You are on page 1of 11

DESARROLLO DE ADHESIÓN ENTRE BARRAS DE REFUERZO Y CONCRETO

EN VIGAS SUMERGIDAS EN AGUA DE MAR NATURAL

C. Andrade, A. Arteaga y C. López-Hombrados (IETcc-CSIC, Madrid, España); y A.J.
Vásquez (CENIM-CSIC, Madrid, España)

Resumen

La adhesión entre el concreto y el refuerzo es el parámetro clave de la estructura
compuesta. El refuerzo corrugado con una determinada geometría del acanalado
entrega una adecuada adhesión. El galvanizado del acero introduce incertidumbres
acerca de la resistencia de la adhesión debido a dos factores principales. Ellos son el
alisamiento de la geometría causado por la deposición irregular del revestimiento de
zinc y la posible falta de contacto con el concreto debido a la generación de burbujas de
hidrógeno durante la colocación de la pasta de cemento.

El presente informe da cuenta de los resultados de pruebas de largo plazo (diez años)
que se han realizado con refuerzos galvanizados empotrados en muestras de prueba de
vigas sumergidas en agua de mar natural del Mediterráneo. En el caso de barras de
refuerzo galvanizadas, también se ha considerado la acción de un inhibidor H
2
. Los
resultados muestran que las barras de refuerzo galvanizadas mantienen características de
adhesión con valores mucho más altos que los requisitos mínimos durante todo el
periodo de prueba. Se demuestra que la adición de un inhibidor H
2
o el uso de
cementos con alto contenido de álcali, son irrelevantes en el largo plazo.

INTRODUCCIÓN

El concreto reforzado es el material de construcción más ampliamente usado. Cumple
muy bien en la mayoría de los ambientes, aunque las atmósferas industriales y marinas
pueden inducir corrosión del refuerzo. La corrosión no sólo afecta el aspecto externo de
la estructura al agrietarse, astillarse y mancharse, sino que también deteriora la adhesión
entre el concreto y las barras de refuerzo, afectando el requisito fundamental que
asegura el comportamiento del concreto reforzado como material compuesto [1, 2]. La
adhesión depende de la resistencia mecánica del concreto y de la geometría del
acanalado.

El galvanizado de las barras de refuerzo fue un método relativamente usado para
proteger el acero contra la corrosión en ambientes agresivos en la década de 1970 [3] y
[4], principalmente en Estados Unidos. Más tarde, su uso fue prohibido en varios
estados [5] debido a la falta de confianza en su efectividad. Uno de los reclamos
esgrimidos es que la capa de zinc puede desarrollar dos efectos laterales, a saber,
pérdida de la cohesión debido a la formación de burbujas de H
2
en la interface de acero
y concreto [5] y el alisamiento de la superficie de acero causado por el proceso de
galvanizado [6].

Existen numerosos estudios acerca de la resistencia de la cohesión del acero
galvanizado y el concreto, pero con resultados erráticos y muy extensos, dado que se
han usado condiciones muy distintas para los cementos, las barras de refuerzo, etc. No
se han encontrado en la literatura estudios a largo plazo, que consideren la presencia de
cloruros en las barras de refuerzo descubiertas o galvanizadas ni la adición de
inhibidores de formación de H
2
en el concreto.

LA ADHESIÓN ENTRE LA BARRA DE REFUERZO Y EL CONCRETO

Considerando el comportamiento químico esperado de la interface del metal y el
concreto, una barra de acero descubierto en contacto con el concreto expuesto a un
ambiente agresivo cubre su superficie con una capa de óxido de un grosor de unos
nanometros, no visible a simple vista. En consecuencia, esta capa puede considerarse
irrelevante desde el punto de vista del anclaje físico, aunque puede interactuar con una
fase de cemento hidratado, introduciendo fuerzas Van der Waals. Con el acero
galvanizado la situación es completamente diferente, ya que ocurren dos fenómenos
simultáneos en contacto con el concreto fresco. Ellos son:

• Se genera gas hidrógeno y las burbujas quedan atrapadas en el concreto que se está
endureciendo. Esto lleva a una interface del acero y el concreto con porosidad
mucho mayor, lo que reduce el área de contacto entre el acero y las fases hidratadas
de cemento. Se supone que la presunta menor resistencia de la adhesión entre el
acero galvanizado y el concreto se debe a este fenómeno. La adición de cromados
durante el tiempo de mezcla inhibe la generación de H
2
[6], aumentando de este
modo el área de contacto en la interface.
• La formación de una capa de corrosión de zinc produce cristales de hidrozincato de
calcio de un grosor de varios µm, visibles a simple vista. Estos productos se
generan durante los primeros 15 a 28 días y llenan los poros de la interface de metal
y concreto e incluso salen de la interface. Su formación representa un anclaje físico,
según lo descubrió Arliguie [7] mediante el microscopio. Los cementos con alto
contenido de álcali, como aquéllos usados en estas pruebas, dan cristales más
grandes pero presentan peor adhesión a la superficie del metal. Las adiciones de
cromado retardan el crecimiento de esta capa de productos y producen cristales más
pequeños.

En el caso de las barras descubiertas, la presencia de cloruros en el agua de mezcla o la
presencia de cloruros que llegan al refuerzo de concreto sumergido en agua de mar,
produce óxidos expansivos que pueden, al resquebrajar la cubierta de concreto,
disminuir la resistencia de la adhesión. Pero, en el caso de las barras galvanizadas, si
los cloruros inician la corrosión, el producto formado no es expansivo, sino que se
extiende a través de los poros del concreto. Por lo tanto, la corrosión de la capa
galvanizada no es, en principio, peligrosa para la adhesión. Por último, el galvanizado
de las barras influye en su geometría, suavizando las nervaduras y disminuyendo su
altura. Esto disminuiría la adhesión debido a estas características mecánicas.

MÉTODOS DE PRUEBA

Por lo general se usan dos tipos de prueba para estudiar la resistencia mecánica de la
adhesión de las barras de refuerzo en el concreto. Ellos son fricción de la barra contra la
superficie del concreto (prueba de adherencia) [9] y deformación de una viga reforzada
con la barra que se va a controlar (test de vigas) [10]. La ventaja de la prueba de
adherencia es que se necesitan muestras y equipo más pequeños, en tanto que las
condiciones mecánicas de la barra en la segunda prueba son similares a las de las barras
en vigas estructurales reales.
En el test de vigas no hay mejora de la adhesión debido a la compresión del concreto
alrededor de las áreas de anclaje. Por esta razón esta última prueba simula mejor la
naturaleza del empotramiento en la zona de tensión de las vigas de concreto y, de este
modo, permite un cálculo más exacto de los valores de la resistencia de la adhesión que
deben ser adoptados por las normas. Estas consideraciones han sido informadas por
Cornet y Bresler [5]. Además, como observó De Larrard y otros [8] en la disposición
del test de vigas, debido a que en la zona de contacto del concreto con el acero el
concreto está confinado por el refuerzo transversal, es posible estudiar el
comportamiento último de la resistencia de la adhesión.

Este informe da cuenta de la investigación realizada para estudiar la adhesión a largo
plazo de las barras de refuerzo galvanizadas deformadas en un ambiente de cloruro, con
o sin adición de un inhibidor, en la formación de burbujas de H
2
en la interface del acero
con el concreto. Presenta, además, una comparación entre los comportamientos de las
barras de refuerzo tanto galvanizadas como descubiertas.

PROGRAMA EXPERIMENTAL

Algunos de los factores que influyen en la adhesión del metal con el concreto se
relacionan con los aspectos mecánicos tales como longitud del anclaje, resistencia del
concreto, diámetro de la barra, etc., en tanto otros se relacionan con aspectos de la
superficie externa de las barras, incluyendo la geometría de las nervaduras de la barra,
aspereza, moho, etc. En las pruebas actuales, esos factores relacionados con aspectos
mecánicos o externos se mantuvieron constantes para asignar las posibles diferencias
del comportamiento de la adhesión a la influencia del galvanizado.

Se modelaron ocho series distintas de vigas que tenían barras galvanizadas de refuerzo
de 8 y 16 mm de diámetro, variando (a) la presencia de cloruros ya sea agregándolos al
agua antes del modelado o curando las vigas en agua de mar "artificial" o natural y (b)
la presencia de un inhibidor de evolución H
2
.

También se hicieron cuatro series de vigas con barras de refuerzo descubiertas de 8 y 16
mm de diámetro con y sin cloruros. En cada conjunto, se modelaron vigas suficientes
para permitir un mínimo de cuatro muestras para ser controladas en cada serie en
diferentes períodos, en un rango de un mes a diez años. Todos los conjuntos se resumen
en la Tabla 1.

La clave para cada serie es la siguiente: G = galvanizado; N = descubierto. La segunda
y la tercera letra (si es que la hay) son C = cloruro; S = sin cloruro y H = con inhibidor.
Los números indican el diámetro de la barra en mm.

MUESTRAS DE PRUEBA

Las vigas de prueba consistían en dos prismas rectangulares de concreto reforzado
sujetos con una bisagra en la parte superior y con la barra de refuerzo a controlar en la
parte inferior. La barra de refuerzo fue anclada en el centro de cada bloque en una
longitud de diez veces su diámetro. El resto fue aislado del concreto mediante mangas
de plástico. El tamaño y las características de las vigas cumplen con las
"Recomendaciones RILEM.FIP" [10] (Figura 1).

Materiales – concreto

La resistencia compresiva objetivo del concreto en 28 días en muestras cilíndricas fue
22,5 N/mm
2
. Las dosis de mezcla del concreto se indican en la Tabla 2. El análisis
físico-químico del cemento se indica en la Tabla 3. Se debe observar que el cemento
tiene un alto contenido de álcali. En la serie con cloruros, se agregó al agua de la
mezcla un 2% w/w de CaCl
2
. En la serie con inhibidor H
2
, también se agregó al agua de
la mezcla 100 mg/kg de CrO
3
(0,015% de Cr
2
O
7
K
2
).

Una vez modeladas, las vigas se almacenaron durante 28 días en una cámara de curado
a 60% HR y 20 + 2°C. Las muestras fueron después expuestas a tres ambientes
diferentes:

• Al aire libre, no protegidas de la lluvia, en el jardín del Instituto. El clima de
Madrid es continental, seco (alrededor de 50% de HR con 30 a 60 días de lluvia
cada año) con una temperatura que varía entre 0°C y +40°C.
• Sumergidas en agua de mar artificial (de acuerdo con ASTM G 109-92) en un
estanque fuera del Instituto, pero protegidas de la lluvia.
• Sumergidas en un estanque de agua de mar natural dentro del edificio en Barcelona
(sólo la serie controlada durante diez años).

Materiales – barras de acero

Las barras de refuerzo empleadas fueron deformadas en frío con un esfuerzo de
deformación de 400 N/mm
2
. Las nervaduras se muestran en la Figura 2. Las barras
para la serie galvanizada se galvanizaron por inmersión en caliente a 450°C. El grosor
del revestimiento era aproximadamente 100 µm. Su estructura metalográfica se muestra
en la Figura 3.

INSTALACIÓN Y PROCEDIMIENTO DE PRUEBA

Las vigas se apoyaron con dos cargas verticales simétricas que actuaban en la superficie
superior de cada bloque. La dimensión de las vigas, las mangas plásticas y el equipo
aseguran que la longitud total de la barra adherida al concreto tenga un momento
constante de doblamiento y ningún corte. Esta instalación se muestra en la Figura 1 y
además en las Figuras 4 y 5.

Las bisagras que apoyaban las vigas y aquéllas donde se aplicaron las cargas podían
asegurar que la longitud del arco y los puntos de aplicación de las cargas permanecieran
constantes aun cuando la viga fuera muy deflectada. Esto permitió cálculos precisos de
las fuerzas de adhesión en la barra de refuerzo a lo largo de la prueba.

El deslizamiento de las barras se midió al final de cada bloque mediante tres
transductores LVDT y se registraron continuamente. También se registró la presión en
la conexión. La barra tiene cortes en ambos extremos, externos para los bloques, donde
se inserta un dispositivo. Este dispositivo ancla la barra de refuerzo contra la superficie
externa del concreto una vez que ha fallado totalmente la adhesión, permitiendo la
continuación independiente de la prueba del otro bloque.

La carga total de la viga, P, se aplicó en etapas correspondiendo a fuerzas normales en
la barra de 80 kN/mm
2
. En cada etapa se aplicó la carga durante 30 s, manteniéndola
por el tiempo necesario para la estabilización del deslizamiento o hasta 2 s. Una curva
típica de la carga aplicada contra el deslizamiento en el extremo de la barra de refuerzo
se muestra en la Figura 6.

RESULTADOS

Cálculos

De la geometría del equipo se puede ver que las fuerzas de adhesión en la barra, 7b, se
relacionan con la carga aplicada, P, mediante las relaciones:

τ
b
=
A
P
40
25 , 1
para ∅ = 8 mm


τ
b
=
A
P
40
50 , 1
para ∅ = 16 mm


donde A es la sección transversal de la barra.

Se obtuvieron las fuerzas de adhesión en cada muestra controlada correspondientes a los
deslizamientos de las barras extremas de 0,01 y 1 mm y fuerza máxima alcanzada.
Todas las mediciones se obtuvieron en cada mitad de la viga independientemente. Con
estos valores se definieron dos variables. Ellas son la fuerza de adhesión última τ
bu
y la
fuerza de adhesión promedio donde

3
1 01 01 , 0
τ τ τ
τ
+ +
=
bm

La recomendación RILEM establece que los valores promedios de estas variables, para
todas las medias vigas controladas en cada serie, u τ y m τ respectivamente, deben
cumplir simultáneamente las condiciones:

u τ ≥ 13 – 0,19 ∅
b τ ≥ 8 – 0,12 ∅

donde ∅ es el diámetro de la barra expresada en mm y τ está expresado en N/mm
2
.
Estos límites representan los valores de los dos diámetros controlados.

∅ 8 mm ∅ 16 mm
u τ [N/mm
2
] 11,48 9,96
m τ [N/mm
2
] 7,04 6,08

Resultados de la adhesión

Los valores medios y desviaciones estándar de los promedios de las fuerzas de adhesión
últimas y medias de cada serie, m τ , sm, u τ y s
u
respectivamente y el tiempo de control
se muestran en las Figuras 8 y 9. También se muestran los límites mínimos para los
valores de bm τ y br τ de las recomendaciones RILEM.

Inspección visual después del control

Se debe observar el excelente aspecto de las barras galvanizadas después de diez años
en agua de mar. Se debe observar, además, que no apareció moho después de este
tiempo en los extremos de las barras que salían de los bloques de concreto, a pesar de
los cortes en los extremos, hechos después de que la barra había sido galvanizada, para
medir los deslizamientos de los extremos. Esto indica el efecto protector del zinc
circundante para esta porción desprotegida. Sin embargo, los estribos no galvanizados,
aislados eléctricamente de las barras principales, mostraron corrosión localizada en una
mayor o menor medida, lo que se muestra en la Figura 7.

DISCUSIÓN

Antes de que se comparen los resultados numéricos entre las series, vale la pena indicar
que, para todas las series y tiempos controlados, los valores promedio últimos y medios
de las fuerzas de adhesión son mayores que los límites sugeridos por RILEM [10].

En relación con los resultados numéricos de las distintas series, es necesario indicar que
la amplia dispersión hace difícil obtener relaciones claras entre las fuerzas de adhesión.
Cuando las fuerzas de adhesión para barras de acero descubierto son comparadas con
las de las barras galvanizadas, se ve que la fuerza de adhesión para las barras galvanizas
es mayor que la de las barras no recubiertas. Esto lleva a la conclusión de que la
suavidad de la superficie debida al galvanizado no es un factor negativo, ya que está
compensado con la mayor capacidad de anclaje de los productos de corrosión del zinc,
como lo indica Arliguie [17]. La similar fuerza de adhesión a los 28 días entre barras
galvanizadas en concreto no cromado y barras no recubiertas también se puede atribuir
a esta capacidad de anclaje.

La adición de cloruros no lleva a una clara reducción de la fuerza de adhesión ni en las
barras galvanizadas ni en las barras no recubiertas. Del mismo modo, la penetración de
cloruros en los experimentos a largo plazo no ha influido en los resultados. No
obstante, no es posible generalizar la conclusión de un pequeño incremento de la fuerza
de adhesión con el tiempo, pero, por lo menos, es posible establecer que las barras
galvanizadas mantienen buen rendimiento durante mucho tiempo en los ambientes
agresivos controlados, igual al rendimiento de las barras no recubiertas en ambientes
normales, aun cuando el tipo de cemento elegido para los controles era menos que el
indicado para las barras galvanizadas.

Además, al comparar los resultados de las pruebas de las barras galvanizadas y no
revestidas con las no cromadas, una disminución del área de contacto entre el metal y el
concreto derivada de la generación de burbujas de H
2
no es un factor significativo en la
determinación de la fuerza de adhesión.

Al concentrarse ahora en las barras de diámetro pequeño (8 mm), la Figura 8 muestra
que los peores resultados se obtienen para las barras galvanizadas sin inhibidor, donde
los controles individuales a 28 días están justo en los límites permitidos, pero este
comportamiento mejora para todos los controles en el tiempo cuando los cromados
están presentes. Los resultados para las barras revestidas son entonces más altos y en
general superiores a los de las barras sin recubrimiento.

La mejora debida a los cromados no se ve claramente en las barras de 16 mm de
diámetro (Figura 9), ya que las barras galvanizadas sin cromados dan origen a mejores
resultados que los que se ven en las barras de 8 mm. Por lo tanto, no se puede deducir
una clara tendencia de mejora de resistencia a la adhesión a través del tiempo debido a
la dispersión de resultados. La resistencia de la adhesión para barras galvanizadas de 8
mm tiende a aumentar, pero esto no se ve en el caso de las barras de 16 mm. Sin
embargo, los menores valores obtenidos en las barras de 8 mm en etapas iniciales debe
considerarse si es necesario el desmoldamiento y carga prematuros en las estructuras
reales.

CONCLUSIONES

Las siguientes son las conclusiones de este trabajo:

• La fuerza de adhesión para barras de refuerzo galvanizadas permanece más alta que
la requerida por las recomendaciones RILEM para pruebas de vigas.
• La suavidad de la geometría del acanalado de las barras de refuerzo corrugadas
debido al galvanizado no parece inducir una pérdida de la fuerza de adhesión, quizás
debido a que cualquier pérdida de fuerza de esta fuente es compensada por la mayor
fuerza de anclaje desarrollada por los productos de corrosión del zinc, que llenan los
poros del concreto que rodea el refuerzo.
• Ni el alto contenido de álcali del cemento ni la presencia de cloruros tiene efectos
deletéreos sobre la fuerza de adhesión en experimentos de hasta 10 años.
• La adición de cromados parece tener una influencia benéfica en las barras con
diámetros más pequeños, pero en las barras más gruesas no hay mejora notoria en el
largo plazo.
• Después de diez años de inmersión en agua de mar, las barras galvanizadas no
mostraron corrosión significativa, ni siquiera en los extremos sobresalientes en
contacto directo con el agua de mar. Sólo se detectó un producto de corrosión
suelto blanco. Por otra parte, el acero no recubierto usado como estribo (aislado del
refuerzo principal) mostró corrosión extensa con moho en expansión.

REFERENCIAS

[1] Rodríguez, J., Ortega, L.M. y Casal, J. (1995) Int. Conf. Structural Faults and
Repairs, Londres.
[2] Rodríguez, J. y otros (1996) Int. Cong. Concrete in the Service of Mankind,
Dundee, Reino Unido.
[3] Hofsoy, A. Y Gukild, I. (1969) ACI Journal, págs. 174-184.
[4] Jokela, J., Metso, J. y Sarja, A. (1982) Zinc coated concrete reinforcement,
Report 13, Nordic Concrete research, Oslo.
[5] Cornet, I. y Bresler, B. (1966) Materials Protection, 69.
[6] Bird, C.E. (1964) Corrosion Prev. and Control, 11,7, pág. 17.
[7] Arligue, G., Dduval, R. y Longuet, P. (1979) Ciments Betons Platres Chaux
4/79, 719, págs. 201-206.
[8] De Larrard, F., Schaller, I. y Fuchs, J. (1993) ACI Materials Journal, págs. 333-
339.
[9] (1994) "RC6: Bond test for reinforcement steel. 2. Pull-out test", E. & F.N.
Spon, Londres.
[10] (1994) "RC5 Bond test for reinforcement steel. 1. Beam test", E. & F.N.Spon,
Londres.

Tabla 1.- Programa de Control

Clave Acero ∅ (mm) Aditivo Inhibidor Tiempo (meses)
NS8
NC8
No recubierto
No recubierto
8
8
--
CaCl
2
--
--
1, 12, 24
12
GS8
GC8
GH8
GCH8
Galvanizado
Galvanizado
Galvanizado
Galvanizado
8
8
8
8
--
CaCl
2
--
CaCl
2

--
--
CrO
3

CrO
3

1, 12, 30, 60
12
1, 12, 60
12
NS16
NC16
No recubierto
No recubierto
16
16
--
CaCl
2

--
--
1, 12, 24, 30
12, 30, 60
GS16
GC16
GH16
GCH16
Galvanizado
Galvanizado
Galvanizado
Galvanizado
16
16
16
16
--
CaCl
2

--
CaCl
2

--
--
CrO
3

CrO
3

1, 12, 24, 60, 120
12, 30, 60
1, 12, 30, 60, 120
12, 30

Tabla 2.- Proporciones de mezcla de concreto por metro cúbico

Árido grueso 1.300 kg
Arena 0/2 600 kg
Cemento P-ARI-450 250 kg
Agua 165 lt

Tabla 3.- Caracterización químico-física del cemento

Componentes % Fuerza mecánica 3 días 7 días 28 días
SiO
2
19,4 Flexotracción (N/mm
2
) 7,5 7,9 9,3
Al
2
O
3
5,7 Compresión (N/mm
2
) 44,8 47,4 55,1
Fe
2
O
3
3,2
CaO 62,5
MgO 1,3 Blaine 4.699
So
3
3,4 Residual en pantalla 490 (%) 0,1
CaO libre 1,3 Densidad 3,02
Ll 2,3
Insoluble 1,0
Residual 1,2








Figura 1.- Muestra de prueba y esquema de instalación. Diámetros 8 y 16 mm.





Figura 2.- Barras de refuerzo empleadas.





Figura 3.- Estructura metalográfica de las barras galvanizadas


Figura 4.- Equipo de prueba


Figura 5.- Anclaje del extremo y dispositivo LVDT


Figura 6.- Curva típica de carga y deslizamiento del extremo







Figura 7.- Extremo de la viga y de la barra después de diez años
de inmersión en agua de mar