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e) Relación entre la adquisición de conocimientos directos e indirectos
Los conocimientos de cada hombre proceden principalmente de dos fuentes; por lo tanto hay dos
caminos fundamentales para la adquisición de conocimientos. Por un lado, proceden de experiencias
personales directas, de la opinión directa; por esta razón, se llaman conocimientos mediante la
experiencia de otros, quienes los transmiten oralmente o por escrito. Conocimientos de este tipo se
llaman conocimientos indirectamente adquiridos.
Los conocimientos directamente adquiridos tienen la ventaja de poderse memorizar muy bien. Están
enlazados estrechamente con los sentimientos, fueron comprobados, por lo general, por la
experiencia propia y dan la sensación de seguridad y confianza en ellos. Frente a esto existe la
desventaja de que la adquisición directa de conocimientos exige muchas veces gran cantidad de
tiempo y laboriosas tareas de organización. En ciertos campos de los conocimientos, por ejemplo, en

La historia, en algunas partes de la geografía y de la biología, es imposible adquirir conocimientos
directos. Lo que ha pasado en función del tiempo y lo que existe a gran distancia en función del
lugar, se puede adquirir solamente de manera indirecta por medio de una representación artística u
oral.

Para la adquisición profunda de conocimientos directos, el hombre, en la actualidad, no puede
disponer de la cantidad de experiencias sociales necesarias adquiridas por vía directa. El acervo de
conocimientos de la humanidad es fruto de un largo proceso histórico y es imposible que un individuo
repita este proceso de la humanidad independiente y completamente, para finalmente llegar al
estado de conocimientos que posee el hombre moderno. Por esto se debe adquirir gran parte de las
experiencias de la humanidad en forma generalizada.
De manera directa, impresionable, creadora y especialmente en forma oral, se puede transmitir y
adquirir en un tiempo relativamente corto un conocimiento bastante amplio. Una desventaja de dicho
procedimiento es que estos conocimientos no siempre se memorizan bien, porqué en gran parte no
están probados prácticamente y no están tan estrechamente relacionados con los sentimientos como
aquellos conocimientos directamente adquiridos.
En la transmisión oral de los conocimientos existe el peligro de que las palabras vayan sin las
impresiones sensoriales con ellas relacionadas, y que entonces los alumnos sean incapaces de usar
sus conocimientos prácticamente; existe, en otras palabras, el peligro de verbalismo.
¿Qué importancia tiene para el trabajo escolar la relación entre la adquisición de conocimientos
directos e indirectos? La de llevar el conocimiento directamente adquirido a una relación con el
adquirido indirectamente, a fin de evitar las desventajas de los dos caminos por separado, y, al
propio tiempo, beneficiarse de las ventajas tanto como sea posible. Utilizar solamente el camino
directo va en detrimento de las ventajas proporcionadas por el indirecto. Utilizar exclusivamente el
camino indirecto va especialmente en detrimento de la tarea educacional de enseñar al alumno el
trabajo creador práctico.

Cuándo se pregunta qué cantidad de conocimientos debe adquirir directamente el alumno y qué cantidad
indirectamente, se puede encontrar una respuesta en las palabras del didáctico polaco Vincentry: “Se debe
dar especialmente a los alumnos de los grados inferiores de la escuela elemental amplia oportunidad de
adquirir la experiencia directa en las clases y en actividades fuera del colegio. Paso a paso, con la creciente
experiencia del alumno, se debe permitir a éste cada vez más el conocimiento indirecto, pero nunca se debe
dejar de lado el uso de las posibilidades de una «investigación» personal por su parte”.
Estas ideas no solamente contienen una respuesta general para la pregunta acerca de la relación correcta
entre conocimientos directa e indirectamente adquiridos, sino también formula para el maestro de los grados
inferiores una tesis especialmente importante: El conocimiento indirecto es solamente fructífero si se asienta
en la base del conocimiento directo y mantiene estrechas relaciones con él. En vista de la poca edad del
alumno y del acervo de experiencias relativamente pequeño de éste, se deduce que en los grados inferiores
se debe propiciar un amplio margen a la adquisición de conocimientos directos.
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Si se compara la transmisión y adquisición de conocimientos durante las clases, con el camino general de
conocimiento humano, se encuentran otras peculiaridades del proceso del conocimiento del alumno en la
escuela.
Según la teoría marxista-leniriista del conocimiento, el proceso de reflejar la verdad en la conciencia del
hombre se desenvuelve en dos estadios principales. El mundo, en sus objetos concretos y hechos se refleja
en el ser humano por medio de sensaciones, percepciones e imágenes. Pero los datos sensibles no son más
que el cimiento del edificio del conocimiento. El pensamiento, mediante el raciocinio, penetra hacia la verdad,
hacia las características generales de los fenómenos; la formación de conceptos y de juicios, el análisis, la
síntesis y las conclusiones inductivas y deductivas nos llevan a las relaciones entre los pensamientos. Pero en
todo el proceso del conocimiento, la práctica es la fuente y la meta del conocimiento, y también la prueba de
su certeza. F. I. Classtchich formula brevemente: “El proceso del conocimiento humano se compone de dos
momentos fundamentales: el empírico o sensorial y el racional, el de la comprensión. Tanto la base del uno
como la del otro es la práctica social o histórica de la humanidad”.
Para entender correctamente el proceso de la transmisión y adquisición de conocimientos en las clases, es
importante saber que se pueden representar los dos estadios principales del reflejo de la verdad en la
conciencia humana, los cuales se pueden separar uno del otro y presentarse uno seguido por el otro. El
maestro, sin embargo, al mismo tiempo, debe saber que no existe verdaderamente una separación tan estricta
del proceso del conocimiento, pues en el proceso concreto de la adquisición del mismo se penetran
constantemente el reconocer e imaginar, por un lado, y el pensar constructivamente, formar juicios y sacar
conclusiones, por el otro.
Observar un fenómeno no es nunca una observación por sí misma, sin condiciones preparatorias psíquicas,
pues la observación se basa en todos los conocimientos hasta este momento adquiridos, y su validez depende
mucho de las habilidades y destrezas para observar, imaginar, recordar y pensar. Por lo tanto, el conocimiento
humano siempre es una observación comprensiva.
A las observaciones sensoriales del hombre se suma la actividad del pensar. Si el hombre reconoce objetos y
fenómenos, ya posee una cierta reserva de conocimientos en forma de suposiciones e ideas, las cuales
aparecen como condición del proceso de conocer, aunque verdaderamente son el producto del conocimiento y
de la práctica: “El hombre debe entender lo que observa”.
Nunca se debe ver el conocimiento humano como una simple reproducción fotográfica, sino como una
reproducción comprensiva, que ordena y evalúa. Lo que el alumno ya sabe, en gran parte, influye en el
carácter y la calidad del conocimiento. El conocimiento es tanto más amplio y profundo cuanto más sabe el
alumno y cuanto más correctamente sabe pensar. Esta relación objetiva entre el conocimiento sensorial y
racional debe ser usada por el maestro de manera tal, que, antes de ofrecer el nuevo conocimiento a los
alumnos, movilice sus conocimientos anteriores a su poder pensante en el campo respectivo, para que
aquéllos entiendan verdaderamente lo que van a conocer. Por la misma razón, es deber del profesor
comprobar constantemente si los alumnos han entendido lo que observaron, para evitar que se haga
imposible un avance del conocimiento.

La teoría del conocimiento explica cómo se conoce el camino del conocimiento humano a través del esquema:
Ideas vivas, pensamiento, práctica. Sin lugar a dudas, es necesario para el maestro el conocimiento de este
esquema, si quiere utilizar positivamente el carácter del conocimiento humano. Por el contrario, no le será útil
si lo usa mecánicamente en su trabajo en la clase. Con esto llegamos a algo esencial acerca de la adquisición
de conocimientos. No siempre en las clases empieza el proceso de conocer en el alumno con observaciones
vivas, a las cuales se unen después, según el esquema, los pensamientos y el uso práctico. En la transmisión
de conocimientos, el maestro puede y debe emplear también, en ciertas ocasiones, algún conocimiento
general estudiado, para explicar después cada caso particular por sí solo partiendo de un conocimiento
general.
Durante las lecciones no siempre se parte de particularidades, para llegar finalmente a lo general; no
siempre el conocimiento es inductivo, sino que muchas veces se procede deductivamente. Quiere esto decir
que de lo general se sacan conclusiones particulares. Pero lo importante consiste en que sea el que sea el
camino que haya escogido para explicar la lección, siempre debe dirigirse hacia una meta: que en la
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conciencia del alumno se establezca la unidad de lo abstracto y lo concreto.
El alumno debe relacionar pensamientos generales con ideas procedentes de experiencias sensibles; por otro
lado, debe ser capaz de analizar sus propios conocimientos de hechos, lo general, lo importante, y unirlos en
ideas y juicios generales.
Volvemos ahora a la ley del desarrollo concreto de la transmisión y adquisición de conocimientos, donde la
observación, por una parte, y los pensamientos, las ideas, la formulación de un juicio y el sacar conclusiones,
por otra parte, se penetran mutuamente, ya que la observación humana siempre es una observación
comprensiva. Además queremos llamar la atención acerca que la profundidad y, especialmente, la precisión
de la comprensión se pueden evaluar en la habilidad para expresar oralmente lo observado, para describirlo y
relatarlo. La experiencia sensible y el pensamiento están en una íntima relación. En la base de ambos se
encuentra el idioma para la adquisición y transmisión de conocimientos.
f) El papel sobresaliente del leguaje en la transmisión y asimilación activas del conocimiento y
capacidades en las clases.
La clase es, como ya se ha dicho, el proceso de actividades conjuntas de profesor y alumnos. Por un lado,
aprende el alumno, y, por el otro, enseña el maestro y dirige la actividad del escolar. El medio más importante
para la relación humana y, por lo tanto, también el medio más importante para que el maestro dirija al alumno,
es el idioma.
Mediante la instrucción y la explicación, el maestro organiza y dirige la transmisión y adquisición de
conocimientos, el desarrollo de habilidades y destrezas, así como también el desarrollo de sentimientos,
convicciones y particularidades de la voluntad y del carácter. La clase solamente puede tener éxito si los
alumnos entienden y obedecen las órdenes y explicaciones del maestro.
Junto a su importancia general, el idioma juega un papel especial en la transmisión y adquisición de
conocimientos y capacidades. Investiguemos primeramente la importancia del idioma en la adquisición directa
de conocimientos por medio de observaciones de objetos y fenómenos.
La tesis ya desarrollada nos lleva al punto clave del problema. Dicha tesis es que el conocimiento humano no
solamente es una reproducción fotográfica, sino que, contrariamente al conocimiento animal, el humano es un
conocimiento constante y comprensivo. El conocimiento del hombre selecciona y limita el objeto. El hombre
desarrolla, con el proceso del conocimiento, el juicio descriptivo y la generalización. La base fisiológica de esta
unidad de conocimiento y pensamiento, es la influencia del segundo sistema de señales sobre el primero. Los
objetos que influyen en el cerebro y producen un estímulo en el primer sistema de señales, también lo
producen en el segundo. Cuando observamos un objeto, lo nombramos; cuando lo nombramos, le damos una
descripción clara. El hombre reconoce los objetos cuando, al mismo tiempo, les da un nombre.

También en las clases se debe desarrollar el conocimiento del hombre como un proceso consciente. La
explicación del maestro debe dirigir la atención del alumno hacia las particularidades principales, cualidades,
característica y relaciones del mundo que nos rodea. Bajo la dirección del maestro, los alumnos evalúan y
ordenan sus observaciones y las suman correctamente a los conocimientos hasta entonces adquiridos. Sin la
palabra orientadora del profesor, las observaciones del alumno serían desordenadas, sin meta ni plan, y no
tendrían nunca el resultado esperado.
Para que las observaciones y conocimientos de las cosas dejen profunda huella en el alumno, es importante
que el maestro logre que el alumno mismo pueda describir bien lo que ha observado y reconocido.
De primerísima importancia para la consolidación del conocimiento es la descripción oral del contenido de
éste. La correcta descripción verbal solamente es posible con un conocimiento perfectamente entendido.
Por esto, el maestro debe pedir constantemente que los alumnos formulen oralmente el resultado de sus
observaciones. Solamente de esta manera se puede formar en la conciencia del alumno el enlace adecuado
entre el objeto y la palabra, y solamente así el estudiante se hace consciente de este enlace. Pero si, por el
contrario, no se pide al alumno que exprese sus pensamientos, existe el peligro de que se produzca un enlace
falso o de que no se establezca ninguno entre el objeto y la palabra.
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El maestro solamente puede ver si existe un enlace verdadero entre el objeto y la palabra, cuando los alumnos
escriben o hablan.
Pero también desde otro punto de vista es importante que los alumnos escriban y hablen durante las clases.
Las palabras son el material oral con el cual trabaja el pensamiento abstracto, que es especialmente humano.
Sin este material, se hacen imposibles los pensamientos. Por ejemplo, cuando una persona tiene un
vocabulario limitado, sus pensamientos están débilmente desarrollados, es pobre en expresiones e ¡deas.
Igualmente, cuantas ideas se hayan desarrollado en la mente de una persona, han podido formarse y existir
exclusivamente sobre la base del material oral, sobre la base de los términos y frases habladas. No existen
ideas independientes del material oral, independientes de la “materia” hablada “natural”.