LA DROGA QUE ME LLEVA A MI PARAÍSO

¿Qué son las endorfinas?
¿De qué depende tener más o menos?
¿Cómo potenciar su aparición?
Lola nos habla de esta droga producida por el cuerpo, la que nos transporta a
nuestro paraíso.

Siempre me he sentido muy atraída por la fisiolagía humana y sobre todo por la
del cerebro, ese lugar donde se guardan todos nuestros recuerdos, surgen las
emociones. ¿Por qué reímos, lloramos, sentimos dolor, alegría, pasión? Todo un
mundo por descubrir. Y de toda esa materia gris, blanca, neurotransmisores y
sinapsis, hay unas partículas que me fascinaron nada más saber de ellas. Fue en
una clase de sexología y el docente en cuestíon nos hablaba de “La bioquímioca
de los sentimientos“. ¡¿Bioquímica de los sentimientos?! No entendía nada. Desde
entonces soy consciente de que están ahí, esperando a fluir, mi droga de
producción interna, la que me lleva a mi paraíso interior: las endorfinas.

¿QUE SON LAS ENDORFINAS?

Las endorfinas son neurotransmisores opidodes producidos por el sistema
nervioso central. Cuando se unen a un receptor específico conseguimos un efecto
similar al del opio, la droga que se puede obtener a partir de la amapola y también
relacionada con la morfina y la heroína. Con estos referentes no es raro que se le
conozca coma “la droga interna” o “las moléculas de la felicidad”. Esta droga
natural desempeña diversas funciones (analgésica, euforizante, defensiva, etc…)
entre las que cabe destacar un papel esencial en el equilibrio entre el tono vital y
la depresión.

Las endorfinas se liberan en respuesta a determinados estímulos y el aumento de
los niveles de estos neurotransmisores nos da una sensación de placer y
bienestar. Nos sentimos positivos, eufóricos y en consonancia con el universo.
¿Nunca os habéis levantado radiantes, con ganas de cantar, habéis dado un buen
achuchón a vuestra pareja, ese viejo gruñón os parece entrañable y vuestra
ciudad es la más bonita del mundo? Eso se debe a las endorfinas.

¿POR QUÉ NO OCURRE ESTO TODOS LOS DÍAS Y A TODOS POR IGUAL?

No todos somos capaces de sintetizar el mismo nivel de endorfinas de ahí que
nuestra actitud y confrontación ante la vida no sea siempre la misma. Sin entrar en
discusiones filosóficas podemos entender que no todos percibimos los
acontecimientos de la misma forma, aquél que es considerado un gran problema
para uno es sólo un pequeño traspiés para otro, las frustraciones las vivimos de
forma diferente, y en este discurrir en busca de la felicidad pasamos la vida.

En estos tiempos que corren el pesimismo dobla cada esquina, la depresión ha
entrado en casi todos los hogares y es hora de plantarle cara al estrés. Nos dicen
los expertos que desde que el hombre es hombre ha sufrido estrés, lo que ha
cambiado son los acontecimientos que lo provocan. Se define el estrés como un
conjunto de factores y actitudes que someten al cuerpo y a la mente a una erosión
que, en caso de prolongarse, puede desencadenar una serie de procesos
neurofisiológicos que conducirán al individuo a padecer una enfermedad
psicosomática. Por eso hoy más que nunca necesitamos de nuestra droga: ¡más
endorfinas!

¿CÓMO AUMENTAR LOS NIVELES DE ENDORFINAS?

Cada vez disponemos de mayores estudios científicos en lo que se demuestra que
determinados actos nos ayudan a aumentar el nivel de endofinas en nuestro
cerebro y con esto alcanzar un estado de bienestar de forma natural y sencilla. Te
doy unos pequeños consejos, educar a nuestro cuerpo no es trabajo de un sólo
día pero sí podemos empezar el camino desde ahora.

Debemos aprender a relajarnos. Los métodos y fórmulas pueden ser muy variadas
y cada cual debe encontrar la que más se adapte a su forma de vida. Algunos
ejemplos serían el yoga, el tai-chi, o a través de la meditación.

Evocar recuerdos placenteros. Sin lugar a duda si hacemos memoria de ese viaje
en el que nos reímos tanto, aquellos veranos en casa de los abuelos, el perfume
de una persona querida…

Escuchar música, y concretamente alguna canción que asocies a un buen
momento. Es un gran sistema de liberación de endrofinas, y la euforia sube si
además cantamos. Ya dice el viejo refranero que “el que canta sus males
espanta”.

Practicar ejercicio físico, más que demostrado. Saludable física y
psicológicamente.

Dormir un número adecuado de horas. Depende de la persona, pero unas 7-8
horas al día te ayudan a regenerarte por dentro y por fuera.

Comer. De todos es sabido que somos lo que comemos y cómo lo comemos. Soy
una aférrima defensora de nuestra cultura culinaria, y es que no hay que perder
las buenas costumbres. Disfrutemos de lo que comemos, y a ser posible en buena
compañía. Disfrutemos cada uno de los alimentos que ingerimos y hagámoslo de
forma relajada. Además existen una serie de alimentos conocidos como “alimentos
de la felicidad”; contienen unas moléculas que metabolizadas en nuestro
organismo elevan los niveles de serotonia y endorfinas, los más conocidos: el
chocolate, el plátano, la piña, la guindillas. Una curiosidad sobre estos pequeños
pimientos: la capsaicina es una sustancia que se encuentra en el chile, y es el
responsable de la sensación de quemazón que sentimos en la lengua al comer el
chile. El cerebro percibe este calor picante como si fuera dolor, y para
contrarrestarlo responde liberando endorfinas que potencian la sensacion de
bienestar. De hecho la industria farmacéutica fabrica ciertas cremas formadas a
base de capsaicina que presenta como analgésicas y están indicadas en el
tratamiento tópico del dolor.

EL SEXO, POR SUPUESTO Y DESDE LUEGO.

Así que Fridas y Khalos que habéis leído esto, no tenéis excusa para un buen plan
y drogaros sin remordimientos.

Queda con tu pareja, prepara una comida ligera, rica y con un toque de guindilla,
un postre con chocolate, música evocadora, risas, mimos, caricias, besos y
bienvenidos a vuestro paraíso personal.

http://www.proyecto-kahlo.com/2013/08/la-droga-que-me-lleva-a-mi-paraiso/