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TÉCNICAS DE APLICACIÓN DE INSECTICIDAS EN UN CULTIVO DE TOMATE BAJO

CUBIERTA
Strassera, M.E
1
, Leonardo Venturelli
2
, Oscar Martínez Quintana
1
, Adriana Fuica
2
, Gerardo Masiá
2
,
Andrés Polack
3
.
(1) U.E.E.A. Gran Buenos Aires. INTA. Ruta 36, km. 44.5. La Plata, Bs. As. Argentina.
(2) Instituto de Ingeniería Rural CIA. INTA. Casilla de correo 25, Castelar, Bs. As. Argentina.
(3) E.E.A. San Pedro. INTA. Ruta Nac. 9, km 170, Bs. As. Argentina.
mstrassera@correo.inta.gov.ar lventurelli@cnia.inta.gov.ar


RESUMEN: Las plagas animales son una de las principales limitantes productivas del cultivo de
tomate, siendo las dos más importantes Tuta absoluta y Trialeurodes vaporariorum. Esto parecería
deberse a basar el control de plagas fundamentalmente en el control químico, a la baja efectividad
del mismo y a los inadecuados niveles de diagnóstico de plagas. La cantidad y tamaño de gotas,
en las aplicaciones fitosanitarias, resulta óptimo cuando permite controlar la plaga en cuestión con
la mínima cantidad de producto. El objetivo de este trabajo fue evaluar distintas técnicas de
aplicación de insecticidas considerando la ubicación de las plagas dentro del cultivo. El ensayo se
realizó sobre un cultivo de tomate en invernáculo. Las técnicas evaluadas fueron: a) lanza manual
con dos pastillas de abanico plano y un volumen aplicado de 676 L/ha; b) lanza manual con dos
pastillas de cono hueco y 513 L/ha; y c) barral vertical con tres pastillas de cono hueco y 506 L/ha.
Los resultados se procesaron mediante análisis de varianza. Aunque la mayor cantidad de
impactos en el haz y envés de las hojas fue con el tratamiento (a), con el (b) se alcanzó el nivel de
impactos recomendado para aplicaciones de insecticidas en el envés que oscila entre 20 y 30 imp.
/cm
2
, resultando ser la más eficiente ya que el volumen aplicado fue un 25% menor. El barral no
logró alcanzar el número de impactos en el envés.

Palabras Claves: calidad de aplicación, impactos, envés.


TECHNIQUES OF INSECTICIDE SPRAYING IN A GREENHOUSE TOMATO CROP


ABSTRACT: Animal plagues are one of the main productive restrictions of the tomato crop. The
most important ones are Tuta absoluta and Trialeurodes vaporariorum. This could partially result
from farmers´ conventional approach based exclusively on chemical control, which sometimes not
only does not solve sanitary problems but increases them. In addition, inadequate levels of plague
diagnosis and the low effectiveness of chemical treatments might lead to excessive pesticide
applications during each crop cycle. The amount and size of drops obtained in phytosanitary
applications is known as distribution spectrum. The result is optimal when it allows for plague
control using the minimum amount of a product, being people and environment friendly. The aim of
this work has been to assess different techniques of insecticide application considering the
role/position that plagues occupy in the crop. The experiment was carried out on a greenhouse
tomato crop. The assessed techniques were: a) handgun sprayer with two flat fan nozzles with a
volume rate of 676 L/ha, b) handgun sprayer with two hollow cone nozzles and 513 L/ha and c)
vertical boom with three hollow cone nozzles and 506 L/ha. The results were processed by ANVA.
The treatment which obtained the highest amount of impacts on both faces of leaves was a). With
the b) technique the level of impacts recommended for insecticide applications oscillating between
20 and 30 imp/cm
2
was reached on the underside leaves. The level reached on the upper leaves
was excessive with both techniques but the later was the most efficient one, since the volume
applied was 25% lower. The vertical boom did not reach the number of impacts on the underside
leaves.

Keywords: quality of application, impacts, underside leaf.


INTRODUCCIÓN:


La producción de hortalizas bajo cubierta por sus particularidades, como el confinamiento del área
cultivada y la continua sucesión de pocos cultivos (los más rentables), generan un microclima
favorable para el establecimiento y desarrollo de las plagas (Fernández y Salas, 1987; Amma y
col., 1997; Strassera, 2006).
Por otro lado, el enfoque tradicional del productor para el manejo de las mismas, está basado
exclusivamente en el control químico (García y col., 2005), el cual, muchas veces no resuelve los
principales problemas sanitarios, sino que los profundiza aún más, al subestimar complejos
procesos naturales de autorregulación y por no controlar adecuadamente las fuentes de inóculo.
Además de lo anteriormente mencionado, la uniformidad que produjo el uso generalizado de
pocos materiales genéticos de alto rendimiento, simplificó excesivamente el agro-ecosistema,
tornándolo a este muy inestable (Root, 1973; Strassera, 2007). Dicha fragilidad, muchas veces se
manifiesta en forma de una recurrente aparición de plagas (i.e. animales y enfermedades) (Altieri,
1992), poniendo en riesgo la capacidad de resiliencia y productiva del sistema en el tiempo
(Polack, 2006; Strassera, 2007; Martínez Quintana, 2006). En este sentido, las plagas constituyen
una de las principales limitantes productivas (Botto, 1997; Botto y col., 1997; Sarandón, 2002;
Amma y col., 2004). Esto se debe a la dinámica que caracteriza a esta actividad con gran
recambio y breves períodos de permanencia de los cultivos, actividades culturales diversas y el
ambiente físico propio de los invernáculos. Como resultado toda estrategia dirigida a minimizar el
impacto de las plagas tiene un margen muy pequeño para el error, y además, plantea en el plano
económico-social-ambiental, una problemática aún más difícil de abordar (Botto y col., 1997).
La cantidad y tamaño de gotas obtenidas es conocido como espectro de distribución. Resulta
óptimo cuando permite controlar la plaga en cuestión con la mínima cantidad de producto,
preservando la seguridad de las personas y el ambiente (Smith y col., 2000). En aplicaciones de
insecticidas comúnmente se recomienda una densidad que oscila entre 20 y 30 impactos/cm
2

(How to evaluate spray deposits). Aunque, la eficacia del tratamiento comprende varios factores,
como las características del producto a aplicar, la plaga, el cultivo y las condiciones ambientales
en el momento del control, puede utilizarse como valor orientativo. Por su parte, la selección del
volumen del líquido en que se debe aplicar normalmente queda a criterio del usuario. Algunas
recomendaciones dan un rango tan amplio como de 200 a 1000 L/Ha. En la práctica se usa el
mismo caudal de campo contra una amplia diversidad de plagas y usualmente es determinado por
la descarga que posee la máquina. Algunas empresas químicas indican la concentración del
ingrediente activo que debe poseer el caldo de pulverización, pero cuando así se hace, también se
requiere especificar el volumen recomendado por unidad de superficie.
En estos sistemas donde los cultivos se implantan en línea y el volumen de masa vegetal varía de
forma importante a lo largo del ciclo, no resulta útil la práctica de distribuir un volumen por unidad
de superficie. Un aspecto importante que supone la mejora en la aplicación de fitosanitarios en
cultivos en línea es el uso de técnicas de pulverización adaptadas al cultivo (Crop Adapted
Spraying, CAS). El objetivo es mantener constante la deposición de materia activa sobre los
órganos de la planta, independientemente de la altura o porte del cultivo (Sanchez Hermosilla
Lopez, 2007). Al asperjar toda el área de un cultivo, muchas gotas pueden caer entre el follaje y en
especial en el espacio que queda entre los surcos. Las que impactan sobre las hojas, pueden
coalescer al grado de no permanecer retenidas, haciendo que el líquido excedente goteé a las
hojas inferiores y de allí al suelo (endoderiva). La cantidad de surfactante que contenga la fórmula
de aspersión afectará la retención de ésta, pero el escurrimiento puede iniciarse cuando se ha
pulverizado apenas 100 L/Ha a un cultivo ralo y con follaje escaso (Johnstone, 1973).
Es común que en estos sistemas se realice una elevada cantidad de aplicaciones de pesticidas
durante el ciclo del cultivo. Principalmente debido a inadecuados niveles de diagnóstico
(monitoreos sistemáticos de plagas animales y enfermedades para conocer el nivel de ataque que
está soportando el cultivo) y a una baja efectividad de los tratamientos químicos. De esta manera,
se incrementan los costos de producción por un aumento en la frecuencia de aplicación y por
utilizar volúmenes excesivos, obteniéndose mayores pérdidas por los menores rendimientos
alcanzados (Polack, 2006; Martínez Quintana, 2006; Sanchez Hermosilla, 2007). Además, esta
estrategia de control sobreutilizada trae aparejada otras externalidades negativas como
intoxicación de operarios de campo (por no protegerse adecuadamente), los consumidores finales
(por superar los límites máximos de residuos en los productos cosechados), contaminación
ambiental (suelo, agua), resistencia de las plagas a los pesticidas y disminución de la
biodiversidad (Altieri, 1992; Botto, 1997; Botto y col., 1997; Polack y Miltieri, 2007).

En este sentido, hay que replantear la forma de abordar las medidas sanitarias, dado que
desafortunadamente no se dispone en la mayoría de los casos de alternativas de control, acordes
a las actuales exigencias de producción sustentable con bajo nivel de contaminantes químicos
(Botto, 1997).
El objetivo de este trabajo fue evaluar distintas técnicas de aplicación de insecticidas en un cultivo
de tomate bajo cubierta en el Cinturón Hortícola Platense para controlar sus principales plagas
animales.

MATERIALES Y MÉTODOS

El ensayo se realizó en la localidad de M. Romero (Colonia Urquiza), Partido de La Plata, provincia
de Buenos Aires, sobre un cultivo de tomate redondo indeterminado bajo cubierta (Lycopersicon
esculentum Mill. cv. Superman). El material se condujo a dos guías, con una distancia entre lomos
de 2.0 m y 0.3 m entre plantas (a simple hilera). La altura del cultivo fue de 1.60 m. El área foliar
promedio por planta obtenida con el equipo LI-3100 Area Meter (LI-COR) fue de 1.67 m
2

representando un IAF (Índice de Área Foliar) de 2.78 m
2
/m
2
.
La evaluación de las distintas técnicas de aplicación se realizó a través de tarjetas hidrosensibles,
las cuales fueron colocadas en la línea del cultivo, perpendiculares a la dirección de avance, a
0.50, 0.70 y 0.90 m de altura, en dos planos, el haz y el envés de las hojas, esta última
representando la ubicación preferencial de las plagas claves de este cultivo (“la polilla del tomate”
Tuta absoluta (Povolny) (Lepidoptera: Gelechiidae) y “la mosca blanca de los invernáculos”
Trialeurodes vaporariorum (Westwood) (Homoptera:Aleyrodidae) respectivamente. Cada
tratamiento fue repetido tres veces con cinco submuestras cada una de ellas.
Posteriormente, las tarjetas se digitalizaron por medio de un escáner Scanjet 3400 C HP con una
resolución de 400 dpi y las imágenes obtenidas se analizaron mediante un programa específico
para tal fin, desarrollado en el Instituto de Ingeniería Rural (CIA INTA). El parámetro considerado
fue la cantidad de impactos/cm
2
y el diámetro de los mismos. Los resultados se procesaron
estadísticamente mediante análisis de varianza. Cuando se detectaron diferencias significativas a
causa de algún tratamiento, se utilizó la prueba de comparaciones múltiples de Tukey con un nivel
de significación del 5%.
Las técnicas de aplicación evaluadas fueron:
a) Lanza 2xAP: lanza manual de dos picos provista con pastillas modelo abanico plano a 1.5 Mpa
de presión (aplicación convencional)
b) Lanza 2xCH015: lanza manual de dos picos provista con dos pastillas de cono hueco 80015 a
0.6 Mpa.
c) Barral 3 x CH01: barral vertical con tres pastillas de cono hueco 8001 a 0.6 Mpa.

La primera representó la aplicación típica que se realiza comúnmente en el establecimiento. La
elección de las pastillas y la presión de trabajo de las últimas dos fueron definidas con el fin de
disminuir el volumen aplicado y a la vez buscar una penetración óptima dentro del cultivo.
En la Tabla 1 se expresan la presión, el caudal y el volumen aplicado de cada técnica evaluada.
La cantidad de líquido aplicado fue expresada en función de la superficie cubierta, es decir,
incluyendo el área ocupada por el cultivo y la de los pasillos internos del invernáculo (cubierta) y
por otro lado, se expresó sólo en función de la superficie ocupada por el cultivo (tratada).
Tabla 1. Presión, caudal y volumen aplicado en cada tratamiento.
Técnica aplicación Presión
(Mpa)
Caudal
(L/min)
Volumen aplicado (L/Ha)
Cubierta Tratada
a Lanza 2 x Abanico plano Yamaho D-5 1.5 2.16 675.6 1039.4
b Barral 3 x Cono hueco 8001 0.6 1.62 506.3 778.8

c Lanza 2 x Cono hueco 80015 0.6 1.64 513.4 789.9

El equipo pulverizador utilizado para realizar los diferentes tratamientos fue tipo carretilla, provisto
con una bomba a pistones accionada mediante un motor eléctrico. La velocidad de
desplazamiento del aplicador fue, en todos los casos, de 0.53 m/s.
Las condiciones ambientales en el momento en que se realizaron las aplicaciones fueron de 50%
de humedad relativa y 37.5 ºC de temperatura.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN.

Se encontró un efecto altamente significativo sobre la cantidad de impactos debido a si las tarjetas
hidrosensibles se colocaban en la posición equivalente al envés o al haz de las hojas (p≤0.00001).
En promedio, en el haz, fueron hallados 895 impactos/cm
2
y en el envés 44.2 impactos/cm
2
.
Obviamente esta diferencia (20 veces superior), fue estadísticamente significativa según la prueba
de comparaciones múltiples de Tukey (Tabla 2 y Figura 1). También difirió el tamaño de los
impactos (p≤0.00001), ya que en el haz su diámetro volumétrico medio fue de 130 micrones y en
el envés de 78 micrones.

Tabla 2. Calidad de aplicación según posición
Posición n Impactos Intervalos de confianza
(95%)
Grupos homogéneos
Envés 30 44.22 -16.72 105.17 a
Haz 30 895.42 834.0 956.37 b
Número de impactos medio, intervalos de confianza y prueba de comparaciones múltiples de Tukey
obtenido en las dos posiciones en que se colocaron las tarjetas hidrosensibles. Confianza 95%. Nivel
de significación: 5%.

Posición
I
m
p
a
c
t
o
s
enves haz
-20
180
380
580
780
980

Figura 1. Número de impactos según la posición de muestreo. Intervalos según diferencia mínima
significativa de Tukey.

Se encontró una interacción entre la aplicación y la posición (p=0.0006), por lo cual cada técnica
de aplicación se analizó separadamente en las dos posiciones. En la Tabla 3 pueden observarse
los valores encontrados en la posición: haz. La aplicación que fue realizada con la lanza con dos
pastillas de abanico plano fue con la que se obtuvo un mayor número de impactos (1173
impactos/cm
2
). Sobre la misma lanza, pero con pastillas de cono hueco 015 se colectaron 663

impactos/cm
2
. El barral con tres pastillas de cono hueco 01 obtuvo una densidad de 849.3
impactos/cm
2
.
Las tres técnicas evaluadas sobre el haz, superaron notablemente el valor de referencia (20-30
impactos/cm
2
). En promedio fue alrededor de 30 veces superior.
Tabla 3. Calidad de aplicación en la posición: haz
Tratamientos Posición n Impactos Intervalos de confianza Grupos
homogéneos
Lanza 2 x CH015 Haz 9 663.3 553.1 773.6 a
Barral 3 x CH01 Haz 9 849.3 753.9 944.8 a
Lanza 2 x AP Haz 12 1173.6 1063.3 1283.8 b
Número de impactos medio, intervalos de confianza y prueba de comparaciones múltiples de Tukey
obtenido según el método de aplicación y la posición. Confianza 95%. Ni vel de significación: 5%.

En el envés, la lanza con dos pastillas de abanico plano fue la que obtuvo el mayor número de
impactos, su valor fue de 87.2 impactos/cm
2
. Cuando se reemplazó esta pastilla por la de cono
hueco 015, se colectaron 34.6 impactos/cm
2
. Ambas técnicas alcanzaron el valor de referencia
para un control efectivo e incluso en la posición que representa el lugar donde se localizan las
plagas nombradas anteriormente. Utilizando el barral con tres pastillas de cono hueco 01 se
hallaron 10.9 impactos (Tabla 4).

Tabla 4. Calidad de aplicación en la posición: envés.
Tratamientos Posición n Impactos Intervalos de confianza Grupos
homogéneos
Barral 3 x CH01 envés 9 10.9 -84.6 106.4 a
Lanza 2 x CH015 envés 9 34.6 -75.7 144.8 a b
Lanza 2 x AP envés 12 87.2 -23.0 197.5 b
Número de impactos medio, intervalos de confianza y prueba de comparaciones múltiples de Tukey
obtenido en el envés según la técnica empleada. Confianza 95%. Ni vel de significación: 5%.

En la Figura 2 se representó gráficamente los valores anteriormente comentados, observándose
claramente en todas las aplicaciones la amplia diferencia de los impactos recogidos según la
posición en que se colocaron las tarjetas hidrosensibles.
Aplicación
I
m
p
a
c
t
o
s
Posición
enves
haz
-100
200
500
800
1100
1400
Bar_3xCH01 Lan_2xAP Lan_2xCH015

Figura 2. Gráfico del número de impactos según tratamiento y posición.
Intervalos según diferencia mínima significativa de Tukey.


Analizando el tamaño de los impactos, pudo hallarse un efecto estadísticamente significativo
atribuible a las técnicas evaluadas (p=0.0486). Las diferencias encontradas no fueron de gran
magnitud ya que con la lanza y el abanico el tamaño promedio fue de 96 micrones, con el cono de
110 micrones y utilizando el barral de 102 micrones.
Tabla 5. Análisis de resultados generales.
Impactos Aplicación Reducción del
volumen aplicado.
(%)
haz envés
Relación
haz/envés
Impactos
envés
(%)
Lanza 2 x AP - 1173 87 13 6.9
Lanza 2 x CH015 25 663 35 19 5.0
Barral 3 x CH01 24 849 11 77 1.3

Es importante destacar que el tratamiento Lanza 2xAP aplicó aproximadamente 250 L/Ha más que
los otros dos, lo que representa un incremento del 25%, aproximadamente. El 6.9 % de los
impactos se posicionaron en el plano inferior o bien por cada impacto hallado en el envés se
obtuvieron 13 en el haz (Tabla 5). Si hipotéticamente estos valores fueran afectados por el
porcentaje de reducción del caudal en el envés podrían esperarse una reducción de 22 impactos,
obteniendo finalmente 65 impactos.
Utilizando un 25% menos de volumen, la misma lanza pero con la pastilla de cono hueco alcanzó
el valor de referencia en ambas posiciones. En este caso, la proporción dirigida hacia el envés fue
de 5.0%. El barral no resultó eficaz para posicionar las gotas en el plano inferior ya que solo
consiguió que lo haga el 1.3% de los impactos (Tabla 5).
Los resultados ponen en evidencia la dificultad de lograr una buena calidad de aplicación en el
envés de la hoja en el cultivo de tomate. Esto puede ser explicado debido a dos causas:
Por un lado, la alta masa foliar del cultivo caracterizada por una arquitectura de plantas, donde
prevalecen las hojas en posición vertical y cada unidad presenta un plano convexo (tipo paraguas)
que obstaculiza la llegada de las gotas al plano inferior de las mismas (Figuras 3 y 4).

Figuras 3 y 4. Masa foliar del cultivo y detalle de sus hojas
Por otro lado, por una cuestión de trayectoria de gotas, físicamente la probabilidad de que los
impactos alcancen la superficie inferior de las hojas es baja. Durante el ensayo esto quedó

evidenciado ya que visualmente se observó que gran parte del volumen aplicado atravesaba la
masa foliar del cultivo.
Teniendo en cuenta lo precedente, podría explicarse la baja eficacia del control químico en el
cultivo de tomate en sistemas protegidos. Esto traería aparejado incrementos en los volúmenes
aplicados, y/o en el número de aplicaciones y probablemente así se consiga el éxito del control.
Por lo tanto, para mejorar la eficiencia en el control de plagas en estos sistemas productivos es
importante evaluar otras alternativas, como la utilización de un barral pero con distinto ángulo de
orientación de los picos o incorporar la asistencia de una corriente de aire, que modifiquen la
proporción de impactos que alcance el envés de las hojas y así aumentando la cantidad de
principio activo que llega al objetivo

CONCLUSIONES

El tratamiento que obtuvo la mayor cantidad de impactos en el haz y envés de las hojas fue el de
la lanza provista con pastillas de abanico plano. Sin embargo, este nivel de impactos resultó
excesivo.
Cuando se utilizó la misma lanza con pastillas de cono hueco y reduciendo un 25 % el volumen
aplicado se logró alcanzar el nivel de impactos de referencia, resultando en este ensayo la
alternativa más eficiente, desde el punto de vista de la técnica de aplicación.

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