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El bótox controla la sialorrea en niños con parálisis cerebral

 
La sialorrea o hipersalivación excesiva que presentan los niños afectados de parálisis cerebral o de otras enfermedades
neurológicas puede controlarse con inyección de bótox en glándulas submandibulares. Se trata de una eficaz experiencia
en niños pionera en España.  
 
 
 
DIARIO MÉDICO - La inyección de bótox (toxina botulínica) guiada con ayuda de imagen mejora la sialorrea de niños con
parálisis cerebral y otras enfermedades neurológicas, según la experiencia de un equipo multidisciplinar del Hospital
Clínico de Madrid, que ya ha tratado con buenos resultados a siete niños, seis de ellos con parálisis cerebral y otro con
una enfermedad mitocondrial. El equipo, formado por Ernesto Santos, Salomé Merino, Tomás Ganado, Antonio Ruiz
Ollero y Juan Fidalgo, del Servicio de Radiodiagnóstico, en colaboración con el Servicio de Neuropediatría que dirige Jaime
Campos, y con el de Anestesia del citado centro, pionero en la utilización del bótox para esta indicación infantil, realizó los
primeros casos a principios de este año con una efectividad de entre el 92 y el 95 por ciento.  
 
 
Fuera del recorrido estético, el bótox tiene actualmente aplicaciones médicas muy interesantes. En el ámbito radiológico,
y fundamentalmente en Estados Unidos, se usan inyecciones de esta sustancia para contracturas de los músculos
psoas y piriforme en adultos. Pero la más novedosa alude a la utilización de toxina botulínica para controlar la sialorrea o
producción excesiva de saliva, fenómeno que suele ir asociada a enfermedades neurológicas, en población pediátrica.
 
 
 
 
Complejo control
 
En el Clínico se ha adoptado este tratamiento para controlar la sialorrea de niños con parálisis cerebral o
neurodegenerativas. "La sialorrea o hipersalivación es un síntoma de complejo tratamiento médico, normalmente con la
administración de anticolinérgicos, entre otros fármacos. Pero el problema es que en muchos casos no se consiguen
mejoras en la salivación excesiva y continua que desencadena enrojecimientos faciales y periorales que suelen originar
lesiones", ha indicado Ernesto Santos.
 
 
En adultos, no obstante, grupos de neurólogos o neurocirujanos españoles sí han abordado la sialorrea con la aplicación
de inyecciones en la glándula parótida, "pero por referencia anatómica, sin el control ecográfico que en este centro se
lleva a cabo en niños. Se indica en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o algunos casos de Parkinson, por
ejemplo".
 
 
Según Santos, una de las razones que animaron a poner en práctica esta metodología es que "el 65 por ciento de la
saliva que se produce en reposo, que es la problemática, no la genera la parótida sino las glándulas submaxilares o
submandibulares. Esta zona no se puede punzar por referencia anatómica; es necesario un control ecográfico", valor
añadido de la técnica que se lleva a cabo en el Clínico.
 
 
 
 
Minimizar riesgos
 
La utilización de la imagen, según el experto, asegura que el bótox quede dentro de la glándula submandibular, "con lo
que se minimizan los riesgos". Paralizar la musculatura adyacente, excepto la del facial, puede ser uno de las
complicaciones de una inyección no controlada y que puede acarrear parálisis de los músculos de la deglución y de la
Fundación Síndrome de West
http://www.sindromedewest.org/new Potenciado por Joomla! Generado: 4 May, 2011, 03:55
respiración.
 
 
El procedimiento, en el que se inyectan dosis muy bajas de bótox (entre 10-15 unidades en cada glándula
submandibular), se lleva a cabo con sedación inhalada y su efecto -según los datos del equipo madrileño- dura entre 3 y
6 meses, "tiempo que puede parecer escaso, pero que aporta calidad de vida al niño porque su salivación excesiva le
provoca hasta llagas. Una de las ventajas es que el tratamiento puede repetirse cuando se pasa el efecto".
 
 
Como muchos de estos pacientes son espásticos, el protocolo de actuación contempla si la toxina botulínica se ha
empleado para aliviar otros síntomas musculares tres meses antes de tratar la sialorrea "porque en músculo se inyectan
dosis más elevadas y al ser dosisdependiente puede perderse el efecto de la sustancia. Una vez pasado ese tiempo,
se inyecta en mandíbula. También procuramos mantener el 80 por ciento de salivación para facilitar la función
masticadora".  
 
 
Fundación Síndrome de West
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