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INFORME TALLER DE ÁREA

TDAH
Trastorno de Déficit Atencional
con Hiperactividad





INTEGRANTES: José Catalán, Alejandro Santis, Fabián Williams,
Angela Riquelme, Marcelo Berríos
Docente: María Jesús Gálvez




INTRODUCCIÓN

El Trastorno de Déficit Atencional con Hiperactividad, conocido como TDAH, es una de las
patologías más frecuentes en niños y adolescentes, el que en muchas ocasiones no es
detectado ni tratado con la efectividad que se requiere. En este ámbito el presente documento
nos permitirá entregar una mirada general de este trastorno, aportando información
relacionada con el ámbito clínico, una breve contextualización de los efectos que produce y los
efectos sociales que esta conlleva.
Esta patología, al igual que todas aquellas que afectan la salud mental de las personas, es más
frecuente de lo que pensamos, siendo a la vez, desconocidas para quienes las padecen y su
entorno más cercano. Es por ello que se considera importante entregar información basada en
los distintos estudios e investigaciones que han ayudado a conocerlas de mejor manera,
tomando en cuenta los problemas que acarrea para quienes sufren de sus consecuencias.
Abordar esta patología para los padres resulta en muchas ocasiones difícil, ya que además de
tener la responsabilidad de imponer cierto grado de normalización en el hogar, deben
enfrentar las problemáticas que viven sus hijos en los distintos ambientes sociales en los que
se desenvuelven, lo que muchas veces los lleva a vivir constantes frustraciones considerando
los altos y bajos que experimentan en el colegio, o bien, el rechazo de una sociedad poco
tolerante con quienes padecen algún trastorno social.














TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD

El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) es un trastorno en el
que intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Es un trastorno de
conducta que aparece en la infancia, y que se suele empezar a diagnosticar en
torno a los 7 años de edad aunque en algunos casos este diagnostico se puede
realizar de una manera más precoz. Se manifiesta como un aumento de la
actividad física, impulsividad y dificultad para mantener la atención en una
actividad durante un periodo de tiempo continuado. Además de esto hay niños en
los que se observan a su vez problemas de autoestima debidos a los síntomas
propios del TDAH y que los padres no suelen asociar a dicho trastorno. A su vez,
el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y sus consecuencias
se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que
también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la
familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones
clave en el desarrollo del niño.
Evolución conceptual (Autores)
Desde que George Still (1902) ofreciese una descripción sistemática del trastorno, el
número de denominaciones que éste ha recibido es de alrededor de 25 y el de
definiciones unas 90.
Ebaugh (1923) describe un “síndrome hipercinético”, consecuencia según exponen de
traumatismos craneales o encefalopatías. Esto propició que se adscribiera claramente
la hiperactividad a una alteración neurológica. Straus y Lehtinen (1947) describen lo
que ellos denominan “minimal brain injury” o lesión cerebral mínima. Esta noción dio
lugar a un gran número de discusiones y despertó grandes reticencias y reservas. Entre
los principales argumentos de controversia se encontraba la paradoja de hablar de una
lesión que en la mayoría de los casos no era posible objetivar. Otro fue la discutible
consideración de lesión que se dio a leves anomalías del EEG o a muy discretos
síntomas neurológicos. De esta manera, se corría un gran riesgo de incluir en este
cuadro a trastornos puramente funcionales. Sin embargo, el mayor problema se
produjo cuando la noción de lesión cerebral mínima se extendió abusivamente a
estados respecto a los cuales no está justificado hipotetizar acerca de la existencia de
afectación cerebral alguna.
En 1962, en las conclusiones de un Symposium internacional celebrado en Oxford se
reemplazó la expresión “minimal brain injury” por la de “minimal brain dysfunction” o
M.B.D. Nos encontramos, pues, en años posteriores ante la omnipresente disfunción
cerebral mínima. Esta fue definida por Clements
(1966) como un trastorno de conducta y también del aprendizaje que se presenta en
niños de una inteligencia normal, asociado con disfunciones del sistema nervioso
central. Para empezar, el cambio de término no supuso en realidad un cambio real de
posición: se atribuye, sin prueba alguna, a una afección cerebral una serie de
trastornos cuyo origen en realidad se ignora. Al no encontrar un soporte empírico
suficientemente sólido que validara el concepto de disfunción cerebral mínima como
síndrome neurológico, las investigaciones posteriores, realizadas en gran parte por
psicólogos y pedagogos, tuvieron como objetivo la caracterización del cuadro como un
trastorno del comportamiento.
En la década de los 70 fue cuando Douglas (1972) señaló la incapacidad de mantener la
atención y la impulsividad como deficiencia básica de los niños afectados, por encima
de la propia hiperactividad. Este argumento explica mejor la incapacidad que padecen,
en términos de autorregulación, para adaptarse a las exigencias sociales imponiendo
límites a su comportamiento. A esto suelen ir asociados la mayoría de los problemas
que experimentan los menores hiperactivos.

En términos epidemiológicos, estudio e investigación
A nivel internacional, las tasas de prevalencia del TDAH son discrepantes. En Estados
Unidos se estiman prevalencias que van desde un 3 a un 5%, a diferencia de Europa,
donde se obtienen prevalencias de 1,5%.
En numerosos estudios se ha estimado la prevalencia del TDAH en distintas
poblaciones obteniendo tasas diversas, por ejemplo: 4,7% en niños de 6 a 11 años en
Mallorca; 10,15% en niños venezolanos entre 3 y 13 años de Maracaibo; 16,1% en
niños colombianos entre 4 y 17 años de Manizales y un 18% en niños entre 6 a 11 años
en Medellín. En población general DuPaul et al, han referido un intervalo entre un 2 y
30% y Buitelaar & Van Engeland entre un 4 y 17%.
El elevado grado de variabilidad de tasas de prevalencia se ha explicado por los
distintos métodos de evaluación utilizados, la diversidad y cambios de los criterios
clínicos diagnósticos, diferentes informantes (padres, profesores o
cuidadores/tutores), el tipo de muestra escogida (clínica o poblacional) o por
características sociodemográficas diversas
En Chile, se han realizado diversas investigaciones en el área del TDAH, sin embargo,
son pocas las que presentan estimaciones de prevalencia. En la literatura indexada
sólo se ha encontrado referencias de tres estudios: a) en segundo año básico en Talca,
quienes reportan una prevalencia cercana al 18% pero evaluados a través de sólo un
informante; b) en población aymará, cuyo estudio igualmente se centra en datos
recogidos de un sólo informante y c) un estudio de prevalencia realizado en Chillan.
En este último la población del estudio comprendió preescolares entre 3 a 5 años,
período evolutivo no recomendado para efectuar un diagnóstico de TDAH, dado que
las características evolutivas propias de la edad preescolar así como su desarrollo
neurobiológico no permite claridad en diagnóstico.
Tratamiento
El tratamiento multimodal del TDAH tiene por objetivo mejorar los síntomas nucleares
de la enfermedad (hiperactividad, impulsividad y déficit de atención), reducir la
aparición de problemas asociados al TDAH, favorecer la adaptación académica del
afectado, reducir el impacto del trastorno en el entorno del afectado (familia, escuela,
entorno social, plano personal), adquirir las competencias y estrategias básicas para un
funcionamiento global óptimo y mejorar la calidad de vida de la persona con TDAH y su
familia.
La aceptación activa del TDAH es esencial para garantizar la eficacia del tratamiento y
alcanzar una evolución positiva. El entorno que rodea al afectado debe comprender,
aceptar y formar parte activa de la intervención multimodal del tratamiento
asumiendo su rol en coordinación con el resto de las personas implicadas.
Por tanto, el enfoque multimodal en el tratamiento del TDAH se centra en la atención
de las diferentes áreas del sujeto afectadas: área académica, área familiar, área
psicológica/neuropsicología y el área social.

DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DEL TDAH

El TDAH o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno
neurobiológico de carácter crónico,”(Los trastornos neurológicos son enfermedades
del sistema nervioso central y periférico, es decir, del cerebro, la médula espinal, los
nervios craneales y periféricos, las raíces nerviosas, el sistema nervioso autónomo, la
placa neuromuscular, y los músculos, esto citado según la OMS)”, sintomáticamente
evolutivo y de probable transmisión genética que afecta entre un porcentaje de la
población infantil, llegando incluso a la edad adulta en algunos casos. Se caracteriza
por la dificultad de mantener la atención voluntaria frente a actividades realizadas en
beneficio de ellos, tanto de carácter académica como cotidiana y esto vinculado a la
falta de control de impulsos por parte de las personas que poseen esta enfermedad.
Esta enfermedad se puede manifestarse de forma diferente según sea la edad, de los
niños y se puede percibir en los ambientes que el niño/a se desarrolla lugares como su
vivienda u hogar y en colegio donde cursa su año académico. Estas características se
dan de mayor frecuencia entre los niños/as, como también entre adolecentes y
adultos de diferentes las condiciones sociales, culturales y raciales entre la sociedad.
El trastorno se centra en un fallo en el desarrollo de los circuitos cerebrales en que se
apoyan la inhibición y el autocontrol, funciones cruciales para la realización de
cualquier tarea o el correcto funcionamiento de las partes motrices del cuerpo
humano.
El trastorno se divide actualmente en tres subtipos de acuerdo a las principales
características asociadas al desorden: Inatento; hiperactivo-impulsivo y combinado.

Comportamientos y manifestaciones mas habituales del afectado por TDAH
Las manifestaciones más habituales de este trastorno se relacionan con los siguientes
comportamientos: Su actividad motriz les lleva a levantarse continuamente de su
asiento, charlar con los compañeros, hacer ruido... lo que provoca una interrupción
constante del profesor y desconcentración por parte del resto de los alumnos.
Su dificultad de concentración les hace distraerse fácilmente, llevándoles a dedicar
más tiempo de lo normal a la ejecución de las tareas escolares y a obtener unos
rendimientos más bajos. Ese bajo rendimiento escolar es consecuencia también de una
mala memoria secuencial, produciéndoles dificultades de aprendizaje tanto en
operaciones aritméticas, como en lecto escritura. Su impulsividad les suele llevar a un
deseo de terminar las tareas lo más rápido posible, lo que provoca que cometan tantos
errores, como comerse sílabas o palabras cuando escriben o leen, confundir unas
palabras con otras? A todas estas características hay que sumarles el alto grado de
frustración que les produce el no realizar las tareas con la misma rapidez y diligencia
de sus compañeros, las continuas quejas de sus profesores, el rechazo de sus
compañeros, que en ocasiones les lleva a reaccionar con rabietas o estallidos,
mostrándose hacia los demás como una persona con poca capacidad de autocontrol.
Todo ello tiene como consecuencia que les provoque una baja autoestima sobre si
mismo apareciendo entonces otros trastornos como la depresión y ansiedad, trastorno
de conduce a trastorno oposicionista desafiante (implica una conducta negativista,
desafiante, desobediente y hostil hacia personas que ejercen autoridad), en definitiva,
una detección no temprana les puede conducir a cualquier tipo de conducta
antisocial.







VARIABLES SOCIALES POR TRASTORNO DE DÉFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD

Los niños con TDAH pueden experimentar muchas dificultades en el área social, especialmente
en las relaciones con sus amigos o compañeros. Ellos tienden a tener problemas acelerando
sus pensamientos acerca de las normas sociales actúan impulsivamente, tiene limitado
conocimiento de sí mismos y de sus efectos sobre otros. Además no aprenden de la
experiencia.
Tienden a jugar mejor con niños más chicos y sumisos o más grandes cuando sus funciones
están claramente definidas. Puede incluso que no tenga amigos y pase el tiempo en casa
descargando todas sus energías con la familia. También nos encontramos a menudo con niños
que dicen tener muchísimos amigos pero que en realidad lo ven como “el graciosos”, o el que
siempre está metido en líos sin llegar a establecer relaciones de amistad duraderas, por lo que
debemos ser conscientes que la restricción de la vida social en la niñez dará lugar a un adulto
con pocas habilidades sociales que actúe con un estilo comunicativo inmaduro.
Las dificultades de interacción y habilidades sociales están directa o indirectamente
relacionadas con la sintomatología del TDAH o de los trastornos asociados:
- Mala lectura de las señales o de las situaciones sociales, atribuyendo erróneamente las
conductas de los demás. Por ejemplo, pueden atribuir mala intención a un empujón durante el
juego y responden con una agresión.
- Dificultad para internalizar y generalizar las normas, ya que los niños con TDAH son
advertidos y castigados repetidamente por las mismas conductas, como si no aprendieran, y
hasta cierto modo es así. Necesitan más tiempo, entrenamiento y elogio que el resto de sus
amigos para poder interiorizar las normas.
-Dificultad en el control de las emociones, producto de la baja tolerancia a la frustración es una
manifestación de la dificultad que tienen para el control de las emociones, sobre todo de las
negativas. Se enfadan por pequeñas cosas y de forma intensa cuando no le sale algo como él
esperaba. Por ejemplo, estando jugando en el parque, llega la hora de marcharse justo cuando
se lo estaba pasando bien; su frustración será tan intensa que probablemente manifieste rabia.
- Dificultades para respetar promesas, secretos o favores. Les cuesta actuar bajo un objetivo a
largo plazo, Su tendencia es actuar para obtener gratificaciones inmediatas y aplazarlas les
supone mucho esfuerzo, entrenamiento y autocontrol.
Los niños con TDAH suelen ser tachados de desobedientes o conflictivos. Esto se debe a su
dificultad para mantener la atención y a la pérdida de de partes importantes de una
conversación o de instrucciones. Un niño que sufre los síntomas del TDAH suele sentir que se
le trate de forma injusta. En ocasiones puede ser verdad, lo que claramente afecte sus
relaciones sociales debido a que sus amigos, o los padres de sus amigos, les piden a sus hijos
que no se junten con él.
Sin lugar a dudas que esta situación va mermando la posibilidad que estos niños crezcan en un
ambiente social ajustado al desarrollo normal del resto de sus amigos o compañeros, lo que
puede significar un peligro en su formación personal y social.

Niños con TDAH y su entorno Social
El entorno social más cercano de los niños que sufren TDAH es uno de los primeros en verse
afectados, es por ello que cuando al niño se le diagnostica este trastorno, muchos padres se
sienten disgustados o confusos y otros aliviados por saber de una vez la causa de los
problemas de su hijo. Para los progenitores es importante saber que el TADH no se debe a que
sean malos padres, además de que existe una amplia gama de tratamientos que ayudan a
controlar los síntomas. El ser padre de un niño con TADH no es tarea fácil, por el contrario
puede ser muy difícil y estresante. El alto y constante nivel de atención exigido puede ejercer
una enorme presión sobre la vida familiar. Se sabe que las familias que tiene n hijos con TDAH
experimentan mayores niveles de frustración paternal, conflictos matrimoniales y divorcios,
algo que afecta a todo el núcleo familiar que en la mayoría de los casos ve trastocada su vida
diaria.
Como ya hemos planteado, los entornos más directos de los niños con TADH son los que se
ven más afectados y de forma más inmediata, es por ello que debemos referirnos
ineludiblemente a su desarrollo escolar, donde establece sus primeras relaciones sociales
además de la familia. L a dificultad para permanecer sentado, prestar atención y escuchar,
pueden hacer del colegio un lugar difícil para un niño con estas características. Aunque la
mayoría de los niños y adolescentes con TDAH tiene una inteligencia igual o superior a la
media, la cusa de sus conflictos sociales es su mala organización, su impulsividad o
hiperactividad.
Todas estas características le dan un rótulo a los niños que no les permite relacionarse de
forma normal con el resto de sus compañeros y amigos, siendo en muchas ocasiones,
rechazados por el curso en actividades tan cotidianas como jugar fútbol o quemados, hacer
trabajos o su participación en actividades sociales propias de la infancia y la adolescencia.
En la actualidad existen grupos de padres que se han organizado para defender los derechos
de los hijos con TDAH, ya que en la mayoría de los casos, tienen que lidiar con la
estigmatización y el rechazo social que sufren los niños. Estas agrupaciones además de trabajar
en conjunto por la defensa de sus hijos e hijas, han desarrollado un importante trabajo de
difusión en torno al TDAH, ya que como se ha mencionado, existe mucho desconocimiento en
torno al tema lo que irremediablemente provoca el rechazo social hacia quienes lo padecen.




EL ROL QUE CUMPLE EL TRABAJADOR SOCIAL EN EL PROCESO DE INTERVENCIÓN DEL
TRASTORNO POR DÉFICIT ATENCIONAL CON HIPERACTIVIDAD.

Décadas atrás el trabajo social era visto exclusivamente bajo una mirada
asistencialista, pero con el trascurso de los años esto ha ido cambiando, si bien en
algunas instituciones prevalece el trabajo subsidiario, en otras es imprescindible
vincular al usuario al proceso de intervención, siendo este último parte importante y
fundamental para el logro de resultados.

Siguiendo este patrón entendemos que el rol del Trabajador Social en materia de salud
mental juega un papel fundamental en la detección, tratamiento y finalización de una
intervención de este tipo, puesto que dicha profesión abarca diferentes temáticas
pertenecientes al área social.

Centrándose en la temática de déficit atencional con hiperactividad el Trabajo Social,
realiza estrategias de intervenciones dirigidas a personas, parejas, familias, grupos y
comunidad, a través de un vínculo terapéutico entre el profesional del área social y el
usuario.

Es primordial para cualquier tipo de intervención la función que lleva a cabo un
trabajador social, puesto que es el quien generalmente tiene el primer nexo y/o
contacto con el usuario, conoce el caso, recolecta información, de gran importancia
como lo es: ficha personal, datos económicos, educacionales, información sobre
historial clínico de salud del usuario, línea sanguínea, ambiente en el cual se rodea y
antecedentes trascendentales y decidores de la vida del usuario y su familia.

Ante cualquier enfermedad mental es necesario tener una mirada integral sobre la
misma, abarcando no solo la parte clínica, sino también lo cultural, lo económico, lo
político, social etc. Dado que todos estos son factores que influyen directa y/o
indirectamente en el comportamiento de las personas. El trabajo social es la parte
encargada de la relación que se genera entre el usuario y su entorno, conectando a
este último con redes locales las cuales ayudan a fortalecer los avances logrados en las
terapias, es significativo mencionar que un entorno informado y comprometido con los
miembros de su comunidad, potencia el positivo logro de resultados.

Actualmente se puede contar con la presencia de un trabajador social en
prácticamente todas las instituciones de área social existentes tales como: colegios,
consultorios, centros de rehabilitación, universidades, municipalidades etc., y es
principalmente en los establecimientos escolares en donde ampliamente se detectan
casos de TDAH, ya que es en este lugar en donde los menores pasan mayor parte del
tiempo y es donde generalmente se presentan con mayor frecuencia los síntomas de
estas patologías, haciéndolo de forma reiterativa para los ojos de cualquier
comunidad, y es aquí también donde esta condición se convierte en una problemática
social, puesto que comienzan a aflorar los síntomas de forma clara, afectando,
directamente a la persona que la padece, así como también a su círculo cercano, en
este caso, familia, compañeros, docentes, etc.

Esta condición contiene diferentes tipos de síntomas los cuales se presentan de mayor
o menor forma según la persona, y es en este caso donde nuestra profesión cumple
una función orientadora siendo aquí donde el trabajo social puede desarrollarse en
toda su magnitud, dado que trabaja directamente con el caso, lo detecta, recolecta
información, lo interviene, puesto que TDAH es un caso clínico, lo deriva a un equipo
especializado sobre la problemática nombrada, pudiendo también trabajar en equipo
con profesores, psicólogos y equipo especializado para de esta forma obtener un
mejor resultado en la intervención de cada caso.

El Trabajador Social crea e instaura talleres que potencian las terapias de cada caso
que este siendo intervenido, estos talleres también son realizados y enfocados en el
círculo cercano del usuario (familia), con el fin de orientar y educar con interesantes y
atractivas propuestas de actividades, que logren entregar a cada miembro del grupo la
información suficiente para que estos últimos se trasformen en un factor protector
que fortalezca el logro de resultados, siendo un apoyo para el usuario tratante,
logrando que este tenga una mejor aceptación de su problemática.

Una comunidad participativa, informada y empoderada, respecto a las problemáticas
que afectan a esta en su totalidad, así como también a parte de sus integrantes, ayuda
para que estos tomen las mejores decisiones en su vida, las cuales beneficien tanto a
ellos como también a su entorno, aquí es donde el trabajo social con comunidades
toma gran relevancia, porque es este el encargado de motivar y entregar las
herramientas necesarias para lograr una participación activa y comprometida de los
miembros de la comunidad, esto último crea un ambiente propicio para los usuarios
con TDAH, porque existe una población informada, respecto a su trastorno la cual se
siente comprometida a colaborar de manera positiva para que sus habitantes con este
trastorno logren llevarlo de mejor manera y el resultado de sus intervenciones sea
óptimo.





CONCLUSIÓN

En una sociedad más globalizada, donde las personas muchas veces pasan a un segundo plano,
es muy importante generar instancias de información y promoción de aquellas patologías que
afectan la Salud Mental del ser humano, las cuales como hemos descrito, son más frecuentes
de lo que pensamos y no estamos libres de sufrirlas de forma personal o con algún miembro
de nuestra familia, amigos y colegas de trabajo.
No es casualidad que los padres con hijos que sufren TDAH se hayan organizado en torno a
esta patología y busquen defender los derechos propios de éstos. Hay que tener en cuenta que
la información y las acciones que emprendamos a favor de estos niños es clave en su
desarrollo social.
Finalmente debemos agregar que la inclusión, desarrollo y apoyo a los niños que padecen
TDAH y sus familias, es una tarea que nos compete a todos, ya que las organizaciones por sí
solas no pueden generar los cambios que requiere la sociedad para hacer frente a estas
problemáticas. Debemos ser capaces de trabajar en conjunto y construir una red social de
apoyo, que nos permita integrar y dar un trato digno, a quienes sufren alguna patología que
afecte su salud mental.















Bibliografía
http://www.trastornohiperactividad.com/que-es-tdah
http://scielo.isciii.es/
http://www.scielo.cl/ /dx.doi.org/10.4067/S0370-41062009000400004

http://www.fundacioncadah.org/ web/articulo/tratamiento-del-tdah.html
CIE 10. Trastornos mentales y del comportamiento. Meditor, Madrid, 1994
DSM-IV. Diagnostic and statistical anual of mental disorders, 41 edition, APA,
Washington, D.C, 1994.