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FACULTAD DE MEDICINA, CAMPUS SC.

MENDOZA
E.E. SALUD REPRODUCTIVA EDUCACIÓN SEXUAL
Dr. Marco Antonio Rodríguez López
Titular de la E.E.
Sexualidad humana

RESUMEN DEL CONTENIDO PROGRAMÁTICO

La sexualidad humana representa el conjunto de comportamientos que conciernen la satisfacción de la
necesidad y el deseo sexual. Al igual que los otros primates, los seres humanos utilizan la excitación sexual con
fines reproductivos y para el mantenimiento de vínculos sociales, pero le agregan el goce y el placer propio y el
del otro. El sexo también desarrolla facetas profundas de la afectividad y la conciencia de la personalidad. En
relación a esto, muchas culturas dan un sentido religioso o espiritual al acto sexual ver, así como ven en ello un
método para mejorar (o perder) la salud.
La complejidad de los comportamientos sexuales de los humanos es producto de su cultura, su inteligencia y de
sus complejas sociedades, y no están gobernados enteramente por los instintos, como ocurre en casi todos los
animales. Sin embargo, el motor base del comportamiento sexual humano siguen siendo los instintos, aunque
su forma y expresión dependen de la cultura y de elecciones personales; esto da lugar a una gama muy
compleja de comportamientos sexuales. En la especie humana, la mujer lleva culturalmente el peso de la
preservación de la especie.
En la sexualidad humana pueden distinguirse aspectos relacionados con la salud, el placer, legales, religiosos,
etcétera. El concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce inmediato y a la
reproducción, como los diferentes aspectos de la relación psicológica con el propio cuerpo (sentirse hombre,
mujer o ambos a la vez) y de las expectativas de rol social. En la vida cotidiana, la sexualidad cumple un papel
muy destacado ya que, desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de
la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.

Orientación e identidad sexual.

Además de la unión sexual y emocional entre personas de diferente sexo (heterosexualidad), existen relaciones
entre personas del mismo sexo (homosexualidad) que, aunque tengan una larga tradición (ya existían en la
antigua Grecia y en muchas otras culturas, en algunos sectores siguen siendo valoradas en la actualidad
negativamente y hasta son causa de discriminación social.
La identidad sexual es la conciencia propia e inmutable de pertenecer a un sexo u otro, es decir, ser varón o
mujer. La definición de la identidad sexual están implicados multitud de factores, entre los que podemos
destacar el psicológico, social y biológico y, dentro de este último, el gonadal, cromosómico, genital y
hormonal. En realidad hay 78 factores distintos que se diferencian en sentido masculino o femenino en
cualquier persona.
En la mayoría de las ocasiones, los hombres nacen con genitales masculinos y los cromosomas XY, mientras
que las mujeres poseen genitales femeninos y dos cromosomas X. Sin embargo, existen personas que no
pueden ser clasificadas por estos factores, ya que poseen combinaciones de cromosomas, hormonas y genitales
que no siguen las definiciones típicas que se han relacionado con el varón y la mujer. De hecho, algunas
investigaciones sugieren que uno de cada cien individuos puede nacer con rasgos intersexuales, o lo que
vulgarmente se conoce como hermafrodita.
La identidad sexual suele intentar diferenciarse de la orientación sexual, en la que pueden darse individuos
heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales. De igual manera que la orientación sexual, la identidad
sexual no se puede elegir.

Instinto
Durante siglos se consideró que la sexualidad en los animales y en los hombres era básicamente de tipo
instintivo. En esta creencia se basaron las teorías para fijar las formas no naturales de la sexualidad, entre las
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que se incluían todas aquellas prácticas no dirigidas a la procreación.
Hoy, sin embargo, sabemos que también algunos mamíferos muy desarrollados como los delfines, e incluso
aves como los pingüinos, presentan un comportamiento sexual diferenciado, que incluye además de formas de
aparente homosexualidad, variantes de la masturbación y de la violación. La psicología moderna deduce, por
tanto, que la sexualidad puede o debe ser aprendida.

Expresiones y desarrollo del comportamiento sexual

En el límite de las formas ampliamente aceptadas de conductas sexuales, se encuentran las llamadas
expresiones del comportamiento sexual; como la masturbación, homosexualidad, éstas hasta no hace poco
tiempo eran consideradas parafilias o perversiones de personas degeneradas o moralmente degradadas en gran
parte por la influencia religiosa en la sociedad. La evolución en los usos y costumbres y el ensanchamiento del
margen de tolerancia ha hecho que estas conductas se admitan como válidas en el marco de los derechos hacia
una sexualidad libre.
Sólo en los casos de malestar o de conflicto del propio individuo con sus tendencias, o en aquellos en los que se
pone en riesgo la integridad física y moral de terceros, podemos hablar de trastornos sexuales y en estos casos
se encuentra la necesidad de tratamiento psicoterapéutico e incluso farmacológico.
La mayor parte de las culturas tienen normas sociales sobre la sexualidad. Por ejemplo, muchas culturas
definen la norma sexual como una sexualidad que consiste únicamente en actos sexuales entre un hombre y una
mujer casados. Los tabúes sociales o religiosos pueden condicionar considerablemente el desarrollo de una
sexualidad sana desde el punto de vista psicológico.

El catolicismo afirma que la sexualidad a la genitalidad degrada a la persona, esta debe abarcar a toda la
persona y no sólo a una parte de la misma. La sexualidad es una realidad positiva creada por Dios como
expresión de amor y unión entre un hombre y mujer. Se encarna dentro del acuerdo matrimonial.

Su visión es polémica ya que no reconoce o se enfrenta a otros aspectos del sexo como la existencia de la
homosexualidad, la masturbación o el uso del preservativo.

Prácticas sexuales

Masturbación: Es la excitación de los órganos genitales que se realiza el mismo individuo, u otro, con el
objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar al orgasmo.

Coito: Es la cópula o unión sexual entre dos individuos de distinto o igual sexo.

Sexo oral: Es una práctica sexual en la que uno o varios individuos estimula a otro los órganos genitales con los
labios y la lengua.

Sexo anal: Práctica sexual que involucra la introducción del pene en el ano. La inserción de juguetes sexuales
en el ano también es considerado como sexo anal.
Sexo tántrico: Es una forma de enseñanza budista e hindú que considera el sexo como una forma de expansión
y exploración de la espiritualidad.





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Infecciones de transmisión sexual
Enfermedades de transmisión sexual E.T.S

Vía de transmisión: Se transmiten de persona a persona por contacto íntimo (que se produce, casi
exclusivamente, durante las relaciones sexuales).
Los agentes productores de las infecciones de transmisión sexual incluyen bacterias, virus (como el del
herpes), hongos e incluso parásitos, como el ácaro llamado "Arador de la sarna" (Sarcoptes scabiei) o los piojos
llamados ladillas (Pedículus pubis).

Reproducción
Reproducción sexual

El humano utiliza la reproducción sexual heterogámica. En ella, los gametos se diferencian tanto morfológica
como fisiológicamente. Uno de ellos es diminuto y móvil, recibiendo el nombre de gameto masculino o
microgameto mientras que el otro es grande y sedentario y se denomina gameto femenino o macrogameto.

Control de la natalidad: Generalmente basado en la planificación familiar determinado por las prácticas de
una pareja que tengan por fin el control de la cantidad de hijos utilizando anticonceptivos.


SEXOLOGÍA

La sexología es el estudio sistemático de la sexualidad humana y de las cuestiones a ella referidas. Abarca
todos los aspectos de la sexualidad.

Estudios destacados

El neurólogo Sigmund Freud postuló la primera teoría sobre el desarrollo sexual progresivo en el niño, con la
que pretendía explicar también la construcción de una personalidad normal o anormal en el mismo.
 Fase oral: Según Freud, el desarrollo sexual se inicia con esta fase o etapa, caracterizada porque el niño
obtiene una máxima satisfacción al mamar durante el primer tiempo de vida y luego el placer lo
encuentra mordiendo, son sadicocanivasitas.
 Fase anal: Se divide en explusiva y retentiva, primero ve placer en largar y luego en retener (va desde
el año y medio aproximadamente hasta los 3 años).
 Fase fálica: En ésta es donde está el conocido complejo de Edipo y se conforma el super yo, solo entran
en juego los genitales masculinos (falo)
 Fase latente o de reposo: Después se inicia la última fase del desarrollo, la genital, con el interés
centrado en los órganos sexuales.

La alteración de una de éstas fases conduce, según la teoría de Freud, a la aparición de trastornos específicos
sexuales o de la personalidad. Con el paso del tiempo, algunas de las tesis postuladas en su teoría del
psicoanálisis han sido rechazadas, en especial sus teorías sobre la envidia del pene y sobre la vida sexual de la
mujer.

Informe Kinsey.

A partir de los años 30, comenzó a realizarse la investigación sistemática de los fenómenos sexuales.
Posteriormente, la sexología, rama interdisciplinar de la psicología, relacionada con la biología y la sociología,
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tuvo un gran auge al obtener, en algunos casos, el respaldo de la propia sociedad, promovidos por los
movimientos de liberación sexual de finales de los años 60 y principios de los años 1970.
Los primeros estudios científicos sobre el comportamiento sexual corresponden al informe Kinsey. En ellos
observaron grandes diferencias entre el comportamiento deseable exigido socialmente y el comportamiento
real. Asimismo, se observó que no existe una clara separación entre el comportamiento heterosexual y el
homosexual ya que, según encuestas de esa época, el 10% de las mujeres y el 28% de los hombres admitían
tener comportamientos homosexuales y un 37% de los hombres estar interesados en la homosexualidad.

Masters y Johnson.

En la década de los años sesenta, Masters y Jonson investigaron por primera vez en un laboratorio los procesos
biológicos de la sexualidad, elaborando un estudio sobre la respuesta sexual humana.
Publicaron sus estudios en un libro titulado The Human Sexual Response (Respuesta Sexual Humana).
Además escribieron un polémico artículo que defendía las relaciones con las personas del mismo sexo, esto
según el estudio, era tan placentero y relajante como tener sexo oral y anal a la vez, en el caso de las mujeres
una doble penetración las lleva a encontrar el clímax.

Erotismo.

El erotismo se ocupa de todo lo relacionado con las relaciones sexuales y no simplemente con el acto físico sino
1.Si estudiaste o al menos, leiste todo el documento], también con todas sus proyecciones.

Legislación.

La edad de consentimiento sexual es la edad por debajo de la cual, para propósitos criminales, la violencia se
presume legalmente en las relaciones sexuales, sin importar la existencia de cualquier violencia real. En la
práctica, el consentimiento real puede acontecer en una edad diferente del consentimiento legal.
Si un adulto tiene relaciones sexuales con un menor que todavía no alcanza la edad de consentimiento sexual, el
acto es considerado estupro (un delito sexual de abuso infantil) aunque el menor haya accedido a participar en
la relación sexual.
Un caso que ganó atención internacional al principio del año 2007 es el del norteamericano Joshua Ray
Widner, de 18 años de edad, quien fue condenado a 10 años de prisión por haber recibido sexo oral de una
jovencita de 14 años. La edad de consentimiento en el estado de Georgia, donde ocurrió el acto sexual, es de 16
años.

NOTA DEL MODERADOR

Hasta este punto, lo que acabas de leer, es breviario del contenido programático. Le deberás leer en menos de
20 min.

A partir de la siguiente página, la lectura se comentará en la hora de clase como primer tema.
Lleva preparadas tus comentarios, dudas o preguntas al respecto.






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MASTURBACIÓN.

La masturbación, tanto la masculina como la femenina, es la estimulación de los órganos genitales con el
objeto de obtención de placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo. El verbo "masturbar" hace referencia a
la práctica de la masturbación. Generalmente se entiende que se trata de una práctica sexual hacia uno mismo,
aunque también se admite el uso del mismo verbo para la estimulación realizada sobre los genitales de otra
persona con los mismos fines placenteros (como ocurre en la masturbación mutua).
La masturbación suele realizarse con las manos, o mediante el frotamiento de los genitales contra algún objeto
adecuado. Cada día es más común el uso de los llamados «juguetes sexuales» para obtener este tipo de
excitación.
Se atribuye a Sigmund Freud el descubrimiento de que la masturbación es algo común en la infancia. Pero tiene
en su contra haber creído y mantenido hasta una edad avanzada que la masturbación adulta era la causa de una
de las formas de neurosis conocidas por aquel entonces bajo el nombre de neurastenia, equivalente en la
actualidad a la llamada fibromialgia o fatiga crónica. Sin embargo, debemos más al conocimiento de la
sexualidad humana en la actualidad a un coetáneo suyo: Havelock Ellis. Este autor no sólo señaló que la
masturbación era común en los hombres, sino que también se trataba de una práctica habitual en las mujeres de
todas las edades. Además de señalar que el orgasmo múltiple era un fenómeno frecuente entre ellas.

Origen del término
La práctica sexual que proporciona el 80% de sus orgasmos a las mujeres.
Se han empleado diferentes términos a la hora de denominar a esta actividad sexual: masturbación, onanismo,
autoerotismo, ipsación, que han calado popularmente con desigual fortuna. El origen de la palabra
masturbación es incierto y los especialistas aún no se han puesto de aacuerdo. Sólo sabemos a ciencia cierta que
era utilizada ya por Marcial, un poeta satírico hispanoromano del siglo I de la era cristiana. Algunos hacen
derivar la voz masturbación de una palabra compuesta por raíces griegas y latinas: mezea, que significa “pene”
y turba, “alteración”, “perturbación”, “excitación”. Con lo que masturbación significaría “excitar el pene”
(¿qué palabra habría que utilizar para designar a la masturbación femenina?). Otros señalan que procede
exclusivamente del latín: manus stuprare (violar con la mano) o manus turbare (excitar con la mano). No hay
acuerdo entre los lingüistas si bien suele preferirse manus stuprare, porque históricamente se ha considerado
sucio masturbarse. Manus turbare resulta más ecléctico, e indica en qué consiste el acto, y no prejuzga ni el
sexo de quien lo practica, ni si la actividad a la que se refiere es buena o mala.
A pesar de utilizarse como sinónimos, onanismo no significa lo mismo. Es una palabra que se refiere al coito
interrumpido, actividad sexual que practicaba el personaje bíblico Onán con la viuda de su hermano. La ley del
levirato le exigía dar descendencia a su hermano en su viuda para que ésta no quedara desamparada (las viudas
sin hijos se devolvían a su familia) al administrar los bienes que ellos heredarían del abuelo. El pecado por el
que fue castigado Onan no tuvo nada que ver con el sexo, sino con la codicia. Él no quería dar descendencia a
su hermano para quedarse con toda la herencia de su padre.

Técnicas.

La mayoría de los hombres se masturban agarrando el pene con la mano y moviéndola hacia arriba y abajo o
hacia delante y atrás, según estén sentados, acostados o de pie. Otros, no utilizan toda la mano sino que agarran
la zona del frenillo entre los dedos índice y medio, y el pulgar por el otro lado.
No todos los hombres frotan todo el cuerpo del pene; se concentran en su extremo, en la zona del frenillo que es
la eróticamente sensible.
Los hombres no circuncidados, no suelen necesitar el uso de lubricantes, porque el prepucio ya mitiga los
efectos del roce directo por sí solo. Aunque los hay que los emplean para añadir sensaciones a su actividad. El
uso de lubricantes es más frecuente entre los hombres que tienen su pene circuncidado, con el fin de facilitar el
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deslizamiento de la mano sobre el glande.
Existen artilugios mecánicos y eléctricos para que los hombres se masturben: muñecas hinchables, vaginas
artificiales, bombas de vacío, etc. También pueden utilizar vibradores, concentrando su actividad sobre el
frenillo.
La inmensa mayoría de las mujeres (98%) se masturba estimulando la zona del clítoris. Una cuarta parte de
ellas suelen añadir también el estímulo de la vagina introduciéndose sus dedos, consoladores o vibradores, para
incrementar las sensaciones placenteras. Pero el estímulo exclusivo de la vagina para masturbarse es un
procedimiento extremadamente minoritario, a pesar de lo que muestran las películas pornográficas.
Las mujeres utilizan los dedos para masturbarse; estimulando el clítoris indirectamente al frotarlo a través del
prepucio del clítoris, o menos frecuentemente estimulando directamente el glande del clítoris. Suelen
lubricarse los dedos (sobre todo si estimulan directamente el glande del clítoris) bien introduciéndolos de vez
en cuando en la vagina para extender su humedad al clítoris, bien mojándolos con su propia saliva.
La gran mayoría de las mujeres (73%) se masturban acostadas (o en el baño) y con las piernas abiertas, un 10%
lo hace boca abajo y las piernas más juntas o muy juntas. La mitad de estas últimas no emplean los dedos para
masturbarse, sino que se frotan contra una almohada, el rebujo de las sábanas o montando algún peluche.
El 3% de las mujeres se masturba en cualquier postura simplemente contrayendo los muslos. Otro 2% lo hace
empleando el chorro de agua de la ducha o la bañera. Y existe un 2% más que lo hace sin manos, estimulándose
sólo con fantasías.
A pesar de las numerosas técnicas existentes para masturbarse, la mayoría de las mujeres (71%) suelen serle
fiel a una de ellas durante toda su vida.
El uso de dildos, vibradores y otros juguetes eróticos se está extendiendo cada vez más entre la población
femenina. No resulta fácil saber cuántas los emplean. Pero las diferentes encuestas demuestran que entre una
de cada cuatro y dos de cada tres mujeres, según los países, utilizan estos artilugios para sus juegos solitarios.

Extensión de la masturbación.

Prácticamente toda la población sana se masturba desde edades tempranas hasta el final de su vida, si su salud
se lo permite. Se han visto con ecografías a fetos de ambos sexos masturbándose en el seno materno.
El análisis de las estadísticas arroja como cifra probable de hombres que se masturban la del 92% ó 94%. Para
las mujeres, los datos son más inseguros por la conocida inhibición femenina a la hora de reconocer esta
práctica. Pero del estudio de las diferentes cifras manejadas por los investigadores, se sabe que se masturban
entre el 85% y el 93% de las mujeres, en conjunto. Si el análisis se centra sólo en las mujeres orgásmicas (y lo
es el 90% de la población femenina), se encuentra que se masturban entre el 91% y el 99% de ellas,
prácticamente todas.

Afirmaciones populares acerca de la masturbación.

"Los hombres se masturban más":
Suele afirmarse que los hombres se masturban con una frecuencia semanal que es el doble de veces la de las
mujeres. Pero existen investigaciones que demuestran que los hombres mienten sistemáticamente en las
encuestas sexuales exagerando la frecuencia con la que acuden al autoerotismo, mientras que las mujeres
mienten en sentido contrario, minimizando la frecuencia (es típica la respuesta femenina de hacerlo una vez al
mes). Si corregimos las afirmaciones de unos y otros, como han realizado algunas investigaciones serias, los
datos tienden a converger: así, hombres y mujeres se masturban con una frecuencia similar.

"Los hombres comienzan a masturbarse antes que las mujeres":
Tampoco es cierto que los hombres se inicien en la masturbación antes que las mujeres por tener un órgano
sexual tan “evidente” y que tienen que tocarse a diario por razones fisiológicas e higiénicas.
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Está demostrado que hay más mujeres que hombres que se inician en la masturbación antes de los 10 años de
edad. Lo hacen así entre el 20% y el 42% de las mujeres, al menos, y entre el 3% y el 13% de los hombres.
También hay un 42% a 52% de mujeres que comienzan a hacerlo, como los hombres, durante la adolescencia.
Por eso, las mujeres aprenden a masturbarse espontáneamente con mayor frecuencia que los hombres (lo hacen
siendo más niñas y sin haber hablado con nadie del tema), quienes suelen iniciarse más tarde, tras hablar con
sus compañeros o leer sobre el tema. (mujeres: entre el 57% y el 62%; hombres: 28%).

"La representaciones sexuales demasiado intensas, puede llegar a una relativa materialización de los
pensamientos":
Los apetitos sexuales dotados de una pasión desmedida, acarician y hacen reaccionar el alma, pudiendo
interactuar con otros espectos, dando por resultado una relación sexual totalmente despojada de los recursos
carnales, donde prevalece la excitación y regocijo del espíritu. No te toques con demasiadas ganas, o ella lo
sabrá.

"Las personas dejan de masturbarse cuando inician relaciones sexuales"
Otra vieja idea, falsa, que se resiste a sucumbir. Lejos de lo que afirma el tópico, los hombres y las mujeres
continúan masturbándose después de establecer relaciones de pareja. Incluso aunque tales relaciones sean
satisfactorias, el 75% de los varones y el 75% al 91% de las señoras emparejados continúan haciéndolo.
Se ha observado que mientras la frecuencia con la que los hombres emparejados acuden a la masturbación
disminuye desde el momento que comienzan a tener relaciones sexuales y sigue descendiendo con el paso del
tiempo, en las mujeres la frecuencia se mantiene igual o aumenta en la mayoría de los casos, sobre todo entre
las que son más jóvenes. Esta idea contradice, igualmente, al tópico.
Las razones por la que la masturbación se mantiene entre personas emparejadas se explican más abajo.

"Quienes se masturban se aíslan socialmente":
No hay nada más incierto que eso. 2 leerás este fragmento oculto en el que te informo que si entregas un
resumen]. La masturbación no produce aislamiento. Ya se ha comprobado que la mayoría de los seres humanos
se masturban y tienen relaciones sexuales sin ser por eso seres aislados.
Lo que sí sucede es lo contrario. Es decir, las personas aisladas que no saben relacionarse con los demás, sólo
pueden desarrollar una forma de satisfacción sexual: la masturbación. Pero no porque recurran a ella como
consuelo. Se masturban como todos los demás, pero no son capaces de desarrollar la actividad sexual que
apetece compartir con otras personas.
Lo primero es el aislamiento y lo secundario que se masturben. No al revés.

Masturbación, salud y psicología.

Tanto para evitar los embarazos no deseados como para evitar enfermedades de transmisión sexual, la
masturbación es la práctica sexual más segura. No existe ninguna evidencia científica ni médica de que la
masturbación manual dañe la salud física o mental: ni hace crecer pelos en la palma de la mano, ni encoge los
genitales ni afecta al crecimiento (como pensaban generaciones anteriores). Sin embargo, las personas pueden
experimentar sensaciones de culpa durante la masturbación o después de la misma si han sido sugestionados en
su contra con anterioridad (ver "la masturbación a lo largo de la historia" más abajo).
La masturbación es la primera forma de expresión que tiene la sexualidad humana. Y, en algunos casos, suele
ser la última. En cualquier caso, es la forma en la que el individuo se identifica como ser sexual que es,
aprendiendo por sí solo a calmar sus tensiones sexuales y las de otro tipo mediante el orgasmo que produce la
masturbación. Eso le sirve para crear una esfera de privacidad en la que puede refugiarse cada vez que lo
necesita.
Llegada la adolescencia, el interés sexual se hace más pujante y la capacidad fantaseadora se enriquece. Es el
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momento en el que los sujetos aprenden a proyectar sus fantasías sexuales en otros y comienzan a desear hacer
partícipes de su sexualidad a los demás (sus parejas).
Por tal razón, la masturbación y las relaciones sexuales no son excluyentes entre sí, como se creía antes, sino
complementarias. Satisfacen necesidades diferentes. Las relaciones sexuales satisfacen esa parte de la
sexualidad individual que se desea compartir con los demás y la masturbación constituye el refugio que
permite satisfacer otras necesidades de intimidad que cada cual se reserva para sí.
Nada de eso es patológico.

El 16 de julio de 2003, un equipo de investigación australiano, dirigido por Graham Giles de The Cáncer
council, publicó un estudio médico y concluyó que la masturbación frecuente en los hombres puede ayudar a
prevenir el desarrollo del cáncer de próstata, y que puede ser más efectivo que la eyaculación mediante el coito,
porque no hay riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, que incrementarían el riesgo de cáncer.
El informe, publicado por la revista "News Scientist", asegura que los hombres que eyaculan más de cinco
veces a la semana entre los 20 y 30 años son un 30 por ciento menos propensos a desarrollar cáncer de próstata.
Pero tales datos no dejan de ser meramente especulativos. Necesitarían mayor corroboración científica, y que
se basen en un seguimiento regular de cientos de sujetos que escribieran un diario sexual. Puesto que está
demostrado que los hombres refieren siempre masturbarse con mayor frecuencia de la real, es posible que la
citada investigación, basada en los recuerdos de los sujetos estudiados, se encuentre sesgada por ese factor
memoria.
Tradicionalmente se ha dicho que la masturbación ha producido toda suerte de daños, que la moderna
sexología ha demostrado que son falsos. Conviene no caer en el lado opuesto y darle a la masturbación mayores
beneficios de los que ya reporta como parte integrante de la sexualidad de las personas.

Sin embargo, es preciso señalar que cuando la masturbación se realiza apoyándose en “artilugios” para
alcanzar o incrementar la excitación o bien, para alcanzar la erección en el caso del hombre, puede ser nociva a
largo plazo. Dicho de otra manera; si para excitarse necesitan fotos, imágenes, películas o fetiches (en el caso
del hombre), entonces se ha comprobado que puede ocasionar impotencia psicológica cuando están con una
pareja real.

Otro punto importante es el cuestionamiento de; ¿hasta cuantas veces se considera normal la práctica de la
masturbación?
Mientras la frecuencia del acto de masturbarse no interfiera con la salud o con el desempeño de actividades
prioritarias, se considera inocua.

La masturbación a lo largo de la historia.

La medicina moderna reconoce que la masturbación no produce daños significativos a corto o largo plazo, y la
considera una práctica normal, incluso antiestresante.
A lo largo de la historia, sin embargo, siempre hubo voces que gritaron que la masturbación era un acto
inmoral. Y la base de tal criterio estaba en que la masturbación impedía que la especie humana se mantuviera
viva sobre el planeta. Eso era evidente en el caso de la masturbación masculina por la emisión improductiva de
semen. Y en el caso de la masturbación femenina también, pues, creían, si las mujeres se masturbaban podrían
alejarse de los hombres por preferir autocomplacerse.
No fue hasta el siglo XVIII que al supuesto "daño moral" que ocasionaba la masturbación se añadió el "daño
físico" y comenzó a decirse que la masturbación, además de condenar las almas, ocasionaba un número
increíble de enfermedades. Se idearon muchos métodos para descubrir a los niños y niñas masturbadores, y se
crearon numerosos remedios contra la masturbación. Algunos de ellos era: comer regularmente copos de maíz
(lo dijo el médico apellidado Kellogg, dueño de la famosa marca), guantes ásperos, aparatos especiales que
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impedían acceder a los genitales, descargas eléctricas, tratar los genitales con ortigas, o extirparlos
quirúrgicamente.
En décadas posteriores, el terrorismo psicológico reemplazó a las otras medidas. Por ejemplo, se decía a los
niños que si se masturbaban les crecerían pelos en las manos, la cara se le volvería verde, se les secaría el pene
o el clítoris, se volverían locos, les saldrían granos en la cara... En los EE.UU ¿y otros países angloparlantes, se
comenzó a practicar de forma rutinaria la circuncisión neonatal debido a un supuesto efecto preventivo contra
la masturbación y la clitoridectomía a las chicas que eran descubiertas haciéndolo. Esta última se abandonó
bien entrada la década de 1930, pero la circuncisión neonatal de los varones se sigue practicando (con poco
éxito, dada la gran extensión de la masturbación).
Está demostrado científicamente que la masturbación es algo natural sin efectos negativos.


HASTA ACÁ, EL PRIMER TEMA PARA DISCUTIR EN CLASE



































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TEMA PARA LA SEGUNDA SESIÓN PRESENCIAL


COITO


El coito (del latín: co-iter, „marcha en común‟ o „ir en común‟) es la cópula o unión sexual entre dos individuos
de distinto o del mismo sexo, de la misma o diferente especie animal. En los seres humanos el coito es una parte
de la relación sexual, e implica la participación de los órganos genitales externos.

Coito vaginal

El coito vaginal consiste en la penetración del pene en la vagina.
La forma primigenia (ya que ésta existe en los otros mamíferos de modo casi excluyente) del coito vaginal es el
llamado a tergo, esto es: la penetración del pene en la vagina se realiza estando la hembra de espaldas al macho,
suele estimular más el clítoris e incluso el área anterior de la vagina, el comúnmente llamado punto G (de
Graffenberg).

Esta posición sexual suele ser llamada «pose perrito» o levrette si la mujer está apoyándose sobre sus piernas y
brazos («Posición de “gateo”»), aunque los modos a tergo también se realizan cuando la mujer penetrada
vaginalmente lo es de espaldas (por ejemplo «en cucharita»: acostada apoyándo su espalda en el varón).
Aparte de la forma a tergo, es muy común la forma frontal, vulgarmente llamada «pose del misionero» ya que
se adjudica improbablemente la introducción de esta forma de coitar en Oceanía a los misioneros cristianos.
Tradicionalmente se imponía que la mujer «debía» estar acostada abajo del hombre, aunque desde la segunda
mitad del siglo XX se han hecho comunes diversas posturas de coito vaginal. Por ejemplo, la «pose de
Andrómaca » con la mujer como «cabalgando» sobre el hombre acostado. Esta pose da más posibilidad de
movimientos tanto a la mujer como al varón, ya que ambos pueden usar sus manos para acariciar otras partes
del cuerpo.

Coitus interruptus (marcha atrás)

Se llama coitos interruptus o coito interrumpido cuando al final del coito la eyaculación ocurre fuera de la
vagina.
Esta práctica de sacar el pene de la vagina justo antes de la eyaculación se consideró como un método
anticonceptivo natural durante mucho tiempo, pero no es una manera segura de evitar el embarazo ya que el
líquido preseminal —la secreción previa a la eyaculación— también contiene semen. No protege a los
integrantes de la pareja de las ETS (como sida o sífilis)

Sexo anal

Posición coital del «perrito»
En el sexo anal la penetración se realiza en el ano de la pareja (ya sea ésta hombre o mujer). El término «coito
anal» no se utiliza en el lenguaje usual. En lenguaje académico se llama a veces «pedicación» (del latín
pœdicatio o pœdicationis).
La persona que es penetrada puede ejercer fuerza con los músculos del esfínter anal, apretando el pene y
aumentando la sensación placentera. El semen eyaculado queda depositado en el recto hasta que se los
excrementos sigan su curso natural al exterior.
La mucosa anal carece de lubricación y es todavía más fácil de irritar que la vagina, por lo cual, desde la
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detección del VIH, el virus que causa el sida, se ha promovido el uso del preservativo entre las personas que
practican sexo anal, para evitar un posible contagio.

Sexo oral
Sexo oral de cunnilingus
El sexo oral posee cuatro variantes:

 La felación (estimulación del pene con los labios y la lengua);
 La irrumiación (donde es el pene el que promueve todos los movimientos coitales en la boca);
 El cunilinguo (estimulación de la vulva y el clítoris con los labios y la lengua);
 El anulingus o beso negro o rímming (estimulación del ano con los labios y la lengua).

Una variante de sexo oral es la posición popularmente conocida como 69, en la cual los integrantes de la pareja
estimulan, cada cual y al mismo tiempo, con su lengua, labios etc, los genitales de la pareja coital.

Cunnilingus. (del latín cunnus: „cuña‟, „vulva‟; y lingus: „lengua‟) es una forma de sexo oral que consiste en
lamer y chupar los órganos genitales femeninos (los labios de la vulva, la entrada de la vagina y en particular el
clítoris) con la lengua y los labios.
La Real Academia todavía no acepta el neologismo «cunilinguo».

Felación
Estimulación del glande con la boca.
La felación (del latín fellatio) es una forma de sexo oral que consiste en chupar o lamer el pene y el escroto con
la boca, la lengua y los labios. Puede ser realizada por una o varias personas, si bien la felación a dúo o a trío es
muy poco frecuente excepto en lo relativo a la prostitución.
En lenguaje popular y vulgar no se conoce el verbo culto «felar». En su lugar, en la mayor parte de España se
utiliza chupar y en Latinoamérica se utiliza mamar. En Argentina, Uruguay y Paraguay no hay un verbo
específico que remplace a felar, por eso se deben usar perífrasis, como «chupar la verga» (de donde surge el
sustantivo relativo «chupada»); también es popular la expresión «hacer un pete» o simplemente «pete»
(contracción de la palabra «chupete»), con su considerado muy vulgar verbo «petear» o también «tirar la
goma», que hace referencia a quitar el preservativo para efectuar el acto. En Chile se le conoce como
«mamón», que viene del verbo mamar. En Brasil es común utilizar la expresión «boquete». También en
Ecuador es común utilizar la expresión «mamar» o «bajar», y en Venezuela se lo conoce con la expresión
«mamar». En Puerto Rico se lo conoce como «capotear», «mamar bicho», «capoteo», «cabecear» y
«cabeceando». En Baja California y el norte de México se le llama «hacer un guagüis».En Perú se le llama
«mamey», por el parecido fonético entre el nombre de la fruta y el verbo mamar.

Blow Job.
Termino común empleado en el sexo oral, variante de una felación simple, en donde el objetivo de realizar una
felación es el de engullir una eyaculación; acto generalmente realizado por las mujeres, en muestra y expresión
de sumisión sexual. A muchas mujeres les es difícil concebir una eyaculación en su mucosa oral, pero cuando
este acto es practicado entre parejas, sin llevarlo al ámbito de la prostitución, además de una regulación médica
o sexóloga, puede llegar a ser un punto vital de las relaciones de pareja. Bioquímicamente estamos armados por
sustancias que interfieren en nuestro orgasmo, por lo que el orgasmo varonil entre en su mayor cúspide cuando
la felación que su pareja lleva a cabo tiene buen ritmo, excitación y palpación delicada con la lengua, además
de diversos gemidos y caricias, esto conlleva a cargar todos los sensores neuronales en el varón, para que al
momento de la eyaculación, agregando a esto estímulos visuales y quinestésicos, el orgasmo pueda ser
realmente intenso y perdurar más. Desde el punto de vista sexólogo, la eyaculación que se lleva a cabo de una
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felación conlleva a que el varón siempre se sienta atraído a su pareja en el acto sexual.

Irrumación
(del latín irrumatio) Es una variante de la felación (el sexo oral sobre el pene y el escroto).
Hay una sutil diferencia entre la irrumación y la felación: mientras en la felación la persona feladora (la que
chupa) es la que se mueve (mientras el felado se queda en una actitud pasiva), en el caso de la irrumación el
irrumador (el hombre cuyo pene será chupado) es quien realiza todos los movimientos, situado encima o al
lado de la persona irrumada, quien —usualmente acostada y en actitud pasiva— recibe el pene en la boca.

En la Antigua Roma la irrumación se consideraba un tipo de vejación, como se ve evidenciado en los grafitos
pornográficos y obscenos y en los frescos hallados en el siglo XVIII en las paredes de las ruinas de Pompeya y
en los Priapeos.

Húmming.
(que proviene del sustantivo onomatopéyico inglés humming, que se pronuncia jaming) Es un sonido gutural
o un canto generado con la garganta para producir un cosquilleo en la sensible zona genital de la pareja
(hombre o mujer) mientras se realiza sexo oral de cualquier tipo.

69
El 69 (sesenta y nueve) es una variante de sexo oral en la que dos personas están acostadas paralelas pero en
sentido inverso (la cabeza de una da a los pies de la otra), de manera que cada una puede estimular oral y
manualmente los órganos genitales de la otra persona.
El nombre alude a la característica gráfica de los caracteres arábigos, en los que el número 6 equivale a un 9
invertido.

Profilaxis del sexo oral.
Hay que tener en cuenta que al haber contacto entre la mucosa bucal y el líquido preseminal, el semen o las
secreciones vaginales, se pueden adquirir enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea, la sífilis, el
VIH y otras menos conocidas pero tan dañinas como las anteriores como el papiloma humano muy relacionado
con el cáncer de pene y cuello uterino, todos los tipos de hepatitis (a excepción de la hepatitis A), los herpes
genitales, candidiasis, el herpes simple y otros.
Por eso, actualmente son utilizados métodos profilácticos como el condón sobre el pene o el protector de látex
sobre la vulva. 3. bien presentado (espacios, subtítulos etc.) de este documento con imágenes,] El protector de
látex se puede remplazar con un condón (cortado a lo largo para aumentar su superficie) estirado sobre la vulva.


HASTA ACÁ, EL SEGUNDO TEMA PARA DISCUTIR EN CLASE











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TEMA PARA LA TERCERA SESIÓN PRESENCIAL


SEXO ANAL


El sexo anal es una práctica sexual consistente en la introducción del pene o de un juguete sexual en el ano y el
recto de la pareja. Otros términos sinónimos son «sodomía», «coito anal», «pedicación» o «enculada».
Se conoce la existencia de esta práctica entre primates, además de en seres humanos

Es posible también que una mujer penetre analmente a un hombre o a otra mujer por medio de una prótesis, que
comúnmente va sujeta a su pubis por medio de un arnés. Esta variante del sexo anal recibe el nombre de
pegging.

El sexo anal en la historia.
El sexo anal reviste desde tiempo atrás en la historia el carácter de «vencer la última barrera».
Aunque en Roma no estaba permitido —ni por consiguiente bien visto— que un ciudadano romano mantuviera
sexo anal (poedicare) con otro ciudadano romano, no había ningún impedimento si lo hacía con un esclavo o
esclava. Horacio (65-8 aC), poeta lírico y maestro de la sátira, se hace eco de esta situación tan ubicua:
El sexo anal ha sido considerado tabú en muchos países occidentales desde la Edad Media cuando se
rumoreaba que miembros varones de movimientos heréticos lo practicaban entre ellos.
Durante la Edad Media, la mayoría de los clérigos cristianos no eran célibes, pero las órdenes más elevadas de
algunos credos heréticos sí, lo que generaba el rumor de su atracción hacia miembros de su mismo sexo.
Algunos retablos y drolleries medievales en madera retratan a personas realizando aniliguo con un demonio
mitad cabra, mitad hombre.
Esta práctica ha sido condenada en los últimos dos mil años por la mayoría de las religiones: tanto por ser
infértil (es una de las prácticas naturales más típicas para el control de la natalidad, en cuanto coito substitutivo
del vaginal), como por conllevar serios riesgos higiénicos. Aún en 2007 la pedicación es considerada delito en
ciertos estados de Estados Unidos de América, incluso dentro de matrimonios legalmente constituidos.
La persistencia del tabú a lo largo de los siglos ha difundido la idea de que el coito anal sería «antinatural»,
frente al coito vaginal, sin embargo hay que considerar que en el proceso evolutivo la vagina es un conducto de
muy reciente aparición, y que en la etapa en que se desarrollaron los reptiles el conducto receptor del semen fue
la cloaca, por lo que ambas prácticas sexuales se dan en la naturaleza y en realidad el sexo anal se viene dando
desde muchos millones de años atrás. Hay que considerar también que la sexualidad humana tiene fines más
amplios que el meramente reproductivo, y en este sentido, en tanto que esta práctica también puede
considerarse un juego sexual, tiene también pleno sentido biológico.
Actualmente, el sexo anal está considerado una de las prácticas sexuales más extendidas en parejas
homosexuales y también heterosexuales. Diversos estudios revelan que, hoy en día, mujeres y hombres
confiesan disfrutar del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al
menos una vez y, según atendamos a unos u otros estudios, entre el 10 y el 20% de parejas lo practican con
regularidad.

Términos relacionados.
El carácter tabú de esta práctica ha provocado que aparezcan palabras alternativas, con distintas utilidades, para
identificar y, en su caso despreciar, su realización por parte de homosexuales. Tal es el caso de la palabra
«sodomizar», usada para suavizar el significado griego o, por el contrario, para remarcar peyorativamente el
hecho.
El origen del término «sodomía» proveniente de Sodoma, ciudad de Canaán que —según el capítulo 19 del
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libro del Génesis, en la Biblia— el Dios Jehová destruyó por medio de una lluvia de fuego para castigarla por el
pecado (a pesar de que el vulgo cree que fue la práctica de la homosexualidad, misma que quisieron realizar a la
fuerza con unos visitantes que fueron a avisar a Lot del inminente cataclismo (que resultaron ser ángeles
enviados por Yahvé).
En la Italia de finales del Renacimiento, al pintor Giovanni Antonio Bazzi, le llamaban «Il Sodoma» («el
sodomita» u homosexual).
El término bujarrón (utilizado sólo en España), «bufarrón» (utilizado sólo en Uruguay), y el lunfardo bufa
(usado en Argentina) se origina en la Europa medieval como un insulto utilizado para describir las supuestas
prácticas homosexuales de los herejes de la secta neomaniquea de los bogomilos búlgaros. De su gentilicio
surge la palabra ahora sinónima de homosexual que adopta el rol de penetrador anal.

Sexo anal en la literatura.
Además del Marqués de Sade, muchos autores como Bocaccio, Chaucer, Petronio o Rabelais han descrito este
tipo de prácticas en sus obras. Entre los autores del siglo XX que han introducido escenas de sexo anal en sus
escritos, se encuentran Guillaume Apollinaire y Pierre Louys.

El deseo de sexo anal y su estímulo.
Glúteos humanos femeninos.
Con independencia de la llamada al deseo que puede originar el poder romper un tabú, existen razones
antropológicas por las que la visión de un trasero provoca deseo sexual.
Gräffenberg, el investigador alemán que descubrió el Punto G y le da nombre, creía que la postura ideal para
estimular esa zona -y obtener la máxima excitación- era la penetración por detrás como lo hacen todos los
cuadrúpedos, ya que el ser humano evolucionó desde primates que aún no eran bípedos, para posteriormente
erguirse. Muchos estudiosos siguieron considerando que la postura cara a cara era exclusivamente humana y
por lo tanto «antinatural» pero las últimas investigaciones con bonobos nos han develado que ellos también
usan la penetración cara a cara y que las hembras también tienen el clítoris fuera de la vagina.

Glúteos humanos masculinos
El comportamiento sexual de los bonobos, que practican besos con lengua, penetración por delante y por
detrás, felaciones, cunnilingus, frotamientos, masturbación y tocamientos diversos; y todo esto indistintamente
del sexo del otro bonobo, ya sea entre machos, entre hembras, solo, acompañado o en grupo revelaría que la
naturaleza de estas prácticas pudiera no estar ligada a la cultura sino a la naturaleza de la especie.
Con independencia de que se produzca la penetración, la visión de un ano, su caricia y sobre todo el contacto
del pene con uno puede provocar fácilmente la erección. Los glúteos humanos son de hecho proporcionalmente
más grandes que los de otros primates. En parte por el bipedismo pero, según algunos estudiosos, también para
fomentar la atracción sexual.
Puesto que el valor evolutivo del sexo es fundamentalmente reproductivo eso explicaría el relativo mayor
tamaño de las nalgas femeninas. La utilidad social del sexo —al igual que ocurre en los bonobos— explicaría el
deseo de penetrar a individuos del mismo sexo.
Los glúteos asimismo son muy sensitivos y, si la experiencia de las caricias estimula el deseo sexual, en
algunas posturas de práctica del coito lógicamente también se produce un contacto rítmico con los glúteos, lo
que es un fuerte estímulo sexual para ambas partes.
En cuanto a cual es la morfología de glúteos que se considera deseable, esta ha variado con la cultura: en
algunas épocas se preferían prominentes y en la actualidad se valora que sean visibles, pero a la vez firmes y
armoniosos.

Sexo anal seguro e higiene.
La mucosa rectal es frágil y sensible a las infecciones por virus y bacterias. La mucosa absorbe las sustancias
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depositadas en el recto, fenómeno aprovechado para la administración de medicamentos como es el caso de los
supositorios. Esta capacidad de absorción puede ser aumentada involuntariamente mediante una penetración
brutal, que puede provocar pequeñas micro heridas y ocasionar hasta hemorragias. Por tanto, es un terreno
propicio para la propagación de ETS, ya sean virales como el VIH, el papiloma humano, todos los tipos de
hepatitis (a excepción de la hepatitis A) los herpes genitales y otras también famosas pero de causa bacteriana
como la gonorrea, la sífilis y otras, incluso en el caso de que no haya eyaculación.
En consecuencia siempre se aconseja la práctica del sexo anal utilizando un condón (la pedicación sin condón
es también muy arriesgada para el amante «activo»).
Es importante prestar cuidado a la hora de extraer el condón de su envoltorio, para no dañarlo con las uñas y
evitar que pudiera romperse. Si la práctica de la pedicación o sexo anal se efectúa sin condón, en todo caso es
—aunque parezca obvio— imprescindible el máximo de higienización del ano y del recto así como del pene en
el momento inmediato previo a la pedicación.
Si la penetración anal se practica con o sin condón siempre se recomienda que, durante el momento de
relaciones sexuales, se efectúe después de toda felación y —sobre todo— después de la penetración vaginal
para evitar infecciones generalizadas a partir de los gérmenes que puedan encontrarse en el ano y recto.
La higiene es importante para una buena salud del ano y para la práctica del sexo anal. El lavado con jabón
neutro y agua guardarán el ano limpio. El lavado debe hacerse con suavidad. También es importante que el
papel usado diariamente no sea abrasivo. No debe practicarse un coito vaginal, luego del sexo por el ano, sin el
lavado a fondo del pene, con suficiente agua y jabón. Se evitarán de esta manera posibles infecciones en los
genitales femeninos por bacterias de la flora del recto.
El cuidado normal facilita que exista una hidratación natural que permite que la piel que le rodea esté suave y
elástica.

Práctica-
Preparación del ano para la penetración: lubricación, distensión e inicio de la penetración
Lubricación
Contrariamente a la vulva y la vagina, el ano y el recto no segregan lubricación natural que facilite la relación
sexual. Tampoco estos músculos tienen una elasticidad que les permitan dilatarse naturalmente. Por ello, la
penetración anal debe ser practicada con sumo cuidado, para evitar la propensión existente a los desgarros y
fisuras anales.
Por este motivo, cuando se practica sexo anal, suele usarse algún lubricante para facilitar la penetración. En
cuanto a los lubricantes naturales, son muy frecuentes el uso de la saliva o bien practicar la penetración anal
después de la vaginal. Pero, como ambos líquidos se evaporan rápidamente, la penetración tendría que ser
inmediata. Aún así, no suelen ofrecer gran garantía. Por ello, la mejor opción es recurrir a lubricantes
artificiales. Es conveniente que el lubricante se aplique en el pene, en el ano y en cualquier objeto que se vaya
a introducir en el mismo.
En caso de sexo anal con condón, se debe tener especial cuidado en emplear un lubricante que sea compatible
con preservativo. El lubricante recomendado sería uno de base acuosa de buena calidad. Los de base oleica es
mejor evitarlos porque pueden dañar el látex. Por motivos de higiene siempre es recomendable el uso de
condón, incluso en la penetración con objetos.

Relajación del músculo del ano y dilatación del esfínter
Como normalmente el músculo del ano (esfínter anal) se encuentra cerrado, el sexo anal podría ser doloroso si
previamente no se tiene la precaución de distender este músculo (una buena manera sería la realización de
juegos sexuales). Se recomienda dilatar o «ablandar» el esfínter anal previamente con aceite emulsionado,
otros geles especiales, cremas o saliva e introduciendo lentamente un dedo en el ano, moviéndolo suavemente
para luego ir engrosando con otro y otro y llegar a producir una expansión progresiva del músculo.
Además puede resultar útil el empleo de un dilatador anal o consolador, generalmente de forma cónica, aunque
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puede haber otras variantes como bolitas unidas que cada vez tienen un tamaño más grande. El principio es el
mismo: jugar con el ano para que éste se acostumbre a tener algo dentro y se relaje.
En el coito anal o pedicación la mujer obtiene en gran medida su placer al ser estimulado el útero, el cual
frecuentemente es poco estimulado en el coito vaginal. El hombre lo obtiene a través de la estimulación de su
próstata.

Masturbación anal.
La masturbación anal es la autoestimulación enfocada en el área del ano. Los métodos más comunes para la
masturbación anal incluyen la inserción de uno o más dedos, algún tipo de juguete sexual, e incluso elementos
no específicos. De todos ellos el sistema más común suele ser el uso de los dedos. Es importante, para no sentir
dolor la persona penetrada y no dañar sus paredes rectales, que las uñas estén bien cortas.
La masturbación anal puede aplicarse en hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, ya que el ano
contiene numerosas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas. En los hombres, la masturbación anal
es especialmente placentera ya que delante del recto se encuentra la próstata, que también contiene
terminaciones nerviosas. Existen, además, en el mercado algunos juguetes sexuales cuyo objetivo es la
estimulación de la próstata. En las mujeres, la inserción de un objeto en el interior del ano puede estimular
directamente la vagina. La estimulación anal puede, tanto en hombre como en mujeres, intensificar
notoriamente el orgasmo.
El uso de enemas, por razones de higiene, suele ser el paso previo a la masturbación anal, pero también puede
ser una forma de masturbación en sí misma: es lo que se conoce comoclismafilia. Sin embargo, se debe tener en
cuenta que el abuso de enemas puede llevar con frecuencia a una dependencia física para el correcto
funcionamiento del intestino.

Técnicas para favorecer el orgasmo: masturbación, objetos y ayuda de una tercera persona
La estimulación simultánea del clítoris y de la vagina en la mujer puede favorecer el orgasmo, lo que se puede
lograr mediante la combinación de la penetración con la masturbación manual o con consoladores. Asimismo
este placer se puede obtener en sexo en grupo mediante la ayuda de una tercera persona, bien mediante sexo
oral o incluso con la práctica de una doble penetración vagino-anal. Otra posible combinación en pareja es
introducir un consolador en el ano y penetrar a la pareja vaginalmente o practicarle un cunnilingus
simultáneamente.
El ano contiene gran cantidad de terminaciones nerviosas que al ser estimuladas ocasionan placer, estas
terminaciones nerviosas siguen en gran medida la misma vía anatómica que las del clítoris. En el hombre,
además, la penetración anal puede estimular la próstata, obteniendo orgasmos más intensos. En el caso del
orgasmo del hombre puede generarse si teniendo sexo en grupo una de las personas le introduce el dedo en el
ano durante el coito que le realiza a la otra persona.

Posturas más frecuentes para la práctica del sexo anal
Así como la lubricación y la relajación del esfínter son esenciales para iniciar un buen sexo anal es conveniente
elegir una postura apropiada. Es importante que la persona penetrada elija la postura que pueda facilitar una
perforación más suave. Existen multitud de posturas. Señalamos a continuación algunas de las más frecuentes.
Back swinging
El back swinging (lit. «zarandeo de espalda«) o «sopla-nuca». El receptor/-a se encuentra tumbado boca abajo
y la persona que penetra en la parte superior. La penetración es menos profunda, pero el ritmo lo controla la
persona que penetra, lo que unido a la fuerte presión que ejerce el ano sobre el glande puede provocar un
orgasmo intenso.
Postura del perrito o «a cuatro patas»
La postura del perrito
Es una de las más conocidas, especialmente entre homosexuales. La persona que va a ser penetrada, se apoya
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con sus rodillas y brazos en una posición alta (generalmente en una cama). Cuanto más agache su espalda, más
deja a descubierto su ano. La persona que penetra puede estar situada también de rodillas en la cama, o bien de
pie fuera de ella. En cualquiera de esos dos casos, es el activo quien lleva el control y ritmo de la penetración,
aunque el pasivo puede jugar con los testículos de su pareja. En esta postura, el ano de la persona penetrada
tiende a estrecharse, por lo que la penetración puede llegar a ser dolorosa. A diferencia de la penetración
vaginal, la denominada postura del perrito o «doggy» requiere generalmente que el pene esté en una posición
más elevada. Si la persona que penetra está apoyada sobre sus rodillas, esto se puede conseguir poniéndose en
cuclillas, lo cual es cansado pero favorece la penetración; o bien dependiendo de la estatura de la persona
penetrada, doblando ésta algo más las rodillas, de modo que el trasero quede algo más bajo. Si quien penetra lo
hace de pie, el amante penetrado puede abrir sus piernas. En ese caso se logra una penetración más profunda,
pero la postura es algo más complicada, teniendo en cuenta que hace falta algo más de apoyo para hacer la
presión suficiente para penetrar. Es interesante que la cama sea firme o incluso que la persona penetrada tenga
la posibilidad de agarrarse a algo, por ejemplo en el cabecero o el pie de la cama.
Coito anal con la persona penetrada sentada encima del pene de su pareja
Bien de cara al amante, bien de espaldas a él, en este segundo caso la estimulación visual proviene de observar
el trasero penetrado mientras que la ventaja de hacerlo de cara es ver la expresión de la otra persona, poder
besarla en los labios, mejillas, cuello, tocarle y olerle los cabellos y, en caso de ser mujer, como se ven y se
mueven sus senos; además éstos rozan con el cuerpo del hombre. La penetración que permite es muy profunda
y la ventaja que tiene es que la persona penetrada tiene control de los movimientos pudiendo regular tanto el
ritmo como la profundidad de la penetración. Suele ser una postura poco dolorosa, por lo que a veces puede
resultar interesante comenzar por ella para adaptar los músculos del recto al tamaño del pene.
Con las dos personas tumbadas de costado
En este caso la profundidad de la penetración es mucho menor y existe el riesgo de que el pene del chico que
penetra se «escape» en varias ocasiones del recto de su pareja. En cambio, es una postura muy sensitiva y con
mucho contacto físico entre los dos compañeros. Permite además a la persona que penetra jugar con los
genitales de su compañero.
Otras prácticas relacionadas
Fist fucking: Consiste en la introducción de un puño, e incluso el brazo, dentro del ano y recto de la persona
penetrada. Es una práctica muy propensa a los desgarros anales, fisuras y roturas de esfínter. Por ello, la fase de
dilatación puede durar horas. Por otro lado, con esta práctica se incrementa significativamente el riesgo de
contraer infecciones de transmisión sexual, ya que el sangrado es frecuente.
Clismafilia: Placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal, esta práctica incluye el uso de
enemas.
Andromimetofilia y ginemimetofilia: una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el
hombre adopta el rol de la mujer. En la penetración anal el sujeto pasivo será el hombre y la activa la mujer.
Correo 4 termina
Sexualidad II
La sexualidad es el conjunto de condiciones anatómicas, fisiológicas y psicológico-afectivas del mundo animal
que caracterizan cada sexo. También es el conjunto de fenómenos emocionales y de conducta relacionados con
el sexo, que marcan de manera decisiva al ser humano en todas las fases de su desarrollo.
Desde el punto de vista psicológico, la sexualidad es la manera de vivir la propia sexuación. Es un concepto
amplio que abarca todo lo relacionado con la realidad sexo. Cada persona tiene su propio modo de vivir el
hecho de ser mujer u hombre, su propia manera de situarse en el mundo en tanto que tales. La sexualidad
incluye la identidad sexual y de género que constituyen la conciencia de ser una persona sexuada, con el
significado que cada persona dé a este hecho. La sexualidad se manifiesta a través de los roles genéricos que, a
su vez, son la expresión de la propia identidad sexual y de género.
La diversidad sexual nos indica que existen muchos modos de ser mujer u hombre, más allá de los rígidos
estereotipos, siendo el resultado de la propia biografía, que se desarrolla en un contexto sociocultural. Hoy en
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día se utilizan las siglas GLTB (o LGTB) para designar al colectivo de Gays, Lesbianas, Transexuales y
Bisexuales.
La sexualidad se manifiesta también a través del deseo erótico que genera la búsqueda de placer erótico a través
de las relaciones sexuales, es decir, comportamientos sexuales tanto autoeróticos (masturbación), como
heteroeróticos (dirigidos hacia otras personas, éstos a su vez pueden ser heterosexuales u homosexuales). El
deseo erótico (o libido) que es una emoción compleja, es la fuente motivacional de los comportamientos
sexuales. El concepto de sexualidad, por tanto, no se refiere exclusivamente a las “relaciones sexuales”, sino
que éstas son tan sólo una parte de aquel.

Juego sexual
Se conoce como juego sexual a los preludios del acto sexual. Con estos juegos se desarrolla la excitación de la
pareja y la lubricación de los órganos genitales, lo cual facilita el coito.
Los juegos sexuales pueden realizarse desde breves minutos hasta varias horas antes de producirse el acto
sexual.
Su variedad es infinita, desde la más leve insinuación por la palabra —ya sea en vivo como por otros medios
(telefónico, radiado, televisivo), pasando por la más delicada mirada o gesto (con los ojos, los labios, las
manos), incluyendo un tocamiento o roce por "equivocación" (con las caderas, los senos, los glúteos, las
manos), hasta escenas muy especificas preparadas con anticipación.
Otra posibilidad es utilizar distintos tipos de ropa, por ejemplo lencería o uniformes de enfermera o policía.
También se puede agregar algún tipo de juguete sexual. Estos se venden en tiendas especializadas llamadas
sex-shops y van desde un par de dados que le indican a la pareja que parte del cuerpo debe besar o acariciar,
hasta un dildo o vibrador.
A veces, el llevar a cenar a la pareja de forma discreta a un restaurante con categoría, puede servir también
como previo a cualquier tipo de juego o fantasía sexual. No hay que descartar el sutil regalo de algo
imprevisible pero confortador.
Con los juegos sexuales se puede conseguir más intimidad entre la pareja y es otra forma de conocerse
íntimamente. Algunos sexólogos los recomiendan en parejas maduras que han perdido un poco la pasión en la
cama.



HASTA ACÁ, EL TERCER TEMA PARA DISCUTIR EN CLASE