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El análisis de los sistemas alternativos de resolución de conflictos puede realizarse desde dos

perspectivas; desde la perspectiva de la dogmatica procesal, o desde la perspectiva del análisis
social, con miras a la formulación de una cierta política de justicia.
Para la dogmatica procesal que suele enfatizar el mecanismo adversarial, los mecanismos
alternativos constituyen un fenómeno que excede, e incluso transgrede el sistema de
conceptos construidos en torno al proceso, considerando que estos conceptos se construyen
sobre la base del principio de autonomía, un modelo adversarial y heterónomo representado
por la figura de la jurisdicción. Es a partir de esto que no existe un examen positivo de los
fenómenos alternativos al adversarial, sino exámenes marginales que los sitúan como un
modo anormal de terminación del proceso.
Desde la perspectiva del análisis social, se busca identificar las ventajas que diversas
instituciones proveen respecto de una misma función, en nuestro caso la de resolución de
controversias. Desde este punto de vista, todos los conflictos se resuelven, esto implica que,
en los hechos toda sociedad presenta diversas formas de resolver un conflicto, de las cuales,
algunas son denominadas mecanismos alternativos. Lo que interesa desde esta perspectiva es
determinar cuáles de estos mecanismos alternativos se deben fomentar y porque?.
El análisis social de las formas alternativas de resolución de conflictos se puede contemplar
desde dos puntos de vista el externo o el interno. Desde el punto de vista externo, se trata de
analizar la situación que le corresponde a los sistemas alternativos en una política de justicia
que se rige por criterios de bienestar social (menor costo, acceso, etc.). Desde el punto de vista
interno ya no se trata de su eficiencia social, sino que se resalta a estos mecanismo como
formas interpersonalmente adecuadas de tratamiento del conflicto.
Existen muchos mecanismos alternativos al judicial para la resolución de disputas, algunos son
desvalorados porque, contravienen nuestros ideales de moralidad o porque son ineficientes,
es por esto que existen razones prácticas para desechar el uso de algunos de esos mecanismos
y, fomentar otros.
El tema de los óptimos (lo mejor desde el punto de vista del colectivo), se relaciona con la
teoría de la elección racional, se trata de esclarecer cual es la mejor decisión posible para
alcanzar un cierto esta de cosas definido como deseable, la elección se puede percibir como el
encuentro de dos variables: A) los deseos del agente; y B) el conjunto de sus oportunidades,
dado el conjunto de acciones disponibles el agente escoge racionalmente si no está a su
disposición otra acción cuyas consecuencias prefiera a las de la acción escogida. El agente
actúa racionalmente, cuando según una escala ordinal de preferencias escoge el medio más
eficiente de un conjunto de oportunidades para alcanza esa preferencia. La racionalidad social
equivaldría, desde esta perspectiva, a un sistema social cuyos resultados fueran adecuados y
coincidentes con un sistema de prioridades establecidos.
Los sistemas de resolución de conflictos exceden en mucho al listado manejan los juristas. La
sumisión autoritaria a los deseos de otro sujeto con el cual se guardan permanentes relaciones
de interacción suele ser una eficiente forma de resolver la llamada “disonancia cognoscitiva”.
La negociación es un estrategia muy utilizada para alcanzar puntos de equilibrio entre
intereses opuestos. El olvido es el remedio más importante para la frustración. La violencia es
otra forma muy recurrida para resolver conflictos, es la que ejerce la jurisdicción. Existen
muchas soluciones a los conflictos que pueden ser conceptualizadas como sistemas
alternativos al jurisdiccional. Así también existe una gran lista de conflictos que se pueden
caracterizar de distintas formas.
El conflicto no es malo en si, constituye una importante fuente de dinamismo social, de esto se
puede deducir que no importan los conflictos sino el modo de resolverlos. Existen los
conflictos conducentes a un cambio de sistema y conflictos conducentes a un cambio en el
sistema social, el primer tipo de conflictos resulta irrelevante al análisis jurídico, así que solo
resultan relevantes los conflictos conducentes a un cambio en el sistema. Aquí se puede
distinguir entre conflictos subjetivos y conflictos intersubjetivos, los conflictos subjetivos son
irrelevantes para el análisis jurídico.
Los orígenes del conflicto intersubjetivo son, la pluralidad de planes de vida, sumada a la
escasez de medios para lograrlos, configuran inevitablemente el conflicto. La más importante
distinción tomando en cuenta a los sistemas alternativos debe establecerse entre conflictos de
suma nula y conflictos de suma diferente o no nula, la diferencia entre estos dos conflictos, se
encuentra en que en el conflicto de suma nula las ganancias de uno de los participes equivalen
necesariamente a las perdidas del otro, en los conflictos de suma no nula existen soluciones
que maximizan por igual la utilidad o el beneficio de los participantes. Según esta
diferenciación se puede deducir que existen conflictos absolutamente competitivos y
conflictos absolutamente cooperativos. Según lo establecido, el tipo y grado de los conflictos
que reclaman solución es altamente diferenciado, motivo por el cual el proceso adversarial
previsto por el sistema jurídico resulta, para un número importante de conflictos, inadecuado,
provoca insatisfacción y genera más conflictos. La solución de los conflictos de suma no nula
tiende a facilitar la solución cooperativa
La administración de justicia no constituye desde un punto de vista económico, un bien
público como el aire o el sol, que carezca de rivalidad para su consumo o no presente
posibilidad de exclusiones , es un bien privado, por cada sujeto que litiga hay uno o más de
uno que quedo excluido de la posibilidad de hacerlo, esto permite que quienes acceden al
sistema externalicen parte importante de sus costos de litigar en la clase de todos los
potenciales litigantes.
Esto crea la necesidad de instituís mecanismos que permitan que cada litigante internalice
buna parte de sus costos de litigar, permitiendo así que abandone la disputa el que valora
menos el bien litigado, provocando una ganancia social, aquí resulta útil el arbitraje, este
internaliza, en los participantes del conflicto, los costos de la litigación.
El arbitraje como forma alternativa presenta a menos las siguientes ventajas: I)permite
internalizar en los litigantes los costos del litigio, II) procura, al ampliar las materias de arbitraje
forzoso, facilitar las soluciones de mercado, III) constituye una forma indirecta de
especialización jurisdiccional, las partes tenderán a escoger a aquellos sujetos que reúnen las
habilidades jurisdiccionales y las destrezas especificas que reclama la contienda, IV) constituye
una manera eficiente de desjudicialización, V) facilita la autogestión de sus propios conflictos
por parte de la sociedad civil.
Cuando se trata de conflictos cooperativos presenta mayores ventajas las mediación, se ha
defendido como beneficio de la mediación, a la eficiencia y se la ha destacado como una
herramienta destinada a aliviar la congestión judicial, también posee una mayor capacidad
para hacer partícipe a la comunidad en la búsqueda de acuerdos equitativos, la mediación
intenta asociar a las partes en la búsqueda de una solución al conflicto, concentra sus
esfuerzos en restablecer los canales de comunicación, de esta manera se facilita el logro de
soluciones cooperativas que aumentan la satisfacción y la autoestima de las partes.