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El ‘Porvenir de las razas en el Perú’ de Clemente Palma desde una

perspectiva estructural

César Sáenz Suárez
PUCP

Será poco poético aquello de tratar a los pueblos
como especies vacunas que se mejoran haciendo
cubrir a la hembra por un toro de tales condiciones.
Pero, ¿qué importa que este concepto sea poco
poético, si él es la fórmula de la felicidad y la
superioridad futuras del Perú? Oh! Señores, nada
más prosaico que el progreso.
Clemente Palma, El porvenir de las razas en el Perú.

Introducción
La tesis ‘El porvenir de las Razas en el Perú’ realizada de Clemente Palma es necesario
de ser analizada desde una perspectiva estructural. Esto debido a que, no sólo configura
un discurso personal, sino que constituye un sistema de pensamiento sobre el cual otros
individuos se refieren. Palma en esta tesis contribuye a formar un trasfondo, una lógica,
un sentido que servirá para legitimar discursos, políticas, debates, etc.
Clemente Palma articula una estructura, un conjunto, que denomina ‘Razas del Perú’.
Éste está constituido por cinco elementos, razas, que son la india, española, negra, china
y criolla. Las cinco tienen características particulares que sirve para diferenciarse entre
ellas. El autor utiliza prejuicios negativos sobre todas éstas bajo el principio de
inferioridad respecto a un elemento ausente. El elemento ausente corresponde ‘lo alemán’
que permite la superación de lo negativo de las razas existentes en el Perú.
Es de esta manera que Palma articula todo un sistema que se articula bajo leyes biológicas.
Además, le articula un sentido: la superación o el progreso. La tesis constituye en toda
una dinámica de relaciones que deberán promover la superación del ‘Perú’. El sistema
planteado por el autor termina constituyendo un esbozo de un proyecto nacional. Esto
porque es consciente de la ausencia de una nación y plantea mecanismos para la
constitución de una. Es el factor ‘alemán’ que articulará el progreso mediante una política
de mestizaje racial. El hijo de Ricardo Palma exhorta al supremo gobernante que dirija
este tipo de políticas como lo hace un ‘patrón de fundo agrícola’.
Las bases del sistema
Clemente Palma contextualiza su propuesta en un espacio denominado ‘Reino humano’
y en un tiempo denominado ‘vida universal’. Es lo primero una evolución grandiosa en
lo segundo. En este espacio rigen ciertos mecanismo que forman ‘leyes biológicas que
rigen la vida’. Éstas son:
1. El nacimiento – resultado o evolución de fuerzas anteriores.
2. La actividad – acción de las fuentes inmanentes.
3. El desgaste – ley fatal de todas las energías
4. La transformación – epilogo de las actividades que han cumplido su ley.
Una vez sentado el espacio/tiempo, el autor sitúa el lugar del hombre como lo más
perfecto. La perspectiva de Palma es antropocéntrica pero, a lo largo de su argumentación,
hace ver al ser humano como un animal más. Esto porque reproduce los mecanismos de
reproducción que articulan la selección natural. Señala el autor:
El género humano, como todas las clases animales, está dividido en
razadas o especies, superiores las unas a las otra, bien en la cantidad o
intensidad de fuerzas psíquicas que puede poner en actividad: así unas son
más intelectuales, otras más imaginativas, otras más dotadas de carácter y
energía de volición; bien en la fuerza física: así hay razas vigorosas,
fornidas, que hicieron creer en dinastías de gigantes, como las hay
enclenques y débiles que hicieron creer en los pueblos pigmeos.
Una vez constituido el objeto del espacio, el género humano, el autor urge de encontrar
una categoría para diferenciar a todos los individuos que componen el conjunto. Es para
esto que se vale de la categoría denominada ‘raza’. Ésta es la unidad fundamental en la
argumentación de Palma porque adquiere características indispensables para la
diferenciación entre ellas. Constituyen el sistema puesto que tienen las características
necesarias para diferenciarse y oponerse entre ellas. Esto es suficiente para construir una
estructura.
La estructura que plantea Palma no es estática. Su propuesta implica la existencia de
ciertos mecanismos que articulan a los elementos, razas, que integran el conjunto. La
diferencia y oposición son indispensables, pero también la combinación entre ellas. Es un
conjunto dinámico que se genera y regenera constantemente en su interior. El conjunto
que plantea no es tampoco homogéneo u horizontal. Implica una heterogeneidad (génesis
de la diferencia vertebradora de la estructura) y una jerarquización (existen ‘razas’
superiores a otras). Sobre el mecanismo de combinación señala el autor.
cruzamientos acertados en las especies animales dan especies mejoradas que
resultan ser la combinación de los elementos sanos de los componentes, que
resultan ser una floración pura de los elementos que entraron en el injerto; y la
nueva generación o razada emprende un rumbo firme en la vida social, con más
intelectualismo, si ello era lo que faltaba a una de las razas primogenitoras, o con
más energía si era el carácter lo que faltaba en las mismas; así un cruzamiento
erróneo da por resultado razas enfermas, viciosas, agotadas, que entran a la
campaña por la vida sudorosas, fatigadas, y caen aniquiladas por los elementos de
degeneración que traen en la sangre caen no para morir, no para desaparecer,
porque las razas no mueren de un modo absoluto, sino para arrastrar el carro
triunfal de las razas victoriosas.
El autor vertebra su estructura mediante los cruzamientos. Estos hacen que las ‘razas’
sean elementos volubles que asimilen características. Clemente Palma reduce en este
sentido su argumentación bajo una línea maniquea: o hay virtudes o hay defectos. Las
virtudes deben de insertarse en el conjunto mediante una política acertada de
cruzamientos. Estas acciones sucesivas proveerán de una superioridad racial que se basa
en la difusión y consolidación de las virtudes. Para tal fin se deberá empoderar a un sujeto
para que realice la misión. Señala Palma:
Es preciso que el legislador y el monarca, a modo de patrones de un fundo
agrícola, tenga la mirada fija en los cruzamientos de su pueblo, que dirijan su
trabajo a conservar integras las fuerzas mentales y las energías psíquicas de la
comunidad vastísima encomendada a sus cuidados, así como sus fuerzas físicas y
la salud y vigor de su sangre y de sus nervios, renovando las energías gastadas,
oponiendo a la degeneración de la razas la revivificación de la sangre, por medio
de corrientes nuevas que favorezcan la selección de los mejor dotados.
El cruzamiento tiene un sentido claro para el autor. Esto se da a partir de la contraposición
de los defectos con las virtudes. Más virtudes deben de restar los defectos y vicios. Esto
deberá otorgar un balance final que favorezca a las virtudes. Esta dinámica generará un
conjunto homogéneo que le permitirá articular su proyecto nacional.
Cruzar las razas débiles con las fuertes, las razas artísticas con las razas prácticas,
aniquilar con cruzamientos sucesivos los gérmenes de razas inferiores, sustituir
glóbulos de sangre anémico y vieja con los glóbulos de una sangre pletórica y
sana; en una palabra, sostener la virilidad y salud del pueblo con una solicitud
semejante a la de los ganaderos: vigilando y afanándose por la selección de las
razas.

¿Qué es una raza?
Para Palma, una ‘raza’ viene a ser un sujeto colectivo que en su ser manifiesta
características particulares (intereses, sentimientos y creencias). Existen, siempre y
cuando, no se realice una fusión entre ellas. En el caso peruano, al no realizarse un
efectivo cruzamiento, ‘encima del lazo ficticio de la unidad nacional estará la acción
profunda e invencible de las aspiraciones sordas de raza’.
Señala Palma:
El hombre es siempre el representante de su raza. El conjunto de ideas y de
sentimientos que traen los individuos del mismo país al nacer, forman el alma de
la raza. Invisible en su esencia, esta alma es muy visible en sus efectos, porque
ella es la que en realidad rige toda la evolución de un pueblo. Se puede comparar
una raza al conjunto de células que constituyen un ser vivo. Esos millares de
células tienen duración muy corta aunque la vida del ser formado por su unión se
relativamente muy larga: tiene una vida personal, la suya: y una vida colectiva, la
del ser que forman. Cada individuo de una raza tiene también una vida personal
muy corta y una colectiva muy larga: ésta es la de la raza en que ha nacido, a cuya
perpetuación contribuye y de la cual depende siempre. La raza debe ser
considerada como un ser permanente.
La unidad elemental de la estructura y sistema que plantea Palma es la raza. Para el autor,
la raza es aquel sujeto colectivo indiferente o aislado que impide la formación de un sujeto
colectivo (‘nosotros’). Las razas mantienen una condición de aislamiento natural, inercia
natural que impide el cruzamiento, que impide el mestizaje.
Pero Palma no restringe la ‘raza’ solamente al presente. Es un elemento que se configura
a partir de las costumbres y tradiciones que se arrastran desde el pasado. Son los
predecesores o parientes los verdaderos transmisores de una condición racial. Dice el
autor:
Este ser está compuesto no sólo de los individuos vivos que lo forman en un
momento dado, sino también de la larga serie de muertos que fueron sus
antepasados. Para comprender la verdadera significación de la raza, es menester
prolongarla al pasado y al porvenir. Infinitamente más numerosos que los vivos,
los muertos son también infinitamente más poderosos. Ellos rigen el inmenso
dominio de lo inconsciente, ese invisible dominio que tiene bajo su imperio todas
las manifestaciones de la inteligencia y el carácter. Por los muertos más que por
los vivos, es que un pueblo se conduce. Son ellos los que crean la raza: siglo tras
siglos han modelado nuestras ideas y nuestros sentimientos, y por consecuencia
todos los móviles de nuestra conducta. Las generaciones difuntas no nos imponen
solamente nuestra constitución física; nos imponen también sus pensamientos.
Los muertos son los maestros y amos indiscutidos de los vivos: cargamos el peso
de sus faltas y la recompensa de sus virtudes.
Entonces: la ‘raza’ es la categoría mínima que maneja Clemente Palma en su
argumentación. Esta categoría no está configurada sólo de elementos contemporáneos
sino que arrastra el pasado (tradiciones y costumbres). Cada raza tiene un carácter
diferencial y con una condición de oposición potencial.
Delimitación de la estructura: las Razas en el Perú.
La estructura que plantea Clemente Palma se circunscribe específicamente al caso
peruano. Si es que articuló un sistema bastante general con dinámicas y mecanismos
particulares que giran sobre leyes naturales, la estructura de su argumentación (tesis) se
sitúa en el caso peruano. Es en este caso que el autor prestará mayores detalles y se valdrá
de un análisis sobre cada componente de la estructura.
La diferencia entre sistema y estructura es la siguiente. El sistema constituye dinámicas
y relaciones dentro de elementos que integran un conjunto. La estructura es un sistema
singular, específico, que se vale de los mecanismos y dinámicas generales. La estructura
es una parte del sistema, sólo que específica. Se detallan las particularidades y
especificidades del caso.
La estructura ‘Razas en el Perú’ que plantea Palma tiene un objetivo específico: formar
una nación homogénea. Además de un sentido definido: perfectibilidad y progreso. Sobre
la formación de un ‘nosotros’ señala:
Observando las características de las diferentes razas que han entrado en juego
para formar el alma colectiva de nuestro pueblo, alma colectiva que en realidad
no existe, porque ella se forma cuando, después de muchos cruzamientos y
selecciones, se ha llegado a constituir una raza homogénea que responda a un sólo
interés, a un solo ideal, a una sola aspiración; cuando el espíritu nacional palpita
con la misma intensidad en la vida mental de los hombres, cuando se agitan a
impulsos de tres elementos comunes son las características de la unidad de alma
en la vida colectiva de los pueblos: la igualdad de intereses, la de sentimientos, la
de creencias.
Clemente Palma articula su tesis y argumentación ante el fracaso de la constitución de
una nación. Su preocupación lo lleva a esbozar una solución ante este problema. La
estructura ‘Razas en el Perú’ deberá de proveer una dinámica que permita la creación de
ese conjunto homogéneo que permita articular el ‘nosotros’ de un país. El conjunto debe
de tener un ‘porvenir’ mediante la mecánica de los cruzamientos propios del sistema
biologicista. Palma está articulando un proyecto nacional en base a la dinámica del
cruzamiento de las razas ante la falencia o inexistencia de los precedentes.

El autor modela su estructura:
Cuatro razas, presenta hoy nuestra Patria en una pugna sorda y terrible verificada
dentro de las venas de la población; cuatro razas que batallan, en los glóbulos de
nuestra sangre, la campaña misteriosa del porvenir y cuyo triunfo, de cualquiera
que sea, sería siempre el triunfo de una raza agotada por la lucha, desgastada por
la falta de renovación, malograda por la acción de los vicios no reprimidos y más
bien alentados.
Además detalla cada uno de los componentes de ella.
La india, raza inferior, sorprendida en los albores de su vida intelectual por la
conquista; raza que representaba probablemente la ancianidad de las razas
orientales, que era, por decirlo así, el desecho de civilizaciones antiquísimas, que
pugnaban por reflorecer nuevamente en un ricorsi lento y sin energía, propio de
una decrepitud conducida inconscientemente en las venas.
La raza española, raza nerviosa, que vino precisamente en una época de crisis, de
sobreexcitación en su sangre, de actividad desmesurada, y que por lo tanto tenía
que obrar más tarde con las energías gastadas con el cansancio nervioso y de la
debilidad moral que sucede a los periodos de mayor gasto; raza superior,
relativamente a la raza indígena, pero raza de efervescencias y decaimientos, raza
idealista y poco práctica, raza turbulenta y agitada, raza más artística que
intelectual, de carácter vehemente pero no de carácter enérgico, voluble, inestable.
La raza negra, raza inferior, importada para los trabajos de la costa desde las selvas
feraces del África, incapaz de asimilarse a la vida civilizada, trayendo tan cercanos
los atavismos de la tribu y la vida salvaje.
La raza china, raza inferior y gastadísima, importada para la agricultura cuando la
Republica abolió la trata de negros, raza viciosa en su vida mental, completamente
abotagada, la vida nerviosa por acción del opio, raza sin juventud, sin entusiasmos,
de un intelectualismo pueril a causa de su misma decrepitud; y en la que el carácter
de raza por el régimen despótico se ha hecho servil y cobarde.
Las razas mestizas que han provenido del cruzamiento de las tres primeras razas,
que si bien representan desde el punto de vista intelectual una superioridad sobre
el indio y el negro, son insuficientemente dotadas del carácter y del espíritu
homogéneo que necesitan los pueblos para formar una civilización progresiva: les
falta esa fuerza de unidad que es necesaria para constituir el alma de una
nacionalidad.
Es evidente los prejuicios negativos que vierte el autor. Las diferencias entre ellas proveen
a la estructura de cierta cohesión. La diferencia hace que lo indio no sea lo español ni lo
chino o negro. Hace que cada unidad, raza, se mantenga diferenciada articulando. Tanta
diferencia pudiera causar una inestabilidad en la estructura pero esto no se consigue
puesto que se organizan frente a una oposición fuerte. Hay un elemento ausente de la
estructura que no se describe de manera positiva, sino positiva, que articulará el ‘porvenir’
del conjunto mediante la dinámica del cruzamiento.
La dinámica del ‘porvenir’ para las ‘razas del Perú’
La primera regla que define Clemente Palma consiste en la transmisión de defectos/vicios
y de las virtudes. Esto a partir de la utilización de una herramienta matemática: la
proporción geométrica.
Perfectamente conocido es el principio matemático de que el acrecentamiento y
efectos de los vicios y virtudes de una raza, siguen una progresión geométrica,
cuando esas razas son adaptables u orgánicamente predispuestas a los vicios o
virtudes que adquieren; proporción muy justificable, teóricamente, puesto que es
la misma que sigue la Humanidad en su desarrollo genésico.
El ejemplo que pone se centra en la ebriedad.
Enseñad a una raza nueva, pero nerviosa y ávida de placer, un vicio agradable, la
embriaguez. Si en la primera generación hubo dos borrachos en la segunda por lo
menos cuatro y en la tercera ocho. Si en vez de enseñarle vicios, esa raza los trae
en su sangre indudablemente que progresión geométrica es más segura y
alarmante.
El autor detalla la situación negativa que involucra a todas las ‘razas del Perú’.
En el Perú; los vicios fueron casi los mismos en todas las razas que contribuyen a
la formación de nuestra vida actual, y las virtudes que cada raza trajo quedaron
opacadas por los defectos, aniquiladas por la creciente acción de los malos
elementos.
Para la redención y el ‘porvenir’ se requiere del cruzamiento
Los cruzamientos de las razas para que sean eficaces y fecundos en resultados que
favorezcan la mejora intelectual, moral y física de un pueblo, están sujetos a
conocidísimas leyes biológicas y fisiológicas
La eficacia del mecanismo es una derivación de lo que ocurre con los animales. Asume
por generalización, que lo animal condiciona lo humano.
Baste decir que, a semejanza de lo que sucede con los animales, es necesario para
mejorar una raza, fusionarla con una raza superior, en condiciones tales que ésta
no pueda ser absorbida por aquella; que no haya un antagonismo profundo entre
ellas, porque entonces no resulta la combinación sino el hibridismo, un hibridismo
que traduce los defectos de ambos componentes; que la irrupción de la raza
superior bien sea paulatina bien sea violenta, se haga en el momento histórico más
conveniente; que la injerencia de la sangre sana sea continua; que siga operando
sobre las primeras generaciones de mestizos y que el medio donde se desarrollan
sea constante.
Es aquí donde se plantea la existencia de un elemento ausente a la estructura ‘raza en el
Perú’ que asegurará su porvenir en cuanto al progreso y la desaparición de las razas. Es
este elemento que no está presente del cual emanan todas las cualidades positivas
requeridas para la evolución y la constitución de una colectividad homogénea que
constituya la nación. Se afirma la superioridad de Otro y se acepta rotundamente
reconociendo la inferioridad del autor y de la colectividad a la cual representa. La
modificación por cruzamiento es indispensables para su existencia futura.
La Raza Criolla
Los prejuicios machistas y la discriminación de género también estructuran la tesis de
Palma.
A pesar del concepto tan despreciable de que el hidalgo y el aventurero español
tenían del mitayo, no por esto desdeñaban compartir el lecho con la india, en un
concubinato favorecido por los ardores de esta tierra y pro la sumisión de la india
que, como una bestia mansa, se prestaba a servir el placer de su amo, llegándole a
amar con esa pasión resignada y fanática de la hembra, que en esta raza tuvo como
convicción más profunda e instintiva de su inferioridad con respecto al varón.
Como en un principio los españoles no tuvieron a su alcance mujeres numerosas
de su propia raza, tuvieron que satisfacer las necesidades físicas y morales del
sexo con mujeres de la raza vencida de las que muchas, principalmente de las
norte, eran suficientemente hermosas para activar la sensualidad del aventurero
español.
La apología a lo español y el sensualismo conferido a la mujer proviene de una distorsión
de la realidad en servicio de los intereses del escritor y el colectivo al que representa.
Además, se les quita la responsabilidad sobre la depreciación o inferioridad en la cual se
enmarca la raza española. La virilidad española se confiere frente al otro que asume
inferior: indios y mujeres indias. Esto mediante el empoderamiento de lo español en la
sociedad. Esto devendrá más adelante en lo castración de lo español frente al Otro agente
del porvenir (la fuente de virtud). La virilidad que resalta Palma y se enorgullece
terminará en la aceptación de su rol pasivo en el cruzamiento frente al elemento ausente
de la estructura (el agente activo).
El autor diferencia el mestizaje:
De ese contacto de las razas española e india hubo un sobrante inútil para la labor
evolutiva de la naturaleza, un bagazo sociológico llamado a ser anonadado, a
desaparecer; y en efecto, con una rapidez asombrosa el elemento indígena fue
desapareciendo poco a poco: había cumplido pasivamente su misión en la
realización del proceso evolutivo de la nueva nacionalidad, y ya no le quedaba
que hacer sino morir.
Sólo el cruzamiento interno que implique la presencia de la raza española será susceptible
al porvenir. Esto aceptando su rol pasivo en el sistema biológico que se articula a partir
de los autores europeos Spencer, Darwin y Le Bon. Sitando a este último resalta en
función a lo indio que ‘todo pueblo inferior, en presencia de uno superior, está fatalmente
condenado a desaparecer’.
El agente pasivo del porvenir peruano será sólo la raza criolla. Palma las describe así:
…elementos que han entrado a la formación de la raza criolla en el Perú. De ellos
el único elemento superior fue el español, y éste, por su número relativamente
corto de individuos, no pudo imprimir a las razas con que se cruzó todas las buenas
cualidades de su sangre, y las que pudo imprimir fueron modificadas por acción
deprimente de las otras razas.
El autor les confiere las siguientes características:
Notas características y comunes a todas las variantes de la raza criolla y que
constituyen la tonalidad del espíritu nacional. Estos caracteres son:
1. Bondad de genio: el peruano tiene el alma abierta a los sentimientos nobles.
2. Espíritu artístico: Dotado de una imaginación fogosa, resultado también de la
herencia y del medio, el peruano dirige más su actividad mental a las
lucubraciones artísticas que a las científicas.
3. Espíritu de desorden y anarquía. Todo ha contribuido a vaciar de nuestra vida
social, política y privada. El mayor enemigo que tienen las nacionalidades.
4. Falta de carácter/Vehemencia de las pasiones/Sensualidad/Fanatismo.
Entre todo el pesimismo que plantea Clemente Palma, es la raza criolla la única que puede
insertarse hacia un ‘porvenir’ mediante el cruzamiento. Los vicios son susceptibles a ser
contrapuestos con las virtudes de ese otro ausente provisor de los caracteres positivos
(virtudes). La raza criolla se perfila como el agente pasivo que se insertará en el sistema
del cruzamiento para asegurar a la elite del progreso.
El porvenir: ‘lo alemán’
La estructura ‘razas en el Perú’ adquiere una valoración bastante negativa por parte del
autor. Pero esta negatividad se obtiene por una relación con un objeto ubicado fuera del
conjunto. Las ‘Razas del Perú’ se definen y redefinen por oposición negativa frente a un
elemento ausente. El elemento ausente provee la positividad de la cual carece la estructura
que pudiera articular el sistema de los cruzamientos para la generación del progreso.
Permitiría la formación de ese grupo homogéneo modificado genéticamente por las
virtudes que forme el sujeto colectivo que sea la nación.. El elemento que no tiene la
estructura ‘razas en el Perú’ es el elemento que la reivindicará. Para Palma es ‘lo alemán’.
La raza criolla en su valor de raza mediana, de raza inteligente y artística, está en
excelentes condiciones para cruzarse con alguna raza que le dé lo que le falta: el
carácter. En mi humilde concepto creo que puede dárselo la raza alemana. El
alemás es físicamente fuerte: vigorizará los músculos y la sangre de nuestra raza;
es intelctual, profundamente intelectual: dará solidez a la vida mental de nuestra
raza, armonizará, en el cerebro de los escogidos, el sentimiento artístico, herencia
de la raza latina, con el espíritu científico de los germanos; es sereno, enérgico,
tenaz: sera contrapeso a la vehemencia, debilidad e inconsistencia de los criollos.
Es la raza alemana con sus admirables condiciones de energía, moralidad y orden
la que crearía, al cruzarse con la criolla, una generación equilibrada, dotada de
carácter, de menos sensibilidad, pero con más respeto a la ley y al deber.
La perorata sobre ‘lo alemán’ lo lleva a exhortar al estado para cumplir con la tarea del
cruzamiento. El autor asume un rol pasivo, tanto para él como para la colectividad que
representa, frente a lo activo que jugará lo foráneo.
El gobierno verdaderamente paternal, celoso para nuestra patria, será aquel que
favorezca con toda amplitud de la inmigración de esta raza viril, aquel que solicite
la inmigración de algunos millares de alemanes, que pague a precio de oro esos
gérmenes primosos que han de mejorar el régimen administrativo.
Es realmente importante ver como se contrapone el análisis despectivo de las ‘razas del
Perú’ y el factor ‘alemán’. El maniqueísmo argumental entre virtudes y defectos, sumado
con la apología y panegírico sobre lo ‘alemán’, explicitan la subjetividad del autor. Pero
son diferencias y oposiciones que sí permiten articular una estructura. Permite que se
configure una base/suplemento/contexto sobre el cual otros individuos puedan basar sus
discursos.
Un tema importante a considerar es el reconocimiento de la inferioridad de Palma frente
a Otro. Si las ‘razas en el Perú’ configuraban otros entre los cuales destacaba lo español
como el factor más importante, viene el ‘factor alemán’ que prima sobre él. Esta
superioridad ni siquiera se cuestiona sino que se ensalza al extremo. La sujeción frente al
factor europeo determinó la sumisión de la élite nacional frente al imperialismo extranjero
a partir de inversiones desfavorables al estado pero netamente beneficiosos para el capital.
Palma va determinado una actitud exaltadora que deriva en cierto tono sevillista. Es el
representante de una colectividad que destaca su inferioridad y lo asume en calidad
conformista. Pero lejos de condenarse a la desaparición, como quiere que suceda con lo
indio, está propicio para inocularse el factor foráneo para la expansión de las virtudes.
Por mucho que los teólogos chirles y los técnicos fantasistas celebren el poder de
la libertad y la independencia y la pureza del alma humana, lo cierto es que los
pueblos son razadas de animales, y que sus instintos y tendencias no se modifican
con leyes y con educación sino con cruzamientos acertados: el espíritu de una raza
palpita encima y debajo de los artificios.
Conclusiones
La tesis de Clemente Palma constituye una propuesta de proyecto nacional. Para esto se
vale de un sistema con tinte biológico que articula un conjunto heterogéneo y
jerarquizado. La dinámica básica es el cruzamiento a partir de dos elementos: la virtud y
el vicio. El sistema debe de velar por el progreso lo cual lleva al cruzamiento para la
difusión de las virtudes. Palma define una estructura, su proyecto personal, que se
denomina las ‘razas en el Perú’. Es una estructura que se vale del sistema biológico donde
prima el cruzamiento entre unidades denominadas ‘razas’. Las razas son elementos que
impiden la formación de un sujeto homogéneo nacional e implican el pasado
necesariamente (costumbres y tradiciones).
La estructura de Palma se valdrá del sistema de cruzamiento para asegurarse de un
‘porvenir’. El autor se vale de un análisis que implica la exhibición de prejuicios
despectivos respecto a cada una de las razas. Cada una de ellas es totalmente decadente
para guiar un progreso autosuficiente. En términos psicoanalíticos se puede decir que son
‘razas castradas’. Estas diferencias permiten articular el conjunto que se produce y
reproduce internamente gracias al mestizaje interno. Las razas se combinan pero sólo es
la criolla la cual puede articular el ‘porvenir’ del Perú.
Las ‘razas en el Perú’ adquieren su tinte despectivo frente a Otro del cual el autor solo
escribe halagos. Clemente Palma señala un elemento ausente de la estructura propuesta
que debe guiar el proceso de cruzamiento. El elemento ausente es el agente del ‘porvenir’
de manera activa, la raza criolla es la pasiva. Es ‘lo alemán’ ese Otro que ensalza
extremamente el autor. Los alemanes son los que tienen el falo que han perdido las ‘razas
en el Perú’ y necesita de transmitirlo con el fin de asegurar la subsistencia de la raza.
Además, este falo (todas las virtudes positivas que Palma denota sobre ‘lo alemán’) será
el elemento que distinga la homogeneidad de la nación peruana que se formará por el
cruzamiento. Siempre y cuando las autoridades dirijan el cambio.
La tesis de Palma representa un modo de pensar de una época determinada. El ocaso del
civilismo se hace evidente ante la arremetida de la burocracia y del proletariado. La elite,
de la cual el autor se hace representante, urge de mecanismos para hacerse de un
‘porvenir’ en el panorama que viene configurándose. El proyecto nacional implica un
costo, la aceptación de la inferioridad frente a un Otro y el cruzamiento con peste, pero
parece ser viable para no perder la condición hegemónica. El pensamiento racialilista
predominará en el Perú hasta la fecha. Los prejuicios vertidos por el autor urgen de ser
rebatidos, tanto en conjunto como uno por uno.