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DURACIÓN DE LA LECTURA: 45 min aproximadamente

PÁGINAS LEÍDAS: 7-63
Miriam es una adolescente de 15 años, normal, como las demás chicas
de su edad que piensa que está gorda porque no le salen muy bien los
ejercicios en gimnasia y se acompleja debido a sus celos por Tania, una
compañera que es muy buena en gimnasia. Está bastante enamorada del
profesor de inglés y cree que Bobby no se fija en ella por su aspecto físico y
decide comenzar una dieta, pero no una dieta cualquiera… Cuando llega a su
casa empieza a decirle a su madre y su abuela que se ve muy gorda y que no
quiere ser como ella pero ellas se lo rechazan y le dicen que la ven muy bien.
Decide comenzar su dieta sacando a pasear a Timmy, el perro de su
abuela y cuando vuelve le dice a su madre que ya ha comido.
Al comienzo de la dieta, Miriam pesaba 58,6 kilos, un peso normal de
cualquier adolescente, pero ella no se sentía a gusto. Una semana después ya
pesaba 56,9 kilos.
Miriam decidió pedirle a Jens, una amigo de su clase que le arreglara la bici
para poder hacer deporte, y así lo hizo pero cuando terminó… Jens le tocó los
pechos y le besó. A Miriam no se le ocurrió otra cosa que irse a su casa
corriendo y vomitar y lavarse entera.













29/04/2014
DURACIÓN DE LA LECTURA: 2 horas y 30 min aproximadamente
PÁGINAS LEÍDAS: 63-163
No puedo estar más entusiasmada leyendo. Me encanta este libro. La
verdad es que esto ya me va preocupando. Miriam cuenta las calorías diarias y
solo puede tomar 800. Ya han pasado dos semanas y pesa 52 kilos. Está
deseando que pasen esas dos semanas más para poder irse de viaje de fin de
curso y estar una semana con Bobby. Pero antes tiene que conseguir su meta.
Su madre está comenzando a preocuparse y la entiendo. Ella piensa que su
hija se droga o algo porque su comportamiento ha empeorado mucho y no
quiere comer nada.
Finalmente, llegó la excursión aunque yo no tengo nada de ganas de
que llegue. Miriam va a tener una semana completa sin que nadie le vigile y
pueda no comer. Nada más llegar todos los compañeros comían bollos, fritos…
y ella no comía nada y estaba bastante mareada. Pasaban los días y ella ya
estaba bastante ‘enganchada’ a esto de no comer, siempre entusiasmada por
hacer ejercicio. Las actividades realizadas más lejos allí iba ella, por las noches
mientras sus compañeras dormían ella hacía abdominales… Esto ya era un
descontrol. Cada dos por tres le daban mareos y dolores de cabeza, si yo fuese
una de sus compañeras ya me estaría preocupando.
Por fin acabó la excursión, lo estaba pasando mal hasta yo. Menos mal
que cuando su madre fue a recogerla a la estación se dio cuenta de cómo
estaba su hija, pálida, anoréxica... Su padre y su madre estaban esperándola
en el coche y cuando llegó Miriam lo primero que le tuvo que decir su madre es
que Timmy… Timmy había sido sacrificado en el veterinario por el cáncer que
le diagnosticaron antes de irse de excursión Miriam.
Nada más entrar por la puerta de su casa, lo primero que hizo fue ir al
baño. Allí le estaba esperando su querida báscula que marcó 45,4 kilos. Estaba
tan entusiasmada por perder peso, que 4 kilos en una semana e parecía poco.
Bajó a la cocina y se llevó una gran sorpresa. Su madre le había preparado la
mesa del comedor decorada con una gran variedad de comida. Miriam no
sabía que escusa poner esta vez, estaban todos allí, su madre y su padre,
Jenny y su abuela. Todos tan contentos y deseando que Miriam le contara todo
lo que le había pasado y con el sentido de que comiera. Era innegable, entre
que le daba pena negar a su madre después del trabajo que eso suponía y no
sabía que escusa poner decidió terminar comiendo. Pero su comida no podía
aguantar más en su estómago. Fue corriendo al baño e… introdujo sus dedos
en su boca y… toda la comida salió. Nada más terminar se sintió muy a gusto
consigo misma y volvió a reunirse con su familia

01/05/2014
DURACIÓN DE LA LECTURA: 2 horas y 45 min aproximadamente
PÁGINAS LEÍDAS: 163-187
Llegó a pesar 43 kilos. A su madre y a su abuela las engañaba
fácilmente con la comida. Siempre le decía que comía en su habitación pero
no, no comía. A su padre era muy difícil engañarlo, no le dejaba irse de la mesa
hasta que no acabara todo el plato. Se lo comía, pero después iba al baño y lo
vomitaba todo.
Ese curso, sus notas fueron estupendas. La familia no iba de veraneo
este año y Miriam se aburría en casa. Se dedicó todo el verano a correr por el
parque. Su madre le decía que saliera con sus amigas pero ella prefería hacer
deporte.
Michelle la llamó para preguntarle si quería ir con ella a visitar a Silke,
una compañera que estaba ingresada en el hospital pero no le dejaron pasar a
verla porque estaba en cuidados intensivos.
Pocos días después de haber ido al hospital, una esquela en un
periódico anunciaba que Silke había muerto de un cáncer de páncreas.
Michelle la llamó para ir al funeral. Ese día no tenía ganas de hacer nada y
estuvo tumbada en la cama. A la mañana siguiente le flojeaban las piernas
corriendo por el parque y tuvo que sentarse en un banco mareada, ya no podía
más.
El día del funeral se encontró con sus compañeros de clase y de otras y
algunos profesores. Cuando pusieron la canción que le gustaba a Silke, era tan
triste que Miriam se echó a llorar.
Hacía calor y de pronto, sintió un velo delante de los ojos, podía oír todo,
pero no veía nada. El calor del día, ver a su amiga muerta, y la debilidad que
sentía le hicieron perder el conocimiento.
Al despertarse seguía sin poder ver nada, solo podía oír. Oía a unos
hombres que decían: “otra que se quiere matar de hambre” y ella se preguntó
si “otra” podría referirse a Silke. Miriam intentaba reaccionar, pero no se podía
mover, su cuerpo lo impedía. Las dos voces seguían hablando, decían que
tenía anorexia y que tendrían probablemente que ingresarla y alimentarla por
vía o comida artificial. Miriam sentía miedo, ella no podía más. Miriam lo único
que quería era estar más delgada pero casi muere en el intento. De repente
volvió a perder el conocimiento…



06/05/2014

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