado 18º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Saco o tronco de beneficencia: es una bolsa oblonga que obligatoriamente se hace
circular, en cada reunión masónica, antes de finalizar los trabajos para que cada asistente,
discretamente, introduciendo la mano cerrada y sacándola abierta deposite el óbolo que considere
oportuno con destino a las obras de beneficencia.
Saco o tronco de proposiciones: es una bolsa oblonga, de boca abierta y ancha para que
pueda pasar por ella un pliego cerrado de regulares dimensiones. Reglamentariamente en todas las
Tenidas que celebre una Logia ha de circular el saco de proposiciones, siempre antes de que
circule el saco o tronco de beneficencia, sin cuyo requisito nunca deberá procederse al cierre de los
trabajos.
Salario: Los masones, como obreros que trabajan en la construcción del templo de la
Verdad, la Ciencia y la Razón, reciben el salario que les corresponde, según el grado de cada cual,
por medio de un signo, de una palabra, de los toques y demás medios de reconocimiento exigidos.
Se denomina aumento de salario, el aumento de grado o ascenso de un masón de un grado
inferior al inmediato superior. Todo francmasón que se halle suficientemente instruido en el grado
que posee, tiene derecho a solicitar su ascenso a otro superior.
Signo: Uno de los medios que tienen los francmasones para reconocerse entre sí y para
acreditar el grado que poseen. Junto con los toques forman el lenguaje mudo pero elocuente que
tanto preocupa a los enemigos de la Orden.
Simbólico: Nombre adoptado por un francmasón, tras su iniciación, y por el que se le
reconocerá en sus trabajos simbólicos. Su empleo fue práctica habitual y necesaria en épocas de
persecución y generalmente solía adoptarse el de alguna persona eminente por su sabiduría, por sus
virtudes o por sus hechos gloriosos. Actualmente ha caído en desuso.
Sueño, en sueños: Estado en el que se encuentra un francmasón o una Logia que han
interrumpido sus trabajos, temporalmente, sin perder sus derechos masónicos, en cuyo caso se
denominan durmientes.
Supremo Consejo: Organismo masónico constituido por los Soberanos Grandes
Inspectores Generales de la Orden, cuyo número está comprendido entre nueve y treinta y tres, y
cuya jurisdicción se extiende a todos los grados comprendidos entre el 4º y el 33º, ambos inclusive.
Taller: Nombre con el que generalmente se designa a la Logia y, particularmente, el
templo donde se realizan los trabajos.
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Templo: Se denomina así el local en el que los francmasones celebran sus reuniones. Ideal
a realizar para rendir culto a la virtud y a la ciencia.
Tenida: Reunión de trabajo de una Logia. Las Tenidas son de varias clases: Ordinarias;
extraordinarias; magnas; de iniciación; de instalación; fúnebres; blancas, etc., según sea el objeto a
que se dediquen.
Testamento: Fórmula usada en las iniciaciones por la Francmasonería con la doble
finalidad de hacer comprender al profano que muere para un mundo para nacer a una vida nueva; y
también para conocer sus más íntimos sentimientos.
Trabajos: Labor, ejercicio u ocupación en alguna tarea en cuanto miembro de la
Francmasonería.
La Francmasonería impone a sus miembros, como deber ineludible el trabajo, por lo que
les designa con el nombre de obreros.
Triángulo: El triángulo equilátero, figura perfecta por tener sus ángulos y sus lados
exactamente iguales, es la figura simbólica más importante de la Francmasonería.
Denominase Triángulo a una agrupación de francmasones en número inferior al necesario
para constituir una Logia.
Valle: En el Rito Escocés Antiguo y Aceptado y en los Grados Capitulares, llámase así a la
ciudad o población donde reside uno de los Cuerpos; así como en los grados simbólicos se expresa,
con idéntico sentido, la palabra Oriente.
Varietur (ne): Fórmula que indica el acto de testimoniar un documento expresando su
estado y firmándolo de propio puño y pulso, todo para prevenir cualquier alteración que quisiese
hacerse en el mismo.
Venerable: Tratamiento con el que se distingue y designa al Maestro que ejerce el cargo de
Presidente de una Logia Simbólica.
Vigilante: Dignatario de la Logia. Reciben este nombre los dos primeros oficiales que
siguen en orden jerárquico al Venerable Maestro de la Logia.
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53





54
XIX

LA FRANCMASONERÍA Y LA IGLESIA CATÓLICA,
APOSTÓLICA, ROMANA

Ninguna persona medianamente informada desconoce la hostilidad con que la Iglesia
Católica Apostólica Romana ha distinguido a la Francmasonería y, como corolario, la reacción
anticlerical de ésta ante las campañas antimasónicas que se produjeron, en la mayor parte de los
casos, con inusitada violencia. En el desarrollo de éstas la Iglesia contó con la colaboración
entusiasta de las autoridades civiles de inspiración absolutista primero y totalitaria después.
La Francmasonería, en el curso de su historia, fue condenada quince veces por la Iglesia
Católica, Apostólica. Romana. En cada ocasión, curiosamente, la condena se pronunció dentro de
un contexto histórico específico. Las razones esgrimidas por Clemente XII en 1758 y su coyuntura
histórica no son exactamente las mismas que sostuvieron Benedicto XIV, León XIII y Pío IX. El
“motivo oculto” que invocó el primero de los Pontífices ya no se considera en 1884, fecha de la
Encíclica “Humanum genus”. Estos Papas la definieron como enemiga de la paz de los Estados y
de la religión católica; utilizaron la potestad plena y suprema de la Iglesia de consuno con el poder
temporal como Soberanos de los Estados Pontificios y, en general, poniendo aquella al servicio de
éste.
El triste privilegio de iniciar las persecuciones contra la Francmasonería corresponde al clero
católico holandés. Clemente XII condena lo que desconoce, según se desprende de sus
argumentos. Dice la Bula de Excomunión: «Ha llegado a nosotros por la voz pública que se iban
introduciendo en todas partes, aumentando de día en día, algunas sociedades, reuniones, juntas,
etc. llamadas de Liberi Muratori o francmasones o con otras denominaciones según la variedad de
idiomas en las cuales los hombres de cualquier religión o secta, contentándose con cierta
apariencia de afectada honestidad se asocian con inviolable pacto, según las reglas y estatutos
sancionados por ellos que ocultamente practican y se obligan con juramento hecho sobre la Santa
Biblia y bajo la terrible amenaza de gravísimas penas, a guardar en el mayor secreto. Pero es de tal
naturaleza esta maldad, que por sí misma se descubre y levanta un clamor que da de ella indicios,
por lo que dichas reuniones dan tanto que sospechar a los fieles, que alistarse en ella es a los ojos
de toda persona prudente y honrada, incurrir en una nota de necedad y perversión pues si no
obraran mal no temerían a la luz. Así es que el clamor contra estas sociedades ha cundido de tal
manera que ya en muchos países han sido prohibidas por las autoridades seculares, y justamente
eliminadas como contrarias a la seguridad de los reinos”.
En estos párrafos está contenido el alegato acusatorio para lanzar el anatema. Ellos son la
causa eficiente de las persecuciones y calumnias que llegaron en España a patrañas tan ridículas
como la infamia propalada por un tal padre Corbetó, que publicó en una de sus obras, que la Reina
Regente María Cristina estaba afiliada a la masonería. El Pontífice condena a una Sociedad sin
otras pruebas de cargo que las suministradas por el rumor público, un concepto tan indeterminado
como la actualmente denominada alarma social que sirve de coartada a la llamada “ideología del
orden” para privar a miles de ciudadanos de su libertad. Lo que realmente subyacía era la aversión
a una Sociedad que admitía en su seno, con iguales derechos, a los hombres de cualquier religión
sin otra condición para su admisión que ser libres y virtuosos.
Benedicto XIV en su Constitución Apostólica “Providas” ratificó, sin más ni mejores
argumentos, las penas de excomunión, declarando que si alguno fuera bastante osado para atentar
contra ellas, él incurrirá en la indignación de Dios Todopoderoso y de los bienaventurados Pedro y
Pablo,. Pío VIII confirmó todas las Constituciones anteriores y Pío IX incluyó en el grupo segundo
de las penas impuestas por la Constitución “Apostolicae Sedis’” a los que se inscriben en la secta
masónica o carbonaria, en otras del mismo género que maquinan pública y clandestinamente
contra la Iglesia o las potestades legítimas, o a los que de cualquier modo favorezcan a las mismas
y a los que no denuncian a sus jefes y directores ocultos, hasta que los denuncien”.
Los momentos cruciales de la confrontación entre la Iglesia Católica, Apostólica, Romana y
la Francmasonería corresponden a los pontificados de Pío IX y León XIII. No se puede enfocar
cabalmente el problema si no se tiene presente la situación de los Estados Pontificios y las luchas
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por la unificación de Italia y la condición masónica de sus dirigentes. Pío IX huyó a refugiarse en
el Reino de Nápoles mientras Mazzini, en Roma, proclama la República. Cuando regresa, lo hace
apoyado por el ejército francés; pero sus Estados se habían reducido de manera considerable. En
este contexto publica la Encíclica “Qui Pluribus” en la que denuncia a la masonería como causa
principal de la usurpación de los Estados Pontificios. En la Encíclica “Quanta Cura” justifica
su reprobación, no en que sean clandestinos y admitan en ellas hombres de cualquier religión o
que obliguen a guardar secreto, sino en el hecho de que sean tolerados por el Estado italiano. Su
sucesor, León XIII, menciona a la masonería en diversos documentos al tratar de lo que califica
como expoliación del Vaticano. En la Encíclica ‘Humanum Genus”, tras enumerar y hacer suyas
las acusaciones de sus antecesores, que amplía al liberalismo señala que el principal intento de la
francmasonería es “destruir hasta los fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por
el cristianismo levantando a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las
entrañas del naturalismo”. Más adelante afirma que trabaja “para anular en la sociedad toda
injerencia del magisterio y autoridad de la Iglesia, y a este fin, se pregona y contienda deberse
separar la Iglesia y el Estado excluyendo así de las leyes y administración de la cosa pública el
muy saludable influjo de la Religión Católica”.
Consecuencia de todas estas condenaciones el “Codex Iuris Canónici” (Código de Derecho
Canónico) promulgado el 27 de Mayo de 1917, con la Constitución Providentísima Mater Ecclesia
en el Canon 2.335 establecía «los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del
mismo género que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legitimas incurren
ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica». La figura del delito son
aquellas sociedades que tienen por fin propio desarrollar una actividad subversiva valiéndose para
ello de medios ilícitos, encontrándose en este caso, entre otras, las asociaciones nihilistas,
anarquistas o comunistas. Según una Instrucción del Santo Oficio de 10 de Mayo de 1884 son
asociaciones prohibidas las que exijan a sus afiliados juramento de guardar secreto absoluto y de
obedecer ciegamente en todo a jefes o corifeos que permanecen en el misterio.
El Canon 1.240 privaba de «la sepultura eclesiástica, a no ser que antes de la muerte hubieren
dado alguna señal de arrepentimiento», además de a los que hubieran mandado quemar su cadáver
o los notoriamente afiliados a una secta herética o cismática, a la secta masónica u otras
sociedades del mismo género.
A pesar de las menciones expresas, la francmasonería ni ha maquinado ni maquina contra la
Iglesia Católica, Apostólica, Romana ni contra ninguna otra, como tampoco lo ha hecho contra las
potestades civiles, pues respeta a la Iglesia Católica Apostólica Romana como a todas las demás;
reconoce el derecho de sus miembros a practicar la religión de su preferencia o a no practicar
ninguna, siempre que respeten las creencias de los demás; en los cuadros de sus Logias se han
contado sacerdotes católicos y ministros de otras Iglesias cristianas; nunca ha prohibido a sus
miembros las prácticas religiosas; y la inmensa mayoría de los francmasones españoles —antes y
ahora—, se casan por la Iglesia, bautizan a sus hijos y se entierran según el Rito Católico. Nunca
hay presión sobre sus miembros, sobre sus conciencias o sobre sus familias para que renuncien a
las ceremonias religiosas; vida, matrimonio, entierro. No conspira contra las autoridades civiles,
pues el sometimiento a las leyes y el acatamiento a las autoridades legitimas son obligaciones
invariables de sus miembros.
Si toda discusión sobre religión o política está proscrita en las Logias y, en consecuencia,
todo aquello que pueda considerarse como maquinación contra la Iglesia Católica o contra los
poderes civiles legítimos, está claro que no podía aplicarse a los francmasones el Canon 2.335,
pues ni su vida cotidiana, ni sus trabajos rituales, ni sus reglamentos, ni el supuesto misterio en que
permanecen sus jefes, (pues están inscritos, junto con los Estatutos, en los registros públicos
pertinentes) caían bajo las condenas del Canon 2.335 del Código de Benedicto XV.
La situación ha cambiado radicalmente desde que el Papa Juan Pablo II promulgó el Código
de Derecho Canónico el 25 de enero de 1983, ajustándolo a los tiempos y a la naturaleza de la
Iglesia, sobre todo, tal como la propone el magisterio del Concilio Vaticano II. Tanto es ello así
que el 26 de noviembre de aquel mismo año, la Congregación para la Doctrina de la Fe manifestó
que la posición de la Iglesia ante la Masonería había sido alterada, especialmente porque no la
menciona explícitamente en el Nuevo Código de Derecho Canónico (1983), tal como lo hacia en el
56
Viejo Código (1917). La Congregación estableció que la organización masónica había sido omitida
en el Nuevo Código debido al diferente criterio adoptado durante la fase de propuesta. Al
desaparecer esas condenas canónicas se ha dado la esperada respuesta a muchos francmasones que
desean seguirlo siendo, sin dejar de ser católicos, y sin sentir sobre su conciencia trabas
eclesiásticas. Dicha desaparición ha constituido un paso muy importante en pos del deseo
generalizado de dar principio a una era de paz y de universal entendimiento que ponga fin para
siempre a hostilidades que, si alguna vez tuvieron razón de ser, hoy han desaparecido y/o prescrito.
El Papa Juan Pablo II, en un gesto conmovedor y revelador, se ha disculpado pública y
reiteradamente de algunos de los grandes errores cometidos históricamente por la Iglesia para con
la Humanidad, la Justicia y la Ética. Aunque no lo haya hecho expresamente —aún— con la
Francmasonería, es muy significativa la modificación sustancial del Código de Derecho Canónico
en el sentido descrito, y cuyos preceptos están hoy plenamente vigentes.
57

58
59
XX

ALGUNOS FRANCMASONES ILUSTRES

La relación de hombres eminentes que han pertenecido a la Francmasonería y contribuido al
progreso de toda la Humanidad es muy larga; por ello, a continuación se relaciona una pequeña
selección, ordenada alfabéticamente, que por razones de índole práctica se reduce a algunos de los
que consideramos más importantes y. con especial extensión, a los españoles.

ABAD CONDE, Gerardo. - Abogado y Ministro español. Presidente del Consejo de Estado.
ABASCAL Y CARREDANO, José. - Alcalde de Madrid.
Abbott, Sir John J.C. - Primer Ministro de Canadá. (1891-92)
AGA KHAN III Mohamed Shan. - Patriarca de los musulmanes ismaelitas.
AGAR Y BUSTILLO, Pedro. - Presidente del Consejo de Regencia de España e Indias. Capitán
General.
AGUILERA Y EGEA, Francisco. - Teniente General. Ministro de la Guerra. Presidente del
Consejo Supremo de Justicia Militar.
AGUIRRE, Joaquín. - Catedrático de la Universidad Central. Ministro de Gracia y Justicia.
Presidente del Tribunal Supremo de España.
ALBA BONIFAZ, Santiago. - Ministro de Estado de España y Presidente del Congreso de los
Diputados.
ALBA, XVII Duque de, Jacobo Fitz James Stuart Falcó. - Ministro y Embajador de España.
ALBAIDA. Marqués de, Jose M~ Orense Mila. - Presidente de las Cortes Constituyentes de 1873.
ALBORNOZ LIMINIANA. Alvaro. - Ministro ‘y Embajador de España.
ALCALÁ GALIANO, Álvaro. - Político y escritor español.
ALDRIN, EDWIN. - Astronauta (Módulo Lunar Apolo XV).
ALEMÁN, Miguel. - Presidente de la República de México.
ALLENDE GOSSENS, Salvador. - Presidente de la República de Chile.
ALVAREZ MENDIZABAL, Juan. - Ministro de Hacienda de España.
ALVAREZ DEL VAYO, Julio. - Ministro de Estado de España.
ALVAREZ GONZÁLEZ, Melquiades. - Abogado. Decano de los Colegios de Abogados Oviedo y
Madrid. Catedrático de Derecho Romano. Político. Presidente del Congreso de los
Diputados.
ALVES, Antonio de Castro. - Poeta latinoamericano.
AMICIS, Edmundo de. - Escritor.
ANGUIANO MONGADO, Daniel. - Diputado. Dirigente U.G.T.. Gran Maestro de la Gran Logia
Española.
ARGÜELLES ALVAREZ, Agustín. - Político. Tutor de la Reina Isabel II. Presidente del Consejo
de Ministros.
ARMISTEAD. Lewis. A. - General Confederado en la Guerra Civil U.S.A.
ARMSTRONG. Louis. - Compositor y músico de Jazz.
ARMSTRONG, Neil. - Astronauta.
ARNOLD. General Henry «Hap». - Comandante en jefe del Ejército del Aire U.S.A.
ARUS ARDERIU. Rosendo. - Poeta y escritor dramático. Gran Maestro de la Gran Logia
Catalano-Balear.
ASENSIO TORRADO. José. - General español. Subsecretario del Ministerio de Guerra.
ATATURK. Mustafá Kemal Pachá. - General. Presidente del Consejo de Ministros de Turquía.
ATENAGORAS 1. - Patriarca Ortodoxo.
AURIOL. Vicente. - Político. Presidente de la República Francesa.
AUSTIN. Stephen F. - Fundador del Estado de Texas.
AVALOS AGRA, Simeón. - Arquitecto. Director de la Escuela de Arquitectura. Alcalde de
Madrid.
AVILA CAMACHO. Manuel. - Presidente de la República de México
60
AZANZA. José Miguel de- Diplomático y Ministro español. Gran Comendador y Gran Maestro
del Gran Oriente de España.
AZAÑA DÍAZ, Manuel. - Presidente de la II República Española.
BACH, Johann Christian. - Músico y compositor.
BACH. Juan Sebastián. - Compositor.
BADEN-POWELL, Robert. - Fundador de los Boy Scouts.
BADIA I LEHLICH. Domingo (Ali Bey). - Explorador español.
BALDRICH. Gabriel. - Teniente General español. Diputado y Senador.
BALDWIN. Henry. - Juez del Tribunal Supremo de U.S.A.
BARCIA TRELLES. Augusto. - Ministro. Presidente del Consejo Superior Bancario. Soberano
Gran Comendador del Supremo Consejo para España del Grado 33º.
BARCIA. Roque. - Autor de un Diccionario Etimológico.
BARRIOBERO HERRÁN, Eduardo. - Abogado. Publicista y Diputado.
BARTHOLDI. Frederic A. - Diseñó la Estatua de la Libertad.
BASSIE. William “Count». - Compositor de Jazz. Director de orquesta.
BASSOLS y MARANYOSA. Joaquín. - General español. Ministro de la Guerra.
BAYLOR. Robert E.B. - Fundador de la Baylor University.
BEBEL. Fernando Augusto. - Uno de los fundadores del Partido Democrático-Socialista alemán.
Tornero de profesión. Diputado y prolífico escritor político.
BECERRA. Manuel. - Alcalde de Madrid. Matemático. Gran Maestro del Gran Oriente Español.
BEETHOVEN. Ludwig van . - Compositor.
BENES, Eduardo. - Segundo Presidente de Checoslovaquia (1935-38. 1946-48).
BENLLIURE, Mariano. - Escultor.
BERANGER Ruiz DE APODACA, José María. - Almirante de la Marina Española. Diez veces
Ministro de Marina.
BERLIN, Irving. - Compositor.
BERLIOZ. Hector. - Compositor.
BERNADOTTE. Jean Baptiste Jules. - Mariscal de Francia. Rey de Suecia y de Noruega con el
nombre de Carlos Juan.
BERTIL, Principe de Suecia. - Gran Maestro de la Gran Logia de Suecia.
BERZELIUS. Jöns Jakob, Baron. - Químico sueco, considerado como uno de los fundadores de la
Química moderna.
BLANC, Luis. - Periodista, político español.
BLASCO BLASCO, Sigfrido. - Diputado y Periodista.
BLASCO GARZÓN, Manuel. - Abogado. Decano del Colegio de Abogados de Sevilla. Presidente
del Ateneo. Ministro.
BLASCO IBAÑEZ. Vicente. - Escritor y Diputado.
BOLíVAR, Simón. - Libertador de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia.
BONAPARTE, José I. - Rey de España.
BONAPARTE. Napoleón. - Emperador de Francia.
BONGO. Omar. - Presidente de Gabón.
BORBÓN, Enrique María Fernando de. - Infante de España y Vicealmirante. Gran Maestro y
Soberano Gran Comendador.
BORDEN. Sir Robert L. - Primer Ministro de Canadá.
BORDET-. Jules Jean Baptiste Vicent. - Bacteriólogo belga y Premio Nobel de Medicina.
BORGNINE, Ernest. - Actor de cine.
BOTELLA ASENSI. Juan. - Ministro de Justicia de España.
BOURGEOIS. Leon-Victor. - Premio Nobel de la Paz. Presidente de la O.N.U.
BRADLEY. Omar. - General Jefe de las Fuerzas de desembarco en Normandía.
BRETÓN Y HERNANDEZ. Tomás. - Compositor y autor dramático español. Autor de las óperas
«La Dolores y «Los Amantes de Teruel»: y de las zarzuelas «La Verbena de la Paloma». «El
Guardia de Corps»; etc, etc.
BUCHANAN, James. - l5º Presidente de los EE.UU.
BURBANKS, Luther. - Botánico. Premio Nobel.
61
BURKE, Edmund. - Político y escritor inglés, de origen irlandés.
BURNETT, David G. - Primer Presidente de la República de Texas.
BURTON. Sir Richard. - Descubridor de las Fuentes del Nilo.
BYRD, Richard. - Aviador. El primero que sobrevoló los Polos.
CABALLERO Y MORGAY. Fermín. Escritor y político español. Profesor de Geografía de la
Universidad de Madrid y Ministro, Diputado y Senador.
CABANELLAS FERRER, Miguel. - General español. Director General de Carabineros.
Presidente de la Junta de Defensa Nacional.
CABARRUS, Francisco. Conde de. - Ministro de Hacienda con José Bonaparte.
CABRERA. Juan Bautista. - Obispo evangélico español. Filólogo.
CALA Y BATEA. Ramón. - Escritor y Político español.
CALATRAVA, José María. - Jurisconsulto español y Magistrado.
CALATRAVA. Ramón María. - Jurisconsulto. Fue varias veces Ministro. Gran Maestro del Gran
Oriente Nacional de España.
CALDERÓN COLLANTES, Fernando. - Jurisconsulto español. Diputado. Senador. Presidente del
Tribunal Supremo. Ministro de Justicia y Ministro de Estado.
CALVO ASENSIO. Pedro. - Periodista, político, farmacéutico y autor dramático español.
CALVO DE ROZAS, Lorenzo. - Patriota español. Corregidor e Intendente de Zaragoza durante
«los sitios».
CALVO REVILLA, Ricardo. - Notable actor español.
CALVO, Padre Francisco. - Sacerdote Católico, iniciador de la francmasonería en Costa Rica
(1865).
CANO MANUEL RAMÍREZ DE ARELLANO, Antonio. - Magistrado. Ministro de Gracia y
Justicia de España. Presidente de las Cortes. Prócer del reino.
CARIDAD PITA. Rogelio. - General español.
CARLOS XV. - Rey de Suecia.
CARPENTIER. Alejo. - Escritor.
CARSON. Christopher “Kit”. - Explorador y caballista americano.
CARTER BEARD. Daniel. - Líder de movimiento Scout.
CARVAJAL Y HUÉ. José de. - Jurisconsulto, literato y político español. Ministro de Hacienda y
de Estado.
CASADO DEL ALISAL. José. - Pintor español.
CASANOVA. Giovanni. - Célebre escritor y aventurero italiano.
CASARES QUIROGA, Santiago. - Abogado. Ministro y Presidente del Gobierno de España.
CASAS JIMENEZ. Hermenegildo. - Político. Presidente de la Diputación Provincial de Sevilla.
Presidente de la Delegación española en la Asociación Masónica Internacional (AMI.).
CASTAÑOS. Francisco Javier. - Duque de Bailén. - Capitán General del Ejército Español.
CASTELAR, Emilio. - Presidente de la I República Española.
CASTELLÓ PANTOJA, Luis. - General español y Subsecretario del Ministerio de la Guerra.
CASTRO MADRID. José María. - Presidente de Costa Rica.
CASTROVIDO SANZ. Roberto. - Periodista español.
CAVOUR, Camilo Benso. Conde de. - Estadista italiano.
CEA BERMÚDEZ. Francisco. - Político español. Presidente del Gobierno.
CHAGALL. Marc. - Pintor.
CHERUBINI, N. - Compositor.
CHESTERTON. Gilbert Keith. - Escritor.
CHRYSLER, Walter. - Industrial. Fundador de Chrysler.
CHURCHILL, Lord Randolph. - Político ingles que lideró el denominado «Cuarto Partido».
CHURCHILL. Winston Spencer. - Primer Ministro Inglés. (Padre del anterior).
CITROEN. Andre. - Industrial. Fundador de Citroën.
CLARK, Roy. - Cantante y guitarrista. Estrella del género “Country”
CLARKE. John H. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
CLAVÉ, José Anselmo. - Famoso músico catalán. Fundador de las «Sociedades Corales
Populares». Poeta. Gobernador Civil en la I República.
62
CLEMENS, Samuel L. («Mark Twain»). - Escritor y humorista.
CODY. BILL («Buffalo Bill). - Explorador del Oeste Americano.
COLE, Nat King». - Cantante.
COLLODI, Carlo. - Creador del héroe infantil Pinocho.
COLT, Samuel. - Inventor de las armas de fuego que llevan su nombre.
COMPANYS i JOVER. Lluis. - Abogado. Diputado. Ministro de Marina de España y Presidente
de la Generalitat de Catalunya.
CONAN DOYLE, Sir Arthur. - Escritor.
CONDE DE ARANDA, Pedro P. Abarca. - Político. Primer Gran Maestro de la Masonería
Española.
CONDE DE CAMPOMANES, Pedro Rodríguez Pérez. - Político y Escritor español.
CONDE DE FLORIDABLANCA. José Moñino. - Político y Ministro de España
CONDE DE MONTIJO. - Militar español. Gran Maestro del Gran Oriente.
CONDE DE URQUIJO. Luis Mariano de Urquijo. - Político español.
CONDE DE VILLAMAR, Joaquín de Aymerich y Fernández Villamil
CONDORCET. Juan María de. - Filósofo, publicista, matemático, economista y político francés.
CONSTANTINO I. - Rey de Grecia.
CONTRERAS. Juan Senén de. - General español. Heroico defensor de Tarragona contra los
franceses. Ministro de España.
COOK. James. - Capitán de la Marina inglesa.
COOPER. Leroy G. - Astronauta.
CORTINA Y ARENZANA. Manuel. - Jurisconsulto y político español. Ministro de la
Gobernación. Académico de Ciencias Morales y Políticas.
CROCKET. David. - Héroe del Oeste Americano. Explorador; famoso por la defensa que realizó
en El Álamo.
CURROS ENRIQUEZ, Manuel. - Literato, poeta y periodista. Autor de «Aires d´a miña terra» y
«Collar de Perlas».
CUSHING, William. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
DANNUNZIO. Gabrielle. - Poeta italiano. Aviador. Conquistador de Fiume.
DAOIZ. Luis. - Militar. Artillero. Héroe del 2 de mayo de 1808.
DARÍO. Rubén. - Diplomático y Poeta.
DE BUEN LOZANO. Demófilo. - Catedrático de Derecho Civil. Magistrado. Presidente de la Sala
Quinta del Tribunal Supremo. Gran Maestro del Gran Oriente Español.
DE LA CIERVA, Juan. - Científico. Inventor del Autogiro.
DE LA CRUZ BOULLOSA, Manuel. - General español y Subsecretario del Ministerio de la
Guerra.
DE LOS RÍOS URRUTI. Fernando. - Catedrático de Derecho Político y Ministro de Justicia de
España.
DE SABOYA, Amadeo I. - Rey de España.
DEMILLE. Cecil B. - Director y productor americano de cine.
DEMPSEY, William Jack. - Boxeador. Campeón del Mundo.
DERQUI. Santiago. - Presidente de la República Argentina.
DESAGULIERS, John Theophilus. - Inventor del planetarium.
DESMOULINS. Camilo. - Periodista y político francés.
DIAZ DE BENJUMEA. Nicolás. - Abogado. Poeta, escritor y cervantista español.
DÍAZ PÉREZ. Nicolás. - Escritor español.
DÍAZ PORLIER, Juan. “El Marquesito”. - Guerrillero español promovido a General por su
extraordinario valor.
DÍAZ. Porfirio. - Presidente de la República de México.
DICKENS. Charles. - Escritor.
DIDEROT. D. - Filósofo.
DIEFENBAKER. John G. - Primer Ministro de Canadá (1957-63)
DISNEY. Walt. - Cineasta.
63
DOLE, Robert. - Senador de los EE.UU. Candidato a Vicepresidente en 1976, y Candidato
Presidencial en 1996.
DOMINGO SANJUAN. Marcelino. - Periodista. Político. Ministro de España.
DOUGLAS. William O. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
DOW, William H. - Fundador de la empresa química Dow Chemical Co.
DOYLE. Sir Arthur Conan. - Escritor y creador del personaje “Sherlock Colmes”.
DULCE Y GARAY. Domingo. - Marqués de Castellflorite. Capitán General de Cuba. Cuatro
Cruces Laureadas de San Fernando.
DUMAS, Alejandro. - Escritor. Dramaturgo y Periodista.
DUQUE DE EDIMBURGO. Phillip. - Consorte de la Reina Isabel II.
DUQUE DE KENT. - Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra.
DUQUE DE RIVAS. Saavedra Ángel. - Literato. Político y Militar español.
ECHEGARAY, José. - Dramaturgo español. Premio Nobel de Literatura.
EDUARDO VII. - Rey de Inglaterra.
EDUARDO VIII. - Rey de Inglaterra.
EIFFEL. Gustave Alexandre. - Ingeniero y constructor francés (Torre Eiffel).
ELLINGTON. Duke. Compositor, arreglador e intérprete de Jazz.
ELLSWORTH, Oliver. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
ERVIN Jr. Samuel J. - Presidente del Comité investigador del caso “Watergate”.
ESPARTERO. Baldomero. Duque de la Victoria y de Morella. Príncipe de Vergara. Capitán
General del Ejército. Senador, Presidente del Gobierno. Regente del Reino. Gran Cruz
Laureada de San Fernando.
ESPERABÉ LOZANO. Mamés. - Catedrático y Rector de la Universidad de Salamanca. Senador.
ESPOZ y MINA. Francisco Javier. - Guerrillero y General español. Capitán General de Navarra.
ESPRONCEDA Y DELGADO. José de. - Célebre Poeta español. Autor de «El Estudiante de
Salamanca», «Canto del Corsario». «La Canción del Pirata», etc.
ESQUERDO, José María. - Médico Psiquiatra. Fundador del Semanario España. Diputado.
FABER, Eberhard. - Creador de la mundialmente conocida empresa de lápices Eberhard Faber
Pencil Co.
FAIRBANKS. Douglas. - Actor de Cine.
FEDERICO GUILLERMO III. - Rey de Prusia.
FEDERICO II. El Grande. - Rey de Prusia.
FEDERICO VIII. - Rey de Dinamarca.
FERNÁNDEZ AMPON. Jacinto. - General español.
FERNÁNDEZ ELÍAS. Clemente. - Jurisconsulto español. Catedrático y notario.
FERNÁNDEZ SAN MIGUEL. Evaristo. - Capitán General y Ministro de España. (Autor del
“Himno de Riego”).
FERNÁNDEZ VILLA-ABRILE CALIVARA, José. - General español.
FERRER í GUARDIA. Francisco. - Fundador de la Escuela Moderna. Pedagogo.
FIGUERAS. Estanislao. - Presidente de la I República española.
FISHER. Geoffrey. - Arzobispo de Canterbury y Primado de Inglaterra.
FITCH. John. - Inventor de los buques a vapor.
FLEMING, Alexander. Científico. Premio Nobel de Medicina.
FLOREZ ESTRADA. Álvaro. - Economista. Diputado y Ministro de España
FONTELA, Ramón. - Marino español. Almirante.
FORD NEWTON, Joseph. - Teólogo Baptista.
FORD, Gerald R. – 38º Presidente de los EE.UU.
FORD, Henry. - Industrial. Fundador de Ford.
FOURIER. Francisco María Carlos. - Filósofo. Fundador de la Escuela Falansteriana.
FRANCISCO I. - Emperador del Sacro Romano Imperio.
FRANCO BAHAMONDE, Ramón. - Aviador Militar español. Diputado. Director General de
Aeronáutica (“Vuelo Plus Ultra”).
FRANCOS RODRÍGUEZ, José. - Alcalde de Madrid.
FRANKLIN. Benjamin. - Físico, economista y político.
64
FREUD, Sigmund. - Psiquiatra. Introductor del Psicoanálisis.
FRIERA JACOBI, José María. - Profesor Mercantil. Agente de Seguros. Fundador del Partido
Radical Socialista. Gobernador Civil de León y de Asturias durante la II República.
GABLE. Clark. - Actor de Cine.
GABRIEL Y GALÁN, José María. - Poeta español. Maestro Nacional y Agricultor.
GALÁN RODRIGUEZ, Fermín. - Militar español. Laureado de San Fernando. (Guerra de Africa).
GALARZA GAGO. Ángel. - Fiscal de la República. Diputado y Ministro de España.
GALLEGO, Juan Nicasio. - Poeta, literato y sacerdote liberal español. Diputado.
GARCÍA ALVAREZ. Juan Pablo. - Abogado. Subsecretario de Justicia. Soberano Gran
Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º y Gran Secretario del Grande Oriente
Español en el exilio.
GARCIA GÓMEZ CAMINERO, Juan. General español.
GARDFIELD. James A. – 20º Presidente de los EE.UU.
GARIBALDI. Giuseppe. - Nacionalista revolucionario italiano y líder de la lucha en pro de la
unificación e independencia de Italia. Gran Maestro y Soberano Gran Comendador de la
masonería italiana.
GARRIDO TORTOSA. Fernando. - Escritor. Propagandista del socialismo en España. Autor
prolífico público, entre otras muchas obras, la “Historia de las Clases Trabajadoras” y la
“Historia de las persecuciones políticas y religiosas”.
GIBBON. Edward. - Escritor (“La Caída del Imperio Romano”).
GILBERT, Sir William S. - Libretista de ‘music-hall” (Gilbert&Sullivan).
GILLETE, King. - Creador de la hoja de afeitar.
GIOVANNI BOVIO. – Político, filósofo y autor dramático italiano. Diputado Radical. Profesor de
Filosofía del Derecho.
GIRAL PEREIRA. José. - Catedrático de Farmacia. Rector de la Universidad de Madrid. Ministro
de Marina y Presidente del Gobierno español.
GLENN. John. - Astronauta.
GOETHE. Hans Wolfgang von. - Poeta alemán, filósofo, dramaturgo, novelista y científico.
GOLWATER, Barry. - Senador de los EE.UU.
GÓMEZ DE LA SERNA, Ramón. - Escritor español.
GOMEZ MORATO, Agustín. - General español.
GOMPERS. Samuel. - Líder sindical norteamericano.
GONZÁLEZ BLANCO. Pedro. - Literato, escritor y periodista español.
GONZÁLEZ FERNÁNDEZ DE LA BANDERA. José. - Médico. Diputado. Alcalde de Sevilla.
GONZÁLEZ MALLADA, Avelino. - Destacado dirigente de la C.N.T. - Alcalde de Gijón.
GONZÁLEZ SICILIA DE LA CORTE, Ramón. - Abogado. Catedrático y Director de la Escuela
Normal de Sevilla. Diputado y Subsecretario.
GONZÁLEZ TALTABULL. Gabriel. - Periodista. Gobernador Civil de Cádiz. Vocal del Tribunal
de Garantías Constitucionales y Diputado.
GONZÁLEZ VIDELA. Gabriel. — Presidente de la República de Chile.
GORE. Al. - Vice-Presidente de los EE.UU.
GRIS. Juan. - Pintor español.
GRISSOM. Virgil. - Astronauta (Apolo X)
GUARNER VIVANCOS, Vicente. - Militar. Gran Maestro Adjunto de la Gran Logia Española.
Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo en el exilio.
GUERRA DEL RÍO. Rafael. - Ministro español.
GUILLERMO II. - Rey de Holanda.
GUILLERMO IV. - Rey de Inglaterra.
GUILLOTIN. José. - Médico. Inventor de la guillotina.
GUSTAVO II. Adolfo. - Rey de Suecia.
GUSTAVO III. - Rey de Suecia.
GUSTAVO V. - Rey de Suecia.
GUTIÉRREZ DE LA CONCHA. Manuel. Marqués del Duero. - Teniente General. Nueve Cruces
Laureadas de San Femando.
65
HAMPTON. Lionel. - Compositor.
HANCOCK. John. - Uno de los firmantes de la Declaración de Independencia de los EE.UU.
HARDING, Warren G. – 29º Presidente de los EE.UU.
HARDY. Oliver. - Actor y Cómico (Laurel & Hardy).
HARRIS, Paul P. - Co-Fundador del Rotary Club
HAYDN, Franz Joseph. - Compositor.
HEGEL. Jorge Guillermo F. - Filósofo.
HEINE, Heinrich. - Poeta alemán.
HENSON, Reverendo Josiah. - Ex esclavo negro en cuya vida se inspira “La Cabaña del tío Tom”.
HERDER, Juan Godofredo. - Escritor y pensador alemán.
HERMOSO ARAUJO. Horacio. - Alcalde de Sevilla.
HILTON, Charles C. - Fundador de la Cadena Hotelera Hilton.
HOOVER, John E. - Director del F.B.l.
HOPE. Bob. - Actor cómico.
HOPKINS. Frederic. C. - Bioquímico. Premio Nobel.
HOUDINI, Harry. - Mago y prestidigitador. Ilusionista.
HOUSTON. Sam. – 2º y 4º Presidente de la República de Texas.
HUMBERTO I de Saboya. - Rey de Italia.
HUMPHREY. Hubert Horatio, Jr. – 38º Vicepresidente de los EE.UU. (1965-69).
HUSTON, John. - Director de Cine.
IGLESIAS AMBROSIO, Emiliano. - Abogado. Periodista. Diputado. Embajador de España.
INFANTE PÉREZ DE VARGAS, Blas. - Abogado y Notario. Fundador de los Centros Regionales
Andaluces y de las Juntas Liberalistas de Andalucía.
IRVING, Sir Henry. - Actor inglés.
IRWING. James B. - Astronauta.
ISTÚRIZ. Francisco Javier de. - Político español. Ministro de Estado; Presidente del Congreso de
los Diputados, Presidente del Senado y Presidente del Consejo de Ministros.
JACKSON. Andrew. – 7º Presidente de los EE.UU.
JACKSON. Reverendo Jesse. - Ministro eclesiástico.
JACKSON, Robert H. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
JAURÉS. Juan. - Político. Orador y Sociólogo francés. Diputado. Fundador del diario «L´
Humanite”. Fue uno de los más ardientes defensores del Capitán Dreyfus.
JEFFERSON. Thomas. Presidente de los EE.UU.
JENNER. Edward. - Descubridor de la vacuna contra la viruela.
JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis. - Catedrático español de Derecho Penal. Vicepresidente del Congreso
de los Diputados.
JOHNSON LYNDON. B. - Presidente de los EE.UU.
JOHNSON. Andrew. 17º Presidente de los EE.UU.
JOHNSON. Richard M. - Presidente de los EE.UU.
JONES. John Paul. - Comandante en Jefe de la Marina de los EE.UU.
JONES, Melvin. - Co-fundador de los «Lions Club Internacional»
JORGE I. - Rey de Grecia.
JORGE II. - Rey de Grecia.
JORGE IV. - Rey de Inglaterra.
JORGE VI. - Rey de Inglaterra.
JOSÉ II. - Emperador del Sacro Imperio Romano.
JOVELLANOS, Melchor Gaspar de. - Polígrafo. Jurista y Ministro de España.
JUÁREZ, Benito. - Presidente de la República de México.
JUST JIMENO, Julio. - Político español. Diputado y Ministro.
KADER. Abd El. - Líder marroquí.
KALAKAUA, David. - Rcey de las Islas de Hawai.
KEFAUVER, (Carey) Estes. - Jurista y legislador norteamericano.
KING, Rufus. - Líder político norteamericano, cuyas propuestas dieron como resultado la
abolición de la esclavitud en el territorio noroccidental de los EE.UU.
66
KIPLING, Rudyard. - Escritor y Poeta. Premio Nobel.
KOSSUYH, Lajos. - Patriota y hombre de Estado húngaro.
KRAUSE, Cristian F. — Filósofo alemán. Creador de la Escuela Krausista.
LA FONTAINE. Henri. - Premio Nobel de la Paz.
LA GUARDIA. Fiorello. - Político reformista norteamericano, congresista primero, y Alcalde
luego de New York City.
LACY. Luis de. - General español. Fusilado en el Castillo de Bellver, en 1820, las Cortes
mandaron que su nombre fuese inscrito en el Salón de Sesiones declarándole Benemérito de
la Patria en grado heroico.
LAFARGUE. Pablo. - Médico. Político socialista. Yerno de Carlos Marx.
LAFAVETTE. Marqués de. - General de la Independencia de América del Norte.
LALANDE, José Jerónimo. - Matemático y Astrónomo.
LALLAVE. Manrique Alonso. - Literato español.
LAMAR, Joseph E. - Miembro del Tribunal Supremo de U.S.A.
LAMAR, Mirabeau B. – 3º Presidente de la República del Estado de Texas.
LANDERO YCORCHADO, José. - Teólogo. Magistrado. Ministro de Gracia y Justicia.
LARRA. Mariano José. “Fígaro”. - Famoso escritor español.
LAYRET. Francesc. - Abogado. Diputado.
LEOPOLDO I. - Rey de Bélgica. Diputado.
LERROUX GARCÍA. Alejandro. - Ministro de Estado y de la Guerra; Presidente del Gobierno
español. Periodista. Abogado.
LESSING. T.E. - Poeta, filósofo y escritor alemán.
LETAMENDI DE MANJARRÉS. José. - Escritor y médico. Catedrático de Anatomía y de
Patología. Senador. Académico de la Real de Medicina.
LEWIS, John L. - Líder sindical norteamericano (nacido en Lucas, Iowa) que llegó a ser
Presidente (1920) del influyente Sindicato de Mineros de América (UMW).
LINDBERGH. Charles. - Aviador.
LIPTON, Thomas. – Empresario, fundador de la Compañía de Té Lipton.
LISTA Y ARAGÓN, Alberto. - Sacerdote, poeta, matemático y literato español. Miembro de las
Reales Academias Española y de la Historia.
LISTZ, Franz. - Pianista y compositor húngaro, creador de los recitales de «solos» para piano.
LIVINGSTON. Robert. - Co-negociador en la adquisición del Territorio de Luisiana a Francia.
LLANO DE LA ENCOMIENDA, Francisco. - General español.
LLANO PERSI, Manuel de. - Diputado y Consejero de Estado.
LLOPIS FERRANDIZ, Rodolfo. - Profesor de Escuela Normal. Diputado. Sub-Secretario de la
Presidencia del Gobierno. Secretario General del P.S.O.E.
LLOYD. Harold. - Actor de cine.
LOEHR GUSTAVOS, E. - Co-fundador del «Rotary Club”
LOPEZ FOMBONA. José María. - Procurador de los Tribunales y Secretario Judicial. Crítico de
arte. Alcalde y Teniente de Alcalde de Gijón. Presidente del 1 Congreso Nacional de
Izquierda Republicana.
LOPEZ-OCHOA PORTUONDO, Eduardo. - General español. Laureado de San Fernando.
LUTHER KING, Martin. - Pastor. Antisegregacionista.
MACANAZ. Melchor de. - Político y escritor español.
MAC ARTHUR. Douglas. - General Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas USA en
Filipinas.
MACDONALD. Sir John A. - Primer Ministro de Canadá (1867-73 y 1878-91)
MACHADO. Antonio. - Poeta. Escritor. Catedrático de Instituto.
MACIÁ, Francesc. - Coronel de Ingenieros. Presidente de la Generalitat de Catalunya.
MADOZ, Pascual. - Político y escritor español.
MADISON, James. - Presidente de los EE.UU.
MAIQUEZ. Isidro. - Célebre actor español.
MAISONNAVE Y CUTAYAR. Eleuterio. - Periodista, Diputado. Alcalde de Alicante y Ministro
de Estado y Gobernación.
67
MALDONADO GONZÁLEZ. José. - Abogado. Alcalde de Tineo (Asturias). Diputado. Consejero
de Obras Públicas del Consejo de Asturias y León. Presidente de la II República en el exilio
(1970-1977).
MARENGO. José. - General. Diputado. Gran Maestro del Grande Oriente Español.
MARQUÉS DE CERRALBO. - Político español.
MARQUÉS DE LA VEGA DE ARMIJO Y DE LOS ALTOS; Conde de Bobadilla. Antonio
Aguilar y Correa. - Ministro. Presidente del Gobierno español. Presidente del Congreso de
los Diputados. Embajador de España. Director de la Academia de la Historia.
MARQUES DE PONTEJOS. Joaquín Vizcaíno. - Político español. Alcalde de Madrid. Filántropo.
Fundador del “Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid”.
MARQUÉS DE SEOANE. - Jurisconsulto. Senador. Gran Maestro del Gran Oriente Nacional de
España.
MARQUÉS DE VILUMA. Manuel de la Pezuela. - Artillero. Fundador de la Masonería en
Oviedo.
MARSHALL. George. C. - Militar y político de EE.UU.
MARSHALL. John. - Presidente del Tribunal Supremo de U.S.A.
MARTÍ. José Julián. - Poeta y Líder independentista cubano.
MARTIN DÍAZ. Juan «el Empecinado». – Guerrillero; héroe de la Guerra de la Independencia y
General Español.
MARTÍNEZ BARRIO, Diego. - Ministro —sucesivamente— de Comunicaciones, Gobernación y
Guerra. Presidente del Gobierno y del Congreso de los Diputados y Presidente interino de la
II República. Presidente de la República en el Exilio. Gran Maestro del Grande Oriente
Español.
MARTÍNEZ CABRERA. Toribio. - General español.
MARTÍNEZ DE LA ROSA BERDEJO, Francisco. - Presidente del Gobierno de España.
MARTÍNEZ MARINA, Francisco. - Sacerdote español. Académico de la Historia y de la Lengua.
MARTINEZ MONJE RETOY, Fernando. - General español.
MAURIAC. François. - Escritor.
MAYER. Louis E. - Co-fundador de la Metro Goldwin Mayer.
MAYO. Charles H. - Médico. Fundador de la «Clínica Mayo».
MAZZINI. Giuseppe. - Patriota italiano. Triunviro. Teórico político.
Mc KINLEY. William. – 25
º
Presidente de EE.UU.
MELENDEZ VALDÉS. Juan Antonio. - Poeta español.
MENDELSSOHN, Moses. - Filósofo alemán.
MÉNDEZ NUÑEZ, Casto. - Marino español. Héroe del Callao.
MENENDEZ FERNÁNDEZ, Teodomiro. - Político español. Diputado y Subsecretario de Obras
Públicas.
MENÉNDEZ SUAREZ, Ángel. - Político español. Diputado.
MESONERO ROMANOS. Ramón. - Escritor.
MEYERBEER. Giacomo. - Compositor alemán, que tuvo gran influencia en la obra de Richard
Wagner.
MIAJA MENANT. José. - General Español.
MILANS DEL BOSCH, Francisco. - General español.
MINA, Francisco Javier, “Mina el Joven”. - Guerrillero español de la Guerra de la Independencia.
Poseedor de un valor sin límites, era tan humano como valiente.
MIRANDA. Francisco. - Mariscal Venezolano. Libertador de Perú.
MITCIIELL. Edgar D. - Astronauta.
MIX, Tom. - Comisario federal que se convirtió en actor de «cine mudo». Protagonizó más de 400
películas del “Oeste”.
MOLERO LOBO. Nicolás. - General español.
MONGE, Gaspard, Comte de Péluse. - Matemático francés. Inventor de la geometría descriptiva.
MONROE. James. – 5º Presidente de los EE.UU.
MONTANER CASTAÑO, Antonio. - Político. Gobernador Civil de Sevilla. Gran Maestro del
Grande Oriente Español en el exilio.
68
MUNTANE CIRICI, Bartolomé. - Militar español. Laureado de San Fernando. (Guerra de Africa).
MONTEMAR. Francisco de Paula, Marqués de. - Escritor, Diputado, Senador y Vicepresidente
del Congreso.
MONTES, Eugenio. - Escritor y periodista español.
MONTESQUIEU. Ch. de S. . - Filósofo y jurista francés.
MONTGOLFIER. J. Michel y Jaques Etienne. - Inventores del globo aerostático.
MORATÍN, Leandro F. de. - Famoso escritor español.
MORAYTA Y SAGRARIO, Manuel. - Catedrático. Escritor. Gran Maestro del Gran Oriente
Español.
MORENO. Mario. “Cantinflas”. Actor de cine mexicano.
MORET PRENDERGAST. Segismundo. - Presidente del Gobierno español.
MORIONES, Domingo. - Teniente General español.
MORRISCH, Ronald. - Químico. Premio Nobel.
MOYANO. Claudio. - Pedagogo. Ministro de Instrucción Pública de España.
MOZART, Leopold. - Padre de Wolfgang, concertista, celebrado violinista, compositor y autor
musical.
MOZART. Wolfgang Amadeus. - Compositor.
MUÑOZ TORRERO, Diego. - Sacerdote y político español. Rector de la Universidad de
Salamanca. Diputado en las Cortes de Cádiz. Designado Obispo de Guadix, no obtuvo el
asentimiento de Roma.
MURAT, Joaquín. . Mariscal de Francia.
MURPHY, Audie. - El soldado norteamericano más condecorado durante la 2ª GM.
NAISMITH. James. - Inventor del Baloncesto.
NEGRIN LOPEZ, Juan. - Catedrático de Medicina. Ministro y Presidente del Gobierno español.
NELSON, Horacio. Almirante ingles.
NICOLAU D´OLWER. Luis. - Ministro de España.
NOUVILAS Y RAFOLS, Ramón. - Teniente General muy distinguido en las Guerras del Siglo
XIX y Ministro de la Guerra.
NÚÑEZ DE ARCE. Gaspar. - Famoso poeta dramaturgo y político español. Académico de la
Española y Ministro de Ultramar.
NÚÑEZ DE PRADO. Miguel. - General español. Director General de Aeronáutica.
O’DONNELL. Enrique. - Militar español.
O´HIGGINS. Bernardo. - Libertador de Chile.
OERSTED. Cristian Hans. - Físico. Premio Nobel.
OJEDA OJEDA. Pablo. - Industrial. Presidente de la Diputación Provincial de Huelva.
OLAVIDE JAUREGUI, Pablo Antonio. - Protegido del Conde de Aranda y protector de
Jovellanos. Escritor y político perseguido por el Santo Oficio.
OLÓZAGA. Salustiano de. - Abogado. Diputado. Presidente del Congreso. Ministro de Estado y
Presidente del Gobierno.
ORÁA LECUMBERRI. Marcelino. - Ilustre militar español. Gobernador y Capitán General de
Filipinas. Dos Cruces Laureadas de San Fernando.
ORENSE MILÁ DE ARAGÓN. José María, Marqués de Albaida. - Diputado. Presidente de las
Cortes en la I República Española.
ORTEGA Y GASSET. Eduardo. - Abogado. Diputado y Gobernador Civil de Madrid.
OSCAR I. - Rey de Suecia y Noruega.
OSSCIETZKY. Carl von. - Premio Nobel de la Paz.
OSWALD. Wilhem. - Químico. Premio Nobel.
PACHECO. Isaac. - Periodista. Director del semanario “El Hombre Encadenado”.
PAEZ, José Antonio. - Presidente de la República de Venezuela.
PAGANINI. Nicola. - Violinista y Compositor.
PAINE. Robert. - Prócer de la independencia Norteamericana.
PANZANO Y ALMIRALL. Francisco. - Escritor e Historiador español.
PASHA, Ismael. - Virrey de Egipto. Impulsor del Canal de Suez.
PEARY. Robert Edwin. - Explorador del Polo Norte.
69
PEDRO I. - Emperador de Brasil.
PERAL Y CABALLERO. Isaac. - Científico español. Inventor del Submarino.
PÉREZ BALLADARES. Ernesto. - Presidente de la República de Panamá.
PÉREZ DE AYALA, Ramón. Escritor y Embajador de España.
PÉREZ DE GUZMÁN. Enrique. Marqués de Santa Marta. - Político. Gran Maestro General del
Gran Consejo del antiguo y Primitivo Rito Oriental de Memphis y Misrain.
PÍ i MARGALL. Francisco. — Presidente de la I República Española.
PIERRARD, Blas. - Distinguido General español y Diputado.
PIKE. Albert. Autor de “La Moral y el Dogma”.
PIRANDELLO. Luigi. - Escritor.
POLE, James Knox. – 11º Presidente de los EE.UU.
POLO, Fray Eusebio. - Agustino. Teólogo y escritor español.
POPE, Alexander. - Escritor.
PORTELA VALLADARES, Manuel. - Abogado. Ministro. Presidente del Gobierno español.
POZAS PEREA, Sebastián. - General español. Inspector General de la Guardia Civil.
PRAT GARCIA. José. - Diputado. Subsecretario. Senador. Presidente del Ateneo de Madrid.
PRESA DEL ÁLAMO, Manuel. - Distinguido aviador español. Medalla Militar Individual.
PRIM Y PRATS. Juan. - Teniente General. Ministro y Presidente del Gobierno español. Conde de
Reus. Marqués de los Castillejos y Duque de Prim.
PROUDHON, Pedro José. - Filósofo y escritor.
PUCCINI. Nicolás. - Compositor.
PUSHKIN. Alexander. - Escritor y Poeta.
QUASIMODO. Salvatore. - Nobel de Literatura.
QUEIPO DE LLANO, José Mª - Conde de Toreno. Político español.
RABINDRANATH TAGORE. - Escritor y Poeta. Premio Nobel.
RAFFLES, Tomás S. - Fundador de Singapore.
RAMÓN Y CAJAL, Santiago. - Catedrático. Premio Nobel de Medicina.
RENAN. Ernesto. - Filólogo e Historiador.
REUS Y GARCÍA. José. - Jurisconsulto y escritor.
REY MORA, Fernando. - Político español. Diputado y Subsecretario de Comunicaciones.
REZA PAHLEVI. Mohamed. - Sha de Persia.
RHODES. Cecil. - Primer Ministro de la denominada “Colonia de El Cabo” (1890).
RICHARDSON. Elliot. - Fiscal General de los EE.UU.
RICHET. Charles R. — Nobel de Medicina.
RICO AVELLO. Manuel. - Ministro y Alto Comisario de España en Marruecos.
RICO LOPEZ, Pedro. - Abogado. Alcalde de Madrid.
RIEGO FLOREZ. Rafael del. - Teniente General. Presidente del Congreso de los Diputados. Gran
Maestro del Gran Oriente Nacional de España.
RIQUELME Y LOPEZ-BAGO. José. - General español. Presidente del Consejo de Ordenes
Militares.
RIVADAVIA. Bernardino. - Presidente de la República Argentina.
RIZAL. José. - Médico y novelista filipino, mártir de su independencia nacional.
RIZO BAYONA, Ángel. - Marino de Guerra. Subsecretario. Diputado. Gran Maestro del Grande
Oriente Español.
ROBERT. Roberto. - Periodista y escritor costumbrista. Diputado y Ministro Plenipotenciario de
España en Suiza.
ROBESPIERRE, Maximiliano, “el Incorruptible”. Jurista.
ROBINSON. Sugar Ray. - Pentacampeón del Mundo de Boxeo.
ROCHA GARCÍA, Juan José. - Ministro español, Embajador. Presidente del Consejo de Estado.
RODIL GAYOSO, J. Ramón. - General español. Director General de Carabineros. Ministro de la
Guerra.
RODRIGUEZ DORESTE. Juan. - Senador. Alcalde de las Palmas de Gran Canaria.
RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ. José María. - Diputado Gran Maestro del Gran Oriente Español.
Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo.
70
ROMBERG, Sigmund. - Compositor musical húngaro-americano del siglo XX.
ROMEA. Julián. - Actor y Poeta.
ROMERALES QUINTERO. Manuel. - General español.
ROMERO ORTIZ. Antonio. - Ministro. Presidente del Gobierno. Gobernador del Banco de
España. Gran Maestro del Gran Oriente de España.
ROOSEVELT, Franklin D. – 32º Presidente de los EE.UU.
ROOSEVELT, Theodore. – 26º Presidente de los EE.UU.
ROS DE OLANO. Antonio, Marqués de Guad-el-Jelú y Conde de Almina. - Teniente General
español. Diputado. Senador.
ROSSO DE LUNA, Mario. - Escritor y Abogado. Destacado intelectual y científico español.
ROTHSCHILD, Naihan. - Fundador de la Banca Rothschild.
RUBIO GALÍ. Federico. - Médico y político español. Diputado. Embajador en Londres con la I
República. Académico de la Medicina. Fundador del Instituto de Terapéutica operatoria en el
Hospital de la Princesa de Madrid.
RUIZ GONZÁLEZ. Antonio. - Marino español. Subsecretario de Marina.
RUIZ RUIZ. Braulio. - Jurisconsulto español y Profesor Universitario.
RUIZ ZORRILLA. Manuel. - Político y Gran Maestro del Gran Oriente de España.
RUIZ-FUNES GARCÍA. Mariano. - Ministro de España.
SALSATINI. Rafael. - Novelista.
SABOYA, Amadeo I. - Rey de España.
SAGASTA. Práxedes Mateo. - Presidente del Gobierno español. Gran Maestro del Gran Oriente
de España.
SALAZAR ALONSO, Rafael. - Diputado. Ministro. Alcalde de Madrid.
SALMERÓN, Francisco. - Político y Jurisconsulto. Ministro de Ultramar.
SALMERÓN. José. - Político y Catedrático.
SALMERÓN. Nicolás. - Abogado. Presidente de la I República española.
SALTEN, Felix. - Creador de “Bambi”
SALVADOR MERINO, Gerardo. - Notario. Presidente de Motor Ibérica.
SAMANIEGO, Félix María. - Fabulista y Poeta español.
SAMUEL CHRISTIAN FEDERICO HAHNEMANN. - Médico. Creador de la Curación por la
homeopatía.
SAN MARTIN. José de. - Libertador de Argentina. Héroe de Chile y Perú.
SANCHEZ-OCAÑA Y BELTRÁN. José. - General español.
SARMIENTO ALBARRACIN, Domingo. - Presidente de la República Argentina.
SAX, Antoine Joseph. - Inventor del Saxofón.
SAYER. Anthony. - Prirncr Gran Maestro de la Gran Logia de Londres en 1717.
SCHIELE, Silvester. - Co-fundador del ”Rotary Club”.
SCHIKANEDER. Emmanuel. - Escritor y libretista de “La Flauta Mágica”.
SCHILLER. (Johann Christoph) Friedrich von. - Poeta, dramaturgo, filósofo e historiador alemán.
SCHIPPA. Tito. - Tenor.
SCHIRRA, Walter Marty. Jr. - Astronauta norteamericano.
SCHOELCHER. Victor. - Político francés. Abolió la esclavitud.
SCHUBERT, Franz. - Compositor.
SCHWEITZER, Albert. - Médico. Premio Nobel.
SCOTT, Sir Walter. - Poeta y Novelista. («Ivanhoe»).
SCOTT. E. Robert. - Explorador del Polo Sur.
SELLERS. Peter. - Actor de Cine.
SERRANO BEDOYA, Francisco. - Teniente General español director General de la Guardia Civil.
Diputado. Senador y Ministro de la Guerra.
SERRANO DOMÍNGUEZ, Francisco. - Duque de la Torre. General español. Presidente del
Senado, y del Gobierno. Regente del Reino.
SHORLY. Hiran E. . - Co-fundador del “Rotary Club”.
SIBELIUS, Joan. - Compositor finlandés.
71
SIMARRO LACABRA, Luis. - Médico. Catedrático de Psicología de la Universidad Central. Gran
Maestro del Grande Oriente Español.
SIUGH, Dhuleep. - Maharaha de los Sikh.
SKELTON. Red. - Cómico.
SMITH, Joseph. Jr.. - Fundador de la Iglesia de Jesucristo de los últimos días (Mormones).
SOARES, Mario. - Presidente de la República de Portugal.
SORNI Y GRAN, José Cristóbal. - Político y Jurisconsulto. Diputado. Ministro de Ultramar en la I
República Española. Declaró libres a los esclavos de la isla de Cuba.
SOROLLA i BASTIDA, Joaquín. - Pintor español.
STAFFORD. Thomas Patten. - Astronauta norteamericano.
STANISLAS II. - Rey de Polonia.
STENDHAI., Marie-Henrí B. - Escritor.
STEVENSON, Adlai. - Vicepresidente de los EE.UU.
STILL, Andrew T. - Inventó el tratamiento de la osteopatía.
SUCRE. Antonio José de. - Presidente de la República del Perú.
SWIFT, Jonathan. - Novelista y Poeta. Escribió los “Viajes de Gulliver”.
TAFT, William Howard. – 27º Presidente de los EE.UU.
TALLEYRAND PERIGORD. Carlos Mauricio. – Príncipe de Benevento y Duque de Talleyrand-
Perigord. Prelado. Político y Diplomático francés.
TERRADAS. Abdón. - Político y Escritor español. Alcalde de Figueras (Gerona).
TOLSTOI. Leon. - Escritor ruso.
TOPETE Y CARBALLO, Juan Bautista. – Vice-Almirante de la Marina española. Ministro de
Marina. Senador.
TORRES AMAT, Félix. - Obispo de Astorga. Autor de una versión de la Biblia con notas. De las
Reales Academias Española y de la Historia.
TORRIJOS, José María de. - Heroico General español y Ministro de la Guerra. Su nombre fue
inscrito con letras de oro en el Parlamento.
TRUMAN. Harry S. – 33º Presidente de los EE.UU.
TUCKER. Henry. - Presidente del Consejo de la Federación de Iglesias Cristianas de América.
TUÑÓN DE LARA. Antonio. - Político español. Diputado. Director General de Beneficencia.
VALDÉS Y FLOREZ BAZÁN, Cayetano. - Ilustre marino español. Capitán General de la
Armada. Gran Cruz Laureada de San Fernando. Prócer del Reino.
VALERA APARICIO, Fernando. - Periodista y Diputado.
VALLADARES. Gabino. - Teólogo. Obispo electo de Barcelona.
VALLETA. Vittorio. - Director General de la Fiat.
VAN HALEN. Juan. - General español.
VAQUERO CANTILLO. Eloy. - Maestro. Ministro español. Alcalde de Córdoba.
VARELA, Félix. - Canónigo de Madrid.
VEGA, Alfredo. - Vizconde de Ros. Gran Maestro del Gran Oriente Nacional de España.
VEGA, Ventura de la. - Famoso escritor y político español.
VELARDE. Pedro. - Militar español. Artillero. Héroe del 2 de mayo de 1808.
VERDI. Giuseppe. - Músico. Compositor.
VERNER. Claude Joseph. - Pintor.
VIDARTE FRANCO. Juan Simeón. - Diputado español. Periodista
VILLACAMPA Y DEL CASTILLO. Manuel. - General español.
VINEKANANDA, Swami. - Líder hinduista.
VOLTAIRE, Francois M. Arquet de. - Filósofo. Jurista, escritor.
WALLACE. Lewis. - Militar y escritor. Autor de la novela “Ben Hur”.
WARREN. Earl. - Presidente de la Corte Suprema de los EE.UU.
WASHINTON. George. - Primer Presidente de los EE.UU.
WAYNE. John (Marión Michael Morrison) “The Duke”. - Actor de cine.
WELLINGTON. Duque de. - General inglés.
WHITEMAN, Paul. - Músico conocido como «El Rey del Jazz».
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WILDE, Oscar. - Poeta y dramaturgo de origen irlandés. (Autor, entre otras obras, de El retrato de
Dorian Gray (1891).
WILSON, Charles Edward. - Presidente de la General Electric Co.
WYLER, William. - Director de cine.
YRIGOYEN. Hipólito. - Presidente de la República Argentina.
ZAJON. Fray Juan. - Monje benedictino. Catedrático de la Universidad de Barcelona.
ZANUCK. Darryl. - Productor de cine.
ZAYAS MOLINA. Fermín. - Militar. Gran Maestro de la Gran Logia Regional del Mediodía del
Gran Oriente Español (G.O.E.).
ZOLA, Emilio. - Famoso escritor francés.
ZULUETA ESCOLANO, Luis. - Ministro de Estado y Embajador de España.
ZURBANO, Martin. - Famoso guerrillero español ascendido a Mariscal de Campo.
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