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Saberes científicos, racismo y eurocentrismo. Dispositivos imperiales en el
gobierno de las poblaciones

Martín E. Díaz


1. Consideraciones preliminares
El motivo de esta exploración conceptual consiste en abordar las posibles relaciones que se
desprenden entre el surgimiento de la ciencia moderna, particularmente el desarrollo de las
teorías raciales científicas de comienzos del XIX, la legitimación de la empresa imperial
europea sostenida en la inferioridad natural del resto de las culturas del planeta.
Dos ob!etivos medulares se desprenden de este traba!o. En primer t"rmino, mostrar de qu"
modo la emergencia del racismo cientificista posibilitar# establecer una $negación de la
simultaneidad ontológica% que &ar# posible la observación e intervención científica sobre
las poblaciones a partir del grado de evolución física moral que se considera se
encuentran las mismas. En segundo t"rmino, indagar algunas de las posibles conexiones
que operan entre estas teorías raciales científicas la !ustificación de un r"gimen
biopolítico global de gobierno de las poblaciones que en el caso de 'm"rica (atina se
materializar# a partir de la construcción de ciertas existencias tenidas como indeseables
para la vida en nombre de la ciencia la razón.
' modo de cierre de este traba!o se propone reflexionar acerca de la necesidad de volver
visibles estas $&eridas coloniales% del pasado las cuales act)an en nuestro presente ba!o
otras modalidades explotación colonización de las maorías populares de $*uestra
'm"rica%.
2. Racismo científico y la legitimación de la empresa imperialista
(a preocupación por establecer criterios basados en el modelo de la ciencia moderna que
permitan establecer seme!anzas diferencias entre los seres &umanos constituir# uno de los
temas centrales en las discusiones de filósofos &ombres de ciencia en el contexto de
emergencia del siglo de las luces europeo. +e trata por cierto del desarrollo de un
acontecimiento &istórico que debe ser interpretado a la luz del proceso de dominación
2
territorial, económico, cultural epist"mico iniciado con la conquista ib"rica de 'm"rica el
cual introducir# en escena a mediados del siglo X,III, en el marco por la disputa del
control geopolítico del atl#ntico por parte de las potencias imperialistas con Inglaterra,
-olanda .rancia a la cabeza,
/
el arsenal discursivo de los nuevos saberes científicos que
posibilitar#n !ustificar la superioridad biológica moral del &ombre europeo, así como las
razones civilizatorias de su expansión colonial.
Es este el momento de aparición de los traba!os acerca de la taxonomía de las razas
&umanas formulada en /012 por 3arlous (inneo, los an#lisis de 'nne 4. 5acques 6urgot
el Marqu"s de 3ondorcet en torno a la evolución de las sociedades &umanas, a los cuales se
suma el estudio de 5o&ann 7lumenbac& sobre la influencia del clima en la conformación del
car#cter moral de las razas &umanas. 3omo &a mostrado el filósofo colombiano +antiago
3astro89ómez, se trata de un con!unto de discursos gestados en el contexto de la ilustración
los cuales permitir#n a las ciencias europeas 8fundamentalmente a las ciencias &umanas en
ciernes8 la construcción de un imaginario acerca del :tro colonial , a su vez, la
potencialidad de establecer los medios m#s eficaces para su gobierno ;3astro89ómez,
<==>?. De esta manera, el dispositivo epist"mico de la ciencia moderna &ar# posible la
cimentación de un con!unto de representaciones acerca de las poblaciones de las colonias
las cuales posibilitar#n establecer legitimar las razones de su conquista, explotación
disciplinamiento. Modernidad colonialismo, ciencia moderna expansión colonial
resultan, leídos desde esta geopolítica del saber8poder, como fenómenos constitutivos no
como &ec&os accidentales o derivados del proceso que contribuir# a for!ar la idea de la
superioridad natural de Europa respecto al resto de las poblaciones del planeta.
En este sentido, la gestación de la ciencia del &ombre europeo con Descartes, -ume, (oc@e
Aant a la cabeza resultar# constitutiva para 3astro89ómez de una $dimensión epist"mica
del colonialismo% ;3astro89ómez, <==>? a partir de la cual se dar# inicio a una progresiva
invisibilización de otras formas de producción de conocimiento a una !erarquización de
las mismas desde la maquinaria imperial puesta en marc&a por Europa.
1
+eguimos en este punto el planteo efectuado por el filósofo argentino8mexicano Enrique Dussel para el cual
la modernidad posee como punto de partida la expansión &ispano lusitana iniciada a partir de /BC<D esto es, la
$primera modernidad% no reconocida por Europa. Esta lectura geopolítica de la modernidad como fenómeno
global se contrapone a una lectura intraeuropea de la misma 8o $segunda modernidad%8 , donde se piensa el
surgimiento del proecto moderno como el momento de salida de la inmadurez a trav"s del uso de la razón,
cuo punto culminante se alcanza con el proecto de la ilustración del siglo X,III ;Aant E -egel?.
3
+i bien advertimos la relevancia de estas indagaciones para el an#lisis de las relaciones que
se te!en entre la ilustración como fenómeno global, el nacimiento de las ciencias &umanas
el $lado oscuro% colonial constitutivo de las mismas, nos interesa particularmente situarnos
en el momento de emergencia de algunas de las teorías biológicas evolucionistas de
comienzos del siglo XIX puesto que consideramos que en "stas es posible detectar una
matriz clave en la legitimación científica de la superioridad biológica de la civilización
europea, al igual que en la generación de los dispositivos de regulación control de los
procesos vitales de las poblaciones puestos en marc&a primeramente en Europa a mediados
del siglo X,III luego por fuera de la misma.
+itu#ndonos en este contexto de despliegue de una gran narrativa universal iniciada con la
organización del sistema mundo modernoFcolonial ;Mignolo, <==2?, el &ombre europeo
aparecer# representado como la culminación de un proceso unilineal centro geogr#fico8
temporal de la &istoria de la &umanidad, mientras que las culturas oprimidas por Europa
ser#n subsumidas en un metarelato universal que articular# las diferencias culturales en
t"rminos de !erarquías cronológicas. En tal sentido, la preocupación por el presente, la
pregunta por la actualidad del propio tiempo &istórico 8en t"rminos de la indagación
@antiana acerca del sentido el alcance de la Aufklärung8 emerger# como el patrimonio
exclusivo de aquellos pueblos capaces de alcanzar el m#s alto grado de abstracción en la
formulación de los conceptos morales e intelectuales en contraste con aquellos pueblos que
no &an logrado superar el determinismo físico que les impone rigurosamente la naturaleza
;3&u@Gudi Eze, <==/?. En otras palabras, la actualidad de la modernidad europea se
configurar# a partir de la negación de la coexistencia temporal del resto de las culturas
visualizadas como pertenecientes al pasado o al atraso.
Interesa por tanto indagar la posible relación entre la proección de este universalismo
abstracto, el cual permitir# una observación de la &umanidad en su con!unto desde los
par#metros del &umanismo europeo, la generación de lo que podríamos denominar una
$negación de la simultaneidad ontológica% que actuar# como $fundamentación científica% de
una !erarquización racial de las poblaciones del mundo, así como !ustificación de la
violencia f#ctica epist"mica ;+piva@, <==1? &acia aquellos su!etos visualizados por fuera
de la ciencia la razón.
<

2
'lgunos de los antecedentes m#s claros, al interior de la filosofía europea del siglo X,III, de intentar
establecer una $fundamentación científica% de las diferencias naturales entre las distintas sociedades &umanas
4
2.1. La negación de la simultaneidad ontológica

Hor $negación de la simultaneidad ontológica% puede entenderse el $lado oscuro% que se
desprende con la expansión colonial europea el despliegue de las teorías raciales
cientificistas en la legitimación de la empresa imperial desarrollada a partir de lo que
Enrique Dussel &a denominado $segunda modernidad% ;Dussel, <===?. 6al como &a
seIalado oportunamente 3astro89ómez la pretensión de alcanzar un $punto cero del saber%
por parte de la filosofía cartesiana del siglo X,II constituir# la confianza de &acerse de una
plataforma inobservada de conocimiento desde la cual todos los saberes pueden ser
pensados clasificados desde un su!eto gnoseológico a8&istórico universal. El arribo a
esta $hybris del punto cero% por parte del ego moderno resultar# por tanto el punto de
partida para 3astro 9ómez de una $negación de la simultaneidad epist"mica% a partir de la
cual 8desde los par#metros de una universalidad excluente8 las distintas culturas ser#n
visualizadas como contempor#neas espacialmente pero no así temporalmente, ni en sus
formas de producción de conocimiento ;3astro89ómez, <==2?.
Esta negación de la temporalidad del :tro, ubica a "ste en un espacio primitivo o carente de
civilización naturalizando de esta manera una línea de demarcación entre la
contemporaneidad de una cultura que se presenta con un maor grado de civilización
evolución frente al resto de las culturas visualizadas como primitivas atrasadas. 4especto
al desarrollo de esta $negación de la temporalidad% 5o&annes .abian &a mostrado desde el
discurso antropológico 8cuos dispositivos discursivos fueron ideados en el siglo de las
luces europeo8, de qu" modo dic&o discurso establece una naturalización del tiempo
espacializado del observador lo que permite una distribución espacial de la &umanidad, así
como una observación distante condescendiente &acia el :tro observado ;.abian, /C>1?.
1
En este sentido, para .abian el uso del tiempo en la antropología posee una dimensión
estrictamente política al constituir una categoría clave que &a sido utilizada como
dispositivo de secuenciación distanciamiento para delimitar entre un $nosotros
aparecen de manera palmaria con el estudio acerca de la $naturaleza &umana% efectuado por -ume la
antropología raciológica desarrollada por Aant en sus estudios antropológicos ;3astro89ómez, <==>?.
3
Mi agradecimiento al grupo 9E+3: de la Jniversidad *acional de 7uenos 'ires por ponerme en contacto
con algunas de las ideas centrales del discurso de .abian las cuales &an resultado sumamente valiosas para el
armado de esta exploración conceptual.
5
observador% un $:tro observado8conquistado% emplazado en un tiempo deseme!ante.
Estos $dispositivos de distanciamiento% que .abian ubica al interior de los $usos del tiempo%
utilizados por el discurso antropológico
B
8$dispositivos de distanciamiento% que en un
e!ercicio extrapolativo podríamos trasladar a la conformación de las ciencias &umanas
sociales europeas8 producen una $negación de la coetaneidad%
2
(denial of coevalness), la
cual coloca al observador en un tiempo diferente de la cultura observada ;Ibid?. En sintonía
con esta tesitura, Kalter Mignolo advierte de qu" modo el tiempo emerge al interior de la
trama modernidadFcolonialidad en una categoría central en la subalterización de los
imaginarios acerca de los otros sus conocimientos a partir de las dimensiones sociales
geopolíticas desplegadas por el sistema mundo modernoFcolonial ;Mignolo, <=//?.
4etomando una línea argumentativa similar a la abierta por .abian, la propuesta de una
$negación de la simultaneidad ontológica% procura representar desde una lectura filosófica
la postulación de un tipo de $desmesura ontológica% proectada por las teorías raciales
europeas del siglo XIX, a partir de la cual se postula la no8coexistencia en los procesos de
&umanización por el que atraviesan las distintas $razas &umanas% de acuerdo a la
constitución de su &erencia biológica Fo las condiciones del medio en la que "stas &abitan.
De tal modo, el cientificismo europeo operar# en esta dirección como un tipo de plataforma
global desde donde resultar# posible sancionar las posibles corrupciones, degeneramientos
anormalidades en que se encuentran algunos seres como partes integrantes de una
evolución universal del g"nero &umano.
<.<. Raa, racismo y la negación de la !umanidad del "tro
(a potencialidad por parte de la modernidad europea de establecer una clasificación de la
&umanidad en diferentes $razas &umanas% vuelve menester indagar el momento de
4
+obre este punto .abian distingue tres principales $usos del tiempo% en la antropología los cuales generan,
ba!o distintas modalidades, dispositivos de distanciamiento temporal entre el su!eto observador el otro
observado ob!etivado. (os tres principales usos son clasificados enL a? tiempo físico, b? tiempo tipológico c?
tiempo intersub!etivo.
5
Mientras que coetaneidad connota un compartir activo com)n del tiempo la idea de una $negación de la
coetaneidad% conlleva para .abianL M;N? una tendencia persistente sistem#tica de colocar al ;a los? referente
;s? de la antropología en un tiempo diferente al presente del productor del discurso antropológicoO ;.abian,
/C>1L <1?. En este sentido, el concepto de coetaneidad asume en la dirección propuesta por .abian algunas
disimilitudes con algunos conceptos cercanos tal como las nociones de $simult#neo% $contempor#neo%
;Idem.?.
6
emergencia de la categoría de $raza% su correlato con la empresa imperial europea, así
como los posibles puntos de contacto entre esta idea de raza la formulación del racismo
científico de comienzos del siglo XIX.
En este sentido, el an#lisis efectuado por 'níbal Pui!ano acerca del surgimiento de la $idea
de raza% &a mostrado la intrínseca vinculación entre el desarrollo de esta idea el
despliegue de un patrón mundial de poder constitutivo de la experiencia colonial europea
de fines del siglo X, comienzos del X,I iniciada con el control comercial del 'tl#nticoD
patrón global el cual posibilitar# la generación de una clasificación social universal de las
poblaciones del mundo la naturalización de la superioridad "tnico8moral del conquistador
en oposición a la inferioridad del conquistado ;Pui!ano, <==0?. En esta clave lo relevante
del an#lisis de Pui!ano es la puesta en evidencia del modo en que el surgimiento de la idea
de raza le!os de responder a una descripción estrictamente biológica o fenotípica de ciertos
caracteres distintivos de los seres &umanos, va a constituir dar forma a una construcción
mental específica por parte del &ombre europeo que permitir# legitimar por parte del mismo
la explotación control de aquellas existencias reducidas a un estado de vida bestial
;Pui!ano, <==0?. De acuerdo a este argumento propuesto por Pui!ano es posible inferir que
la efectividad de la idea de raza consistir# en la naturalización de un imaginario basado en
la supuesta desigualdad natural entre la existencia salva!e del indio la &umanidad
alcanzada exclusivamente por el &ombre europeoD imaginario acerca de la desigualdad
natural e inferioridad de los seres &umanos 8en relación a los ideales impuestos por el
occidente cristiano8
Q
que va a trascender al reconocimiento otorgado tiempo despu"s al
indio como poseedor de un alma &umana racional, mediante la 7ula papal Sublimis Deus
decretada en el aIo /210 por el Hapa Hablo III.
De esta manera, esta construcción euroc"ntrica de la idea de raza dar# origen para Pui!ano
a un proceso de dominación social de control de la sub!etividad que actuar# en la
6
El primer $debate moderno% tenido en ,alladolid en el siglo X,I, acerca de la &umanidad o in&umanidad del
indio la legitimidad de la $guerra !usta% contra "ste, entre 9in"s de +ep)lveda el abad dominico 7artolom"
de las 3asas, se inscribe decididamente en esta discusión teológico8filosófica en torno a la existencia de un
$alma &umana% en los $naturales% de las indias occidentales. (a controversia de ,alladolid 8leída desde una
lectura geopolítica8 permite evidenciar de qu" modo el mito de la modernidad, sostenido en la acción salvífica
emprendida por el &ombre europeo respecto a la autoculpable barbarie en la que se encuentran los naturales
de las indias, se funda en la legitimidad de la violencia &acia el :tro en la naturalización de su colonización
exterminio. M#s all# de los $desencuentros argumentativos% entre +ep)lveda (as 3asas en ambos casos la
$diferencia natural% entre espaIoles los naturales se &ace evidente, así como el rol otorgado al occidente
cristiano en su labor civilizadora.
7
invención o diseIo de la primera sub!etividad negada por la empresa moderno colonial
representada por los $naturales% o $indios% que &abitaban las nuevas cartografías territoriales
anexadas al mapamundi imperial del siglo X,I. (a vida salva!e del $indio% constituir#
entonces la primera experiencia de negación de la &umanidad del :tro a partir del discurso
de la $limpieza de sangre% utilizado en las colonias por los espaIoles para dictaminar la
inferioridad e impureza de la &erencia de sangre del indio luego de los africanos
sometidos a esclavos trasplantados a las colonias.
(a construcción del $indio% como primera sub!etividad negada por la modernidad europea
dar# inicio a un proceso de control estratificación de la &umanidad que cimentar# un
imaginario capaz de funcionar como criterio de demarcación entre la humanitas del &ombre
europeo el car#cter de anthropos otorgado a las existencias no8europeasD convirtiendo así
a las colonias en un espacio de generación de vidas animalizadas emparentadas al puro
estado de naturaleza ;Mignolo, <==Q?.
+obre este punto, es interesante &acer mención del an#lisis propuesto por Heter Kade en
Race in Latin America donde problematiza de qu" modo la idea de raza constitue un tipo
de construcción &istórica que debe ser leída a luz de los significados valoraciones
otorgadas en una "poca especifica , por ende, resulta imposible reducir la misma a una
conceptualización est#tica o trans&istórica ;Kade, <==C?. 'sí, el surgimiento de la palabra
$raza% posee su aparición &istórica para Kade alrededor del siglo XI, en las lenguas
europeas con el propósito de dar cuenta de los vínculos genealógicos que comparten un
con!unto de personas o animales descendientes de un ancestro en com)nD mientras que a
mediados del siglo X,III la idea de $raza% servir# como estrategia para categorizar a los
seres &umanos en diferentes tipos raciales como categoría clave para describir la
variación física de comportamiento de los diferentes tipos &umanos, en donde los
europeos eran ubicados en la c)spide ;Idem?.
De acuerdo a lo expuesto &asta aquí, el discurso racial es posible de ser pensado como un
tipo de construcción discursiva capaz de establecer imaginarios acerca del :tro pr#cticas
específicas de gobierno del mismo, las cuales mutan con el tiempo asumiendo distintas
significaciones &istóricas para referirse a la inferioridad, in&umanidad, peligrosidad o
incapacidad natural que poseen ciertas vidas. En relación a este punto, *elson Maldonado8
6orres advierte que si bien el significado de $raza% se &a modificado con el paso del tiempo,
8
llegando a adquirir con el racismo biologicista del siglo XIX características propias, tanto la
idea de raza como de racismo científico resultan expresiones cuo com)n denominador es
una actitud de sospec&a acerca de la posible &umanidad del :tro ;Maldonado86orres,
<==0?. (a generación de un $escepticismo misantrópico%, caracterizado por una actitud de
desconfianza por parte del ego conquiro moderno respecto a los grados de &umanidad
racionalidad del :tro, parece constituir la acción recurrente que van a e!ercer estas
tecnologías de gobierno aplicadas sobre los cuerpos en las colonias. +iguiendo esta lectura
propuesta por Maldonado86orres, el punto de convergencia entre raza racismo constitue
la generación reproducción de una $colonialidad del ser% capaz de establecer una
diferencia sub8ontológica o diferencia ontológica colonial, la cual vuelve posible convertir
a algunos seres &umanos en vidas indignas de ser vividas o vidas dispensables ;Maldonado8
6orres, <==0?.
'&ora bien, si bien consideramos relevantes estas disquisiciones precisiones conceptuales
acerca de los alcances posibles puntos de contacto entre la idea de raza de racismo,
nuestro inter"s particular radica en indagar el rol que las teorías biológicas de mediados del
siglo X,III comienzos del XIX adquirir#n en el desarrollo de un proceso de apropiación
de la vida iniciado 8tal como &a analizado Mic&el .oucault en algunos de sus )ltimos
cursos8
0
al interior de los Estados modernos europeos con el ob!eto de regular gerenciar
los procesos vitales de las poblaciones ;.oucault, /CCQ?D proceso de apropiación
regulación de la vida el cual resulta menester indagar a la luz del desarrollo del
colonialismo a escala global en el propósito por parte de las potencias &egemónicas
europeas de adueIarse de los recursos naturales &umanos del planeta.
.undamentalmente nos interesa situarnos en algunas de las formulaciones encuadradas en
lo que suele denominarse en sentido lato $racismo científico europeo%, &aciendo &incapi" en
algunos de los discursos emergentes en .rancia e Inglaterra puesto que ser# allí en donde
comenzar#n a gestarse durante la primera mitad del siglo XIX las bases de la $ciencia de lo
social% cua intención ser# el agenciar una organización racional calculada de la vida
social en su con!unto. *o es este el lugar, ni la pretensión por cierto, de adentrarnos en una
discusión acerca del status de cientificidad de estas teorías comprendidas dentro del
7
4eferimos fundamentalmente a las indagaciones que de manera exploratoria introduce .oucault en el tomo I
de su istoria de la se!ualidad" las cuales profundizar# en sus cursos del 0Q% 0>% 0C% a partir del an#lisis del
nacimiento de la biopolítica la emergencia de la gubernamentalidad como racionalidad de gobierno de las
poblaciones.
9
llamado $racismo científico moderno% o bien examinar el presunto car#cter pseudocientífico
del mismo. (o que nos concierne es indagar m#s bien los $efectos de verdad% que se
desprenden de tales discursos en relación a la potencialidad de e!ercer un tipo de
conocimiento capaz de delimitar la valía de los cuerpos de apropiarse de los mismos en
pos de defender la civilización occidental de las $vidas abectas%.
#. $l alegato científico de la desigualdad de las raas
Jno de los intentos m#s emblem#ticos de procurar fundamentar una !erarquización de la
&umanidad desde un soporte estrictamente biológico aparece con el #ssai sur le in$galit$
des races humaines del conde 'rt&ur de 9obineu el cual constitue uno de los e!emplos
m#s taxativos 8al interior de las teorías raciales del siglo XIX8 de pretender legitimar la
superioridad natural de la raza blanca europea ;9obineu, /CQ0?. Hara 9obineu la
civilización &umana se encuentra en un inevitable proceso de decadencia producto de las
$mezclas% o $entrecruzamientos% producidos entre las distintas razas &umanas, lo cual
conduce a una perdida irreversible de los caracteres biológicos de los elementos raciales
puros que constituen la &umanidad. En esta clave, este $racialismo pesimista%
>
formulado
por 9obineu se enmarca en la b)squeda de la pureza de sangre perdida producto de los
distintos entrecruzamientos raciales acaecidos a lo largo de la &istoria. Hor ello, desde su
lectura poligenista acerca del origen primigenio de las razas &umanas es posible identificar
tres patrones raciales simbolizados en la raza blanca, negra amarilla.
(os argumentos de 9obineu est#n dirigidos a probar las profundas desigualdades físicas
morales entre las distintas razas &umanas a las cuales les son atribuidas ciertas
características distintivas. En el caso del $negro% se encuentran presentes facultades
mentales mediocres, un desarrollo exacerbado del gusto el olfato 8lo que explica su
inclinación a comidas olores repugnantes8 un escaso apego a la vida materializado en su
tendencia de $matar por matar%. De acuerdo al propio 9obineu este deseo del negro por el
placer de matar es el refle!o o producto de una naturaleza que M;N? se muestra, ante el
8
+eguimos en este punto la distinción efectuada por 6zvetan 6odorov entre los alcances de la idea de racismo
racialismo. En el caso del $racismo% el mismo remite a un con!unto de acciones desvalorativas o
despreciativas de los $otros% percibidos como diferentes a un $nosotros% incontaminado al que &a que
necesariamente resguardar. (a idea de $racialismo% da cuenta por su parte de las formulaciones teóricas
focalizadas en el an#lisis legitimación de las supuestas desigualdades raciales entre los seres &umanos
;6odorov, /CC/?.
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sufrimiento, o de una cobardía que apela a la muerte, o de una impasibilidad monstruosaO
;9obineu, /CQ0L /11?.
En lo que respecta a la raza $amarilla% la misma es visualizada como una especie de escaso
valor físico, con una marcada propensión a la apatía a los deseos fuertes, amantes de las
cosas pr#cticas pero no así de las teorías, razón por lo cual M*o sueIan, no aman las teorías
e inventan pocoO ;Idem.?. Hor )ltimo la raza $blanca%, la cual constitue el $punto de origen%
de la civilización &umana, símbolo de una inteligencia reflexiva de un gran desarrollo de
la energía física, gusto por lo m#s elevado, profundo $amor a la vida% un marcado sentido
del &onor de la belleza desconocido por los negros amarillos. En palabras del propio
9obineuL
;N? de todos los grupos &umanos, los que pertenecen a las naciones europeas
a su descendencia son los m#s bellos. ;N? los pueblos que no son de raza
blanca no logran alcanzar la belleza ;9obineu, /CQ0L CC?.
'&ora bien, lo interesante de estos argumentos de 9obineu no se limita a la valoración
preferencial otorgada a la raza blanca en tanto sinónimo de belleza, inteligencia fortaleza
física corrompida por le m$lange de sang" sino que adem#s permite visualizar el lugar
privilegiado que le es otorgado al &ombre europeo de alcanzar un conocimiento universal
acerca del origen las causas de la corrupción de todas las agrupaciones &umanas, así
como determinar la valía ontológica que poseen las mismas.
:tra de las expresiones emblem#ticas, desde el marco de las teorías biológicas europeas, lo
constitue el planteo propuesto por 9ustave (e 7on fundamentalmente en su an#lisis
acerca de Les lois psychologiques de l%$volution des peuples de />CB, en donde es posible
detectar un con!unto de argumentos tendientes a legitimar la desigualdad natural de los
distintos pueblos que conforman el mundo &umano desde un $racialismo evolucionista%
articulado a un darGinismo social ;6aguieff, <=/=?.
Hara (e 7on el concepto de raza contiene un valor central explicativo para el an#lisis de las
distintas sociedades, dado que cada raza posee una !erarquía específica la cual se vuelve
manifiesta en la evolución que alcanzan los pueblos en la &erencia que se transmite en
cada uno de ellos. De esta manera, en la conformación del car#cter de una nación los
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elementos psicológicos propios de cada raza reproducen los caracteres &ereditarios no
modificables propios de cada pueblo ;(e 7on, /C<C?.
(a evolución psicológica física de cada raza &umana responde por ende para (e 7on a
estos caracteres fundamentales no modificables desde los cuales es posible establecer una
clasificación de las distintas razas &umanas en primitivas, inferiores, medias superioresD
diferenciadas por la inteligencia, el car#cter la energía que poseen las mismas.
En virtud del problema que nos ataIe lo interesante de estos argumentos propuestos por (e
7on consiste en la vinculación que establece entre la capacidad de luc&a por la vida
in&erente a la evolución de todas las especies la existencia de distintas razas &umanas
diferenciadas por profundos contrastes en lo que &ace a la $aspirabilidad% al progreso o a la
decadencia de las mismas.
C
En este sentido apelando tanto a la postulación de -erbert
+pencer de la $supervivencia del m#s apto%, así como a los principios antropometristas
ampliamente difundidos en su "poca, (e 7on considerar# queL
(as dimensiones del cr#neo est#n en relación con el grado de la inteligencia. R
en la medida que se eleva en la escala de la civilización desde las razas
inferiores, los negros, pasando por las razas intermedias, c&inos, !aponeses,
#rabes o semitas &asta la raza superior, el índice encef#lico aumenta de manera
espectacular ;(e 7on, /C<CL /B1D es nuestra la traducción?.
De esta manera, la creencia en la existencia de distintas razas &umanas depositarias de
capacidades físicas psicológicas disímiles en la luc&a por la supervivencia conduce a (e
7on a afirmar la desigualdad natural entre las razas la superioridad de los pueblos
constituidos por la raza europea angloamericana. (a aspirabilidad al progreso aparecer#
8tanto en (e 7on como en otros planteos afines8 en una estrec&a vinculación a la
conformación &erencia de los caracteres raciales ;7iagini, <==0?. Desde esta lectura la
inferioridad de la $raza latina% encuentra las causas explicativas de su decadenciaL M;N? en
la constitución de una raza que no tiene alegría, ni voluntad, ni moralidad. (a ausencia de
moralidad, sobre todo, sobrepu!a a todo lo peor que conocemos en EuropaO ;(e 7on, /C<CL
/2B?.
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(a idea de aspirabilidad supone la capacidad que puede alcanzar una especie superior de evolucionar
ilimitadamente. En contraposición, la decadencia de una especie se manifiesta en su incapacidad de
evolucionar &acia las formas superioridades, quedando fi!adas o detenidas estas especies en algunas de las
etapas del proceso evolutivo.
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%. $l colonialismo ingl&s y la planificación de las poblaciones en las colonias
+in pretender dar por agotado el an#lisis anterior nos interesa adentrarnos en algunas de las
formulaciones de las teorías raciales de mediados del siglo XIX en Inglaterra puesto que es
posible identificar en tales discursos tanto una legitimación de la superioridad natural de la
civilización europea, como así tambi"n la consolidación de una tecnología de gobierno que
tomar# a su cargo la vida la muerte de las poblaciones tanto dentro como fuera de Europa
en su expansión imperial. +e trata del surgimiento del darGinismo social promovido por
+pencer el desarrollo de la eugenesia o $ciencia del cultivo de la raza% propuesta en />>1
por +ir .rancis 9altonD planteos estos que emergen en pleno momento de consolidación del
capitalismo industrial de &egemonía colonial inglesa.
Es momento de aparición de estos $arsenales discursivos% tendientes a abordar las $causas
indeseables% del proceso de modernización dentro de las grandes urbes europeas 8pobreza,
alco&olismo, prostitución, enfermedades contagiosas, etc.8, sumado al aumento poblacional
de aquellos países que 8como en el caso de Inglaterra8 se encuentran en un fuerte proceso
de industrialización. (a aparición del #nsayo sobre principio de las poblaciones de 4obert
Malt&us en /0C>, quien recomendaba un riguroso control demogr#fico de las tasas de
natalidad la eliminación de toda acción protectora &acia los pobres vulnerables dada la
diferencia geom"trica entre el crecimiento poblacional la proporción de los alimentos
existentes ;Malt&us, /CC1?, ser# receptado 8!unto a las tesis de 5ean87aptiste (amarc@
3&arles DarGin8 por +pencer en su formulación acerca del inexpugnable triunfo de los
seres superiores sobre los menos dotados en la luc&a por la vida.
(a aplicación de +pencer de la teoría evolucionista darGiniana a la explicación del
funcionamiento de las sociedades dar# lugar a la postulación de un $organicismo social% en
donde la sociedad ser# comprendida como una especie de organismo biológico el cual al
crecer desarrollarse adquiere maores niveles de comple!idad en sus funciones
estructuras. (o social emerger# por tanto para +pencer como el resultado de un compuesto
de varios elementos o unidades que conforman un todo puesto al servicio de los beneficios
individuales ;+pencer, />2/?.
13
' partir de esta explicación organicista de lo social el filósofo ingl"s concebir# que las
sociedades $m#s evolucionadas% 8por caso la sociedad industrial de la cual +pencer se
convertir# en uno de sus maores apologetas8 responden a un modelo social de cooperación
voluntaria en donde se fomenta el libre desenvolvimiento e intercambio entre los individuos
en pos del beneficio mutuo de los mismos ;+pencer, />2/?. Esta vinculación propuesta por
+pencer entre un organicismo social el resguardo de las libertades individuales por sobre
todo tipo de intervención externa, lo conducir# a afirmar la existencia de procesos de
autoregulación depuración que poseen las propias sociedades para proteger a los
individuos superiores eliminar a los ineptos para la vida. En suma, la idea de una
selección natural de las especies, trasladada a la din#mica evolutiva de las sociedades, ser#
concebida como una especie de estrategia $benefactora% que el organismo social tiene para
librarse de aquellos $elementos indeseables% que tienden a perecer indefectiblemente en la
luc&a por la supervivencia.
En esta dirección, esta din#mica evolutiva que poseen las sociedades permitir# para
+pencer poder clasificar el grado de evolución de las distintas sociedades dado que no todas
alcanzan o atraviesan por los mismos procesos evolutivos producto de las particularidades
de cada raza, los &#bitos o costumbres que poseen las mismas o bien los entrecruzamientos
producidos entre las distintas razas al interior de una sociedad dada. De tal modo, la idea de
una selección natural trasladada al funcionamiento de la esfera de lo social ser# tambi"n
extrapolada a un plano geopolítico a partir de la formulación de la $competencia entre las
naciones% en la cual se imponen necesariamente, en dic&a contienda global, las me!ores
naciones dotadas para sobrevivir.
/=
De acuerdo al argumento del propio +pencerL M(as
civilizaciones, sociedades e instituciones compiten entre sí para sobrevivir, sólo resultan
vencedores aquellos que son biológicamente m#s eficacesO ;+pencer, />2/L /Q>?.
'sí lo expuesto, el evolucionismo positivista propuesto por +pencer establecer# una clara
ad&esión a un darGinismo social caracterizado por el triunfo de los caracteres superiores
por sobre los $inadaptados% que tienden necesariamente a extinguirse, a la doctrina de la
libre competencia entre &ombres naciones como parte del culto a las doctrinas
económicas del liberalismo económico reinante en Inglaterra, así como al ideal de progreso
10
Este postulado acerca de la competencia entre naciones el triunfo de las me!ores dotadas para la
sobrevivencia, es posible de identificar tambi"n en el Discurso sobre el esp&ritu positivo de 'uguste 3omte,
así como en #l origen del ombre del $segundo DarGin%.
14
en tanto proceso en donde prevalecen irreversiblemente los individuos naciones m#s
civilizadas.
+er# pues en este contexto &istórico del proecto global de la modernidad, apuntalado por
la &egemonía imperial inglesa, en donde surgir# la gestación de una $ciencia del cultivo de
la raza% promulgada por 9alton, primo de DarGin, focalizada decididamente en el deseo de
preservar las cualidades &ereditarias de las $razas superiores% de aquellos pueblos
conformados por $razas superiores%. El surgimiento de la eugenesia como ciencia al
servicio del $me!oramiento de la raza% ir# acompaIado de un colosal proceso de
biologización de las poblaciones a partir del cual se procurar# legitimar un selectivo control
reproductivo que permita resguardar la pureza &ereditaria de los seres superiores evitar
paralelamente la reproducción de los considerados inferiores ;Halma 8 Halma, <==0?. Estas
ideas formuladas por 9alton constituir#n aseveraciones en cierto modo compartidas por
otros &ombres de ciencia del período, fuertemente influenciados por el discurso
evolucionista que primaba en la "poca por el rol preponderante otorgado a las llamadas
$ciencias de la vida% en la resolución de los problemas sociales derivados del proceso de
industrialización en marc&a.
6al ad&esión a los postulados de la eugenesia del darGinismo social aparecer# de
manifiesto en la obra de DarGin #l origen del hombre en donde el primo de 9alton ad&erir#
con entusiasmo a algunos de los postulados eugen"sicos respecto a lo per!udicial de la
reproducción de los individuos d"biles 8debido a la degeneración de la raza que acarrea su
descendencia8 a la necesidad de establecer medidas preventivas en aras de evitar que los
miembros m#s d"biles se propaguen de!ando una maor descendencia que los superiores
;DarGin,/CC0?. De esta manera, el c"lebre biólogo ingl"s incorporar# en sus reflexiones
acerca del $origen del &ombre% la idea de +pencer acerca de la supervivencia del m#s apto
aplicada no sólo a las relaciones entre los individuos sino tambi"n a la luc&a entre los
pueblos. 3omo &a problematizado +usana Murillo, es posible advertir de qu" modo en lo
que se denomina un $segundo DarGin% aparecer# 8vía recapitulación de la teoría de
(amarc@ acerca de las variaciones individuales adquiridas8 la necesidad de promover
fuertes controles poblacionales la afirmación de qu" la capacidad reproductora de las
$razas b#rbaras% es menor a la alcanzada por las $razas civilizadas%, como así que la me!ora
en las condiciones &igi"nicas favorecen la reproducción de los b#rbaros o salva!es, pero que
15
la naturaleza cuenta con sus propios procesos de $depuración% de estas especies &umanas
;Murillo, <=/<?. (a b)squeda de un control de la reproducción &umana dar# lugar entonces
a la generación de una taxonomía de los cuerpos las naciones a partir de la cual se
procurar# legitimar la primacía de ciertas razas, clases naciones por razones científicas
;Idem?.
+in pretender centrarnos en esta oportunidad en los derroteros de los postulados
eugen"sicos del darGinismo social en su aplicación como política de Estado, nos interesa
seIalar 8siguiendo en este punto el an#lisis efectuado por .oucault8 de qu" modo este
proceso de regulación de los procesos vitales de las poblaciones de la mano del
evolucionismo la eugenesia configurar# una tecnología biopolítica que &ar# posible
consumar la muerte del :tro o de la $mala raza% como condición de posibilidad del
continuum biológico de las vidas que necesariamente deben vivir ;.oucault, /CCQ?. El
surgimiento del racismo decimonónico posibilitar# de suo la naturalización de la muerte
del :tro como garantía de perdurabilidad de aquellas vidas dignas de ser vividas. 'sí pues,
el racismo tal como fue observado por .oucault constituir# la condición de aceptación del
&omicidio, la potencialidad de $&acer vivir% en nombre de una especie a la que &a
necesariamente resguardar defender ;Idem?.
'&ora bien, Sen qu" medida la postulación del darGinismo social el desarrollo de la
eugenesia conllevan una negación de la simultaneidad ontológicaT R, por otro lado, Scómo
se vincula esta negación de la simultaneidad con el despliegue colonial del capitalismo
entendido como un r"gimen global que &ar# de la vida un ob!eto de c#lculo puesto al
servicio de la reproducción del capitalT
+i bien, el darGinismo social el programa eugen"sico !ugar#n un rol relevante en el
proceso de regulación de la vida desarrollado ad intra de los Estados modernos europeos, a
partir del control de la sexualidad la aplicación de medidas preventivas &acia las llamadas
$clases peligrosas%, ambos programas legitimar#n a su vez la supremacía blanca europea E
incluendo en esto tambi"n a los EE.JJ8 respecto a pueblos como los latinoamericanos
tenidos como atrasados degenerados. En este sentido, el despliegue de estas teorías
raciales aparece amarrada a una división racial de las colonias que permitir# la eliminación
del :tro primitivo, salva!e o degenerado en nombre de un triunfalismo occidental vinculado
al legado etnoc"ntrico europeo noratl#ntico ;7iagini, <==0?. En esta clave, la aplicación
16
de estos discursos que !ustificar#n la empresa imperial europea posibilitar# sancionar al
cuerpo racializado del :tro como sustrato de una vida salva!e o naturalmente inferior en
vías de un inevitable proceso de extinción.
(legados a este punto nos interesa seIalar de qu" modo estos saberes de la ciencia gestados
en Europa entre el siglo X,III XIX e!ercer#n una función de doble comando en el control
de la vida planetaria. Hor una parte, a partir de la apropiación de la vida poblacional a
manos de tecnologías estatales que procurar#n for!ar un cuerpo sano de su!etos puestos al
servicio del capital , por el otro, como dispositivos imperiales de gobierno de las
poblaciones colonizadas al establecer una valía ontológica de las mismas, mediante una
intervención científica del mundo que se desea gobernar.
En virtud de lo expuesto es posible con!eturar que el surgimiento despliegue de lo que
.oucault &a denominado biopoder le!os de circunscribirse a una tecnología gubernamental
intra europea de regulación control de los procesos vitales al interior de los Estados
modernos, puede ser pensado como una tecnología imperial de alcances geopolíticos
íntimamente ligado a la colonialidad como su $lado oscuro% colonial.
//
El reconocimiento
de la colonialidad como la $cara oculta% de la modernidad es lo que permite identificar la
materialización de la división racial e!ercida sobre los cuerpos los saberes de las
poblaciones de las colonias , a su vez, el car#cter global en que van a inscribirse las
tecnologías biopolíticas analizadas ad intra por .oucault en el contexto de despliegue de la
expansión colonial europea de los siglos X,III XIX en sus diversas dimensionesL
territorial, lingUística, cultural, armamentística financiera.
Esta dimensión imperial del biopoder es lo que permitir# en el proceso de modernización de
'm"rica (atina la aniquilación de aquellas vidas consideradas como decididamente
improductivas 8por caso el indio, el negro8, el diseIo de los su!etos deseables para la vida
social de acuerdo a los par#metros civilizatorios desplegados por la modernidad , el
control de la vida reproductiva en los emergentes Estados nación en el continente a partir
11
Hor razones de espacio no vo a detenerme aquí en el $punto ciego% en que parece incurrir la analítica del
poder propuesta por el filósofo franc"s. M#s all# de la evidente potencialidad &eurística del modo en que
.oucault piensa las relaciones de poder ;3astro89ómez, <==0?, no resulta menos evidente que la maor
limitación del planteo de .oucault es el no &aber contemplado el car#cter global o la dimensión imperial en
que se inscriben las tecnologías de gobierno desplegadas con la expansión colonial. En otras palabras, el
límite de .oucault resulta ser la colonialidadD esto es, el no &aber visualizado a la modernidad como un
fenómeno global no estrictamente intraeuropeo el cual resulta indisociable del e!ercicio de una violencia
racial e!ercida sobre los cuerpos conocimientos del :tro colonial.
17
del control de los nacimientos la esterilización o pro&ibición de los matrimonios de los
individuos considerados inferiores.
/<

En otras palabras, esta vincularidad entre biopoder colonialidad, enlazada como una
tecnología macrofísica de alcance global, es lo que &ar# posible $&acer vivir% o $de!ar morir%
en nombre de la razón la ciencia gestionando en su reverso la muerte de quienes ser#n
replegados en el continente al universo de la sin8razón lo primitivo. ;Murillo, <==>?
'. ( modo de conclusión
' modo de cierre interesa introducir algunas reflexiones que posibiliten retomar al menos
dos ideas tentativas propuestas a lo largo de este traba!o. (a primera de ellas radica en la
posible vinculación entre las teorías raciales europeas decimonónicas la generación de
una !erarquización ontológica de las distintas culturas vistas desde Europa en tanto centro
geogr#fico8temporal. (a segunda idea8problema propuesta consiste en mostrar la posible
relación entre el desarrollo de estas teorías raciales del siglo XIX el ensanc&amiento de
una tecnología gubernamental de alcances imperiales.
En este sentido, frente a una "poca de adolecimiento del pensamiento crítico producto de la
celebración del inexpugnable triunfo del capitalismo como r"gimen global de poder, si
alguna relevancia reviste desde nuestro lugar vern#culo en el mundo la labor crítica es el
esfuerzo por volver visibles estas marcas del pasado que act)an persisten 8con sus
recurrencias discontinuidades8 en las capas de nuestra memoria colectiva. Este esfuerzo
por volver visibles en las sombras de nuestro tiempo la anacrónica persistencia de estas
modalidades de negación del :tro, implica en nuestro presente el e!ercicio de
12
4esulta bastante frecuente atribuir al nazismo la aplicación de la eugenesia como política de Estado
mediante la promoción de las llamadas $esterilizaciones &umanitarias% llevadas a cabo por la maquinaria de
muerte puesta en marc&a por el Estado alem#n durante el r"gimen nazi. ' contrapelo de esta lectura la
eugenesia se desplegó desde Inglaterra a los EE.JJ desde a&í al resto del continente. En esta dirección, la
promulgación en /C=0 de la $le de esterilización del Estado de Indiana% da cuenta del triste privilegio que
posee los EE.JJ de ser el primer país en donde se aplicaron sistem#ticamente medidas eugen"sicas sobre la
población como política de Estado. ,"ase al respecto, ;9arcía 9onz#lez 8Vlvarez Hel#ez, <==2?.
18
desustancializar las estrategias puestas en pr#ctica para naturalizar las condiciones de vida
de las vastas maorías populares que &abitan nuestro continente.
(a apelación a una retórica civilizatoria que ubica a la racionalidad neoliberal a la
vanguardia de los designios a cumplimentar por la &umanidad toda, refle!a la
reactualización de ciertas estrategias discursivas del pasado las cuales asumen nuevos
modos en la actualidad. De esta manera, ba!o el culto del crecimiento económico la
satisfacción de los deseos &umanos saciados por la racionalidad del mercado es posible
visualizar una clasificación de la &umanidad signada por el tiempo civilizatorio encarnado
por los denominados países desarrollados en contraste de aquellos países ubicados en vías
de un necesario e inevitable desarrollo. 'sí pues, pensada desde esta retórica civilizatoria la
pauperización que padecen nuestros pueblos encuentra sus causas explicativas en las
$incapacidades &istóricas% que poseen los mismos para adaptarse a las exigencias
requerimientos que impone los mandatos del capitalismo global.
Es por ello que uno de los maores desafíos a emprender por una labor crítica 8ideada
desde la particularidad de nuestras $&eridas coloniales%8 es contribuir a desmantelar estas
estrategias que sancionan la $incapacidad natural% de ciertos su!etos culturas de valerse
por sí mismas o de trazar su propio camino de realización &istórica.
En )ltima instancia, la luc&a contra estos saberes que nos cercenan aprisionan no parece
resultar otra cosa que la luc&a contra la colonialidad que nos &abita.
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